Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.
1 Conversación con Vijay Prashad sobre marxismo y anticolonialismo.
2. Análisis por acuíferos.
3. Hermanamiento China-Brasil.
4. El papel de reserva del dólar según el Financial Times.
5. Bhadrakumar sobre temas militares.
6. Acabáramos…
7. El giro de 360 grados de Baerbock
1. Conversación con Vijay Prashad sobre marxismo y anticolonialismo
Por José Ernesto Novaes*
Vijay Prashad (Calcuta, 1967) es ante todo un militante. Su obra intelectual es un intento de comprender y dar respuesta a algunos de los grandes retos de nuestra época. De origen indio, este historiador marxista ha desplegado una intensa actividad vital que lo ha llevado a numerosos países, en defensa siempre de la causa de la humanidad.
Actualmente se desempeña como director ejecutivo de la Tricontinental: Instituto de Investigación Social, tarea que alterna con sus labores como docente e investigador de varias universidades, así como con una prolífica obra en la que podemos destacar textos como The Darker Nations, The Poorer Nations y el más reciente La retirada, de conjunto con Noam Chomsky.
Cercano a Cuba y a Casa de las América, es de carácter franco y abierto, gran conversador y de una amplia cultura. Tuve el placer de conocerlo personalmente en un vuelo de regreso a La Habana y de esas charlas, surgió la idea de esta entrevista que, al fin, logramos concretar de modo virtual.
J.E.N.- Se habla mucho de colonialismo y neocolonialismo en la izquierda contemporánea. Sin embargo, no parece haber un consenso en qué entender bajo estos términos y, en la práctica, muchos movimientos de izquierda y progresistas acaban reproduciendo actitudes que distan de ser descolonizadoras. ¿Qué entender por colonialismo y neocolonialismo en el mundo contemporáneo? ¿Sus formas de expresión y desarrollo son las mismas del viejo colonialismo del siglo XX y anterior?
V.P.- Uno de los grandes procesos sociales de nuestro tiempo ha sido el proceso de descolonización. Cientos de millones de personas en los continentes de África, Asia y América Latina lucharon durante siglos contra la imposición del dominio colonial contra su soberanía y su dignidad. Estas luchas provienen de una variedad de posiciones políticas, como las lideradas por fuerzas que querían restaurar formas anteriores de soberanía política (incluidas las monarquías) y por fuerzas políticas que querían establecer formas modernas de estados nacionales y pertenencia. En 1960, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución sobre descolonización que capta el espíritu de estos tiempos: “el proceso de liberación es irresistible e irreversible”. Pero, al mismo tiempo, en este período posterior a la Segunda Guerra Mundial, era evidente que las potencias imperialistas no querían permitir que los antiguos pueblos colonizados establecieran la soberanía nacional y varias conquistas de dignidad humana. Los imperialistas libraron una “guerra híbrida” contra las nuevas naciones, incluso a través de golpes y asesinatos, a través de bloqueos económicos y sanciones, así como a través de una guerra cultural e informativa que disminuyó la confianza de los pueblos en los nuevos estados. En 1965, un año antes de ser destituido por un golpe de estado, el presidente de Ghana, Kwame Nkrumah, escribió un poderoso libro llamado Neocolonialismo, en el que describió las estructuras neocoloniales del período poscolonial – estructuras que incluían el mantenimiento de la antigua economía colonial (empobrecimiento de los nuevos estados, dependencia del financiamiento externo, en gran parte occidental, crisis de deuda permanentes y dependencia de las potencias occidentales – antiguas metrópolis – para su destino). La lucha del Movimiento de Países No Alineados (establecido en 1961) fue para derribar esta estructura neocolonial. Esa lucha sigue viva hoy, pero no con el tipo de solidez que hubo en las primeras décadas del proyecto del Tercer Mundo.
De hecho, mucho ha cambiado desde las décadas de 1960 y 1970, en gran parte debido a los nuevos desarrollos tecnológicos – como satélites, bases de datos en línea, transporte de contenedores – las cadenas mundiales de productos básicos suplantaron las antiguas formas fordistas de producción fabril, debilitando tanto a los movimientos sindicales como a la necesaria estrategia de nacionalización (clave para el intento de derrumbe de las estructuras neocoloniales). A pesar de estos cambios dramáticos en la economía global, las estructuras neocoloniales permanecieron intactas, estructuras que incluían el control imperialista sobre cinco áreas de la vida humana: finanzas, recursos, ciencia y tecnología, sistemas de armas e información. Estos cinco controles permanecieron en manos de los países imperialistas, a pesar de las contradicciones que surgieron a través del nuevo sistema global de cadenas de productos básicos que se construyó durante la fase neoliberal del capitalismo. En muchos sentidos, la estructura del neocolonialismo, por lo tanto, permanece intacta.
J.E.N.- ¿Qué respuestas contiene la tradición marxista para el problema colonial en el mundo contemporáneo?
V.P.- El marxismo es la crítica más adecuada al capitalismo en todas sus formas, ya sea en el período clásico del siglo XIX o en el período neoliberal-globalizado de nuestro tiempo. Esto es por dos razones. En primer lugar, el marxismo —a partir de los propios escritos de Marx y las elaboraciones posteriores de otros autores— brinda la mejor evaluación de por qué la desigualdad social se amplía a pesar de los inmensos avances de la producción social. La respuesta se encuentra en toda la gama de análisis que comienza con los mecanismos para extraer un valor excedente y conduce al decisivo control privado sobre la apropiación de la plusvalía. En segundo lugar, porque el marxismo – a diferencia de muchas otras tradiciones – es una ciencia de la sociedad que continúa aprendiendo de su principal objeto de investigación, a saber, el capitalismo. A medida que cambia el capitalismo, también lo hace el marxismo, siguiendo –científicamente– los nuevos desarrollos. Desde sus orígenes, el marxismo ha sido consciente del papel del colonialismo y las estructuras neocoloniales, tanto en los escritos de Marx como en la obra de la liberación nacional o tradición leninista que incluye la obra de Mariátegui, Mao, Ho Chi Minh, y Cabral. Hay una fuerte raíz anticolonial en el marxismo, que emerge fundamentalmente en esta tradición leninista o de liberación nacional. Debemos construir sobre esta tradición y revivirla en nuestro tiempo.
En sus escritos, Mariátegui señaló que el pasado debe ser un recurso y no un destino. Creo que esta fórmula es fundamental para un enfoque marxista de las historias de los antiguos pueblos colonizados. Creer que debemos volver al pasado como destino es un error fundamental de análisis y una negativa a comprender la dinámica de las historias humanas. El restauracionismo a menudo conduce a hábitos culturales profundamente conservadores, como queda claro en el ejemplo de la India, donde la derecha hindú cree que un “regreso al pasado” es esencial. Esto también está ahí en muchas corrientes de ‘pensamiento decolonial’. No estamos interesados en un ‘regreso al pasado’, sino que queremos ‘regresar a la fuente’ para hacer avanzar la historia, inspirándonos – sobre todo – en las diversas tradiciones emancipatorias del mundo, incluida la de clase trabajadora europea (como la Comuna de París de 1871). Lo que se hace pasar por tradiciones europeas de libertad, por ejemplo, no siempre es “europeo”, sino que se basa en tradiciones establecidas en Asia y África (como ha demostrado Zhu Qianzhi, The Influence of Chinese Philosophy on Europe [中国哲学对欧洲的影响], Hebei People’s Publishing House, 1999).
J.E.N.- Estamos ante un escenario en el cuál las élites tradicionales del capitalismo parecen no saber cómo contener las diversas crisis que aquejan al sistema y producto de esas mismas crisis vemos la emergencia de movimientos sociales y políticos con enfoques de enfrentamiento más radical al capitalismo y sus consecuencias, incluso en los países del núcleo duro del capitalismo. ¿Cómo valoras estos procesos, viéndolos desde un enfoque histórico y global?
V.P.- Ha habido una degradación significativa de la visión intelectual de las élites capitalistas tradicionales, cuyos representantes mediocres (Biden, Macron, Schulz) son un signo de esta degradación. Ninguno de estos líderes tiene ningún proyecto para responder a los problemas apremiantes de nuestro tiempo, como los peligros de la catástrofe climática y el abismo cada vez más profundo de la desigualdad social. Más bien, escuchamos de ellos las ideas desgastadas de la privatización y la dependencia del capital privado – que está organizado para beneficiarse a sí mismo ¬– como fórmulas para resolver problemas universales. En lugar de poner sobre la mesa nuevas ideas para abordar los peligros de nuestro tiempo, los líderes de la clase capitalista tradicional en Occidente – cuando menos – están ansiosos por acelerar los conflictos con China y Rusia como una forma de compensar su incapacidad para tener éxito comercialmente contra China, por ejemplo. China ha avanzado en varias áreas clave de la producción social, como robótica, 5G, inteligencia artificial y tecnología ecológica, y las empresas chinas pueden superar a las empresas occidentales en muchas de estas áreas. Incapaces de recaudar los fondos públicos necesarios para responder al desafío de la producción social china y reacios a secuestrar estos fondos del sector privado, los estados guerreros occidentales ahora mueven una peligrosa agenda de conflicto contra China y Rusia. Ese es el límite de su contribución intelectual a los problemas de nuestro tiempo: confrontación más que colaboración.
El giro habitual hacia la confrontación de los estados guerreros occidentales y las élites capitalistas tradicionales en estos estados es una gran decepción para las élites capitalistas emergentes en el Sur Global, quienes por lo tanto están instando a sus propios gobiernos a no caer en la trampa de la polarización y la confrontación global. El surgimiento de un nuevo ‘no alineamiento’ no está impulsado por la movilización de masas y los nuevos movimientos sociales, que – hasta cierto punto – había sido el caso en el siglo XX, sino que está impulsado principalmente por estas nuevas élites capitalistas que son cautelosas acerca de quedar subordinadas a la agenda de confrontación de los estados guerreros occidentales. Este nuevo “no alineamiento” crea tanto desafíos como contradicciones para los movimientos políticos y sociales de masas en el Sur Global y para la Izquierda del Sur. ¿Cuál debería ser la postura de la izquierda del sur con respecto a estos movimientos de la élite capitalista del sur? Esta pregunta plantea un debate sobre la estrategia para nuestro tiempo, que está siendo respondida de diferentes maneras en diferentes países, planteando nuevas formas de entender el frente único para este momento.
J.E.N.- En tu más reciente libro conversas con Noam Chomsky sobre diversos procesos en la crisis hegemónica que vive el imperialismo norteamericano. Particularmente en las implicaciones de la desastrosa retirada de las tropas de Afganistán en 2021 ¿Qué implicaciones tienen para la hegemonía occidental y especialmente norteamericana, tal y como la hemos conocido, la creciente fuerza e interconexión de poderes como Rusia y China y procesos relacionados, como la guerra de Ucrania y la propia retirada que ya mencioné?
V.P.- No hay duda de que los estados guerreros occidentales han agotado sus recursos y voluntad para liderar un orden mundial construido alrededor de las ventajas para el imperialismo. Esto quedó claro después de la Gran Depresión de 2007-08, que llevó al capital occidental a retirarse aún más de cualquier responsabilidad con los estados occidentales, y quedó claro después del fracaso de las guerras estadounidenses desde 2001 (Afganistán, Irak y Libia) y de la Guerras híbridas estadounidenses del período reciente (contra Cuba, Irán y Venezuela). El nuevo lenguaje de “no alineación” que ha surgido en el Sur Global, independientemente de su carácter no socialista, es un síntoma del declive de la autoridad occidental. Ahora, está claro que la situación no se trata simplemente del declive de la autoridad estadounidense y occidental, sino del cambio en el equilibrio de fuerzas en el mundo. En primer lugar, desde 2008 ha habido un crecimiento de la economía china, que ha estado guiada por el control estatal (bajo la dirección del Partido Comunista de China). En segundo lugar, este crecimiento permitió al estado chino, así como a las fuerzas económicas dentro de China, construir un proyecto regional y luego global llamado Iniciativa de la Franja y la Ruta a partir de 2013. Tercero, junto con el desarrollo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en Asia y partes de Europa – en los años iniciales – vimos el renacimiento del estado ruso y sus fuerzas económicas a través del restablecimiento del poder estatal sobre el sector energético y sobre la oligarquía, así como la creciente importancia de las ventas de energía rusa a Europa. Estos procesos, junto con el auge de las economías del Sur Global (desde Indonesia hasta México), vinieron junto con la afirmación de las ideas de soberanía y desarrollo económico Sur-Sur. Lo que vemos como resultado de estas maniobras es la integración de Eurasia que no está dominada por Estados Unidos, y es esta integración tanto de Eurasia como de otras partes del mundo independientes de Washington lo que provocó los conflictos de Estados Unidos contra China y Rusia, con epicentros en Ucrania y Taiwán. El conflicto en Ucrania –que comenzó hace más de diez años– es parte del intento de los estados guerreros occidentales de aislar a Rusia y someterla; el conflicto sobre Taiwán y las fuerzas económicas chinas imita ese conflicto, pero hasta ahora – gracias al comportamiento prudente de los líderes chinos – no ha estallado un enfrentamiento armado.
J.E.N.- ¿Puede decirse que estamos ante una encrucijada donde se abre la posibilidad, con la emergencia de un mundo multipolar, de transformar el mundo que el capitalismo configuró en el último siglo en beneficio de la humanidad o es solo un reordenamiento de fuerzas en el cual los viejos poderes imperiales son sustituidos por poderes emergentes, pero en esencia permanece el orden capitalista mundial? En otras palabras ¿hay en Rusia y China, principales potencias emergentes, un potencial radicalmente transformador para el orden establecido?
V.P.- Creo que estamos cerca del final de la era de la supremacía estadounidense, que la crisis otoñal por la caída del poder estadounidense es evidente. Este es un proceso largo, ya que EE. UU. sigue dominando los asuntos militares y la guerra de la información. Tomará mucho tiempo para que el poder estadounidense se erosione. Sin embargo, las nuevas fuerzas que están surgiendo no están interesadas en establecer un mundo multipolar. Esto se desprende claramente de las declaraciones públicas que provienen de Beijing, así como de otras capitales en las secciones avanzadas del Sur Global. En cambio, el apetito en estos sectores es por un desarrollo de dos frentes. Primero, que a medida que Estados Unidos retire sus tentáculos de la interferencia en los asuntos mundiales, se debe desarrollar un regionalismo más sólido. Esto ya es evidente a través de foros como la Comunidad de Países Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y en la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). En segundo lugar, que los países cuya influencia está creciendo en el mundo – como los estados BRICS – han dejado en claro que les gustaría establecer la autoridad de las organizaciones multilaterales como la principal en las discusiones globales. Estas incluyen las agencias de las Naciones Unidas, así como las diversas plataformas ajenas a las Naciones Unidas para el diálogo y la acción global. Estos dos conceptos de regionalismo y multilateralismo prevalecen en las discusiones en el Sur Global, y no cuestiones de nueva hegemonía o de multipolaridad. Ni China ni Rusia han manifestado ningún interés en un nuevo Consenso de Pekín o Moscú y tampoco están dando forma al orden mundial de tal manera que se necesite ‘un solo maestro’ (la cita es de Putin, cuando dijo en la Conferencia de Seguridad de Munich en 2007 que el mundo no necesita ‘un solo maestro’).
J.E.N.- Con la crisis de la hegemonía occidental vemos emerger voces y posturas en lo que tú sueles denominar el Sur Global que contradicen y enfrentan el discurso y las posturas de las viejas metrópolis y el gran capital. ¿Cómo ves la situación de las fuerzas revolucionarias en Asia, África, América Latina e incluso en Europa?
V.P.- Las reservas de las fuerzas de la clase trabajadora – incluidos los trabajadores precarizados y el campesinado – se han agotado a nivel mundial por el proceso de globalización. A los principales partidos revolucionarios les ha resultado difícil mantener y extender su fuerza en el contexto de sistemas democráticos que han sido tomados por el poder del dinero. Hay que registrar la debilidad de la izquierda en nuestro tiempo. Es por eso que corresponde a las fuerzas revolucionarias ser muy inteligentes en el desarrollo de estrategias y tácticas para construir nuestra propia fuerza y reunir cualquier fuerza que debamos impulsar en una agenda. La construcción de agendas de frente único y de frente popular, por lo tanto, es clave. Además, es muy importante para nosotros construir nuestras propias filas a través de la educación política, la batalla de las ideas y la batalla de las emociones, y a través de la construcción sostenida de organizaciones y la movilización precisa de las masas.
*Artículo publicado en Mate Amargo*
2. Análisis por acuíferos.
Un análisis muy completo de la situación de los acuíferos en España: el 44% están ya en mal estado. Es de hace unos meses pero, si acaso, la cosa ha ido a peor. Es mejor ver el artículo en su página original, porque por la estructura de la página no se pueden pasar aquí todas las imágenes.
Acuíferos al límite: España daña gravemente sus reservas subterráneas de agua
El 44% de las masas de agua subterránea está ya en mal estado, ya sea por sobreexplotación, contaminación o ambas. El abuso sobre los acuíferos ha dañado ecosistemas teóricamente muy protegidos como las Tablas de Daimiel, el Mar Menor o Doñana pero el problema llega ya al agua del grifo y tiene a las confederaciones buscando alternativas de suministro y al Estado invirtiendo en infraestructuras allí donde la gravedad es mayor.
ANA TUDELA Y ANTONIO DELGADO
9 DE OCTUBRE DE 2022
España es el primer productor mundial de aceite de oliva, está en el podio de la producción de vino; es, junto con Países Bajos, el primer exportador de frutos rojos de la Unión Europea; el sureste español es conocido como “la huerta de Europa” por exportar al continente lechuga, brócoli, melón, cítricos durante buena parte del año y es el tercer país en producción de carne de cerdo a nivel mundial, ocupando el primer puesto a nivel europeo desde que superó a Alemania.
Bajo esa fábrica intensiva se ha ido gestando, a base de sacar más agua de la que es capaz de reponer el ciclo natural y de contaminarla con fertilizantes, plaguicidas o purines, otra realidad a la que se ha prestado mucha menos atención que a las cifras de exportaciones y producción: los acuíferos, las reservas de agua subterránea de España llamadas a ser presente y sobre todo futuro del abastecimiento humano conforme la emergencia climática arrecie, están seriamente dañados.
El 44% de las masas de agua bajo el suelo se encuentran en mal estado, ya sea químico, cuantitativo o ambos, según ha desvelado la investigación SOS Acuíferos, realizada por DATADISTA junto a Greenpeace España y basada en los documentos de los planes de tercer ciclo (2022-2027) de las confederaciones hidrográficas, que están en proceso de aprobación y que España tiene que presentar ante Europa.
El 27% de las masas de agua subterránea en España se declara en mal estado cuantitativo, sobreexplotadas, se extrae más agua de la que es capaz de reponer el ciclo natural; el 30%, en mal estado químico, se ha alcanzado un nivel de contaminación (sobre todo por nitratos pero también plaguicidas, metales…) por encima de los niveles máximos para la salud humana. El 14% se declara en mal estado cuantitativo y químico. Si una masa suspende en alguno de estos dos parámetros o los dos se declara en mal estado global.
En el siguiente mapa se puede explorar la situación de cada masa tanto en cantidad como calidad, el peso de las extracciones respecto al agua que es capaz de reponer de forma natural, así como aquellas masas con impactos de magnitud suficiente como para ponerlas en riesgo.
MAPA INTERACTIVO: Conoce el estado de las aguas subterráneas
Buen estado
Mal estado
Mal estado con prórroga más allá de 2027
3. Hermanamiento China-Brasil.
La visión de Xulio Ríos sobre el reciente viaje de Lula a Brasil.
El hermanamiento de China y Brasil
Los líderes de ambos países, unidos por importantes relaciones comerciales, aspiran a transformar el orden mundial para hacer valer los intereses de los emergentes
Xulio Ríos 19/04/2023
La visita a China del presidente brasileño Lula da Silva ha cristalizado en una geminaçao (hermanamiento) que va a suponer un importante impulso a las relaciones bilaterales, pero también una intensificación de los compromisos y apoyos mutuos para influir en mayor medida en la gobernanza global. Los liderazgos de ambos países asumen que no se puede perder más tiempo para ganar profundidad en la transformación estratégica del orden global, dando pasos decididos hacia la multipolaridad. Ese convencimiento y premura han quedado de manifiesto en la rápida reprogramación de la visita de Lula a Beijing, tras una indisposición que le obligó a posponer la cumbre. Esta fuerte motivación contrasta con la demora aplicada a la visita del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, aún pendiente tras ser suspendida a consecuencia del incidente del supuesto globo espía.
Relanzamiento bilateral
China y Brasil mantienen una relación que ha crecido vertiginosamente en lo que va de siglo XXI. Si bien durante el mandato de Jair Bolsonaro esta se desgastó, lo cierto es que incluso entonces la fuerte inercia comercial sirvió de amortiguador de las controversias políticas.
La de Brasilia es una de las pocas economías de la región y del mundo que puede presumir de una balanza comercial positiva con China, en virtud, sobre todo, de la importante exportación de soja y minerales.
Brasil llegó a ser, en 1993, el primer país en desarrollo en establecer una asociación estratégica con China, así como el primer país latinoamericano en forjar una asociación estratégica integral en 2012. Hoy es el primer país latinoamericano cuyo comercio con China ha superado los 150.000 millones de dólares (9.000 millones en 2004). La relación con China representó el 26,8% del total de las exportaciones brasileñas en 2022. Para China, Brasil es el mayor socio comercial y el principal destino de inversión en América Latina, en tanto que Beijing se ha mantenido como el mayor socio comercial del país sudamericano durante 14 años consecutivos.
Entre 2005 y 2021, Brasil fue el cuarto mayor receptor mundial de inversiones chinas. Pero de 2007 a 2021, el 76,4% de ellas se concentraron en el sector energético (electricidad y extracción de petróleo y gas), mientras que solo el 5,5% se destinó a la industria manufacturera y el 4,5% a infraestructuras. Ambas partes mantienen una cooperación activa en una amplia gama de campos como petróleo y gas, electricidad, agricultura, infraestructura, comunicaciones y tecnología, y, al mismo tiempo, están promoviendo nuevos factores de crecimiento en economía digital, desarrollo verde e innovación tecnológica, entre otros.
El reto de ambas partes es dar el salto a una relación económica cualitativamente más rica y relevante, que se emancipe de la reprimarización y apueste por la elevación de su calidad, con especial foco en las nuevas tecnologías (Lula visitó Huawei en Shanghái) y también en ámbitos clave como las industrias verdes o la protección ambiental. La red 5G respaldada por tecnologías de Huawei ha cubierto la mayor parte de Brasil.
Hay en ese sentido tres variables que destacan de esta visita. Primero, la implicación china en la reindustrialización de la economía brasileña mediante la transferencia de tecnología, teniendo en cuenta al mismo tiempo el medio ambiente y la crisis climática. En el Palacio de Planalto lo denominan “neoindustrialización”. Ningún otro país reúne las condiciones financieras, industriales y tecnológicas de China para cooperar con Brasil en este ámbito. Hay numerosos sectores prometedores como vehículos eléctricos, tecnología de la información, 5G, energías renovables, aeroespacial, biomedicina y semiconductores.
Segundo, un eje social sustentado en la lucha contra la pobreza. Tras salir del Mapa Mundial del Hambre de la ONU en 2014 gracias a las políticas del PT, 33 millones de brasileños volvieron a caer en este lastre en el transcurso del periodo de Bolsonaro. Hoy, cerca de 120 millones sufren algún tipo de inseguridad alimentaria. China ha acumulado un enorme conocimiento sobre políticas públicas en este terreno del que los brasileños pueden extraer un valioso aprendizaje, en particular su programa de alivio selectivo de la pobreza.
Tercero, el acuerdo suscrito para avanzar en la reducción de la dependencia mutua del dólar a través del incremento del uso de las monedas respectivas en el comercio e inversiones bilaterales. Esa decisión política afrontará el duro reto de su implementación efectiva. El dólar se utiliza en el 84,3% del comercio mundial, según datos recientes publicados por el diario británico Financial Times. Pero la participación del yuan se ha más que duplicado desde la invasión de Ucrania, de menos del 2% al 4,5%, reflejo del mayor uso de la moneda china en el comercio con Rusia.
Por el momento, ha quedado en el aire la adhesión de Brasil a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que podría llegar más temprano que tarde. Actualmente participan en ella 21 países de la región, tras sumarse Argentina en 2022.
Multipolaridad y gobernanza global
La visita de Lula a China (con ocho ministros y más de 200 empresarios) y el entendimiento mostrado con Xi Jinping se han visto reforzados con la asunción de la presidencia del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS por parte de la expresidenta Dilma Rousseff, quien aportará a la institución un liderazgo fuerte y reconocido, lo que sin duda ayudará a multiplicar su potencial. El banco moviliza recursos para proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en los países del grupo BRICS y otras economías emergentes y países en desarrollo. Desde su establecimiento, el NBD ha aprobado 98 proyectos, con una inversión total que asciende a 33.200 millones de dólares.
El grupo BRICS fue establecido en 2015 por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En conjunto, representan alrededor del 40% de la población mundial y el 24% del PIB global. La potenciación de este acrónimo es uno de los puntos fuertes del eje Brasilia-Beijing, entendido por ambos como expresión de un intento de cambiar la gobernanza mundial y empoderar a los países emergentes.
Por otra parte, China ha mostrado su apoyo a la integración regional latinoamericana, en la que Brasil puede desempeñar un liderazgo significativo.
En Lula, Xi encuentra un interlocutor afín con quien proyectar una cooperación mucho más ambiciosa. Esto puede traducirse en una activa complicidad en los foros multilaterales, de forma que ese entendimiento constructivo le permite abrir otra ventana de cooperación que trasciende el reduccionismo del eje Moscú-Beijing, objeto de la crítica reiterada de los países más desarrollados de Occidente.
Solución política para Ucrania
A propósito de la guerra, se han reafirmado tres certezas: primera, que ni China ni Brasil son parte directa ni se sienten responsables del desencadenamiento de una crisis en la que ambos advierten el ingente peso de los intereses de Estados Unidos y la OTAN; segunda, que solo puede abrirse camino a la paz a través de una solución política; tercera, que la situación no está lo suficientemente madura como para impulsar una negociación.
Reafirmando la neutralidad crítica con Washington, Lula fue muy explícito en la demanda a Estados Unidos para que explore vías para arbitrar una solución pacífica en lugar de echar más leña al fuego. Un llamamiento que puede extenderse igualmente a la UE. Al mismo tiempo, ha invitado a más países a desempeñar un papel constructivo en la promoción de una solución política. Ambas partes decidieron mantenerse en contacto al respecto.
En su desplazamiento a Abu Dabi, Lula dijo que esperaba conformar con China y otros países un “G20 político” para tratar de poner fin a la guerra. Reveló, además, que había discutido la iniciativa con el presidente estadounidense Joe Biden, el canciller alemán Olaf Scholz, el presidente francés Emmanuel Macron y los líderes de los países sudamericanos.
Conclusión
Al cumplirse los primeros cien días del nuevo gobierno de Brasil, la visita de Lula a China ha servido para ensanchar la cooperación y hacerla más integral. Asimismo, ha abierto una fase nueva en la complicidad bilateral en cuanto a las ambiciones de desarrollo, pero también en lo estratégico. “Queremos elevar el nivel de la asociación estratégica entre nuestros países, expandir los flujos comerciales y, junto con China, equilibrar la geopolítica mundial”, dijo Lula.
China y Brasil son los mayores países en desarrollo en los hemisferios oriental y occidental, recuerda la narrativa de Beijing. Hay compromiso en el respeto a los sistemas políticos, modelos de desarrollo, independencia en la política exterior, multilateralismo y multipolaridad.
La hiperactiva diplomacia china abarca los cinco continentes. Es claro que Brasil representa una alta prioridad en su agenda. Por su parte, Lula quiere reactivar el papel de Brasil como sujeto geopolítico. Es compartida la apuesta por los BRICS pero también el impulso a la CELAC, Mercosur, Unasur, o la cooperación en el G20. Hay grandes consensos sobre cuestiones regionales (incluido Taiwán) e internacionales.
¿Podrá Brasil soportar la presión que se le avecina y asegurar los diques precisos para que su diplomacia tome las decisiones de forma independiente? Lula ha sido bastante contundente en sus declaraciones. No faltan ya las advertencias acerca de su alejamiento de las tesis hegemónicas, a menudo calificadas como occidentales aunque estas reflejen cada vez más una sana pluralidad.
4. El papel de reserva del dólar según el Financial Times
Con un título muy significativo, el FT repasa también la evolución del dólar como moneda de reserva. No le está yendo muy bien… Naturalmente, para acabar diciendo que sigue siendo la mejor divisa.
Dólar 🙁
El billete verde podría representar ahora menos de la mitad de las reservas mundiales
© FTAV/Midjourney
Robin Wigglesworth 19 abril 2023
Solemos mostrarnos escépticos ante los comentarios sobre el «¡¡¡RIP DÓLAR!!!», ya que la divisa estadounidense disfruta de la madre de todos los efectos de red. Pero la última nota de Stephen Jen plantea algunas cuestiones interesantes.
Jen es un analista de divisas muy conocido. En Morgan Stanley, acuñó la famosa teoría de la «sonrisa del dólar», según la cual la divisa estadounidense tiende a ir bien cuando la economía está en auge. Ahora dirige Eurizon SLJ, y de vez en cuando sigue publicando fascinantes investigaciones sobre el mundo de las divisas.
Su última nota informativa sostiene que el dólar estadounidense «ha sufrido un colapso impresionante» como moneda de reserva, que parece haberse acelerado tras la decisión de Washington de ejercer su control sobre el sistema financiero internacional basado en el dólar contra Rusia.
Jen calcula que, si se ajustan las variaciones de los precios, la cuota del dólar como moneda oficial de reserva mundial ha pasado de alrededor del 73% en 2001 a cerca del 55% en 2021.
Luego, el año pasado, cayó al 47% del total de las reservas mundiales.
Énfasis de FT Alphaville a continuación:
El dólar está perdiendo su cuota de mercado como moneda de reserva a un ritmo mucho más rápido de lo que se cree. Tras un descenso constante de su cuota de mercado mundial durante las dos últimas décadas, en 2022 el dólar perdió cuota de mercado a un ritmo 10 veces más rápido. Los analistas no han detectado este gran cambio porque calculan el valor nominal de las tenencias de dólares de los bancos centrales del mundo sin tener en cuenta los cambios en el precio del dólar. Ajustando estos cambios de precio, el dólar, calculamos, ha perdido alrededor del 11% de su cuota de mercado desde 2016 y el doble desde 2008.
Esta erosión del estatus de moneda de reserva del dólar se ha acelerado precipitadamente desde el inicio de la guerra en Ucrania. Las medidas excepcionales adoptadas por Estados Unidos y sus aliados contra Rusia han sobresaltado a los grandes países poseedores de reservas, la mayoría de los cuales pertenecen al Sur Global.
. . . Sin necesidad de que tomemos partido en este debate sobre Ucrania, parece razonable especular que el principal motor del desplome del estatus de reserva del dólar en 2022 puede haber reflejado una reacción de pánico ante la puesta en peligro de los derechos de propiedad. Lo que presenciamos en 2022 fue una especie de momento «defund-the-global-police», en el que muchos gestores de reservas del mundo no estaban de acuerdo con la conducta tanto de Rusia como de Estados Unidos.
Sin embargo, antes de apresurarse a tuitear sobre cómo EE.UU. necesita adoptar bitcoin para seguir siendo relevante, hay algunos matices importantes a considerar aquí.
En primer lugar, la narrativa sobre la militarización del dólar se ve enturbiada por el hecho de que los principales beneficiarios han sido el yen y el euro, cuya cuota de mercado de reserva ajustada al precio aumentó un 5% en 2022. Obviamente, estos países se unieron a las sanciones rusas.
Tal vez el euro se esté beneficiando de un poco más de ambigüedad por parte de Europa sobre si siempre seguiría el camino de Estados Unidos en estos asuntos (notablemente no lo hizo cuando se trató de las sanciones a Irán bajo Trump). China es el mayor tenedor de reservas del mundo, después de todo, y el reciente gambito diplomático de pedo cerebral de Macron podría hacer que Pekín se sienta un poco más seguro en euros.
Pero si usted es un banco central rico en reservas en otro lugar eso no va a ser mucho consuelo. Además, ¿se sentiría realmente más cómodo, por ejemplo, con el renminbi? Incluso si fuera totalmente convertible y líquido, ¿se sentiría sinceramente más seguro de que Pekín se comportará más legalmente que Washington DC? El dólar sigue pareciendo la proverbial camisa menos sucia del armario.
Además, como subraya Jen, en realidad hay dos pilares que hacen que el dólar estadounidense sea tan poderoso: su papel como moneda de reserva de elección y su uso dominante en las finanzas y el comercio mundiales. «Los inversores no deberían confundirse con estos dos conceptos diferentes», argumenta.
Aunque el Sur Global parece no estar dispuesto a seguir manteniendo activos en dólares, no parece tener la capacidad de desprenderse del dólar estadounidense como moneda internacional, especialmente para las transacciones financieras. Sospechamos que será muy difícil superar los fuertes efectos de red que han estado detrás del estatus de moneda internacional del dólar.
La clave para derribar el trono del dólar como moneda internacional depende de la evolución relativa y la estabilidad de los distintos mercados financieros. Si los mercados financieros fuera de EE.UU. prosperaran (creciendo en tamaño y volviéndose cada vez más enérgicos, sin ser inestables), y si ocurriera lo contrario en EE.UU., el dólar podría muy bien encontrar su desaparición. Sin embargo, en nuestra opinión, no se trata de un riesgo inminente, aunque las tendencias van en esa dirección.
Por poner un ejemplo: La última encuesta trienal sobre divisas del Banco de Pagos Internacionales indica que la cuota del dólar estadounidense en el volumen total de divisas ha aumentado del 85% en 2010 al 88% el año pasado. En las finanzas mundiales es igualmente dominante.
De hecho, FTAV argumentaría que la denominación de las reservas de los bancos centrales es, con mucho, el menor de los dos pilares que sostienen al dólar estadounidense y, de hecho, es más un reflejo del hecho de que la moneda estadounidense es tan absolutamente dominante en lo que respecta al comercio mundial tanto de bienes reales como de valores financieros. Evidentemente, lo más inteligente es mantener la mayor parte de las reservas para imprevistos en la divisa en la que se realizan la mayor parte de los préstamos o las compras.
Sin embargo, Jen argumenta que Estados Unidos no debería engañarse a sí mismo, las cosas podrían cambiar, y más rápido de lo que Washington podría apreciar.
La opinión predominante de que «no hay nada que ver» con el dólar como moneda de reserva parece demasiado inocua y complaciente. Dicho esto, el dólar sigue disfrutando de ventajas sustanciales en la red como moneda internacional, principalmente por sus mercados financieros enormes, líquidos y que funcionan razonablemente bien. La persistencia de estas condiciones previas, sin embargo, no está predeterminada. Si Estados Unidos comete más errores políticos y abandona la cultura del autoexamen, es probable que llegue un momento en que gran parte del resto del mundo evite activamente utilizar el dólar. Por último, los inversores deben tener en cuenta que, aunque el Sur Global no puede evitar totalmente el uso del dólar, gran parte de él ya no está dispuesto a hacerlo.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
5. Bhadrakumar sobre temas militares
Las dos últimas entradas en el blog del diplomático indio me han parecido interesantes, así que os paso ambas en este mensaje. Ambos están relacionados con temas militares. https://www.indianpunchline.
20 de abril de 2023 por M. K. BHADRAKUMAR
Ucrania: ¿Estancamiento en una guerra de desgaste?
El presidente ruso Vladimir Putin (izq.) llega al Cuartel General del Grupo de Fuerzas Dnepr, Óblast de Kherson, 17 de abril de 2023
El presidente ruso, Vladimir Putin, viajó el lunes a los «nuevos territorios» del país, las regiones de Lugansk y Kherson/Zaporozhye, para evaluar la situación militar.
Ha comenzado la cuenta atrás para el «contraataque» ucraniano. La llegada del sistema de misiles Patriot a Ucrania atestigua la magnitud de la movilización para imponer grandes pérdidas a Rusia. El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha realizado hoy una visita sorpresa a Kiev, la primera desde que comenzó la guerra.
Los documentos filtrados del Pentágono son escépticos sobre el éxito de la contraofensiva ucraniana, pero Moscú hace sus propias valoraciones. En primer lugar, los neoconservadores no van a desenchufar el régimen de Zelensky, ya que eso significa abrir la caja de Pandora cuando el presidente Biden está a punto de anunciar su candidatura a un segundo mandato como presidente y no puede aceptar que Ucrania esté perdiendo la guerra.
En realidad, Ucrania está sufriendo una hemorragia. Está en la naturaleza de las guerras de desgaste que, en un momento dado, el bando más débil se quiebre y, a partir de ahí, el final llegue muy rápido. Así ocurrió en Siria, donde una vez ganada la batalla de Alepo, que duraba ya 5 años, en diciembre de 2016, las fuerzas gubernamentales arrasaron el país en una serie de victorias militares que echaron el telón al conflicto.
La guerra de desgaste en Ucrania puede parecer «estancada», pero lo decisivo será qué bando está infligiendo más bajas. No hay duda de que, a pesar de la masiva ayuda militar, de inteligencia, financiera y económica de Occidente, las fuerzas rusas han aplastado al bando ucraniano en toda la línea de contacto.
El embajador ruso en el Reino Unido declaró recientemente que la proporción de bajas en la guerra de desgaste es de aproximadamente siete soldados ucranianos por cada soldado ruso. Para poner las cosas en perspectiva, los informes de los medios de comunicación occidentales estiman que alrededor de 35.000 soldados ucranianos participarán en la próxima contraofensiva a lo largo de los 950 kilómetros de línea del frente, mientras que Putin ha declarado que las fuerzas de reserva rusas en la línea del frente suman ¡160.000 soldados!
El sistema de defensa aérea ucraniano se encuentra en estado crítico. Los rusos tienen un predominio de la artillería y, los rusos han fortificado fuertemente la línea del frente en los últimos 5-6 meses en múltiples capas de defensa, tales como minas, movimientos de tierra y bolardos para impedir el avance de tanques, etc.
La línea de fortificación rusa
Se trata de una táctica desesperada de Ucrania, que ha perdido gran parte de sus soldados más experimentados (se calcula que ha sufrido 120.000 bajas), para enfrentarse a los rusos, que tienen superioridad aérea y de misiles, superioridad de defensa antiaérea y de artillería, y superioridad de mano de obra entrenada, sobre todo.
Las zonas que Putin decidió visitar -Kherson / Zaporozhya y Lugansk- son aquellas en las que más se espera la contraofensiva ucraniana. Putin escuchó de los comandantes la situación militar y, por supuesto, con toda seguridad, eso le servirá para tomar decisiones sobre las contraestrategias rusas, tanto defensivas como ofensivas.
A pesar de las filtraciones del Pentágono y del consiguiente desorden y confusión en Washington y en las capitales europeas (y en Kiev), el contraataque ucraniano seguirá adelante para recuperar al menos parte del territorio perdido. Es una jugada desesperada.
Sin embargo, el pensamiento delirante sigue prevaleciendo en Washington. Así se desprende de un reciente artículo publicado en Foreign Affairs, del que son coautores dos veteranos del establishment estadounidense -el ex funcionario del Departamento de Estado Richard Haass y Charles Kupchan, miembro senior del Consejo de Relaciones Exteriores- titulado The West Needs a New Strategy in Ukraine: Un plan para pasar del campo de batalla a la mesa de negociaciones.
El artículo se ciñe en gran medida a los mitos engendrados por los neoconservadores -que las operaciones militares especiales de Rusia fracasaron y que la guerra «ha resultado mucho mejor para Ucrania de lo que la mayoría predijo»-, pero tiene ocasionales destellos de realismo. Se basa en el estribillo actualmente en boga en Washington de que «el resultado más probable del conflicto no es una victoria ucraniana completa, sino un sangriento estancamiento».
Haas y Kupchan escriben que «para cuando la ofensiva ucraniana llegue a su fin, es posible que Kiev también se incline por la idea de un acuerdo negociado, tras haber dado lo mejor de sí en el campo de batalla y enfrentarse a limitaciones cada vez mayores tanto de sus propios recursos humanos como de la ayuda exterior».
Los autores observan de pasada que los dirigentes rusos también tienen opciones y cálculos, ya que las sanciones occidentales no han conseguido paralizar la economía rusa, el apoyo popular a la guerra sigue siendo alto (por encima del 70%) y Moscú intuye que el tiempo corre a su favor, ya que la capacidad de resistencia de Ucrania y sus partidarios occidentales y su determinación disminuirán y Rusia debería poder ampliar sustancialmente sus ganancias territoriales.
En el fondo, Haas y Kupchan son de otro planeta. No pueden comprender que Rusia nunca aceptará un escenario en el que el conflicto termine con un alto el fuego, pero la OTAN continúe reforzando las capacidades militares de Ucrania e integrando progresivamente a Kiev en la alianza.
¿Por qué querría Rusia jugar a otro juego de sillas musicales mientras Occidente formaliza el ingreso de Ucrania en la OTAN, es decir, consentir una repetición del grotesco interregno entre los Acuerdos de Minsk de 2015 y las operaciones militares especiales de Rusia?
La visita de Putin a los nuevos territorios en esta coyuntura crucial, con la guerra de desgaste en un punto de inflexión, transmite una poderosa señal de que Rusia también tiene un plan ofensivo y no depende de Biden dar el soplo y suspender la guerra por poderes, por pura fatiga o distracciones apremiantes en Asia-Pacífico o debido a grietas en la unidad occidental o cualquier otra cosa.
Del mismo modo, es improbable que Rusia pueda llegar a reconciliarse con el régimen de Zelensky, al que Moscú considera una marioneta de la administración Biden. Pero, ¿cómo es posible que Biden se deshaga o pierda de vista a Zelensky mientras los esqueletos se agitan en el armario familiar?
Lo más importante es que la opinión pública rusa espera que Putin cumpla la promesa que hizo al ordenar las operaciones militares especiales. Todo lo que no sea eso significará que decenas de miles de vidas rusas han perecido en vano.
No es propio de la personalidad política de Putin ignorar la corriente de opinión rusa, ni pasar por alto la herida psique nacional mientras se reproducen las imágenes del desalojo forzoso de cientos de monjes de Pechersk Lavra, el complejo de monasterios ortodoxos rupestres del siglo XI en el corazón de Kiev, tachados de quintacolumnistas rusos. Fue una maniobra política calculada por Zelensky con el apoyo tácito de Occidente. (aquí y aquí)
Lo que los neoconservadores estadounidenses aún no han comprendido es que no han conseguido subyugar a Rusia a pesar de todas las humillaciones vertidas sobre su honor nacional, su orgullosa historia y su envidiable riqueza cultural. ¿Por qué iba Rusia a normalizarse con Estados que se apropiaron de su riqueza soberana e impusieron sanciones tan draconianas para desangrar y debilitar su economía?
La Secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, ha admitido en la CNN que las sanciones pueden acabar poniendo en peligro la hegemonía del dólar estadounidense. Pero sus comentarios no van lo suficientemente lejos.
Mientras tanto, la asociación estratégica entre Rusia y China se ha fortalecido, y la señal de esta semana ha sido la voluntad de Moscú de coordinarse con Pekín para contrarrestar los desafíos militares en Extremo Oriente. (Véase mi blog China, Russia circle wagons in Asia-Pacific)
Rusia dista mucho de estar aislada y goza de profundidad estratégica en la comunidad internacional. En cambio, durante el último año, el declive sistémico de Occidente y la menguante influencia mundial de Estados Unidos se han convertido en un proceso histórico inexorable.
Posted on abril 19, 2023 by M. K. BHADRAKUMAR
China y Rusia ponen sus carromatos en círculo en Asia-Pacífico
La visita oficial a Rusia del Consejero de Estado y Ministro de Defensa chino, el general Li Shangfu, del 16 al 19 de abril, puso de relieve, a primera vista, la necesidad emergente de ambos países de profundizar su confianza militar y su estrecha coordinación en el contexto del agravamiento de las tensiones geopolíticas y del imperativo de mantener el equilibrio estratégico mundial.
La visita da continuidad a las decisiones fundamentales adoptadas en las intensas conversaciones a solas mantenidas por el Presidente ruso Vladimir Putin y el Presidente chino Xi Jinping en Moscú los días 20 y 21 de marzo. Rompiendo con el protocolo, la visita de cuatro días del General Li estuvo precedida de una «reunión de trabajo» con Putin, según palabras del portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. (aquí y aquí)
Li no es ajeno a Moscú, ya que anteriormente estuvo a cargo del Departamento de Desarrollo de Equipos de la Comisión Militar Central que fue sancionada por Estados Unidos en 2018 por la compra de armas rusas, incluidos los aviones de combate Su-35 y los sistemas de misiles tierra-aire S-400.
Song Zhongping, destacado experto militar chino y comentarista de televisión, pronosticó que el viaje de Li señalaría el alto nivel de los lazos militares bilaterales con Rusia, y conduciría a «más intercambios mutuamente beneficiosos en muchos campos, incluidas las tecnologías de defensa y los ejercicios militares.»
El pasado miércoles, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció la imposición de controles a la exportación a una docena de empresas chinas por «apoyar a las industrias militares y de defensa de Rusia». El Global Times replicó desafiante que «al igual que China es una gran potencia independiente, Rusia también lo es. Tenemos derecho a decidir con quién llevamos a cabo una cooperación económica y comercial normal. No podemos aceptar que Estados Unidos nos señale con el dedo o incluso nos coaccione económicamente».
Putin dijo en la reunión con Li el Domingo de Resurrección que la cooperación militar desempeña un papel importante en las relaciones entre Rusia y China. Analistas chinos dijeron que la visita de Li es también una señal enviada conjuntamente por China y Rusia de que su cooperación militar no se verá impactada por la presión estadounidense.
Putin había revelado en octubre de 2019 que Rusia estaba ayudando a China a crear un sistema de alerta temprana de misiles que mejoraría drásticamente la capacidad defensiva de China. Los observadores chinos señalaron que Rusia tenía más experiencia en el desarrollo y funcionamiento de un sistema de este tipo, capaz de identificar y enviar alertas inmediatamente después del lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales.
Esta cooperación demuestra un alto nivel de confianza y requiere una posible integración de los sistemas rusos y chinos. La integración del sistema será mutuamente beneficiosa; las estaciones situadas en el norte y el oeste de Rusia podrían proporcionar a China datos de alerta y, a su vez, China podría proporcionar a Rusia datos recogidos en sus estaciones del este y el sur. Es decir, los dos países podrían crear su propia red mundial de defensa antimisiles.
Estos sistemas se encuentran entre las áreas más sofisticadas y sensibles de la tecnología de defensa. Estados Unidos y Rusia son los únicos países que han sido capaces de desarrollar, construir y mantener tales sistemas. Sin duda, la estrecha coordinación y cooperación entre Rusia y China, dos potencias con armamento nuclear, contribuirá profundamente a la paz mundial en las actuales circunstancias al contener y disuadir la hegemonía estadounidense.
No puede ser una coincidencia que Moscú ordenara un repentino control de las fuerzas de su Flota del Pacífico del 14 al 18 de abril, coincidiendo con la visita de Li. La inspección tuvo lugar en el contexto del agravamiento de la situación en torno a Taiwán.
En efecto, a principios de abril se supo que el portaaviones estadounidense USS Nimitz se acercaba a Taiwán; el 11 de abril, EEUU inició en Filipinas unas maniobras militares de 17 días en las que participaron más de 12.000 soldados; el 17 de abril aparecieron noticias sobre el envío de 200 asesores militares estadounidenses a Taiwán.
La semana pasada comenzaron en la base aérea de Minot, en Dakota del Norte, los ejercicios estratégicos estadounidenses Global Thunder 23 (que es el Mando de Ataques Globales de la Fuerza Aérea estadounidense), en los que se realizó un entrenamiento para cargar misiles de crucero con cabeza nuclear en bombarderos. Las imágenes mostraban bombarderos estratégicos B-52H Stratofortress siendo equipados por el personal técnico de vuelo de la base con misiles de crucero AGM-86B ¡capaces de llevar cabezas nucleares en los pilones bajo las alas!
Una vez más, los ejercicios de las fuerzas de aviación y de la flota estadounidenses se han hecho notar cada vez más en las inmediaciones de las fronteras rusas o en regiones donde Rusia tiene intereses geopolíticos. El 5 de abril, B-52 Stratofortress sobrevolaron la península coreana supuestamente «en respuesta a las amenazas nucleares y de misiles de Corea del Norte». Al mismo tiempo, Corea del Sur, Estados Unidos y Japón realizaron maniobras navales trilaterales en aguas del Mar de Japón con la participación del portaaviones USS Nimitz.
El Secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, llamó recientemente la atención sobre la creciente capacidad de Japón para llevar a cabo operaciones ofensivas, lo que, según él, constituye «una flagrante violación de uno de los resultados más importantes de la Segunda Guerra Mundial». Japón tiene previsto comprar a Estados Unidos unos 500 misiles de crucero Tomahawk, que pueden amenazar directamente la mayor parte del territorio del Lejano Oriente ruso. La Mitsubishi Heavy Industries está trabajando en el desarrollo de misiles antibuque terrestres Tipo 12 «para proteger las remotas islas de Japón».
Japón también está desarrollando armas hipersónicas diseñadas para llevar a cabo operaciones de combate «en islas remotas», que los rusos ven como opciones para la posible toma de las Kuriles del Sur por parte de Japón. En 2023, Japón contará con un presupuesto militar superior a 51.000 millones de dólares (a la par que el de Rusia), que está previsto que aumente hasta los 73.000 millones.
De hecho, durante la última inspección sorpresa, los buques y submarinos de la Flota rusa del Pacífico hicieron la transición desde sus bases a las japonesas, en los mares de Okhotsk y de Bering. El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, declaró que «en la práctica, es necesario elaborar medios para impedir el despliegue de fuerzas enemigas en la zona de importancia operativa del océano Pacífico -la parte meridional del mar de Okhotsk- y repeler su desembarco en las islas Kuriles del Sur y la isla de Sajalín».
‘En voz alta en la tranquilidad…
Examinando los alineamientos regionales, Yuri Lyamin, experto militar ruso e investigador principal del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías, un destacado think tank del complejo militar-industrial, declaró al diario Izvestia:
«Teniendo en cuenta que no hemos resuelto la cuestión territorial, Japón reclama nuestras Kuriles del Sur. En este sentido, los controles son muy necesarios. Es necesario aumentar la preparación de nuestras fuerzas en Extremo Oriente…
«En el contexto de la situación actual, tenemos que seguir reforzando la cooperación en materia de defensa con China. De hecho, se está formando un eje contra Rusia, Corea del Norte y China: EE.UU., Japón, Corea del Sur, Taiwán, y luego va a Australia. Gran Bretaña también está intentando participar activamente… Hay que tener en cuenta todo esto y establecer una cooperación con China y Corea del Norte, que son, podría decirse, nuestros aliados naturales».
En unas observaciones muy significativas en una reunión en el Kremlin con Shoigu el 17 de abril -mientras Li estaba en Moscú- Putin señaló que las prioridades actuales de las fuerzas armadas rusas «se centran principalmente en la vía ucraniana… (pero) el teatro de operaciones del Pacífico sigue siendo relevante» y hay que tener en cuenta que «las fuerzas de la flota (del Pacífico) en sus componentes individuales pueden utilizarse sin duda en conflictos en cualquier dirección.»
Al día siguiente, Shoigu dijo al general Li: «En el espíritu de amistad inquebrantable entre las naciones, los pueblos y las fuerzas armadas de China y Rusia, espero con interés la cooperación más estrecha y fructífera con usted…». La lectura del Ministerio de Defensa ruso dijo:
«Sergei Shoigu subrayó que Rusia y China podrían estabilizar la situación mundial y disminuir el potencial de conflicto coordinando sus acciones en la escena mundial. Es importante que nuestros países compartan el mismo punto de vista sobre la transformación en curso del panorama geopolítico mundial… La reunión que celebramos hoy contribuirá, en mi opinión, a consolidar aún más la asociación estratégica Rusia-China en el ámbito de la defensa y permitirá un debate abierto sobre cuestiones de seguridad regional y mundial.»
Pekín y Moscú visualizan que EEUU, habiendo fracasado en su intento de «borrar» a Rusia, está volviendo su atención hacia el teatro de operaciones de Asia-Pacífico. Baste decir que la visita de Li demuestra que la realidad de la cooperación en materia de defensa entre Rusia y China es complicada. La cooperación técnico-militar entre Rusia y China siempre ha sido bastante reservada, y el nivel de secretismo ha aumentado a medida que ambos países se involucran en una confrontación más directa con Estados Unidos.
El significado político de la declaración de Putin de 2019 sobre el desarrollo conjunto de un sistema de alerta temprana de misiles balísticos fue mucho más allá de su importancia técnica y militar. Demostró al mundo que Rusia y China estaban al borde de una alianza militar formal, que podría desencadenarse si la presión estadounidense llegaba demasiado lejos.
En octubre de 2020, Putin sugirió la posibilidad de una alianza militar con China. La reacción del Ministerio de Asuntos Exteriores chino fue positiva, aunque Pekín se abstuvo de utilizar la palabra «alianza».
Una alianza militar operativa y eficaz puede formarse rápidamente si surge la necesidad, pero sus respectivas estrategias de política exterior hacían improbable tal medida. Sin embargo, el peligro real e inminente de un conflicto militar con EEUU puede desencadenar un cambio de paradigma.
6. Acabáramos…
Como ya sabréis, Radio Svoboda es simplemente el nombre en ruso de Radio Free Europe/Radio Liberty, ese paladín de las libertades y ejemplo de integridad periodística. https://twitter.com/
Radio Svoboda y los espías ucranianos han llegado oficialmente al fondo del barril con ésta. «En Ucrania, un residente de la región de Nikolaev, Vasily Romanishin, que se considera a sí mismo un brujo, fue acusado de espiar para el «Imperio de las Brujas más Fuertes» ruso
7. El giro de 360 grados de Baerbock
Así como el viaje de Macron a China parece haber cambiado las opiniones del presidente francés -se habla incluso de un plan de paz secreto francochino para Ucrania-, la ministra de exteriores de Alemania volvió como se fue, o más antichina si cabe.
Algunos momentos estelares de su visita:
Resumen de la visita de Baerbocks a China:
– Dio una charla a China sobre los uigures
– Dio una charla a China sobre Rusia
– Dio una charla sobre el colonialismo
– Dio una charla a China sobre la libertad económica…
Le preguntan sobre el Nord Stream, y echa balones fuera:
Cuando vuelve aún es peor:
La ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, dice que partes de su reciente viaje a China fueron «más que impactantes», ya que la nación se ha vuelto más agresiva y represiva. Ella dijo que si bien China era el mayor socio comercial de Alemania, no era necesariamente el más importante.
Tanto es así, que se habla de tensión entre el SPD y los soi-disant Verdes:
«Interesante: parece que está surgiendo una fractura en el gobierno alemán sobre China, entre el SPD (el partido de Scholtz) por una «estrategia no anti-China» y los Verdes – FM Baerbock y el vicecanciller Habeck – que son, bueno… muy ideológicos en todos los sentidos.»
Pero enlaza con un artículo del Spiegel tras muro que no puedo saltar.