Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda
1. Europa y el mundo.
2. Confusión con la fusión.
3. 1.345 días de huelga.
4. La imagen del día: 4 días.
5. Ya no tienen miedo.
6. Los vicios del ecologismo.
7. La no hegemonía china.
8. Lucha de clases ecológica en Alemania
9. Ahora Malasia.
1. Europa y el mundo.
Lo siento, se ha acabado la tregua, y aquí vuelvo a dar la tabarra. Empiezo con esta entrevista en CTXT de Hernán Garcés a un diplomático francés que plantea como inevitable un cierto declive del pensamiento occidental frente al de otras regiones.
Maurice Gourdault-Montagne / Diplomático francés
«El pensamiento occidental dejará de ser dominante”
Hernán Garcés 2/04/2023
Durante el último cuarto de siglo, Maurice Gourdault-Montagne (París, 1953) ha sido uno de los diplomáticos más importantes de Francia. Llegó hasta la cúspide del mítico Quai d’Orsay como secretario general y es conocido en París como el “gran embajador” por sus importantes destinos (Alemania, China, Reino Unido, etc.). Fue consejero diplomático y sherpa en el G7/G8 del presidente Jacques Chirac, y uno de los principales arquitectos del veto de Francia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a la invasión de Irak por parte de Estados Unidos en 2003. Recientemente ha publicado sus fascinantes memorias, Les autres ne pensent pas comme nous (Bouquins, 2022), que acompañan al lector, con erudición y ligereza, por el complejo mundo de las relaciones internacionales, entremezclando análisis y anécdotas, siempre atento a comprender y explicar, con respeto y humildad, la historia y cultura de los pueblos.
“Los otros no piensan como nosotros”, el título de sus memorias, ¿es su leitmotiv vital?
Ha dictado mi enfoque del mundo porque es una realidad. Los otros, por su lengua y cultura, entre otros motivos, tienen una visión del mundo diferente que se refleja en su aproximación al espacio, de los demás y de las situaciones. También porque cada uno lleva en su propia cultura una memoria emocional colectiva que hereda de la familia y el entorno. Cada pueblo lleva consigo lo que ha vivido a lo largo de la historia y su vecindad, condicionando su comportamiento internacional: son los surcos profundos de la Historia.
Señala que es necesario comprender que los otros no piensan como nosotros en un mundo tan globalizado, aunque más fraccionado, donde los intercambios van a proseguir.
Estamos obligados a comprender al otro y no proyectar lo que pensamos de nosotros mismos sobre ellos. Como indica Kishore Mahbubani, el paréntesis de cuatrocientos años de dominación occidental se está cerrando y esto es importante porque el pensamiento occidental dejará de ser dominante. Por lo tanto, tenemos que cohabitar con otras visiones del mundo sin tratar de imponer ni convertir al otro. Occidente, siguiendo la tradición judeocristiana, ha intentado convertir al mundo a su propia religión, a través de misioneros, y luego, mediante las ideas políticas. ¿Debemos buscar siempre convertir al otro?
El paréntesis al que se refiere aún no se ha cerrado. ¿En su opinión qué lugar debe ocupar Occidente en esta nueva era?
Occidente no va a renunciar a lo que es: los valores que ha conquistado, la libertad en todas sus formas y la herencia de la Revolución Francesa y les Lumières, que comparte con muchos otros. Sin embargo, existen otras herencias en Asia, África o América del Sur que también tienen derecho a expresar su visión, aunque sea diferente a la de Occidente, en el sentido estricto del término. Occidente permanecerá, pero deberá cohabitar con otros.
Es el vigésimo aniversario de la invasión de Estados Unidos a Irak. Jacques Chirac se opuso, y Francia, como miembro permanente, ejerció su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En sus memorias señala que fue posible porque Francia no estaba sola.
Francia sola no puede hacer nada en la comunidad internacional. Nunca se puede tener razón solo: hay que encontrar socios. En el Consejo de Seguridad se unieron a nosotros Alemania, muy respaldada por su opinión pública, y dos miembros permanentes del Consejo, Rusia y China, porque sostuvimos que no íbamos a permitir la manipulación del Consejo por Estados Unidos y Reino Unido. También contamos, en el Consejo, con el apoyo de México y Chile, a los que aplaudo por su coraje, y algunos países de África. Más allá del Consejo, en todos los continentes hubo países que se atrevieron a decir no a la guerra, ilegal e ilegítima, porque no había riesgo de armas de destrucción masiva como se demostró más tarde.
Stephen Wertheim ha escrito un interesante ensayo en Foreign Affairs en el que sostiene que en “Estados Unidos la doctrina errónea que condujo a la guerra de Irak, su primacía mundial, está viva y coleando”. Usted sostiene que ser “aliado de Estados Unidos no significa estar alineado”. ¿Puede desarrollar esta idea?
Una alianza no es una prisión. Ésta gira sobre una serie de principios, valores y objetivos fundamentales como son la paz, la estabilidad y la prosperidad, pero en la acción puede haber diferencias de opinión y esto no significa ni que debamos callarnos ni que debamos quedarnos parados. Es lo que intentamos hacer, sin cuestionar la alianza, pero es un mensaje muy difícil de transmitir. No obstante, siguiendo la tradición gaullista, es una línea fundamental de la diplomacia francesa: aliados pero no alineados.
Europa no estaba unida en su oposición a la invasión de Estados Unidos a Irak. Escribe en sus memorias: “Europa (…) ya estaba dividida entre los partidarios de un proyecto cuyo objetivo era la autonomía política, diplomática y militar, y los partidarios de una zona de libre comercio bajo la protección de la seguridad estadounidense”. ¿La invasión de Rusia a Ucrania ha profundizado esta división?
La situación actual es muy diferente a la época de Irak, sin embargo existe esta línea de fractura. Por un lado, Francia y Alemania se oponen a la agresión rusa y desean seguir ayudando y apoyando a Ucrania, en legítima defensa, frente a un agresor. Por otro lado, Polonia, la República Checa y los tres Estados bálticos tienen una carga emocional muy fuerte debido a la ocupación soviética, lo que influye en su comportamiento y sus decisiones. En particular Polonia, que fue borrada del mapa durante 150 años y una vez reconstituida volvió a perder territorios en el este que fueron entregados a Ucrania en 1945. Polonia se encuentra en una situación especialmente incómoda entre Rusia y Alemania. Y, efectivamente, podemos constatar una línea de fractura entre Europa Occidental, es decir, Alemania, Francia, España e Italia, y Europa Oriental, que ha sufrido mucho en la historia y ahora está más vinculada a las posiciones estratégicas de Estados Unidos.
El presidente de Polonia, Andrzej Duda, ha declarado que el lema de la presidencia de su país de la Unión Europea en 2025 va a ser “más Estados Unidos en Europa” y reforzar los acuerdos de seguridad. ¿Qué rol va a jugar Polonia? ¿Cómo se va a configurar la defensa europea?
Polonia va a disponer del mayor ejército de Europa, 500.000 hombres, y prevé dedicar el 5% de su PNB a defensa entre 2030 y 2035. Francia va a votar una nueva ley de programación militar para 2025-2030 de más de 400.000 millones de euros. Por su parte, Alemania ha decidido aumentar su presupuesto de defensa al 2% a partir de 2025, más de 100.000 millones. El centro de gravedad de la defensa en Europa va a estar formado por Francia, Alemania y Polonia. Sin duda va a ser necesario inventar un nuevo concepto de seguridad, una especie de triángulo de Weimar. ¿Se va a desarrollar un pilar europeo de la Alianza? Y la gran pregunta sobre la seguridad en Europa es: ¿se va a quedar Estados Unidos? Nadie sabe qué va a ocurrir en las elecciones de 2024. ¿Cuál será el compromiso estadounidense dada su tendencia aislacionista respecto a Europa, que siempre ha existido y que ha recobrado fuerza en gran parte de la opinión pública?
¿Cómo ve la situación militar de la invasión de Rusia a Ucrania?
La situación en el terreno militar está bloqueada. Existe un frente de 1.200 kilómetros y la batalla de Bajmut es un nudo de comunicaciones clave para el suministro de las tropas. ¿Va a haber, con la llegada de la primavera, una ofensiva rusa o una contra-ofensiva ucraniana? El tiempo trabaja para Rusia debido a su psicología colectiva en la gestión del espacio y el tiempo, lo cual nos es difícil de comprender.
Estados Unidos y Europa se han comprometido a apoyar a Ucrania “el tiempo que haga falta”. ¿Cómo ve la posición de Estados Unidos?
Por el momento sigue el apoyo de Estados Unidos, votado ya durante la legislatura anterior, con entregas de armas y ayuda económica para el resto del año. Sin embargo, se acerca la campaña electoral. Por otro lado, se ha creado un Comité Selecto en el Congreso, bipartidista, para vigilar a China y supervisar la cuestión de Taiwán: va a ser un año de tensiones en el Pacífico. Por consiguiente, es probable que, poco a poco, Estados Unidos rebaje su apoyo a Ucrania debido a que tendrá otras prioridades.
¿Y Europa?
Por supuesto, seguimos apoyando a Zelenski en su legítima defensa, pero llegará el momento en que, quizá, tengamos que discutir con el Gobierno ucraniano el alcance de nuestro apoyo. ¿Coinciden exactamente nuestros intereses con los del gobierno de Zelenski? ¿Se reunirá, algún día, el Consejo Europeo para establecer lo que estamos dispuestos a hacer? Es importante saber que el Sur Global no ve la agresión de Rusia igual que Occidente.
¿Puede desarrollar?
Muchos consideran que Occidente, es decir, Estados Unidos, la UE y los pocos países de la OCDE asociados a estos dos grupos que aplican las sanciones, están librando una guerra de blancos con doble rasero y ajustando cuentas con Putin, por ejemplo en la Corte Penal Internacional, y descuidando los conflictos en otras partes del mundo. En resumen, existe una gran frustración por parte del resto del mundo debido al doble rasero occidental.
¿Y qué papel está jugando China?
China ha maniobrado muy hábilmente para apoyar a Rusia en un proyecto de orden mundial alternativo, pero no le ha dado apoyo militar, porque China quiere seguir comerciando e invirtiendo en todo el mundo. Mientras Occidente sigue suministrando armas a Ucrania, China no aparece, en la percepción del mundo, como beligerante sino como pacificador. Desde este punto de vista el acuerdo entre Irán y Arabia Saudita, bajo supervisión china, es una demostración deslumbrante de la capacidad de China para traer la paz.
¿Qué le parece el proyecto de mediación por la paz de China entre Rusia y Ucrania? ¿Europa debe participar?
Su iniciativa de mediación incluye doce principios de los cuales uno es clave: la integridad territorial. Tanto Rusia como Ucrania no lo han rechazado. La pregunta es si va a establecer un contacto entre China y Ucrania. Personalmente, pienso que la respuesta de Occidente ha sido demasiado rápida y merece una reflexión. De ahí la importancia de la visita de los presidentes Sánchez y Macron a Pekín, a principios de abril, y de los contactos que mantenemos con China: debemos estar del lado de la paz. Por un lado, el apoyo a Ucrania en su legítima defensa frente a Rusia, pero por otro también la búsqueda de la paz. Creo que la iniciativa de China puede prosperar por el empuje del Sur global.
Por otra parte, Lula en su próximo viaje a China quiere proponer a Ucrania “un club de la paz”. ¿Qué le parece?
La visita de Lula a China es fundamental, no olvidemos que antes estuvo en Estados Unidos, y después irá a Cuba. Se está abriendo una tercera vía que Francia sigue de cerca y es la razón por la cual nuestra ministra de Asuntos Exteriores fue a Brasil después de su toma de posesión.
¿Quién se está beneficiando de la guerra en Ucrania?
Por un lado, Estados Unidos, a través de la OTAN y el suministro de gas natural licuado a Europa, está recuperando una ventaja estratégica considerable sobre Europa. Por otro lado, China, por su postura muy hábil de mezcla de apoyo y neutralidad con respecto al conflicto en Ucrania, así como por los vínculos económicos que ha creado con el resto del mundo, se ha colocado en una posición ventajosa.
¿Cómo ve el futuro de China?
China se está preparando para la siguiente etapa: Taiwán. China quiere evitar a toda costa las sanciones de Estados Unidos a sus empresas y, por tanto, a los países que van a seguir comerciando con ella porque necesita a estos países para su propio desarrollo. Además, China está tomando el liderazgo de los BRICS, con países de América del Sur que se quieren unir, así como en la Organización de Cooperación de Shanghái. También va a reactivar las Rutas de la Seda como red de influencia, y está creando un sistema SWIFT y una cámara de compensación de yuanes en su combate frente al dólar para evitar sanciones y continuar su desarrollo. Nos encontramos en la encrucijada de algo que está cambiando.
La cumbre de la OTAN en Madrid definió a China “como un desafío sistémico”. ¿Europa debe seguir a Estados Unidos en su combate por la primacía mundial?
Estados Unidos no quiere que China, gracias al desarrollo de sus tecnologías, se convierta en la primera potencia mundial. Sí que compartimos con Estados Unidos que no queremos la erradicación de nuestra industria de alta tecnología como ocurrió con la industria manufacturera hace 30 años. Sin embargo, ¿coinciden exactamente nuestros intereses con los de Estados Unidos? No, nuestro interés es trabajar con China porque existe una dinámica de comercio e inversión. Como europeos, necesitamos seguir teniendo acceso al mercado chino y negociar este acceso, al igual que ellos tienen acceso a nuestro mercado. Estados Unidos, por su parte, está en modo de confrontación. Existe ahora el riesgo de que Estados Unidos intente ampliar el papel de la OTAN en Asia y nos arrastre, poco a poco, a una cruzada anti-China, que es como lo califico, con todos los riesgos que conlleva. Somos muchos en Europa, y en Francia, los que pensamos que la OTAN no tiene la vocación de establecer la seguridad mundial.
Durante la última reunión de la Trilateral el responsable de la filial del Pacifico, Masahisa Ikeda, dijo que “la política de Estados Unidos hacia Asia, especialmente hacia China, ha sido estrecha de miras e inflexible. Queremos que la gente de Estados Unidos reconozca las diversas perspectivas asiáticas”. Usted, por sus diferentes destinos diplomáticos, es un gran conocedor de Asia. ¿Cuáles son las “diversas perspectivas”?
Japón y Corea del Sur han reaccionado y no quieren que se produzcan enfrentamientos ni que se exporte un orden de seguridad a su región. Hace unos meses participé en una conferencia sobre seguridad marítima en el Indo-Pacífico, en Alemania, y pude constatar la reacción de los países del sudeste asiático, de la ASEAN en particular, que no quieren que se introduzca la agitación militar y la confrontación estratégica en sus propias regiones, que es sin duda una de las zonas de crecimiento más importantes para el mundo de hoy y del futuro. Lo que siempre debemos temer son las secuencias y dinámicas que se desarrollan y sobre las que, en un momento dado, se pierde el control.
2. Confusión con la fusión
Artículo en tres partes publicado en El Salto que explica bien los problemas para llegar a dominar la fusión como fuente de energía. Os lo paso fusionado en uno.
https://www.elsaltodiario.com/
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Confusión con la fusión
La fusión se viene anunciando desde hace décadas como la energía del futuro, libre de todos los inconvenientes de la nuclear convencional (fisión). Sin embargo, en este artículo abordamos la factibilidad de una fusión antropogénica, sus costes, combustibles necesarios y consecuencias, muy distintas al tecno-optimismo reinante. Nos lo cuenta un extrabajador del laboratorio físico de plasma en Princeton durante 25 años.
Daniel Jassby
Artículo publicado originalmente en Beyond Nuclear International.
La fantasía de los físicos que debemos rechazar por completo
Los reactores de fusión han sido descritos durante décadas como una fuente energética “perfecta”. Sus defensores dicen que cuando se desarrolle a nivel comercial, producirá tal cantidad de energía con tan pocos residuos que no se podrán utilizar para la generación de armas nucleares. Estos defensores también dicen que la fusión no daría lugar a ninguna catástrofe. Es decir, se pondría fin a todas las desventajas de la fisión. Y, como la fisión, un reactor de fusión tendría el beneficio de crear una gran cantidad de energía sin grandes emisiones de CO2.
Pero hay un problema: mientras que es, relativamente, fácil partir el átomo para producir energía (fisión), fusionar dos núcleos de hidrógeno para crear isótopos de helio es un “gran desafío científico” (fusión). Nuestro sol tiene reacciones de fusión constantemente, quemando hidrógeno ordinario a densidades y temperaturas enormes. Pero replicar este proceso en la Tierra, donde no tenemos una presión intensa fruto de la gravedad del núcleo solar, conllevaría alcanzar una temperatura de, al menos, 100 millones de grados centígrados. Es decir, una temperatura seis veces superior a la del propio sol. Los experimentos hasta la fecha han conducido a una generación de energía muy inferior a la necesaria para generar las temperaturas y presiones conducentes a la fusión.
Pero, mediante el uso de prometedoras nuevas tecnologías como el confinamiento magnético y el confinamiento inercial basado en láseres, la humanidad está más cerca de solucionar este problema y conseguir producir energía por medio de la fusión. Generando más energía que la necesaria para iniciar todo el proceso. Hay proyectos multinacionales colaborativos como el Reactor Experimental Termonuclear Internacional (ITER), en Francia, donde se empezaron a construir las primeras estructuras en 2010. Se espera comenzar con los primeros experimentos en la máquina de fusión, o tokamak, en 2025.
Mientras estamos más cerca de este objetivo, necesitamos preguntarnos: ¿es la fusión una fuente de energía “perfecta”? Tras trabajar durante 25 años en el Laboratorio físico de plasma de Princeton, empecé a reconsiderar la fusión al retirarme. Mis conclusiones son que un reactor de fusión no es perfecto en absoluto y, en muchos sentidos, bastante imperfecto.
Un sol en pequeño
Como he dicho ya, las reacciones de fusión en el sol queman hidrógeno ordinario a unas temperaturas y densidades enormes, sostenidas por un tiempo de confinamiento prácticamente infinito. Esta reacción produce isótopos de helio benignos. La fusión artificial (terrícola), por el contrario, queda limitada por las muy menores densidades de partículas y el mucho más fugaz confinamiento energético. Por tanto, se ve obligada a utilizar iosótopos de hidrógeno ricos en neutrones más pesados, como el deuterio y tritio, que son más reactivos que el hidrógeno ordinario por 24 órdenes de magnitud. Piensen en el número 1 seguido de 24 ceros. Esto permite que la fusión antropogénica resulte posible con una densidad de partículas mil millones de veces inferior y un confinamiento energético un billón de veces menor que con respecto al sol. Los partidarios de los reactores de fusión aseguran que, una vez los desarrollen, supondrán una fuente energética “perfecta” sin compartir ninguno de los problemas de la fisión.
Pero, en oposición a la fusión solar, que usa hidrógeno ordinario, la terráquea que quema isótopos ricos en neutrones desencadena unas consecuencias nada inocuas: los haces de neutrones dinámicos suponen un 80% de la producción energética de la fusión de las reacciones del deuterio-tritio, y un 35% de las reacciones de deuterio-deuterio.
Ahora, una fuente de energía consistente en un 80% de haces de neutrones dinámicos puede ser una fuente de neutrones perfecta, pero cuesta entender que se la señale como una fuente de energía eléctrica ideal. De hecho, estos haces de neutrones conducen a cuatro desafortunados problemas de la energía nuclear: corrupción radioactiva de las estructuras, residuos radioactivos, la necesidad de protección biológica y la potencial producción de armas con plutonio 239. Es decir, más proliferación de armas nucleares y no menos, como dicen sus partidarios.
Es más, si los reactores de fusión fuesen realmente factibles, como asumimos aquí, compartirían muchos de los problemas característicos de los de fisión, como la liberación de tritio, unas desalentadoras exigencias de refrigeración y grandes costes de operación. A esto hay que añadir inconvenientes adicionales exclusivos de la fusión: el uso de combustible (tritio), que no está presente en la naturaleza y debe reponerlo el propio reactor, y el inevitable consumo energético, que reduce considerablemente la electricidad que se puede poner a la venta.
Estos haces de neutrones conducen a cuatro desafortunados problemas de la energía nuclear: corrupción radioactiva de las estructuras, residuos radioactivos, la necesidad de protección biológica y la potencial producción de armas con plutonio 239. Es decir, más proliferación de armas nucleares y no menos.
Todos estos problemas son endémicos de cualquier reactor de fusión de confinamiento magnético o de confinamiento inercial, y que use como combustible deuterio-tritio o solo deuterio. Como sugiere el nombre, en la fusión de confinamiento magnético, se utilizan los campos magnéticos y eléctricos para controlar el muy caliente combustible de la fusión. Un material que toma una forma difícil de manejar y controlar, conocida como plasma. En el confinamiento inercial, se recurre a los rayos láser o los haces iónicos para presionar y calentar el plasma. El ejemplo más conocido de la fusión de confinamiento magnético es el tokamak con forma de donut en construcción ahora en el ITER. El ejemplo de la fusión de confinamiento inercial lo tenemos en las microexplosiones inducidas por láseres en la estadounidense National Ignition Facility.
No se puede reponer el combustible de tritio
Las personas que trabajan en la fusión prefieren la reacción de deuterio-tritio porque su reactividad es 20 veces mayor que la de deuterio-deuterio, y aquella es más poderosa con un tercio de la temperatura requerida para esta. De hecho, una mezcla a partes iguales de deuterio y tritio puede ser el único combustible viable para la fusión en el futuro más inmediato. Mientras que el deuterio está presente en el agua, cuesta encontrar tritio porque este isótopo es radioactivo con una vida media de solo 12,3 años. La principal fuente de tritio son los reactores de fisión.
De adoptarse, la fusión basada en deuterio-tritio sería la única fuente de energía eléctrica que no emplea un combustible presente en la naturaleza o convierte en energía un fenómeno natural como la solar, la eólica, la hidroeléctrica o la geotérmica. El tritio se genera mediante la propia energía nuclear.
El tritio consumido por la fusión puede, teóricamente, regenerarse para las reacciones nucleares. Para conseguir este objetivo, debe colocarse una “capa” que contenga litio alrededor del medio en reacción, nuestro amigo el plasma. Los neutrones producidos por la reacción de fusión irradiarán el litio, generando tritio.
Pero existe un gran inconveniente: la capa de litio solo puede cubrir parcialmente el reactor dada la necesidad de un bombeo de vacío, la inyección de combustible y haces en los reactores de fusión de confinamiento magnético, y para haces y eliminación de partículas en reactores de confinamiento inerciales. Sin embargo, el análisis más completo indica que puede haber hasta un superávit del 15% en la regeneración de tritio. Pero en la prácica, cualquier excedente será necesario para mantener la extracción incompleta y el procesamiento del tritio engendrado en la capa.
Reemplazar el tritio quemado en un reactor de fusión, sin embargo, solo aborda una mínima parte de la muy importante reposición del combustible. Menos del 10% del combustible inyectado se quemará en un dispositivo de fusión de confinamiento magnético antes de abandonar la zona de la reacción. La mayor parte del tritio inyectado debe, por tanto, recogerse de las superficies e interiores de la miríada de subsistemas del reactor y reinyectarse entre 10 y 20 veces antes de quemarse por completo. Si solo un 1% del tritio no quemado no se recupera y reinyecta, incluso el mayor superávit posible del proceso de regeneración con la capa de litio no compensaría el tritio perdido. Para comparar, en las dos instalaciones de fusión de confinamiento magnético en las que el tritio se ha utilizado (el reactor de prueba de fusión tokamak de Princeton y el Joint European Torus), no se recuperó nunca un 10% del tritio inyectado.
Para compensar la dependencia de tritio para usarlo como combustible en un reactor de fusión, los reactores de fisión deben seguir usándose para producir suficientes cantidades de tritio. Una situación que conduce a una perpetua dependencia de la fisión, con los mismos problemas de siempre. Porque la producción externa de tritio es increíblemente cara, es aún probable que solo los reactores de fusión que emplean exclusivamente deuterio se vuelvan prácticos en lo que al combustible se refiere. Esta circunstancia agrava el problema de la proliferación nuclear discutida anteriormene.
El consumo de energía parasitario
Además de los problemas con el combustible, los reactores de fusión tienen otro: consumen una gran cantidad de la energía que ellos mismos producen. Lo que en la industria eléctrica se conoce como consumo de energía parasitario, pero a escala mucho mayor de lo que hemos conocido hasta ahora. Esto se deriva de que la fusión tiene dos parásitos distintos. En primer lugar, varios sistemas auxiliares esenciales que deben mantenerse de manera continua incluso cuando el plasma se encuentra inactivo. Es decir, durante cortes planeados y no planeados por igual. Entre 75 y 100 megavatios de electricidad se consumen continuamente para la refrigeración de helio líquido, el bombeo de agua, de vacío, calentamiento, ventilación y aire acondicionado en varios edificios, procesamiento de tritio y demás, como se ejemplifica con las instalaciones del ITER en Francia. Cuando el proceso de fusión se interrumpe por lo que sea, se debe comprar esta energía de fuera.
La segunda categoría del consumo parasitario es la energía necesaria para controlar el plasma de la fusión en los sistemas de fusión de confinamiento magnético. Y para prender cápsulas de combustible en sistemas de fusión de confinamiento inercial. El plasma de fusión de confinamieno magnético necesita que se le inyecte una importante cantidad de energía de haces atómicos o energía electromagnética para estabilizar el proceso, mientras que se consume una energía adicional con las espirales magnéticas que ayudan a controlar la localización y estabilidad del plasma en reacción. La electricidad total necesaria para este propósito se lleva, al menos, un 6% de la generada. Y la electricidad para bombear la refrigeración de la capa, un 2%. La producción eléctrica bruta es del 40% de la energía de fusión, así que la energía de circulación implica el 20% de la producción eléctrica.
En la fusión de confinamiento inercial y los reactores de fusión de confinamiento inercial/magnético híbridos, tras cada pulso, la corriente eléctrica debe cargar los sistemas de almacenamieno energético como la batería de condensadores que alimentan los haces de rayos láser o de iones o el forro de la implosión. Las demandas de la energía de circulación son, como mínimo, comparables con los de la fusión de confinamiento magnético.
El consumo de energía descrito más arriba se deriva de la producción energética del reactor. Si la energía de fusión es de 300 megavatios, la producción eléctrica total será de 120 megavatios y apenas cubrirá las necesidades energéticas de la instalación. Al aumentar la energía de fusión, el consumo del reactor de fusión se vuelve un porcentaje inferior, reduciéndose a la mitad cuando se alcanzan los 830 megavatios. Para tener cualquier viabilidad económica, se deben compensar los gastos operacionales y de capital. Y para ello, la nuclear de fusión debe producir miles de megavatios para reducir el consumo parasitario. En resumen, menos de cierta producción (alrededor de 100 megavatios) implica que el consumo parasitario se lleva un porcentaje demasiado alto, incluso para operar la central.
Los problemas del consumo parasitario y la reposición de combustible son, de por sí, significantes. Pero los reactores de fusión tienen otros que también afligen a los de fisión, como el daño por la radiación de los neutrones, los residuos radioactivos, la potencial liberación de tritio, la cargante necesidad de refrigeración, costes de operación externos y el riesgo de proliferación de armas nucleares.
En resumen, menos de cierta producción (alrededor de 100 megavatios) implica que el consumo parasitario se lleva un porcentaje demasiado alto, incluso para operar la central.
Deterioro por radiación y residuos radioactivos
Para producir un calor utilizable, los flujos de neutrones que contienen un 80% de la energía de la fusión de deuterio-tritio deben ser desacalerados y enfriados por las estructuras del reactor, la capa envolvente que contiene litio, y la refrigeración. El deterioro por la radiación de los neutrones en las paredes de la vasija, con toda seguridad, será peor que en los reactores de fisión por la mayor energía de neutrones. Los neutrones de la fusión también elimina los átomos de sus habituales posiciones en el entramado, causando la fracturación y la expansión de la estructura. Además, las reacciones inducidas por neutrones generan grandes cantidades de helio instersticial e hidrógeno, generando bolsas de gases que contribuyen con mayor expansión, debilitamiento y fatiga. Estos fenómenos hacen peligrar la integridad de la vasija del reactor.
En los reactores con combustible exclusivo de deuterio, más difícil de prender que la mezcla deuterio-tritio, el producto de la reacción de neutrones tiene cinco veces menos energía y los flujos de neutrones dañan menos las estructuras. Pero las consecuencias seguirán siendo muy ruinosas a largo plazo.
El problemas de las estructuras degradadas por los neutrones pueden mitigarse con la fusión, ya que la cápsula del combustible está cercada por una esfera o cilindro de litio líquido con un grosor de un metro. Pero los elementos combustibles se transformarán en toneladas de residuos radioactivos que habrán de retirarse todos los años de todos los reactores. El litio fundido también presenta un riesgo de fuego y explosiones, introduciendo un inconveniente común de los reactores de fisión.
El bombardeo con neutrones de fusión elimina a los átomos de sus posiciones estructurales y, a la vez, los vuelve radioactivos y debilita su estructura, que debe reemplazarse periódicamente. Esto resulta en descomunales cantidades de material altamente radioactivo que debe transportarse fuera de la central para ser enterrado. Muchos componentes no estructurales dentro de la vasija del reactor y en la capa también se volverán radioactivos por la activación de los neutrones. Mientras que el nivel de radioactividad por kilogramo de residuo sería inferior al de los residuos de fisión, el volumen y masa de aquellos serían mucho mayores. Es más, parte del deterioro por radiación y la producción de residuo radioactivo no tendría fin, porque una proporción de la energía de fusión se genera solo para compensar la energía perdida.
Los científicos esán intentando desarrollar aleaciones estructurales de baja activación que permitiría la cualificación de materiales del reactor descartados como residuos radioactivos de bajo nivel, de los que se desharían mediante entierros poco profundos. Incluso si dichas aleaciones se volvieran disponibles a escala comercial, muy pocas regiones o países podrán aceptar los vertederos de residuos radioactivos. Solo hay uno o dos almacenes para este tipo de residuos por país, lo que significa que los residuos de la fusión se tendrían que transportar a lo largo del país o incluso más allá, con un gran coste económico y riesgo para la seguridad.
Solo hay uno o dos almacenes para este tipo de residuos por país, lo que significa que los residuos de la fusión se tendrían que transportar a lo largo del país o incluso más allá, con un gran coste económico y riesgo para la seguridad.
Para reducir la exposición a la radiación de los trabajadores de la central, se vuelve necesaria la protección biológica incluso cuando el reactor no está operando. En un entorno intensamente radioactivo, el equipo de control remoto y los robots serán esenciales para todo trabajo con los componentes del reactor, con el reemplazamiento por deterioro, erosión de partículas o derretimiento. Estas dificultades convertirán reparaciones mínimas en procesos costosos y largos.
La proliferación de armas nucleares
La producción oficial o clandestina de plutonio 239 es posible en un reactor de fusión simplemente mediante la colocación de óxido de uranio natural o gastado en cualquier lugar donde los neutrones de cualquier energía estén volando por todas partes. El océano de los neutrones ralentizados que resulta de la dispersión de los neutrones en la vasija lo impregna todo en el interior del reactor, incluyendo los apéndices de la vasija. Los neutrones más lentos serán absorbidos por el uranio 238, cuya capacidad para absorber aumenta conforme decrece la energía de los neutrones.
Dadas las dudosas perspecivas de la reposición de tritio, los reactores de fusión podrían necesitar la energía de dos reacciones de deuterio-deuterio que tienen la misma probabilidad de producir neutrones y helio 3, o protones y tritio. Ya que la producción de tritio no es necesario, todos los neutrones de fusión están disponibles para cualquier uso, incluyendo la producción de plutonio 239 o uranio 238.
Es todo un desafío alcanzar el umbral de rentabilidad energética con las reacciones de deuterio-deuterio porque su reactividad total es 20 veces inferior a las de deuterio-tritio, incluso con mayores temperaturas. Pero un “reactor de prueba” que se alimenta con deuterio con 50 megavatios para el calentamiento y produciendo solo 5 megavatios de energía de fusión deuterio-deuterio generaría 3 kgs de plutonio 239 anuales al absorber solo el 10% de los neutrones de uranio 238. La mayor parte del tritio de la segunda reacción de deuterio-deuterio se podría recuperar y quemar, y los neutrones de deuterio-tritio producirán aún más plutonio 239, por un total de quizá 5 kgs. A todos los efectos, el reactor transforma electricidad en neutrones y tritio libres, por lo que, si se alimenta con deuterio, puede convertirse en una herramienta para la proliferación nuclear.
Un reactor que se alimenta con deuterio-tritio o solo con deuterio tendrán un inventario de muchos kilogramos de tritio, proveyendo de oportunidades para la nuclear militar. Como con los reactores de fisión, se necesitarían los salvoconductos de la Organización Internacional de la Energía Atómica para prevenirlo.
Desventajas adicionales que se comparten con la fisión
El tritio se dispersará en la superficie de la vasija del reactor, los inyectores de partícula, los conductos de bombeo y demás componentes. La corrosión en el sistema de intercambio térmico, o una brecha en los conductos del reactor, podría resultar en la liberación de tritio radioactivo a la atmósfera o a las masas de agua cercanas. La cercanía de tritio con hidrógeno produce agua tritiada, que es peligrosa para la vida. La mayoría de reactores de fisión contiene unas cantidades residuales de tritio (menos de un gramo) en comparación con los kilogramos de los posible reactores de fusión. Pero la filtración de pequeñas cantidades de tritio radioactivo en las aguas subterráneas supondría un grave peligro para la salud pública.
Evitar esas filtraciones a través del uso de ciertos sólidos sigue siendo un problema sin solución. Durante años, la Administración de Seguridad Nuclear Nacional, una rama del Departamento de Energía estadounidense, ha producido tritio, al menos, en un reactor de fisión propiedad de la Administración del Valle del Tennessee por medio de la absorción de neutrones en barras de control sustitutas que contienen litio. Ha habido una filtración de tritio constante e imparable desde las barras hasta el agua de refigeración, que vuelve al medio natural, hasta el punto de que ha reducido significativamente la producción anual de tritio.
Es más, hay problemas con la demanda de refrigerante y la pobre eficiencia del agua. Un reactor de fusión es una central térmica con una descomunal demanda hídrica para los bucles de refrigeración secundarios que generan vapor, junto con la necesidad de retirar el calor de otros subsistemas como los refrigeradores criogénicos y los conductos. Aún peor, deben generarse muchos cientos de megavatios, o incluso más, de energía térmica para compensar las dos clases de consumo energético parasitario, lo que genera una mayor presión sobre los recursos hídricos. Estamos hablando de una demanda muy superior a los de cualquier otra central termoeléctrica. De hecho, un reactor de fusión tendría la menor eficiencia hídrica de cualquier central, sea fósil o nuclear. Con las sequías intensificándose en todo el mundo, muchos países no podrían físicamente operar un reactor de fusión.
Se han estudiado varios sistemas de refrigeración alternativos para el circuito primario de eliminación del calor, tanto para fisión como para fusión. Y seguramente los muros de litio líquido con un metro de grosor se vuelvan esenciales para los sistemas de fusión de confinamiento inercial. Solo así se podría aguantar la carga de impulso. Sin embargo, se ha usado agua casi exclusivamente en los reactores de fisión durante 60 años, incluyendo los pocos que se están construyendo a día de hoy. Esta circunstancia indica que implementar cualquier sustituto para el agua de refrigeración, como el helio o el metal líquido, no será práctico para los sistemas de fusión de confinamiento magnético.
De hecho, un reactor de fusión tendría la menor eficiencia hídrica de cualquier central, sea fósil o nuclear. Con las sequías intensificándose en todo el mundo, muchos países no podrían físicamente operar un reactor de fusión.
Todos los reactores de fusión tendrán unos impresionantes costes de operación
La operación de los reactores de fusión necesitará de personal cuyos conocimientos hasta entonces provendrían de la fisión, como los cuerpos de seguridad o el personal para los residuos radioactivos. Se requerirá también un personal especializado adicional para operar los complejos subsistemas del reactor de fusión, como la criogenia, el procesamiento de tritio, el sistema de calentamiento del plasma y diagnósticos elaborados. Los reactores de fisión de los EEUU requieren de, al menos, 500 trabajadores permanentes con turnos de cuatro semanas, y los de fusión necesitarían al menos mil. En comparación, solo hace falta un puñado de persona para operar plantas hidroeléctricas, centrales de gas natural, aerogeneradores, centrales solares y otras fuentes.
Otro gasto de operación imposible de sustraer serían los 75-100 megavaios de energía parasitaria que las instalaciones auxiliares in situ consumirían sin cesar, y que deberían comprar de la red eléctrica cuando la fuente de fusión no opere.
Estos múltiples, constantes e inevitables gasos incluyen el reemplazo del material dañado por la radiación, de los componentes erosiados por el plasma en la fusión de confinamiento magnético y la fabricación nual de millones de cápsulas de combustible para la fusión de confinamiento inercial. Encima de eso, cualquier tipo de central nuclear debe asignar unos fondos para la decomisión al final de vida y para el periódico desecho de los residuos.
Es inconcebible que los costes totales de operación de la fusión sean inferiores a los de la fisión. Y, por tanto, el costo capital de un reactor de fusión viable debe ser prácticamente 0 (un 100% de subvención) allá donde los costes de operación de la fisión no son competitivos en relación a otras fuentes de energía y se estén cerrando varias centrales nucleares.
En resumen, los reactores de fusión cuentan con algunos problemas exlusivos suyos: ausencia de un suministro del combustible natural (tritio) y una pérdida descomunal e irreducible de energía eléctrica. Mientras que el 80% de la energía de cualquier reactor alimentado a base de deuterio y tritio se manifiesta bajo la forma de flujos de neutrones, los reactores de este tipo comparten muchos de los problemas de los de fisión. Incluyendo la producción de grandes cantidades de residuos radioactivos y una importante corrosión de los componentes del reactor a manos de la radiación. Estos problemas son propios de cualquier tipo de reactor de fusión de deuterio-tritio, así que abandonar los tokamaks en favor de otros tipos de confinamientos no solucionaría nada.
Si los reactores pueden operar usando únicamente deuterio, entonces el problema de la reposición de tritio desaparece y el daño de la radiación de los neutrones se mitiga. Pero los otros problemas siguen ahí. Y los reactores de deuterio tendrán un muy superior potencial para la proliferación de armas nucleares.
Estos inconvenientes, junto con el colosal desembolso de capital y otros compartidos con la fisión, hacen la fusión aún más difícil a la hora de construir y operar, o alcanzar la viabilidad económica, que cualquier otra forma de energía.
La realidad de la fusión demuestra la falsedad de quienes aseguran que sería una “energía barata, segura, limpia e ilimitada”. La fusión terrícola no es la fuente ideal que asegura su clero, sino todo lo contrario. Es algo a evitar.
Traducción de Raúl Sánchez Saura.
3. 1.345 días de huelga.
Pensaba que la habrían hecho de forma intermitente, pero resulta que los de ELA tenían una caja de resistencia gigantesca…
Finaliza la huelga más larga de toda Europa. Los trabajadores de@NovaltiaGreban han estado 1.345 días de huelga (3 años y 8 meses). Han logrado un incremento de sueldo del 26% y un pago de 10.000 euros por trabajador. Silenciados por la prensa #Ejemplo Enhorabuena!!!
4. La imagen del día: 4 días
Hay que ir actualizando el mensaje. Nada de ocho horas, ahora lo que pedimos es tres días libres y cuatro de trabajo -8 horas o menos, si puede ser-
Fuente: https://twitter.com/4Day_Week/
5.Ya no tienen miedo.
La visión de Bhadrakumar sobre el giro geoestratégico de Arabia Saudíta, que ya se plasma en las conversaciones con Irán, el probable fin de la guerra en Yemen y el reciente acuerdo para reducir aún más la producción de petróleo, en acuerdo con Rusia.
Posted on abril 4, 2023 by M. K. BHADRAKUMAR
OPEP: Los saudíes ya no temen a Estados Unidos
Los recortes de producción de petróleo de choque a partir de mayo esbozado por la OPEP + el domingo esencialmente significa que ocho países clave de la OPEP decidieron unirse a Rusia para reducir la producción de petróleo, el mensaje de que la OPEP y la OPEP + están ahora de vuelta en el control del mercado del petróleo.
Ningún país productor de petróleo actúa como flautista de Hamelin. Lo mejor de todo es que Arabia Saudí y otros siete grandes países de la OPEP han decidido inesperadamente apoyar los esfuerzos de Rusia y reducir unilateralmente la producción.
Mientras los 8 países de la OPEP hablan de una reducción de un millón de barriles diarios desde mayo hasta finales de año, Rusia ampliará durante el mismo periodo su ajuste voluntario que ya comenzó en marzo, en 500.000 barriles.
Si a esto añadimos los ajustes de producción ya decididos por la OPEP+ con anterioridad, el total de ajustes voluntarios de producción adicionales alcanza la friolera de 1,6 millones de b/d.
¿A qué se debe esta situación? Fundamentalmente, como muchos analistas habían advertido, las sanciones occidentales contra el petróleo ruso crearon distorsiones y anomalías en el mercado del petróleo y alteraron el delicado ecosistema de la oferta y la demanda, que se vieron agravadas por la increíblemente arriesgada decisión del G7, a instancias del Tesoro estadounidense, de imponer un tope de precios a las ventas de petróleo ruso al exterior.
Además, las provocadoras medidas de la administración Biden de liberar regularmente petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo de EE.UU. en un intento de microcontrolar los precios del petróleo y mantenerlos anormalmente bajos en interés del consumidor estadounidense, así como de mantener bajo control las presiones inflacionistas, resultaron ser una afrenta para los países productores de petróleo, cuyas economías dependen críticamente de los ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo.
La OPEP+ califica los recortes de producción de «medida de precaución destinada a apoyar la estabilidad del mercado petrolero». Tras la decisión de la OPEP+, los analistas esperan que los precios del petróleo suban a corto plazo y aumente la presión sobre los bancos centrales occidentales por el posible repunte de la inflación.
Lo más destacado de la decisión de la OPEP+ es que la decisión de Rusia de reducir la producción de petróleo de aquí a finales de año ha recibido el apoyo unánime de los principales productores árabes. Arabia Saudí, los EAU, Kuwait, Irak, Argelia, Omán y Kazajstán hicieron declaraciones independientes pero coordinadas en el tiempo, mientras que Rusia confirmó su intención de prorrogar hasta finales de año su propia reducción de producción en 500.000 barriles diarios, iniciada en marzo.
Es significativo que estas declaraciones hayan sido realizadas precisamente por los mayores productores de petróleo de la OPEP, que tienen un historial de plena utilización de su cuota existente. Dicho de otro modo, la reducción de la producción va a ser real, no sólo sobre el papel.
Al menos en parte, la crisis bancaria de Estados Unidos y Europa ha llevado a la OPEP+ a intervenir. Aunque Washington le restará importancia, en marzo, los precios del petróleo Brent cayeron a 70 dólares por barril por primera vez desde 2021 en medio de la quiebra de varios bancos en EE.UU. y la experiencia cercana a la muerte de Credit Suisse, uno de los mayores bancos de Suiza. Los acontecimientos desataron la preocupación por la estabilidad del sistema bancario occidental y el temor a una recesión que afectaría a la demanda de petróleo.
Es muy probable que aumenten las tensiones entre Estados Unidos y Arabia Saudí, ya que la subida de los precios del petróleo impulsará la inflación y dificultará aún más a la Reserva Federal estadounidense encontrar un equilibrio entre la subida del tipo de interés oficial y el mantenimiento de la estabilidad financiera y económica. Del mismo modo, la administración Biden debe estar furiosa por el hecho de que siga existiendo una cooperación práctica entre Rusia y los países de la OPEP, especialmente Arabia Saudí, a pesar del tope de precios impuesto por Occidente al petróleo ruso y de la decisión de Moscú de recortar unilateralmente la producción en marzo.
Sin embargo, el gobierno de Biden sólo tiene un abanico limitado de opciones para responder a la sorpresiva medida de la OPEP+: una, recurrir a otra liberación de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo; dos, presionar a los productores estadounidenses para que aumenten la producción nacional de petróleo; tres, respaldar una legislación que permita a Estados Unidos dar el dramático paso de demandar a los países de la OPEP; o, cuatro, frenar las exportaciones estadounidenses de gasolina y gasóleo.
Sin duda, el recorte de la producción de la OPEP+ va en contra de la exigencia occidental de aumentar la producción de petróleo incluso cuando se impusieron sanciones contra las exportaciones rusas de petróleo y gas. Por otra parte, la interrupción del suministro de petróleo procedente de Rusia contribuyó al aumento de la inflación en los países de la UE.
Estados Unidos quería que los países árabes del Golfo intervinieran y aumentaran la producción de petróleo. Pero éstos no accedieron porque consideraban que no había suficiente actividad económica en Occidente y se observaban claros signos de recesión, en contra de lo esperado.
Así, como consecuencia de las sanciones contra Rusia, Europa se enfrenta a la compleja situación de inflación y casi recesión conocida como estanflación. En realidad, la adaptable y ágil OPEP + leyó correctamente la situación y ha demostrado que está dispuesta a actuar adelantándose a los acontecimientos. En un momento en que la economía mundial lucha por crecer a un ritmo saludable, la demanda de petróleo sería relativamente menor, y tiene sentido recortar la producción de petróleo para mantener el equilibrio de los precios.
Lo único de lo que pueden quejarse los dirigentes occidentales es de que el recorte de la producción de petróleo de la OPEP+ ha llegado en un momento inoportuno. Pero los males de las economías occidentales no pueden achacarse a la OPEP+, ya que existen problemas inherentes que ahora están saliendo a la superficie. Por ejemplo, las protestas a gran escala en Francia contra la reforma de las pensiones o las huelgas generalizadas en Gran Bretaña por la subida de los salarios demuestran que existen profundos problemas estructurales en estas economías, y los gobiernos parecen impotentes para atajarlos.
En términos geopolíticos, el movimiento de la OPEP+ se produjo tras una reunión entre el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, y el ministro saudí de Energía, el príncipe Abdulaziz bin Salman, celebrada en Riad el 16 de marzo y centrada en la cooperación en el mercado del petróleo. Por tanto, se considera en general un estrechamiento de los lazos entre Rusia y Arabia Saudí. De hecho, en mayo, cuando los miembros más grandes de la OPEP se unan a Rusia en su reducción unilateral, el equilibrio de cuotas y la proporción de cuotas de mercado entre los participantes en el acuerdo OPEP + volverán al nivel establecido cuando se concluyó en abril de 2020.
La gran pregunta es cómo podría beneficiarse Moscú de la decisión de la OPEP+. La subida de los precios del crudo beneficia especialmente a Rusia. Sencillamente, los recortes de producción tensarán el mercado del petróleo y, por tanto, ayudarán a Rusia a obtener mejores precios por el crudo que vende. En segundo lugar, los nuevos recortes también confirman que Rusia sigue siendo parte integrante e importante del grupo de países productores de petróleo, a pesar de los intentos occidentales de aislarla.
En tercer lugar, las consecuencias de la decisión del domingo son tanto mayores cuanto que, a diferencia de los recortes anteriores del grupo OPEP+ en plena pandemia o el pasado octubre, hoy el impulso de la demanda mundial de petróleo es al alza, no a la baja, con lo que se espera una fuerte recuperación de China.
Es decir, la reducción sorpresa de la OPEP+ consolida aún más la alianza energética saudí-rusa, al alinear sus niveles de producción, situándolos así en pie de igualdad. Es una bofetada en la cara de Washington.
No nos equivoquemos, se trata de otra señal relativa a una nueva era en la que los saudíes ya no temen a Estados Unidos, ya que la «influencia» de la OPEP está del lado de Riad. Los saudíes sólo están haciendo lo que tienen que hacer, y la Casa Blanca no tiene nada que decir al respecto. Es evidente que la refundición de la dinámica regional y mundial que se ha puesto en marcha últimamente está cobrando impulso. El futuro del petrodólar parece cada vez más incierto.
6. Los vicios del ecologismo
Usando el título del libro de Apilánez -pronto publicaremos la entrevista que le hizo Salvador- para su propio artículo Jorge Riechmann añade algún vicio más del ecologismo en este artículo para 15-15-15.
Más «vicios del ecologismo»: nuestro déficit de astucia neogramsciana
2023-04-07
Hace unos días, Jaime Vindel dedicó su ensayo «La canción de Lorentz: transición energética y hegemonía cultural» (ctxt, 28 de marzo de 2023) a evocar algunos episodios inspiradores de la lucha cultural desde el New Deal rooseveltiano y de paso fustigar alguno de los «vicios del ecologismo» en nuestro país (tomaremos prestada la expresión del ínclito fustigador Alfredo Apilánez). Sostiene Vindel que la hegemonía cultural tiene mucho más que ver con las imágenes (y, más ampliamente, con la creación de imaginarios) que con la verdad, algo que difícilmente contradirá ninguna ecologista un poco ilustrado (yo en particular he tenido el gusto de publicar a Castoriadis y Gramsci en la colección CLÁSICOS DEL PENSAMIENTO CRÍTICO que co-fundé con mi maestro y amigo Paco Fernández Buey en 1998; de hecho el primer volumen publicado fue la antología de textos del pensador sardo que preparó Paco bajo el título de Para la reforma moral e intelectual). «Es absolutamente ingenuo pensar que los imaginarios para la transición ecosocial pueden elaborarse como una traducción de los informes del IPCC o de la IAE. (…) Es como poco torpe seguir apelando a la verdad material de los límites ecosociales como factor de movilización ciudadana», nos regaña Jaime. Pero ¿de verdad el ecologismo de nuestro país se merece tal rapapolvo? ¿Nuestro problema sería el de una caterva de despistados ingenuos que no han asimilado suficientes lecciones de teoría cultural anglosajona?
Joaquín Araújo ha dedicado casi toda su vida al trabajo audiovisual (sobre todo documentales) y radiofónico, con centenares de intervenciones (y la poesía en el secreto centro de todo ello). José Albelda, que es ante todo pintor, no ha organizado una revista académica, sino un par de títulos universitarios de posgrado sobre Humanidades ecológicas (DESEEEA y MHESTE) donde lo audiovisual tiene un espacio muy importante.
Carlos de Castro ha escrito decisivos ensayos para exponer y difundir su teoría Gaia orgánica; pero también es autor —bajo el seudónimo de la socióloga del futuro y sacerdotisa gaiana Érawan Aerlín— de un importante ciclo narrativo sobre el mismo asunto (iniciado con El oráculo de Gaia). Algo parecido podríamos decir sobre Marta Tafalla, no sólo autora de Filosofía ante la crisis ecológica, sino también de novelas como La biblioteca de Noé.
Es cierto que Luis González Reyes se ha dedicado a terminar de escribir su monumental En la espiral de la energía en vez de filmarlo, pero si se permite alguna división del trabajo familiar en esto, habrá que recordar que su hermana María González Reyes (una militante ejemplar en el grupo de Madrid de Ecologistas en Acción) es autora de mucha certera y bella prosa narrativa ecológica (en libros como Palabras que nos sostienen, En la ciudad, una esquina o La vida en el centro—este último compartido con Yayo Herrero y Marta Pascual).
En lo que me atañe, diría que la poesía (que nunca he concebido como correa de transmisión de un ideario ecopolítico, aunque mis poemas nunca hayan sido ajenos a la tragedia ecosocial contemporánea desde que publiqué mi primer poemario, Cántico de la erosión, en 1987) se ha llevado lo mejor de mi esfuerzo, si no fuese porque nunca he experimentado mi tratar de vivir cerca de la poesía como un esfuerzo, sino como un regalo. (Y por cierto: a los jóvenes que en los años ochenta nos acercábamos al grupo de Manuel Sacristán y la revista mientras tanto nos ponían a leer enseguida no sólo a Gramsci, sino también a E.P. Thompson y Raymond Williams. Pues de poco os aprovechó, dirá quizás Jaime Vindel. Bueno…)
Pero si hasta los teóricos mayores del movimiento, como un José Manuel Naredo, ¡dedican no poco tiempo vital a componer teatro satírico, que se ha asomado a los escenarios alguna vez! (Así alguno de sus Entremeses para una época oscura en el Teatro Fígaro de Madrid, en 2015).
Es cierto que las obras de Naredo no se representan en los teatros musicales de la Gran Vía madrileña y que no ha aparecido ningún millonario filántropo dispuesto a financiar la tele de Ecologistas en Acción (a cuyo frente hubiéramos podido proponer a novelistas como Belén Gopegui, una querida compañera que forma parte del Consejo editorial de Libros en Acción). Pero ¿se deberá eso a la falta de astucia neogramsciana del ecologismo español, o quizá al reducidísimo espacio para la Ilustración ecológica que tolera una sociedad como la nuestra, que se ha ido desplazando constantemente hacia la derecha desde los años 1980 (con un definitivo punto de inflexión en el debate y referéndum sobre la pertenencia a la OTAN a mediados de ese decenio) y cuyo compromiso con el desarrollismo/ productivismo/ consumismo/ extractivismo apenas ha dejado de fortalecerse, pese a que en paralelo el «sosteniblablá» (Engelman) ha ido cundiendo cada vez más? (Y ya sé que plantear el asunto en términos de Ilustración ecológica hará fruncir el ceño a quienes piensan que la cosa va de cultural wars, y ya están estos ecologistas mostrando otra vez su ingenuidad lamentable. Bueno…)
7. La no hegemonía china.
Xulio Ríos explica en CTXT la visión de China de rechazo al hegemonismo en la geopolítica mundial.
La no hegemonía de China
El modelo actual, resultante de la Segunda Guerra Mundial, reclama una actualización. Que el gigante asiático promueva una visión alternativa del orden internacional obliga a Occidente a dialogar
8. Lucha de clases ecológica en Alemania
Ojalá sea verdad… https://mronline.org/2023/04/
Los primeros signos de una lucha de clases ecológica en Alemania
Publicado originalmente: Progressive International el 31 de marzo de 2023 por Franziska Heinisch y Julia Kaiser (más por Progressive International) | (Publicado el 03 de abril de 2023)
Durante la huelga mundial por el clima del 3 de marzo, activistas por el clima y trabajadores del transporte público de Alemania hicieron huelga juntos en unas 30 ciudades. Este podría ser el primer paso hacia las luchas ecológicas de clase, y su coordinación a escala internacional.
El 3 de marzo de 2023, con motivo de la huelga climática mundial, una alianza política especial salió a la calle en Alemania: activistas climáticos y trabajadores del transporte público hicieron huelga juntos. En al menos 30 ciudades, los activistas por el clima visitaron los piquetes de los trabajadores y los acompañaron en manifestaciones conjuntas. Según Fridays for Future, un total de 200.000 personas participaron en las protestas a escala nacional.
La forma en que reaccionaron los empresarios demostró que esta alianza de trabajadores y activistas climáticos es una amenaza potencial para la clase dominante. Steffen Kampeter, director general de la Confederación de Empresarios Alemanes (BDA), los denunció públicamente la mañana de la jornada de huelga conjunta como «un peligroso cruce de línea». Afirmó que el sindicato de servicios alemán ver.di estaba desdibujando los límites entre las huelgas para la negociación colectiva y las preocupaciones políticas generales, entrando así en el terreno de las huelgas políticas. Para alegría de los activistas, esta acusación contribuyó a que la huelga conjunta dominara las noticias ese día.
Esta unidad entre el movimiento obrero y el climático era necesaria desde hace tiempo: un sistema de transporte público más amplio y asequible es una de las medidas centrales para lograr una protección climática socialmente justa. Sin embargo, la transición de la movilidad en Alemania ha sido hasta ahora imposible: muchos empleados del transporte local trabajan por turnos en condiciones terribles y apenas llegan a fin de mes, con sueldos apenas por encima del salario mínimo. Por ello, muchos deciden dejar su trabajo. Ya faltan decenas de miles de conductores. Y este problema no hará sino agravarse en los próximos años. Al mismo tiempo, el precio de los billetes no deja de subir y los sistemas de transporte de pasajeros, sobre todo en las zonas rurales, se adelgazan.
La lucha contra los recortes salariales y la crisis climática van unidas
Bajo el lema #wirfahrenzusammen («viajamos juntos»), la alianza a escala nacional entre el movimiento por el clima y los trabajadores exige tanto mejores condiciones laborales como más inversiones en infraestructuras de transporte locales. Esto demuestra el rechazo a aceptar cualquier compensación entre medidas sociales o ecológicas para resolver los problemas actuales. Esta lucha por una vida buena para todos pasó de las palabras a los hechos durante la huelga climática del 3 de marzo, que se unió a la huelga de los trabajadores del transporte y a Viernes por el Futuro en un movimiento por las infraestructuras públicas socioecológicas.
Pero esta alianza no se basa únicamente en la convergencia programática. Tanto los sindicatos alemanes como el movimiento por el clima tienen que hacer frente a su respectiva disminución de afiliados y a su creciente desilusión. Su cooperación podría ser una respuesta a este dilema. Si unen sus fuerzas, ambos podrían recuperar fuerza aprovechando su poder respectivo. Mientras que los sindicalistas ganan más publicidad y legitimidad para sus reivindicaciones durante la negociación colectiva gracias a la participación de Viernes Por el Futuro, el movimiento por el clima puede conseguir un apoyo social más amplio centrándose en la alianza con los trabajadores.
En los últimos meses, la cooperación sobre el terreno ha adoptado formas muy diferentes: Los activistas empezaron organizando acciones concretas de solidaridad con los trabajadores en huelga: recogiendo declaraciones de solidaridad de los pasajeros, confrontando a los políticos con las reivindicaciones de los trabajadores u organizando reuniones con los ciudadanos en las que los trabajadores hablaban de sus condiciones laborales. De este modo, crearon una amplia solidaridad pública con los trabajadores. En algunos casos, los propios activistas ayudaron incluso a convencer a los trabajadores para que se declararan en huelga.
La convergencia de las luchas se ha construido sistemáticamente
El hecho de que una huelga laboral coincidiera con la huelga climática del 3 de marzo es el resultado de años de construcción de puentes por parte de sindicalistas y activistas climáticos. Ya en 2020, los activistas climáticos de muchos lugares apoyaron a los trabajadores del transporte público en huelga.
La idea de una alianza surgió como resultado de un vacío estratégico en la rama alemana de Fridays For Future. El movimiento se fue apagando poco a poco y no consiguió atraer a segmentos más amplios de la sociedad. El lema de «cambio de sistema» estaba en boca de todos, pero en la práctica el movimiento se limitaba a acciones simbólicas de desobediencia civil o grandes protestas dirigidas a los responsables políticos. En 2020, la alianza pretendía llevar la cuestión climática a los lugares de trabajo para implicar activamente a segmentos más amplios de la clase trabajadora en la lucha por la justicia climática, y añadir el poder de las huelgas laborales como forma de lucha a la lucha climática.
Concretamente, la organización adoptó la forma de pequeños grupos de trabajo que debatían la negociación colectiva y la transición de la movilidad. Sin embargo, en aquel momento una huelga conjunta seguía pareciendo poco realista. Las alianzas locales consistían en un puñado de personas y las huelgas climáticas no atraían a la mayoría de los trabajadores del transporte público. En primer lugar, había que desarrollar formas de acción y un lenguaje comunes. Si los activistas del clima, en su mayoría estudiantes, quieren unirse a los trabajadores del transporte público, surgen muchas preguntas: ¿Cómo se construye una alianza de este tipo a escala nacional? ¿Qué formas de interacción son necesarias? A nivel local, se plantea la cuestión de cómo superar el escepticismo mutuo inicial. O más concretamente: ¿A qué hora debe programarse una reunión de la alianza para que los trabajadores también puedan participar?
La campaña 2020 ya ha cosechado los primeros éxitos. Externamente, las acciones de alto nivel y las declaraciones de prensa con Viernes por el Futuro dieron más legitimidad a las huelgas del transporte público. La alianza y las jornadas de acción conjunta también han propiciado una mayor identificación de los trabajadores con su ronda de negociación colectiva. En algunas ciudades, en el transcurso de las alianzas socioecológicas, se fundaron grupos de empresa que siguen existiendo hoy en día y ayudan activamente a consolidar las huelgas. Se pudo reducir mucho escepticismo mutuo y el movimiento por el clima ganó legitimidad en algunas empresas de transporte. Este año fue posible aprovechar esta confianza y los contactos establecidos años atrás.
Los líderes ecologistas en los centros de trabajo y el movimiento por el clima utilizaron sus redes para ganarse a trabajadores y activistas a la idea de una alianza renovada. De este modo, las jornadas de acción conjunta pudieron planificarse con mucha antelación. Los formatos de reunión que funcionaron bien en 2020 sirvieron de inspiración para muchos grupos locales.
La «megahuelga» del transporte
La campaña sigue creciendo cada mes. El 27 de marzo, ver.di convocó una huelga masiva en todo el sector del transporte. Además de los trabajadores del transporte público, también fueron a la huelga los empleados del transporte aéreo, ferroviario y fluvial. Una vez más, en 25 ciudades se llevaron a cabo acciones conjuntas de grupos ecologistas y trabajadores del transporte en el marco de la llamada «megahuelga». Según ver.di, fue la mayor huelga desde 1992.
El siguiente paso lógico y necesario sería que los movimientos climáticos y laborales de otros países se unieran a esta lucha. El mayor logro de Viernes por el Futuro es haber creado un movimiento mundial para un problema mundial. En consecuencia, deberíamos establecer demandas comunes europeas -o, mejor aún, mundiales- para una transición radical de la movilidad, y planificar días de acción y huelgas comunes. Un giro climático internacionalista de los sindicatos y un giro laboral del movimiento climático podrían fortalecer tanto el progreso social como el ecológico.
Franziska Heinisch es escritora y activista. Trabaja como organizadora y vive en Berlín.
Julia Kaiser es socióloga e investiga los conflictos y alianzas de la transformación socioecológica. Forma parte de la SDS y del partido DIE LINKE de Leipzig.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
9. Ahora Malasia.
El Presidente malasio: «No hay razón para que Malasia siga dependiendo del dólar».
Malasia y China debatirán sobre un «fondo asiático» para reducir la dependencia del dólar estadounidense. https://www.bloomberg.com/