Del compañero José Luis Martín Ramos (más una observación de Carlos Valmaseda).
Según noticia de La Vanguardia de ayer [27/02], este diputado comunista de la Duma rusa ha recriminado la invasión de Ucrania, afirmando que él había votado por el reconocimiento de las repúblicas del Donbás para defender la paz, no para hacer una guerra. Todavía queda algún bolchevique en Rusia (perdón por la broma) que sabe distinguir lo concreto. Se votó eso para defender a la gente de esos territorios de los ataques que sufrían. La lógica política de esa medida habría sido que a petición de las repúblicas hubiesen entrado tropas rusas en el Donbás en posiciones defensivas. Es algo que comentamos con C. en un principio de este debate, que tanto cuesta hacer en frío. En ese caso, Rusia habría tenido argumentos para responder a la oleada de propaganda atlantista. ¿Habría sido suficiente? No hay manera de saberlo, como no lo hay sobre cuál va a ser la salida a la situación actual. La salida, porque la solución se conoce desde hace mucho tiempo; incluso la conocía Kissinger en 2014. Pero esa era la medida de fuerza lógica… aunque solo respondía a una parte del problema. Quedaba en el aire la cuestión de la seguridad colectiva y en ella el papel de Ucrania como puente y ni como tapón, que es lo que decía Kissinger. El tapón es lo primero que salta cuando la presión sube en la botella.
Putin escogió la lógica militar con una operación general, no localizada, destinada a neutralizar la fuerza ucraniana y a poner al gobierno de Ucrania entre la espada y la pared. Pero esas operaciones siempre tienen muchos daños colaterales no controlables, empezando porque al ser ofensiva son escalada y porque la población civil siempre queda cogida entre los dos fuegos. Antes de hacerlo habló por teléfono en la noche del 23 con Zelensky, pero no sabemos qué se dijeron.
No hace falta que repita que la opción de Putin me parece inadmisible, como que me parecen también inadmisibles todos los fariseísmos que estamos viendo en nuestra parte de nuestro mundo: que no se han rasgado las vestiduras ante el bombardeo de serbios, libios, por la OTAN, no tan lejanos como para que no cuenten. Pero más allá de condenar la acción ofensiva de invadir me gustaría conocer los datos y argumentos de esa lógica militar. Sin conocerlos, aventuro la hipótesis de que Putin ha querido poner en primer plano la cuestión de Ucrania y la OTAN, considerando que se le acababa el tiempo para evitar su ingreso y que entonces ya sería una situación irreversible; Ucrania definitivamente se habría convertido en el tapón y cualquier intervención sobre su situación, la cuestión del Donbás o la de Crimea habría sido entonces una intervención contra la OTAN y en ese caso no se trataría de escalada sino del estallido de un conflicto en lo alto de la escalera. Y entonces….
Es una situación endemoniada, que nos saca de nuestro sueño occidental de que vivimos un mundo en paz. Cuando no es así. Vivimos en un mundo lleno de bombas a nuestros pies y las guerras que se han venido desarrollando en las periferias, guerras vicarias entre potencias dominantes, declinantes y aspirantes, han llegado a la puerta de casa. En esta situación me gustaría quedarme con una respuesta moral, pero me siento obligado a darme y dar respuestas políticas, para que no me las sigan dando los que nos han llevado a este maldito embrollo.
La observación de Carlos Valmaseda:
Pienso lo mismo, las agradezco. A propósito del comentario de José Luis, un par de reflexiones:
-Creo que ninguno de nosotros sabe demasiado de temas militares, o al menos en mi caso, con toda seguridad. Por lo que he leído, más allá de la propaganda triunfalista de la heroica resistencia de los ucranianos, que los rusos poco menos que se tendrían que rendir, que las bajas eran innumerables, etc. opiniones algo menos sesgadas dicen que la operación se ha desarrollado muy bien, que no es normal tener en cuatro días la capital de otro país rodeada así como sus principales ciudades, que el armamento utilizado hasta ahora era el de peor calidad y que es normal en algunos casos enviar tropas ‘bisoñas’ simplemente para localizar dónde está el enemigo sin sufrir demasiadas bajas. Algunos comentan que todavía no se ha visto ninguna de las armas modernas que sí se han utilizado en otras guerras, como Siria, y que hasta generales ucranianos se preguntan ‘por qué no han ido con todo’. Parece que un criterio claro ha sido evitar el máximo posible de víctimas civiles y daños a infraestructuras, comparado con unos EEUU que lo primero que hacen es bombardear las centrales eléctricas. Pero de todo esto yo no sé nada. Imagino que el objetivo es obligar a negociar a Ucrania lo más rápido posible. El contenido de esa negociación es lo que estamos todos esperando ver.
-Respecto al despertar del sueño occidental, reitero mi opinión de que en un mundo con menos recursos, estas son algunas de las escaramuzas para un nuevo orden geopolítico. En el que los españoles tenemos muy malas cartas, por cierto y que pronto empezaremos a notar las consecuencias de nuestro alineamiento erróneo.