Más cine por favor

Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Epai Marx

Así como la cinematografía documental y los noticiarios en la zona republicana durante la guerra fueron bastante dignos, el cine de ficción fue en general un desastre. No solo por las películas producidas, muy mediocres, sino también por el desbarajuste organizativo. En los inicios del sonoro en España en los años 30 solo había estudios preparados en Barcelona y Madrid, ambas en zona republicana, por lo que lo lógico hubiese sido seguir con una producción, menor por los problemas financieros, pero más o menos estable. No fue así. En Barcelona era hegemónica la CNT con su Sindicato de la Industria del Espectáculo (SIE). Tras películas de contenido más sociopolítico, como Aurora de esperanza o Barrios bajos, que no daban dinero y por lo tanto no permitían pagar salarios, decidieron apostar por un cine más comercial. Y se les ocurrió, por ejemplo, encargar una película a Francisco Elías, quien según afirma en sus memorias era militante falangista ya en esa época, quien optó por una obra de Benavente, que sería estrenada sin problema ya en la España franquista: ¡No quiero, no quiero!. Iquino, otro director del cine franquista de largo recorrido, consiguió también por su parte que le autorizasen un mediometraje, Paquete, el fotógrafo público número 1. Fue la primera película como protagonista de Paco Martínez Soria -coprotagonizada por Mary Santpere-, que hasta entonces había trabajado en el teatro, aunque había aparecido como secundario en otra película de Iquino del año 34. Era lógico que le exigiesen, como mínimo, estar inscrito en el sindicato. Si le hubiesen pedido que se disfrazase de lagarterana, supongo que también lo hubiera hecho.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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