Miscelánea (10/05/2022)

De Carlos Valmaseda, compañero de Espai Marx.

1. And the winner is…
sí están ahora mismo las órdenes de exportación de las principales economías. Lo de China imagino que es debido a los nuevos confinamientos por el Covid. Solo EEUU parece estar por encima de 50. A partir de 50 es expansión. Por debajo, contracción.

Fuente: https://twitter.com/RobinBrooksIIF/status/1523322657432907782

2. Elecciones en Filipinas
Han ganado Marcos-Duterte de calle, con el 60% de los votos por el 30% de Leni Robredo.
Los perdedores no se lo han tomado muy bien. Cuando he ido a trabajar esta mañana a Intramuros, había una concentración de protesta por el posible pucherazo delante del Comelec, la Comisión Electoral, que reside en el Palacio del Gobernador -así, en español, en la misma plaza de la catedral, la octava ya, porque siempre se cae por algún terremoto-. https://twitter.com/bulatlat/status/1523835314275373057. Luego han pasado varias veces manifestándose por la zona, pues los he oído pasar. Seguro que algo ha habido, pero la diferencia es tan grande que no creo que sea significativo.
Creo que muchos piensan lo mismo que este tuitero: el triunfo de Marcos «es el resultado de un sistema político fallido, una desinformación masiva, la compra de votos, el etiquetado de rojos [red-tagging, una campaña ‘acusando’ de comunistas a todos los opositores, haciendo pintadas en librerías de izquierda, por ejemplo], represión política y un sistema de voto que no es transparente». https://twitter.com/natoreyes/status/1523816089935020032
Nadie sabe muy bien el programa de Marcos, más allá de rehabilitar a su padre. Ha prometido cosas como bajar los combustibles y parece que los transportistas, desesperados, han querido creerle. Dudo que pueda hacer nada al respecto. Me comentan que los del Opus ya se están preparando para ocupar cargos de responsabilidad, como los de Iglesia ni Cristo. En el aspecto internacional, parece que va a seguir la política de acercamiento a China que inició Duterte. No en vano su hija es la vicepresidenta. Propone un acuerdo directo en la disputa territorial sin arbitraje. Veremos en qué queda… https://twitter.com/Tom_Fowdy/status/1523902902284161024

3. Hungría.
Sigue la resistencia de Hungría a aceptar las nuevas sanciones petroleras. Ursula von der Leyen ha ido para allá para intentar ‘convencerlos’. No parece que de momento tenga mucho éxito: https://twitter.com/YuriiKazakov/status/1523801435858939906
Se mezclan los factores, porque, al igual que con Polonia o Rumanía, no está claro que Hungría no intente finalmente quedarse con la zona de Transcarpatia, de hablantes húngaros. Algunos llegan a acusarle, como este bloguero, de haber hecho un pacto con Rusia en este sentido. El primer párrafo es su opinión personal. Lo que expone en el segundo es probablemente cierto:
Kuzmenko Blog
Son muchos los analistas políticos occidentales que no comprenden las acciones del primer ministro húngaro. La temeraria audacia de Orbán en las instituciones europeas, como su disposición a vetar el embargo del petróleo ruso o su falta de voluntad para apoyar las sanciones, se deben a un acuerdo secreto con las autoridades rusas sobre la participación húngara en la partición de Ucrania. Es mi apuesta personal, es un dato bastante curioso que esta región apenas ha sido afectada por los bombardeos.
Las autoridades ucranianas están en conflicto con Hungría desde hace mucho tiempo, incluso antes de la intervención rusa. Todo se debe a la política lingüística ucraniana, que vulnera constantemente los derechos de la minoría húngara en la región de Transcarpatia. Nos debemos preguntar si realmente podemos a calificar a los húngaros que residen en Transcarpatia como una minoría. Desde hace muchos años, las autoridades húngaras expiden metódicamente y con regularidad pasaportes a los habitantes de Transcarpatia. Y, según estimaciones aproximadas, los titulares de pasaportes húngaros abarcan a más de la mitad de la población. En muchas localidades sobre los edificios administrativos, en el mejor de los casos, cuelgan dos banderas: la ucraniana y la húngara, en ocasiones únicamente la bandera húngara. Las autoridades húngaras no tendrán grandes problemas para integrar una región que apoyan económica y socialmente desde hace años.
t.me/kuzmlive/201

4. Dependencia energética de Europa
En esta línea va también Wolfgang Münchau, que solía escribir para el Financial Times, en sus artículos en El País -porque su propuesta económica para Alemania no coincide con la actual, pero esa es otra cosa-. Si descartamos que todos los dirigentes europeos sean suicidas, imagino que creen de verdad que aniquilarán a Rusia y podrán quedarse en el futuro con sus recursos. No sé qué me da más miedo.
https://elpais.com/opinion/2022-05-09/que-pasa-si-putin-corta-el-gas.html

¿Qué pasa si Putin corta el gas? Las sanciones al petróleo impuestas por la UE proporcionan un incentivo para que Vladímir Putin interrumpa el suministro de gas. ¿Estamos preparados para eso?
Wolfgang Münchau

Los buenos ajedrecistas calculan los movimientos de los adversarios con varias jugadas de antelación. Cuando los europeos redactamos las sanciones petroleras, nos miramos a nosotros mismos, nos fijamos en cuánto nos perjudica, en las exenciones que podemos acordar para los húngaros y en si los alemanes necesitan un poco más de tiempo. Calculamos los efectos económicos basándonos en el precio actual y los niveles actuales de comercio. Nuestro análisis es estático.
Pero no nos hacemos las preguntas que más importan: ¿cuál será la respuesta de Vladímir Putin? ¿Estamos preparados? ¿Cómo responderemos nosotros una vez que haya respondido él?
Antes, él pensaba que no tenía sentido cortar el suministro de gas a Europa. Tanto como nosotros dependemos de él para el gas, él depende de nosotros para sus ingresos en divisas, especialmente después de que le cortáramos el acceso a las reservas. Pero esta es una visión demasiado estática. Mientras Occidente suministre cantidades ilimitadas de armas a Ucrania, es poco probable que Putin vaya a ganar una guerra convencional contra ella. Un embargo al gas, o la amenaza de un embargo al gas, podría ser su mejor opción. O su única opción.
La amenaza de un embargo al gas podría estar vinculada al suministro de armas a Ucrania. Si Europa, atemorizada por las consecuencias económicas de un corte repentino, cediera ante las exigencias de Putin, él seguiría recibiendo ingresos por el gas, mientras que Ucrania se quedaría sin las armas occidentales necesarias para hacer frente a la ofensiva rusa. Si las entregas de armas continúan y el suministro de gas se interrumpe, la cohesión en la alianza occidental podría fracturarse. El Gobierno alemán se ha mostrado muy reticente en su apoyo a Ucrania. No es nada seguro que la opinión pública alemana esté dispuesta a soportar un invierno frío y una depresión económica por el bien de Ucrania, ni tampoco por el bien de la unidad transatlántica.
De todos los países europeos, Alemania y Austria son los menos preparados. Los cálculos que hemos visto dan a entender que estos países tardarán al menos hasta 2024 en poder prescindir del gas ruso. En realidad, incluso esto es un cálculo optimista basado en pronósticos optimistas sobre el suministro de GNL (gas licuado) y la construcción de infraestructuras. Y no tiene en cuenta el hecho de que la transición energética verde requiere un aumento del consumo absoluto de gas, no solo que el consumo se mantenga en los niveles actuales. Olivier Blanchard y Jean Pisany-Ferry aportan un argumento económico convincente de por qué le interesaría a Putin vender menos gas.
Nuestra demanda de gas es poco elástica. En tiempos normales, los monopolistas fijan precios lo suficientemente altos como para obtener los beneficios propios de un monopolio, pero no tan altos como para que las fuentes alternativas resulten atractivas desde el punto de vista comercial. Con nuestras sanciones hemos cambiado las compensaciones. Ya hemos dejado claro que queremos acabar con nuestra dependencia del gas ruso. Por tanto, Putin no se enfrenta a ninguna compensación a largo plazo si sube los precios ahora. Para él se ha vuelto racional crear una escasez de suministro. Como señalan Blanchard y Pisany-Ferry, en una guerra, el dinero de hoy vale mucho más que el de mañana.
El petróleo es diferente al gas. El petróleo no vendido se puede almacenar. Pero no se puede hacer un agujero en el suelo y guardar el gas en él, para extraerlo después. La pérdida de volumen de ventas de petróleo podría compensarse con creces con la subida de los precios del petróleo. El efecto perverso de las sanciones al petróleo impuestas a Putin es que podrían acabar aumentando sus ingresos por la venta del mismo, y eso podría animarle a imponer sanciones al gas. Por eso, las sanciones al petróleo aisladas impuestas por la UE resultan menos impresionantes cuando tenemos en cuenta el panorama general.
Entonces, ¿qué pasa si Putin impone un embargo al gas? La consecuencia a corto plazo sería la estanflación y Alemania posiblemente sufriría una depresión. También hay consecuencias estructurales a largo plazo, que serían mucho más importantes que una recesión. Por ejemplo, para Alemania ya no tendría sentido fabricar productos químicos a granel. Muchas plantas de producción tendrían que cerrar. La economía germana no es especialmente flexible. El cambio de recursos tardará en completarse, mucho más de lo que tardaría en Estados Unidos, por ejemplo.
En el resto de Europa, los déficits fiscales se dispararían. Las crisis de deuda soberana regresarían a los países con sistemas fiscales débiles. La inestabilidad financiera y las rigideces estructurales son nuestros puntos más vulnerables.
Es probable que Putin y su equipo económico estén centrados en otras cosas ahora mismo. Pero no me sorprendería que acabaran planteándose las sanciones al gas en algún momento, porque tienen sentido desde el punto de vista estratégico y porque es lo único que tienen.
Así que yo no paro de preguntarme: ¿nos lo hemos pensado bien?

5. Situación militar.
Hoy sí hay ‘parte ruso’: https://guerraenucrania.wordpress.com/2022/05/09/noticias-de-la-guerra-09-05-2022-informe-especial/. Da una de las versiones de lo sucedido en la Isla de las Serpientes. Ha sido un suceso muy confuso con mucha propaganda por amas partes. Por lo demás, parece que sigue el avance ruso cerrando el cerco sobre Severodonetsk. Leo que quizá los ucranianos den el Donbás por perdido y estén acumulando todas sus fuerzas en Odesa, porque perder su última salida al mar si que sería devastador para el futuro del país. Si es así, y los rusos realmente desean llegar hasta allí, al ritmo al que van en el Donbás, la guerra va para largo. Lo que amenaza un duro invierno para Europa… El jefe de la compañía eléctrica escocesa, así lo anuncia, por ejemplo: https://www.dailymail.co.uk/news/article-10796701/Energy-bills-hit-3-000-October-warns-Scottish-Power-boss.html
Mapa de la situación -un poco conservador-: https://twitter.com/War_Mapper/status/1523815498521186305
Por lo demás, todos los que pronosticaban que ayer Putin proclamaría la guerra o la movilización general porque necesita más tropas, hoy callan.
Hay alguna resistencia en los reclutados forzosos y sin experiencia militar en las Defensas Territoriales que son enviados como carne de cañón al Donbás. Ayer se quejaron públicamente unos de Transcarpatia:https://twitter.com/Levi_godman/status/1523781333528739840

6. Gas: perspectivas de futuro según el Atlantic Council
Un documento interesante del Atlantic Council, un think tank americano si no gubernamental, casi, sobre las posibilidades de que Europa deje de depender del gas ruso de muy corto -este año- a medio y largo plazo. Los autores participan en un proyecto con Turkmenistán, por lo que son parte interesada, pero aún así queda claro que la única forma de conseguirlo este año es ‘destruyendo la demanda’. Es decir, que la gente no use el gas. Y para más allá, mediante un juego de malabares en el que todo tiene que encajar a la perfección. ‘Se prevé’, ‘parece posible’, ‘se cree’, ‘se ha anunciado’, ‘si’, ‘debería’… A eso se juegan el futuro energético de Europa.
Por si no queréis leerlo todo, el último párrafo sirve de resumen: «En resumen, la UE se encuentra entre la espada y la pared. Quiere eliminar a Rusia de su balance de gas y, por tanto, reducir o eliminar el gas como fuente principal de ingresos rusos. Pero, al no haber alternativas fáciles, hacerlo de la noche a la mañana causaría enormes trastornos económicos y sociales. Se necesitará inventiva, minuciosidad y una planificación astuta para mitigar este tumulto y expulsar a Rusia de la combinación energética de la UE.»
https://www.atlanticcouncil.org/blogs/energysource/the-eus-plans-to-replace-russian-gas/

Los planes de la UE para sustituir el gas ruso: Aspiración y realidad
Por John Roberts y Julian Bowden  

El 8 de marzo, la Comisión Europea presentó las líneas maestras de su plan REPowerEU, cuyo objetivo es garantizar una reducción masiva e inmediata del consumo de gas ruso por parte de la UE, y continúa con la afirmación, un tanto vaga, de que «la eliminación de nuestra dependencia de los combustibles fósiles de Rusia puede hacerse mucho antes de 2030».
La vaguedad es inherente al hecho de que la UE no define lo que constituye la dependencia de la energía rusa. Pero la declaración adjunta de la Comisión Ursula von der Leyen dejó claro que se prevé una reducción masiva: «Debemos independizarnos del petróleo, el carbón y el gas rusos. No podemos depender de un proveedor que nos amenaza explícitamente».
La cuestión, pues, es cómo sustituir un volumen muy grande de gas por otro gas, otras fuentes de energía y la reducción de la demanda.
Refiriéndose a su paquete de julio de 2021, cuyo objetivo es reducir las emisiones de la UE en un 55% en 2030, la Comisión declaró que sus propuestas «Fit for 55» ya contemplan una reducción del 30% del consumo anual de gas fósil para 2030, equivalente a 100.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas.
Pero la disposición más ambiciosa del plan es la eliminación gradual de al menos 155 bcm de uso de gas, aproximadamente la cantidad de gas que la UE importó de Rusia en 2021. La declaración afirma que casi dos tercios de este esfuerzo podrían realizarse en un solo año.
En efecto, la UE propone recortar unos 100 bcm de su consumo total de gas este año y, aunque no se diga explícitamente, la mayor parte o incluso la totalidad de esta reducción provendría de Rusia. Esto supone más de una cuarta parte de su consumo de 379,9 bcm en 2021 y más de dos tercios de los 145 bcm que la UE importó de Rusia en 2021.
Pero aún no se ha determinado cómo se va a lograr esto, ya que la declaración de la UE se limita a decir: «La Comisión propone trabajar con los Estados miembros para identificar los proyectos más adecuados para alcanzar estos objetivos, basándose en el extenso trabajo realizado ya en los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia».
Nuestra propia evaluación es que la UE, si se esfuerza mucho, puede ser capaz de sustituir unos 75.000 millones de metros cúbicos de gas ruso este año, de los cuales aproximadamente la mitad proceden de una combinación de unos 30.000 millones de metros cúbicos de aumento de los suministros de gas natural licuado (GNL) y 8.000 millones de metros cúbicos de gas por gasoducto, y la otra mitad procede de la reducción de la demanda y de la capacidad eólica y solar adicional que sustituye a parte de la capacidad de generación por gas.
Además, los niveles de almacenamiento de la UE son muy inferiores a los niveles medios para esta época del año. La reposición de las reservas es una prioridad de la UE, pero para recuperar los niveles de almacenamiento de los últimos cinco años a tiempo para la temporada de calefacción de 2022-23, los Estados miembros tendrán que inyectar en octubre unos 20.000 millones de metros cúbicos más de gas que el año pasado. Esto no hace más que agravar los problemas de suministro a los que se enfrenta la UE en su intento de eliminar su dependencia del gas ruso.
Aunque la demanda de la UE fomentará el desarrollo de nuevas e importantes empresas y la ampliación de muchos proyectos existentes, tanto de gas natural propiamente dicho como de alternativas al gas natural, el aspecto más crucial será el calendario de ejecución de las nuevas entregas. A continuación se exponen las formas concretas en que los suministros de gas alternativo pueden ayudar a la UE a lograr una remodelación radical de su balance de gas en los próximos años y el calendario previsto para su posible impacto en el balance global de gas de la UE.
Se prevén tres plazos: a corto plazo, hasta 2022; a medio plazo, hasta 2024; y a largo plazo, a partir de 2025. Los ejemplos que se resumen a continuación pretenden ser indicativos de lo que razonablemente puede esperarse que se ofrezca y no una evaluación exhaustiva de todas las opciones de proyectos potenciales.
A corto plazo (2022)
a.) GNL
La capacidad mundial de GNL aumentará este año en unos 43 bcm. Sin embargo, la mayor parte procede de plantas que estaban operando a capacidad reducida o que cerraron en 2021 por problemas técnicos. La única capacidad nueva que se pone en marcha es la de Estados Unidos: El tren 6 de Sabine Pass se puso en marcha en febrero de 2022, mientras que Calcasieu Pass exportó su carga de puesta en marcha un mes después.
En Mozambique, la puesta en marcha del proyecto de GNL flotante Coral Sul, de 3,4 millones de toneladas métricas al año (mtpa), que utiliza gas de la cuenca de Rovuma en Mozambique, está prevista para la segunda mitad de 2022. El amarre del gigante Coral Sul, de 220.000 toneladas, se completó el 4 de marzo de 2022.
b.) Gasoductos
Noruega, que ya es el segundo mayor proveedor de gas por gasoducto de Europa y que suministra tanto a Europa continental como al Reino Unido, está produciendo a niveles casi máximos. Los flujos tienen cierta estacionalidad, y parece posible un mayor volumen si se prolongan los niveles de exportación de invierno durante todo el verano a Europa continental. Por otra parte, con la capacidad diaria de los gasoductos hacia el continente llena, la otra opción sería intentar aumentar los volúmenes hacia el Reino Unido, donde hay una modesta capacidad de reserva, y luego exportar hacia el continente a través de los gasoductos de interconexión entre el Reino Unido y Europa.
Las posibilidades de obtener más gas del norte de África parecen limitadas. Se cree que Argelia, que cuenta con gasoductos que conectan con Italia y España, no dispone de capacidad de producción inmediata, y es probable que Libia tampoco la tenga.
En cuanto a los nuevos desarrollos, en Rumanía, Black Sea Oil & Gas (BSOG) ha anunciado la puesta en marcha de la producción en el segundo trimestre de 2022 y tiene como objetivo 1 bcma. BSOG ha declarado que esto se retrasa con respecto a lo previsto debido a la legislación «perjudicial» que repercute en las inversiones del sector energético. Los retrasos en el proyecto Neptun se han achacado al mismo entorno legislativo.
El gasoducto TAP del Corredor de Gas del Sur se puso en marcha en 2021 y se aceleró durante el año. Esto significa que en 2022 suministrará más gas de año en año que en 2021. Ha estado fluyendo diariamente a un ritmo anualizado de 11 bcma.
Turkmenistán, con una importante capacidad de producción varada, tiene la capacidad de aportar, en forma de entregas a Azerbaiyán y Turquía, volúmenes considerables que podrían liberar el GNL que actualmente se suministra a Turquía para su exportación a los mercados europeos. Esto podría ocurrir de tres maneras:
Aprobando inmediatamente la construcción de un gasoducto submarino de 78 kilómetros para suministrar 5 bcma a Azerbaiyán desde el yacimiento existente de Magtymguly en su lado del Caspio.
Aprobando inmediatamente la duplicación del actual acuerdo de intercambio con Irán y Azerbaiyán, que pasaría de 2-3 bcma a 4-6 bcma.
Aprovechando el hecho de que las primeras entregas de gas iraní a Turquía en 2001 fueron de hecho de origen turcomano para desarrollar un sistema de intercambio similar con Irán para entregar unos 5 bcma a Turquía. Las limitaciones de infraestructura hacen que estos sean los niveles máximos probables para los acuerdos de intercambio.
c.) Medidas del lado de la demanda y sustitución
El documento de la UE apunta a un ahorro potencial de 14 bcm en el sector residencial. Esto podría ser realista. Los consumidores de toda la UE han experimentado unos precios del gas muy elevados durante varios meses, y empezarán a considerar acciones para el invierno 2022-23 con el fin de reducir el consumo de gas y electricidad (aunque es probable que las subvenciones y los descuentos energéticos reduzcan la elasticidad de la demanda en cierta medida).
En cuanto a la sustitución, la continua expansión de la capacidad eólica y solar debería permitir una reducción de la demanda de energía de gas. El aumento de las importaciones de carbón, quizá desde EE.UU., podría suponer un alivio inmediato. Sin embargo, con la posible excepción de algunos Estados de los Balcanes, no es probable que los Estados miembros consideren el carbón como algo más que una medida de emergencia debido a su impacto adverso en el clima.
Resumiendo todo lo anterior, el objetivo de la UE para 2022 de sustituir unos 100 bcm de gas ruso parece inalcanzable. Habrá más GNL en el mercado mundial, pero la UE tendrá que competir por él con Asia, y 30 bcm parecen más realistas que el objetivo de 50 bcm. Por otro lado, 10 bcma adicionales de gas por gasoducto podrían ser más factibles. En cuanto a la demanda, la reducción del sector residencial podría ser realista, pero no se puede confiar totalmente en la contribución adicional de la energía eólica y solar, ya que depende del clima.
En definitiva, lo que la UE ha descrito es un equilibrio muy ajustado, en el que todo lo previsto tiene que funcionar simultáneamente. Las interrupciones de la capacidad de GNL que se produzcan en 2021, o la avería de un compresor del gasoducto, por ejemplo, echarían por tierra todo el plan.
A medio plazo (2023 y 2024)
Teniendo en cuenta el ritmo de actividad deseado para 2022, la probabilidad de que no todo se entregue en el plazo previsto y el hecho de que hay muy pocos proyectos de suministro programados para su finalización -en términos relativos-, este parece ser un periodo de consolidación.
Se espera que entre en funcionamiento muy poca capacidad de suministro de GNL.
Frente a las costas de Senegal y Mauritania, se espera que Greater Tortue, con una capacidad de 2,5 mtpa, comience a producir en 2023. El FLNG Coral Sul de Mozambique también debería estar en marcha.
En cuanto a los gasoductos, el Conector del Caspio de Turkmenistán, si se construye en la segunda mitad de 2022, podría ampliarse entre 5 y 7 bcma más mediante modestas adiciones a la infraestructura de recogida de gas y compresión en el lado turcomano.
En el Mar Negro, el yacimiento turco de Sakarya tiene como objetivo la obtención de gas por primera vez en 2023, fecha que probablemente se cumplirá ya que se celebra el centenario de la República Turca y no se escatimarán gastos para garantizar que la puesta en marcha se produzca a tiempo. La primera fase del proyecto está programada para suministrar 10 millones de metros cúbicos al día (3,65 millones de toneladas por año), pero aunque se suministrará algo de gas el año que viene, la industria es en general muy escéptica en cuanto a la posibilidad de sacar a la luz volúmenes comerciales significativos mucho antes de finales de 2024 o incluso de 2025. La importancia de este yacimiento para la UE radica en que, si bien podría suministrar algo de gas por gasoducto al sur de la UE, lo más probable es que permita sacar el GNL del mercado turco y llevarlo a la UE.
En cuanto a Argelia, en abril de 2022 se firmó un acuerdo entre la italiana Eni y la argelina Sonatrach, en presencia del Primer Ministro italiano Mario Draghi, para aumentar los suministros a Italia a través del gasoducto TransMed. Aunque está previsto que comience a finales de 2022, Eni ha dicho que el acuerdo prevé en realidad un aumento gradual hasta un nivel máximo de 9 bcma en algún momento de 2023 o 2024. La viabilidad de esta medida dependerá en gran medida de que las instalaciones de producción existentes sean capaces de realizar una rápida eliminación de los cuellos de botella en el próximo año, ya que no hay nuevas instalaciones ni proyectos de ampliación que vayan a entrar en funcionamiento en este periodo.
A largo plazo (2025 y más)
Un plazo de 3 a 4 años da a la industria que está redistribuyendo el capital y las habilidades el tiempo necesario para reunir los recursos necesarios para cumplir el objetivo de 2050 de cero emisiones netas, para reagruparse y para intentar resolver un conjunto nuevo o ampliado de acuerdos de suministro de gas. También da tiempo a que sean efectivas más acciones del lado de la demanda a largo plazo y a que se completen los proyectos de energías renovables, sujetos a intervenciones políticas positivas concretas con un apoyo financiero real a una escala hasta ahora desconocida.
En lo que respecta al GNL, se está construyendo un número impresionante de proyectos, todos los cuales entrarán en funcionamiento entre finales de 2025 y principios de 2028. Entre ellos se encuentran LNG Canada (14 millones de toneladas por año), otros dos proyectos de la Costa del Golfo de EE.UU. en Golden Pass (16 millones de toneladas por año) y Driftwood (27,6 millones de toneladas por año), junto con nada menos que 32 millones de toneladas por año procedentes de cuatro nuevos trenes en Qatar. En general, la capacidad de producción mundial de GNL parece que se disparará de los 450 millones de toneladas por año actuales a más de 550 millones de toneladas por año en 2028.
En Turquía, Sakarya debería entrar en funcionamiento, con nuevas fases de desarrollo que la llevarán a 14,6 mtpa en 2028.
Una cuestión pendiente es Rumanía, y si el proyecto Neptun Deep offshore Black Sea seguirá adelante. El yacimiento fue descubierto por ExxonMobil -en asociación al 50% con OMV Petrom- en 2012, y los trabajos de exploración finalizaron en 2016. Pero las onerosas condiciones del Gobierno, en particular una ley de 2018 que impone condiciones restrictivas y una tributación progresiva de los ingresos, hicieron que ExxonMobil decidiera en diciembre de 2019 retirarse tras haber gastado unos 750 millones de dólares en la empresa. Sin embargo, el proyecto sigue adelante, ya que la empresa rumana de gas natural Romgaz acordó en noviembre de 2021 comprar la participación del 50% de Exxon Mobil por 1.060 millones de dólares. Esto hace suponer que la decisión final de inversión sobre un programa de producción se tomará en 2023 y que la producción podría comenzar alrededor de 2026-2027. El bloque tiene unas reservas estimadas entre 42 y 84 bcm, lo que permite una producción anual probable de 5-6 bcm/año.
Conclusión
Los recursos resumidos anteriormente contribuirán a que la UE deje de depender del gas ruso. Sin embargo, si bien vemos que es posible que se produzcan algunos avances significativos este año, es más probable que 2023 y 2024 sean años de consolidación, en los que podrían producirse las cosas que se esperaban en 2022, antes de que se inicien nuevos proyectos de GNL en los años posteriores a 2025. Además, habrá que hacer mucho más para superar varios obstáculos clave. La atención a la descarbonización y el énfasis en los objetivos de cero emisiones netas en los últimos años han provocado una reducción considerable de las inversiones en el sector del gas y la desmovilización de los recursos clave necesarios para su expansión. Esto debilita la capacidad de los principales actores de la industria para aumentar rápidamente la producción de gas en respuesta a un conjunto muy diferente de prioridades geopolíticas. En efecto, gran parte de Europa simplemente no estaba dispuesta a pagar la prima de una póliza de seguro que protegiera contra la pérdida de un proveedor importante.
La regasificación en Europa también será un factor crucial, con tres consideraciones principales. En primer lugar, España y Portugal cuentan con la mayor capacidad excedentaria, pero ésta se ve limitada para el resto de Europa por la escasa capacidad del interconector España-Francia. En segundo lugar, el Reino Unido también tiene capacidad de reserva y podría empezar a desempeñar inmediatamente un papel de puente de gas. Pero el acceso de la Europa continental a este puente implicará el uso completo de los interconectores existentes. En tercer lugar, y por el contrario, la nueva capacidad de regasificación es una opción más a medio plazo, ya que, incluso con un enfoque acelerado, se tardará entre 2 y 3 años en planificar, aprobar y construir (o ampliar) una FSRU o una instalación en tierra, junto con el gasoducto de conexión al sistema troncal correspondiente.
También hay que abordar otras cuestiones regionales. No toda la UE consume gas ruso. Alemania es el principal importador, mientras que a España y Portugal no llega nada. Si Alemania deja de consumirlo, sufrirá una consecuencia económica que no tendrá España. Se plantearán preguntas sobre el reparto de la carga en caso de que el dolor económico recaiga principalmente en Alemania, el principal motor de la UE.
En resumen, la UE se encuentra entre la espada y la pared. Quiere eliminar a Rusia de su balance de gas y, por tanto, reducir o eliminar el gas como fuente principal de ingresos rusos. Pero, al no haber alternativas fáciles, hacerlo de la noche a la mañana causaría enormes trastornos económicos y sociales. Se necesitará inventiva, minuciosidad y una planificación astuta para mitigar este tumulto y expulsar a Rusia de la combinación energética de la UE.
John Roberts es investigador senior no residente del Centro de Energía Global del Atlantic Council y miembro del Grupo de Expertos en Gas de la Comisión Económica para Europa de la ONU. Julian Bowden es un antiguo economista de BP especializado en los mercados del gas en el sudeste de Europa y el Caspio, y es investigador visitante principal del Oxford Institute for Energy Studies OIES.
Los autores reconocen que forman parte del consejo asesor de un proyecto para tender un gasoducto de conexión de 78 kilómetros entre el yacimiento de Magtymguly, operado por Petronas en Turkmenistán, y las instalaciones de recogida de gas operadas por BP en el yacimiento azerí de Chirag-Gunashli.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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