Homenaje barcelonés a Gabriel Jackson

Texto de presentación del homenaje a Gabriel Jackson celebrado en Barcelona el pasado 29 de febrero, Centre Cívic Urgell, 155, organizado por el Colectivo Juan de Mairena.

[José Martínez Soler y Gabriel Jackson]

En nombre del colectivo Juan de Mairena, gracias, muchas gracias a todos por su presencia. Thanks Miss Jackson, todo un honor señora Negrín.

Celebramos este acto en el Centre Cívic Urgell de Barcelona, un centro cívico que lleva el nombre de la escritora y activista antifascista Teresa Pàmies. Estoy convencido que tanto ella como su compañero, Gregorio López Raimundo, estarían muy felices por la celebración de este homenaje. Ignoro si conocieron y trataron a Jackson.

Déjenme que recuerde también a tres personas fallecidas en estos días finales de febrero, hace ahora 40, 81 años y hace apenas una semana, tres personas esenciales para la cultura barcelonesa (bien entendida eso sí), que también se hubieran sumado con gusto a este encuentro. Me estoy refiriendo a la hispanista napolitana-barcelonesa Giulia Adinolfi, a nuestro gran poeta Antonio Machado y a don Mario Bunge, uno de los grandes filósofos del siglo XX y de las primeras décadas del XXI, muy amigo de un filósofo muy querido y admirado que nos dejó hace dos años y medios, Antoni Domènech.

Mi compañera Yolanda les explica a continuación con detalle el sentido de este homenaje al mismo tiempo que presenta brevemente a nuestro grupo, el colectivo Juan de Mairena. Yo cojo el hilo después sin dejar de agradecerles, una vez más, que estén aquí, en este centro Cívic y no en otras ubicaciones. Por ejemplo, en el sur de Francia, en Perpignan.

*

Yolanda ha dicho lo esencial. Permítanme que añada cuatro notas complementarias sobre Gabriel Jackson, un historiador cuya obra La República española y la guerra civil, dejó en mí, hijo de familias vencidas con muertos de guerra y fusilados de posguerra, y en tantos otros jóvenes de los setenta, un impacto profundo y duradero. Lo mismo nos ocurrió cuando en 1991, en el bicentenario del nacimiento de Mozart, leímos sus dos libros, biografía y ficción, sobre el gran músico austríaco, o cuando años después, en 2008, nos sumergimos en su biografía del gran presidente del gobierno republicano, don Juan Negrín.

Antes de ello, permítanme que agradezca de nuevo la ayuda que nos han prestado los amigos Antonio-Francisco Ordóñez (¡gracias Antonio!) y Jorge Carrasco (¡gracias Jorge!), y los colectivos Alternativa Ciudadana Progresista, ASEC/ASIC, Desmemoriados. Memoria colectiva de Cantabria, y Espai Marx, y la revista El Viejo Topo.

Las notas, las cuatro notas de las que les hablaba. La primera: en “Matices catalanes”, un artículo de enero de 1996, escribía Gabriel Jackson:
En mis conversaciones con intelectuales catalanes he notado otro rasgo curioso y desgraciado. Casi nadie habla del bilingüismo como un enriquecimiento cultural, como una oportunidad de hablar, leer y escribir en dos idiomas. Casi toda la discusión gira en torno a presiones competitivas y diferencias entre “ellos” y “nosotros”. Sin embargo, la mejor oportunidad de que Cataluña sea una sociedad europea singular, próspera y culta está precisamente en la colaboración voluntaria de sus dos culturas lingüísticas. Y en el seny de sus ciudadanos de a pie, frente al esnobismo cultural de gran parte de su élite.

Colaboración voluntaria, seny, sensatez frente a esnobismo, bilingüismo como enriquecimiento cultural, como oportunidad para enriquecernos,… No creo estar muy equivocado si señalo la destacada actualidad de esta reflexión. Varias ideas y valores esenciales también para nuestros días, 24 años después.

La segunda nota: “La visita a España de los brigadistas”, de 28 de septiembre de 1996, es un artículo que probablemente permanezca para siempre en la memoria de la ciudadanía antifascista y republicana española. Entre otras cosas, señalaba aquí Jackson:
A principios de septiembre [de 1996], 462 brigadistas habían manifestado su intención de acudir, ayudados necesariamente por 195 acompañantes imprescindibles, por razones de edad o de salud. Pero ahora parece que graves problemas de presupuesto amenazan con dar al traste con el proyecto. Apenas se ha empezado a recaudar un fondo de aproximadamente 120 millones. El Ayuntamiento de Barcelona ha prometido uno y el de Gijón 300.000 pesetas. Otros muchos ayuntamientos, sindicatos, fundaciones, universidades y partidos se han comprometido a ofrecer comida, alojamiento y recepciones y están preparados para hacer algunas contribuciones monetarias esta semana […] Casi huelga decir que la reputación internacional de España está profundamente comprometida en que se financie con éxito esta invitación, que era el seguimiento lógico de la oferta de nacionalización. Los veteranos están inmensamente emocionados por el reconocimiento. He hablado por teléfono con muchos y todos ansían con profunda emoción esta ceremonia que reconocerá públicamente los sacrificios que hicieron en aras de la libertad de España y de Europa hace 60 años.

Al releerlo estos días, cuando preparábamos este homenaje, regresó a mi memoria un poema del gran poeta republicano exiliado, Luis Cernuda: “1936” es el título, un poema dedicado a los brigadistas internacionalistas, especialmente a los miembros de la Brigada Lincoln. Digo sus versos finales pensando ahora en Gabriel Jackson (y también en el doctor Negrín y en el propio poeta):
Gracias, compañero, gracias

por el ejemplo. Gracias porque me dices

que el hombre es noble.

Nada importa que tan pocos lo sean:

Uno, uno tan sólo basta

como testigo irrefutable

de toda la nobleza humana.

La tercera nota. En Memorias de un historiador, Gabriel Jackson describe su encuentro con un ciudadano aragonés, Arturo Guillén, y recuerda así la historia que le contó este ciudadano oscense:
Una semanas después lo llevaron [a Guillén] a los Monegros, el cuartel general del jefe anarquista más importante de Aragón, Buenaventura Durruti, que dirigió el interrogatorio. El señor Guillén dijo que naturalmente se sentía un tanto intimidado por el largo paseo y por la alegría con que los guardias anarquistas manejaban las pesadas pistolas y ristras de granadas de mano. Sin embargo, dijo que Durruti, aunque rudo en sus maneras, le inspiró enseguida confianza. Se le invitó a que hiciera una declaración sobre sí mismo. Respondió que era monárquico y católico. Durruti lo interrumpió para decirle que a ellos no les importaban sus creencias, lo que les preocupaban era las conductas. Trajeron cuatro testigos de su pueblo y les pidieron que lo identificaran y que les contaran cómo eran las relaciones del señor Guillén con los campesinos del lugar. La esencia de su testimonio fue que el señor Guillén siempre había sido un hombre decente, que sus arriendos eran razonables y que con facilidad concedía moratorias en años difíciles. Que una vez había utilizado su coche para levar a toda prisa a un niño del pueblo al hospital, etcétera. Luego le preguntaron al señor Guillén si estaba dispuesto a cooperar con el régimen de colectivización en su pueblo y, al recibir su respuesta afirmativa, se acabó el interrogatorio y él y sus guardias volvieron al pueblo.

No puedo asegurárselo pero no es imposible, diría incluso que es muy probable, que uno de estos cuatro campesinos que hablaron del señor Guillén con Durruti fuera mi padre, un campesino de Peralta de Alcofea (Huesca), años después proletario industrial, un trabajador que, a finales de los años cuarenta, para intentar ganarse la vida, llegó a Barcelona por la estación de Francia, con una maleta, con ropa y comida, bajo el brazo. Con nada más y sin ningún ánimo de colonizar nada ni a nadie. Ni lingüísticamente ni de ningún otro modo.

La cuarta y última nota es un poema. Un poema que resume bien en mi opinión, y al mismo tiempo, el espíritu de nuestro colectivo y probablemente también la forma de estar-en-el-mundo del ciudadano Gabriel Jakcson (y acaso del ciudadano presidente Juan Negrín). Se lo digo en versiones catalana y castellana de Feliu Formosa y Vicente Serrano:

La primera mirada por la ventana al despertarse

el viejo libro vuelto a encontrar

rostros entusiasmados

nieve, el cambio de las estaciones.

el periódico/

el perro

la dialéctica

ducharse, nadar

música antigua

zapatos cómodos, comprender

música nueva

escribir, sembrar, viajar, cantar,

ser amable

Gracias. ¡Empieza la fiesta!

*

Hemos empezado por Brecht. Permítanme que finalicemos plagiando a Brecht

Todos ustedes recuerdan un poema del poeta, dramaturgo y filósofo alemán con el que Silvio Rodríguez abría su “Sueño de serpientes”:
Hay seres humanos que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

Plagio este Brecht como les decía y me situó en otras coordenadas.

Hay días de nuestras vidas que son días felices y eso está muy bien. Necesitamos esos días.

Hay semanas, meses incluso, llenos también de felicidad y fraternidad. Yy eso es excelente.

Hay también años, décadas incluso, donde la fraternidad, la alegría, el gozo, la austeridad bien entendida, son fieles compañeros nuestros. ¡Qué mejor que eso!

Pero luego hay instantes como aquellos a los que hacía referencia Goethe en el Faust: ¡Detente instante, eres tan bello!

Ustedes, todos ustedes han creado esta mañana uno de esos instantes. Nos acompañará siempre. Si me dejan ser un poco cursi (mucho más bien), esta mañana habitará nuestro corazón, nuestra alma, para siempre. Jamás habitará en ella nuestro olvido. Nunca he soñado con serpientes pero sé, con toda seguridad, que soñaré con esta mañana, con Miss Jackson, con la señora Negrín, con Gabriel Jackson, con todos ustedes, muchas, muchas veces.

Gracias compañeros gracias por su ejemplo.

Ustedes son testimonio irrefutable de la fraternidad, la solidaridad, el compromiso y la generosidad humanas.

Les dejamos en muy buenas manos, en las manos de W. G. cantando “Jarama Valley” y en las de Gabriel Jackson.

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