«La asamblea constituyente de EUCat» por Ernesto Gómez de la Hera

Este sábado, 10 de abril, se ha constituido Esquerra Unida de Catalunya. Copio el comentario del compañero Ernesto Gómez de la Hera, uno de los asistentes.

LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE EUCat

Tras un larguísimo proceso temporal de más de trece meses, originado fundamentalmente por la pandemia, aunque no ha sido la única razón, hoy ha quedado definitivamente constituida Esquerra Unida de Catalunya. Cerca de 200 personas han representado, en una asamblea principalmente telemática, a los cerca de 800 afiliados-as (y cotizantes, que no es algo baladí hoy día) organizados ya en 30 asambleas locales.
La verdad es que todo el proceso ha estado marcado por un esfuerzo constante de búsqueda del consenso. Esto ha dejado su impronta en los documentos aprobados y ha culminado en la elección unánime de la Dirección y, como quiere la costumbre posmoderna, de un par -por supuesto paritario- de cocoordinadores. Es obvio que este esfuerzo por consensuarlo todo ha hecho que apenas haya habido debates de altura y que se hayan procurado soslayar casi todas las cuestiones en las que podrían surgir chispas. Casi se ha conseguido, aunque esto no significa que ello vaya a seguir así en el futuro. La inestabilidad política en la que nos movemos, que requiere respuestas novedosas y audaces no afincadas en viejos manuales, la historia organizativa precedente de los principales integrantes de EUCat y algunas cosas ocurridas hoy, auguran que los chispazos se producirán. Y ya veremos si la nueva Dirección es capaz de impedir que se conviertan en incendios.
Tanto el documento político, como el estatutario que han de orientar y regir la organización estaban, como ya hemos dicho, consensuados. Por tanto muy pocas enmiendas han sido defendidas ante los delegados y menos aún han contado con un número significativo de apoyos. En realidad solamente una enmienda ha logrado torcer la muñeca de la ponencia. Si bien lo sucedido con ella, aparte de su importancia intrínseca, es muy revelador.
Esa enmienda aprobada hace que EUCat se ponga claramente a favor de la salida del euro. Punto que parecería obligado en cualquier fuerza democrática de izquierdas, pero que causa pavor en estos tiempos de transformismo político. La enmienda fue defendida con eficacia y contundencia y con un rigor político e intelectual absolutos. Frente a esa andanada argumental irreprochable, el ponente se limitó a esquivar como pudo el tema, enredándose en explicaciones ajenas al asunto y usando una trillada parábola (que ya había sido utilizada en la previa asamblea de Barcelona) sobre los peligros de bajarse de un avión en marcha. De este modo se pondría en tela de juicio el propio fundamento anticapitalista de nuestra organización, pues al avión del capitalismo nos subieron hace muchos más años que al euro y, seguramente, el seguir intentando bajarnos de él nos arriesga a peligros mayores, como saben perfectamente en Cuba, por ejemplo.
No obstante la enmienda, en el voto telemático, consiguió una confortable ventaja. Sin embargo, entonces vino algo mucho más significativo, y más grave, que la falta de recursos intelectuales del ponente. So pretexto de corregir posibles errores de voto (como si estos no se produjeran, sin corrección posible, en las habituales votaciones asamblearias a mano alzada) la votación se mantuvo abierta durante dos horas, de modo que algunos delegados “equivocados” pudieran variar su voto. De hecho hubo un momento en el que la enmienda estuvo rechazada, seguramente como resultado de las llamadas al móvil que recibieron esos delegados “equivocados”. Finalmente la enmienda ganó por un voto de ventaja. Posiblemente, dada la situación política y la escasa influencia que en ella tiene EUCat, no tenga mucha trascendencia que nuestra organización se posicione en favor de la salida del euro. Pero sí es trascendentemente malo, para el interno, que se hayan puesto en juego esas argucias para intentar cambiar el resultado de una votación.
Hubo también algún debate intenso sobre temas estatutarios, con enmiendas que, si bien no llegaron a triunfar, alcanzaron porcentajes muy altos de apoyo. Y, por supuesto, hubo el consabido debate acerca del antidemocrático funcionamiento interno de CeC y lo que eso representa para nuestra inserción en los “comunes”. Este debate se zanjó con el típico capotazo, argumentando que todo es verdad, pero no es adecuado ponerlo por escrito en nuestros documentos. La enmienda no prosperó, aunque obtuvo mucho apoyo, quizá derivado en parte del hecho de que CeC fuera la única organización próxima a nosotros que no haya dirigido un saludo a la recién constituida EUCat.

Barcelona, 10 de abril del 2.021.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *