Miscelánea 12/12/2023

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Vergüenza para los EEUU.
2. El futuro de Rusia (comentario de Joaquín Miras)
3. BRICS y Eje de Resistencia
4. Resumen de la situación en Ucrania
5. No es inflación, es pérdida de poder adquisitivo.
6. Las ONG cómplices
7. Prefiero la inacción
8. Declaración contra el genocidio.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 11 de diciembre

1. Vergüenza para los EEUU

Jeffrey Sachs un, digamos centrista decente, publica este artículo sobre el enésimo veto de EEUU en favor de Israel y la única solución posible según él: volver a la idea de los dos estados. https://www.commondreams.org/

Honor para Naciones Unidas, vergüenza para Estados Unidos en Gaza
Estados Unidos es más que un protector de Israel. Ahora es cómplice de su ataque genocida contra el pueblo palestino de Gaza.
Jeffrey D. Sachs 11 de diciembre de 2023 Common Dreams
El voto casi unánime en el Consejo de Seguridad de la ONU el viernes pidiendo un alto el fuego inmediato en Gaza es un momento de honor para las Naciones Unidas y de vergüenza para Estados Unidos. Al votar a favor de detener la guerra de Israel contra Gaza por 13 votos a favor, 1 en contra (Estados Unidos) y 1 abstención (Reino Unido), la gran mayoría se puso del lado del derecho internacional. Estados Unidos se quedó solo contra el derecho internacional, y su compinche y tutor en brutalidad imperial, el Reino Unido, se abstuvo obedientemente.
El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo honor a la ONU y a la decencia humana invocando el artículo 99 de la Carta de la ONU, pidiendo al Consejo de Seguridad de la ONU que pusiera fin a la matanza en Gaza como responsabilidad básica en virtud de la Carta de la ONU. Cada día, los funcionarios de la ONU sobre el terreno en Gaza luchan heroicamente para alimentar, dar cobijo y proteger a la población de las bombas israelíes. Más de 100 funcionarios de la ONU han muerto en el asalto israelí.
La situación en Gaza es tan clara como brutal. El Estado de Palestina, reconocido por 139 naciones, lleva mucho tiempo sufriendo las brutalidades de la ocupación israelí en Gaza y Cisjordania. Human Rights Watch ha calificado a Gaza como la mayor prisión al aire libre del mundo. Tras el espantoso ataque terrorista del 7 de octubre dirigido por Hamás, en el que murieron 1.200 israelíes, Israel comenzó a realizar una limpieza étnica de Gaza. Especialistas jurídicos del Centro de Derechos Constitucionales consideran las acciones de Israel un genocidio.
Hasta la fecha, más de 17.400 gazatíes han muerto, y la inconmensurable cifra de 1,8 millones de gazatíes han sido desplazados. Decenas de miles corren peligro de muerte inminente. El mes pasado, Guterres advirtió de que «Gaza se está convirtiendo en un cementerio de niños». Israel empujó a la población desde el norte de Gaza hacia el sur, y luego invadió el sur. Las autoridades israelíes dijeron a los gazatíes que huyeran para salvar sus vidas a zonas del sur, y luego bombardearon los lugares a los que se había dirigido a los gazatíes.
El frenesí asesino está dirigido por los mismos políticos que fueron responsables del fallo de seguridad del 7 de octubre y que ahora manipulan las ansiedades más profundas de la población israelí.
Estados Unidos es más que un protector de Israel. Es cómplice. Estados Unidos suministra, en tiempo real, las municiones que Israel utiliza para cometer asesinatos en masa, incluso cuando las autoridades estadounidenses defienden de boquilla las vidas de los civiles de Gaza.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, justifica la matanza declarando que no hay civiles inocentes en Gaza: «Es toda una nación la responsable». La mayor mentira del gobierno israelí es que Israel no tiene más opciones que la matanza masiva de gazatíes, supuestamente para derrotar a Hamás.
El hecho de que Israel se dejara llevar por su arrogancia y bajara la guardia el 7 de octubre no convierte a Hamás en una amenaza existencial. Hamás sólo tiene una pequeña fracción del poder militar de Israel. El 7 de octubre, como el 11 de septiembre en Estados Unidos, fue un colosal error de seguridad que debería corregirse inmediatamente reforzando la seguridad fronteriza, no una amenaza existencial que justifique de ninguna manera remota la matanza de miles o decenas de miles de civiles inocentes, de los cuales el 70% son mujeres y niños. El frenesí asesino está dirigido por los mismos políticos que fueron responsables del fracaso de la seguridad del 7 de octubre y que ahora manipulan las ansiedades más profundas de la población israelí.
Hay una cuestión mayor y mucho más importante. Hamás puede ser desmovilizado a través de la diplomacia, y sólo a través de la diplomacia. Israel y Estados Unidos tienen que acatar por fin el derecho internacional, aceptar un Estado soberano de Palestina junto a Israel y acoger a Palestina como el 194º Estado miembro de la ONU. Estados Unidos tiene que dejar de armar la operación israelí de limpieza étnica en Gaza y dejar de proteger las rampantes violaciones israelíes de los derechos humanos básicos en Cisjordania. Cincuenta y seis años después de su ocupación ilegal de tierras palestinas y tras décadas de asentamientos ilegales en los territorios ocupados, Israel debe retirarse definitivamente de las tierras palestinas ocupadas.
Con estos pasos, la paz entre Israel y los países vecinos podría y estaría garantizada. Sobre esa base, las fuerzas de paz de la ONU, incluidas las tropas árabes y occidentales, asegurarían a su vez la frontera entre Israel y Palestina durante un periodo de transición necesario. Al mismo tiempo, todos los flujos internacionales de financiación de los militantes antiisraelíes se cortarían mediante acciones conjuntas y coordinadas de Estados Unidos, Europa y los vecinos árabes e islámicos de Israel.
La vía diplomática está abierta porque los países árabes e islámicos (incluido Irán) han reiterado una vez más su antiguo deseo de paz con Israel como parte de un acuerdo de paz que establezca Palestina a lo largo de las fronteras de 1967 y su capital en Jerusalén Este.

La verdadera razón de la guerra de Israel en Gaza es que el Gobierno de Israel rechaza la solución de los dos Estados y señala a los extremistas del otro bando en lugar de a los Estados árabes e islámicos, que desean la paz basada en la solución de los dos Estados.

Para que los derechos estén garantizados y se respeten internacionalmente en nuestros días, los gobiernos deben acatar el Estado de derecho internacional.
Los fanáticos israelíes, incluidos varios miembros del gabinete, creen que Dios les prometió todas las tierras desde el Éufrates hasta el Mediterráneo. Esta creencia es absurda. Como la historia judía debería dejar claro a los judíos religiosos, y como toda la historia humana debería dejar claro en general, ningún grupo, ya sea judío o de otro tipo, tiene un «derecho» incondicional a ninguna tierra. Para que los derechos estén garantizados y sean respetados internacionalmente en nuestros días, los gobiernos deben acatar el Estado de derecho internacional. En el caso de Israel y Palestina, el derecho internacional, expresado en repetidas ocasiones por el Consejo de Seguridad de la ONU, sostiene que dos Estados soberanos, Israel y Palestina, tienen tanto el derecho como la responsabilidad de convivir en paz según las fronteras de 1967.
No sólo Israel, sino quizá aún más Estados Unidos, ha perdido el rumbo. La razón profunda estaba clara para el senador J. William Fulbright hace sesenta años, cuando Fulbright era presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, y escribió el magnífico libro La arrogancia del poder. Fulbright señaló la arrogancia como la causa profunda de la temeraria guerra de Estados Unidos en Vietnam en la década de 1960. En su continua arrogancia, el Estado militar y de seguridad estadounidense ignora repetidamente la voluntad de la comunidad internacional y el derecho internacional porque cree que las armas y el poder se lo permiten. La política exterior estadounidense se basa en gran medida en operaciones encubiertas e ilegales de cambio de régimen y en una guerra perpetua que abastece al complejo militar-industrial estadounidense.
En su continua arrogancia, el Estado militar y de seguridad estadounidense ignora repetidamente la voluntad de la comunidad internacional y el derecho internacional porque cree que las armas y el poder se lo permiten.
No debemos volvernos cínicos con respecto a la ONU. Actualmente está bloqueada por Estados Unidos, el país que lideró su creación bajo el mandato del mejor presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt. La ONU está haciendo su trabajo, construyendo el derecho internacional, el desarrollo sostenible y los derechos humanos universales, paso a paso, con avances y retrocesos, por encima de la oposición de fuerzas poderosas, pero con el arco de la historia de su lado. El derecho internacional es una creación humana relativamente nueva, aún en ciernes. Es difícil de conseguir frente al obstinado poder imperial, pero debemos perseguirlo.

Es importante señalar que oponerse a los crímenes de guerra de Israel no tiene absolutamente nada que ver con el antisemitismo. Este punto ha sido expuesto con elocuencia en una carta abierta por docenas de escritores judíos. Netanyahu no habla en nombre del judaísmo. El Gobierno israelí viola el más sagrado de todos los mandatos judíos: proteger la vida (Pikuach Nefesh) y amar al prójimo como a uno mismo (Levítico 19:18). El mensaje de la ética judía se encuentra en las palabras del profeta Isaías (Isaías 2:4) inscritas en una pared directamente frente a las Naciones Unidas: «Convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra».

2. El futuro de Rusia

Debe haber alguna especie de cónclave en Moscú, porque Escobar también escribió estos días una pieza, no muy interesante y por eso no os la he pasado, sobre su estancia allí. Os paso otro, mucho más interesante, de nuevo sobre la situación geopolítica. Por su parte, en este artículo del exdiplomático Alastair Crooke se aprovecha para hacer un análisis del enorme giro cultural y geoestratégico que está sufriendo Rusia, alejándose de Occidente, y los riesgos y oportunidades que eso ofrece. https://strategic-culture.su/

Reflexiones estratégicas desde Moscú
Alastair Crooke 11 de diciembre de 2023
La tensión inherente y la falta de un verdadero intercambio son peores que durante la Guerra Fría, cuando los canales de comunicación sí permanecían abiertos.
Las relaciones entre Estados Unidos y Rusia han tocado fondo; es peor incluso de lo imaginado. En el discurso con altos funcionarios rusos, es evidente que Estados Unidos trata a los primeros como claros enemigos. Para hacerse una idea, es como si un alto funcionario ruso preguntara: «¿Qué es lo que quieren de mí?». La respuesta podría ser: «Ojalá te mueras».
La tensión inherente y la falta de un verdadero intercambio son peores que durante la Guerra Fría, cuando los canales de comunicación sí permanecían abiertos. Esta laguna se ve agravada por la falta de agudeza política de los líderes políticos europeos, con los que no ha sido posible entablar un debate profundo.
Los responsables rusos reconocen los riesgos de esta situación. Sin embargo, no saben cómo corregirla. El tono del discurso también ha pasado de la hostilidad abierta a la mezquindad: Estados Unidos, por ejemplo, podría impedir la entrada de trabajadores a la misión rusa en la ONU para reparar ventanas rotas. Moscú, a regañadientes, no tiene más remedio que responder con la misma mezquindad, y así la relación se va deteriorando.
Se reconoce que la «guerra de la información», deliberadamente vituperada, está totalmente dominada por los medios de comunicación occidentales, lo que agria aún más el ambiente. Y aunque los dispersos medios de comunicación occidentales alternativos existen y están ganando en escala e importancia, no es fácil comprometerlos (por ser diversos e individualistas). La etiqueta de «apologista de Putin» también sigue siendo tóxica para cualquier proveedor de noticias autónomo, y puede destruir la credibilidad de un plumazo.
En Rusia se entiende que Occidente vive actualmente en una «falsa normalidad», un interludio dentro de su propia guerra cultural (de cara a 2024). Sin embargo, los rusos perciben algunos paralelismos obvios con su propia experiencia de polarización civil radical, cuando la nomenklatura soviética exigía conformidad con la «línea» del partido o sufría sanciones.
Moscú está abierto al diálogo con Occidente, pero hasta ahora los interlocutores sólo se han representado a sí mismos y carecen de mandato. Esta experiencia apunta a la conclusión de que no tiene mucho sentido «darse cabezazos» contra el muro de ladrillo de un liderazgo occidental ideológicamente dirigido: los valores rusos son como un trapo rojo para el «toro» ideológico occidental. Sin embargo, no está claro si, llegado el momento, habrá en Washington un interlocutor capacitado (capaz de comprometerse) para descolgar el teléfono.
No obstante, se percibe que la enemistad proyectada en Occidente hacia Rusia tiene aspectos positivos y también graves riesgos (la ausencia de tratados sobre el uso y despliegue de armas). Los interlocutores subrayan cómo el desdén de Occidente hacia los rusos -además de su enemistad explícita- ha permitido finalmente a Rusia ir más allá de la europeización de Pedro el Grande. Este último episodio se ve ahora como una desviación del verdadero destino de Rusia (aunque debe considerarse en el contexto del ascenso y auge del Estado-nación europeo postwestfaliano).
La hostilidad mostrada por los europeos hacia el pueblo ruso (y no sólo hacia su gobierno) ha empujado a Rusia a «ser ella misma» de nuevo, lo que le ha beneficiado enormemente. No obstante, el cambio genera cierta tensión: Es evidente que los «halcones» occidentales siempre están escudriñando la escena rusa con el fin de localizar un huésped dentro del cuerpo político en el que insertar las esporas de su armificado Nuevo Orden Moral -su propósito es introducirse en la sociedad rusa y fragmentarla.
Por tanto, es inevitable que el apego explícito a la cultura occidental suscite cierta cautela entre la «corriente patriótica» dominante. Los rusos (sobre todo en Moscú y San Petersburgo) que se inclinan por la cultura europea sienten cierta tensión. No son ni peces ni aves: Rusia avanza hacia una nueva identidad y «forma de ser», y los europeístas ven cómo se alejan sus puntos de referencia. En general, se considera que el cambio es inevitable y que ha traído consigo un auténtico renacimiento ruso y un sentimiento de confianza.
El renacimiento de la religión, nos dijeron, se produjo de forma espontánea, cuando las iglesias volvieron a abrir sus puertas tras el fin del comunismo. Se han construido muchas nuevas (aproximadamente el 75% de los rusos se declaran ortodoxos hoy en día). En cierto sentido, el «renacimiento» ortodoxo tiene algo de escatológico, provocado en parte por lo que una persona calificó de «escatología» antagonista de la «Orden de las Reglas». En particular, pocos interlocutores se lamentaron por los «liberales rusos» seculares (que se habían marchado de Rusia): «que les vaya bien» (aunque algunos están volviendo). Hay aquí un elemento de limpieza de la sociedad de la «occidentalización» de los siglos anteriores, aunque la ambivalencia es inevitable: la cultura europea -al menos en lo que respecta a la filosofía y el arte- ha sido, y es, un componente incrustado en la vida intelectual rusa, y no está a punto de desaparecer.

El ámbito político
No es fácil transmitir el sentido en el que la «absoluta» victoria rusa en Ucrania se ha fusionado con la noción del renacimiento del nuevo sentido del «yo» de Rusia. La victoria en Ucrania se ha asimilado de algún modo al destino metafísico, como algo asegurado y en desarrollo. La cúpula militar rusa (comprensiblemente) no se pronuncia sobre el probable resultado estructural o institucional. Sin embargo, las conversaciones (en los programas de televisión) se centran más en las disputas y cismas que desgarran Kiev que en los detalles del campo de batalla, como hasta ahora.
Se entiende que la OTAN ha sido ampliamente derrotada en Ucrania. El alcance y la profundidad del fracaso de la OTAN quizá hayan sorprendido a Rusia, pero en cierto modo se considera un testimonio de la capacidad de adaptación y la innovación tecnológica rusas en la integración de todas las armas y la comunicación. La «victoria absoluta» puede entenderse como que «de ninguna manera» Moscú permitirá que Ucrania vuelva a convertirse en una amenaza para la seguridad rusa.
Los funcionarios rusos consideran que tanto Ucrania como las guerras entre Israel y Oriente Próximo se combinan para segmentar Occidente en esferas separadas y disputadas, y que Occidente se encamina hacia la fragmentación y la posible inestabilidad. Estados Unidos se enfrenta a contratiempos y desafíos que pondrán aún más de manifiesto la pérdida de disuasión, lo que exacerbará aún más la ansiedad de Estados Unidos por su seguridad.
Moscú es consciente de lo mucho que ha cambiado el zeitgeist político en Israel (como consecuencia del gobierno radical instalado tras las últimas elecciones israelíes) y, por tanto, de las consiguientes limitaciones a las iniciativas políticas de los Estados occidentales. Observa atentamente los planes de Israel respecto al sur del Líbano. Rusia se está coordinando con otros Estados para evitar el deslizamiento hacia una gran guerra. Al parecer, la visita del Presidente Raisi a Moscú la semana pasada se centró en el acuerdo estratégico global que se está negociando, y (según parece) incluyó la firma de un documento para contrarrestar las sanciones occidentales impuestas a ambos Estados.
En cuanto al orden mundial emergente, Moscú asumirá la presidencia de los BRICS en enero de 2024. Se trata tanto de una gran oportunidad para establecer el mundo multipolar de los BRICS en un momento de amplio consenso geopolítico en el Sur Global, como de un reto. Moscú percibe la oportunidad que ofrece su presidencia, pero es muy consciente de que los Estados BRICS distan mucho de ser homogéneos. Con respecto a las guerras de Israel, Rusia cuenta tanto con un influyente lobby judío como con una diáspora rusa en Israel que impone ciertas obligaciones constitucionales al Presidente. Es probable que Rusia actúe con cautela en el conflicto entre Israel y Palestina para mantener la cohesión de los BRICS. De la presidencia rusa de los BRICS surgirán importantes innovaciones económicas y financieras.
Y en cuanto al «problema de la UE» de Rusia, como contrapunto al llamado «problema de Rusia» de Europa, la UE y la OTAN (después de Maidan) construyeron el ejército ucraniano hasta convertirlo en uno de los ejércitos más grandes y mejor equipados de la OTAN en Europa. Después de que las propuestas de acuerdo entre Ucrania y Rusia de marzo de 2022 fueran vetadas por Boris Johnson y Blinken -y ante la certeza inevitable de una guerra más larga e intensa- Rusia se movilizó y preparó sus propias cadenas de suministro logístico. Sin embargo, los líderes de la UE están ahora «cerrando el círculo» al proyectar esta expansión militar rusa (en sí misma una reacción a la intensificación de la OTAN en Ucrania) como prueba, más bien, de un plan ruso para invadir Europa continental. En lo que parece un esfuerzo coordinado, los principales medios de comunicación occidentales están buscando cualquier cosa que pueda parecerse remotamente a alguna prueba de los putativos «designios» de Rusia contra Europa.
Este fantasma del imperialismo ruso se está haciendo girar para inculcar el miedo en la población europea y argumentar que Europa debe desviar recursos para preparar su logística para una próxima guerra con Rusia. Esto representa otra vuelta de tuerca a ese círculo vicioso descendente de amenaza de guerra que presagia mal para Europa. Para Europa no había «problema» ruso hasta que los neoconservadores aprovecharon la «apertura» del Maidán para debilitar a Rusia.

Observación de Joaquín Miras;
Está bien, en resumen. Y es normal que Rusia deje el mundo europeo. Por cierto, ¿qué es el mundo europeo -abrigo, bufanda con corbata y sombrero, que es lo que dibujaban en los libros de texto?. Las culturas de la geografía del sur de Europa tienen poco que ver con las del Norte. Tan lejanas de nosotros como las del Magreb, si bien, el polo mediterráneo sí es una cuenca natural nuestra, de los españoles y el flujo poblacional, tanto de hispanoamericanos -¡¡¡Hispaonamérica no, Hispanoamérica no, Hispanoamérica no, que nombrarla es fascista, casposo y rojipardo: bueno, pues, ahí está la gente, en la calle, en el metro, en el trabajo, asistiendo a viejos, limpiando casas, en las cajas de los super, en los reponedores… así que tócate las narices…-, como de magrebíes. Es un hecho y dará nuevos mundos, porque ellos sí tienen familias e hijos a mansalva, no perritos. Europa, más allá de una geografia, ha sido el nombre del mercado común europeo. Y un teatro de operaciones militares. No da para un todo ordenado cultural y político. No es un desprecio mío, es que estamos viendo ya esa ideología europeísta, el fantasma del proyecto del que una vez se habló -Martine Aubrie, etc.- por el retrovisor.

3. BRICS y Eje de Resistencia

Escobar vuelve a uno de sus temas favoritos: la convergencia de los BRICS con el Sur Global, en este caso con el Eje de Resistencia, para crear una alternativa a Occidente incluida, glups, una «señal» para acabar con el proyecto sionista.

https://new.thecradle.co/

Los BRICS y el Eje de Resistencia: una convergencia de objetivos
La guerra de Gaza ha acelerado la cooperación entre los gigantes del Sur Global que se resisten al conflicto respaldado por Occidente. Juntos, el BRICS liderado por Rusia y el Eje de la Resistencia liderado por Irán pueden dar forma a un Asia Occidental libre de Estados Unidos.
Pepe Escobar 11 DE DICIEMBRE DE 2023
MOSCÚ – La semana pasada, el presidente ruso Vladimir Putin hizo una notable parada en los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí para reunirse, respectivamente, con el presidente emiratí Mohammad bin Zayed (MbZ) y el príncipe heredero saudí Mohammad bin Salman (MbS) antes de volar de regreso a Moscú para reunirse con el presidente iraní Ebrahim Raisi.
Los tres temas clave de las tres reuniones, confirmados por fuentes diplomáticas, fueron Gaza, la OPEP+ y la expansión de los BRICS. Por supuesto, están interrelacionados.
La asociación estratégica Rusia-Irán se está desarrollando a una velocidad vertiginosa, junto con Rusia-Arabia Saudí (especialmente en lo relativo a la OPEP+) y Rusia-EEUU (inversiones). Esto ya está provocando cambios drásticos en la interconexión de defensa en toda Asia Occidental. Las implicaciones a largo plazo para Israel, mucho más allá de la tragedia de Gaza, son graves.
Putin le dijo a Raisi algo extraordinario a muchos niveles: «Cuando sobrevolaba Irán, quería aterrizar en Teherán y reunirme con usted. Pero me informaron de que usted quería visitar Moscú. Las relaciones entre nuestros países están creciendo rápidamente. Por favor, transmita mis mejores deseos al Líder Supremo, que apoya nuestras relaciones».
La referencia de Putin a «sobrevolar Irán» conecta directamente con cuatro Sukhoi Su-35 armados volando en formación, escoltando al avión presidencial a lo largo de 4.000 km (si se mide en línea recta) desde Moscú a Abu Dhabi, sin aterrizaje ni repostaje.
Como han señalado todos los analistas militares atónitos, un F-35 estadounidense es capaz de volar como mucho 2.500 km sin repostar. Sin embargo, el elemento más importante es que tanto MbZ como MbS autorizaron la escolta de los Su-35 rusos sobre su territorio, algo extremadamente inusual en los círculos diplomáticos.
Y eso nos lleva a la conclusión clave. Con un solo movimiento en el tablero aéreo, agravado por la posterior jugada decisiva con Raisi, Moscú cumplió cuatro tareas:
Putin demostró -gráficamente hablando- que ésta es una nueva Asia Occidental en la que el hegemón estadounidense es un actor secundario; destruyó el mito político neoconservador del «aislamiento» ruso; demostró una amplia supremacía militar; y por último, a medida que se acerca el inicio de la presidencia rusa de los BRICS, demostró que conserva todas sus cartas geopolíticas y geoeconómicas cruciales.
Matarlos, pero suavemente
Los cinco BRICS originales -encabezados por la asociación estratégica Rusia-China- abrirán sus puertas a tres grandes potencias de Asia Occidental: Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, el 1 de enero de 2024. Su adhesión a la potencia multipolar ofrece a estos países una plataforma excepcional para ampliar sus mercados, y es probable que vaya acompañada de una oleada de inversiones e intercambios tecnológicos.
El sofisticado juego a largo plazo entre Rusia y China está conduciendo a un cambio completo y tectónico en la geoeconomía y la geopolítica de Asia Occidental.
El liderazgo del BRICS 10 -considerando que el undécimo miembro, Argentina, por el momento, es un comodín en el mejor de los casos- tiene incluso el potencial, bajo una presidencia rusa, de convertirse en una contraparte eficaz de la desdentada ONU.
Y esto nos lleva a la compleja interacción entre los BRICS y el Eje de la Resistencia.
En un principio, había motivos para sospechar que la condena anodina del genocidio de Gaza por parte de la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica (OCI) era un signo de cobardía.
Sin embargo, una nueva valoración puede revelar que todo evoluciona orgánicamente cuando se trata de la intersección de la Gran Imagen diseñada por el difunto comandante de la Fuerza Quds iraní, el general Qassem Soleimani, con la meticulosa microplanificación del líder de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar, que conoce al dedillo la mentalidad israelí y ha considerado al detalle su devastadora respuesta militar.
Podría decirse que el foco más incandescente de los detallados debates mantenidos en Moscú estos últimos días es que podríamos estar acercándonos al punto en el que «una señal» desencadenará una respuesta concertada del Eje de la Resistencia.
Por el momento, lo que tenemos son ataques esporádicos: Hezbolá destruyendo las torres de comunicaciones de Israel que dan a la frontera sur del Líbano, las fuerzas de resistencia iraquíes atacando bases estadounidenses en Irak y Siria, y Ansarallah de Yemen bloqueando concretamente el Mar Rojo para los barcos israelíes. Todo eso no forma una ofensiva concertada y coordinada… todavía.
Y eso explicaría la desesperación dentro de la administración Biden en Washington, completa con rumores de que necesita que Israel termine el Plan Gaza entre Navidad y principios de enero. No sólo la óptica global del asalto a Gaza se ha vuelto horriblemente insostenible, sino que, sobre todo, una campaña militar más prolongada aumenta dramáticamente la probabilidad de una «señal» al Eje de la Resistencia.
Y eso resultará en el fin de todos los elaborados planes del Hegemón para Asia Occidental.

Los objetivos geopolíticos del sionismo son bastante claros: restablecer su aura de dominio autoconstruida en Asia Occidental y mantener un control constante sobre la política exterior y la alianza militar de Estados Unidos.
La depravación es un componente clave para lograr estos objetivos. Es tan fácil bombardear, bombardear e incendiar objetivos civiles ultrablandos, incluidos miles de mujeres y niños, convirtiendo Gaza en un vasto cementerio, mientras el Club de la Carga del Hombre Blanco insta a las fuerzas de ocupación israelíes a matarlos, por supuesto, pero más silenciosamente.
A continuación, la atlantista tóxica y presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofrece sobornos, en persona, a los dirigentes de Egipto y Jordania -10.000 millones de dólares a El Cairo y 5.000 millones a Ammán-, según han confirmado diplomáticos de Bruselas. Esa es la alucinante solución de la UE para detener el genocidio de Gaza.
Todo lo que tendrían que hacer el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi y el rey jordano Abdullah bin al-Hussein es «facilitar» el éxodo forzoso y la Limpieza Étnica Final de Gaza a sus respectivos territorios.
Porque el objetivo escatológico del sionismo sigue siendo una Solución Final sin diluir, pase lo que pase en el campo de batalla. Y, por supuesto, como sugiere la operación Inundación de Al-Aqsa del 7 de octubre dirigida por Hamás, destruir la mezquita islámica de Al-Aqsa de Jerusalén y construir un Tercer Templo judío sobre sus cenizas.
Qué ocurre cuando llega «la señal»
Así que lo que tenemos es esencialmente el plan de Emigración-o-Aniquilación del Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu – frente a lo que el veterano experto en Asia Occidental Alastair Crooke ha acuñado memorablemente como «Sykes-Picot ha muerto». Esa frase significa que la inclusión árabe e iraní en los BRICS acabará reescribiendo las reglas en Asia Occidental, en detrimento del proyecto sionista.
Existe incluso una fuerte posibilidad de que esta vez los crímenes de guerra certificados de Israel en Gaza sean procesados, ya que los palestinos, los árabes y las naciones de mayoría musulmana, con el pleno apoyo de los BRICS, forman una comisión reconocida por el Sur Global para llevar a Tel Aviv y a sus fuerzas armadas ante los tribunales.
Olvídense de la mancillada CPI, servil como sigue siendo al Orden Basado en Reglas del Hegemón. Los BRICS ayudarán a devolver el derecho internacional al primer plano de la escena mundial, como se pretendía cuando nació la ONU en 1945, antes de que fuera castrada.
El genocidio de Gaza también está obligando a todas las latitudes a lo largo del Sur Global a ser más inclusivas, como al ahondar en la sabiduría de nuestra común y entrelazada historia premoderna. Toda persona con conciencia se ha visto obligada a escarbar profundamente en sí misma para encontrar explicaciones a lo inexcusable. En este sentido, ahora todos somos palestinos.
Tal y como están las cosas, ninguna potencia -occidente porque lo rechaza; los BRICS y el Sur Global porque aún no han hecho su juego- ha sido capaz de detener una Solución Final dirigida por una ideología racista y etnocentrista.
Sin embargo, esto también abre la sorprendente posibilidad de que ninguna potencia sea lo suficientemente fuerte como para detener al Eje de la Resistencia cuando llegue la «señal» de bajar el telón del Proyecto Sionista. Para entonces, el Eje tendrá un imperativo moral supremo, reconocido, incluso urgido, por las poblaciones de todo el mundo.
Así que en eso estamos ahora: evaluando la incandescente simetría entre impotencia e imperativo. El punto muerto se romperá -quizás antes de lo que todos esperamos.
Eso evoca una comparación con un punto muerto anterior. El estancamiento actual entre una versión perversa y cutre de la «civilización» hebraica y el nacionalismo islámico emergente -llamémoslo «islam civilizacional»- refleja el punto en el que nos encontrábamos en diciembre de 2021, cuando los tratados propuestos por Rusia sobre la «indivisibilidad de la seguridad» fueron rechazados por Washington. En retrospectiva, esa fue la última oportunidad para una salida pacífica al enfrentamiento entre el Heartland y el Rimland.
El Hegemón la rechazó. Rusia hizo su jugada y aceleró exponencialmente el declive de la Hegemonía.
La canción sigue siendo la misma, desde las estepas del Donbás hasta los campos petrolíferos de Asia Occidental. ¿Cómo puede el Sur Global multipolar – cada vez más representado por los BRICS ampliados – gestionar un Occidente imperialista furioso, temeroso y fuera de control que se asoma al abismo del colapso moral, político y financiero?

4. Resumen de la situación en Ucrania

Un resumen, creo que bastante ponderado, de la situación actual en la guerra de Ucrania. https://www.sinistrainrete.

Ucrania: fin de la ilusión occidental
por Roberto Iannuzzi

Kiev está agotando sus limitadas reservas de hombres, armas y municiones, y Occidente no puede proporcionarle lo que necesita. Para los estadounidenses y los europeos, se trata de un duro, aunque inevitable, despertar.

Después de casi dos años de guerra agotadora, con una contraofensiva que ha fracasado a pesar de los largos meses de preparación y los miles de millones de dólares gastados por los aliados occidentales, están surgiendo peligrosas divisiones en la capital ucraniana, y la desilusión es palpable.
Kiev se encuentra intentando desesperadamente atraer la atención de Estados Unidos y Europa, centrados en el conflicto de Gaza y en sus respectivos agravios internos, mientras un largo y duro invierno espera a las diezmadas tropas ucranianas, ahora reducidas a la defensiva en gran parte del largo frente.
Que Occidente haya desviado su mirada hacia Ucrania no es casualidad. El conflicto ha hecho añicos la mayoría de las ilusiones estadounidenses y europeas. Empezando por la de poder replicar las contraofensivas engañosamente victoriosas que hace poco más de un año habían permitido a Kiev retomar territorio, en Kharkiv en el este y Kherson en el sur.
La «contraofensiva de primavera», pospuesta posteriormente al verano, se había descrito en las expectativas como una campaña potencialmente decisiva contra la ocupación rusa, que rompería el corredor terrestre que une el Donbass con Crimea, amenazando incluso el control ruso de esta última.
Esta contraofensiva, lanzada en junio, solo ha conseguido reducir ligeramente la línea fortificada de las defensas rusas, a costa de enormes pérdidas para los ucranianos.
Voces desoídas en Occidente
Otra predicción cumplida, esta vez para los pocos occidentales que habían pedido una solución negociada a la crisis, tras haber anticipado correctamente que la guerra tendría un coste mucho mayor para Ucrania que cualquier compromiso con Moscú.
Habían advertido de los desproporcionados costes económicos del conflicto, que de hecho vio cómo el PIB de Ucrania se desplomaba un 30% en el primer año de guerra. Ucrania sólo sobrevivió gracias a las subvenciones y préstamos occidentales, que dejaron al país enormemente endeudado y presa fácil del saqueo de las grandes empresas neoliberales.
Los pocos defensores de la diplomacia, y algunos expertos militares, habían señalado que una victoria ucraniana era extremadamente improbable, dado el desequilibrio de fuerzas entre los dos países. Habían advertido de que Ucrania pagaría un precio muy alto, para verse obligada a negociar un acuerdo con Moscú en condiciones más desfavorables que las iniciales.
Estas voces aisladas fueron invariablemente atacadas, acusadas de traición, tachadas de propaganda prorrusa. Ucrania ganaría, decían.
Derrotar a Moscú en el campo de batalla
Y no sólo eso. Las posibilidades de negociación fueron saboteadas activa e intencionadamente en los primeros meses del conflicto, sobre todo por británicos y estadounidenses, como ha demostrado ahora de forma indiscutible un creciente conjunto de pruebas y testimonios.
La última confirmación de que se había alcanzado un acuerdo de principio entre Moscú y Kiev en marzo de 2022, sólo para ser torpedeado en primer lugar por el primer ministro británico Boris Johnson, proviene de las recientes admisiones del asesor del presidente ucraniano Zelensky, David Arakhamia.
Kiev podría y debería haber aspirado a una victoria militar, dijeron Londres y Washington, que empezaron a enviar a Ucrania cantidades masivas de armamento occidental moderno para derrotar a Moscú en el campo de batalla.
Sólo después de la ofensiva ucraniana en Kharkiv y Kherson, y tras el ataque al puente de Kerch que conecta Crimea con Rusia en octubre de 2022, Moscú empezó a destruir la infraestructura ucraniana, empezando por la red eléctrica.
Y fue en los meses siguientes cuando Kiev empezó a perder cientos de soldados al día en la desastrosa batalla de Bajmut. A pesar de la siguiente contraofensiva ucraniana de este verano, en total en 2023 Rusia ha conquistado más territorio que las fuerzas de Kiev.
¿Hacia la capitulación?
La ausencia de éxitos sobre el terreno y las cuantiosas pérdidas de hombres y medios llevaron finalmente al comandante de las fuerzas armadas ucranianas, Valery Zaluzhny, a afirmar (en una entrevista concedida a The Economist a principios de noviembre) que la guerra había entrado en un punto muerto.
Pero algunos expertos militares occidentales llegaron (insólitamente) a hacer predicciones aún más negativas. Según Michael Kofman (investigador principal de la Fundación Carnegie), «no hay un estancamiento duradero sobre el terreno» porque «no hay una paridad clara» entre los dos bandos.

De cara al futuro, Kofman predice que en 2024 Rusia tendrá una ventaja concreta, si no decisiva, en municiones de artillería y en la producción de drones y misiles de crucero de largo alcance. También prevé que los ataques rusos contra infraestructuras ucranianas de valor estratégico serán más intensos este invierno que el anterior.
George Beebe, experto en estrategia del Quincy Institute, sostiene que quienes piensan que la guerra se encuentra ahora en un punto muerto a largo plazo cometen un grave error: «Ven que el frente no se ha desplazado significativamente en el transcurso de este año y concluyen que los dos bandos están en un punto muerto.»
Pero otros parámetros pintan un panorama diferente: «Ucrania está agotando sus reservas, bastante limitadas, de hombres, armas y municiones, y Occidente no puede proporcionarle lo que necesita. Esta no es una fórmula para el estancamiento, sino para el colapso o la capitulación final de Ucrania».
Según Daniel Davis, experto militar del think tank Defense Priorities y antiguo coronel del ejército estadounidense, el tiempo sigue jugando en contra de Kiev. Incluso si Biden consiguiera del Congreso los 60.000 millones de dólares que ha solicitado para Ucrania, serían muchos menos que el año pasado.
Derrota industrial
Además, Washington entregó a Kiev todo el material de guerra que le sobraba. La entrega de equipamiento adicional afectaría a la preparación militar estadounidense en caso de conflicto.
La insuficiencia de la industria bélica occidental, en particular en lo que se refiere a la producción de municiones, significa que las tropas ucranianas no dispondrán de cantidades suficientes de proyectiles de artillería.
Los problemas de Kiev se vieron agravados recientemente por el desvío a Israel de decenas de miles de municiones de 155 mm destinadas originalmente a Ucrania tras el estallido de la guerra en Gaza.
Moscú, por su parte, ha aumentado enormemente su producción de municiones y aviones no tripulados. El gasto militar ruso superará los 100.000 millones de dólares el próximo año, el nivel más alto desde la época soviética. El estímulo de la inversión masiva en el sector de la defensa está apoyando a la economía rusa, contrarrestando el efecto de las sanciones occidentales.
Moscú está aprovechando el comercio con terceros países para importar tecnologías occidentales sancionadas que sus fabricantes de armas necesitan. Rusia también ha encontrado la forma de eludir el límite impuesto por Occidente al precio de sus exportaciones de petróleo creando su propia flota de petroleros, no sujeta a las restricciones occidentales.
En el lado opuesto, sin embargo, la propia ayuda occidental a Kiev está en peligro. Los Estados miembros de la UE aún no han llegado a un acuerdo sobre el presupuesto comunitario (que debería incluir 50.000 millones de euros para Ucrania), antes de la cumbre que se celebrará en Bruselas los días 14 y 15 de diciembre.
El desacuerdo se ve agravado por el reciente veredicto del Tribunal Constitucional alemán que pone fin a un truco financiero que aumentaba la capacidad de gasto del gobierno de Berlín.
En Estados Unidos, la Casa Blanca ha advertido de que a finales de año ya no podrá dar armas a Kiev si el Congreso no aprueba el mencionado paquete de ayuda de 60.000 millones.
Pero el miércoles, los republicanos bloquearon en el Senado el proyecto de ley de gastos de emergencia que incluye el paquete ucraniano (y 14.000 millones para el esfuerzo bélico concomitante de Israel), en protesta por la no inclusión de medidas para reforzar la seguridad en la frontera con México ante la actual afluencia sin precedentes de inmigrantes ilegales.
El voto en contra de los republicanos se produjo a pesar de las extraordinarias amenazas del Secretario de Defensa, Lloyd Austin, de que una victoria rusa en Ucrania obligaría a las fuerzas estadounidenses en Europa a luchar directamente contra los rusos en el futuro.
En respuesta, los republicanos abandonaron la reunión con Austin al cabo de sólo veinte minutos, lo que confirma que, aunque el tema de discordia era la lucha contra la inmigración, el interés por apoyar a Ucrania está disminuyendo significativamente dentro del partido republicano.
Los problemas del Pentágono con el doble esfuerzo bélico en apoyo de Ucrania e Israel se ven agravados por el hecho de que el Departamento de Defensa, así como la administración en su conjunto, están operando al amparo de una ley provisional de financiación aprobada por Biden en noviembre para evitar un cierre del gobierno.

Debido a su carácter provisional, esta ley congela el gasto a los niveles del año anterior. Al no haberse presupuestado los movimientos de tropas y armamento en Oriente Medio, el Pentágono se vio obligado a desviar dinero de los programas militares existentes, lo que afectó a la preparación militar estadounidense para futuras crisis.
Flujo mensual de ayuda militar estadounidense a Ucrania desde el inicio del conflicto […]

Divisiones y agravios en Kiev
Las noticias sobre la difícil e incierta trayectoria de los codiciados paquetes de ayuda occidentales son alarmantes para el gobierno ucraniano, cuyo ministerio de Finanzas informó de un déficit de 4.000 millones de dólares en noviembre, que ya había ido creciendo durante los meses anteriores.
Pero aunque Ucrania recibiera el dinero prometido por los aliados occidentales, el de las armas y los fondos para hacer funcionar el aparato gubernamental no es el único problema que aqueja a Kiev. Hay uno quizá más grave, por potencialmente insoluble, que tiene que ver con la escasez de reclutas.
La última campaña draconiana de movilización sólo alcanzó el 8% de los objetivos originales de reclutamiento. Está claro que los ucranianos que aún pueden luchar (y no quedan muchos) ya no quieren hacerlo.
Mientras tanto, surgen divisiones en el gobierno, y entre el gobierno y la cúpula militar. Según los últimos informes, las relaciones entre el presidente Zelensky y el comandante del ejército Zaluzhny son ahora malas. Al primero no le gustó la declaración del segundo de que la guerra había llegado a un punto muerto.
Se acusó entonces a Zelensky de comunicarse directamente con algunos generales del ejército, pasando por alto a Zaluzhny y poniendo así en peligro la cadena de mando de las fuerzas armadas.
Mientras tanto, las encuestas indican que la confianza en el presidente se ha desplomado hasta el 32%, menos de la mitad que en Zaluzhny, que sigue rondando por encima del 70%. Aunque por el momento el comandante del ejército no ha mostrado ambiciones políticas abiertas, estos sondeos indican que Zelensky podría perder unas posibles elecciones presidenciales si Zaluzhny se presenta. En cualquier caso, el presidente ha descartado por el momento la celebración de elecciones, alegando que el país se encuentra bajo la ley marcial.
En este clima de tensión, el gobierno también acusó a la inteligencia y la propaganda rusas de intentar aprovecharse de las divisiones dentro del aparato gubernamental de Kiev. Según estas acusaciones, Moscú ha activado sus células durmientes en las instituciones ucranianas, incluido el SBU (servicio secreto interno) para socavar la unidad del país.
La permeabilidad de los aparatos ucranianos es, sin embargo, una consecuencia del hecho de que el país está históricamente lejos de ser compacto y monolítico, como la propaganda gubernamental nos quiere hacer creer.
El clima general de sospechas y acusaciones cruzadas se ha visto alimentado aún más por el reciente episodio del envenenamiento de la esposa de Kyrylo Budanov, jefe de la GUR (inteligencia militar), responsable a su vez de una campaña de asesinatos selectivos contra exponentes rusos y ucranianos en Rusia. ¿Venganza de Moscú o enfrentamiento interno?
Malas perspectivas de negociación
Ante la difícil situación política y la posibilidad de que Ucrania no pueda defender adecuadamente la línea del frente este invierno, algunos políticos europeos, sobre todo alemanes y británicos, empiezan a creer que la ambición de Zelensky de restablecer las fronteras internacionales del país no es realista y que, en cambio, a Kiev le convendría un alto el fuego y negociar con Moscú.
Los rumores sobre una negociación secreta entre Zaluzhny y el jefe del Estado Mayor ruso, Valery Gerasimov, fueron difundidos por funcionarios estadounidenses anónimos, posiblemente pertenecientes a los círculos de inteligencia, a través del conocido periodista de investigación Seymour Hersh.
La fiabilidad de estos rumores es dudosa, aunque son indicativos de un posible cambio de actitud en algunos círculos políticos occidentales. Sin embargo, dadas las malas relaciones entre Zaluzhny y Zelensky, cualquier iniciativa negociadora del primero chocaría con un muro en Kiev.
Además, está por ver si la administración Biden preferiría llegar a un compromiso con Moscú en lugar de seguir intentando «sangrar» a Rusia en el conflicto ucraniano, aunque ello fuera en detrimento de Kiev y de la viabilidad e integridad a largo plazo del propio país.
Queda por ver entonces, en caso de que Estados Unidos y Europa consideren realmente que ha llegado el momento de dialogar con Moscú, sobre qué bases podría aceptar el Kremlin entablar negociaciones. Sobre el terreno, la situación es favorable a los rusos, que siguen avanzando, especialmente en Avdiivka, pero también en torno a Bajmut, Kupyansk, Liman y otros lugares.
Algunos en Kiev empiezan a temer una posible ofensiva rusa a gran escala, quizás en primavera. Este riesgo parece haber sido reconocido por el propio Zelensky que, en un notable giro hacia una postura defensiva, pidió la construcción de estructuras de defensa fortificadas a lo largo de toda la línea del frente.

Un punto clave que obstaculiza una posible negociación es que los rusos no confían en Occidente, al no considerarlo capaz de cumplir los acuerdos alcanzados. A finales de noviembre, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergey Ryabkov, había descartado la posibilidad de un alto el fuego el próximo año.
Al margen de la cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), celebrada en Skopje (Macedonia del Norte), el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, reiteró que no veía indicios de que el conflicto pudiera resolverse diplomáticamente a corto plazo.
Más recientemente, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, se mostró posibilista al afirmar que Moscú sigue abierto al diálogo con Kiev. Pero las perspectivas de negociación siguen siendo escasas.
Tras el boicot de las conversaciones ruso-ucranianas de marzo de 2022 por parte de los gobiernos de Washington y Londres, Moscú no ve a ninguno de ellos como un interlocutor fiable. Y Zelensky es visto por los rusos como un títere angloamericano.
Además, es poco probable que el Kremlin acepte convivir con un Estado ucraniano que aún es capaz de recuperar, y posiblemente recuperar, el Donbass en el futuro. Más bien, Rusia podría intentar completar la transformación de Ucrania en un Estado semifallido, incapaz de plantear ninguna amenaza en las próximas décadas.

5. No es inflación, es pérdida de poder adquisitivo

El B de esta semana sigue con cuestiones económicas. Esta vez, con el erróneo a su juicio concepto de inflación. Él considera que es simplemente que ya no podemos permitirnos adquirir lo mismo por el aumento de los precios de la energía y los materiales. https://thehonestsorcerer.

Inflación: un término equivocado
Cómo empobrecerse cada vez más en una economía que «va de maravilla»
B
«Los nombres erróneos surgen a menudo porque algo fue nombrado mucho antes de que se conociera su naturaleza correcta, o porque una forma anterior de algo ha sido sustituida por una forma posterior a la que el nombre ya no se aplica adecuadamente».
Hoy en día no se podría encontrar mejor ejemplo de un término equivocado que lo que la mayoría de los economistas llaman «inflación». Contrariamente a lo que implica el término (es decir, un aumento de los precios), se trata en realidad de una reducción del poder adquisitivo. Esto significa que con el mismo dinero se compra menos pan, queso o gasolina, etc. que el año pasado. Es probable que, como consecuencia, haya tenido que tomar decisiones difíciles, posponiendo la compra de un coche nuevo o incluso los regalos de Navidad. Algunas personas incluso se vieron obligadas a decidir entre calentarse o comer. Perder poder adquisitivo es un asunto muy serio; no es de extrañar que no se utilice mucho en los comunicados gubernamentales.
Otro dato importante sobre la «inflación» es lo poco que se informa de ella. Se pueden añadir y quitar artículos, y su peso en la cesta de la compra se ajusta a voluntad para mostrar una cifra artificialmente inferior a la que experimenta la gente. Esto no sólo sirve para calmar al público y a los inversores enviando el mensaje de que las cosas no están tan mal como parecen, sino para mostrar un aumento del consumo y, por tanto, del crecimiento del PIB. Tomemos como ejemplo la compra. Si la factura de la compra sube un 30%, pero sólo el 10% se considera inflación, el 20% restante puede atribuirse al crecimiento. Si el consumo global (en términos reales) disminuyera como resultado de esta extraordinaria subida de precios, digamos un 10%, el gobierno podría seguir viendo un crecimiento «económico» del 10%, a pesar de que todas las métricas indican lo contrario. Así es como la economía podría estar creciendo mientras la gente corriente se empobrece cada vez más. ¿No es de extrañar que nadie hable de caída del poder adquisitivo, sino sólo de crecimiento económico?
Ahora bien, ¿cuál es la respuesta habitual de los bancos centrales a este problema mal llamado «inflación»? Subir los tipos de interés, con el consiguiente encarecimiento del crédito. Sin embargo, después de pagar las cuotas de la hipoteca y de las tarjetas de crédito, a uno le queda aún menos dinero en el bolsillo, lo que se traduce directamente en una mayor reducción de la cantidad de bienes y servicios que puede comprar. Lo mismo ocurre con las empresas que invierten en nuevas líneas de producción, paneles solares o cualquier otra cosa sustancial que requiera un préstamo. Ahora, todas estas compras tienen que posponerse o cancelarse para financiar las operaciones existentes.
Visto así, es fácil darse cuenta de la falacia lógica: los bancos centrales luchan contra la reducción del poder adquisitivo reduciendo aún más el poder adquisitivo de las empresas y de los ciudadanos de a pie. ¿No tiene sentido? Pues bien, según nuestros sabios y mayores, todos debemos reducir el consumo de bienes y servicios -y con ello la demanda- para que los proveedores pierdan finalmente el apetito por nuevas subidas de precios. Sin embargo, un menor consumo conlleva una menor producción económica y una reducción de las inversiones en general, lo que se traduce en una recesión económica. En pocas palabras, los bancos centrales se dedican a diseñar una minirrecesión para que la «inflación» vuelva a situarse por debajo de un cierto límite.
Sin embargo, este razonamiento no sólo es malicioso, sino también profundamente ignorante. Se basa en la falsa creencia -o mejor dicho: principio- de la oferta y la demanda, e ignora por completo los límites planetarios. Y aquí es donde llegamos al reciente brote de «inflación», o mejor dicho: a la reciente caída del poder adquisitivo. Aunque las grandes empresas han inflado bastante los precios, el grueso de las recientes subidas de precios procede directamente del aumento de los costes de la energía y de la subida de los precios de los alimentos. Huelga decir que ambos están profundamente entrelazados. Según un estudio reciente, los sistemas alimentarios representan actualmente al menos el 15% del consumo mundial anual de combustibles fósiles. Cito: «La alimentación y la energía se entrecruzan a través del consumo de energía en la producción de alimentos (por ejemplo, fabricación de fertilizantes y pesticidas, fabricación de envases de plástico, procesamiento de alimentos y transporte), y la producción de energía a través de la alimentación y la agricultura (por ejemplo, biocombustibles, bioenergía a partir de residuos ganaderos y alimentarios, y energía solar e hidroeléctrica en las explotaciones). La intensidad energética de los sistemas alimentarios también está creciendo debido al aumento de la mecanización, el creciente uso de insumos de origen fósil, las cadenas de suministro globalizadas, la creciente demanda de carne, lácteos y alimentos ultraprocesados y, en cierta medida, las nuevas tendencias alimentarias como las proteínas alternativas que requieren entre 1,5 y 6 veces más energía que algunas carnes y alimentos integrales. La producción y el procesamiento de alimentos sin cambios significa que el uso de combustibles fósiles también aumentará a menos que transformemos drásticamente los sistemas alimentarios para romper el vínculo entre la producción y el consumo industrial de alimentos y los combustibles fósiles».
Buena suerte con eso. Así que cuando el precio de dichos combustibles sube, también lo hacen los precios de los alimentos, junto con muchos otros productos fabricados mediante el uso de copiosas cantidades de carbón, petróleo y gas. La lista incluye: plásticos, vidrio, cemento, hierro, acero, aluminio, cobre, elementos de tierras raras, etcétera. ¿No es de extrañar entonces que el precio desorbitado de estas materias primas haya causado graves problemas financieros a la industria de las «renovables»? Algo que el citado informe pasa completamente por alto… Junto con muchos políticos y expertos que no comprenden la importancia técnica de los combustibles fósiles para fabricar, suministrar y mantener estas nuevas fuentes de energía.
Cuando la producción de combustibles fósiles no pudo volver a los niveles anteriores tras la interrupción masiva de la cadena de suministro en 2020, hemos visto un rápido aumento del coste de estos insumos esenciales para la economía, que ya afectó en 2021. La crisis energética precipitada por la guerra en Europa empeoró aún más las cosas en 2022. Ahora, incluso después de un año, los precios todavía no han vuelto a los niveles de la década de 2010. De hecho, el gas natural (un insumo esencial para fabricar fertilizantes, vidrio y fundir metales) sigue siendo 2-3 veces más caro en la UE que antes, y 4 veces más caro que en EE.UU.. (Esto a pesar de que el consumo en el viejo continente ya ha disminuido permanentemente en un 15%).
«La inflación» es siempre y en todas partes un fenómeno selectivo, que eleva brutalmente el coste de algunos bienes mientras deja relativamente intacto el precio de otros. En este caso fue impulsada por las perturbaciones en la disponibilidad de combustibles fósiles, una tendencia que seguramente se intensificará más adelante. Algo que una medida universal, como subir los tipos de interés, no puede pretender atajar. Si la «inflación» se produjera -como su nombre indica- por un aumento universal de los precios causado por un incremento general de la oferta monetaria, entonces subir los tipos de interés, y por tanto frenar la emisión de crédito (la principal fuente de dinero) ya habría resuelto el problema.
Sin embargo, dado que eran los productos esenciales (alimentos y energía doméstica) los que impulsaban la «inflación», la historia del aumento de precios inducido por la impresión de dinero se vino abajo. ¿Puede alguien esperar razonablemente que la gente empiece a comprar el doble de alimentos y electricidad si se le da «dinero gratis»? Difícilmente. Esta caída masiva del poder adquisitivo -como debería llamarse a la «inflación»- se debió a que la energía mundial sufrió dos grandes crisis en 2020 y luego en 2022, lo que provocó un aumento masivo del precio de los productos básicos.
Sin embargo, el aumento de los precios de la energía tiene raíces mucho más profundas de lo que podrían sugerir los acontecimientos recientes. Debido a la incapacidad de aumentar los insumos energéticos al mismo ritmo que dicta el crecimiento económico, la reciente subida de precios ya estaba prevista desde hace años: era un desastre a punto de ocurrir. La producción de combustibles fósiles ya empezó a disminuir entre 2014 y 2018, cuando la revolución del esquisto empezó a perder fuelle y China llegó al máximo de su producción de carbón. No es de extrañar, no hay crecimiento infinito, especialmente cuando se trata de un recurso finito, como los combustibles fósiles. Como podemos ver, la energía basada en el carbono ha empezado a alcanzar su punto máximo mucho antes de las recientes crisi
s

Nuestro pequeño «problema» es que el pico de los combustibles fósiles significa el pico de la civilización. Y punto. A medida que la producción de combustibles fósiles empiece a disminuir, también lo hará el suministro mundial de energía. Y como la energía es la economía, también se reducirá la producción económica, lo que se traducirá en una menor producción de bienes y servicios año tras año. Algunos economistas podrían argumentar que a medida que las economías se desarrollan y se hacen más ricas, se orientan hacia los servicios y utilizan cada vez menos energía por PIB obtenido. Todo esto está muy bien, pero yo me pregunto cómo se va a satisfacer el aumento de la demanda de bienes tangibles (coches, teléfonos inteligentes, casas, etc.) con una oferta de energía que disminuye en todo el mundo. ¿Cómo vamos a producir el doble de cosas con la mitad de energía? Este nivel de miopía me resulta incomprensible.
Si la producción mundial de combustibles fósiles empezara a caer a finales de esta década, como parece que ocurrirá, simplemente no habría forma de seguir produciendo tantos alimentos, paneles solares, coches eléctricos (y todos los artilugios de alta tecnología a los que nos hemos acostumbrado) como ahora. La escasez y las subidas de precios están prácticamente garantizadas.

La caída de la producción de combustibles fósiles va a ser un proceso muy desigual, que afectará a algunas regiones mucho antes que a otras. Así, aunque la producción de petróleo aumente en algunos países incluso hasta bien entrada la década de 2030, estas ganancias se verán contrarrestadas finalmente por un declive general en el resto de los yacimientos petrolíferos del mundo. Mientras tanto, las tecnologías energéticas alternativas – «renovables», nuclear, hidroeléctrica, etc.-, por no hablar de la propia red eléctrica, seguirán dependiendo irremediablemente de los combustibles basados en el carbono para seguir funcionando, por no hablar de su expansión… Así pues, no importará si la próxima caída de la producción energética será consecuencia del agotamiento o de las políticas climáticas.
Que conste: Soy plenamente consciente de que liberar gigatoneladas de CO2 provoca el cambio climático. Esto ya era un hecho científico probado en 1896, con todas sus consecuencias puestas al descubierto para que el mundo lo viera. Sin embargo, eso no cambia el hecho de que hasta ahora nadie en la Tierra haya podido producir un solo panel solar o vehículo eléctrico sin el calor y la gama de insumos químicos que proporcionan estos combustibles altamente contaminantes. ¿No es de extrañar entonces que no se hable literalmente de transición energética, sino de adiciones a un montón cada vez mayor de emisiones de carbono?
Y no hemos hablado de la destrucción ecológica que conlleva la extracción y el refinado de grandes cantidades de metales venenosos con los que se construyen esos maravillosos dispositivos, sólo para agotar las reservas accesibles de estas materias primas antes de que se pueda terminar la conversión a «renovables». La humanidad sigue negando profundamente el hecho de que es la tecnología la que impulsa tanto la destrucción ecológica como el cambio climático. Sustituir una forma de contaminación -o un recurso finito- por otro no soluciona nada. En absoluto. Es la civilización basada en la tecnología la que es insostenible, no las emisiones de carbono.
Así pues, el precio de los productos esenciales (alimentos y energía) no hará más que aumentar y aumentar, hasta que se coman una parte lo suficientemente grande de los ingresos de la gente y de muchas empresas manufactureras como para ahogar el consumo de energía en otras áreas. Una vez que esto ocurre, el aumento de los precios de la energía se detiene y se invierte bruscamente, ya que la disminución de la demanda siempre tiende a superar significativamente la oferta disponible. Esto se debe a la psicología de las subidas de los precios de la energía: todo el mundo quiere seguir como hasta ahora -consumiendo al menos la misma cantidad de energía que antaño- mientras sea financieramente posible. Cuando los precios crecen fuera del alcance (y de la capacidad de pago de las empresas), de repente cierran muchas más empresas de las que serían necesarias para equilibrar la oferta con la demanda. Los precios se desploman de repente, pero nunca caen por debajo de los niveles anteriores, lo que impide que esas empresas cerradas vuelvan al mercado. La reciente desindustrialización de Europa es un buen ejemplo.
En China está ocurriendo algo parecido con el carbón. El mayor centro manufacturero del mundo sigue funcionando con el más sucio de los combustibles, consumiendo más de la mitad del suministro mundial de esta fuente de energía. Contrarrestar la caída de la producción en las minas existentes debido al agotamiento, por no hablar de aumentar aún más el suministro, requeriría cada vez más energía, ya que los pozos de las minas tienen que profundizar más, algo que en un mundo de costes energéticos crecientes es poco menos que imposible. El aumento de los precios de la energía incrementa el coste de la minería, lo que a su vez incrementa los precios de la energía. Al igual que en Europa, hubo una subida de precios, a la que pronto siguió la destrucción de la demanda. Por eso, cuando China habla de alcanzar un máximo de emisiones de CO2, está admitiendo tácitamente que ya no puede permitirse (subvencionar) el consumo de carbón y que se enfrenta a su propio declive económico.
Instalar paneles solares, fabricados con carbón, no es más que un intento desesperado de detener lo imparable.
Del mismo modo, debido a la combinación de un aumento incesante del coste energético de perforar más petróleo y gas (a medida que se agotan los pozos baratos de producir), unos tipos de interés elevados y unos precios del petróleo y el gas volátiles pero aún no lo suficientemente altos, la mayoría de las empresas de combustibles fósiles de todo el mundo han renunciado a cualquier intento de mantener el crecimiento de la producción. Pensemos en recortes «voluntarios» de la producción por parte de la OPEP y en empresas privadas que se fusionan o mendigan mayores subvenciones. Si este proceso continúa en el futuro, y todo indica que así será, cada vez parecerá más que el mundo no necesita petróleo, mientras que en realidad la gente se morirá literalmente por conseguir más. Dado que el petróleo es el recurso maestro, que mueve el mundo desde la minería al transporte, en cuanto su producción se embarque en un descenso sostenido, la economía mundial también se deslizará. Esto presionará aún más el coste de lo esencial (alimentos y energía) manteniendo una caída constante del poder adquisitivo durante las próximas décadas.

¿Pico de los combustibles fósiles? No importa si la próxima caída de la producción energética será consecuencia del agotamiento o de las políticas climáticas: una caída de la producción de combustibles fósiles, aunque sea una buena noticia para el medio ambiente y el clima, provocará un declive económico sin precedentes. Fuente de los datos: Our World in Data, las anotaciones y las líneas de tendencia son obra mía.

Admitámoslo: alcanzar una vida cómoda de clase media con sólo trabajar duro ya no se sostiene. Como el coste de la vida sigue aumentando y la cantidad de dinero que se gasta en bienes no esenciales sigue disminuyendo, será cada vez más difícil mantener el nivel de vida actual, por no hablar de aumentarlo. La «inflación» seguirá siendo selectiva y afectará sobre todo a los artículos de primera necesidad, ya que la demanda de estas categorías no puede disminuir simplemente porque suban los precios. Los productos no esenciales, como los televisores de pantalla plana, también se encarecerán, pero a un ritmo mucho menor, como reflejo de la creciente competencia y la caída de la demanda. La crisis energética que se avecina obligará a fusiones y despidos masivos en estos sectores, ya que cada vez menos empresas podrán pagar sus facturas y a sus empleados al mismo tiempo. Menos trabajadores significarán, por supuesto, menos ingresos y, por tanto, un consumo aún menor. Esta es la verdadera historia que se esconde tras una caída continua del poder adquisitivo: un largo y accidentado deslizamiento hacia una vida precaria y de subsistencia a lomos de una curva de producción energética mundial a la baja.
Hasta la próxima,
B

6. Las ONG cómplices

Si la prensa es uno de los pilares del control ideológico que critica Jonathan Cook en el artículo que os envío, otro es el de las ONG como cómplices necesarias de la desactivación popular sobre el terreno y la justificación ideológica. Finkelstein analiza en su último Substack una de las más conocidas, Human Rights Watch y su vergonzoso informe sobre el ataque a un hospital. https://normanfinkelstein.

¿ENCUBRE HUMAN RIGHTS WATCH EL GENOCIDIO ISRAELÍ EN GAZA?
Norman Finkelstein 12 dic 2023
[Comentarios de Norman Finkelstein:  El 26 de noviembre de 2023, Human Rights Watch publicó sus «Conclusiones sobre la Explosión del Hospital al-Ahli del 17 de octubre». Las conclusiones exoneraban efectivamente a Israel de culpabilidad por el enorme número de muertos en el hospital. El 29 de noviembre, envié esta lista (ligeramente modificada) de preguntas a Omar Shakir, director de Asuntos de Israel y Palestina de HRW. Ese mismo día, el Sr. Shakir respondió que «intentaremos responderle la semana que viene». Sin embargo, el 6 de diciembre, el Sr. Shakir me informó de que HRW no respondería a mis preguntas. En un correo electrónico posterior al Sr. Shakir, me ofrecí a corregir cualquier error que encontrara en mi texto. No respondió].
Estimado Sr. Omar Shakir,
En relación con las «Conclusiones sobre la explosión del hospital al-Ahli el 17 de octubre», debo subrayar desde el principio que, por lo que sé, todo lo que ha escrito es correcto. Sin embargo, me pregunto si podría responder a algunas preguntas:
(1) En respuesta a su carta al Ministerio del Interior de Gaza (10 de noviembre de 2023), el Departamento Político y de Relaciones Exteriores de Hamás declaró (25 de noviembre) que «no se opone, en modo alguno, a que usted lleve a cabo una investigación independiente a este respecto, mediante la visita de un equipo de investigación enviado por su organización a la Franja de Gaza. Hamás está dispuesta a proporcionar toda la ayuda necesaria para llevar a cabo la investigación». Además, usted declara que su «
análisis a distancia evaluó la explosión y los daños in situ», y que usted «no pudo visitar el lugar de los hechos, lo que impidió una identificación concluyente de la munición». También afirma que Hamás «debería hacer públicas las pruebas de los restos de munición y demás información de que dispone en relación con la explosión del hospital de al-Ahli para permitir una investigación completa.» También afirma que «Documentar los daños causados por cohetes mal disparados es difícil porque las autoridades de Gaza han impedido las investigaciones de tales incidentes.» (énfasis añadido) ¿Hay alguna razón por la que publicara su informe antes de emprender la crítica investigación sobre el terreno que Hamás acogió con satisfacción?  De hecho, Hamás ha declarado que «Sí, al 100%» permitiría a HRW examinar las pruebas que recogió en el lugar de la explosión.  ¿Hay alguna razón por la que dedique 24 líneas a la supuesta ocultación de pruebas críticas por parte de Hamás y, sin embargo, dedique sólo tres líneas apenas aludiendo a la voluntad expresa y explícita de Hamás de cooperar plenamente con una investigación independiente de HRW? ¿Hay alguna razón por la que haya omitido mencionar que Israel hizo afirmaciones manifiestamente falsas sobre sus pruebas de vídeo y que casi con toda seguridad fabricó pruebas de escuchas telefónicas en este incidente?  ¿Hay alguna razón por la que haya omitido que, mientras Hamás aceptó cooperar plenamente con una investigación internacional independiente y poner a disposición todas las pruebas de que disponía, Estados Unidos -que se apresuró a secundar la afirmación de Israel de que Hamás era responsable de la explosión- declaró que «no creía que [una investigación] fuera apropiada en este momento»? A la hora de evaluar las reclamaciones y contrademandas, ¿no es relevante que una parte acogiera con satisfacción y la otra se opusiera a una investigación internacional independiente?
(2) Usted denuncia «el fracaso durante décadas de las autoridades israelíes y palestinas a la hora de investigar de forma creíble e imparcial las presuntas violaciones del derecho internacional humanitario». ¿Hay alguna razón por la que omita el hecho destacado de que, mientras que Israel nunca ha cooperado con una investigación internacional independiente tras sus «operaciones» en Gaza, Hamás ha cooperado repetidamente con las investigaciones internacionales sobre derechos humanos tras las «operaciones» israelíes en Gaza: con Amnistía Internacional, con la Misión Goldstone y con otras misiones de la ONU?  Así, uno de estos organismos internacionales de investigación observó que «el principal obstáculo al mandato de la Comisión fue la falta de cooperación del Gobierno de Israel». Cabe señalar además que Hamás siguió cooperando con las investigaciones internacionales incluso cuando éstas le declararon culpable en repetidas ocasiones de importantes transgresiones de las leyes de la guerra.
(3) Usted afirma que consultó a «expertos». ¿A cuántos expertos consultó y podría facilitar una lista con sus nombres?  ¿Coincidieron
todos sus expertos en armamento en que era «altamente improbable» que una munición israelí fuera la responsable?  ¿Coincidieron todos sus expertos en que «el sonido que precedió a la explosión …. ¿[era] coherente con el impacto de un cohete» y «no era coherente» con ninguna munición israelí?  Si no fue una opinión consensuada, ¿cuántos de sus expertos en munición coincidieron con su conclusión y cuántos no?  ¿Hay alguna razón por la que no haya explicado por qué descartó el testimonio de los expertos disponibles que contradecía sus conclusiones?

(4) Usted mismo ha declarado recientemente: «Llevamos tres décadas vigilando los abusos contra los derechos humanos en la Franja de Gaza, incluidas varias rondas de hostilidades. Por lo general, hemos comprobado que los datos que salen del Ministerio de Sanidad son fiables». ¿Por qué cree entonces que el Ministerio de Sanidad infló drásticamente la cifra en este incidente concreto? ¿Hay alguna razón por la que no se limitó a solicitar al Ministerio de Sanidad la lista de nombres de las víctimas, que ha facilitado en ocasiones anteriores?  También afirma que las imágenes que vio de las víctimas «muestran entre 65 y 75 bolsas para cadáveres, alfombras enrolladas y cuerpos», y que «no pudo verificar de forma independiente si todas estas víctimas eran de la explosión de al-Ahli».  ¿Se supone que el lector debe deducir que el número total de víctimas de la explosión fue inferior a 100, que es sin duda la impresión que usted deja y la forma en que se le cita ahora?  También afirma que «Investigaciones que citan datos publicados por el ejército israelí han sugerido que entre el 10 y el 20 por ciento de los cohetes lanzados desde Gaza han fallado».  ¿Hay alguna razón por la que un lector deba dar crédito sin pruebas que lo corroboren a esta afirmación más que a otras innumerables afirmaciones manifiestamente falsas procedentes de Israel?
(5) Usted afirma pertinentemente que Israel ha atacado en repetidas ocasiones las instalaciones, el personal y los medios de transporte médicos de Gaza.  A continuación afirma que «grupos armados palestinos han lanzado ilegalmente miles de cohetes contra comunidades israelíes, causando muertos, heridos y daños».  ¿Hay alguna razón por la que afirme este hecho totalmente irrelevante, excepto para efectuar una falsa simetría?  También afirma que los grupos armados palestinos han «utilizado ampliamente» armas intrínsecamente indiscriminadas que violan las leyes de la guerra y constituyen un crimen de guerra.  ¿Hay alguna razón por la que no haya afirmado también -lo que es igual de (ir)relevante- que Israel utiliza ampliamente bombas de 1.000 a 2.000 libras en barrios civiles, lo que también constituye un ataque indiscriminado y un crimen de guerra?
(6) Su sección titulada «Acontecimientos que rodearon la explosión» analiza las pruebas de vídeo.  Llega a la conclusión de que la «andanada de cohetes disparados por un grupo armado palestino no identificado sobrevoló, o no, el hospital …. [Su trayectoria de vuelo a través del cielo nocturno no puede establecerse con precisión».  A continuación, procede a analizar las pruebas de vídeo (y el testimonio de testigos presenciales) del «intenso ataque de los militares israelíes cuando se produjo la explosión en el hospital», y concluye que «no encontró pruebas que apunten a que ellos [los aviones israelíes] fueran los responsables del lanzamiento de la munición que impactó en el recinto del hospital».  ¿Hay alguna razón por la que no concluyera tan categóricamente que no encontró pruebas en vídeo de que los cohetes palestinos causaran el ataque?
(7) Su sección titulada «Análisis de daños» analiza las pruebas físicas sobre el terreno. Afirmas que los «escasos daños por explosión alrededor del cráter son incompatibles con … municiones disparadas por sistemas de armas que el ejército israelí ha reconocido haber utilizado en Gaza en esta ronda del conflicto«. (énfasis añadido) ¿Investigó usted si es inconsistente con algún arma conocida del arsenal israelí, o que haya sido utilizada por Israel en el pasado, o que esté en posesión de otros arsenales como el del ejército estadounidense?
(8) Usted afirma que «los extensos daños causados por el fuego a los coches en el aparcamiento del hospital son incompatibles con la detonación de una ojiva de alto poder explosivo por sí sola».  ¿Hay alguna razón por la que no afirme también explícitamente que, según sus propios cálculos, los «extensos daños causados por el fuego…» son incompatibles con el propulsor de un cohete por sí solo?

(9) El eje de sus especulaciones es «una bombona de gas, como las que se utilizan para cocinar, en uno de los vehículos» que era visible en un «vídeo del aparcamiento, filmado el día después de la explosión» (subrayado mío), que supuestamente se encendió con el supuesto propulsor del supuesto cohete.  Si este cilindro captado en un vídeo el día después de la explosión causó efectivamente la devastación, ¿por qué cree usted que Hamás se limitó a dejarlo tirado y no lo confiscó inmediatamente, en general para examinarlo/segurarlo y, en particular, porque -según usted- incrimina directamente a los grupos militantes palestinos?  ¿Sabe usted a ciencia cierta que esta bombona de gas contenía combustible el día de la explosión, o que tenía marcas/manchas de quemaduras reveladoras?  ¿O es su teoría que una bombona de gas similar a la captada en el vídeo el día después del incidente causó la explosión, en cuyo caso ni siquiera ha determinado si dicha bombona estaba en el lugar de la explosión el día de la explosión? ¿Hay alguna razón por la que su teoría sea más plausible –a la vista de las pruebas que ha aducido en su análisis preliminar– que el hecho de que la explosión fuera provocada por un Ratoncito Pérez satánico?  Lo que nos lleva de nuevo a la pregunta original: ¿Por qué ha publicado sus conclusiones preliminares, repletas de pruebas endebles y totalmente especulativas, cuando Hamás le invitó a llevar a cabo una investigación sobre el terreno y «Sí 100%» se ofreció a dejarle examinar sus pruebas de la escena del crimen? ¿Por qué esta precipitación?
(10) La mayor parte de su informe preliminar se basa en conocimientos altamente técnicos que sólo poseen los expertos en armamento y en análisis de vídeo.  ¿Hay alguna razón por la que se le asignó la autoría de este informe preliminar aun cuando, que yo sepa, usted no es experto en armas ni en análisis de vídeo de misiles?  ¿Hay alguna razón para suponer que usted tuvo mucho más que ver con el informe que recopilar datos y conclusiones suministrados por otros, a los que usted simplemente añadió su nombre árabe?
Atentamente,
Norman Finkelstein
***
No es difícil imaginar por qué Human Rights Watch ha publicado un informe tan chapucero, tendencioso y falso.  HRW ha maquillado históricamente sus conclusiones para aplacar a los megadonantes judíos y a la élite política.  Su modus operandi ha sido efectuar -mediante prestidigitación fáctica y jurídica- una falsa equivalencia entre los horrores masivos infligidos por Israel en cada una de sus «operaciones» de alta tecnología con las transgresiones comparativamente triviales cometidas por la resistencia palestina. (Véanse mis libros: Knowing Too Much, pp. 123-54; Gaza, pp. 114-15) Si el 7 de octubre de 2023 marcó un salto cualitativo en las infracciones de la resistencia, también marcó un salto cualitativo por parte de Israel al librar abierta, descarada y flagrantemente una guerra genocida contra el pueblo de Gaza. Consideremos ahora el asunto que nos ocupa.  El 10 de noviembre de 2023, HRW publicó un informe titulado «Los ilegales ataques israelíes a hospitales empeoran la crisis sanitaria».  El informe afirmaba que HRW no había «visto ninguna información que justificara» el «ataque generalizado de Israel contra el sistema sanitario de Gaza»; especulaba con que el verdadero objetivo de las órdenes de evacuación de Israel -que eran «imposibles de cumplir» y, por tanto, constituían «una sentencia de muerte para los enfermos y heridos» (OMS)- no era «proteger a los civiles, sino aterrorizarlos para que se marcharan»; y señalaba que el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional prohíbe como crimen de guerra «dirigir intencionadamente ataques contra unidades y transportes médicos». … unidades y transportes médicos».  Era previsible que HRW fuera objeto de feroces ataques por parte de los sospechosos habituales por este informe «pro-Hamas».  Así que también era previsible que HRW publicara rápidamente otro informe para «equilibrarlo».  Voilà el informe sobre el hospital al-Ahli.  Lo más destacado del informe sobre el hospital Al Ahli es lo extraordinariamente lejos que llegó HRW para no examinar pruebas que pudieran contradecir sus conclusiones predeterminadas destinadas a «equilibrar» el informe del 10 de noviembre.  HRW se negó a realizar una inspección in situ y a examinar las pruebas del lugar de la explosión antes de emitir su informe.  De hecho, mientras que HRW entrevistó a «funcionarios de hospitales de Gaza» antes de publicar su informe del 10 de noviembre, se negó a entrevistar a funcionarios del hospital de Al Ahli y a examinar las pruebas médicas presentadas por testigos presenciales cualificados que contradecían sus conclusiones (véase el Apéndice).  Sigue siendo una incógnita quién fue el responsable de la explosión de al-Ahli.  Lo que es seguro, sin embargo, es que HRW no hizo un esfuerzo de buena fe por descubrir la verdad; al contrario, hizo un esfuerzo de buena fe por suprimirla.
APÉNDICE
Poco después de que HRW publicara sus conclusiones sobre la explosión de Al-Alhi, el Dr. Gassan Abu Sittah, el extraordinario médico británico que viajó a Gaza en medio del asalto israelí, hizo esta declaración:
“A las pocas horas de la masacre de Al-Ma’madani [Al-Ahli], se inició un proceso para promover la idea de que el misil que cayó sobre el Hospital Baptist era un misil palestino. Desgraciadamente, todavía no hay ningún misil palestino que pueda matar a 480 personas. Un misil palestino mata si cae directamente sobre la cabeza de alguien. Aparte de eso, ningún misil ha sido capaz de matar a nadie en el pasado. En cuanto al tipo de heridos, recuerdo que nada más salir del quirófano tras la explosión, me dirigí a urgencias, y frente a mí estaba el patio del hospital, donde la gente se había refugiado… Los vi cuando llegué esa mañana. El patio estaba en llamas e iluminado [por los rayos de los incendios], y estaba lleno de cadáveres y miembros amputados … Quiero decir que el patio estaba lleno de miembros amputados. Cuando fui a urgencias, el primer herido que encontré fue un hombre con una amputación en el muslo. La amputación era como si hubiera sido causada por una guillotina, y la herida no se parecía a ninguna otra herida con cualquier otra arma. Esto provocó una hemorragia, y tuve que utilizar un cinturón para atar el muslo del herido y detener la hemorragia. El segundo herido tenía un fragmento de hierro en el cuello, que golpeó un vaso sanguíneo, provocando una hemorragia.

Todos los heridos tenían heridas de metralla de hierro, no el tipo de metralla que producen otros tipos de misiles. Los cohetes suelen entrar en el suelo y explotar, y la mayoría de los fragmentos son de grava y tierra, por lo que las heridas serán diferentes. En cuanto a las heridas de este caso, todas fueron causadas por fragmentos de hierro procedentes del propio misil. Hay otras pruebas que apoyan este resultado, por ejemplo, el número de heridos y la inspección del lugar de la explosión. La triste sorpresa es que HRW publicó un informe ….. Suhaila Al-Tarazi, la directora del hospital, se encuentra actualmente en Estados Unidos, pero no se han puesto en contacto con ella. El Dr. Maher Ayyad, director médico del hospital, recibió una llamada de un oficial israelí que amenazaba con bombardear el hospital y, tras la amenaza, el muro del hospital fue bombardeado. El oficial israelí le llamó al día siguiente y le dijo, te pedí que evacuaras el hospital, pero no lo evacuaste y tú tienes la responsabilidad… no han interrogado al Dr. Maher Ayyad. No interrogaron a ninguno de los supervivientes, ni a ninguno de los médicos. No interrogaron al equipo de Al Jazeera que filmó unos minutos después del crimen, ni intentaron obtener de ellos las imágenes que habían filmado. No interrogaron a los equipos de prensa que fueron a fotografiar el lugar de la explosión. La tragedia es que… Lo mismo ocurre con la narrativa relativa al hospital Al-Shifa. La narrativa israelí se considera el punto de partida, y la víctima debe refutar la narrativa israelí. No se exige al asesino que demuestre su inocencia, sino a la víctima que demuestre su inocencia de haberse suicidado.  Si dejamos a un lado la cuestión del Hospital Baptista, qué decir del Hospital Al-Shifa, qué decir del Hospital Al-Nasr donde una ambulancia fue bombardeada, qué decir del Hospital Indonesio que fue bombardeado con varios misiles, y qué decir de los tres médicos que fueron asesinados en el Hospital Al-Awda de Yabalia. ¿Todo esto fue el resultado de misiles palestinos?” (Traducción de Aiman Haddad)
En un correo electrónico posterior que me envió, el Dr. Sittah declaró: Human Rights Watch NO
1) Habló con supervivientes heridos;
2) Habló con supervivientes, tanto desplazados internos de Gaza, en el hospital y el personal (incluido yo mismo);

3) Habló con cirujanos tanto del hospital Ahli como del Shifa sobre los tipos de lesiones y las características de las heridas;

4) Habló con el equipo de Al Yazira que acudió al hospital inmediatamente después del atentado, mientras los cadáveres estaban en el patio, y pedirles imágenes;

5) Habló con los equipos de filmación que fueron a la mañana siguiente al amanecer para filmar el lugar del misil y pedirles imágenes;

6) Habló con el director general del hospital, que se encuentra actualmente en Estados Unidos;

7) Habló con el director médico del hospital, que recibió una llamada de advertencia del ejército israelí ordenándole que evacuara el hospital dos días antes. Cuando no evacuó, se dispararon dos misiles contra el perímetro del hospital, seguidos de una segunda llamada del mismo oficial reprendiéndole por no haber evacuado;

8) Situó el ataque en el contexto de la destrucción sistemática de todo el sistema sanitario en esta guerra.

7. Prefiero la inacción

A estas alturas no sé si tiene sentido seguir atacando a la prensa occidental mainstream, porque creo que está absolutamente desprestigiada para cualquiera con dos dedos de frente. Por eso no envío casi ninguno de la infinidad de artículos que se publican sobre este tema. Pero Jonathan Cook en esta pieza sobre The Guardian, esa basurilla, toca un punto que me parece interesante: les preocupa el riesgo de una «inacción» global, entendiendo por «acción» las «guerras humanitarias» de Siria, Libia, etc. El cinismo como una de las bellas artes.

https://www.jonathan-cook.net/

Occidente se angustia por un «recrudecimiento de las atrocidades» mientras respalda el genocidio de Israel en Gaza

Jonathan Cook 11 de diciembre de 2023

El problema no es la «inacción global» para prevenir atrocidades masivas, como afirma The Guardian. Es el intenso apoyo de Estados Unidos y Reino Unido a las atrocidades con tal de que refuercen su poder global.
Declassified UK – 11 de diciembre de 2023
¿Cómo hacen los políticos, los diplomáticos, los medios de comunicación e incluso la comunidad de derechos humanos para mantenernos políticamente ignorantes, dóciles y pasivos, una mentalidad colectiva que nos impide desafiar su poder, así como el statu quo del que se benefician?
La respuesta: Mediante una tergiversación constante de la realidad y de su propio papel en su configuración. Y lo hacen con tanto éxito porque, al mismo tiempo, nos hacen luz de gas haciendo alarde de la pretensión de que ansían hacer del mundo un lugar mejor, un lugar mejor en el que, en realidad, el peligro tácito es que, si esos avances se hicieran realidad, su propio poder se vería gravemente mermado.
Una ilustración perfecta de cómo funciona este gran engaño es el reportaje publicado el fin de semana en el periódico supuestamente progresista The Guardian, titulado «El mundo se enfrenta a un ‘mayor riesgo’ de atrocidades masivas debido a la inacción global».
El párrafo inicial informa de que los activistas de derechos humanos temen que «la comunidad internacional haya renunciado a intervenir para detener las atrocidades masivas, lo que hace temer que tales sucesos se conviertan en la norma en todo el mundo».
En la práctica, este «fracaso», según el informe, se ha manifestado en el abandono por parte de los Estados occidentales del principio de responsabilidad de proteger. Este principio y los pretextos «humanitarios» relacionados con él se utilizaron para justificar la injerencia de Estados Unidos y sus aliados desde la década de 1990 en Kosovo, Afganistán, Irak, Libia y Siria, con consecuencias desastrosas.
Millones de personas murieron como resultado de intervenciones del tipo de la RdP y decenas de millones fueron desplazadas, lo que provocó movimientos masivos de personas que los Estados occidentales consideran hoy una «amenaza de inmigración ilegal».

Masacre continuada

El contexto de las preocupaciones de la comunidad de derechos humanos, se nos dice, son los crecientes abusos de la Convención sobre el Genocidio y la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ambas se adoptaron inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial para evitar que se repitiera el holocausto nazi y las atrocidades generalizadas cometidas contra civiles en ambos bandos de la contienda.
Cabría suponer, a estas alturas, que tales temores se han acentuado -lo que ha dado lugar a que se planteen en las Naciones Unidas- por el genocidio más atroz de los tiempos modernos: la masacre sostenida durante dos meses de civiles palestinos en Gaza y la destrucción gratuita de la inmensa mayoría de sus hogares para expulsar a los supervivientes de Gaza y llevarlos a Egipto.
Se sabe que Israel ha matado hasta ahora a más de 18.000 palestinos, la mayoría mujeres y niños. Más de 100.000 hogares han quedado inhabitables. Unos 2,3 millones de palestinos han sido hacinados en un espacio minúsculo y cada vez más reducido, cerca de la frontera con Egipto, sin agua, alimentos ni combustible.
Este acto combinado de genocidio y limpieza étnica es el más intenso, visible e industrial -utilizando el armamento más moderno y potente disponible- que se recuerda.
Pero, extraordinariamente, esa no parece ser la preocupación central de la «comunidad internacional». Según The Guardian, las siguientes son las crisis mundiales que impulsan principalmente un fuerte aumento de las atrocidades: “La matanza masiva de civiles en Siria y Ucrania, y el internamiento de más de un millón de uigures y otros musulmanes en China, han sido seguidos por crímenes de guerra en Etiopía, y una reanudación de la limpieza étnica en la provincia sudanesa de Darfur, 20 años después del comienzo del genocidio allí.»
¿Notan algo significativo en esta lista? Comprende sólo las atrocidades masivas cometidas por quienes no están firmemente dentro de la esfera de servilismo imperial estadounidense.
La matanza masiva de civiles en Gaza, que ha estado en los titulares durante muchas semanas, no puede pasarse por alto de forma creíble. Así que se menciona, pero fíjense cómo se desvía la atención de los acontecimientos actuales, muy pertinentes, en Israel y Palestina. El genocidio de Gaza, que ha llevado a muchos millones de manifestantes a las calles de Europa y Norteamérica, se convierte en una idea de último momento: «El asesinato por Hamás el 7 de octubre de 1.200 israelíes, en su mayoría civiles, y la consiguiente invasión israelí de Gaza, en la que mujeres y niños han supuesto la mayoría de los 16.000 muertos estimados, se han sumado al sangriento caos».
Múltiples engaños
Los engaños aquí son múltiples, y no sólo porque Gaza debería encabezar la lista de preocupaciones, no estar al final.
La fórmula utilizada en este párrafo está diseñada -como siempre en los reportajes occidentales- para crear una falsa equivalencia entre las acciones de Hamás y las de Israel, y engendrar la sensación de que la matanza masiva de palestinos por parte de Israel está causada y excusada por la anterior matanza masiva de israelíes por parte de Hamás.

No hace falta repetir que la fuga de Hamás de la prisión que es Gaza -y sus previsibles terribles consecuencias- fue precedida por décadas de abusos militares israelíes contra palestinos bajo ocupación militar y un asedio ilegal de 16 años de su territorio que priva a más de 2 millones de personas de su libertad, sus derechos básicos y su dignidad.
En Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este ha habido una atrocidad constante y a cámara lenta durante décadas, mucho antes de que la comunidad de derechos humanos, la ONU y The Guardian plantearan sus nuevas preocupaciones sobre «un mayor riesgo de crímenes atroces».
También existe una clara diferencia entre la violencia excepcional y puntual que Hamás pudo desatar el 7 de octubre debido a fallos dramáticos e inesperados en la vigilancia y el control de Israel sobre la población palestina en Gaza y la intensificación por parte de Israel de la violencia estructural de una ocupación y un asedio que duran décadas.
Obviamente, no se trata de lo mismo y no plantean amenazas ni siquiera vagamente comparables a la Convención sobre el Genocidio y la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Sugerir lo contrario -como hacen constantemente todos los informes occidentales- es exagerar la amenaza que suponen para el derecho internacional las atrocidades cometidas por Hamás y restar importancia dramáticamente al genocidio y la limpieza étnica de Israel.

Laboratorio de pruebas de armas

Pero hay un problema mucho más profundo en la formulación de estas preocupaciones. El problema fundamental no es la «inacción mundial» ante las atrocidades masivas. Es todo lo contrario: el intenso apoyo y la complicidad de Occidente -principalmente Estados Unidos- ante tales atrocidades.
Los acontecimientos de Gaza han puesto claramente de manifiesto este problema. Precisamente por eso se incluye a regañadientes, y sólo a posteriori, en la lista de amenazas al derecho internacional humanitario. Estados Unidos no es impotente ante el genocidio que se está produciendo. Lo está facilitando activamente. De hecho, el genocidio y la limpieza étnica de Israel serían imposibles no sólo sin la connivencia de Estados Unidos, sino sin su participación activa.
La matanza masiva de civiles en Gaza se está produciendo porque Estados Unidos ha suministrado muchas de las bombas pesadas que arrasan los rascacielos de Gaza y matan a sus niños.
La matanza se está produciendo porque Estados Unidos ha enviado buques de guerra a la región para intimidar a los Estados árabes vecinos y a los grupos militantes para que guarden silencio mientras se asesina a los civiles de Gaza.
El Hezbolá libanés, por ejemplo, es muy capaz de poner fin a la «inacción mundial», enfrentándose militarmente a Israel y alejando la potencia de fuego israelí de Gaza. Pero es de suponer que nadie en la «comunidad internacional» quiere ese tipo de «acción».
La matanza masiva en Gaza se está produciendo porque Estados Unidos utilizó su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU el viernes pasado para bloquear un alto el fuego.
Ocurre porque Estados Unidos ha financiado el sistema de interceptación de misiles Cúpula de Hierro, que impide a Hamás disparar cohetes contra comunidades israelíes -reflejando a pequeña escala la destrucción de Israel en Gaza- para aumentar la presión política en Israel a favor de un alto el fuego.
La matanza se produce porque Washington lleva décadas apuntalando al ejército israelí con la mayor parte del presupuesto de ayuda exterior de Estados Unidos, y dejando que Israel utilice los territorios palestinos como un rentable laboratorio para probar nuevos sistemas de armamento, técnicas de vigilancia y tecnología cibernética.

Bloqueo de las conversaciones de paz

El problema no es la «inacción». Es que Estados Unidos elige cuándo y cómo quiere participar activamente en la creación, mantenimiento y finalización de conflictos en todo el mundo.
En la lista de preocupaciones por la propagación de atrocidades está notablemente ausente el sufrimiento de Yemen, donde Arabia Saudí lleva años librando una guerra genocida. En los últimos ocho años, una media de cuatro niños yemeníes han muerto o han quedado mutilados cada día a causa de las atrocidades saudíes.
¿Por qué se pasa por alto a Yemen? Porque las facciones de ese país son consideradas aliadas de Irán y, por tanto, enemigas de Occidente, cuyas vidas no cuentan para nada. Porque Riad es un importante aliado de Estados Unidos y proveedor de petróleo. Y porque Estados Unidos y Gran Bretaña han estado armando a los saudíes hasta la médula para cometer el genocidio allí.
Del mismo modo, en Ucrania. La gran mayoría de las víctimas en ambos bandos de la contienda podrían haberse evitado si las conversaciones de paz no hubieran sido bloqueadas por EE.UU. y Gran Bretaña en las primeras semanas tras la invasión rusa.
Fueron esa «acción» y otras -como la amenazante expansión de la OTAN hasta las fronteras rusas y la inundación de armas en Ucrania por parte de Occidente con la falsa promesa de que la OTAN cubriría las espaldas de Kiev- las que aseguraron casi dos años de guerra y su trágico balance de víctimas.
Como en el caso de Gaza, el problema no ha sido la inacción, sino el exceso de acción por parte de Estados Unidos y sus perros falderos en Europa, precisamente del tipo diseñado para contribuir a matanzas y genocidios.

Hay que obedecer

Sin embargo, hay una razón por la que la «comunidad internacional» está planteando ahora su preocupación por los «crímenes atroces», mientras resta importancia o niega el peor crimen atroz posible -el genocidio- en Gaza.
Y es porque el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre significa un momento peligroso para la dominación occidental del llamado «orden mundial basado en normas». En realidad, lo que preocupa no es el aumento de las atrocidades masivas. A Occidente le parecen bien las atrocidades cuando las comete o ayuda a otros a cometerlas.
Se trata de la creciente dificultad de Occidente para mantener al resto del mundo débil, intimidado y sometido mediante el uso de sus propias atrocidades. Los fracasos militares estadounidenses en Afganistán, Siria y Ucrania -y la creciente seguridad en sí mismos de Rusia y China- están marcando nuevos límites a la supremacía de Washington.
Lo cierto es que el ataque de Hamás contra Israel -por horribles que fueran sus consecuencias- sirvió de señal hacia un futuro diferente para muchos de los que han vivido durante décadas bajo el pulgar, o más a menudo la bota, de Estados Unidos y sus aliados. Ven que es posible, incluso como parte oprimida, débil y maltratada, dar un puñetazo en la nariz al hegemón global y a sus compinches.
Lo que los privilegiados y complacientes occidentales ven como violencia bárbara y sin sentido, otros lo entienden como una revuelta de esclavos, como el momento «Yo soy Espartaco».
Por eso, al igual que ocurrió tras la invasión rusa de Ucrania, gran parte del resto del mundo no se une a Occidente en su santurrón coro de indignación y condena. Consideran estas profesiones de indignación como pura hipocresía.
Esta es también la razón por la que Estados Unidos se muestra tan indulgente con Israel en su ofensiva genocida en Gaza. Lo importante para Washington no es detener las atrocidades de Israel, sino asegurarse de que Israel reafirma su famosa «disuasión» para dar una lección a aquellos que podrían sentirse inspirados para emprender su propia revuelta de esclavos.
Ante las cámaras, el gobierno de Biden pide moderación e insta a Israel a minimizar las víctimas civiles. Pero entre bastidores, está calibrando cuidadosamente cuánto salvajismo debe desatar Israel para enviar el mensaje correcto al mundo no occidental: No podéis ganar. Debéis obedecer.

8. Declaración contra el genocidio

Encabezados por uno de sus mejores expertos en el tema, Raz Segal, académicos que trabajan el tema del Holocausto publican una declaración sobre el riesgo de genocidio en Gaza.

https://contendingmodernities.

Declaración de estudiosos del Holocausto y el Genocidio sobre la violencia masiva en Israel y Palestina desde el 7 de octubre
Raz Segal 9 de diciembre de 2023
En la siguiente declaración, más de 55 estudiosos del Holocausto, el genocidio y la violencia de masas deploran los crímenes atroces contra civiles cometidos por Hamás y la Yihad Islámica el 7 de octubre y por las fuerzas israelíes desde entonces. La hambruna, la matanza masiva y el desplazamiento forzoso de civiles palestinos en Gaza continúan, lo que plantea la cuestión del genocidio, especialmente a la vista de las intenciones expresadas por los dirigentes israelíes. El presidente israelí Isaac Herzog utilizó un lenguaje especialmente cargado en una entrevista en MSNBC hace sólo unos días, el 5 de diciembre: «Esta guerra es una guerra que no es sólo entre Israel y Hamás. Es una guerra que pretende, de verdad, salvar a la civilización occidental. … Nos ataca [una] red yihadista, un imperio del mal. … y este imperio quiere conquistar todo Oriente Próximo, y si no fuera por nosotros, Europa sería la siguiente, y le seguiría Estados Unidos». Herzog se basa en la asociación del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu del ataque de Israel a Gaza con el mal bíblico de Amalek, pero lo sitúa a escala moderna como la última resistencia contra el apocalipsis global y la desaparición de la «civilización occidental». Tanto Herzog como Netanyahu son judíos laicos. Su uso del lenguaje y el simbolismo religiosos en este caso refleja una peligrosa intersección en el caso de Israel del Estado nación moderno excluyente con un proyecto colonial de colonos en un lugar impregnado de múltiples historias y significados religiosos. Los académicos que han firmado la declaración manifiestan su alarma por la violencia masiva que se está produciendo en Gaza y por el lenguaje incendiario que amenaza con agravarla aún más. Hacen un llamamiento a la acción urgente para detener el ataque de Israel contra Gaza y trabajar por un futuro que garantice la igualdad, la libertad, la dignidad y la seguridad de todas las personas que viven entre el río Jordán y el mar Mediterráneo.

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Declaración de estudiosos del Holocausto y el Genocidio sobre la violencia masiva en Israel y Palestina desde el 7 de octubre
9 de diciembre de 2023
Nosotros, estudiosos del Holocausto, el genocidio y la violencia de masas, nos sentimos obligados a advertir del peligro de genocidio en el ataque de Israel contra Gaza. También señalamos que, si el ataque israelí continúa y se intensifica, los palestinos bajo ocupación militar israelí en Cisjordania y Jerusalén Este y los ciudadanos palestinos de Israel se enfrentan también a un grave peligro.
Estamos profundamente entristecidos y preocupados por el asesinato en masa de más de 1.200 israelíes y trabajadores migrantes a manos de Hamás, la Yihad Islámica y otros grupos el 7 de octubre, entre ellos más de 830 civiles. También tomamos nota de las pruebas de violencia de género y sexual durante el ataque, las heridas causadas a miles de israelíes, la destrucción de kibutzim y ciudades israelíes y el secuestro de más de 240 rehenes en la Franja de Gaza. Estos actos constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Reconocemos que la violencia en Israel y Palestina no comenzó el 7 de octubre. Si queremos intentar comprender el asesinato masivo del 7 de octubre, debemos situarlo en el contexto del colonialismo de los colonos israelíes, la violencia de la ocupación militar israelí contra los palestinos desde 1967, el asedio de dieciséis años que sufre la Franja de Gaza desde 2007 y el ascenso al poder en Israel en el último año de un gobierno formado por políticos que hablan con orgullo de supremacía judía y nacionalismo excluyente. Explicar no es justificar, y este contexto no excusa en modo alguno los ataques de palestinos contra civiles israelíes y trabajadores migrantes el 7 de octubre.
También nos entristece y preocupa profundamente el ataque israelí contra Gaza en respuesta al atentado de Hamás. El asalto israelí ha causado muerte y destrucción a un nivel sin precedentes, según un artículo del New York Times del 26 de noviembre. En dos meses, el asalto israelí ha matado a más de 16.000 palestinos (con miles más enterrados bajo los escombros) -casi la mitad de ellos niños y jóvenes, con una media de un niño palestino muerto cada diez minutos antes del alto el fuego- y ha herido a más de 40.000. Teniendo en cuenta que la población total de Gaza es de 2,3 millones de personas, la tasa de asesinatos hasta ahora es de aproximadamente el 0,7% en menos de dos meses. La tasa de matanza de civiles en los bombardeos y la invasión de Ucrania por Rusia en las zonas más afectadas por la violencia son probablemente similares, pero durante un período de tiempo más largo. Por ello, varios expertos han descrito el ataque de Israel contra Gaza como el más intenso y mortífero de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial, pero mientras que el ataque de Rusia contra Ucrania ha impulsado, por muy buenas razones, a los líderes occidentales a apoyar a las personas atacadas, los mismos líderes occidentales apoyan ahora la violencia del Estado israelí en lugar de a los palestinos atacados.

Israel también ha desplazado por la fuerza a más de 1,8 millones de palestinos dentro de la Franja de Gaza, al tiempo que ha destruido casi la mitad de todos los edificios y ha dejado la parte norte de la Franja como un «paisaje lunar inhabitable». De hecho, el ejército israelí ha lanzado más de 25.000 toneladas de explosivos sobre Gaza desde el 7 de octubre, lo que equivale a dos bombas de Hiroshima, y según Human Rights Watch, ha desplegado bombas de fósforo blanco. Ha atacado sistemáticamente hospitales, escuelas, universidades, mezquitas, iglesias, panaderías y campos de cultivo. El Estado también ha asesinado a muchos profesionales esenciales, entre ellos más de 220 trabajadores sanitarios, más de 100 miembros del personal de la ONU y decenas de periodistas. El desplazamiento forzoso ha creado, además, en la parte sur de la Franja un grave hacinamiento, con riesgo de brote de enfermedades infecciosas, agravado por la escasez de alimentos, agua potable, combustible y suministros médicos, debido a las medidas de «asedio total» de Israel desde el 7 de octubre.
El nivel sin precedentes de destrucción y matanzas apunta a crímenes de guerra a gran escala en el ataque de Israel contra Gaza. También hay indicios de un «ataque generalizado o sistemático dirigido contra una población civil, con conocimiento del ataque», que el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional define como crimen de lesa humanidad. Además, decenas de declaraciones de dirigentes israelíes, ministros del gabinete de guerra y oficiales superiores del ejército desde el 7 de octubre -es decir, personas con autoridad de mando- sugieren una «intención de destruir» a los palestinos «como tales», en el lenguaje de la Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Las declaraciones incluyen descripciones de todos los palestinos de Gaza como responsables del ataque de Hamás del 7 de octubre y, por lo tanto, objetivos militares legítimos, como expresaron el presidente israelí Herzog el 13 de octubre y el primer ministro israelí Netanyahu cuando invocó, el 29 de octubre, la historia bíblica de la destrucción total de Amalec por los israelíes, justo cuando Israel comenzó su invasión terrestre. Calificar a toda una población civil de enemiga marca la historia del genocidio moderno, con el genocidio armenio (1915-1918) y el genocidio de Ruanda (1994) como ejemplos bien conocidos. Las declaraciones también incluyen lenguaje deshumanizador, como la referencia del ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, a «animales humanos» cuando proclamó el «asedio total» a Gaza el 9 de octubre. El deslizamiento entre ver a Hamás como «animales humanos» a ver a todos los palestinos de Gaza de esta manera es evidente en lo que el Coordinador israelí de Actividades Gubernamentales en los Territorios, el general de división Ghassan Alian, prometió a la gente de Gaza al día siguiente: «Hamás se ha convertido en ISIS, y los residentes de Gaza, en lugar de horrorizarse, lo celebran. … Los animales humanos deben ser tratados como tales. No habrá electricidad ni agua [en Gaza], sólo habrá destrucción. Queríais el infierno, tendréis el infierno».
Estas expresiones de intención deben entenderse también en relación con la incitación generalizada al genocidio en los medios de comunicación israelíes desde el 7 de octubre. El periodista israelí David Mizrachi Wertheim, por ejemplo, escribió en las redes sociales el 7 de octubre: «Si no devuelven inmediatamente a todos los cautivos, conviertan la Franja [de Gaza] en un matadero. Si se les cae un pelo de la cabeza, ejecuten a los prisioneros de seguridad. Violar todas las normas en el camino hacia la victoria». También añadió: «Nos enfrentamos a animales humanos». Cuatro días después, otro periodista israelí, Roy Sharon, comentó en las redes sociales «que si para eliminar definitivamente las capacidades militares de Hamás, incluidos Sinwar y Deif, necesitamos un millón de cadáveres, pues que haya un millón de cadáveres». El lenguaje aniquilador también aparece ahora en espacios públicos, como pancartas en puentes de Tel Aviv que llaman «a aniquilar Gaza» y explican que «la imagen del triunfo es 0 personas en Gaza». Hay docenas de ejemplos de incitación en los medios de comunicación israelíes, que recuerdan la incitación al genocidio en Ruanda mientras se desarrollaba allí el genocidio en 1994.
Esta incitación señala el grave peligro al que se enfrentan ahora los palestinos de todo el mundo bajo dominio israelí. La violencia del ejército y los colonos israelíes en Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental, que se ha intensificado notablemente desde principios de 2023, ha entrado en una nueva fase de brutalidad después del 7 de octubre. Dieciséis comunidades palestinas -más de mil personas- han sido desplazadas por la fuerza en su totalidad, continuando con la política de «limpieza étnica» en la zona C, que comprende el 60 por ciento de Cisjordania. Además, soldados y colonos israelíes han matado a más de 220 palestinos en Cisjordania desde el 7 de octubre y han detenido a miles. La violencia contra los palestinos incluye también actos de tortura.

Los ciudadanos palestinos de Israel -casi 2 millones de personas- también se enfrentan a un ataque estatal contra ellos, con cientos de detenciones desde el 7 de octubre por cualquier expresión de identificación con los palestinos de Gaza.

Se ha generalizado la intimidación y el silenciamiento de estudiantes, profesores y personal palestino en las universidades israelíes, y el comisario de policía israelí Kobi Shabtai amenazó con expulsar a Gaza a los palestinos israelíes que se identificaran con los palestinos de Gaza. Estos alarmantes acontecimientos y medidas se basan en una visión de los ciudadanos palestinos de Israel como enemigos potenciales que se remonta al régimen militar impuesto a los 156.000 palestinos que sobrevivieron a la Nakba y permanecieron en el territorio que se convirtió en Israel en 1948. Esta iteración del gobierno militar duró hasta 1966, pero la imagen de los palestinos israelíes como una amenaza ha persistido. En mayo de 2021, cuando muchos palestinos israelíes salieron a protestar por un ataque contra palestinos en Jerusalén Este y otro ataque contra Gaza, la policía israelí respondió con represión y violencia masivas, deteniendo a cientos de personas. La situación se deterioró rápidamente, ya que ciudadanos judíos y palestinos se enfrentaron en todo Israel; en algunos lugares, como en Haifa, ciudadanos judíos atacaron a ciudadanos palestinos en las calles e irrumpieron en casas de ciudadanos palestinos. Y ahora, Itamar Ben-Gvir, el colono de extrema derecha que ejerce como ministro israelí de Seguridad Nacional, ha puesto a los palestinos israelíes en un peligro aún mayor con la distribución de miles de armas a civiles israelíes que han formado cientos de unidades de autodefensa después del 7 de octubre.
La escalada de violencia contra los palestinos en Cisjordania ocupada y la exclusión y violencia contra los ciudadanos palestinos de Israel son especialmente preocupantes en el contexto de los llamamientos en Israel tras el 7 de octubre a una «segunda Nakba». La referencia es a las masacres y la «limpieza étnica» de más de 750.000 palestinos y la destrucción de cientos de pueblos y ciudades por las fuerzas israelíes en la guerra de 1948, cuando se estableció Israel. El lenguaje que el miembro de la Knesset (parlamento) israelí Ariel Kallner, del partido gobernante Likud, utilizó en una publicación en las redes sociales el 7 de octubre es instructivo: «Nakba al enemigo ahora. … Ahora, un solo objetivo: ¡Nakba! Nakba que eclipsará la Nakba de 1948. Nakba en Gaza y Nakba a quien se atreva a unirse a [ellos]». Sabemos que el genocidio es un proceso, y reconocemos que el escenario está así preparado para una violencia más grave que la Nakba y no limitada espacialmente a Gaza.
Así pues, ha llegado el momento de emprender una acción concertada para prevenir el genocidio. Hacemos un llamamiento a los gobiernos para que cumplan sus obligaciones legales en virtud de la Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de intervenir y prevenir el genocidio (artículo 1): (1) aplicando un embargo de armas a Israel; (2) trabajando para poner fin al ataque militar de Israel contra Gaza; (3) presionando al gobierno israelí para que detenga inmediatamente la intensificación de la violencia del ejército y de los colonos contra los palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este, que constituye una clara violación del derecho internacional; (4) exigiendo la liberación continuada de todos los rehenes retenidos en Gaza y de todos los palestinos encarcelados ilegalmente en Israel, sin cargos ni juicio; (5) pidiendo a la Corte Penal Internacional que investigue y emita órdenes de detención contra todos los autores de la violencia masiva del 7 de octubre y desde entonces, tanto palestinos como israelíes; y (6) iniciando un proceso político en Israel y Palestina basado en un ajuste de cuentas veraz con la violencia masiva israelí contra los palestinos desde la Nakba de 1948 y un futuro que garantice la igualdad, la libertad, la dignidad y la seguridad de todas las personas que viven entre el río Jordán y el mar Mediterráneo.
También hacemos un llamamiento a las empresas y sindicatos para que se aseguren de que no ayudan e instigan la violencia masiva israelí, sino que sigan el ejemplo de los trabajadores de los sindicatos de transporte belgas que se negaron a finales de octubre a manipular vuelos que envían armas a Israel.
Por último, hacemos un llamamiento a los académicos, programas, centros e institutos de Estudios sobre el Holocausto y el Genocidio para que adopten una postura clara contra la violencia masiva israelí y se unan a nosotros en los esfuerzos para detenerla y evitar que siga escalando.
Mohamed Adhikari, Universidad de Ciudad del Cabo

Taner Akçam, Director, Programa de Investigación sobre el Genocidio Armenio, The Promise Armenian Institute, UCLA

Ayhan Aktar, Profesor de Sociología (jubilado), Universidad Bilgi de Estambul

Yassin Al Haj Saleh, escritor sirio, Berlín

Sebouh David Aslanian, Profesor de Historia y Cátedra Richard Hovannisian de Historia Moderna de Armenia, UCLA

Karyn Ball, Catedrática de Estudios Ingleses y Cinematográficos, Universidad de Alberta, Edmonton

Haim Bresheeth-Žabner, Investigador Asociado, Escuela de Estudios Orientales y Africanos, Universidad de Londres

Cathie Carmichael, Profesora Emérita, Escuela de Historia, Universidad de East Anglia

Daniele Conversi, Profesora, Departamento de Historia Contemporánea, Universidad del País Vasco

Catherine Coquio, Professeure de littérature comparée à Université Paris Cité, Francia

John Cox, Profesor Asociado de Historia y Estudios Globales y Director del Centro de Estudios sobre el Holocausto, el Genocidio y los Derechos Humanos, Universidad de Carolina del Norte, Charlotte

Martin Crook, Profesor Titular de Sociología, Universidad del Oeste de Inglaterra

Ann Curthoys, Profesora Honoraria, Facultad de Humanidades, Universidad de Sydney

Sarah K. Danielsson, Profesora de Historia, Queensborough, CUNY

John Docker, Sydney, Australia

John Duncan, afiliado al Instituto de Estudios de la Commonwealth, Escuela de Estudios Avanzados, Universidad de Londres

Didier Fassin, Profesor del Collège de France y del Instituto de Estudios Avanzados

Joanne Smith Finley, Lectora de Estudios Chinos, Universidad de Newcastle, Reino Unido

Shannon Fyfe, Profesora Adjunta de Filosofía, Universidad George Mason; Faculty Fellow, Instituto de Filosofía y Política Pública

William Gallois, Catedrático de Mediterráneo Islámico, Universidad de Exeter

Fatma Muge Gocek, Profesora de Sociología, Universidad de Michigan, Ann Arbor

Svenja Goltermann, Catedrática de Historia Moderna, Universidad de Zúrich

Andrei Gómez-Suarez, investigador principal, Centro de Religión, Reconciliación y Paz, Universidad de Winchester

Penny Green, Catedrática de Derecho y Globalización y Directora de la Iniciativa Internacional contra la Delincuencia Estatal, Queen Mary University of London

John-Paul Himka, Profesor Emérito, Universidad de Alberta

Marianne Hirschberg, Profesora, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad de Kassel, Alemania

Anna Holian, Profesora Asociada, Escuela de Estudios Históricos, Filosóficos y Religiosos, Universidad Estatal de Arizona

Rachel Ibreck, Profesora Titular de Política y Relaciones Internacionales, Departamento de Política y Relaciones Internacionales, Goldsmiths, Universidad de Londres

Adam Jones, Profesor de Ciencias Políticas, Universidad de Columbia Británica Okanagan

Rachel Killean, Profesora Titular, Facultad de Derecho de la Universidad de Sydney

Brian Klug, Miembro Honorario de Filosofía Social, Campion Hall, Universidad de Oxford, y Miembro Honorario del Instituto Parkes para el Estudio de las Relaciones entre Judíos y no Judíos, Universidad de Southampton

Mark Levene, Miembro Emérito, Universidad de Southampton
Yosefa Loshitzky, Investigador Asociado, Escuela de Estudios Orientales y Africanos, Universidad de Londres
Thomas MacManus, Profesor Titular de Delitos de Estado, Facultad de Derecho, Queen Mary University of London
Zachariah Mampilly, Profesor, Baruch College y Graduate Center, CUNY
Benjamin Meiches, Profesor Asociado de Estudios de Seguridad y Resolución de Conflictos, Universidad de Washington-Tacoma
Dirk Moses, Profesor de Relaciones Internacionales, City College de Nueva York, CUNY
Eva Nanopoulos, Profesora Titular de Derecho, Queen Mary University of London
Jeffrey Ostler, Profesor Emérito de Historia, Universidad de Oregón
Thomas Earl Porter, Profesor de Historia, North Carolina A&T State University, Greensboro, NC
Colin Samson, Catedrático de Sociología, Universidad de Essex
Victoria Sanford, Catedrática Lehman de Excelencia, Lehman College y Graduate Center, CUNY
Raz Segal, Profesor Asociado de Estudios sobre el Holocausto y el Genocidio y Catedrático en el Estudio del Genocidio Moderno, Universidad de Stockton
Elyse Semerdjian, Cátedra Robert Aram y Marianne Kaloosdian y Stephen y Marian Mugar de Estudios sobre el Genocidio Armenio, Clark University
Martin Shaw, Universidad de Sussex/Institut Barcelona d’Estudis Internacionals
Damien Short, Codirector del Consorcio de Derechos Humanos y Profesor de Derechos Humanos y Justicia Medioambiental en la Escuela de Estudios Avanzados de la Universidad de Londres
Ronald Grigor Suny, William H. Sewell, Jr. Catedrático Emérito de Historia y Catedrático Emérito de Ciencias Políticas, Universidad de Michigan
Adam Sutcliffe, Catedrático de Historia Europea, King’s College de Londres
Barry Trachtenberg, Cátedra Rubin de Historia Judía, Universidad Wake Forest
Enzo Traverso, catedrático de Humanidades, Universidad de Cornell
Jeremy Varon, Profesor de Historia, The New School, Nueva York
Johanna Ray Vollhardt, Profesora Asociada de Psicología, Clark University
Pauline Wakeham, Profesora Asociada, Departamento de Inglés, Western University (Canadá)
Keith David Watenpaugh, Profesor y Director, Estudios de Derechos Humanos, Universidad de California, Davis
Andrew Woolford, Profesor de Sociología y Criminología, Universidad de Manitoba
Ran Zwigenberg, Profesor Asociado de Estudios Asiáticos, Historia y Estudios Judíos, Universidad Estatal de Pensilvania

9. Resumen de la guerra en Palestina, 11 de diciembre

Los resúmenes de Rybar y Mondoweiss https://rybar.ru/chto-

Lo que está ocurriendo en Palestina e Israel: cronología del 11 de diciembre
11 de diciembre de 2023 Rybar
Las fuerzas israelíes siguen intentando adentrarse en la zona urbana urbanizada de la Franja de Gaza. En el norte del enclave, continúan los encarnizados combates cerca del hospital Kamal Edwan, en el flanco oriental de Beit Lahiya: el hospital está actualmente rodeado por las IDF. La situación sigue siendo tensa en los barrios de Sheikh Radwan y Al-Judaydah, donde las partes asaltan regularmente las posiciones de la otra.
Mientras tanto, en el sur de la región, continúan los combates en el centro de Jan Yunis. Los israelíes avanzan en las mezquitas de Al-Katiba y Al-Zilal. En caso de que el avance en Al-Zilal tenga éxito, las Fuerzas de Defensa de Israel podrán formar la primera caldera en esa parte del enclave. Las milicias palestinas intentan impedirlo respondiendo con emboscadas y fuego de mortero.
En Cisjordania, las fuerzas de seguridad israelíes llevaron a cabo una serie de redadas y detenciones masivas. Los enfrentamientos más violentos tuvieron lugar en Yenín, Jericó y Nablús. Al mismo tiempo, hoy tuvo lugar en la región una huelga general en solidaridad con los residentes de la Franja de Gaza, con tiendas y otras instituciones fuera de servicio en varias localidades y prácticamente sin gente en las calles.
En la frontera entre Israel y el Líbano, la situación no ha cambiado significativamente. Hezbolá informó de ataques contra puestos de control y bases militares de las FDI, mientras que las fuerzas israelíes respondieron con fuego de artillería y aéreo contra zonas pobladas del sur de Líbano, donde esta vez no hubo víctimas.
Mapa de alta resolución en inglés
Estado de las hostilidades

Norte de la Franja de Gaza

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Las fuerzas israelíes continúan sus intentos de cercar Beit Lahiya, y los combates más encarnizados tienen lugar en el flanco oriental, cerca del hospital Kamal Edwan. Según informes del director del centro médico, los israelíes están impidiendo la entrada y salida del centro, mientras que el hospital carece de electricidad, agua y alimentos. Sólo en los últimos días, tres niños han muerto en Kamal Adwan debido a la imposibilidad de proporcionarles la atención médica necesaria.
Además, los combatientes de las IDF siguen intentando avanzar en los barrios de Sheikh Radwan y Al-Judaydah, a lo que Hamás responde con incursiones y emboscadas. Según informan los medios palestinos, los militantes consiguieron matar a varios soldados israelíes en uno de sus contraataques, obligándoles a retirarse. El mando de las Fuerzas de Defensa de Israel salió al paso de estas informaciones sin hacer comentarios.
Según los últimos datos, las bajas de tropas israelíes tras el inicio de la operación terrestre ascendieron a 101 personas, la mayoría de ellas muertas durante ofensivas en el norte del enclave.
Al mismo tiempo, los israelíes siguen intentando llevar a cabo la evacuación de los residentes locales para una ofensiva más cómoda. Los representantes de las FDI volvieron a pedir a los residentes del norte de la Franja de Gaza que abandonaran urgentemente sus hogares y se dirigieran por la carretera de Salah al-Din hacia los refugios del barrio de Deir al-Balah. Para ello se abrió un corredor humanitario durante cuatro horas.

Sur de la Franja de Gaza

En el sur del enclave, las unidades de las FDI libraron encarnizados combates en los barrios centrales de Jan Yunis, así como a lo largo de la carretera de Salah al-Din. Los enfrentamientos más encarnizados continúan cerca de las mezquitas de Al-Katiba y Az-Zilal. Si los israelíes consiguen avanzar por esta última, podrían cerrar de hecho un caldero que incluiría los barrios de Abasan al-Saghirah, al-Sureij y Jarara.

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Mientras las IDF avanzan en el sur de la Franja de Gaza, los medios palestinos publican imágenes de los combates en Jan Yunis y sus alrededores. Tienen un formato casi idéntico y consisten en imágenes de israelíes moviéndose y disparando sin fijar el resultado. El único momento destacable del nuevo vídeo es el uso de un dron para lanzar una granada de carga hueca sobre un APC pesado Namer. La última vez que Hamás publicó imágenes de este tipo fue en otoño, justo al comienzo de la operación terrestre de las IDF en el enclave. En general, con el telón de fondo de los acontecimientos de las IDF, la cobertura mediática del conflicto en ambos bandos es más bien escasa: para algunos, consiste en filmaciones del estilo «dispara-huye», mientras que para otros consiste en clips del servicio de prensa con combatientes caminando a lo lejos. El valor informativo de estos materiales es mínimo.

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Mientras tanto, en el lado israelí, aparecieron imágenes del lanzamiento aéreo de siete toneladas de suministros logísticos sobre las posiciones de las unidades de las IDF en la zona de Khan Younis. Se trataba del primer lanzamiento aéreo operativo desde la Segunda Guerra del Líbano.
Al igual que en el norte de la Franja de Gaza, el mando israelí está interesado en reducir el número de lugareños en la zona ofensiva del sur. Las IDF informaron de la necesidad de evacuar a través de una ruta designada, con la circulación a lo largo de la carretera de Salah al-Din prohibida debido a los combates en curso. Además, los israelíes dijeron que suspendieron los ataques sobre la provincia de Rafah durante cuatro horas para enviar suministros humanitarios a la región.

Distrito Sur de Israel

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Las milicias palestinas siguieron disparando cohetes contra localidades fronterizas con la Franja de Gaza, como Kerem Shalom, Nir Yitzhak y Sufa.
Además, militantes de Hamás bombardearon el centro de Israel: la mayoría de los proyectiles fueron interceptados sobre Tel Aviv y sus suburbios, pero un cohete cayó en Holon, dañando varias viviendas y automóviles e hiriendo a una persona.

Frontera con Líbano

En la frontera septentrional, la situación no ha cambiado, y las partes han intercambiado amenazas y disparos. Combatientes de Hezbolá informaron de que habían atacado puestos fronterizos y bases militares israelíes, como Biranit, Shtula y Hadab al-Bustan. A su vez, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron ataques masivos contra localidades fronterizas del sur de Líbano, como Ad Dahirah, Yarin, Naqoura, Marwahin y Aitaroun. Mientras tanto, un ataque aéreo israelí en Taiba habría matado al alcalde de la ciudad.

Cisjordania

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Las fuerzas de seguridad israelíes siguen deteniendo a personas sospechosas de tener vínculos con Hamás y de realizar actividades ilegales: más de 40 personas han sido detenidas en la región, incluidos presos que fueron liberados durante la tregua. Al mismo tiempo, desde el comienzo del conflicto han sido detenidas unas 2.200 personas, más de la mitad de las cuales han sido acusadas de tener vínculos con militantes. Además, las FDI informaron de que habían encontrado y destruido artefactos explosivos improvisados en varias localidades.
Las redadas de la policía israelí en localidades de Cisjordania no cesaron. Las más importantes tuvieron lugar en Yenín, Jericó y Nablús, donde no faltaron los tiroteos y las bajas. Al mismo tiempo, se produjeron ataques en varios núcleos de población importantes y se celebró una manifestación en el centro de Ramala para exigir un alto el fuego en la Franja de Gaza. Sin embargo, la situación sigue bajo el control de las autoridades israelíes.

Acciones de las milicias proiraníes en Oriente Próximo

Mapa de alta resolución https://rybar.ru/piwigo/

Los grupos proiraníes siguen llevando a cabo una actividad limitada para mantener el grado general de tensión. En Siria han sido atacadas las bases estadounidenses de Al-Shaddadi y Al-Omar, y en Irak, Ain Al-Asad.
Mientras tanto, la Fuerza Aérea israelí lanzó anoche otro ataque sobre territorio de la República Árabe Siria. Cuatro cazas F-16I de la base aérea Ramon volaron por una ruta normalizada hacia el sur del Líbano y lanzaron ocho municiones aéreas guiadas. Cuatro de las municiones fueron derribadas por los sistemas de defensa antiaérea de las Fuerzas Armadas sirias, mientras que las otras cuatro alcanzaron objetivos en los alrededores de Damasco. Dos municiones alcanzaron sendos depósitos de las fuerzas proiraníes en Seyda Zeinab y Najah.
Continúa el ataque metódico contra objetivos en Siria con cualquier conexión con Irán. Aprovechando la ausencia de defensas aéreas en Líbano, aviones israelíes atacan regularmente objetivos en la provincia de Damasco desde el espacio aéreo del país vecino. Y aunque algunas de las municiones disparadas fueron derribadas por las defensas aéreas sirias, los israelíes alcanzaron sus objetivos, golpeando de nuevo los almacenes de las formaciones proiraníes.

Trasfondo político y diplomático

Sobre el plazo asignado a la ofensiva de las IDF
The Economist publicó un artículo según el cual Estados Unidos daba a Israel hasta Año Nuevo para terminar la ofensiva en la Franja de Gaza. Este fue el plazo anunciado por el Secretario de Estado, Ethnony Blinken, durante una reciente visita. Sin embargo, públicamente, ambos gobiernos niegan que la administración del presidente Joe Biden haya fijado plazo alguno para que los israelíes pongan fin a su ofensiva.
Sin embargo, los autores de la publicación expresan sus dudas de que las Fuerzas de Defensa de Israel sean capaces de destruir las capacidades militares de Hamás en el tiempo previsto. Se observa que las autoridades israelíes intentan crear la impresión del colapso inminente de los militantes y del éxito de la ofensiva en el enclave, pero en realidad la situación no es tan optimista.
Sobre el saqueo de convoyes humanitarios
Representantes de la Agencia de la ONU para Oriente Medio de Ayuda a los Refugiados Palestinos informaron de varios casos de saqueo de almacenes y convoyes humanitarios de organizaciones benéficas en la Franja de Gaza. Al mismo tiempo, se especificó que en los saqueos también estaban implicados residentes ordinarios del enclave, que interceptaban los camiones con ayuda humanitaria y se comían los suministros sin abandonar el lugar. Sin embargo, también salieron a la luz imágenes anteriores de militantes de Hamás transfiriendo bienes humanitarios a sus vehículos.
Sobre la ayuda humanitaria de Rusia
Representantes del Ministerio ruso de Situaciones de Emergencia informaron del envío de un avión a Egipto con otras 17,5 toneladas de ayuda humanitaria para la población de la Franja de Gaza. Entre el cargamento: alimentos, medicinas, mantas y ropa.

El resumen de Mondoweiss

https://mondoweiss.net/2023/

Día 66 de la «Operación Al-Aqsa»: Israel ataca ambulancias y personal médico en Gaza; personas de todo el mundo se unen a la huelga por Palestina
Los palestinos han convocado una huelga mundial para el lunes mientras Israel sigue matando palestinos por millares, negándose a un alto el fuego mientras los analistas advierten de que un error de cálculo podría desencadenar una guerra regional.
por Leila Warah 11 de diciembre de 2023
Víctimas
17.997 muertos*, entre ellos más de 7.729 niños, y 49.229 heridos en la Franja de Gaza.
Al menos 275 palestinos han muerto en la Cisjordania ocupada desde el 7 de octubre.
* Esta cifra fue facilitada por el Ministerio de Sanidad de Gaza el 10 de diciembre. Sin embargo, debido a las averías en las redes de comunicación dentro de la Franja de Gaza (especialmente en el norte de Gaza) y al elevado número de personas atrapadas bajo los escombros, el Ministerio de Sanidad de Gaza no ha podido actualizar con regularidad y precisión sus cifras desde mediados de noviembre. Algunos grupos de derechos humanos sitúan la cifra de muertos más cerca o por encima de los 20.000.

Principales acontecimientos

  • UN OCHA: El Director General de Farmacia del Ministerio de Salud de Gaza y dos miembros de su personal resultaron heridos por disparos cuando trataban de llegar a un almacén de productos médicos.
  • UN OCHA: Un paciente murió durante una evacuación coordinada por personal de la ONU y de la Media Luna Roja Palestina debido a los múltiples retrasos de una hora causados por las fuerzas israelíes.
  • MLRP: El ejército israelí abrió fuego el domingo contra una ambulancia que transportaba a pacientes gravemente heridos.
  • El lunes se celebra una huelga mundial en países de todo el mundo, como respuesta a los llamamientos a una mayor solidaridad con los palestinos y a un alto el fuego inmediato en Gaza.
  • «Aumenta la posibilidad de un error de cálculo que podría desencadenar un conflicto más amplio», afirma la fuerza de paz de la ONU en el sur del Líbano.
  • FM de Jordania: Israel intenta «vaciar Gaza de palestinos» en una campaña que equivale a un «genocidio».
  • OMS: pide ayuda sanitaria «inmediata, sostenida y sin trabas» para Gaza.
  • OCHA de la ONU: Miles de palestinos desplazados internos en Rafah, al sur de Gaza, «se enfrentan a condiciones de hacinamiento extremas y terribles».

Muere un paciente esperando en un puesto de control militar israelí en Gaza
Los grupos médicos internacionales están cada vez más preocupados por los ataques en toda regla de Israel contra la asistencia sanitaria, ya que el ejército sigue atacando a paramédicos, ambulancias, pacientes y médicos.
El domingo, la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina (MLRP) denunció que el ejército israelí había abierto fuego contra una ambulancia que transportaba a pacientes gravemente heridos, además de obstruir, detener y maltratar a los paramédicos.
El incidente tuvo lugar el lunes por la mañana cuando seis ambulancias de la MLRP, escoltadas por las Naciones Unidas (ONU), evacuaban a 11 pacientes en estado crítico del hospital baptista Al-Ahli de la ciudad de Gaza a un hospital del enclave asediado.
Las ambulancias, llenas de pacientes con amputaciones y traumatismos craneales, se vieron obligadas a detenerse durante horas en varios puestos de control militares, durante los cuales detuvieron a dos paramédicos, y uno de los pacientes murió en la espera.
Un paramédico, Rami Al-Qatawi, fue retenido por el ejército durante más de cuatro horas y sometido a palizas, abusos y chantaje. Tras ser liberado, lo obligaron a caminar más de 2 kilómetros en un clima frío mientras lo despojaban de su ropa y lo esposaban.
Cuando Qatawi llegó por fin al otro lado del puesto de control, estaba en «condiciones deplorables».
Más tarde, el domingo, la MLRP informó de que sus equipos médicos habían sido puestos de nuevo en peligro por el ejército israelí cuando los soldados invadieron la zona cercana a la clínica de la UNRWA en el campamento de Jabalia.
«El equipo está formado por nueve médicos, enfermeras y voluntarios. La zona circundante está siendo bombardeada, lo que supone una amenaza constante para la vida de los equipos médicos y de los heridos», ha declarado.
«Lo que estamos viendo en Gaza no es simplemente la matanza de inocentes y la destrucción de sus medios de subsistencia, sino un esfuerzo sistemático por vaciar Gaza de su población», declaró el ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, en el Foro de Doha.
«Israel ha creado esta cantidad de odio que perseguirá a esta región. [Definirá a las generaciones venideras y, por tanto, está perjudicando a su propio pueblo tanto como a todos los demás en la región», continuó Safadi.
El portavoz del gobierno israelí, Eylon Levy, calificó de «indignantes» las acusaciones de Safadi, afirmando que Israel simplemente «lucha para defenderse».

Mientras disminuyen las esperanzas de un alto el fuego, el consejo ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) votó por unanimidad a favor de una resolución que pide el «paso inmediato, sostenido y sin trabas de la ayuda humanitaria, incluido el acceso del personal médico».
La rara reunión del consejo ejecutivo es sólo la séptima en los 75 años de historia de la OMS, lo que pone de relieve la grave situación.
La resolución, que «subraya la importancia de la salud como prioridad universal», incluso en «las situaciones más difíciles», se propuso tras el fracaso de la ONU en su llamamiento al alto el fuego.
«Es un momento importante para la OMS, una organización centrada en la salud pública internacional. Para mí, es una victoria [de] la humanidad. Una victoria de los Estados miembros en la promoción de la salud, la protección de los vulnerables y la salvación de vidas», declaró el Dr. Ahmed al-Mandhari, director regional de la OMS, citado por Al Jazeera.
Mientras tanto, el representante de Estados Unidos dijo que Washington estaba de acuerdo en no oponerse al consenso sobre el texto, pero tenía «reservas significativas», diciendo que «lamenta la falta de equilibrio en la resolución».

Lunes: Huelga mundial por Palestina

El lunes, los palestinos de toda Cisjordania ocupada se unen a las comunidades mundiales en la observación de una huelga general convocada por las facciones palestinas.
Empresas, bancos, escuelas, universidades e instituciones públicas de Cisjordania han cerrado para honrar la huelga.
«Esperamos que todo el mundo se una a la huelga, que se produce en el contexto de un amplio movimiento internacional en el que participan personalidades influyentes. Este movimiento se opone al genocidio abierto en Gaza, a la limpieza étnica y al asentamiento colonial en Cisjordania», afirma una declaración hecha pública por una coalición de grupos.
La huelga convocada por los palestinos es una respuesta al veto estadounidense contra una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pedía el alto el fuego y el fin de la guerra israelí contra Gaza.
«Es un mensaje a la administración estadounidense que se opone a las aspiraciones de nuestro pueblo», declaró a Al Yazira Muwafaq Sahwil, secretario de Fatah en Ramala y el-Bireh.
«Es también un mensaje de la gente de todo el mundo a sus políticos y a la comunidad internacional para que defiendan al pueblo palestino, que lleva 75 años sufriendo la ocupación», continuó Sahwil.

Un error de cálculo podría desencadenar una guerra regional

Mientras prosigue la guerra de Israel contra Gaza, aumentan las tensiones en la región a medida que se intensifican las hostilidades.
Desde el 7 de octubre, Israel y Hezbolá han seguido intercambiando disparos en la frontera entre Líbano e Israel; hasta ahora, se habían contenido en gran medida en las zonas fronterizas.
El lunes por la mañana, al menos ocho cohetes fueron lanzados desde Líbano contra la ciudad de Ma’alot-Tarshiha, en el norte de Israel, informaron los medios israelíes.
Aunque las imágenes de las redes sociales muestran que los cohetes son interceptados por la cúpula de hierro israelí, algunos misiles parecen haber caído en zonas abiertas. No se ha informado de heridos.
El lunes, Hezbolá anunció que dos de sus combatientes habían muerto. Sin embargo, no incluyeron cuándo ni en qué circunstancias.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos añadió que, además de los combatientes, dos sirios que trabajaban con el grupo murieron por ataques israelíes nocturnos cerca de Damasco, según Al Jazeera.
El domingo, Hezbolá lanzó drones explosivos y potentes misiles contra posiciones israelíes, y los ataques aéreos israelíes sacudieron varias ciudades y pueblos del sur de Líbano, según Reuters.
El día anterior, un ataque aéreo israelí alcanzó la localidad de Aitaroun, destruyó cinco viviendas y dañó muchas más.
«La intervención divina impidió que nadie fuera martirizado. Tres mujeres y dos hombres resultaron heridos», continuó Reuters citando a un funcionario local.
UNIFIL, la fuerza de paz de la ONU en el sur de Líbano, dijo en un comunicado: «El potencial de un error de cálculo que podría desencadenar un conflicto más amplio es cada vez mayor.»
En Siria, el ejército anunció el domingo que su defensa antiaérea derribó misiles israelíes disparados desde los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel, contra los alrededores de la ciudad de Damasco.
Otros misiles no fueron interceptados y causaron algunos daños, añadió el ejército.
Mientras tanto, en el Mar Rojo, Francia afirma que uno de sus buques de guerra derribó el domingo dos drones que se aproximaban desde Yemen, donde los rebeldes huzíes se han comprometido a detener todo tipo de navegación israelí a través de la crucial vía fluvial.
En respuesta, el asesor de seguridad nacional de Israel dice que Israel daría a los aliados occidentales «algún tiempo» para organizar una respuesta, pero si las amenazas persisten, «actuaremos para eliminar este bloqueo.»
Desde el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Jon Alterman declaró a Al Jazeera que existe una «posibilidad real» de que estalle una guerra más amplia en Oriente Próximo, y añadió que hay dos formas de que se extienda por la región.
«Una es la escalada: quizá los iraníes decidan que quieren una guerra. O podría haber un error de cálculo; alguien en la periferia hace algo que no está autorizado y sale mal. Es decir, Estados Unidos

 

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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