Recientemente se acaba de publicar el libro Francisco con los movimientos populares del mundo (Desclée de Brouwer, 2026). Su editor es Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología y de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense. Con él dialogamos sobre esta obra que presenta los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares que luchan en los cinco continentes por el Trabajo, el Techo y la Tierra para los empobrecidos y edita los discursos de Francisco en estos encuentros, en los que paradójicamente presenta una perspectiva anticapitalista que declara que el sistema imperante es “terrorista” y constituye “una economía que mata”.
Joan Andreu Parra.- “A medida que pasa el tiempo, crece el significado de la personalidad y la acción de Francisco”, dice usted en la introducción del libro. ¿Por qué?
Rafael Díaz-Salazar.- Francisco ha sido uno de los personajes más relevantes en la esfera internacional en las dos primeras décadas del siglo XXI. Ha sido una persona que ha trascendido el marco de la iglesia y gran parte de su significado radica en que ha situado en el centro del sistema mundial a las periferias de África, de Asia y de América Latina y los problemas sociales que se sufren allí. De alguna forma él ha intentado descentrar el Norte del mundo. Su personalidad, su discurso y su acción han tenido un impacto geopolítico muy fuerte. Ha sabido llamar la atención sobre el tema de la ecología integral como la gran cuestión, el gran reto que tenemos en el mundo y que está desplazado. Sus críticas al belicismo, como una forma falsa de resolver los problemas, al rearme y al imperialismo tienen mucha actualidad. Su punto de vista nace de una inspiración cristiana, no es simplemente el análisis de un científico social o de un político.
A nivel más estrictamente religioso, ha difundido con mucha autenticidad una imagen de Dios como misericordia y ha presentado la figura de Jesucristo fuera del corsé eclesiástico, que muchas veces lo ha velado ante los ojos de millones de seres humanos.
Joan Andreu Parra.- El papa Francisco acostumbraba a hablar de iniciar procesos y usted subraya que los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares son uno de estos procesos más valiosos. ¿Por qué?
Rafael Díaz-Salazar.- Él afirmaba que al mundo nunca lo van a salvar los poderosos, sino los últimos, los empobrecidos. Eso sí, siempre que se organicen en movimientos de acción colectiva con tres características. La primera es que sean movimientos dotados de una autoorganización comunitaria. La segunda es que luchen contra las causas estructurales de la injusticia y la destrucción medioambiental. La tercera es que se metan en política con P mayúscula y no dejen la política en manos de los profesionales de esta. Según Francisco, las democracias actuales están secuestradas por poderes económicos, financieros y mediáticos. Solo se regenerarán con la participación de los movimientos sociales populares de los empobrecidos.
Él decía: “no convirtamos a los pobres en seres domesticados e inofensivos, los pobres no están solo esperando con los brazos cruzados la ayuda de las ONG, sino que luchan contra la injusticia”. El proceso de apoyo y relación con los movimientos sociales populares abierto por él se está llevando adelante en muchos lugares del mundo, en los cinco continentes.
Joan Andreu Parra.- Usted tiene un interés especial en el pensamiento social de Francisco a partir de los mensajes a los Movimientos Populares del mundo. ¿Aquí encontramos un Papa diferente?
Rafael Díaz-Salazar.- Sí, es un Papa diferente. No digo que sea mejor o peor, no soy un especialista en Papas, pero es una novedad ¿Por qué diferente? Ha sido un hombre que ha transmitido autenticidad, que es algo previo al discurso y a las estrategias de comunicación. Por eso llegaba tanto a sectores que no eran católicos, ni siquiera religiosos.
Lo hacía diferente algo que nunca ha existido en la historia de la iglesia. Me refiero a que Francisco era un Papa anticlerical, al igual que lo fue Jesús y por ello lo mataron. Esta es una paradoja bien interesante. Tenía la convicción de que es imposible tener una iglesia sinodal sin abolir el clericalismo. Su crítica al clericalismo ha sido constante.
También era diferente porque conocía bien la cultura de la laicidad y por eso supo contactar con el mundo no católico.
Joan Andreu Parra.- En el libro analiza siete claves de los mensajes del papa Francisco en estos mensajes a los Movimientos Populares. ¿Nos podría hacer una síntesis?
Rafael Díaz-Salazar.- Hay una cuestión que es la matriz de todo y la voy a decir con un verso de José Martí: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Esto puede sonar a retórica, pero Francisco iba en serio con este tema. Por eso, su pensamiento social parte de que considera a los empobrecidos organizados social y políticamente en movimientos como sujetos del cambio, no como objetos de beneficencia, que ha sido y sigue siendo la especialidad de la Iglesia cuando atiende a los pobres.
Una parte muy importante de su pensamiento social relacionado con los movimientos populares es que lo centró en los tres problemas básicos que tienen los empobrecidos del mundo: el Trabajo, el Techo y la Tierra, tanto por lo que respecta a la reforma agraria como por lo que respecta a la ecología.
Su pensamiento siempre es estructural; es decir, ve la pobreza, la injusticia y la destrucción del medio ambiente como algo fabricado por el sistema económico imperante, que es la economía capitalista. Para él, “es una economía que mata”, que tiene en su centro el dinero como un ídolo en vez del bien común. Hay una afirmación suya que es tremenda: considera que la economía que domina el mundo es “terrorista”. Es muy relevante su crítica al imperialismo, al neocolonialismo y al extractivismo que empobrecen a los países del Sur global.
Afirma que los empobrecidos del mundo tienen derecho a emigrar y cuando llegan a un país enriquecido, deben considerarlo como suyo, pues no se les puede negar a quienes huyen de la miseria, los bienes que posee ese tipo de país. Esto me parece revolucionario.
Francisco afirmaba que el derecho primario es el acceso universal a los bienes que ofrece la Tierra y producen los seres humanos, pues estos han de ser siempre comunes. Consideraba que la propiedad privada de los medios de producción es un derecho secundario que no ha de primar sobre el derecho a los bienes comunes.
En este balneario que, en gran medida, es la Europa de las oligarquías y de las clases medias, todo esto puede sonar como una barbaridad, pero visto desde el conjunto del mundo no es así. El decía: “nuestra fe es revolucionaria”. Y ante el panorama del mundo en su conjunto, digo yo: si no hacemos la revolución, ¿qué vamos a hacer? En Laudato si’, Francisco afirmó que, entre otros cambios radicales, “necesitamos una valiente revolución cultural”.
Joan Andreu Parra.- ¿Cuál es la orientación política de estos Movimientos?
Rafael Díaz-Salazar.- Es significativo conocer los movimientos que forman parte de su comité político: el MST (Movimiento de los Sin Tierra en Brasil), la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular en Argentina), Slum Dwellers International en India), Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, Mediterranea Saving Humans, Pico Network en Estados Unidos, Spin Time en Italia, que es el mayor centro social okupado en este país
Su orientación es claramente anticapitalista y por eso ha habido una afinidad entre ellos y Francisco. Se basan mucho en la autogestión. No son muy amantes de las ONG, sino de construir formas comunitarias de autoorganización con sus propias fuerzas y con su imaginación colectiva. Son emprendedores, desde el punto de vista económico, pues ellos crean empresas sociales de lo que se llama en América Latina la economía popular.
Es muy importante el paradigma que les guía. No buscan lograr el bienestar material que disfrutamos en Europa gracias a las luchas del movimiento obrero, sino que ellos hablan del “buen vivir”. Tienen una orientación ecológica que pretende vencer la miseria y la pobreza absoluta, satisfacer las necesidades básicas y vivir con dignidad. No aspiran a tener crecientes niveles de consumo y de bienestar material.
Joan Andreu Parra.- ¿Qué grado de maduración observa en estos movimientos y de capacidad de incidir en políticas más igualitarias?
Rafael Díaz-Salazar.- Los movimientos populares son de empobrecidos. Ellos no son técnicos, ni profesionales de la economía. Lo que le exigen a estos es que estén al servicio de la gente que se autoorganiza y emite demandas desde sus carencias.
Son movimientos de incidencia política, que en unos países están más todavía en la fase de la pura lucha, aunque todavía no consigan nada. En otros, como por ejemplo en Brasil, han logrado cambios en el ámbito de la reforma agraria, pues allí el MST (Movimiento de los Sin Tierra) es muy fuerte. En Argentina, la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) ha logrado avances en derechos laborales. En India, los movimientos populares de los suburbios vinculados a Slum Dewellers International también han logrado cambios en la vida de quienes habitan allí. Son solo tres ejemplos de los muchos que existen en diversos países empobrecidos.
Joan Andreu Parra.- Dos de los bloques principales del libro están dedicados a los discursos que el papa Francisco dirigió a los movimientos populares, por una parte, y de las respuestas y propuestas que hacen estos mismos movimientos populares, por la otra. ¿Por qué esto es oportuno hoy?
Rafael Díaz-Salazar.- Me parece que tiene actualidad y es muy oportuno el marco cultural que crean estos discursos. En ellos se propone lo que podemos denominar una antropología impregnada por “el amor político” que está presente en el fondo de estos. Considero que es una contracultura muy valiosa para hacer frente a la cultura muy extendida de xenofobia, incluso de odio a los migrantes y a los pobres en general, de indiferencia sobre lo que sucede en el mundo, también de impotencia, de individualismo posesivo, de apoyo al rearme. Tenemos que levantar esa contracultura y para ello los discursos de Francisco que aparecen en el libro son imprescindibles.
Joan Andreu Parra.- Nos ha llamado positivamente la atención la Carta al Papa que los Movimientos Populares le dirigieron con motivo del encuentro “La economía de Francisco”. Es una propuesta muy bien razonada para superar el marco del sistema capitalista, ¿no es así?
Rafael Díaz-Salazar.- Claramente. Los movimientos populares que se han reunido con Francisco y últimamente con León XIV son anticapitalistas. La búsqueda de una economía basada en el estilo y la cultura de fondo de Francisco de Asís tiene mucho que ver con la regulación ecológica de nuestros sistemas de producción y nuestros sistemas de consumo en un marco de transición al poscapitalismo, que es lo que propugnan estos movimientos.
Joan Andreu Parra.- Es bonito ver en qué términos el papa Francisco se dirigía a los Movimientos Populares como “portadores de esperanza” y “poetas sociales”, incluso recordándolos “de manera especial” en tiempo de la pandemia, cuando no pudieron hacer un Encuentro. ¿Por qué lo hacía?
Rafael Díaz-Salazar.- Hay una expresión de Francisco que tiene mucha relación con esta pregunta. Él decía, no cultivemos “el pesimismo estéril”. Para él, el pesimismo es una forma de esterilidad y, añado yo, de autocastración. Lo que hay que hacer es buscar dónde hay esperanza en acción. Él encontraba la esperanza en los pobres autoorganizados en movimientos populares.
Los empobrecidos del mundo, especialmente en los países del Sur global, son los que tienen más razones para no tener ninguna esperanza. Y en cambio, él descubrió que, cuando se organizaban en movimientos de acción colectiva, creaban fuentes de esperanza. Sus luchas sociales, su vida comunitaria alternativa en las villas miseria y en los barrios periféricos les dotaba también de alegría, de sentido de la vida, de identidad comunitaria. Por otro afirmaba que los movimientos populares eran “poetas sociales” en el sentido de que construían belleza social allí donde había miseria. Si queremos tener esperanza también en nuestras sociedades, tendremos que estar dentro de algún movimiento social de transformación.
Joan Andreu Parra.- En el libro también encontramos una sección con seis entrevistas, cuatro de las cuales ha hecho usted. ¿Qué destacaría?
Rafael Díaz-Salazar.- El libro tiene cuatro entrevistas a personalidades de relevancia internacional en el mundo sociopolítico y en el mundo de la cultura: Pepe Mujica, Javier Cercas, Ignacio Ramonet, Michael Löwy. Todos son ateos y todos ellos han mantenido una relación con Francisco, incluso han participado en algunos Encuentros Mundiales de Movimientos Populares. Lo más destacable es que, desde su ateísmo, valoran muy positivamente la persona y las prácticas de Francisco y de sus prácticas sociales.
Llama la atención en todas estas entrevistas la receptividad que tienen a las dimensiones emancipadoras y liberadoras del Evangelio cuando se presentan, como hace Francisco, desde un código comunicativo no eclesiástico.
También hay que destacar las entrevistas a Charo Castelló y a Pepa Torres, dos mujeres de frontera y de periferia que son cristianas, activistas sociales y feministas. Desde su identidad, analizan de una forma sumamente interesante tanto los discursos de Francisco como la dinámica de los encuentros mundiales de movimientos populares.
Joan Andreu Parra.- ¿Qué querría que despertaran en el lector los contenidos del libro?
Rafael Díaz-Salazar.- Fundamentalmente tres cosas.
En primer lugar, la reflexión de los discursos a los movimientos populares. No se pueden leer deprisa. Hay que asimilarlos interiormente con calma porque contienen una propuesta de revolución antropológica y de revolución social. Francisco decía explícitamente en uno de estos discursos que la fe cristiana es revolucionaria. Sé que esto escandaliza en la aburguesada Europa y en la aburguesada Iglesia europea y española. Pero es que es así. Es que la fe cristiana es revolucionaria o no es cristiana. A Jesús lo mataron por ser un revolucionario a nivel religioso, a nivel social, por ser un subversivo, por ser un blasfemo, por la denuncia que hacía de las estructuras de riqueza y de poder y por la presentación de un Dios que era muy distinto a Yahvé. Jesús hizo una radical revolución religiosa y eso fue lo más importante de su praxis. Hay que absorber los discursos de Francisco hasta empaparse con ellos. Es una tarea de meditación.
En segundo lugar, me gustaría que estimulara el compromiso en movimientos sociales populares formados por personas y colectivos que sufren la pobreza y la injusticia.
En tercer lugar, enraizarse en las periferias y trabajar con los empobrecidos de una manera muy distinta a como lo hacen las ONG, incluso las que tienen mayor capacidad de atención a los pobres. Insisto, no creo que haya que suprimir las ONG. Lo que sí digo, inspirado en Francisco y utilizando sus palabras, es que los pobres no están con los brazos cruzados esperando la ayuda de las ONG. Y estaría muy mal que las ONG acostumbraran a los pobres a estar con los brazos cruzados esperando su ayuda y convertirlos en “pobres domesticados e inofensivos”. Francisco decía que había que trabajar con los pobres subversivos o concienciar a estos para que lo fueran. Por esto decía textualmente que los pobres no sólo padecen la injusticia, sino que luchan contra ella.