“La inundación no ha dejado de crecer” por Ernesto Gómez de la Hera

Quizá hubiera personas convencidas de que las consecuencias políticas de las «hazañas fontaneriles» de la conocida novelista Leire Díez no podían ser superadas en gravedad.

Con seguridad una de esas personas, bien por convencimiento propio, bien por alguna emanación monclovita, era José Félix Tezanos. Sólo así puede entenderse que, justo el día que hacía metástasis el cáncer Ábalos-Koldo (el 12 de junio), publicara una de sus seudoencuestas electorales. Precisamente una dedicada a aumentar hasta el 7% la ventaja del PSOE sobre el PP. Lo cierto es que, esta vez, las manipulaciones de Tezanos, lejos de servir a los designios del Dr. Sánchez, se han convertido en una especie de contraprogramación.

En efecto, ese 12 de junio, en su conferencia de prensa, el Dr. Sánchez se ha negado de nuevo a convocar elecciones. ¿Cómo? ¿Justo el día en que (Tezanos dixit) la ciencia demoscópica le asegura una gran victoria electoral? Parece que la coordinación les ha fallado en esta ocasión, lo que deja por los suelos a Tezanos, pues si Sánchez no cree en sus sondeos ¿quién confiará en ellos en adelante?

Y es que lo sucedido el 12 de junio ha marcado una muesca importante en esa inundación de corrupción y fango que sube y va anegando a todo el PSOE. Es el secretario de organización (puesto clave en cualquier organización política) del PSOE, Santos Cerdán, quien se ha visto forzado a dimitir. Las evidencias en su contra son tan claras que no ha podido ser protegido por toda la infantería mediática, en forma de bulos y mentiras, que el Gobierno viene utilizando en estos casos. Por eso le han hecho dimitir, para intentar que sirva de cortafuegos y proteger al cuarto ocupante del Peugeot. Sin embargo, cualquier cálculo racional indica la dificultad de que esta maniobra tenga éxito.

Por una parte está el hecho de que quienes se creen impunes (característica común en todos los capos mafiosos) nunca tienen límites a la hora de «aprovecharse» de sus ventajas. Y si creen que poniendo cara compungida y pidiendo perdón en una comparecencia de prensa lo van a solucionar, deberían acordarse del famoso cazador de elefantes, que pasó a ser emérito hace ahora 11 años, sin que le sirviera de nada su teatrillo de contrición. No nos cabe duda de que van a aparecer nuevos indicios delictivos, primero por estar esto en la naturaleza de quienes, con malas artes por lo que ahora se descubre, llegaron al mando del PSOE hace una decena de años, segundo por que quienes legalmente tienen la obligación de perseguir a los delincuentes en España no están, por decirlo suavemente, en las mejores relaciones con el actual Gobierno. Cosa muy natural cuando conocemos la clase de improperios que desde el Gobierno se les han dedicado, especialmente por parte de algunos de esos ministros que tienen sus manos abrasadas por haberlas puesto en el fuego en apoyo de Cerdán.

Por otro lado, pese a las mentiras que nos lanzan sus terminales mediáticas, este Gobierno no pinta nada dentro de la UE y la OTAN, pues se está convirtiendo en un problema para ambas organizaciones. De la Casa Blanca ni siquiera hablamos, pues esos juegan en otra liga superior. Lo cierto es que el Gobierno del Dr. Sánchez, mientras finge de palabra lo contrario, ha cedido de obra en todas las cuestiones decisivas de la UE y la OTAN. Acaba de ceder en el tema de Gibraltar (quien lo dude no tiene más que observar como allí y en Londres todos están encantados con el reciente acuerdo). Se plegó a Washington, París y Rabat en el tema del Sáhara Occidental. Sin control legal alguno (lleva dos años sin de aprobar los Presupuestos Generales del Estado) mueve miles de millones de dinero de todos los españoles para servir a los planes de rearme y militarización de la UE y la OTAN. Y podríamos aumentar la lista. Sin embargo, debido a que la escalada del autoritarismo y el belicismo es cada vez mayor, los superiores políticos del Dr. Sánchez necesitan personal que cumpla sin vacilaciones, ni titubeos. Por mucho que comprendan la realidad del gobierno de Sánchez y la inanidad de los trucos publicitarios que dedica a su parroquia electoral, saben que esa parafernalia perjudica a la imagen de fortaleza que ahora desean impostar. Y, además, conocen perfectamente que tienen a su disposición otra opción política que pondría a España, sin dudas ni falsas publicidades, a su absoluta disposición.

¿Significa esto que hemos de dar ya por amortizado a Sánchez? En absoluto. La salida elemental de unas elecciones generales, donde los votantes españoles podrían resolver las responsabilidades políticas, no se va a producir, pues ya hemos dicho que el Dr. Sánchez no cree en las encuestas de Tezanos. Tampoco da para ello la realidad de los números en el Congreso. Estos números siguen siendo iguales a aquellos que, antes y mejor que la mayoría, cantó el propio Sánchez la noche del 23 de julio de hace dos años. Todos sus aliados saben que un gobierno del PP sería mucho peor para sus particulares intereses que el actual.

Desde luego, algunos de ellos (los que solían ser de izquierdas), son conscientes de que el daño estructural que el presente Gobierno está causando a lo que podríamos designar como la gobernabilidad de España, les está empezando a alcanzar a ellos. La palabra «cómplices» ya se ha pronunciado y escrito. Y saben que, puesto que los intentos de desacreditar las pruebas que salen a la luz poco a poco han fracasado, la inundación seguirá adelante y que no es el PSOE (por más que así quisiera hacerlo ver la reciente nota de IU) la única organización política que va a verse sumergida en ella. A pesar de todo se han atado tan estrechamente al Dr. Sánchez que ahora temen, posiblemente con razón, que el romper esas ataduras supondría un daño orgánico que barrería a sus actuales direcciones. Es decir, puede que esas organizaciones (estamos pensando sobre todo en IU) pudieran seguir adelante, pero sus dirigentes no. Y son estos quienes (¡oh, escándalo de la democracia interna!) toman las decisiones.

Así pues nuestro pronóstico es que el pudrimiento que afecta a la política española seguirá impregnando también a nuestra sociedad. Algo que ya estamos viendo en el debilitamiento numérico de las movilizaciones sociales democráticas. Aunque no es descartable que la aparición de nuevas pruebas, unida a ese desapego internacional que ya sufre Sánchez pudiera volcar el tablero, no lo creemos así. Naturalmente esto coloca a la izquierda auténtica, la que nunca se ha dejado subyugar por el engaño de que Sánchez fuera el freno al ascenso de la ultraderecha en España (algo en lo sí creyeron en Podemos, por más que ahora estén tratando de que se olvide), ante un reto descomunal: La reconstrucción de una fuerza de naturaleza política, no meramente social, que organice a millones de personas para hacer frente a todas las incertidumbres del futuro, que son algunas más que el ascenso electoral de la ultraderecha, por grave que este sea.

Por nuestra parte procuraremos colaborar a ello en toda la medida de nuestras fuerzas.

https://www.cronica-politica.es/la-inundacion-que-no-deja-de-crecer/

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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