Miscelánea 14/12/2022

Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.

1.La foto del día: antes y después

La gente, que es muy mala, y por motivos que saltan a la vista, ya está especulando sobre en qué se ha gastado esta diputada del parlamento ucraniano las ayudas internacionales. Yo lo tengo claro: está igual, es solo que todos sabemos que el negro adelgaza.

Fuente: https://twitter.com/

2. Menú navideño filipino.

Este año nos quedamos por aquí, así que he curioseado los menús navideños en Filipinas para coger ideas. Os paso uno típico, que consideran difícil de conseguir dada la inflación en el país. Están calculando un menú por 1.000 pesos, unos diecisiete euros. Para Noche Buena -se llama así tal cual- o para Media Noche -Fin de Año-. He de decir que antes de cocinar algo así en casa -no porque quiera algo más caro, sino con menos pasta, especialmente los odiosos spaghettis dulces a la filipina-, tendrán que arrancar el cucharón de mis frías y muertas manos. Para entre cuatro y seis personas, este sería el menú, con el precio en pesos -un euro = 60 pesos-:

  • 500g Christmas ham – P163

  • Filipino-style spaghetti – P310

  • Fruit salad – P153

  • Macaroni salad – P175

  • 300g queso de bola – P200

Noche Buena 2022: What can you serve for P1,000?

3.El desprecio al pueblo peruano.

Un artículo que he visto recomendado por el ecuatoriano Alberto Acosta. Aunque el final no me convence mucho, da algunas claves interesantes sobre cómo hemos llegado hasta aquí.

https://www.noticiasser.pe/

Desprecio 2022-12-13 Por José Carlos Agüero

4. A vueltas con la fusión nuclear: ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ…

Es muy cansino tener que ir repitiendo siempre lo mismo respecto a la fusión nuclear: por suerte, le quedan unos cuantos decenios para ser viable, si alguna vez lo es. Digo con suerte, porque si lo consiguiésemos mientras aún vivamos en esta absurda civilización, coceríamos el planeta en un plis-plas. Que salgan recurrentemente noticias se debe a dos factores: los científicos necesitan dinero -es como el famoso meme: «Lo he buscao en google y sólo me sales tú pidiendo perras«-, y los medios de comunicación son imprescindibles para reforzar el tecnooptimismo de una sociedad ciega, infantil y narcisista que cree que tendrá lo que quiere «porque ella lo vale».

Es comprensible, por tanto, que a veces se recurra al sarcasmo para responder. Sabemos que no sirve para convencer, pero de vez en cuando hay que desahogarse, como este texto en dos partes…

https://www.linkedin.com/

5.Otra intervención de Botrán

A las -pocas-señorías que están ahí escuchando, se la suda, y vosotros lo tenéis más que oido, pero no pasa todos los días que en un parlamento se hable tan claramente de decrecimiento.

6. La IV Guerra Mundial.

Es bien famosa la frase atribuida a Einstein: “No sé con qué armas se peleará la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con palos y piedras”. Pues bien, indios y chinos, que muy sensatamente decidieron que sus soldados en la frontera no pudiesen llevar armas en las zonas ‘complicadas’, ya van practicando: https://twitter.com/

7. Por si leen

Recordaréis que los ucranianos bombardearon hace poco un par de aeródromos militares rusos muy lejos del frente. Probablemente con ayuda de los satélites occidentales. No sé si es cierto o un troleo de las redes rusas, pero se ha publicado esta imagen. Por si están mirando, los rusos han escrito este mensaje en la pista:

Fuente: https://twitter.com/

8. Guerra de posiciones.

El otro día veíamos el hilo en el que se argumentaba como los ‘jóvenes ecologistas’ quieren tocar poder. Una guerra de posiciones en la que es especialmente importante que ellos consigan una buena, parece. En su momento supe de este debate pero la verdad es que no lo seguí. En el fragmento seleccionado, Emilio Santiago justifica, con argumentos que pueden ser razonables, que estamos en una etapa ‘fría’ y que en esa guerra de posiciones hay que ir ganando alguna.

Este es el hilo, con todas las intervenciones del acto de Contra el diluvio: https://twitter.com/ y este es el fragmento concreto en el que se defiende esa postura ‘posicionista’:

https://twitter.com/

9. Los de Atapuerca van ahora a Cueva Victoria

Recordaréis la entrevista que publicamos en Espai Marx a uno de los participantes en las campañas de excavación de Josep Gibert en el sureste peninsular y la triste forma en que le hicieron la cama. Por eso me ha llamado la atención esta noticia.

https://www-laopiniondemurcia-

El equipo de Cueva Victoria de Cartagena niega las teorías del de Atapuerca

Afirman que el yacimiento jamás albergó actividad humana hace miles de años, tal y como quieren investigar los prestigiosos paleontólogos Eudald Carbonell y Antoni Canals Juan Daniel González

10.Ni 1,5 n i 2

Un artículo muy interesante en Climática de La marea sobre cómo se llegó al consenso ‘científico-político’ sobre los 1,5º, que no vamos a cumplir, y el límite de los 2º, que tampoco. Supongo que ya conocéis de sobra el tema, pero no está de más un repaso, sobre todo sobre los cambalaches para establecer propuestas políticas, aunque luego nadie las cumpla.

https://www.climatica.lamarea.

1,5 y 2 ºC: viaje a través del objetivo de calentamiento que obsesiona al mundo

Se cumplen siete años del Acuerdo de París, el pacto climático más importante hasta la fecha. Es de sobra conocido que su propósito es limitar el aumento de la temperatura, pero pocos conocen la historia detrás de ambas cifras.

11. Jacques Sapir en Moscú.

El economista francés acaba de volver de un seminario franco-ruso celebrado en Moscú y nos cuenta en un artículo en Front Populaire sus impresiones tras la visita. Puede chocar el motivo del avance del KPRF. Ya os he comentado que es visto en el país a veces, justificadamente o no, como uno de los partidos más nacionalista, granruso o soviético.

https://frontpopulaire.fr/ (hay que registrarse para leer el artículo completo, pero hay artículos gratis)

Jacques Sapir: Lo que vi en Moscú

Jacques SAPIR, 11/12/2022

OPINIÓN. Del 20 al 27 de noviembre, Jacques Sapir estuvo en Moscú. Vuelve con el siguiente texto, en el que comparte con nosotros las «cosas vistas» y oídas en el lugar.
Pasé una semana en Moscú, invitado por la Academia de Ciencias y el Instituto de Previsión Económica de la Academia (IPE-ASR), que celebraba la 64ª sesión del seminario franco-ruso sobre desarrollo económico. Un seminario que yo había contribuido a crear y que se celebra regularmente, con dos sesiones al año, desde junio de 1991. Como la información sobre la situación en Rusia es fragmentaria, a menudo distorsionada por una propaganda escandalosa, aprovecho este viaje para contar lo que vi y oí.

Esto no tiene ningún valor sociológico, ya que mis contactos en una semana fueron limitados, y Moscú no es Rusia. Sin embargo, me parecen dignas de interés.

Primeras impresiones

El programa consistió en un seminario de tres días (21-23 de noviembre) en el IPE, un día en la Escuela de Economía de Moscú (o MSE-MGU, un departamento de excelencia de la Universidad de Moscú), donde enseño desde 2004 y a la que fui invitado por el director, el académico Alexander Nekipelov, al «Jubileo» del Departamento de Estrategia Económica y Financiera dirigido por el académico Vladimir Kvint [1], una jornada en la Academia de Ciencias en calidad de «miembro extranjero», jornada que concluyó con una conferencia para los «jóvenes franceses» de Moscú. A este programa «oficial», añado los encuentros con periodistas y los «extras» que hacen que cualquier reunión se prolongue a menudo hasta tarde, a veces en un restaurante…

Así que me codeé con colegas economistas (unos cincuenta), estudiantes y antiguos estudiantes (un buen centenar), académicos, pero también con personas cercanas al poder (periodistas y algunos gobernadores provinciales) y «gente de la calle» siguiendo mis paseos moscovitas. Porque sí, se puede salir a pasear, aunque haga entre -8° y -10°…

La gente dirá: ¿pero cómo se llega a Moscú hoy en día, que ya no hay conexiones directas? De hecho, es muy sencillo. Vas a través de Turquía, vía Estambul. El avión está lleno de rusos a la ida y a la vuelta. El flujo turístico parece haberse mantenido relativamente estable. Por otra parte, el hotel donde me alojo tiene una clientela mayoritariamente rusa, a pesar de ser un hotel perteneciente a una cadena estadounidense. Pero los precios han bajado considerablemente: unos 95 dólares la noche por un hotel de cuatro estrellas, frente a los más de 130 de antes. La relativa ausencia de clientes extranjeros -conocí a unos pocos estadounidenses, dos franceses y empresarios africanos- se compensa con una clientela rusa provinciana, que acude por negocios o placer, y que se beneficia de los precios más bajos. Representan el 75% de la clientela, frente al 25% antes de la guerra.

La primera sensación al llegar es que la guerra no es visible. Moscú vive con normalidad. Por supuesto, hay carteles (aproximadamente uno por cada medio kilómetro) en honor de los soldados que murieron «contra el fascismo», pero no invaden el espacio público. Es sobre todo en la televisión donde se hace la propaganda. Hay una diferencia notable entre los canales: desde reportajes objetivos (en las noticias de las 21.00 horas), debates tipo talk-show sin mucho interés, hasta propaganda bastante burda en Zvezda, el canal del Ejército, que sin embargo se ve porque proyecta excelentes películas soviéticas antiguas.

Las sanciones son casi invisibles. Los centros comerciales están bien surtidos, visité tres de ellos. Lo mismo ocurre con los concesionarios occidentales, que siguen vendiendo grandes Audi, BMW o Mercedes y que no parecen tener dificultades para abastecerse de piezas de recambio. Por otra parte, observo que muchos productos proceden de Asia (teléfonos móviles, televisores, ordenadores, etc.), con la aparición de firmas chinas casi desconocidas, pero también de marcas malasias y vietnamitas.

En los círculos científicos

El seminario contó con una nutrida asistencia, con unas sesenta personas en persona y otras tantas viendo el vídeo. Tenemos colegas de Armenia, Bielorrusia y China, así como una nutrida delegación de Novosibirsk, en Siberia. Estando allí, me beneficio plenamente de las «discusiones de pasillo»…

A la reunión en la MSE-MGU asistieron más de cien personas -sin contar los pasillos, que estaban abarrotados-, con un buen número de profesores, pero también representantes de las autoridades: gobernadores, funcionarios de la ciudad de San Petersburgo. Además, hay muchos estudiantes presentes. Cabe destacar el lado «kitsch» de las celebraciones del 15º aniversario del Departamento de Estrategia Financiera y Económica: un coro de estudiantes, diversos regalos, etc. forman parte del acto. No es desagradable, aunque a veces uno tenga la impresión de haber retrocedido en el tiempo unos cincuenta años. Pero cabe destacar el tono tan nacionalista de los discursos, en un departamento que se supone abierto a la economía y las finanzas internacionales. Este tono se ve reforzado por la presencia de personalidades «no académicas»: gobernadores y vicegobernadores, el director del metro de San Petersburgo, etc.

La reunión en la Academia y la reunión con los «jóvenes franceses» tienen una asistencia menor, unas treinta personas cada vez.

Por supuesto, me interesan las reacciones de mis colegas, a los que no veo «en persona» desde febrero de 2020, y algunos de los cuales sé que no aprobaban la guerra. Me he negado sistemáticamente a hablar de «operación especial» y, por tanto, a seguir la fraseología de las autoridades.

Los sentimientos de los colegas oscilaban entre la resignación ante la guerra y un patriotismo razonado. Algunos no dudaron en criticar la decisión de iniciar la guerra y me lo dijeron sin esconderse. Pero ahora casi todos la apoyan y afirman que Rusia llegará «hasta el final». ¿Qué significa esto? Para algunos, corresponde al gobierno fijar objetivos alcanzables. Para otros, expresan sus objetivos deseados: toda la Ucrania costera (es decir, Nikolaev y Odessa). Esta guerra se percibe ahora como una guerra Rusia-OTAN, debido a la entrega de armas pero también al envío de voluntarios británicos, estadounidenses o polacos, mucho más que como un conflicto con Ucrania. Esto explica también el consenso de apoyo al gobierno, que podría no haber sido el mismo si el conflicto se hubiera limitado a un conflicto Rusia-Ucrania. Varios de mis colegas son de origen ucraniano. Ninguno de mis colegas apoyó la idea de volver a las posiciones de partida del 24 de febrero. Para todos ellos, la toma de los cuatro oblasts (Luhansk, Donetsk, Zaporizhe, Kherson) es un hecho dado e indiscutible. También parece ser una postura básica entre la población, según las pocas conversaciones que mantuve en la calle. Todos piensan que la guerra durará; hasta finales de primavera para los optimistas, hasta otoño de 2023 (o más) para los pesimistas. Todos piensan que la guerra será «dura», y ninguno se hace ilusiones sobre las pérdidas.

La vida de los estudiantes

Había una diferencia notable entre los colegas -que tenían de media entre 40 y 70 años- y los alumnos o antiguos alumnos (entre 25 y 35 años) del IEM-MGU. Estos últimos son mucho más «patrióticos» que sus mayores, algo que había notado durante mis cursos «presenciales» de 2014 a 2019. Algunos lamentan no haberse movilizado. Otros se han comprometido o piensan comprometerse a finales de mes. El viernes por la noche cenaré con unos amigos franceses que viven en Moscú y cuya hija, ahora veterinaria, trabaja en Rusia. Confirmará que algunos de sus colegas se han ofrecido voluntarios. Creen que «cumplen con su deber» y muestran mucha determinación, pero no caen en los tópicos de la «flor en el fusil».

Hay algunas variaciones en esta actitud. Uno me dirá, cínicamente: «tienes que ir al frente si quieres tener grandes responsabilidades en el futuro». Sin embargo, este caso parece ser bastante aislado.

Los más «calientes» me preguntan por la ayuda militar francesa a Kiev. No lo entienden. Del mismo modo, les sublevan las sanciones y, sobre todo, lo que se les presenta -no del todo erróneamente, por desgracia- como la «rusofobia» de Occidente. La ruptura con Europa parece masiva aunque no sea total. Tendré una opinión ligeramente diferente con los jóvenes que trabajan en una empresa occidental de auditoría y consultoría. Lamentan la guerra. Sobre todo porque compromete la existencia misma de la empresa donde trabajan…

En general, sin embargo, estos estudiantes parecen estar muy mal informados sobre la realidad francesa, al igual que los franceses están muy mal informados sobre la realidad rusa.

Hay muchas críticas al gobierno e incluso a Putin entre los estudiantes. Pero esto se debe a que ambos no están haciendo lo suficiente o «no se pusieron manos a la obra» una vez confirmado el compromiso con la OTAN (es decir, en torno a mayo-junio de 2022). Muchos se sintieron humillados por la mala actuación del mando ruso al principio del conflicto. Todos apoyan el nombramiento de Surovikin y algunos incluso le llaman «nuestro Zhukov». Inspiraba confianza a pesar de (o debido a) su reputación de brutalidad.

Las ideas del Partido Comunista (KPRF) parecen haber progresado enormemente entre los menores de 35 años. Incluso «Rusia Justa» (un partido moderado de la oposición) parece estar del lado del KPRF. Algunos de mis alumnos son antiguos partidarios de Navalny. Están entre los más radicales. Sólo Glazev y Rogozin, cuyas posiciones son ultranacionalistas, encuentran favor a sus ojos. Los más radicales desarrollan incluso ideas como la «dekulakización de los oligarcas». Les advierto contra esta lógica (¿comprenden el significado de las palabras que utilizan?), pero está claro que no me escuchan. En la juventud culta, el nivel va desde el máster (la Magistratura) hasta la primera tesis (la Kandidatsya). Se percibe entre ellos un giro hacia posiciones muy nacionalistas. Por otra parte, el discurso de Vladimir Putin sobre cuestiones «sociales» deja en gran medida indiferente, cuando no sonriente.

Debates actuales

Entre los colegas académicos, ya sea en el IPE-ASR o en el MSE-MGU, abundan las críticas al Gobierno, al Ministerio de Hacienda y al Banco Central. Esta crítica es a veces velada, a veces abierta y a veces incluso violenta. Los colegas llaman «traidores» y «aliados de la OTAN» a los representantes del Ministerio de Finanzas. Muchos colegas tienen claro que el sistema económico ruso tendrá que evolucionar en una dirección más estatista, más «organizada». Se están planteando muchas preguntas sobre la planificación, así como sobre mi libro [2] y el artículo que se acaba de publicar [3]. La idea de que la economía rusa no puede continuar con su patrón de desarrollo anterior a la guerra es prácticamente unánime, lo que he constatado tanto en el IPE-ASR, como en el MSE-MGU y en la Academia de Ciencias. También tendré ocasión de debatir con N. Novitchkov, diputado de la Duma -co-lidera el grupo parlamentario de «Rusia Justa» siendo él mismo economista de formación-, que acaba de publicar un artículo en el que aboga por volver a un sistema de planificación similar al modelo francés de los años 50 y 60, lo que él llama «Gosplan 2.0».

El ánimo sigue siendo el de mantener relaciones económicas con Occidente, aunque sea de forma reducida. Los colegas confiaban en que las relaciones se reanudarían una vez terminada la guerra, aunque también estaban convencidos de que se mantendrían algunas de las sanciones y de que el comercio con Europa sería mucho menor que antes de la guerra. Pero lo más importante, y quizá lo más significativo, es que Europa ya no tiene para ellos el mismo atractivo que antes. Saben que algo se ha roto entre Rusia y Europa. Lo lamentan, pero lo consideran esencialmente culpa nuestra. Nadie cuestiona la necesidad de un giro hacia Asia (ya se califique este giro de «táctico» o de «estratégico») y todos están convencidos de que las reglas del comercio y de las relaciones internacionales están llamadas a cambiar en los próximos años. Me he dado cuenta de que algunos de ellos han leído la reedición de mi libro Demonisation, que se publicó en junio de 2021, y es evidente que les ha gustado. El lugar que ocupa China tanto en la Bolsa de Moscú como a escala internacional es muy impresionante.

Estas son algunas de las impresiones, necesariamente fragmentarias, que me ha dejado este viaje. Aunque sean fragmentarias, estas impresiones son lo contrario de lo que se puede escuchar en las distintas cadenas de televisión francesas. Si los rusos están a menudo muy mal informados sobre la situación francesa, es dramático que los franceses también estén mal informados sobre la situación rusa. La propaganda de ambas partes, la nuestra y la de las autoridades rusas, no es mejor que la otra; están en proceso de abrir una brecha entre nuestros dos países.

Notas

[1] Voir « Vladimir Kvint et le concept de stratégie économique », sur le portail Les Crises, 10 mai 2019,

[2] Sapir J., Le Grand Retour de la Planification, Paris, Jean-Cyrille Godefroy ed., 2022.

[3] Sapir J., « Is Economic Planning our Future?”, in Studies on Russian Economic Development, 2022, Vol. 33, No. 6, pp. 583–597.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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