Miscelánea 26/11/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.

ÍNDICE
1. Kant y la dialéctica.
2. Kagarlitsky, la crisis del capitalismo y la izquierda.
3. La cuestión comunista.
4. El legado de AMLO, 3.
5. Posible alto el fuego en el Líbano.
6. La acusación es contra Occidente.
7. Victoria de la izquierda en Botsuana.
8. La sudafricanización de Israel.
9. Resumen de la guera en Asia occidental, 25 de noviembre.

1. Kant y la dialéctica.

En Viento Sur publican este ensayo en el que se argumenta que la dialéctica marxista -sea eso lo que sea- le debe más a Kant que a Hegel. Doctores tiene nuestra iglesia que podrán opinar con más fundamento. https://vientosur.info/

Tricentenario del nacimiento de Kant. Las raíces kantianas de la dialéctica marxista

Alfredo López Pulido

21/Nov/2024 | VientoSur nº 194Marxismoplural 2

El objetivo del presente trabajo es mostrar que la dialéctica como método de análisis de la realidad socio política que suele utilizar la tradición marxista hunde sus raíces mucho más en el pensamiento kantiano y no tanto en el hegeliano como normalmente se piensa.

Los orígenes de la dialéctica
Descartes solía imaginar la ciencia como un árbol, donde el tronco sería la matemática, sus ramas las diferentes ciencias y cuya rama más alta sería la moral, encargada de dirigir y orientar todo el proceso investigador. La tradición cartesiana siempre había entendido que la ética formaba parte de la ciencia como principio rector. La construcción de una ética geométrica es común a todos ellos, reservando las raíces del árbol para la metafísica. Esta imagen quería mostrar la correspondencia y unidad entra las ciencias y la filosofía. Dando a entender que su separación llevaría a construir un árbol sin raíces, sin cimientos. El proceder filosófico occidental siempre se había entendido como un estudio de las concepciones que subyacen a las teorías científicas. Que hoy en día se vea más asociada a las disciplinas más literarias se debe al idealismo alemán, con Hegel a la cabeza, donde todos sus componentes tenían formación teológica. 

Muchos de los problemas actuales proceden de aquí, de haber interpretado erróneamente la dualidad cartesiana separando las letras de las ciencias, la moral de la física, el árbol de sus raíces y haber construido un pensamiento que nace muerto, sin base. Donde la economía ha sustituido a la ética en el corazón de la política, de la gestión de la polis, desembocando en una razón inerte e instrumental. En un entendimiento analítico sin el papel regulador de la razón, como diría Kant. Parafraseando a Descartes, nosotros podríamos construir el árbol moderno del pensamiento materialista, donde el tronco sería el marxismo y las raíces la dialéctica transcendental kantiana.

Esta forma de intentar entender la realidad a partir de contraposiciones antitéticas procede originariamente del pensamiento oriental, principalmente de la filosofía taoísta. En ella el mundo está compuesto por dos fuerzas contrapuestas conocidas como el ying y el yang, que forman parte de una totalidad inmanente que las engloba, desprovista de cualquier tipo de transcendencia. Estas categorías son ficciones intelectuales (no tienen entidad real) y funcionan como herramientas, metáforas conceptuales necesarias para poder pensar esa Realidad unitaria llamada en principio Naturaleza, luego Cosmos y finalmente Universo. Realidad global, única, sin sujeto, sin sustancia, establecida y compuesta por una red de relaciones causales de la que todo y todos formamos parte, donde nada existe aisladamente sin relación con otros componentes de la misma. Esta forma dialéctica, a veces pagana, a veces hermética, de ver el mundo llega a Occidente de la mano de los presocráticos, siendo Anaximandro, Demócrito, Empédocles, Heráclito y Parménides sus figuras más destacadas. En todos, principalmente en los tres últimos, el Cosmos (orden en griego) se explica a partir de esas fuerzas enfrentadas. 

De ahí (haciendo escala en Platón y Aristóteles), llegará al estoicismo y al epicureísmo. De rerum natura, de Lucrecio, sería la obra que condensaría todo este movimiento. Un trabajo que aúna ética y física. De aquí nacería, según Althusser, la corriente subterránea del materialismo que recorre toda la filosofía occidental hasta Marx, pasando por Maquiavelo, Spinoza y los materialistas ilustrados europeos. La filosofía crítica kantiana-fichteana y su concepto de praxis encajan perfectamente dentro de esta tradición y serían así parte de las raíces teóricas y prácticas de las que se nutre el pensamiento de Marx. Hegel empezará a construir su propia propuesta dialéctica como superación de la filosofía crítica kantiana-fichteana, tal y como la podemos encontrar en la Fenomenología del espíritu y en la Ciencia de la lógica, principalmente. La misma que Marx intentará poner boca arriba.

De Kant a Hegel. La transformación de la dialéctica
La gran diferencia entre la dialéctica kantiana y la hegeliana es que las contradicciones en Kant no tienen síntesis y con ello nunca se resuelve la tensión entre los términos (tesis y antítesis) que las componen. Sabido es que la Crítica de la razón pura puede interpretarse como un intento de fundamentación de la nueva ciencia mecanicista. Dividida básicamente en tres partes –estética transcendental, analítica transcendental y dialéctica transcendental–, su tema central es cómo es posible el conocimiento científico, cuáles son las condiciones de posibilidad de la experiencia científica; de ahí el término transcendental que acompaña a las tres partes mencionadas. Después de un periplo sinuoso por la matemática y la física, donde se muestran como ciencias ya consolidadas, Kant determina en la dialéctica transcendental la imposibilidad de la metafísica como ciencia. Pero el que no pueda ser una ciencia no la convierte en algo innecesario, muy al contrario, su función es representar un papel rector, moral, en la investigación científica a la hora de elegir entre unas opciones u otras. Según Kant, la elección, sea la que sea, debe estar marcada por el respeto a la dignidad de las personas, las cuales siempre deben ser tratadas como fines en sí mismas, nunca como medios.

Conviene aclarar que transcendental no tiene nada que ver con transcendente a pesar de compartir la misma raíz etimológica. Transcendental significa condiciones de posibilidad del conocimientoLo transcendental sería así la condición de posibilidad de la inmanencia. De ahí que Kant llame a su sistema idealismo transcendental y realismo empírico. El idealismo transcendental (no el idealismo a secas) es la condición de posibilidad de la objetividad científica. Es decir, la objetividad existe, pero es construida, mediada por el sujeto investigador que la construye. Estas condiciones establecen el marco necesario de lo que podemos considerar ciencia, realidad objetiva en cada momento. Aquí el pensamiento metafísico expresa la tensión entre las condiciones ideales de posibilidad y las condiciones reales de su ejecución. Exactamente igual que el proceder de la ciencia mecanicista desde Galileo que, al estudiar el movimiento, se remontaba a sus condiciones ideales en el vacío, sin ningún tipo de rozamiento, para desde ahí calcular su movimiento real. El mismo proceder que podemos observar en Marx cuando deduce las características reales del capital (dinero-mercancía-dinero plus) a partir de sus condiciones ideales (dinero-mercancía-dinero).

La dialéctica transcendental kantiana se desarrolla a partir de tesis contradictorias entre sí llamadas antinomias, sin posibilidad de solución, unas de corte idealista (existencia de la libertad, existencia de Dios y del alma inmortal) y otras de corte materialista (necesidad natural, infinitud del universo y finitud humana). Somos nosotros los que debemos optar moral y políticamente, nunca epistemológicamente, por una u otra y esa opción siempre será contingente, regulativa de nuestra experiencia socio política. Es sabido que Kant apuesta por las tesis materialistas contemplando la libertad como una ilusión, un postulado necesario. No somos libres, pero debemos actuar como si (als ob) lo fuéramos. La tensión ética entre elegir una opción u otra de dichas antinomias nunca desaparecerá. No hay algoritmos ni fórmulas qué nos puedan ayudarsino incertidumbre y esfuerzo. Tampoco hay síntesis, sino reconciliaciones momentáneas e inciertas para ser resueltas provisionalmente de manera moral y política. Con qué derecho decidimos lo que decidimos, qué hace de nosotros defender una opción u otra, qué máxima debe guiar nuestra acción. Partimos, por educación social y familiar, de una metafísica interiorizada, heterónomaa; si no la sometemos a crítica, nos dirá Kant, si creeremos que somos así por naturaleza, no alcanzaremos la autonomía. Pensamiento al que se recurre cuando se intenta justificar el estado de cosas existente, identificar naturaleza y cultura, atribuir a la naturaleza rasgos sociales como el interés o el egoísmo y definirlos como innatos. Sin embargo, Fichte solía decir que “el tipo de filosofía que se elige depende del tipo de persona que se es”. Estamos obligados moralmente a someter a crítica nuestras propias convicciones.

Por el contrario, en Hegel ya viene dada la solución al dilema que plantean las tesis y las antítesis en una síntesis superadora de ambas que recoge lo mejor de ellas haciendo avanzar la historia hacia un final, un telos que supone una reconciliación con los hechos. “Todo lo real es racional”. Así justifica Hegel, por ejemplo, la llegada de Napoleón a Berlín: “He visto al emperador a caballo, he visto la razón en la historia”. Cuando al mismo tiempo Fichte critica a Napoleón por ser el termidor de la Revolución, Hegel lo ve como su continuador. Todos los acontecimientos que se den en la realidad pasan a ser racionales, simplemente por el hecho de que han ocurrido, como si no hubiese otras posibilidades, otras opciones, otras potencialidades. Sin embargo, hoy sabemos que el capitalismo y el Estado absolutista se podían haber evitado, había otros caminos que estaban explorando los movimientos milenaristas y revolucionarios al final de la Edad Media. No estaba determinado, no había una finalidad intrínseca, un determinismo histórico para que tuviera que ocurrir así. No había ningún tipo de síntesis que implicase que el capitalismo era la superación del medievo. Este tipo de análisis marxista de corte hegeliano determinista y finalista se ha pagado muy caro a lo largo de la historia, llegándose a justificar lo injustificable. No importaba lo que ocurriera porque la Historia siempre jugaba a nuestro favor, siempre estaba de nuestro lado, el socialismo llegaría casi sin hacer nada por las contradicciones internas del capitalismo.

Es curioso que todos los autores y autoras que han usado o intentado recuperar la dialéctica materialista, en la estela de Marx, él mismo incluido, aunque no siempre, han renunciado a la síntesis como método del análisis político. Pese a que han solido atribuir su interpretación a Hegel, realmente la dialéctica sin síntesis como venimos diciendo, como opción temporal, moral y política se encuentra en Kant, en su dialéctica transcendental. No está de más recordar que Marx titula algunos de sus principales trabajos con el kantiano término de críticaContribución a la crítica de la economía política y Crítica de la filosofía del derecho de Hegel.

Desde sus orígenes, la metafísica dialéctica siempre ha tenido dos vertientes: una procesual, dinámica, y otra ética, moral, que actúa como motor del cambio. Como venimos diciendo, supone un pensamiento global, que concibe la realidad como un todo unitario, compuesta por una red de fuerzas causales entre sí, las cuales definen a su vez a los elementos que las componen.

La tradición materialista en los marxismos
Dentro de la tradición marxista, a la hora de abordar o interpretar la situación política, suele ser más común recurrir constantemente al materialismo histórico y, sin embargo, salvo raras excepciones, apenas se hace ya referencia a su otro hermano, el materialismo dialéctico. A diferencia del histórico, mucho más mencionado y usado, el materialismo dialéctico no goza de muy buena salud y ha dejado de ser un referente dentro del pensamiento comunista. Buscar las causas de todo ello nos puede ayudar a solucionar algunos prejuicios y malentendidos.

Si bien está de sobra documentado el recurso que hace Marx al término materialismo para referirse a su interpretación de la historia a lo largo de toda su obra, en cambio, la denominación del materialismo dialéctico es más problemática. En principio se pretende sostener una interpretación de la naturaleza a partir de las leyes de la dialéctica hegeliana (salto de la cantidad a la cualidad, la lucha de contrarios, definidos como tesis y antítesis y su identidad en una síntesis superadora recuperando lo mejor de ambas).

Marx, ocupado en la redacción de Das Kapital acuerda con Engels que se ocupe de desarrollar la lectura materialista de la dialéctica hegeliana, la cual lleva a cabo principalmente en tres trabajos: Dialéctica de la Naturaleza (de 1883, obra inconclusa, quizás por la muerte de Marx, y construida desde apuntes y notas sueltas que Engels fue tomando lo largo de los años), La revolución de la ciencia del Sr. Eugen Düring (conocido como el Anti-Düring, publicado en 1878, supone una crítica a la concepción científica y política del profesor universitario Eugen Düring que intentaba desarrollar su propia versión del socialismo) y Del socialismo utópico al socialismo científico (que vino a ser un resumen del Anti-Düring). El objetivo filosófico de todo ello era poner boca arriba la dialéctica hegeliana que según Marx se encontraba boca abajo 1.

Estos tres textos son considerados hoy como parte principal del corpus doctrinal de la ideología marxista, porque en ellos adquieren carta de naturaleza los dos materialismos, el histórico y el dialéctico (encargado de desarrollar la concepción filosófico-científica de la Naturaleza). Es lo que daría sustento al llamado socialismo científico como oposición a los otros socialismos, denominados utópicos por Engels, de corte más idealista y libertario como el defendido por el profesor Düring. 

Tarea continuada por Lenin, en Materialismo y empiriocriticismo. Notas críticas sobre una filosofía reaccionaria, principalmente, y en sus Cuadernos filosóficos posteriores. Una vez muerto éste, en 1924 y a partir de la publicación por Stalin de Los fundamentos del leninismo, el materialismo dialéctico o diamat pasa a ser el pensamiento filosófico oficial de la Unión Soviética estalinista. Trotsky en sus últimos trabajos de 1939, En defensa del marxismo y sus apuntes filosóficos defenderá un materialismo dialéctico leninista frente a su apropiación por parte del estalinismo.

Publicado en 1909, Materialismo y empiriocriticismo, es un libro escrito deprisa, dentro de una coyuntura histórica concreta y supone un ataque contra la filosofía idealista representada según él, y en ese momento, por el positivismo de Ernst Mach (uno de los referentes del futuro Círculo de Viena, que curiosamente contará con un marxista entre sus filas, Otto Neurath), al que Lenin asocia a Kant a través del neokantismo epistemológico dominante en la socialdemocracia alemana. En sus Tesis de abril, Lenin hará una autocrítica de este trabajo. Es curioso que Lenin haga mención a Engels para recordar que el materialismo dialéctico nunca puede estar definido completamente porque tiene que incorporar los avances científicos a su propio desarrollo y poder así actualizarse. 

Sin embargo, hoy en día padece cierto ostracismo al ser su rígido determinismo finalista y su teoría del reflejo como conocimiento de la realidad muy poco compatible con el desarrollo de la propia física. La mecánica cuántica y su principio de incertidumbre es un claro ejemplo de las dificultades que supone hoy defender un materialismo dialéctico clásico. El mal envejecimiento que ha tenido el libro y el leninismo soviético puede que haya sido una de las razones por las que apenas se mencione o se evita referirse a él como tal. 

La Escuela de Frankfurt ha venido utilizando la, llamada por Adorno, dialéctica negativa, que resalta los antagonismos sociales sin ningún tipo de síntesis. Pero el concepto de materialismo dialéctico no suele aparecer ni en Benjamin, Horkheimer, Adorno, Marcuse o Habermas, que solo se plantea una reconstrucción del histórico. Al igual ocurre en la escuela anglosajona de historiadores marxistas (Hobsbawm, Thompson…) centrada más en establecer una lectura materialista de su disciplina. O en el operaismo italiano, donde los filósofos de la autonomía obrera, Antonio Negri o Mario Trontti apenas lo utilizan en sus análisis. Tampoco los neo-operaistas, como Franco Berardi o Sergio Bologna. Siguiendo la estela de Trostky sí encontramos algunas referencias en Bensaid, más en Mandel y Löwy que curiosamente ven la dialéctica marxista como superación de la hegeliana porque elimina el determinismo y (de nuevo) la síntesis (conciliadora) de las contradicciones sociales. El materialismo dialéctico solo tiene un resurgir en el maoísmo que siguió considerando a Stalin como heredero de Lenin. Las tesis filosóficas de Mao sobre la contradicción principal y el aspecto principal de la contradicción dan buena muestra de ello. Dentro de nuestras fronteras, Manuel Sacristán siempre fue muy crítico con el concepto de dialéctica como parte integrante del marxismo, o Martínez Marzoa, al sostener que ambos materialismos son una creación de la tradición marxista y no del propio Marx. Montserrat Galcerán también es de una opinión muy parecida, atribuyendo más a los trabajos de Engels que a Marx la invención del marxismo como ideología política. Como hemos apuntado antes, se cree que una de las causas que ha dejado obsoleto el materialismo dialéctico es el desarrollo de las ciencias naturales, sobre todo de la física.

¿Hacia un nuevo materialismo dialéctico?
Sin embargo, en los últimos años han aparecido publicaciones de autores como Fredric Jameson (Variaciones Hegel) o sobre todo Slavoj Zizek (Menos que nada y Contragolpe absoluto) que intentan una actualización del viejo materialismo dialéctico. Su idea es que se puede hacer una lectura materialista, que ya se encuentra en Hegel, sin tener necesidad de ponerla boca arriba como quería Marx. Aunque estos autores ya no hablan del espíritu absoluto hegeliano como sustancia o sujeto, sino como proceso o relación. Al igual que Marx cuando define el comunismo como un movimiento continuo (Marx/Engels 2014) y no como un estado de cosas. No estamos muy lejos de Spinoza y su concepción de la Naturaleza como una red de causas y efectos. 

Zizek establece tres tipos de materialismo en la actualidad: el naturalismo científico, el subterráneo estructuralista de Althusser (mencionado al principio), y el neodeleuzeiano de corte spinozista (Zizek, 2015). Él propone un materialismo dialéctico de nuevo cuño a partir de la lectura que Lacan hace de Hegel, que incorpore al inconsciente freudiano (Zizek, 2016). Esta lectura vendría a resolver el problema kantiano que, como hemos visto más arriba, hacía depender la objetividad científica del marco transcendental como condición de su posibilidad. Se detecta cierta confusión entre los planos ontológico y epistemológico. Una cosa es que la Realidad exista objetiva e independientemente de nosotros (plano ontológico) y otra que la forma que tenemos de conocerla necesite de un marco de categorías conceptuales diseñadas por los sujetos investigadores (plano cognoscitivo o epistemológico). 

Realmente, el materialismo althusseriano y el deleuziano se complementan. Ambos son un inmanentismo de corte spinozista y ambos son corroborados por el materialismo científico en la actualidad. La recuperación del materialismo dialéctico debe ser compatible con el desarrollo de la ciencia; quizás sea ésta la que deba decidir críticamente, sin dogmatismos ni oscurantismo, qué adjetivo debe acompañar al término materialismo si es que necesita alguno, pero ese es otro debate. 

El uso de la dialéctica en el marxismo ecológico
Jason Moore en El capitalismo en la trama de la vida (Moore, 2020) sostiene que debemos abandonar los dualismos e interpretar dialécticamente la Naturaleza/Realidad, única manera de poder pensar de forma global, holística. Hoy en día, la contradicción principal, capital/trabajo, se expresa en la crisis ecosocial que padecemos, motivada según Moore por la incapacidad del capital para expandirse debido a los límites planetarios (porque nos quedamos sin planeta habitable) y al haber agotado la naturaleza barata (alimentos, fuerza de trabajo, energía y materias primas). De hecho, solo existe esta contradicción, esta crisis, las demás contradicciones están subsumidas en ella, a las que hay que darles respuesta, por supuesto, pero sin olvidar que todas son partes de una misma problemática global. La crítica de Andreas Malm contra el productivismo capitalista estaría en esta línea (Malm 2021). Autores como Kohei Saito o Kevin Anderson, que intentan recuperar al Marx más ecologista e indeterminista atento a todo este tipo de problemáticas, van también en la misma dirección, aunque existan diferencias entre ellos. En esta dialéctica tampoco hay síntesis: lo que venga después, la salida de la crisis, suponga o no el fin del capitalismo, no garantiza que vaya a ser mejor. Sea viable o no, el materialismo dialéctico o la dialéctica, en lo que coinciden todos o casi todos como hemos ido viendo, es en su vertiente ética porque establece una tensión entre lo que hay y lo que debería haber y en la necesidad de pensar la realidad y sus contradicciones como una totalidad de la cual formamos parte. Esto nos acercaría a un marxismo indeterminado, no finalista, sin ningún tipo de síntesis, ni de atajos históricos, donde todos los avances deben ser consolidados, siendo conscientes de su permanente provisionalidad y contingencia absoluta.

En este sentido, junto con Luis Martínez de Velasco, estamos intentando llevar a cabo una reconstrucción de la tradición materialista occidental desde la época clásica hasta la modernidad. En un primer trabajo buscamos las conexiones entre Spinoza y Kant a partir del subsuelo estoico que compartían (López y Martínez, 2022), para después estudiar la influencia de estos sobre Fichte (López y Martínez, 2024). Queriendo terminar este recorrido reconstructivo con Walter Benjamin y Antonio Gramsci. Al marxismo solo le vale reconocerse como incierto si quiere ser capaz de superar las aporías a las que nos enfrentamos hoy en día. Podríamos llamar transcendental a este materialismo 2 marxista de corte kantiano-fichteano, crítico y sin síntesis, con raíces spinozistas que establece las condiciones de posibilidad del mismo en su acepción o interpretación político moral de las tensiones que generan las antinomias; aun sabiendo que la historia no juega a nuestro favor y que nos podemos equivocar en la apuesta por dichas soluciones. Una especie de idealismo materialista sui generis como única posibilidad para no desembocar en un materialismo vulgar, empirista, positivista que trata los hechos como dados, que se reconcilia con los hechos al explicarlos desde los hechos mismos, desde el hegeliano todo lo real es racional.

Conclusiones
El caso de Walter Benjamin sería paradigmático al criticar en sus tesis Sobre el concepto de historia esa interpretación literal, determinista y teleológica que estaba haciendo cierto marxismo. El proletariado fue educado para creer que la historia corría a su favor y esperando que madurasen las contradicciones inherentes al capitalismo, el socialismo llegaría casi solo, prácticamente sin hacer nada para ello, por necesidad histórica, con el desarrollo de las fuerzas productivas, donde se obraría la síntesis hegeliana entre las contradicciones de la burguesía (tesis) y los trabajadores (antítesis). De ahí su nulidad frente al fascismo que se veía como algo arcaico, irracional, que no triunfaría al no ser racional, ya que iba contra el repetido y conocido aserto hegeliano de identificar lo real y lo racional (el fascismo no lo es, el socialismo sí lo es, luego acabará siendo real). Hoy, el socialismo no ha llegado y no se ve tampoco cercano a pesar de la crisis sistémica del capitalismo; es más, parece que vamos a peor, que entramos en una etapa de reflujo. La crisis y su salida no garantizan nada. Nuevamente, no hay atajos, no hay nada determinado, la historia no obedece a leyes naturales ni tiene ninguna finalidad oculta.

Benjamin contemplaba la revolución como una forma de detener el crecimiento capitalista (decrecimiento, lo denominaríamos hoy). Alegóricamente hablaba de la necesidad de tirar de los frenos de emergencia del tren del progreso capitalista, del desarrollo desmedido, porque si no desembocaríamos en la barbarie. Hoy, más de ochenta y cuatro años después, la situación se ha agravado, parece que vamos en un tren sin frenos de emergenciaUn tren que llegará a su destino, como el de los hermanos Marx en el Oeste, pero ya no quedará ningún tipo de tren reconocible, sin vagones al haber gastado todos los materiales por el camino. Algo muy parecido, siguiendo con la metáfora, al teorizado posible colapso que nos espera. 

De sus Tesis se desprende un materialismo que contempla la explotación del ser humano y la explotación de la Naturaleza como las dos caras de una misma moneda. Un materialismo atento a esos caminos no recorridos, no determinados por la historia para poder alumbrar como un relámpago cualquier chispa, cualquier oportunidad para que pueda estallar la revolución. Estando permanentemente alerta como centinelas, prestando mucha atención a esos pequeños momentos que pasan desapercibidos. Los grandes momentos revolucionarios casi siempre han comenzado con revueltas por temas concretos, que poco tenían que ver con actos premeditados, ni habían sido programados estratégicamente para hacer la revolución, sino que ésta se la han encontrado de camino. 

Este sería el tipo de materialismo que necesitamos, un materialismo aleatorio podríamos decir, que pueda conjugar y declinar todas las contradicciones a las que nos enfrentamos, que sea capaz de dar respuesta a todo tipo de explotación y alienación, sea la que sea y vengan de donde venga. Benjamin definía la dialéctica como una imagen que conecta la herencia revolucionaria del pasado con el presente. Pasado que nos implora moralmente a seguir luchando por una humanidad más justa en un planeta habitable para todas las especies.

Alfredo López Pulido es profesor doctor en filosofía 

Referencias
Anderson, Kevin B (2024) Marx en los márgenes. Barcelona: Verso.

Althusser, Louis (2002) Para un materialismo aleatorio. Madrid: Arena Libros.

Benjamin, Walter (2021) Tesis sobre el concepto de historia. Madrid: Alianza

Descartes, René (1995) Principios de la filosofía. Madrid: Alianza.

Engels, Friedrich (1964) Anti-Dühring. Barcelona: Grijalbo 

Engels, Friedrich (2017) Dialética de la naturaleza. Madrid: Akal.

Galcerán, Montserrat (2023) La invención del marxismo. Madrid: Traficantes de Sueños.

Kant, Inmanuel (1984) Crítica de la razón pura (KrV). Madrid: Alfaguara.

Lenin, Vladimir I; (1974) Materialismo y empiriocriticismo. Moscú: Ediciones en Lenguas Extranjeras.

López Pulido, Alfredo y Martínez de Velasco, Luis (2022) Crítica de la razón virtuosa. Madrid: Ápeiron. 

López Pulido, Alfredo y Martínez de Velasco, Luis (2024) El dilema de Fichte.Madrid: Ápeiron. 

Malm, Andreas (2021) Capital fósil. Madrid: Capitán Swing.

Marx, Karl, (2022) El Capital. Madrid: Akal.

Moore, Jason W (2020) El capitalismo en la trama de la vida. Madrid: Traficantes de Sueños.

Marx, Karl/ Engels, Frederich (2014) La ideología alemana. Madrid: Akal.

Saito, Kohei (2021) La Naturaleza contra el capital. Barcelona: Bellaterra.
(2022) El capital en la era del antropoceno. Barcelona: Ediciones B.

Zizek, Slavoj (2015) Menos que nada. Madrid: Akal.

(2016)Contragolpe absoluto. Madrid: Akal.

  • 1. “En Hegel la dialéctica anda cabeza abajo. Es preciso ponerla sobre sus pies para descubrir el grano racional encubierto bajo la corteza mística”, El Capital, tomo I, segunda edición alemana.

  • 2 No entraremos en el debate sobre el significado del término materialismo al igual que hemos hecho con el de dialéctica. Siendo conscientes de la polisemia que envuelve a ambos conceptos, llamaremos sin másmaterialismo a la filosofía de Marx y Engels, tal y como ellos la formularon.

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2. Kagarlitsky, la crisis del capitalismo y la izquierda

Una reseña del colega y colaborador de Kagarlitsky Dmitry Pozhidaev de su último libro, publicado en inglés por Pluto. 
https://links.org.au/boris-

La larga retirada de Boris Kagarlitsky: Capitalismo, crisis y el desafío de la izquierda

Por Dmitry Pozhidaev Publicado el 23 de noviembre de 2024

The Long Retreat: Strategies to Reverse the Decline of the Left

Por Boris Kagarlitsky Publicado por Pluto Press

Boris Kagarlitsky, destacado pensador de izquierdas, preso político y feroz crítico del capitalismo neoliberal, ha ofrecido sistemáticamente una óptica crítica sobre el capitalismo global y la posición de Rusia dentro de él. Su última obra, La larga retirada: Estrategias para invertir el declive de la izquierda (Pluto Press, 2024), surge en un momento de aguda crisis tanto para el capitalismo mundial como para el ruso, agravada por la guerra de Ucrania, un conflicto al que Kagarlitsky se ha opuesto resueltamente. Encarcelado por su postura antibelicista, Kagarlitsky sigue comprometido con su patria, como atestigua su reciente negativa pública a participar en posibles intercambios de prisioneros con Occidente. Su libro es un examen oportuno, aleccionador y, paradójicamente, esperanzador del declive del capitalismo y de las perspectivas de renovación de la izquierda.

Escribo esta reseña desde la posición ventajosa de alguien que ha estado en contacto regular con el autor durante los últimos meses de su encarcelamiento. Como trabajamos en proyectos de investigación conjuntos, la mayoría de nuestras conversaciones giran en torno a los temas explorados en el libro: la profundización de la crisis del capitalismo contemporáneo, sus diferentes manifestaciones a escala nacional e internacional, las relaciones desiguales entre el núcleo capitalista y la periferia e, inevitablemente, las nuevas formas de organización social y económica que pueden sustituir al capitalismo en el futuro.

La crisis del capitalismo: Un sistema que implosiona

En su esencia, La larga retirada sitúa las luchas contemporáneas en el contexto de una crisis sistémica cada vez más profunda del capitalismo, que Kagarlitsky identifica como iniciada en las décadas de 1980 y 1990. Esta época marcó el auge del neoliberalismo, con su desmantelamiento de los sistemas de bienestar, la privatización de los bienes públicos y la destrucción del trabajo organizado. Estas políticas, inicialmente aclamadas como reformas modernizadoras, fueron, como señala Kagarlitsky, «un intento desesperado de evitar el colapso sacrificando la estabilidad social».

Kagarlitsky rastrea las raíces de esta crisis hasta el agotamiento del Estado del bienestar de posguerra. De los años 40 a los 70, este modelo había estabilizado temporalmente el capitalismo equilibrando el compromiso de clase, la fuerza sindical y la reducción de las desigualdades. Sin embargo, la globalización, los cambios tecnológicos y la disminución de los márgenes de beneficio acabaron por socavar este marco. El neoliberalismo surgió como respuesta reaccionaria, priorizando la rentabilidad sobre la cohesión social. Esta reestructuración no se limitó a Occidente. Extendió sus garras por todo el mundo, moldeando las trayectorias de los antiguos Estados socialistas, incluida Rusia, en su transición a las economías de mercado.

El análisis de Kagarlitsky desafía la narrativa convencional de que la democracia y el capitalismo están intrínsecamente ligados, como sostienen estudiosos como Torben Iversen y David Soskice (2019) y Martin Wolf (2023). Kagarlitsky objeta diciendo que «…la burguesía nunca ha necesitado la democracia; sus intereses sociales consisten en la formación de un Estado gobernado por la ley con jueces independientes, información fiable, garantías de que se cumplirán los contratos, una legislación clara, una burocracia disciplinada y predecible, y derechos de propiedad seguros.» Destaca la eficacia de los regímenes autocráticos, como China, a la hora de ofrecer estos componentes clave del capitalismo (un fenómeno ampliamente ignorado por los defensores del vínculo umbilical entre capitalismo y democracia). Para él, «la creencia en la democracia como compañera necesaria del capitalismo es una ilusión peligrosa, que nos ciega ante las realidades de los éxitos del capitalismo autocrático».

Kagarlitsky destaca el vaciamiento de la democracia occidental, que se está transformando progresivamente en «una fachada que embellece el feo edificio del Estado corporativo». Kagarlitsky sostiene que el debilitamiento de los vínculos entre los ciudadanos y los partidos políticos, unido a la menor capacidad de organización de las bases, han erosionado el compromiso político significativo. Los papeles tradicionales como organizadores e ideólogos han sido sustituidos por spin doctors expertos en medios de comunicación que dan prioridad a los mensajes superficiales sobre el discurso de fondo. Los intentos de fomentar debates públicos significativos se ven cada vez más como perturbaciones de un sistema que prioriza los intereses comerciales, la previsibilidad y la minimización de riesgos, sofocando cualquier debate que desafíe la estabilidad social o el statu quo.

Dialéctica del declive y la renovación

Un punto fuerte de La larga retirada es la aplicación que hace Kagarlitsky de la dialéctica marxista a los problemas contemporáneos. Examina sistemáticamente las contradicciones entre apariencia y sustancia, producción y consumo, y crisis y oportunidad. Por ejemplo, en su crítica del neoliberalismo, Kagarlitsky destaca cómo la financiarización pareció resolver la crisis de consumo del capitalismo al permitir a los hogares endeudarse ampliamente. En realidad, este cambio no hizo sino posponer las contradicciones, profundizando la inestabilidad sistémica a medida que las obligaciones financieras sustituían a la explotación laboral como forma dominante de opresión.

El análisis de Kagarlitsky del Nuevo Pacto Verde ofrece otro ejemplo de su método dialéctico. Mientras que algunos capitalistas abrazan las tecnologías verdes como solución a las crisis ecológica y económica, Kagarlitsky sostiene que su motivación principal reside en contrarrestar la disminución de los beneficios capitalistas.

Demuestra la interconexión dialéctica entre capitalismo y socialismo. Así, Kagarlitsky sostiene que el capitalismo debe sus características más atractivas -como las protecciones sociales y los derechos democráticos- no a su vitalidad intrínseca, sino a la competencia con el socialismo y a la presión de los movimientos obreros dirigidos por sindicatos fuertes y estructuras de izquierda visionarias. «Los mejores momentos del capitalismo», escribe, “no se forjaron de forma aislada, sino en respuesta al desafío planteado por el socialismo”.

La izquierda en retirada: Un movimiento en crisis

Si el capitalismo se tambalea, ¿por qué la izquierda no ha sido capaz de plantear un desafío significativo? Kagarlitsky no rehúye las verdades duras. Sostiene que la izquierda se ha desconectado de sus raíces en la clase trabajadora, dando prioridad a la corrección política, la política de identidad y los debates culturales por encima de las cuestiones económicas fundamentales.

Kagarlitsky reconoce que la defensa de los derechos de las minorías es una parte indisoluble del orden democrático moderno, pero la esencia es el derecho de estas minorías junto con la mayoría a no ser perseguidas ni discriminadas. No se trata de un derecho a derechos y privilegios especiales, que concedan a estas minorías ventajas particulares. Kagarlitsky sostiene que la discriminación positiva, en la que insiste una parte de la izquierda, no sólo está en contradicción con la democracia sino que, al igual que otras reformas neoliberales, es un instrumento que sirve para destruirla. Esto conduce a un resultado desastroso cuando «la mayoría desaparece, para ser sustituida por una masa de minorías que necesitan ser protegidas, ya no de la mayoría, sino unas de otras».

Tomemos como ejemplo las protestas de los camioneros canadienses de 2022 analizadas en el libro. Mientras los principales medios de comunicación pintaban a los manifestantes como reaccionarios, Kagarlitsky sostiene que el verdadero fracaso fue de la izquierda. En lugar de comprometerse con estos trabajadores y sus quejas legítimas, la izquierda los rechazó de plano. Esto, afirma, refleja una tendencia más amplia a socializar con las élites en lugar de organizarse entre la clase trabajadora.

La misma conclusión es perfectamente aplicable al resultado de las elecciones estadounidenses de 2024, que Kagarlitsky analiza en una entrevista reciente . «En 2016, tanto el establishment liberal como la izquierda liberal recibieron una lección muy seria», observa Kagarlitsky. «Pero no aprendieron de ella. Peor aún, redoblaron la aplicación de los principios de corrección política con el telón de fondo del desmantelamiento del Estado del bienestar y la búsqueda de reformas de mercado.» Este abandono de los intereses de la clase trabajadora ha creado un terreno fértil para el populismo de derechas, que canaliza la ira no contra el capitalismo sino contra chivos expiatorios como los inmigrantes y las minorías.

La crisis rusa: Un estudio de caso sobre el colapso neoliberal

La crítica de Kagarlitsky al capitalismo está singularmente informada por sus décadas de investigación sobre la sociedad y la política rusas. Considera el capitalismo ruso no como una desviación de la norma mundial, sino como un producto directo de la reestructuración neoliberal. Tras el colapso de la Unión Soviética, los restos de las decadentes y degradadas estructuras sociales y políticas soviéticas, junto con las prácticas que las caracterizaban, se combinaron de forma orgánica con las relaciones y prácticas propias del capitalismo tardío (Jameson, 1991). En sus obras anteriores, como El imperio de la periferia y Restauración en Rusia, sostenía que la trayectoria de Rusia refleja las tendencias más amplias de la periferización del capitalismo. En La larga retirada, amplía esta idea, situando los retos actuales de Rusia dentro de la crisis sistémica más amplia del capitalismo global.

Para Kagarlitsky, la guerra de Ucrania es una manifestación más de la crisis actual del sistema capitalista mundial, en el que los desequilibrios económicos y la competencia por los escasos recursos impulsan a los Estados hacia la militarización y la agresión. Kagarlitsky sostiene que los acontecimientos que se están produciendo en la Rusia de Vladimir Putin -marcados por el aumento constante del gasto estatal en instituciones coercitivas, el incremento del personal de estas estructuras y su creciente implicación en diversos aspectos de la vida- no son un caso atípico, sino más bien un ejemplo pronunciado de una tendencia más amplia. Además, como ha ocurrido a menudo en la historia rusa, estos procesos destacan como una expresión particularmente llamativa o extrema de este patrón general.

Kagarlitsky sostiene que las fuerzas motrices del conflicto en Ucrania son principalmente empresariales y económicas, derivadas de cuestiones estructurales del sistema capitalista neoliberal. Según Kagarlitsky, tanto las élites rusas como las occidentales tienen intereses creados en asegurar sectores rentables de la economía ucraniana, como la producción de grano y los restos de la infraestructura soviética, lo que convierte a Ucrania en un lugar de competencia económica más que de confrontación ideológica. Lejos de actuar por caprichos ideológicos, la clase dirigente rusa persigue intereses materiales a través de la expansión territorial.

Las reformas neoliberales de la década de 1990, afirma Kagarlitsky, crearon una clase elitista que considera el poder únicamente como un vehículo de enriquecimiento personal. «La clave de esta paradoja», escribe, “reside en el hecho de que el poder se considera únicamente como un recurso técnico… para acceder a una cantidad ilimitada de dinero”. Esta visión instrumental de la gobernanza ha agravado la fragilidad social y económica de Rusia, especialmente tras la guerra de Ucrania. Las sanciones, el aislamiento económico y el estancamiento estructural han intensificado las contradicciones del capitalismo ruso.

Convergencia negativa: Lo peor de ambos mundos

Kagarlitsky introduce un concepto sorprendente para describir a los Estados postsocialistas: la convergencia negativa. Cuando se derrumbó el socialismo, a estas naciones se les prometió prosperidad mediante la integración en el capitalismo mundial. Lo que obtuvieron en su lugar fue lo peor de ambos sistemas: se desmantelaron las protecciones sociales y la propiedad colectiva, pero los prometidos beneficios democráticos y económicos del capitalismo nunca se materializaron.

Un antiguo alemán del Este comentó una vez: «Ahora sabemos que todo lo que la propaganda comunista nos dijo sobre el socialismo era mentira, pero todo lo que nos dijo sobre el capitalismo era verdad». Esta anécdota capta la desilusión de millones de personas del antiguo mundo socialista, tan vívidamente descrita por Kagarlitsky, que vieron cómo sus sociedades se transformaban en economías capitalistas periféricas, marcadas por la desigualdad y la explotación.

Rusia personifica esta trayectoria. La transición postsoviética desmanteló los sistemas públicos, erosionó los derechos laborales y exacerbó la desigualdad, reproduciendo los peores rasgos del capitalismo temprano. Kagarlitsky critica este proceso como un fracaso de las élites nacionales e internacionales, que priorizaron el beneficio a corto plazo sobre el desarrollo sostenible. Su análisis subraya la interconexión de las crisis mundiales y nacionales, destacando cómo las políticas neoliberales en una región pueden reverberar a nivel mundial.

Kagarlitsky ve a la élite dirigente rusa como un producto de la crisis global del neoliberalismo. Lejos de ser una aberración, el capitalismo ruso refleja los mismos patrones de corrupción y desigualdad que se dan en otros lugares, sólo que intensificados por su barniz autoritario.

Oportunidades en medio de la crisis

A pesar de su sombrío diagnóstico, Kagarlitsky sigue siendo optimista sobre las posibilidades de un cambio sistémico. En su opinión, la crisis cada vez más profunda de la hegemonía de la clase dominante crea nuevas oportunidades para la izquierda. A medida que aumenta el número de personas desencantadas con el sistema existente que antes les había convenido lo suficiente, surge con mayor claridad la necesidad de un nuevo bloque social que unifique a los diversos grupos sociales. Kagarlitsky sostiene que la unidad política en las condiciones de una sociedad heterogénea adopta inevitablemente la forma de una coalición, aunque en términos técnicos los representantes de diversos grupos y corrientes sociales puedan mantenerse en el marco de un partido único.

Identifica las crisis como momentos de ruptura que exponen las contradicciones del capitalismo y crean aperturas para modelos alternativos. Por ejemplo, destaca cómo los avances tecnológicos podrían empoderar a los trabajadores y facilitar la planificación democrática, siempre que se aprovechen para desafiar la alienación capitalista.

Pero Kagarlitsky advierte contra las soluciones rápidas como la Renta Básica Universal (RBU). Considera el UBI como una solución curita diseñada para estabilizar el capitalismo en lugar de transformarlo. Del mismo modo, aunque simpatiza con la Teoría Monetaria Moderna (TMM), reconoce sus limitaciones, en particular su incapacidad para abordar las contradicciones estructurales del capitalismo. «El verdadero obstáculo», escribe, “no es la falta de ideas o de voluntad política, sino los intereses atrincherados del capital, que se resisten a cualquier reforma significativa”.

Uno de los debates más innovadores de Kagarlitsky se centra en la política del tiempo y el ocio. Revisa el concepto de «economía del tiempo» de Karl Marx, argumentando que las tecnologías modernas podrían permitir una reimaginación del trabajo y el ocio. Sin embargo, advierte de que sin un cambio estructural, el aumento del ocio corre el riesgo de mercantilizarse, reforzando el consumismo en lugar de liberar a los individuos. «Las condiciones tecnológicas modernas», escribe, “permiten socavar el monopolio de las clases dominantes sobre el poder de gestión… hacer innecesaria a la burguesía para la reproducción de la economía”.

El análisis de Kagarlitsky sobre la guerra en Ucrania es particularmente convincente. Considera el conflicto no como una aberración ideológica o geopolítica, sino como un resultado sistémico de las contradicciones del neoliberalismo. La guerra, argumenta, refleja el declive de la hegemonía del capitalismo occidental y la reconfiguración de la dinámica del poder mundial.

Kagarlitsky se muestra escéptico sobre las perspectivas de la «desvinculación» económica de Rusia de Occidente, tal y como la conceptualizó Samir Amin (1990). Aunque la guerra y las sanciones han forzado cierto grado de sustitución de importaciones y retención de capital, estas medidas siguen siendo superficiales sin un cambio más amplio en el poder de clase y las prioridades sistémicas. Una verdadera transformación, argumenta, requeriría movilizar recursos para la inversión pública en educación, sanidad y desarrollo regional, algo muy alejado de la agenda del régimen actual.

Sin embargo, Kagarlitsky ve potencial para el cambio en medio de la agitación. Basándose en el análisis de Lenin sobre la Primera Guerra Mundial, sugiere que las guerras a menudo «rasgan el velo de ilusiones» que rodea al capitalismo, exponiendo sus contradicciones y creando aperturas para un cambio radical. Aunque crítico con las élites rusas, Kagarlitsky identifica oportunidades para que los movimientos de base impulsen reformas sistémicas. Sostiene que la fragmentación de la sociedad crea oportunidades para que surjan grupos organizados y estratégicamente enfocados como nuevos centros de poder. «En un contexto en el que la sociedad carece de cohesión y dirección», escribe, “un grupo que demuestre unidad, organización y claridad de objetivos puede aprovechar la crisis para ganar una influencia desproporcionada”. Por cierto, algunos representantes de la izquierda ucraniana (Ishchenko, 2024; Kyselov, 2024) creen que esta guerra también ofrece un atisbo de esperanza para unas reformas socioeconómicas sistémicas en Ucrania que podrían beneficiar a las generaciones futuras.

Una llamada a la acción

A lo largo de La larga retirada, Kagarlitsky hace hincapié en la inseparabilidad de la teoría y la práctica. Su análisis crítico se extiende al ámbito de la práctica más allá de las soluciones moralistas desconectadas de las realidades de clase de los críticos contemporáneos del capitalismo, como Paul Collier y Martin Wolf. Para Kagarlitsky, el socialismo no es una utopía lejana, sino una necesidad práctica. Aboga por crear «enclaves institucionales de socialismo» dentro del sistema capitalista, iniciativas que recuperen la propiedad pública, democraticen el crédito y empoderen a las comunidades locales. Basándose en las lecciones de la autogestión yugoslava, subraya la importancia de equilibrar el control de los trabajadores con la planificación económica estratégica. Estas iniciativas, argumenta, pueden servir de base para una transformación sistémica más amplia.

El compromiso personal de Kagarlitsky con estos ideales queda patente en su reciente declaración sobre su encarcelamiento. Negándose a participar en posibles intercambios de prisioneros, declaró: «Si permanecer significa estar en prisión, entonces permaneceré en prisión. Después de todo, el encarcelamiento es un riesgo profesional normal para un político de izquierdas o un científico social en Rusia». Esta dedicación inquebrantable subraya lo que está en juego en su análisis y la urgencia de su llamamiento a la acción.

La larga retirada es más que una crítica de la decadencia del capitalismo: es un proyecto de renovación. Kagarlitsky desafía a la izquierda a ir más allá de las lamentaciones y emprender estrategias que respondan a las crisis y oportunidades de nuestro tiempo. Al integrar el análisis histórico, la crítica dialéctica y una visión pragmática para la acción, el libro ofrece una hoja de ruta para recuperar el futuro.

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3. La cuestión comunista

Una introducción a las últimas reflexiones de Domenico Losurdo a partir de dos de sus obras: Marxismo occidental y La cuestión comunista, que el autor de la reseña considera una especie de díptico. 
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Repensar el marxismo, diseñar la sociedad postcapitalista

por Giorgio Grimaldi

Introducción a Domenico Losurdo, La questione comunista. Storia e futuro di un ideario, Carocci 2021.

§1. ¿Por qué La cuestión comunista?

En la génesis de una obra actúan las preguntas, las exigencias que se presentan al autor como elementos que deciden el movimiento de su tiempo. Pueden ocupar un lugar más o menos central, o conspicuo, en el debate reservado a ciertos círculos culturales o incluso a los ojos de la opinión pública, y la tarea del autor consiste ante todo en identificarlas, aislándolas del material que, siguiendo la lógica de la moda, se percibe como el tema «del momento», y que «en el momento» se agota. La obra que dicta la moda (o la mera contingencia) no presupone un análisis de los aspectos decisivos de su tiempo, sino que refleja, con mayor o menor elegancia, sus decisiones.

Para un filósofo como Domenico Losurdo, que nunca ha seguido ni se ha plegado a las modas, sino que siempre ha mantenido su mirada libre y coherente sobre un objetivo – «la emancipación política y social de la humanidad en su conjunto» (infra, p. 178)-, la primera pregunta que cabe hacerse ante este texto inédito (la primera obra monográfica que se publica tras su fallecimiento, el 28 de junio de 2018) es por qué optó por el proyecto de repensar el marxismo que animó la última fase de su pensamiento. No se trata, como podría sugerir el título provisional del volumen (La questione comunista a cent’anni dalla rivoluzione d’ottobre), de un texto que se inspira en una ocasión, en una contingencia. Ciertamente, se injerta en las discusiones surgidas desde el centenario de la revolución de 1917, pero, lejos de cualquier intención celebratoria o apologética, La cuestión comunista pretende articular un balance histórico de la experiencia soviética y del marxismo en su conjunto. No sólo: Losurdo observa el marxismo en los elementos que confluyen en él y en lo que es capaz, en un futuro próximo o lejano, de producir.

La primera mirada, vuelta hacia el pasado, sitúa la experiencia del marxismo del siglo XX siempre en estrecho contacto con el -fundacional- siglo anterior, en el -crítico pero profundo y esencial- vínculo con Hegel y la filosofía clásica alemana en su conjunto. Losurdo aborda también la problemática y atormentada relación con el judaísmo y el cristianismo, algunos de cuyos aspectos constitutivos (uno sobre todo: el mesianismo) son de primera importancia para comprender las características y los límites del propio marxismo, del movimiento comunista y del proyecto de «una sociedad poscapitalista» (infra, p. 186). El marxismo de Losurdo expurga los elementos de carácter utópico y mesiánico, es decir, todo lo que se refiere a un futuro que tiene las características de un totalmente Otro respecto a la inmanencia actual, al estado de cosas presente, y que se realiza en forma de inmediatez, con la sencillez y la potencia del advenimiento del Mesías. La inmediatez del advenimiento del mundo emancipado y la particular visión que de él tiene esta forma mentis -es decir, la ausencia total de conflictos y contradicciones- son los elementos centrales de un esquema utópico-mesiánico que (Losurdo insiste en ello con gran claridad) puede tener una función positiva de movilización, en una fase inicial de la lucha por la emancipación, pero que después ya no puede subsistir y debe dejar espacio a las tareas concretas de la gestión del poder sin las cuales no es posible «construir» ninguna «sociedad postcapitalista» (infra, ibid.).

Llegamos así a un punto que tiene una posición estratégica en el pensamiento de Losurdo y en su replanteamiento del marxismo, que en este texto llega a resultados teóricos decisivos: es la cuestión del poder. Es precisamente la articulación de esta cuestión la que contiene una de las razones que constituyen la respuesta a la pregunta de la que partíamos: ¿por qué priorizar la escritura y publicación de una obra destinada a repensar el marxismo hoy?

§2. Una nueva sección del proyecto para repensar el marxismo

De hecho, una versión impresa del dossier Questione comunista estaba sobre la mesa de Losurdo, señal de la intención de una próxima publicación. Reconstruyendo los diversos pasos de los que nació el volumen, gracias al Archivo puesto a disposición por la familia Losurdo, resultó que se trata de una parte específica de un proyecto de amplio alcance, cuyo trabajo abarca un lapso de tiempo que va de 2014 a 2018, y que incluye el material de Marxismo occidental. Cómo nació, cómo murió, cómo puede renacer (publicado en 2017), el texto aquí editado y, prospectivamente, un volumen sobre China y los problemas asociados a la elaboración y realización de un orden poscapitalista. De estos tres apartados del proyecto, Marxismo occidental y La cuestión comunista se configuran como dos secciones extremadamente relacionadas; la tercera, in fieri, desarrolla una cuestión específica que, según Losurdo, merecía un espacio autónomo. Prueba de ello es el hecho de que, según puede leerse en un índice inicial del que aquí se informa en el Apéndice, se ha suprimido un capítulo entero (el cuarto): se trata del capítulo titulado Pensar China, repensar el poscapitalismo, que no aparece en ninguna de las dos versiones del texto que han llegado hasta nosotros (una impresa, ya mencionada, y otra en archivo, creada el 26 de julio de 2014 y cuya última modificación data del 17 de enero de 2017: se trata de una versión más actualizada de la primera).

Llegados a este punto, a partir del material editado y del material del Archivo, puede decirse que, del proyecto global sobre el marxismo occidental, parte de un plan de reflexión y replanteamiento del marxismo en general, Marxismo occidental La cuestión comunista constituyen un verdadero díptico: una confrontación cercana, crítica y abierta con el marxismo occidental. Otra sección, sin embargo, en lugar de mirar a China -el gran protagonista actual del marxismo oriental- en referencia a Occidente, pretende centrarse en ella, sin aislar, por supuesto, su experiencia. Con La cuestión comunista, pues, se completa el marco inaugurado por El marxismo occidental. Qué se completa, entonces, y cuál es el camino que conduce a Losurdo a este texto?

§3. El marxismo occidental y la cuestión comunista

En El marxismo occidental, Losurdo recorre la historia del marxismo del siglo XX para reconstruir y comprender la divaricación y las fracturas entre el marxismo occidental y el marxismo oriental, dos categorías que, en efecto, indican directamente una localización específica, pero que, en última instancia, expresan dos configuraciones diferentes de un mismo movimiento, más allá de su localización geográfica real. El marxismo occidental representa el ala que, por causas tanto histórico-políticas como teóricas, ve cada vez menos inminente la perspectiva de una revolución en Occidente. Frente a las inmensas dificultades y trágicos conflictos que acompañan a la compleja elaboración y construcción concreta del socialismo realista, el marxismo occidental tacha al marxismo oriental de degeneración y traición al marxismo, reducido, a sus ojos, a un mero instrumentum regni bajo el signo de la iliberalidad. La perspectiva eurocéntrica y/o aquiescente en el atlantismo (a veces mal disimulada, a veces explícita), el consiguiente no reconocimiento pleno de la legitimidad de las luchas de liberación de los pueblos coloniales, y el peso de la tradición judeocristiana del mesianismo, impiden al marxismo occidental no sólo proceder con éxito en Occidente, sino también conectar críticamente con lo que ocurre fuera de sus fronteras, o al menos reconocer la complejidad de la experiencia soviética y china en particular.

En lugar de proceder en esta dirección, el marxismo occidental ha descartado al marxismo oriental como inauténtico, y ha preferido celebrarse a sí mismo como un movimiento que, lejos del poder y de la corrupción que de él se derivaría, mantiene su excelencia moral frente a los dramas del socialismo «realizado». Al escrutar en sus diversas articulaciones el marxismo que, frente al «oriental», gusta de presentarse como «occidental», Losurdo anula el juicio. Esa no relación con el poder, celebrada como tal por el marxismo occidental -carencia que llega a convertirse en programa- y el no reconocimiento y aceptación plenos de las revoluciones anticoloniales representaron un estancamiento teórico (y, en consecuencia, también práctico). Por un lado, al haber liquidado el poder como tal, se ha renunciado a priori al cuestionamiento teórico de su gestión y de los problemas que de ella se derivan. Por otra, incluso en el terreno marxista, Occidente se ha cerrado en banda en defensa de sus propios «intereses», avalando, más o menos conscientemente, políticas imperialistas y neocoloniales. El resultado no ha sido ciertamente el fin del marxismo como tal (pensemos en China), sino el fin del marxismo occidental. El marxismo occidental invitó a recomponer el abismo, la fractura entre los dos marxismos, volviendo a tejer el hilo en continuidad con la línea Gramsci-Togliatti (ciertamente no marxistas «orientales», pero -este es uno de los puntos centrales- atentos a la lección de Lenin) y elaborándolo a partir de las experiencias del marxismo del siglo XX y de las experiencias y problemas actuales.

La perspectiva losurdiana apuntaba principalmente en dos direcciones. La primera era la necesidad de afrontar la cuestión de la gestión concreta del poder; la segunda correspondía a la adquisición de una visión de conjunto de la situación mundial – una totalidad que nunca debía perderse de vista: esta totalidad implicaba una mirada no sólo centrada en Occidente, sino particularmente atenta a la cuestión colonial y, hoy, neocolonial. La toma de conciencia de la necesidad de saber gestionar el poder y de no poder descartar la cuestión en nombre de la inminente extinción del Estado, así como el pleno reconocimiento y la atención a las revoluciones anticoloniales fueron el resultado de la reflexión del marxismo occidental, que señaló estos elementos como condiciones necesarias para permitir el renacimiento del marxismo en Occidente.

Después de haber elaborado algunas de las modalidades esenciales que deben informar al marxismo desde dentro, Losurdo, en la Cuestión comunista, cambia ahora el ángulo del problema, que sigue siendo el mismo: el replanteamiento del marxismo después del siglo XX. El ángulo cambia, porque el marxismo es ahora observado y comparado, por supuesto, todavía, con autores que pertenecen a él (la comparación continúa, ya en Marxismo occidental, pero no sólo en él, con Badiou, Hardt, Negri, Žižek), sino que también se observa y compara con la tradición del socialismo, del socialismo liberal, del socialismo liberal (de ahí Carlo Rosselli, Bobbio, Hobson, Hobhouse) en sus diferentes configuraciones, incluidas las particularmente sensibles a la cuestión ecológica (Caillé). El punto focal desde el que irradia el análisis, y que ilumina desde dentro el marxismo como objeto de reflexión, es, aquí, el movimiento comunista. La historia de este movimiento es analizada por Losurdo a través de sus éxitos, derrotas, dilemas, conflictos internos y cuestiones abiertas, conservando el logro adquirido enel marxismo occidental y extendiéndolo de forma transversal: la máxima atención a la gestión concreta del poder en una situación histórica determinada y la visión de conjunto -la totalidad. Ya sabemos que no todo el marxismo reserva la necesaria atención o al menos consideración a estos dos elementos que, fijados en el marxismo occidental, animan y recorren la obra de Losurdo a lo largo de su evolución. Ahora bien, en la Questione comunista, Losurdo reúne sus propias reflexiones sobre el marxismo, el liberalismo, el socialismo y sus combinaciones, para elaborar un balance de los logros del movimiento comunista (de ahí, en el título de la obra, como ya sabemos, la referencia al horizonte de los cien años de la Revolución de Octubre) e indicar los resultados positivos a reivindicar, y las lagunas, los límites a superar mediante la adquisición crítica de las lecciones del liberalismo y del socialismo liberal. En la Cuestión del comunismo, los temas que acompañan toda la reflexión de Losurdo y que han marcado momentos importantes confluyen y adquieren una nueva configuración: este texto, por tanto, no sólo continúa y completa El marxismo occidental, sino que retoma, reconfigura y reordena elementos fundamentales de su pensamiento en el marco de un replanteamiento del marxismo, cuyos contenidos decisivos fija.

Tanto la cuestión del poder como lo que hemos llamado la visión de conjunto aparecen en cierta perspectiva tanto en Marxismo occidental como en La cuestión comunista, donde se declinan y profundizan más, pero tienen una base teórica precisa en el pensamiento de Losurdo, que los ha desarrollado hasta el punto en que han llegado en la obra que aquí se presenta. Es necesario, pues, seguir su desarrollo a grandes rasgos.

§4. Estructuras conceptuales, historia, praxis .

Al menos desde La lucha de clases, Losurdo se ha centrado en la labor de reelaborar y repensar el marxismo, con atención específica a las experiencias del siglo XX. La URSS, Vietnam, la República Popular China -creada en el siglo pasado y hoy una de las principales potencias mundiales-, así como todas las experiencias del marxismo en América Latina, son a los ojos de Losurdo no la realidad despiadada de un noble ideal desgraciadamente irrealizable, sino la gigantesca tensión, el gigantesco trabajo, la expresión de un inmenso movimiento de emancipación que se mide por la tarea de conferir derechos políticos y civiles y derechos económicos y sociales a grandes masas que nunca han conocido ni lo uno ni lo otro.

Este es un momento eminente de un movimiento milenario que abarca la historia del mundo: durante siglos, masas enteras de hombres y mujeres son excluidas de la ciudadanía plena y, al principio de esta exclusión, excluidas del reconocimiento pleno, y por tanto real, de su humanidad. Relegados a la condición de subalternidad continua y considerados similares (cuando no iguales) a los animales y a los instrumentos de trabajo (instrumentum vocale, como en la antigua Roma), son individuos que no tienen el pleno reconocimiento de su individualidad, de su humanidad, de su libertad. Ante esta situación, que abarca milenios de historia a escala planetaria, se ha reaccionado de distintas maneras y en distintos grados, según distintos niveles cuya configuración refleja de vez en cuando la mentalidad y la sensibilidad de una época. Estos movimientos pueden ser más o menos conscientes de su propia función histórica o incluso de su ámbito -capaces de atraer a otros grupos hacia el suyo-, pueden tener un alcance más o menos universalista, pueden asumir -como subraya especialmente Losurdo en este texto- una forma religiosa o más plenamente política (es decir, que no confunda los dos planos). La historia de la emancipación tiene, pues, una larga duración y origen y puede adoptar formas diferentes en cada situación dada, que hay que saber reconocer y distinguir. El marxismo y el comunismo forman parte de esta historia y constituyen, como prueban el siglo XX y las experiencias que hemos mencionado, uno de sus momentos más altos, aunque sólo sea por la amplitud de escala que abren y en la que actúan. Esto es lo que reivindica y defiende Losurdo frente al liberalismo, que sí es capaz de elaborar una compleja teorización de los derechos políticos y civiles y de pensar de manera madura y articulada la cuestión del poder y, en particular, su limitación, pero que es constitutivamente incapaz de saber concebir la aplicación de esos derechos y la limitación del poder de manera verdaderamente universal: la lucha, a partir de Occidente, por el sufragio universal (masculino y femenino) y la ausencia de Estado de derecho en las colonias son un efecto y el otro un hecho debido al universalismo parcial del liberalismo. Este último está ciertamente un paso por delante de la sociedad feudal y su mercado cerrado (las páginas del Manifiesto del Partido Comunista donde Marx y Engels reconstruyen el ascenso de la burguesía y subrayan su alcance progresista son famosas pero apenas consideradas por los marxistas «ortodoxos»), pero en el liberalismo, los hombres libres y los hombres propietarios son, por regla general, exclusivamente blancos y propietarios.

En Controstoria del liberalismo -un texto seminal- Losurdo mostraba que el liberalismo y la esclavitud moderna habían surgido y procedido de la mano: ¿cómo era esto posible? El universalismo más o menos de fachada del liberalismo era la causa profunda. Y al mismo tiempo -pasaje decisivo y resultado teórico- Losurdo enucleó una herencia que debía ser comprendida críticamente y asimilada por la tradición marxista: la parcialidad del universalismo burgués no implicaba la liquidación del universalismo, de los derechos políticos y civiles (los derechos «burgueses»), la superación incluso arrogante de la cuestión del poder y de su limitación. Al contrario, para el marxismo, la parcialidad liberal debía liberarse de su propia parcialidad: era precisamente el marxismo el que, auténticamente universalista, podía lograr lo que el liberalismo sólo había logrado parcialmente, manteniendo excluidos a los subalternos. Y en ese texto Losurdo señalaba otro elemento de gran importancia para comprender la historia del liberalismo y los mecanismos que lo mueven, y para extraer una lección para el marxismo: lejos de la fábula del automatismo que permite al liberalismo ampliar paulatinamente su radio de acción, éste, por el contrario, adquirió una ampliación de su carga universalista a partir de los movimientos socialista y comunista, que asimiló hasta modificar su propia configuración. Este movimiento complejo y gradual irrita a dos categorías de «puristas». La primera es la de los liberales, según los cuales el socialismo y el comunismo «contaminan» el liberalismo, que debería volver a sus orígenes, es decir, a un universalismo viciado desde el principio por la exclusión de la plena humanidad de su inmensa mayoría. En el lado opuesto, está la categoría de los ‘puristas’ marxistas, para quienes no sólo es una molestia que ciertas reivindicaciones, bajo la égida del liberalismo, se hayan realizado (de hecho, no importa tanto el resultado como el color de la bandera que lo marca), sino que ante la mera idea de ‘contaminar’ la revolución proletaria con contenidos burgueses gritan traición a la causa comunista y ven corrompida su espléndida visión de futuro. Lástima que sólo sea una «visión», sin embargo, y que ni siquiera el montaje neoliberal, que de hecho quiere volver al liberalismo de los orígenes, les convenza de que la historia no procede con soluciones «puras». De hecho, el liberalismo de los orígenes se vio afectado por la estratificación y los diferentes y exclusivistas estatutos jurídicos medievales y se injertó en ellos, arrastrando consigo las huellas de los mismos, y el liberalismo de los orígenes en su versión neoliberal, teniendo tras de sí la fase del liberalismo que asimiló instancias socialistas y comunistas, no es progresista (como el de los orígenes respecto al orden feudal) sino regresivo (porque se establece desmontando el progreso anterior). En cualquier caso, tampoco actúa como un sistema «puro». «Al ‘restaurar’ un sistema en una condición histórica cambiada con respecto a la que tiene como referencia, se contradice continuamente: no puede suprimir el sufragio universal y por eso intenta neutralizarlo; no puede negar globalmente el reconocimiento de los derechos humanos universales pero los reviste ideológicamente y practica su abolición; no puede repudiar la idea de un mercado libre pero, para proteger a los monopolios, aplica aranceles. En cualquier caso, aunque la relación de fuerzas sea desigual, el montaje neoliberal se ve obligado a aceptar un mundo en el que ciertas ideas y exigencias son, al menos en el plano comunicativo, innegociables, es decir, que, una vez más, ni siquiera en su momento de mayor éxito (quizá decadente), el neoliberalismo puede aplicarse en su forma «pura». Pero el gran ausente en ambas posiciones que quisieran presentarse como ‘puras’, ‘auténticas’, es el sentido histórico, en el que en cambio Losurdo insiste continuamente. Y la invitación de Losurdo a liberarse de la idea de un marxismo «auténtico» porque es «puro», no «contaminado» por el pasado «burgués» está en la línea -si uno quiere realmente presentarse como «ortodoxo»- de Lenin y Gramsci así como de Marx y Engels que -aunque con importantes fluctuaciones (hay que decirlo: no hay que eliminar la complejidad para presentarse a su vez como ‘puro’)- invitaban a la construcción de una sociedad más avanzada que la burguesa, a ser ‘herederos[ies] de la filosofía clásica alemana’ (Engels, Ludwig Feuerbach y el aterrizaje de la filosofía clásica alemana (1886), Editori Riuniti, Roma, 1976, p. 78), a la que ciertamente no le faltaba el elemento «burgués».

Se trata de una indicación, la engelsiana, que Losurdo se tomó en serio y que nos permite comprender la base teórica sobre la que se asienta la reflexión sobre el poder, sobre la sociedad postcapitalista y sobre la totalidad política y social que recorre toda la obra de Losurdo, y que se reencuentra en el replanteamiento del marxismo que caracteriza la última fase de su pensamiento y del que este libro constituye un momento importante. Losurdo fue, en efecto, un intérprete excepcional tanto de Kant como de Hegel, un autor, éste, que informó profundamente su pensamiento. De Hegel (entre los textos más importantes se encuentran Hegel e la libertà dei moderni, Hegel e la Germania, L’ipocondria dell’impolitico), Losurdo ha señalado los aspectos decisivos que le vinculan a los momentos progresistas de la modernidad y ha mostrado la vigencia y actualidad de las herramientas conceptuales centrales en su obra. De Kant, Losurdo documenta (en Autocensura y compromiso en el pensamiento político de Kant) cómo su pensamiento político ha de leerse en conexión y en defensa de la Revolución Francesa y sus resultados (aunque para contextualizar, la crítica de Engels a Kant en Feuerbach ha de considerarse excesivamente unilateral). Y es el pensamiento de Hegel el marco conceptual a partir del cual Losurdo elabora dos aspectos decisivos de la Cuestión comunista: la totalidad y el modo de transición a la sociedad postcapitalista.

El primer aspecto -la totalidad- es en Hegel la visión del todo que es el Absoluto (por cierto, habría que reconsiderar la consideración del Absoluto hegeliano como estasis y/o «clausura» del sistema, negación del movimiento), totalidad que Losurdo declina como totalidad política y social, como espíritu objetivo. Esto le permite pensar con claridad y coherencia, sin oscilaciones, la cuestión colonial, señalada con lucidez y decisión por Lenin cuando invita a los pueblos coloniales a salir de la subalternidad en que son forzados por el sistema imperialista. Losurdo insiste en este punto también y especialmente en este volumen: «al igual que la construcción del Estado del bienestar, el proceso de descolonización no puede concebirse sin el impulso y la contribución del movimiento comunista» (infra, p. 30). Ambos son posibles porque la totalidad política y social se observa como un todo: a nivel nacional, sigue el Estado del bienestar; a nivel internacional, la lucha por la descolonización.

El segundo aspecto cuyo fundamento es hegeliano es la solución losurdiana a la oscilación marxista (presente ya desde Marx) entre visión histórica y visión escatológica: este aspecto es la dialéctica. Para pensar la sociedad postcapitalista, es necesario no «imaginar el nuevo orden como la negación abstracta y no dialéctica del orden existente» (infra, p. 138). Es decir, la dialéctica, que es movimiento, no procede según grados cero que interrumpen, rompiendo, el continuum histórico. Esto significa no sólo que todo mesianismo es puesto fuera de juego por Losurdo (aunque esto no signifique no entender sus motivaciones profundas: la comparación de Losurdo con Benjamin es espléndida en este texto), sino también que, en el movimiento dialéctico, la verdad del pasado se combina con nuevas instancias, y el nuevo orden nunca es perfecta novitas, sino conjunto, en un nivel superior, de pasado y presente ya proyectados hacia el futuro. Así es como el marxismo puede convertirse en heredero de las cumbres del liberalismo. Losurdo hace suyo lo expresado por Lucio Lombardo Radice: «El mundo evoluciona, pero las verdades del mundo menguante son recogidas por el mundo nuevo» (infra, p. 175).

§5. El movimiento comunista y la lucha por el reconocimiento .

Es en la confrontación con la filosofía clásica alemana, con el pensamiento liberal (Locke, Tocqueville), el marxismo, Nietzsche, Heidegger, donde Losurdo templa su posición: es en este nivel donde sitúa el plano de la reflexión y del debate, y es en este nivel donde hay que situarlo para comprenderlo. La reflexión filosófica y la reflexión histórico-política se remiten mutuamente porque una constituye a la otra, una informa a la otra. En este plano se desarrolla su lectura del marxismo del siglo XX, del que no expurga ninguna fase, ni siquiera la difícil y polémica reconstruida en su Stalin, que no rehúye lo que es materia verdaderamente incandescente. El horizonte conceptual de Losurdo es el de un replanteamiento global del marxismo, no partiendo de una teoría que habría que retrotraer a una «pureza» originaria, sino partiendo del entrelazamiento -en la realidad, incluso trágica realidad- de teoría y praxis, es decir, en la tensión de la teoría que deviene praxis en un contexto histórico determinado: podríamos decir, en la dura realidad.

Sólo mirando de frente la gloria y el horror de la historia puede extraerse la lección más incisiva. La reconstrucción en redondo de la historia del movimiento comunista no se orienta ni hacia la apología ni hacia la execración: ambas actitudes no tienen en cuenta la -término que vuelve a surgir- totalidad de un movimiento, de una fase histórica, de un proceso histórico en su conjunto. Es en la visión de conjunto donde realmente es posible hacer un balance completo, comprender una fase histórica y los movimientos que actúan y son protagonistas en ella.

Es una visión de conjunto la que permite constatar que el liberalismo clásico elabora derechos individuales cuya validez -de hecho- concierne en primer lugar a los hombres, a los blancos y a los propietarios. Es esta misma visión la que permite observar el doble estándar metrópolis/colonias en sus diversas configuraciones, desde la de la época colonial e imperialista hasta el neocolonialismo y el imperialismo contemporáneos. Y una visión de conjunto es aquella que permite ver las tragedias y responsabilidades del socialismo real sobre las que insiste constantemente la crítica dominante: no se trata de negarlas, es más, para pensar y repensar el marxismo hay que tenerlas presentes y no eliminarlas en nombre de la «pureza» de la teoría. Pero la visión de conjunto ofrece una imagen mucho más articulada que la dominante y permite, por tanto, un equilibrio muy diferente: además de ser un componente esencial y decisivo en la lucha y derrota del nazi-fascismo, el marxismo del siglo XX supuso la adquisición de una conciencia y una conciencia políticas a una escala sin precedentes, impuso una agenda política al Occidente liberal a través del Estado del bienestar (que el neoliberalismo, como es lógico, se empeña en desmantelar en la medida de lo posible), invitó -a partir de Lenin- a los pueblos coloniales a liberarse de la condición de subalternidad y a luchar por su propia independencia, política y económica.

Sin el movimiento comunista -este es un punto firme en la reflexión de Losurdo, en el que insiste mucho- es impensable la revolución anticolonial mundial que se desarrolló con éxito en el siglo XX. Y sin el movimiento comunista es impensable la adquisición de la plena dignidad humana (nunca más instrumentum vocale) y, por tanto, de derechos (políticos, civiles, económicos y sociales) para millones de individuos, antes considerados como figuras en segundo plano de la historia. De objetos de la mirada del amo sobre el mundo, las masas de individuos pasan a ser sujetos de derechos. Se trata de una lucha por el reconocimiento (aún no concluida, como atestiguan los acontecimientos contemporáneos) que en el siglo XX vive uno de sus momentos más intensos, y a esta fase de la lucha ha contribuido de manera esencial el movimiento comunista: es esta lucha, esta historia,esta contribución lo que Losurdo -especialmente en este texto- pretende reafirmar frente a su remoción o a la crítica disolvente que descalifica al movimiento comunista y sus aspiraciones de mera utopía, y de utopía productora de crímenes y horror. Se trata, en cambio, de una noble historia que, como todo lo humano, tiene luces y sombras: estas últimas no pueden utilizarse instrumentalmente para matizar las primeras hasta velarlas por completo.

§6. El marxismo hoy

Este es el legado del movimiento comunista, que Losurdo presenta para repensar el marxismo, para relanzar una perspectiva de praxis concreta. El marxismo, además de reconciliarse con otras tradiciones más o menos afines, debe reconciliarse consigo mismo. Su carga emancipadora no se ha agotado, del mismo modo que la lucha por el reconocimiento, fuera y dentro de Occidente (que debe pensarse como un todo y no como un espacio privilegiado de libertad), no ha terminado en absoluto.

En el momento de escribir estas líneas, el mundo está sumido en una pandemia global: estando dentro de esta fase, un análisis que pretendiera ser en profundidad sería desacertado. Lo menos que puede decirse, sin embargo -y que atañe a nuestro tema-, es que lo que se ha mantenido y se mantiene en el sistema tiene vínculos firmes y constitutivos con el Estado del bienestar (pensemos en la sanidad pública). El neoliberalismo demuestra, frente a las piedras angulares del liberalismo clásico, del que es filiación directa, que es incapaz de cumplirlas por completo: protege la libertad (de una élite) y la propiedad (de una élite), pero no -en términos absolutos- la vida (ni siquiera de la élite, aunque ésta tenga acceso a cuidados inaccesibles para los demás). Es decir, incluso en la configuración más estrecha (una élite), que es la suya propia, el neoliberalismo no defiende la vida, no la prioriza, ya que -de hecho- la subordina al beneficio. En la emergencia, el sistema muestra su insuficiencia: la naturaleza reactiva la historia. Frente a esta reactivación, que nunca es inmediatamente una solución, sino que es inmediatamente una crisis, el marxismo no puede quedarse de brazos cruzados. La pandemia no es la causa de la crisis (naturaleza e historia son co-iguales pero, precisamente por ello, no se identifican la una con la otra): ésta, ya en curso, se ve exacerbada por la emergencia. ¿Puede el marxismo -observador atento de los mecanismos del capital- hacer una contribución y desempeñar un papel no minoritario (o al menos no ninguno) en un momento en que el orden neoliberal -en la emergencia sanitaria mundial- está demostrando sus límites constitutivos? ¿Podemos salir de la crisis -que no es, repetimos, contingencia de Covid-19, sino estructural del capital- sin la contribución del marxismo?

En la crisis (ahora ya no nos referimos -debe quedar claro- a la pandemia en curso), el marxismo occidental -o al menos el marxismo que presenta las características criticadas por Losurdo- no puede seguir imaginando alternativas, soñando mundos posibles, apoyándose en subjetividades deseantes: es mejor despertar de las regiones de los sueños para llegar a las de la realidad, firmemente en manos de quienes organizan el sistema que se pretende superar. Y aquí la lección de Losurdo -central en este texto- es esencial: los subalternos no están acostumbrados ni educados para la gestión del poder y, en su aversión a un sistema determinado, rechazan el poder como tal. El resultado no es ni la disolución del poder ni siquiera la superación del sistema que descansa sobre ese poder, sino la continuación de la condición de subalternos. Si Lenin había invitado al movimiento comunista a superar el infantilismo (éste es el sentido de El extremismo, enfermedad infantil del comunismo), es posible añadir a esa invitación -en la estela de Losurdo- la de superar las fases adolescentes, el rebeldismo in primis.

La cuestión comunista -por eso de repensar el marxismo, hoy- enuclea y discute (y abre a discusión) una serie de elementos dispuestos no para imaginar, soñar, desear «una sociedad poscapitalista y postimperialista», sino para «construir[la]» (infra, p. 186). No es que la imaginación, la ensoñación, el deseo no sean posibles (y necesarios), pero nunca como fin en sí mismos. Lo imaginado, lo soñado, lo deseado debe volverse hacia su propia realización: en su encuentro con la diferencia de la que surge -la realidad- cambiará inevitablemente sus rasgos, pero sólo así la realidad cambiará también los suyos.

Quiero agradecer a la esposa de Domenico Losurdo, Erdmute Brielmayer, a su hijo Federico y a Stefano G. Azzarà los fondos puestos a mi disposición para estudiar los materiales del Archivo de Domenico Losurdo (el Grupo de Investigación Interuniversitario «Domenico Losurdo» -Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Urbino Carlo Bo- ha comenzado a trabajar en los papeles inéditos de Losurdo). También quiero expresar mi agradecimiento a Gianluca Mori y Alessandra Zuccarelli, de Carocci, por haber aceptado inmediata y sinceramente este proyecto editorial. Pero -permítanme- quisiera expresar aquí, una vez más, mi mayor gratitud a Erdmute Brielmayer y Federico Losurdo, por haber querido confiarme la edición de esta obra, gesto que me honra profundamente. Dedico mi trabajo curatorial a la memoria siempre viva de Domenico Losurdo, maestro del pensamiento y del método.

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4. El legado de AMLO, 3.

La tercera y última parte de la serie de César Pineda sobre la historia y legado de la IV Transformación en México.  çhttps://revistacomun.com/blog/

El legado obradorista III: Agotamiento de un ciclo de lucha radical

Es evidente que, durante el sexenio obradorista, llegó a su fin un largo ciclo de lucha radical de las clases subalternas, seguido de la desmovilización y de cierta pasivización, ahondadas por la forma de gobernar de la Cuarta Transformación. A pesar de que la protesta social no cesó durante la gestión de López Obrador, se le hereda a su sucesora una relativa “pax obradorista” (Modonesi, 2024) en la cual la resistencia al gobierno está aislada frente a la nueva hegemonía.

El debilitamiento, la fragmentación y la inorganicidad de las clases subalternas mexicanas han sido parte de un largo y contradictorio proceso producido antes y durante la Cuarta Transformación. En el proceso previo, el agotamiento del antagonismo radical fue en parte producto de las estrategias contrainsurgentes y autoritarias del régimen formalmente democrático, aunque se debió también a la fragilidad histórica de las clases subalternas en México, así como a la imposibilidad de consolidar procesos unitarios debido a múltiples rupturas y contradicciones endógenas de las luchas sociales que limitaron sus alcances e influencia. Otro factor fue la profunda escisión entre lucha electoral y extrainstitucional que redujo la incidencia de las luchas populares en el Estado.

Por otro lado, en la elección y gestión de la Cuarta Transformación, la contracción de las luchas populares se produjo gracias a la fragmentación estratégica de los movimientos sociales ante la vía electoral y al obradorismo; y a una reconfiguración del campo político que canalizó estatalmente parte de las demandas populares y que sustituyó el antagonismo entre las clases subalternas y el régimen de la alternancia, volviendo central la pugna entre la Cuarta Transformación y las fuerzas opositoras institucionalizadas. Finalmente, esa contracción se explica —como hemos desarrollado en nuestra entrega anterior— por el consenso nacional popular de la gestión obradorista, así como por su hábil política hacia las luchas subalternas, que osciló entre la apertura democrática y la estigmatización, entre la subordinación y la deslegitimación, entre el diálogo y la imposición.

Antes de la Cuarta Transformación

La llamada transición democrática no desmanteló al viejo partido de estado, que siempre fue una estructura centralizadora y antidemocrática que asfixiaba e impedía la autoorganización popular, lo cual constituía, como diría Zavaleta Mercado (2009), una “ecuación social” de Estado burocrático fuerte y sociedad civil autónoma débil en México. Desde los años setenta, la emergencia de movimientos independientes se hizo a contracorriente y en competencia de un verdadero “Estado ampliado” (Gramsci, 1970), cuya red corporativa de clientelas, cacicazgos, grupos de choque, guardias blancas, porros y secciones partidarias llegaba a cada comunidad, fábrica y barrio del país.

La insurgencia de numerosos sectores de las clases subalternas fue una democratización radical desde abajo, que, sin embargo, nunca logró arrancarle del todo al viejo régimen autoritario la libertad de organización de los obreros y los campesinos, muchos de ellos atados aún hoy a viejas estructuras corporativas subordinadas al poder del Estado.

El alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994 abrió un ciclo de lucha radical que masificó aún más la movilización social y creó un campo de lucha alternativo a la izquierda partidaria histórica. Esa fase, que se extendió hasta 2006, estuvo integrada además por otras dos rebeliones: la encabezada por la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO), en el mismo 2006, y, en menor medida, por la acción armada del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) en Guerrero. Este ciclo, visto en conjunto, representa una oleada de rebelión indígena-popular en el sureste mexicano contra el régimen autoritario —la más importante desde la Revolución mexicana—.

En esas regiones, la fuerza comunitaria y popular habían logrado crear y madurar, a lo largo de varias décadas, organizaciones y proyectos que amalgamaron tanto las necesidades, agravios y exigencias comunales, como proyectos y horizontes de la izquierda radical en procesos de autoorganización e independencia radical del estado autoritario. El movimiento campesindio radicalizado en Chiapas, el movimiento magisterial más organizado del país en Oaxaca, así como larga tradición de la guerrilla recurrente en Guerrero, junto a o los pueblos de la montaña, eran el corazón de “movimientos antisistémicos” (Arrighi, Hopkins, Wallerstein, 1999) —los más importantes del país— que representaban las voces y horizontes de esos sectores comunales-subalternos-

Las tres rebeliones, aunque en distinta escala, alcance e importancia, detonaron a su alrededor la movilización social, abrieron un camino de lucha radicalizado y, sobre todo, una alternativa a la izquierda de los partidos, específicamente al de la Revolución Democrática. La capacidad de autoorganización de los pueblos y clases populares del sureste mexicano y su acción y discurso radical contrastan con el resto del país, que ante los distintos alzamientos no respondió de manera análoga. La vía antisistémica rebelde difiere también del acelerado gradualismo y automoderación de la izquierda partidaria, encaminada a los pactos de la llamada transición democrática.

Las rebeliones del sureste mexicano cimbraron en distintos modos e intensidades al país, pero no alcanzaron la dimensión nacional. El Estado mexicano, de manera transexenal y transpartido, aplastó, sofocó, contuvo o aisló a los tres alzamientos, frenando la vía radical en el contexto del cambio formal de régimen. En Guerrero, se desató entre 1995 y 2007 una oleada contrainsurgente que, por su masividad y crueldad, reprodujo, en tiempos de alternancia democrática, la guerra sucia del régimen autoritario.

En Oaxaca, es bien conocida la estrategia represiva a gran escala, policiaco-militar-parapolicial y caciquil para sofocar, disolver y desmembrar a la APPO, desmovilizando a las miles de bases sociales que mantenían bajo control colectivo buena parte del Estado en 2006.

Finalmente, el Estado mexicano, desató una sofisticada estrategia contrainsurgente contra el EZLN, de control militar y hostigamiento paramilitar primero, y desconocimiento de los acuerdos de San Andrés después. Esto último implicó en los hechos la expulsión de la transición democrática de los indígenas, ratificada en el Congreso por todos los partidos, al evadir la reestructuración de la relación del Estado mexicano con los pueblos indios mediante el desconocimiento de lo que se había acordado en las mesas de negociación entre el gobierno federal y los zapatistas. Desde entonces, y ante la negativa de la clase política de reconocerle su representación —en alianza con el Congreso Nacional Indígena—, el EZLN fue marginado del escenario nacional, aunque su influencia perduraría, por ser, como dijo en su momento Immanuel Wallerstein, el movimiento antisistémico más importante del orbe.

La alternancia democrática no abrió el campo de la participación más allá de los partidos, y la política instituida, convertida en partidocracia, excluyó a los movimientos insurgentes del cambio político. Esto difiere de otras transiciones democráticas y cambios de régimen, como el de Brasil, donde el acuerdo de apertura política transicional incluyó además la libertad sindical, transformación que en México no sucedió (Ansaldi, 1996). En nuestro país, el control corporativo, que tiene ecos hasta hoy, convive con el sindicalismo independiente, y éste último, no logró articularse en una estrategia o central sindical que permitiera resistir de manera unitaria el embate neoliberal, a pesar de significativos intentos, como la Nueva Central de Trabajadores (NCT) o la Promotora de Unidad Nacional contra el Neoliberalismo.

Esta falta de convergencia entre las distintas alas del movimiento obrero produjo la resistencia en solitario de cada sindicato que fue embestido de manera virulenta por los llamados gobiernos democráticos. La dirigencia minera fue perseguida por el gobierno de Vicente Fox, por lo que acabaría refugiándose en el movimiento obradorista. En el marco de las reformas neoliberales, los electricistas fueron atacados y disueltos por el gobierno calderonista, en una de las acciones más dañinas al movimiento obrero, ya que el Sindicato Mexicano de Electricistas representaba, además de uno de los bastiones de sindicalismo independiente, el principal liderazgo hacia la unidad de los trabajadores y otros sectores populares. Aunque el SME resiste hasta hoy, ciertamente fue virtualmente desmantelado. Por último, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la organización de trabajadores más importante del país, fue duramente criminalizada durante el peñismo, que buscó ferozmente su desmantelamiento, confrontación que terminó en la masacre de Nochixtlán.

La alternancia mexicana debió ensanchar la libertad de organización, desmantelar las tramas corporativas y terminar con las relaciones autoritarias con los movimientos sociales. Como vemos, en realidad desató, durante dieciocho años, una oleada de persecución, criminalización y contrainsurgencia. Sin embargo, fueron los pueblos indígenas y campesinos los que sufrieron, además de la agresión gubernamental, la violencia de la crisis estatal de seguridad.

Entre 2002 y 2018 emergieron más de ciento cincuenta movimientos comunales y ejidales contra el despojo, las afectaciones ambientales producidas por la minería y la agroindustria y proyectos de megainfraestructura. Muchos de esos movimientos fueron verdaderas irrupciones comunitario-populares masivas, como las de Atenco y La Parota-Guerrero. Algunos otros reabrieron conflictos territoriales históricos entre los pueblos indígenas y el Estado mexicano, como los del pueblo yaqui en defensa del agua o el pueblo wixárika por la protección de sus territorios sagrados.

Esta oleada de movimientos, a pesar de expresarse en prácticamente todo el país, tuvo serias dificultades para construir procesos de convergencia. Ello se debió, en parte, a la enorme precariedad de su base comunitaria, y a su ubicación fuera de los centros urbanos, de la visibilidad mediática y de la agenda política nacional. A pesar de casi una decena de iniciativas de articulación nacional, casi ninguna fructificó. Gramsci plantea que las clases subalternas sufren de la iniciativa de la clase dominante, incluso cuando se rebelan. Éste es el caso.

Los gobiernos subnacionales, herederos de la lógica autoritaria del viejo régimen y sin contrapeso alguno, respondieron a las resistencias territoriales campesindias con todas las viejas formas de hostigamiento, control, subordinación y represión: desde violentos grupos de choque, hasta cientos de órdenes de aprehensión contra líderes y voceros; desde la fabricación de delitos para enmascarar la prisión —hablamos de más de mil cuatrocientas detenciones arbitrarias— (Comité Cerezo, 2018), hasta la división comunitaria mediante la compra de voluntades. Como si esto no fuera poco, desde la presidencia de Calderón y hasta hoy, con la Cuarta Transformación, la violencia generalizada oculta los asesinatos de líderes y activistas comunales que han descabezado o debilitado a decenas de procesos campesindios. Una generación entera de militantes comunitarios ha sido asesinada.

Tanto la represión como la falta de unidad cerraron las vías políticas democráticas para los movimientos sociales en general y para los movimientos antisistémicos en particular. El pacto transicional implicó una diferencia importante entre izquierda partidaria e izquierda social y antisistémica. A pesar de la campaña sucia contra López Obrador y el intento de desafuero —una verdadera intentona autoritaria que rompía con el régimen formalmente democrático—, la violencia vivida desde 1988 y hasta el año 2000, que había resultado en más de quinientos militantes perredistas asesinados, cesó con la alternancia. No fue así en el caso de la violencia contra las expresiones de la izquierda social y antisistémica.

Igual de importante es que el perredismo y luego el morenismo como expresiones partidarias fueran desplazándose hacia el centro político con un programa centrado en la igualdad salarial, las transferencias distributivas y el acceso gratuito a los servicios públicos. Al mismo tiempo, las clases subalternas movilizadas centraron su acción en la protesta política, en la crítica al extractivismo y el neodesarrollismo, en el impulso de la producción agroecológica, en nuevas o actualizadas formas de gestión de los bienes naturales y en el protagonismo popular, campesino e indígena basado en el autogobierno y la autonomía, así como en la construcción de medios libres y comunales, en procesos de educación y salud alternativos y en especial en procesos de autoorganización de base. Así, la escisión programática entre izquierda partidaria e izquierda extraparlamentaria se fue ensanchando de manera simultánea a la emergencia del obradorismo.

Conforme avanzaba la guerra contra el narcotráfico y también crecía de manera paralela el obradorismo, la tensión sobre la vía electoral sometía a presión a muchos de estos movimientos. La reivindicación de independencia frente al Estado y sus partidos en estas fuerzas era la consecuencia de una historia nacional de corporativismo, cooptación y control a la que muchas de ellas se resistieron. Esta postura ferozmente independiente se atizó por ideologías y organizaciones anarquistas, marxistas, autonomistas e insurreccionales. La creciente alianza del movimiento obradorista con sectores, corrientes y candidatos provenientes del Revolucionario Institucional y de Acción Nacional, con trayectorias autoritarias, caciquiles y corrompidas, exacerbó la crítica antisistémica a la izquierda institucional. La división fue absoluta, no sólo entre el partido progresista y la izquierda antisistémica, sino también al interior de los movimientos sociales, que acudieron a la elección de 2018 sin una postura homogénea (Modonesi, González, 2019).

Algunas organizaciones, por ejemplo, habían mantenido vínculos con la vía partidaria y en 2018 se sumaron a la candidatura obradorista. Aunque varias de sus demandas fueron retomadas desde el gobierno de la Cuarta Transformación, también han quedado ciertamente subsumidas y han guardado silencio sobre las contradictorias políticas que en ocasiones las afectaban. Si bien muchas de ellas mantienen su independencia, su estrecho vínculo con el Estado las ha pasivizado, al pausar la protesta social de la que habían sido parte para resistir a otros gobiernos.

Otro sector, ante la disyuntiva de apoyar electoralmente o no a López Obrador —una discusión que podía dividir a sus propias organizaciones—, optó por dejar que sus bases sociales decidieran libremente qué hacer con su voto sin pasar por la deliberación colectiva. Si bien esto permitió muchas veces mantener la cohesión interna, numerosos movimientos carecieron entonces de una posición política clara frente al obradorismo en torno a su caracterización y sus potenciales demandas. Esas bases sociales acudieron entonces a las urnas a votar por López Obrador, abandonando las posiciones críticas que diversas dirigencias sociales sostienen frente al obradorismo.

Finalmente, el polo antisistémico de los movimientos enfrentó con una crítica feroz a López Obrador. Esto terminó por aislarle del apoyo popular del que goza la Cuarta Transformación. Es por supuesto el caso del zapatismo y buena parte del movimiento indígena. Como hemos mencionado, los distintos sectores de los movimientos sociales lanzaron numerosas iniciativas de convergencia, unidad u organización nacional que no lograron fructificar. Las más importantes iniciativas vinieron del EZLN que lo convirtieron así en el principal referente de movilización, agrupamiento, propuesta alternativa, análisis y caracterización del régimen, el neoliberalismo y el capitalismo mundial. Sin embargo, a lo largo de ese ciclo, todas las iniciativas de articulación y construcción de un polo alternativo a la izquierda institucional no prosperaron (CND, MLN, FZLN, Otra Campaña, la candidatura de Marichuy). Sin ningún tipo de agrupamiento nacional, los movimientos antisistémicos no han podido hacer escuchar su voz de manera más influyente, ni confrontar o criticar al obradorismo desde posiciones comunes, ni, en especial, agrupar a las clases subalternas que comenzaron a rebelarse masivamente contra el régimen en una crisis orgánica que terminó trasladando el liderazgo de ese repudio a López Obrador. 

Vistos en conjunto, la respuesta represiva y el cierre autoritario del régimen formalmente democrático, la exclusión de los pueblos indígenas de la transición, la débil lucha de clases obrera, la falta de unidad de los procesos sociales, el carácter defensivo obligado de muchas fuerzas sociales, la fragmentación frente a la vía electoral y la confrontación con López Obrador minaron la fuerza de los movimientos antisistémicos y cerraron tanto la vía alternativa que representan como el ciclo de acción colectiva radical por el cual se expresaron.

La Cuarta Transformación y las luchas sociales

El hecho de que la ruta antisistémica o radical se haya obturado malogró la potencial representación de las clases subalternas por sí mismas. En el periodo inmediato previo a la elección donde resultaría triunfador López Obrador, la crisis orgánica del régimen de los partidos de la alternancia hizo estallar el repudio nacional. Sin embargo, agotadas y debilitadas por la represión, fragmentadas sin un referente nacional que les diera voz y aisladas por la confrontación con el obradorismo, las organizaciones sociales y antisistémicas representaron un papel secundario en el mayor ciclo de movilización popular de la historia reciente del país, que va de Ayotzinapa al repudio al gasolinazo; protagonismo popular pocas veces visto con señales claramente preinsurreccionales. Sin embargo, este desbordamiento contra el régimen, en buena medida espontáneo, sin centro rector ni organización, se disolvió rápidamente.

A diferencia del proceso de maduración asambleario en Colombia en 2019, e incluso de la evolución de la demanda de un nuevo constituyente chileno en ese mismo año, en México las multitudes antirégimen no lograron integrarse como un sujeto político por sí mismas, asemejándose más a la Argentina del ¡que se vayan todos! de 2001.

López Obrador se erigió así como único sujeto político y única alternativa ante el régimen y el desastre nacional producido por la democracia de mercado, la partidocracia y la larga secuencia de gobiernos neoliberales. El obradorismo como fenómeno social desbordó entonces a la izquierda histórica partidaria y a la antisistémica, descolocando a los movimientos sociales que habían luchado contra el neoliberalismo autoritario y canalizando el repudio antirégimen que se expresaba en las calles hacia la vía electoral. La vía radical se cerró.

Durante el gobierno obradorista, la situación de polarización política que hemos descrito en entregas anteriores encerró a los movimientos sociales en la misma dinámica que atrapó a otras izquierdas y luchas sociales a lo largo del continente frente a los gobiernos progresistas. La disyuntiva entre apoyar o confrontar al gobierno de la Cuarta Transformación corre para los movimientos el riesgo de, por un lado, quedar agrupados junto a los opositores de derechas al obradorismo, pero, por el otro, el apoyo a ese gobierno fácilmente puede producir su cooptación, además de ocultar las profundas contradicciones del modo de ejercer el poder por parte de la Cuarta Transformación. La presión constante desde la presidencia para apoyar a uno u otro bando cerró casi toda posibilidad de una tercera posición desde la izquierda.

La atomización de las multitudes obradoristas y el debilitamiento de los movimientos antisistémicos es también, por tanto, base de la hegemonía obradorista, que no enfrenta disidencias sociales desde abajo que pongan en riesgo su legitimidad y forma de gobernar.

Como toda hegemonía, la Cuarta Transformación incorporó y cumplió parcialmente demandas generalizadas de las clases subalternas (protección estatal, redistribución salarial, dignificación simbólica de las clases populares), pero también exigencias históricas específicas de ciertos pueblos y movimientos sociales. Tenemos así que durante su gobierno, López Obrador abrió el diálogo y la interlocución con varias fuerzas campesinas y de los trabajadores reconociendo así implícitamente la representatividad que les negaron gobiernos anteriores. Esto no es menor, pero es una apertura democrática limitada. En algunos casos el ahora expresidente cumplió enteramente sus demandas, abriendo además el campo político como en el caso de los pobladores de Atenco; en otras, con retórica y cambios importantes pero insuficientes, quiso responder dando gato por libre a las demandas sociales, como en la lucha docente de la CNTE.

La Cuarta Transformación pacta apoyos sociales con numerosos pueblos indios, aunque deja en lugar secundario la autonomía y los derechos territoriales, lo que tensa y hasta divide a las propias comunidades, cuya posición frente al gobierno es difícil de unificar por las lógicas contradictorias con las que se relaciona con ellas.  

La 4T logró además el beneplácito de muchos sindicatos y de buena parte de la clase trabajadora sin organización gracias a los aumentos al salario mínimo pactados con los empresarios. Al mismo tiempo, hay señales preocupantes de reactivación de pactos corporativos de numerosas fuerzas sindicales, que no se han democratizado pero que ahora apoyan a la Cuarta Transformación. A su vez, los cambios promovidos en la legitimación de los contratos colectivos —una oportunidad única para desplazar y sustituir representaciones antidemocráticas y charriles— fue desperdiciado por la mayoría de las organizaciones y movimientos de trabajadores, haciendo evidente la débil movilización obrera por la autonomía sindical, ya que sólo algunos núcleos de trabajadores lograron la histórica sustitución de las viejas representaciones del régimen.

Frente a esta política de apertura democrática limitada frente a las luchas sociales, la otra cara de la Cuarta Transformación es un cierre al reconocimiento de la legitimidad de sus opositores de las clases populares y el impulso de dispositivos de imposición de decisiones, mediante el uso y la movilización política de sus seguidores contra las resistencias a sus proyectos. Aunque las consultas populares, en los casos del proyecto aeroportuario de Texcoco y de una cervercera en Mexicali, resultaron en decisiones a favor de los movimientos opositores, el diseño unilateral y arbitrario de las consultas desde la presidencia fueron usados contra los pueblos opositores al Proyecto Integral Morelos, el tren interoceánico y el Tren Maya. Así, la legitimación de los proyectos de megainfraestrucura de la Cuarta Transformación aplastó con mayorías de votantes a los pueblos movilizados, algo sumamente grave.

López Obrador usó además la misma estigmatización discursiva que atizó contra la derecha en sus enfrentamientos con los movimientos feministas, de derechos humanos y ambientalistas. El descrédito como estrategia de aislamiento y neutralización política contra todos esos movimientos tuvo serias repercusiones en la desmovilización y el escaso apoyo de las bases obradoristas a causas legítimas que fueron convertidas, en la narrativa obradorista, no sólo en aliadas de las derechas, sino incluso parte de conspiraciones internacionales.

El caso más grave es la campaña de descalificación contra colectivos de madres buscadoras y de los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Como fruto de su alianza gubernativa con los militares y del cumplimiento de sus demandas —según hemos visto previamente— López Obrador descarriló las investigaciones luego de un cambio radical de postura ante el movimiento por los desaparecidos. La búsqueda incesante de desprestigio de las organizaciones defensoras que acompañan a los padres de los 43 cumplió el objetivo de ocultar el fin de las investigaciones y la protección al ejército, debilitando la movilización que exigía el cumplimiento de la palabra empeñada por López Obrador. Es este quizá la relación más oscura con los movimientos que hubo en el sexenio. En todos estos casos, López Obrador usó toda su legitimidad y credibilidad para neutralizar las protestas de quienes, sin poder, fama o dinero, le exigían una respuesta como gobernante.

Por último, aunque la oleada abiertamente represiva del peñismo no se repitió en el gobierno de López Obrador, esto no implica que no se realizaran acciones represivas o no se haya usado la coerción contra los movimientos sociales. La utilización de la guardia nacional en violentos desalojos en la ocupación de Bonafont por los pueblos cholultecas, los ataques de grupos de choque y de las policías a los habitantes de Xochimilco en defensa del agua, la criminalización focalizada a activistas opositores al proyecto transístmico y, aún más grave, los asesinatos en Perote a los opositores de las contaminantes Granjas Carroll, muestran tanto la cara autoritaria de ese gobierno como la casi nula reacción social ante dichos acontecimientos. (M. de Oliveira, Pineda, 2024)

Si comprendemos la complejidad del cierre del ciclo de lucha radical antes de la Cuarta Transformación y la debilidad de las clases subalternas para crear un referente a nivel nacional que logre expresar sus proyectos y demandas, podemos entender la enorme disgregación e, incluso, disolución de la izquierda antisistémica tal y como la conocíamos ante el gobierno de la Cuarta Transformación. Podemos además entender que la ambivalente y hábil política obradorista y el nuevo contexto nacional, donde el conflicto central ya no es el de los movimientos sociales frente al Estado sino el de la Cuarta Transformación frente a sus adversarios, erosionan las condiciones de autoorganización, movilización y proyecto alternativo desde abajo. El consenso nacional popular, formado con base en el obradorismo popular y la nueva forma de gobernabilidad de la 4T, ha transformado a varias de las luchas de las clases subalternas, otrora masivas, en minorías sin influencia ni poder de impugnación. Es esa hegemonía de las grandes mayorías, aislando a las luchas populares, la que reina por ahora en este país.

Legado obradorista y fin de ciclo

A lo largo de tres entregas, hemos revisado cómo el legado obradorista ha implicado el fin del régimen de partidos y la crisis de la derecha tal y como la conocíamos, y la manera en que la constitución de una nueva hegemonía, basada en los acuerdos y subordinación a Estados Unidos, la alianza con los militares y el tenso acuerdo con los grandes capitales en México permiten la gobernabilidad de la Cuarta Transformación. Sin embargo, la fuerza popular del obradorismo es la base para negociar con esos actores con base en el consenso nacional popular logrado por el expresidente López Obrador, el cual ha implicado el cumplimiento de las demandas de la mayoría de las clases subalternas que exigieron el fin del régimen partidocrático y corrupto de la alternancia, y el regreso de un estado protector y redistribuidor ante la crisis social que había creado la enorme masa de víctimas del neoliberalismo. Hemos dicho también que el gobierno de López Obrador ha implicado un proceso de dignificación e inclusión simbólica de las clases subalternas, despreciadas en los anteriores gobiernos, así como una forma de representación política que las integra en un proyecto nacional popular que las vuelve el protagonista del nuevo régimen. Hemos argumentado el cierre de la vía alternativa a los partidos, como producto de la represión, la continuidad autoritaria y los errores en la dirección de los movimientos sociales y antisistémicos: una crisis de la lucha social, profundizada por la hábil política obradorista y la frágil condición de los movimientos de las clases subalternas.

Esta contradictoria y compleja situación política que deja el primer gobierno de la Cuarta Transformación no admite simplificaciones ni reduccionismos. Una mala lectura y caracterización de las formas de regulación política del obradorismo puede aislar aún más a los pueblos o postergar la necesaria recomposición y reestructuración de las clases subalternas en México. Después de los seis años de gobierno obradorista, son cada vez más las voces desde las organizaciones independientes que logran identificarlo no como una reproducción de los gobiernos neoliberales, pero tampoco como uno que represente todas sus demandas y horizontes. Comprender la radical reconfiguración política del obradorismo es indispensable para los pueblos, comunidades y organizaciones de los de abajo.

Aunque por ahora reina el consenso nacional popular, varias señales de un potencial nuevo ciclo de lucha están emergiendo. La recomposición de clase que está transformando aceleradamente al campesinado en jornaleros debilita a las comunidades por un lado, pero crea condiciones extremas de explotación laboral que tarde o temprano terminarán por estallar, como lo hicieron en su momento en San Quintín. El movimiento 20/32 de más de 40 mil maquiladoras, aunque efímero, anunció nuevas formas de luchas de las trabajadoras más precarizadas. La integración de la Alianza por la Libre Determinación y la Autonomía (ALDEA), que reúne a más de un centenar de organizaciones, pueblos y comunidades indígenas, permite ver la renovación y reagrupamiento de las luchas campesindias. Las autonomías zapatistas y en Cherán, pero también los avances de nuevos procesos de tintes autonómicos en Oxchuc o Ayutla de los Libres, muestran la fortaleza de las vías políticas alternativas en medio de la adversidad y la potencia emancipatoria comunitaria. 

Los procesos sociales no se detienen. El viejo topo continúa su tarea. Un ciclo histórico se ha cerrado. Pero las nuevas y emergentes formas de acción política de las clases subalternas, aunque de manera soterrada hoy, indican, al parecer, que la lucha está lejos de haber terminado.

Noviembre de 2024.

Referencias

Arrighi, Giovanni, Hopkins, T.K. y Wallerstein, I. (1999). Movimientos antisistémicos. Akal.

Ansaldi, W. (1996). “Continuidades y rupturas en un sistema de partidos políticos en situación de dictadura: Brasil, 1964-1985”. En Dutrenit, Silvia (coord). Diversidad partidaria y dictaduras: Argentina, Brasil y Uruguay. Instituto Mora.

Comité Cerezo. (2018). Defender los derechos humanos en México. El sexenio de la impunidad. Informe junio de 2017 a mayo de 2018.

Gramsci, A. (1970). Antología. Siglo XXI.

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5. Posible alto el fuego en el Líbano

Tomaselli especula con que esté a punto de firmarse un alto el fuego en el Líbano.
https://giubberossenews.it/.

¿Alto el fuego en el Líbano?

Por Enrico Tomaselli 25 de noviembre de 2024
Los rumores sobre la firma de un acuerdo de alto el fuego (debería anunciarse hoy o mañana) entre Israel y Líbano son cada vez más insistentes, y sólo esto da la medida del paradójico entramado de este conflicto. Sólo por quedarnos en los dos aspectos más clamorosos, de hecho, podemos observar cómo, por un lado, el interlocutor oficial es el gobierno libanés, aunque el ejército libanés se ha cuidado mucho de no tomar parte activa en el conflicto, que en cambio ha sido apoyado por Hezbolá y (en pequeña medida) por el otro partido-milicia chií, Amal. Y eso que, por parte libanesa, las negociaciones han estado dirigidas por Nabih Berri, presidente del Parlamento, aliado político de Hezbolá. Por otro lado, tenemos la paradoja de EEUU -que es a todos los efectos un sujeto plenamente activo en el conflicto, no sólo en el plano político-diplomático, ni en el del apoyo al esfuerzo bélico israelí, sino plenamente operativo- que al mismo tiempo juega tres papeles en la obra: además de beligerante, de hecho, Washington es también el principal mediador en las negociaciones, y -según los términos de los acuerdos- presidiría también el comité que verificará el cumplimiento.

De hecho, un alto el fuego (probablemente destinado a seguir siendo temporal) es, por diferentes razones, conveniente tanto para EEUU como para Líbano (Hezbolá) e Israel.

Washington podrá presumir de un éxito diplomático y poner fin a la triste temporada de Biden con una nota alta; Tel Aviv podrá salir de la trampa libanesa y dar un respiro a las FDI; Líbano pondrá fin al sufrimiento de la población civil, mientras que Hezbolá podrá reconstruir sus unidades de combate y sus estructuras logísticas.
Pero, como ya he dicho, con toda probabilidad el acuerdo durará poco, y si no se encuentra una solución global en ningún caso (incluyendo así a Gaza, Cisjordania y -de hecho- Irán), el conflicto está inevitablemente destinado a reexplotar.
Examinemos ahora los términos del acuerdo, sus ambigüedades y sus riesgos.
Fundamentalmente, se trata de restablecer la aplicación de la Resolución 1701 de la ONU, teóricamente en vigor desde hace 18 años. En comparación con el texto de la Resolución, hay básicamente dos novedades: el acuerdo prevería un refuerzo de la presencia de la FINUL a lo largo de la frontera y la creación de este comité de supervisión que verificaría el cumplimiento de los acuerdos. Lo que en cambio no cambiaría serían las condiciones relativas a los beligerantes. Israel debería retirar sus fuerzas del territorio libanés, Hezbolá debería retirarse más al norte.

La cuestión, sin embargo, tiene, como ya se ha dicho, márgenes de ambigüedad; al fin y al cabo, el 1701 estaba teóricamente en vigor desde 2006, pero nunca llegó a aplicarse plenamente. Los puntos más controvertidos, en los que el mecanismo puede atascarse fácilmente, son de nuevo dos, y se refieren a la retirada mutua de las fuerzas combatientes; como es obvio (porque ya ha sido así) el incumplimiento de los términos por parte de uno servirá de justificación para las carencias del otro. Según el acuerdo, Israel debe retirar sus fuerzas armadas del territorio libanés. Obviamente, Tel Aviv quiere decir con esto que las IDF se retirarán de los territorios que han invadido desde octubre, mientras que Beirut quiere decir de todos los territorios libaneses ocupados, es decir, incluidas las granjas de Sheeba (de las que Israel debería haberse retirado en 2006). Es poco probable, por no decir nada, que esto ocurra, puesto que Netanyahu ya está teniendo dificultades para conseguir que la parte más extremista de su gobierno acepte el acuerdo (hoy está prevista una manifestación en Tel Aviv para rechazar el alto el fuego). Por tanto, ya podemos dar por hecho que habrá un motivo (por controvertido que sea) para imponer la plena aplicación del acuerdo. Otro punto de presumible desacuerdo es el del desarme: la Resolución pide el desarme de todos los «grupos armados» del Líbano, pero la Constitución libanesa no considera a Hezbolá un «grupo armado», y la mayoría de la clase política libanesa cree que Hezbolá está exento de esta cláusula. En resumen, todo apunta a que simplemente se restablecerá el statu quo anterior a la invasión israelí.

Existe, por último, un margen de riesgo. En efecto, el acuerdo estipula que las condiciones deben cumplirse en un plazo de 60 días, lo que pone el plazo en manos de la administración Trump -que Netanyahu cree que será aún más favorable que la actual- que, a través de la dirección del Comité de Supervisión, tendrá autoridad para determinar si se están violando los términos de la negociación, quién y por qué.
A corto plazo, a Israel le interesa que el alto el fuego se mantenga, aunque no se aplique en su totalidad, porque esto significa poner fin a las bajas de las FDI, poder enviar a casa a algunos de los reservistas y devolver al norte a casi cien mil colonos evacuados previamente. Lo cual puede exacerbar las tensiones en la mayoría, pero es prescindible como resultado positivo, especialmente si va acompañado de una narrativa que presente la campaña terrestre como un éxito. A medio plazo, sin embargo, Netanyahu necesita que la guerra continúe de algún modo, para que su gobierno (y su carrera política) continúen. Así que tarde o temprano puede verse tentado a abrir otro frente, o a volver al ataque contra Líbano.

Mientras tanto, hay dos cosas seguras. La primera, y más importante, es que la población civil libanesa puede poner fin a su sufrimiento y pensar en la reconstrucción. La segunda es que, como había predicho fácilmente, esta tercera guerra libanesa también terminó como la segunda: las IDF atacan, no logran abrirse paso, en algún momento las pérdidas se vuelven demasiado importantes, entonces interviene la mediación internacional para sacar a Israel de apuros.

Así que Hezbolá también gana esta guerra, infligiendo a Israel una derrota sobre el terreno aún peor que en 2006.

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6. La acusación es contra Occidente

La opinión de Amar sobre la orden de detención de Netanyahu y Gallant. No solo ellos, todo Occidente somos culpables. 
https://swentr.site/news/

La orden de detención de la CPI contra Netanyahu es en realidad una acusación contra Occidente

La medida llega demasiado tarde, pero pone de manifiesto la flagrante hipocresía del «orden basado en normas».

¿Qué es un «régimen canalla»? Según uno de los primeros propagandistas estadounidenses del término, Anthony Lake, ex asesor de seguridad nacional del presidente Bill Clinton entre 1993 y 1997, es un gobierno «fuera de la ley» que opta por mantenerse al margen de la educada sociedad internacional y también por «atentar contra sus valores básicos».

El término, por supuesto, nunca fue concebido para aplicarse honestamente. Desde el principio, se diseñó para convertirlo en una herramienta de la guerra híbrida occidental contra países como Cuba, Irak y Libia, que en realidad sólo tenían una cosa en común: no someterse a la voluntad de Estados Unidos y sus clientes, que juntos forman el Colectivo Occidental: Cuando los políticos occidentales y sus taquígrafos arribistas de los principales medios de comunicación empiecen a llamarte «régimen canalla», prepárate para rechazar invasiones, golpes de estado, guerra económica hasta el nivel de asedio por hambre y, cuando todo se junte, un sangriento cambio de régimen, incluyendo viles torturas públicas y asesinatos;

Y, sin embargo, tomemos este primitivo término propagandístico al pie de la letra por un momento. La teoría subyacente (si esa es la palabra) es de lo más simple: Hay Estados buenos -casi todos en el Norte Global, por cierto- que siguen las reglas, y luego están los malos que las escupen. Y ni siquiera vamos a preguntar qué reglas, o quién las hace y las aplica. Esa pregunta nos llevaría al fétido pantano moral-intelectual de la tontería del «orden internacional basado en normas». Eso, en realidad, es una taquigrafía eufemística occidental para decir: ‘Estamos por encima del derecho internacional (aquí, lo opuesto real de esas ‘reglas’ oscuras y ajustables), escupimos a la ONU y, además, tenemos el privilegio único de dar órdenes a los demás y matarlos, individual y colectivamente, si no cumplen’.

No, dejémonos de tonterías ideológicas por un momento y -primer paso- finjamos (sólo finjamos) que el término verdaderamente orwelliano «régimen canalla» tiene realmente un significado que un observador inteligente e imparcial podría tomarse en serio. Segundo paso: Preguntémonos qué, según esa lógica, sería aún peor que un régimen canalla. Fácil: lo que es peor que un régimen que desobedece abiertamente las normas legales y éticas es un régimen que pretende representar -incluso poseer- esas normas, sólo para pervertirlas. Porque un régimen así no se limita a desobedecerlas, sino que las socava fundamentalmente. Un simple delincuente infringirá la ley y la moral, pero sobrevivirá fácilmente a ello. Pero un verdadero villano, una verdadera fuerza del mal, usurpará y mancillará la ley y las normas morales, privándolas del respeto general y amenazando así su eficacia y, en última instancia, incluso su existencia.

Y por eso es Occidente en su conjunto el que se verá más desafiado por las consecuencias de que la Corte Penal Internacional (CPI) emita finalmente órdenes de detención contra dos de los líderes genocidas de Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ex ministro de Defensa Yoav Gallant. Porque es el Occidente colectivo -y sólo Occidente- con su colonia genocida de facto Israel el que ha sido ese villano

No me malinterpreten: hay límites muy decepcionantes en lo que ha hecho la CPI, el único tribunal internacional que puede perseguir a individuos por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Al menos por ahora, sólo persigue a funcionarios israelíes (y a muy pocos de ellos) -y a un dirigente de Hamás que Israel afirma que ya está muerto-, pero no a sus cómplices occidentales. En ese sentido estricto, obviamente, Israel, un Estado que bate constantemente nuevos récords en la comisión de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, incluido el genocidio, será el más directamente afectado. Pero, una vez más, no es suficiente, porque la CPI está haciendo demasiado poco y demasiado tarde. De hecho, ni siquiera ha acusado a Netanyahu y Gallant de genocidio, como podría haber hecho en virtud del artículo 6 del Estatuto de Roma de 1998 y, obviamente, debería haber hecho. En lugar de ello, la CPI sólo les ha acusado de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Por último, la CPI carece de capacidad para ejecutar sus propias órdenes de detención. Para ello, tiene que depender de los Estados que han firmado el Estatuto de Roma y de su voluntad de cumplir sus obligaciones en virtud del mismo.

Sin embargo, aunque la CPI es una institución judicial, el verdadero significado de las órdenes de detención es, por supuesto, político. Se trata, como admite The Economist, de un «desastre diplomático« -y no sólo para Netanyahu, como trata de ocultar The Economist- sino para Israel. Sin embargo, no se trata de un desastre ordinario, sino de uno especialmente perturbador porque para Israel es una señal más de que su impunidad se está resquebrajando, porque esa impunidad descansa sobre el puño de muerte de su intimidación internacional, su corrupción, sus grupos de presión, sus redes de espionaje y chantaje y su subversión polivalente. Sabemos que Israel y sus cómplices han ejercido una enorme presión sobre la CPI para impedir precisamente este resultado. Y, sin embargo, han fracasado. El poder y el alcance de Israel son demasiado grandes, pero no son ilimitados, y están disminuyendo.

Pero Israel es un tipo de Estado muy especial. Mientras que prácticamente todos los Estados doblegan y quebrantan las leyes y subordinan al menos algunas normas morales en algún momento a sus intereses tal y como los ven sus élites, Israel es diferente porque es criminal hasta la médula. No se trata de una cuestión retórica, sino analítica. La mayoría de los Estados pueden sobrevivir si sus infracciones de las leyes y de la moral ordinaria tienen consecuencias negativas. Dicho de otro modo, para la mayoría de los Estados, la impunidad es agradable pero no esencial. Pero para Israel, la impunidad es un recurso vital porque se basa hasta tal punto en crímenes que no salir impune de ellos por más tiempo pondría inevitablemente -y merecidamente- en peligro no sólo sus intereses, sino su existencia. Por eso los políticos y los medios de comunicación israelíes están cerrando filas -demostrando una vez más que el problema es con Israel en su conjunto, no sólo con un pequeño grupo de líderes psicópatas- y poniéndose histéricos, una vez más, lanzando absurdas acusaciones de antisemitismo como si no hubiera mañana.

Y en cierto modo, probablemente no lo haya, al menos no para que esa acusación sea tomada ya en serio por nadie con una espina dorsal moral y medio cerebro. Irónicamente, también por eso sólo tenemos que dar las gracias a Israel. Para ser precisos, a la enfermiza costumbre de Israel de utilizar como arma la oscura historia del antisemitismo europeo y cristiano -incluido su peor resultado, el Holocausto- contra los palestinos, los árabes en general, los persas y los musulmanes para desviar la atención de los propios crímenes de Israel de apartheid, limpieza étnica y genocidio (por nombrar sólo las actuaciones más destacadas) 

En interés de la humanidad, tanto el antisemitismo como el Holocausto deberían tomarse en serio, pero es Israel quien ha hecho lo peor para privar de peso y credibilidad a cualquier conversación sobre ellos. La desvergonzadamente absurda falsa historia del «pogromo» de Ámsterdam -que tergiversa sistemáticamente a los racistas y violentos hooligans israelíes, que gritan cánticos genocidas y atacan ferozmente a ciudadanos holandeses, como «víctimas» similares a Ana Frank- fue una reciente ilustración de este repugnante fenómeno.

Es simplemente un hecho que Israel es un Estado que depende para su propia existencia de incesantes crímenes y mentiras. Por lo tanto, incluso un fragmento de verdad que llegue a una institución como la CPI marca la diferencia. Al final, se necesitará mucho más que eso para acabar con este horrible régimen y sus repugnantes crímenes. Pero cada granito de arena ayuda.

Sin embargo, aparte de los efectos sobre Israel y su muy dudoso futuro -y, de nuevo, los israelíes sólo pueden culparse a sí mismos-, Occidente en su conjunto recibirá ahora un golpe aún peor por las órdenes de detención de la CPI contra dos importantes carniceros israelíes. Hay tres razones principales para ello.

En primer lugar, con pocas excepciones, las élites políticas y mediáticas de Occidente han sido en gran medida cómplices de los crímenes de Israel contra los palestinos y sus vecinos, en particular Líbano, Siria e Irán.Países como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, por ejemplo, han apoyado sin descanso el genocidio y los crímenes de guerra israelíes con dinero, armas, participación militar directa, cobertura diplomática y, por último pero no menos importante, la brutal supresión de la solidaridad con las víctimas de Israel. Sus sistemas judiciales, la policía y los principales medios de comunicación se han convertido en herramientas de esta complicidad. Y todo ello ante un público general que no está en absoluto tan fanáticamente comprometido con Israel, y a menudo incluso en contra de sus crímenes.

Para encubrir su abyecta colaboración en el genocidio, las élites occidentales han insistido una y otra vez en el supuesto «derecho a existir» de Israel (un derecho que en realidad no existe según el derecho internacional), su supuesto «derecho a la autodefensa» (un derecho que los ocupantes no tienen en realidad contra los ocupados y que nunca puede justificar el genocidio);en realidad tienen contra los ocupados y que nunca puede justificar el genocidio de todos modos), y por último, pero no menos importante, sobre crímenes que la Resistencia Palestina nunca cometió en realidad (bebés asesinados en masa y violaciones masivas), mientras omite el hecho de que el propio Israel masacró a un número desconocido pero ciertamente sustancial de sus propios ciudadanos bajo su Directiva Aníbal.

En otras palabras, las élites occidentales, que se han puesto a servir servilmente al genocida Israel, no sólo han dañado la credibilidad que les quedaba, sino que la han pulverizado del mismo modo que una bomba estadounidense-israelí bunker-buster borra un edificio residencial o un campo de tiendas de refugiados en Gaza o Beirut.

En segundo lugar, aparte de la cuestión de la credibilidad, está la cuestión de la precedencia. El extraordinario senador estadounidense Lindsey Graham, presa del pánico, ya ha expresado su profunda ansiedad en X: si la CPI puede ir tras Netanyahu y Gallant, entonces, teme, «los Estados Unidos son los siguientes.» ¡Qué idea! Un mundo en el que incluso los criminales del gobierno estadounidense tendrían que responder ante la misma ley que los demás. Graham ha sido durante mucho tiempo un chiste, y de muy mal gusto. Su admisión involuntaria, sin embargo, de que entre las élites estadounidenses, muchos son criminales y deberían ser procesados también, es intuitivamente totalmente correcta.

Y esto es válido mucho más allá de Estados Unidos. ¿Qué decir, por ejemplo, del todavía escasamente canciller alemán Olaf Scholz, que ha negado repetidamente la criminalidad israelí en contra de todas las pruebas disponibles y sólo recientemente se ha jactado de las continuas entregas de armas de su gobierno al Estado genocida del apartheid? Y no es el único: En Alemania, la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, y el ministro de Economía, Robert Habeck, vienen inmediatamente a la mente; en Gran Bretaña, el primer ministro, Keir Starmer, y el ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy, deberían estar preocupados; Canadá tiene a Justin Trudeau, Melanie Joly y Chrystia Freeland.

La lista es interminable. Con pocas excepciones, los actuales gobernantes de Occidente se han puesto del lado de Israel y en contra de sus víctimas con saña. Lo que nadie parece haberles explicado -ni a los numerosos burócratas que les han servido obedientemente- es que, en virtud de la fundacional Convención de la ONU contra el Genocidio de 1948, la «complicidad en el genocidio» también se enumera explícitamente como delito (Artículo III, e). Que ahora se dignen a reconocer (de palabra si no de hecho) su obligación legal de detener a Netanyahu y Gallant no cambia nada de todo lo que han dicho, hecho y dejado de hacer hasta ahora.

La tercera razón, y quizás la más fundamental, por la que las órdenes de detención de la CPI contra los dos criminales del gobierno israelí son aún más perjudiciales para Occidente que para Israel es que las élites occidentales han elegido vivir en una relación simbiótica con el Estado monstruo que se ha apoderado de lo que debería ser Palestina. Debido a su modelo político principalmente criminal, Israel siempre ha dañado el derecho internacional y las normas morales básicas tanto como sus dirigentes han podido, es decir, inmensamente.

Pero es el Occidente colectivo el que les ha permitido salirse con la suya, literalmente, con asesinatos en masa y cualquier otro crimen y perversión que se pueda imaginar y bastantes en los que la gente cuerda ni siquiera piensa: ¿Asesinar deliberada y sistemáticamente periodistas para suprimir las noticias de los crímenes, y primeros intervinientes para asegurarse de que las víctimas inicialmente supervivientes no encuentren ayuda? Israel puede hacerlo. ¿Primero matando de hambre a sus víctimas, luego dejando entrar goteos de ayuda sólo para atrapando y masacrando a los que intentan llegar a ella? Considéralo hecho. ¿Matar a un médico a golpes? Déjelo en manos del ingenio israelí.

Y todo esto ha sido respaldado a ultranza por el mismo Occidente Colectivo que afirma defender un «jardín» de «valores» en un mundo que desprecia arrogante y racista como una «jungla». Son Occidente e Israel los que han asaltado, parafraseando a Anthony Lake, los valores más básicos no sólo de la comunidad internacional (sea lo que sea eso) sino de la humanidad como tal y en todas partes. Todo ello mientras intentan hacer pasar su salvajismo inhumano y abyecto por el patrón oro de las «normas» y el «orden». Occidente está decayendo por muchas razones de incompetencia, corrupción y deshonestidad de las élites. Pero el perverso pacto suicida de sus élites con Israel bastaría para hundirlo por sí solo.

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7. Victoria de la izquierda en Botsuana

No tenía ni idea, pero veo ahora que la izquierda ganó las elecciones en Botsuana el mes pasado. Según el segundo artículo que os paso, no es casual: el autor lo considera el principio del fin de la era de los partidos de la liberación en África del sur.
https://www.afriquesenlutte.

Victoria de la izquierda en Botsuana

25 de noviembre de 2024 Paul Martial

La victoria electoral de la izquierda hace concebir esperanzas de ruptura con la política desigual imperante desde la independencia del país.

Las elecciones en Botsuana, país del sur de África de 2,6 millones de habitantes situado por encima de Sudáfrica, se celebraron el 30 de octubre. Inesperadamente, la oposición de izquierdas obtuvo una victoria aplastante, forzando un cambio de gobierno inédito desde la independencia del país en 1966.

Diamantes para algunos

Más que una derrota, fue una goleada. El Paraguas para el Cambio Democrático obtuvo 36 escaños y mayoría absoluta, y su líder, Duma Boko, se convirtió en Presidente de la República. En cuanto al Partido Democrático de Botsuana, antiguo partido gobernante, ahora sólo cuenta con cuatro diputados. Botsuana no ha faltado a su reputación de país democrático, y Mokgweetsi Masisi, el presidente saliente, ha reconocido su derrota y ha llevado a cabo un traspaso de poderes justo. Para el país, se trata de un acontecimiento histórico que no puede explicarse únicamente por el desgaste del poder.

La relativa prosperidad de Botsuana se debe a sus minas de diamantes. Es el segundo exportador mundial de diamantes, que representan el 90% de sus exportaciones. Masisi se ha contentado con gestionar esta ganancia inesperada sin emprender nunca una diversificación económica, mientras que la competencia es feroz con la producción de diamantes sintéticos, utilizados sobre todo en la industria. Esta crisis no hace sino agravar la elevada tasa de desempleo, sobre todo entre los jóvenes. A este sombrío panorama se añade la deriva autoritaria del poder, con una élite dirigente profundamente dividida.

Miseria para los demás

La encuesta del Afrobarómetro mostró que una gran mayoría de los residentes considera que el entorno del Presidente es corrupto y critica a Masisi por su nepotismo y su desprecio por el Parlamento.

El sistema electoral de mayoría relativa obligó a la oposición, tradicionalmente dividida, a unirse. A partir de 2012 se formó la UDC, con el Frente Nacional de Botsuana como columna vertebral, un partido que se reivindica socialdemócrata del que surgió Duma Boko. Los otros elementos decisivos son los temas sociales de la campaña de la UDC, que giran en torno al empleo juvenil y, como señala el medio de comunicación The Voice Botswana: «un plan nacional de seguro médico que garantice a todos el acceso a una atención sanitaria de calidad, pagada por el Gobierno y que les garantice una vida y un sustento decentes». En un país donde la prosperidad beneficia a una minoría, una propuesta así da en el clavo. Botsuana tiene casi 2.500 millonarios y está considerado uno de los países más desiguales del mundo. La financiación de esta medida exigirá una nueva distribución de la riqueza en detrimento de la élite adinerada del país. ¿Estará dispuesta a ello la UDC? La movilización popular será un factor decisivo para imponer esta nueva política social.

Paul Martial

https://continent.substack.

El principio del fin de la era de los partidos de liberación

Cada vez es más difícil ganar elecciones sólo con credenciales de lucha.

The Continent 10 de noviembre de 2024

Nic Cheeseman

Los otrora dominantes partidos de liberación del sur de África están teniendo un terrible 2024. La semana pasada, el Partido Democrático de Botsuana sufrió una vergonzosa derrota en las urnas. Es el primer traspaso de poder de un partido en la historia del país tras la independencia. Ese terremoto político se produjo tras unas elecciones históricas en Sudáfrica, donde el Congreso Nacional Africano cayó por debajo del 50% de los votos por primera vez desde el fin del apartheid en 1994.

La cosa no acaba ahí.

El destino del partido gobernante en Mozambique, el Frelimo, sigue siendo incierto tras las elecciones generales de octubre. El apoyo al candidato de la oposición, Venâncio Mondlane, fue tan elevado -y el Frelimo parece haber manipulado tanto las encuestas- que los obispos católicos del país cuestionaron la credibilidad del resultado oficial, que otorgó una amplia mayoría al candidato del partido gobernante.

Los partidarios de la oposición siguen exigiendo que el gobierno abandone el poder y, a pesar de la violenta represión de esas protestas, el Frelimo puede verse obligado a hacerlo. Incluso si se mantiene en el poder, su legitimidad y autoridad pueden haber sufrido un golpe fatal.

Recuerdos que se desvanecen, nuevas preocupaciones

Esta oleada de resistencia al dominio de los partidos de la liberación ha sido dramática, pero no inesperada. Llevan tiempo perdiendo apoyos. El BDP, por ejemplo, ha fracasado sistemáticamente a la hora de obtener la mayoría de los votos, pero, dado que Botsuana no utiliza un sistema electoral proporcional, obtiene regularmente la mayoría de los escaños parlamentarios.

Del colapso de los partidos que aseguraron la independencia en países como Benín, Kenia y Zambia conocemos al menos tres factores que debilitaron fatalmente su control del poder: los cambios generacionales, el estancamiento económico y las divisiones internas.

Décadas después de la independencia, la combinación de poblaciones cada vez más jóvenes y el desvanecimiento de los recuerdos de la lucha anticolonial significaba que los líderes no podían confiar en su condición de «padres fundadores» para obtener legitimidad. Ello puso de relieve los resultados económicos de los gobiernos, que eran problemáticos: su dominio político había fomentado la corrupción y la ineficacia, agravando los problemas creados por un sistema financiero internacional inhóspito y a menudo injusto.

Estos fallos amplificaron las rivalidades personales, las tensiones étnicas y los desacuerdos ideológicos dentro de los partidos gobernantes, inevitables en unos partidos que llegaron al poder como amplias iglesias unidas más por la oposición al dominio colonial que por otra cosa. Cuantos más individuos abandonaban el gobierno o eran expulsados, mayor era el tamaño de la «oposición en espera».

A principios de la década de 1980, los partidos nacionalistas de gran parte del continente se aferraban al poder con la punta de los dedos, apuntalados por el sistema político de partido único estatal, que los aislaba de tener que disputar elecciones competitivas. Una vez eliminado a principios de los noventa, vivían de prestado. En los países donde los gobiernos y los dirigentes estaban más comprometidos con el interés nacional y el respeto a la voluntad popular, como en Benín y Zambia, perdieron rápidamente las elecciones multipartidistas.

Sólo allí donde los líderes estaban dispuestos a manipular sistemáticamente las elecciones y a utilizar la violencia para intimidar y dividir a sus oponentes, como en Kenia y Togo, los partidos gobernantes se mantenían en el poder

Lo mismo ocurre hoy. La popularidad del ANC, el BDP y el Frelimo se ha visto socavada por el declive económico. En Botsuana, la fuerte caída del mercado mundial de diamantes hace prever que la economía sólo crecerá un 1% este año, lo que significa que la tasa de desempleo, del 28%, probablemente aumente.

Los ciudadanos han atribuido estos problemas a fallos del gobierno y no a tendencias globales porque ya estaban preocupados por la corrupción. Un informe reciente del Afrobarómetro reveló un fuerte aumento del número de ciudadanos de todo el continente que creían que «el presidente y los funcionarios de su oficina» eran corruptos. En Botsuana, una de las principales preocupaciones es el nepotismo, tras la adjudicación de grandes contratos a una empresa propiedad de la hermana del Presidente saliente, Mokgweetsi Masisi. La preocupación por el soborno es aún mayor en Mozambique y Sudáfrica, donde la capacidad del Estado se ha visto cada vez más socavada por la emergencia de cleptocracias arraigadas.

Las escisiones internas también han seguido siendo perjudiciales, contrayendo la base de apoyo de los actuales partidos gobernantes. Los nuevos vehículos políticos construidos en torno a los antiguos miembros del CNA Jacob Zuma y Julius Malema obtuvieron el 24% del voto nacional en las elecciones generales de 2024, lo que habría dado a Cyril Ramaphosa una victoria aplastante si se hubiera movilizado detrás de su Gobierno.

El BDP se vio igualmente perjudicado por las desavenencias entre el Presidente Masisi y su predecesor Ian Khama, hijo del padre fundador del país, Sir Seretse Khama, que abandonó el partido y posteriormente lo denunció. Además de reforzar a la oposición, estas rencillas tan públicas socavan las pretensiones de los gobiernos de tener derecho a detentar el poder por encarnar los valores y tradiciones del movimiento de liberación/independencia.

La forma en que se manifiestan estas tendencias varía, pero su impacto acumulado ha socavado la capacidad de casi todos los partidos independentistas y de liberación para mantenerse en el poder democráticamente. La razón por la que el porcentaje de votos de los partidos gobernantes en Mozambique, Tanzania y Zimbabue no ha caído tanto como el de los de Botsuana y Sudáfrica no es que hayan actuado mucho mejor, sino que han recurrido a una mayor intimidación y represión, y han manipulado los resultados electorales.

Todas las miradas se dirigen ahora a Namibia, que acude a las urnas el 27 de noviembre. La recesión económica, el aumento del desempleo y las acusaciones de corrupción han erosionado el apoyo al gobierno de la Swapo. Si permite unas elecciones libres y justas, puede que haya otro partido de la liberación lamiéndose las heridas cuando 2024 llegue a su fin.

Nic Cheeseman es Director del Centre for Elections, Democracy, Accountability and Representation (CEDAR) de la Universidad de Birmingham.

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8. La sudafricanización de Israel

Los artículos de Meron Rapoport me parecen siempre muy equilibrados y sensatos. Normalmente publica en +972, pero este aparece en Middle East Eye. Una parte, aún mínima de la población israelí se empieza a preguntar si de verdad están cometiendo crímenes de guerra, lo que abre una pequeña brecha. Pero lo importante, haga lo que haga Trump, es que Israel está en un proceso imparable de «sudafricanización» en el que se está convirtiendo en un estado paria. https://www.middleeasteye.net/

Las órdenes de detención de la CIA demuestran que Israel se está convirtiendo rápidamente en un ‘Estado paria’

La respuesta de Israel ha sido altisonante, pero un público que cree que su ejército no comete atrocidades está despertando poco a poco

Meron Rapoport Tel Aviv, Israel 25 November 2024

La reciente decisión de la Corte Penal Internacional de dictar órdenes de detención contra el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ex ministro de Defensa Yoav Gallant constituye un momento decisivo para la imagen de Israel y su legitimidad internacional.

Las órdenes de detención han conmocionado a toda la sociedad y la clase política israelíes.

Los políticos reaccionaron desafiantes. Netanyahu acusó a la CPI de antisemitismo. El resto de la derecha israelí siguió su ejemplo.

El centro-izquierda no ha acusado al tribunal de antisemitismo, pero ha coincidido en que la decisión era inaceptable, injusta y carecía de base jurídica, porque situaba a Israel y Hamás en pie de igualdad en la comisión de crímenes durante la guerra.

Estas reacciones son una continuación directa de la falta de reconocimiento por parte de Israel de lo que está haciendo en Gaza.

Aunque existe una minoría muy pequeña en Israel que reconoce los crímenes cometidos por su ejército en Gaza, la opinión pública israelí en general los niega por completo. Afirman que sólo Hamás ha cometido crímenes de guerra, no Israel, y que lo que Israel está haciendo en Gaza es en defensa propia.

A ojos de la mayoría de los israelíes, Israel no está matando a palestinos inocentes sin motivo, y si hay hambruna en Gaza, es a consecuencia de que Hamás roba la ayuda humanitaria -una línea repetida una y otra vez por el ejército israelí y otros canales oficiales-.

Esta reacción era de esperar, pero la situación en Israel es un poco más complicada. La cuestión de las órdenes de detención contra el primer ministro y el ex ministro de Defensa es un acontecimiento significativo y un momento decisivo en las relaciones de Israel con la comunidad internacional y el derecho internacional.

Israel se creó en virtud de una resolución de la ONU. Gran parte de la evolución del derecho internacional tras la Segunda Guerra Mundial, como la protección de los refugiados o la penalización del genocidio, fue una respuesta al Holocausto, e Israel ha respaldado estos avances.

Pero el ataque de Israel a la CPI presenta al país como un enemigo del derecho internacional, como un Estado que intenta socavar el derecho internacional y todas sus instituciones. Es un cambio drástico de actitud.

No termina con la CPI. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) está examinando ahora el caso presentado por Sudáfrica, que acusa a Israel de genocidio.

No existe una conexión directa entre las dos instituciones y los dos procesos judiciales, pero es razonable pensar que la emisión de órdenes de detención por parte de la CPI afectará también a las deliberaciones en la CIJ en relación con el genocidio.

Las órdenes de detención se dictaron contra Netanyahu y Gallant personalmente, pero en gran medida indican que Israel, como Estado, está cometiendo crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Netanyahu y Gallant no cometieron estos presuntos crímenes por sí solos, sino que todo el aparato militar y estatal estuvo implicado.

A corto plazo, la decisión de la CPI podría disuadir a los mandos israelíes de rango medio o superior, como los comandantes de división y los comandantes de brigada.

Por ejemplo, altos mandos militares israelíes han dicho abiertamente que impidieron la entrada de ayuda humanitaria en el norte de Gaza tras el inicio de la operación militar del ejército allí a principios de octubre. También han dicho que el objetivo de esta operación es expulsar a la población restante hacia el sur a través del corredor de Netzarim.

Ahora que se han emitido las órdenes, un oficial del ejército israelí se lo pensará dos veces antes de hacer tales declaraciones, porque puede temer que le detengan en su próximo viaje a Europa. También es posible que un soldado se abstenga de ejecutar órdenes que puedan conducir a la inanición, ya que esto se menciona claramente en las órdenes de la CPI como posible crimen contra la humanidad.

Rechazo gris

A corto o medio plazo, la decisión de la CPI podría proporcionar una respuesta a los israelíes que se preguntan si Israel está cometiendo crímenes en Gaza.

Aparte de una pequeña minoría de izquierdas que está convencida de que Israel está cometiendo crímenes, hay un grupo más amplio de judíos de centro-izquierda que empiezan a tener dudas sobre las acciones de Israel en Gaza, a pesar de haber apoyado la guerra hasta ahora.

Recientemente, Tomer Persico, académico liberal de centro-izquierda, y Eran Etzion, ex jefe adjunto del Consejo de Seguridad Nacional, pidieron a los reservistas que se negaran a servir en la limpieza étnica del norte de Gaza.

No sabemos cuántos judíos piensan así, ya que los principales medios de comunicación no dan espacio a estas voces, pero podrían ascender al 10% o 15% de la población judía.

La decisión de la CPI dará legitimidad a estas opiniones en Israel. Quienes las defiendan podrán decir: «Esto es lo que el mundo piensa de nosotros».

Un cambio de opinión en la izquierda sionista podría provocar un aumento de la negativa a servir en la guerra. Desde su inicio en octubre de 2023, ha habido muy pocos casos de negativa a servir, mientras que en la Primera Guerra del Líbano y la Segunda Intifada hubo cientos de casos.

Ahora estamos viendo en Israel un fenómeno de «negativa gris»: israelíes que no se presentan cuando son llamados a las reservas.

Mientras que al principio de la guerra todos los llamados se presentaban, hoy el porcentaje ha bajado al 65%. Este «rechazo gris» no suele deberse a razones morales. Se debe principalmente a problemas económicos o familiares. Sin embargo, este tipo de rechazo podría aumentar tras la decisión de la CPI.

También es posible que algunos de los reservistas hagan una distinción entre Gaza y Líbano.

La guerra en Gaza ya no es popular entre la opinión pública israelí, a diferencia de la guerra en Líbano, que sigue gozando de un amplio consenso. El hecho de que el gobierno de Netanyahu parezca haber renunciado a los 101 rehenes de Gaza puede no hacer sino echar más leña al fuego de la oposición.

Estado paria

A largo plazo, y de forma más significativa, las órdenes de la CPI apartan a Israel de la comunidad internacional de forma muy acusada.

Ya no se trata sólo de manifestaciones masivas contra la guerra en Londres o en los campus de Estados Unidos. Se trata de la decisión de un tribunal aceptado por la mayor parte del mundo occidental. Con estas órdenes judiciales Israel se mueve cada vez más al margen de la comunidad internacional.

Es probable que la nueva administración Trump en Estados Unidos se muestre muy agresiva con la CPI e intente sacar a Israel de este aislamiento, junto con países como Hungría, la República Checa, Argentina y otros miembros de la coalición global de derecha radical.

Sin embargo, esta reacción estadounidense, cuyo impacto no está garantizado (Trump ya sancionó a la CPI en su anterior mandato y tuvo poco efecto sobre el tribunal) no puede cambiar la realidad básica: Israel se está convirtiendo rápidamente en un Estado paria.

Este aislamiento y deslegitimación de Israel puede tener efectos prácticos e inmediatos, como fomentar sanciones militares y de otro tipo contra Israel.

No sólo Netanyahu tendrá dificultades para viajar al extranjero, los dirigentes extranjeros también tendrán dificultades para viajar a Israel y reunirse con un hombre «buscado». El conjunto de las relaciones diplomáticas de Israel puede sufrir un duro golpe.

Puede decirse que Israel está experimentando un lento proceso de sudafricanización antes de la abolición del régimen del apartheid.

Los defensores de los derechos de los palestinos en todo el mundo pueden afirmar que Israel ha cometido crímenes mucho más graves en Gaza de los que se le acusa, y aún no ha sido objeto de las mismas sanciones severas que Rusia e Irán. Hay justicia en esta afirmación.

Pero hay que tener en cuenta que Israel es parte integrante de Occidente y el aliado más cercano de Estados Unidos. Para muchos en Europa, apoyar a Israel es una especie de compensación por el Holocausto. A ojos occidentales, Israel nunca ha estado donde están países como Irán, Siria o Rusia.

Por lo tanto, la marginación de Israel es un acontecimiento significativo en relación con su posición el 6 de octubre de 2023.

Es demasiado pronto para decir si la emisión de órdenes de arresto contra Netanyahu y Gallant conducirá al debilitamiento del gobierno de extrema derecha de Israel. Podría ser que aumentaran su apoyo, ya que Netanyahu y compañía afirman que «el mundo entero está contra nosotros».

Pero ya puede decirse que algo profundo se ha resquebrajado en la legitimidad de Israel como Estado dentro de la comunidad internacional, y que a Israel le resultará difícil arreglarlo sin un cambio completo en su forma de tratar a los palestinos. Esto convierte la decisión de la CPI en un acontecimiento de enorme trascendencia.

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9. Resumen de la guera en Asia occidental, 25 de noviembre

El seguimiento en directo de Middle East Eye. https://www.middleeasteye.net/

En directo: El embajador israelí ante la ONU dice que el acuerdo de alto el fuego en Líbano está cerca

Mientras tanto, aviones de guerra israelíes bombardean el sur y el este del Líbano matando al menos a 20 personas

Puntos clave

Unrwa: Las familias desplazadas en Gaza se enfrentan a «condiciones espantosas» en medio de un clima invernal

El gabinete israelí debatirá el martes el acuerdo de alto el fuego

El número de muertos en Gaza asciende a 44.235

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Actualizaciones en directo

Resumen de la tarde

Buenas noches lectores de Middle East Eye,

Israel y Hezbolá se acercan a un alto el fuego de 60 días que podría anunciarse en las próximas horas.

Según los informes, el acuerdo ha sido negociado por Estados Unidos y se espera que ponga fin a los combates entre Hezbolá e Israel.

Las fuerzas armadas libanesas se desplegarán en el sur del Líbano y las tropas israelíes se retirarán del país.

Reuters informa de que Estados Unidos y Francia darán a conocer el acuerdo de alto el fuego el martes.

Estos son algunos de los principales acontecimientos del día:

  • El enviado de la Casa Blanca para Oriente Próximo, Brett McGurk, visitará Arabia Saudí el martes en un intento de reactivar las conversaciones sobre un alto el fuego en Gaza.

  • El número de muertos por un ataque israelí contra una casa en la zona de Zarqa el lunes en el norte de la ciudad de Gaza ha aumentado a seis personas, según Al Jazeera.

  • Un niño y un joven palestinos murieron durante una incursión israelí en la ciudad ocupada cisjordana de Ya’bad, situada al sur de Yenín, en Cisjordania ocupada.

  • Al menos 31 personas murieron y 64 resultaron heridas el lunes por ataques israelíes en todo Líbano, según informó el Ministerio de Sanidad libanés.

  • Medio millón de personas en Gaza están desplazadas en lugares propensos a las inundaciones que podrían correr peligro al acercarse el invierno, según la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa)

El enviado de la Casa Blanca para Oriente Próximo visitará Arabia Saudí en un intento de reactivar el alto el fuego en Gaza

El enviado de la Casa Blanca para Oriente Próximo, Brett McGurk, visitará Arabia Saudí el martes en un intento por reactivar las conversaciones sobre un alto el fuego en Gaza.

La Casa Blanca dijo que McGurk viajaría a Arabia Saudí con la esperanza de utilizar un posible alto el fuego en Líbano como «catalizador» para una tregua en Gaza.

Aumenta a seis el número de muertos por el ataque israelí contra la ciudad de Gaza: Informe

El número de muertos por un ataque israelí contra una casa en la zona de Zarqa el lunes en el norte de la ciudad de Gaza ha aumentado a seis personas, según Al Jazeera.

Varias personas más resultaron heridas en el ataque.

Quién es Sebastian Gorka, el designado por Trump al que exfuncionarios de EEUU llaman ‘mercachifle islamófobo’

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha designado a Sebastian Gorka, exfuncionario de Trump y comentarista de medios de comunicación, para que regrese a la Casa Blanca y desempeñe un alto cargo de seguridad nacional en la nueva administración.

Hijo de padres húngaros que huyeron al Reino Unido tras el fallido levantamiento contra la Unión Soviética en 1956, Gorka emigró a Estados Unidos y se nacionalizó estadounidense en 2012. Su carrera política y mediática le llevó a desempeñar un breve cargo en la primera administración Trump.

Anteriormente ha insinuado que el 98% de los «terroristas» en Estados Unidos son musulmanes, y en una columna de Breitbart en 2016 demonizó a los inmigrantes musulmanes que llegan a Estados Unidos, diciendo que los musulmanes son, en el mejor de los casos, contrarios a los valores estadounidenses y, en el peor, «quieren matarnos».

Los exfuncionarios estadounidenses Steven Simon y Daniel Benjamin, que desempeñaron funciones de seguridad nacional y contraterrorismo en el gobierno de Estados Unidos, afirmaron anteriormente que Gorka cree que la violencia en Oriente Medio está inextricablemente vinculada al «lenguaje marcial» del Corán.

Más información: Quién es Sebastian Gorka, el designado por Trump al que exfuncionarios estadounidenses califican de «mercachifle islamófobo

Las tropas estadounidenses se disponen a supervisar el despliegue del ejército libanés durante el alto el fuego: Informe

Las tropas estadounidenses están listas para supervisar el despliegue del ejército libanés en el sur del Líbano y la retirada de Israel de la zona como parte de un acuerdo de alto el fuego inminente, según un informe del lunes en las noticias de Israel Hayom.

Estados Unidos ha sido el principal proveedor de ayuda y formación a las Fuerzas Armadas Libanesas no sectarias.

La supervisión de la aplicación del alto el fuego representaría una profundización de la huella de EE.UU. en el Líbano.

Biden y Macron anunciarán el alto el fuego en Líbano en 36 horas: Informe

Se espera que el presidente estadounidense, Joe Biden, y el presidente francés, Emmanuel Macron, anuncien un alto el fuego en Líbano en las próximas 36 horas, informó Reuters el lunes, citando a cuatro altas fuentes libanesas.

Se espera que el gabinete de Israel se reúna el martes para aprobar el acuerdo.

El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, declaró a primera hora del lunes: «Estamos cerca [pero] nada está hecho hasta que todo esté hecho».

Al menos tres muertos por un ataque israelí al norte de la ciudad de Gaza

Al menos tres palestinos murieron el lunes por un ataque israelí en la zona de Zarqa, en la ciudad de Gaza, según Al Jazeera.

Varias personas también resultaron heridas por los ataques.

Israel bombardea el barrio de Sheikh Radwan en la ciudad de Gaza

Israel lanzó el lunes nuevos ataques contra el barrio de Sheikh Radwan, en la ciudad de Gaza.

Muchos de los heridos parecían ser niños y bebés de corta edad, según Reuters, que informó de que los heridos estaban siendo trasladados al hospital árabe Al-Ahli.

Dos palestinos muertos en una redada israelí en Cisjordania ocupada

Un niño y un joven palestinos murieron durante una redada israelí en la ciudad ocupada de Ya’bad, situada al sur de Yenín, en Cisjordania ocupada.

Soldados israelíes mataron a Muhammad Hamarsheh, de 13 años, y a Ahmad Zaid, de 20, según informó el lunes el Ministerio de Sanidad palestino.

Las tropas israelíes asaltaron la ciudad el domingo, disparando munición real, granadas aturdidoras y gases lacrimógenos, según la agencia de noticias palestina WAFA.

Los dos palestinos fueron trasladados al hospital y posteriormente declarados muertos.

Al menos 31 muertos por ataques israelíes en Líbano

Al menos 31 personas murieron y 64 resultaron heridas por ataques israelíes en todo el Líbano el lunes, dijo el Ministerio de Salud libanés el lunes.

Israel ha bombardeado el Líbano mientras se acerca a un acuerdo de alto el fuego con Hezbolá.

Medio millón de personas en Gaza viven en lugares propensos a las inundaciones a medida que se acerca el invierno, según la ONU

Medio millón de personas en Gaza están desplazadas en lugares propensos a las inundaciones que podrían estar en peligro a medida que se acerca el invierno, según la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa).

La ONU calcula que alrededor de medio millón de personas en Gaza se encuentran en lugares propensos a las inundaciones. Las duras condiciones meteorológicas invernales se ven agravadas por las fuertes lluvias y la subida del nivel del mar, que provocan amontonamientos de aguas residuales y enfermedades», declaró el lunes la Unrwa.

La Unrwa ha advertido de que la llegada del invierno puede agravar la devastadora situación humanitaria en Gaza.

El «círculo se estrecha» en torno a Netanyahu, según el líder turco

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, está cada vez más aislado, ha declarado este lunes el líder turco, Recep Tayyip Erdogan.

«El círculo se está estrechando en torno a [Netanyahu] y [su] red de masacres», dijo Erdogan, en referencia a la decisión de la CPI de emitir una orden de arresto contra el líder israelí.

Erdogan también afirmó que Turquía está haciendo más por los palestinos de «lo que es visible, de lo que se habla».

«Al final de estos días difíciles… [los palestinos tendrán] salvación, paz y tranquilidad, mientras que los opresores perderán».

Israel ataca la zona fronteriza siria: Informe

La televisión estatal siria informó el lunes de ataques israelíes contra varios puentes en la región de Qusayr, cerca de la frontera con Líbano.

El ejército israelí ha intensificado sus ataques contra objetivos en Siria, en su intento de asfixiar las líneas de suministro de Hezbolá.

«Una agresión israelí tuvo como objetivo los puentes de al-Yubaniyeh, al-Daf, Arjoun y la puerta de al-Nizariyeh en la zona de Qusayr», dijo la televisión estatal, y la agencia oficial de noticias Sana informó de daños tras los ataques.

El ejército israelí no tendrá zona de seguridad en Líbano según el acuerdo de alto el fuego: Informe

El Canal 12 de Israel dio a conocer el lunes nuevos detalles sobre lo que, según los medios de comunicación, es un acuerdo de alto el fuego pendiente en Líbano.

Según el informe, los libaneses podrán regresar a sus hogares en el sur del Líbano y no habrá zona de seguridad en manos del ejército israelí.

El ejército israelí permanecerá en Líbano durante 60 días mientras las Fuerzas Armadas Libanesas se despliegan en el sur.

El acuerdo también establece que el gobierno libanés supervisará todas las compras y producción de armas en Líbano.

Estados Unidos dirigirá un organismo internacional que supervisará la aplicación del acuerdo.

Francia insta a Israel y Hezbolá a «aprovechar la oportunidad» para un alto el fuego

La oficina del presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha asegurado este lunes que las conversaciones para un alto el fuego en Líbano han «avanzado significativamente», por lo que ha instado a Israel y Hizbulá a aprovechar «esta oportunidad lo antes posible».

«Las discusiones sobre un alto el fuego en la línea azul (en el sur de Líbano, nota del editor) han avanzado significativamente», dijo la presidencia francesa. «Esperamos que las partes interesadas aprovechen esta oportunidad lo antes posible».

Al menos 12 muertos por ataques israelíes en el sur del Líbano, según el Ministerio de Sanidad

Al menos 12 personas murieron por ataques israelíes en el sur del Líbano, según el Ministerio de Sanidad libanés.

El ejército israelí dijo el lunes por la tarde que había atacado aproximadamente 25 objetivos pertenecientes a Hezbolá en todo el país, incluidos Nabatiyeh, Baalbek, el valle de la Bekaa y el sur de Beirut.

La carta estadounidense de alto el fuego promete a Israel «libertad» para atacar a Hezbolá si se rearma: Informe

Israel está a punto de aprobar un alto el fuego en Líbano que incluye el compromiso de Estados Unidos de apoyar la capacidad de Israel para atacar a Hezbolá en Líbano si el grupo intenta rearmarse, según un informe publicado el lunes por The Times of Israel.

Estados Unidos ha remitido a Israel una carta en la que defiende su capacidad para atacar a Hezbolá si se rearma.

El alto el fuego supondría el despliegue de las Fuerzas Armadas Libanesas en el sur del Líbano en lugar de Hezbolá durante un periodo de 60 días.

La Casa Blanca dice estar «cerca» de alcanzar un alto el fuego en el Líbano

El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, afirmó el lunes que «estamos cerca» de alcanzar un alto el fuego en el Líbano.

Los comentarios son los primeros de la Casa Blanca desde que surgieron informes de que Israel y Hezbolá podrían estar a horas de llegar a un acuerdo.

Se espera que el gabinete israelí vote la propuesta el martes.

Biden y Macron anunciarán el alto el fuego en Líbano el martes: Informe

Se espera que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, desvelen juntos el martes un alto el fuego en Líbano.

Según la agencia de noticias Asharq Al-Awsat, los dos líderes anunciarán un alto el fuego de 60 días.

Se espera que Estados Unidos y Francia desempeñen un papel importante en la gestión de la aplicación del acuerdo, según los informes.

Se espera que el gabinete israelí apruebe el alto el fuego el martes: CNN

El gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, informó el lunes a CNN de que se espera que el gabinete israelí apruebe una propuesta de alto el fuego en Líbano respaldada por Estados Unidos.

El gabinete israelí tiene previsto votar la propuesta de alto el fuego el martes. Mientras tanto, Israel sigue golpeando Líbano.

Al menos 3.768 muertos por ataques israelíes en Líbano desde octubre de 2023, según el Ministerio de Sanidad

Los ataques israelíes contra Líbano han causado al menos 3.768 muertos y 15.699 heridos desde octubre de 2023, según ha informado este lunes el Ministerio de Sanidad libanés.

La cifra de muertos se produce mientras Israel bombardeaba Líbano y Hezbolá disparaba cientos de proyectiles contra Israel el lunes.

La escalada se produce en medio de informes según los cuales Israel y Hezbolá se acercan a un alto el fuego.

El enviado principal de la ONU al Consejo de Seguridad, Muhannad Hadi, hizo un llamamiento a todas las partes implicadas en el conflicto para que «acepten un alto el fuego».

«La situación sigue siendo grave en toda la región», declaró Hadi ante el Consejo de Seguridad en nombre del enviado de la ONU para Oriente Próximo, Tor Wennesland.

«Acojo con satisfacción los esfuerzos diplomáticos en curso para alcanzar un cese de las hostilidades e insto a las partes a aceptar un alto el fuego anclado en la plena aplicación de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU», añadió Hadi.

La expansión «sin precedentes» de los asentamientos socava el acuerdo de paz entre Israel y Palestina, según Reino Unido

El representante del Reino Unido ante las Naciones Unidas advirtió el lunes sobre la furiosa expansión israelí de los asentamientos en la Cisjordania ocupada.

El representante del Reino Unido ante la ONU afirmó que la expansión de los asentamientos por parte de Israel «no tiene precedentes» y «socava» las perspectivas de un acuerdo de paz para el conflicto entre Israel y Palestina.

El precio del petróleo se hunde un tres por ciento tras los informes sobre el alto el fuego en el Líbano

El precio del petróleo, un indicador clave del riesgo geopolítico, se ha hundido un 3% tras conocerse que Israel y Hezbolá se acercan a un alto el fuego en el Líbano.

El crudo Brent bajó un 2,83% el lunes, hasta 72,52 dólares por barril, tras conocerse que Israel y Hezbolá se acercan a un alto el fuego.

El riesgo de que los combates en el Líbano desemboquen en una guerra total entre Israel e Irán, país rico en petróleo, ha mantenido en vilo a los mercados petroleros, aunque los precios son relativamente bajos.

Unifil «seriamente preocupada» por los ataques israelíes contra puestos del ejército libanés

La fuerza de paz de la ONU en Líbano (Unifil) condenó el lunes los ataques de Israel contra puestos del ejército libanés.

«Unifil está seriamente preocupada por los numerosos ataques contra las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) dentro de los territorios libaneses, a pesar de su declarada no implicación en las hostilidades en curso entre Hezbolá e Israel», dijo Unifil en X.

Unifil citó el número de bajas de las LAF, señalando que los ataques israelíes han matado a 45 soldados libaneses.

«[El] papel de las LAF sigue siendo vital para la plena aplicación de la Resolución 1701 (2006), que es esencial para poner fin a la actual violencia entre Hezbolá e Israel», dijo Unfiil.

Israel dice que atacó centros de mando de Hezbolá en Beirut

El ejército israelí ha afirmado haber atacado cuatro centros de mando de Hezbolá en el barrio de Dahiyeh, en el sur de Beirut.

Israel ha intensificado sus ataques aéreos contra Beirut en medio de informaciones que apuntan a un alto el fuego con Hezbolá.

Aumenta a 15 el número de muertos por los ataques israelíes en Tiro

El Ministerio de Sanidad libanés ha informado de que el número de víctimas mortales de dos ataques israelíes contra ciudades del distrito libanés de Tiro ha aumentado de 12 a 15.

El número de víctimas del ataque en Maaraka aumentó a nueve, mientras que otro ataque en la ciudad de Tiro dejó «seis muertos y partes del cuerpo».

Ministro de Asuntos Exteriores alemán: El impulso al alto el fuego «parece estar más cerca

La ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, declaró el lunes que el impulso en las conversaciones sobre el alto el fuego en Líbano parece haberse recuperado y que ahora están más cerca que hace unos días o semanas.

«Actualmente estamos debatiendo con nuestros socios de los países del Golfo y del mundo árabe cómo podemos, en esta situación, al menos resolver uno de los principales retos, la situación en Líbano, y lograr finalmente un alto el fuego», declaró al margen de una reunión del G7 en Italia.

«El impulso ahora parece estar más cerca de lo que estaba hace unos días o incluso hace unas semanas».

Información de Reuters

Viceportavoz libanés: «No hay obstáculos» para empezar a aplicar la tregua en el Líbano

El presidente adjunto del Parlamento libanés, Elias Bou Saab, declaró el lunes a Reuters que no quedaba «ningún obstáculo serio» para comenzar la aplicación de una tregua de 60 días propuesta por Estados Unidos para poner fin a los combates entre Israel y Hezbolá.

Dijo que en las últimas 24 horas se había resuelto un punto conflictivo sobre quién supervisaría el alto el fuego al acordarse la creación de un comité de cinco países, entre ellos Francia, presidido por Estados Unidos.

Un funcionario libanés y un diplomático occidental dijeron a Reuters que Estados Unidos había informado a las autoridades libanesas de que el alto el fuego podría anunciarse «en cuestión de horas».

Información de Reuters

El gabinete israelí se reunirá el martes para debatir el alto el fuego en el Líbano

Un alto funcionario israelí ha confirmado a Reuters que el gabinete israelí se reunirá el martes para discutir la aprobación de un alto el fuego con Líbano, tras un informe del canal 12 de Israel.

El anuncio se produce después de que el sitio web de noticias estadounidense Axios informara de que Israel y Líbano han acordado los términos de un acuerdo para poner fin a las hostilidades.

El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, se refirió al alto el fuego: «Aún no lo hemos ultimado, pero estamos avanzando». Al pedírsele un comentario, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que no tenía nada que decir sobre el informe.

Información de Reuters

Ataque israelí contra un pueblo del valle de la Bekaa: ocho muertos

Ocho personas han muerto en dos ataques israelíes contra la aldea libanesa oriental de al-Nabi Shayth, en el valle de la Beqaa y el distrito de Baalbek, informa la Agencia Nacional de Noticias del país.

Según el informe, los ataques tuvieron como objetivo una casa utilizada para distribuir ayuda a los desplazados.

Más de 435 mujeres palestinas detenidas desde octubre de 2023: PPS

Las fuerzas israelíes han detenido a más de 435 mujeres de toda Cisjordania desde que comenzó la guerra de Israel contra Gaza el 7 de octubre de 2023, informa la Sociedad de Prisioneros Palestinos (PPS, por sus siglas en inglés).

El grupo afirma en un informe que no existen estimaciones claras sobre el número de mujeres detenidas de Gaza.

En la actualidad, Israel mantiene detenidas a 94 mujeres palestinas, entre ellas 33 madres, 24 estudiantes, seis periodistas y dos abogadas.

«Las mujeres palestinas se enfrentan a la fase más sangrienta de la historia del conflicto con la ocupación», afirmó PPS en un comunicado, añadiendo que se enfrentaban a “crímenes y violaciones sin precedentes”, como una escalada de detenciones y agresiones sexuales.

12 muertos en ataques israelíes en la ciudad libanesa de Tiro

El Ministerio de Sanidad libanés ha informado de que 12 personas han muerto en un ataque israelí dirigido contra dos localidades del distrito de Tiro, en el sur del Líbano.

Según el ministerio, un ataque en una carretera cercana a la ciudad de Tiro dejó «seis muertos y partes del cuerpo», así como cuatro heridos.

Mientras tanto, otro ataque en la ciudad de Maaraka mató a seis personas e hirió a otras cuatro.

En imágenes: palestinos desplazados arreglan sus tiendas para la lluvia

Un niño palestino desplazado saluda tras las lluvias en la ciudad de Gaza el 24 de noviembre de 2024. (REUTERS/Dawoud Abu Alkas)

Palestinos desplazados inspeccionan una tienda dañada tras la subida del nivel del mar y las fuertes lluvias en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, 25 de noviembre de 2024. (REUTERS/Hatem Khaled)

Una palestina desplazada intenta quitar el agua de la parte superior de su tienda, tras las lluvias, en medio del conflicto entre Israel y Hamás, en la ciudad de Gaza el 24 de noviembre de 2024. REUTERS/Dawoud Abu Alkas

Unrwa: «no hay ningún lugar seguro donde refugiarse» en la ciudad de Gaza

La agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa) ha compartido un vídeo en el que se ve cómo familias desplazadas en la ciudad de Gaza intentan refugiarse del empeoramiento del clima invernal en una escuela bombardeada.

Las imágenes muestran cómo las familias han «levantado paredes con trozos de tela» en un intento de protegerse del viento y la lluvia.

En un post en X, la agencia dijo que «no hay ningún lugar seguro donde refugiarse» en la ciudad.

«Llueve a cántaros y necesitan de todo, incluida ropa, zapatos, mantas y colchones, ya que el frío se está instalando. Esta situación desesperada debe terminar», dijo la agencia.

Un muerto en un ataque israelí en Hermel, Líbano

La Agencia Nacional de Noticias del Líbano informa de que una persona ha muerto en un ataque israelí contra Hermel, localidad del valle de la Bekaa, en el Líbano oriental.

Según el informe, aviones de guerra israelíes arrasaron una casa de dos plantas, dejando a muchas personas aún atrapadas bajo los escombros.

Por otra parte, Al Jazeera informa de que los ataques aéreos israelíes siguen golpeando los suburbios del sur de Beirut, poco después de que el ejército israelí emitiera nuevas órdenes de expulsión forzosa de los residentes.

Israel: Los presos palestinos sufren un brote de sarna en medio de condiciones terribles

Una investigación del diario israelí Haaretz ha revelado que una cuarta parte de los presos palestinos en cárceles israelíes se han infectado de sarna en los últimos meses.

Las conclusiones del informe, en el que se cita a funcionarios de prisiones, son el resultado de una petición presentada por organizaciones de derechos humanos.

El Tribunal Supremo de Israel está a punto de debatir las condiciones de reclusión de los presos palestinos, en medio de acusaciones de que los administradores penitenciarios no hacen lo suficiente para prevenir la propagación de enfermedades, proporcionar atención sanitaria adecuada y hacer frente al hacinamiento.

Los palestinos detenidos por Israel afirman que el trato que reciben es deliberado y no fruto de la negligencia.

Un preso citado por Haaretz dijo: «Cuando pedimos tratamiento, nos dijeron que somos terroristas y debemos morir».

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Ministro de Asuntos Exteriores israelí: El alto el fuego en el Líbano depende de su cumplimiento

El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha declarado que un acuerdo de alto el fuego con Líbano depende de su cumplimiento, que mantendría a Hezbolá desarmado y alejado de la frontera.

«La prueba para cualquier acuerdo será, no en las palabras o el fraseo, sino en el cumplimiento sólo de los dos puntos principales. El primero es impedir que Hezbolá se desplace hacia el sur más allá del (río) Litani, y el segundo, impedir que Hezbolá reconstruya sus fuerzas y se rearme en todo Líbano», declaró Saar en el Parlamento israelí, en declaraciones difundidas.

Información de Reuters

Casi 30 palestinos detenidos por las fuerzas israelíes en Cisjordania

Las fuerzas israelíes han detenido al menos a 29 palestinos en redadas nocturnas por Cisjordania, según informaron el lunes grupos de defensa de los presos.

La Comisión de Asuntos de los Prisioneros Palestinos y la Sociedad de Prisioneros Palestinos informaron en un comunicado conjunto de que las detenciones se llevaron a cabo en ciudades del norte y el sur de Cisjordania, incluidas Ramala, Jericó, Yenín, Belén y Jerusalén.

Los grupos añadieron que varios de los detenidos eran ex presos.

11 palestinos muertos por las fuerzas israelíes desde el amanecer

La agencia de noticias Wafa informa de que 11 personas han muerto y otras decenas han resultado heridas en ataques israelíes perpetrados el lunes en Gaza.

Citando fuentes médicas, afirma que cinco personas murieron y varias más resultaron heridas en ataques aéreos israelíes dirigidos contra un grupo de civiles en la zona de Yabalia al Nazla, al norte de la Franja.

Otras dos personas murieron y otras resultaron heridas en otro ataque israelí cerca de la puerta del Hospital Indonesio, también en el norte.

Anteriormente, la agencia también había informado de que cuatro personas habían muerto y otras habían resultado heridas en un ataque israelí contra una casa en Rafah, al sur de Gaza.

David Lammy: Reino Unido seguiría el «debido proceso» si Netanyahu visitara el país, afirma el ministro de Asuntos Exteriores británico

El Reino Unido seguiría el debido proceso si Benjamin Netanyahu visitara el país, dijo el lunes el ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy, al ser preguntado si Londres cumpliría la orden de detención de la Corte Penal Internacional contra el primer ministro israelí.

«Somos signatarios del Estatuto de Roma, siempre hemos estado comprometidos con nuestras obligaciones en virtud del derecho internacional y el derecho internacional humanitario», dijo Lammy a los periodistas en una reunión del G7 en Italia.

«Por supuesto, si se produjera esa visita al Reino Unido, habría un proceso judicial y se seguiría el debido proceso en relación con esas cuestiones».

Información de Reuters

El número de muertos en Gaza asciende a 44.235

El Ministerio de Sanidad de Gaza informó de que 24 palestinos murieron en ataques israelíes contra el enclave en las últimas 24 horas, lo que eleva el total a 44.235 personas muertas desde el 7 de octubre de 2023.

Además, 104.638 personas han resultado heridas desde el comienzo de la guerra.

Palestinos se reúnen en el lugar de un ataque israelí contra una casa, en Yabalia, el 10 de noviembre de 2024 (Hassan al-Zaanin/Reuters)

El ministro de Asuntos Exteriores israelí se reúne en Tel Aviv con un responsable de la política del Pentágono en Oriente Próximo

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, se reunió con el subsecretario de Defensa adjunto de Estados Unidos para la política de Oriente Próximo, Dan Shapiro, informa Times of Israel.

Shapiro es el máximo responsable del Pentágono para Oriente Medio.

La reunión se produce en un momento en el que Estados Unidos está liderando un impulso diplomático para poner fin al conflicto entre Hezbolá e Israel en Líbano.

Times of Israel afirma que las conversaciones sobre el alto el fuego fueron uno de los temas que trataron los funcionarios.

El ejército israelí dice haber alcanzado el centro de mando de Hezbolá en un ataque al centro de Beirut durante el fin de semana

El ejército israelí afirmó el lunes haber alcanzado un centro de mando de Hezbolá en el barrio de Basta, en el centro de Beirut, en un mortífero ataque aéreo el fin de semana.

«El ejército israelí atacó un centro de mando de Hezbolá», declaró el ejército a la AFP en relación con el ataque que, según el ministerio libanés de Sanidad, causó 29 muertos y 67 heridos el sábado.

El ataque alcanzó un edificio residencial en el corazón de Beirut antes del amanecer del sábado, dejando un gran cráter, informaron periodistas de la AFP en el lugar de los hechos.

Una alta fuente de la seguridad libanesa declaró a la AFP que «un alto responsable de Hezbolá era el objetivo» del ataque, sin confirmar si el responsable había muerto o no.

Amin Cherri, responsable de Hezbolá, declaró que ningún dirigente del movimiento libanés había sido atacado en Basta.

Ben Gvir insta a Netanyahu a rechazar la propuesta de alto el fuego en el Líbano

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, instó al primer ministro Benjamin Netanyahu a rechazar la propuesta de alto el fuego con Líbano respaldada por Estados Unidos, calificándola de «grave error».

En un post en X, Ben Gvir dijo que aceptar un alto el fuego sería «una oportunidad histórica perdida para erradicar a Hezbolá».

«Como advertí antes en Gaza, advierto ahora también: Sr. Primer Ministro: ¡no es demasiado tarde para detener este acuerdo! Debemos continuar hasta la victoria absoluta».

Opinión: Israel convirtió Jabalia en un desierto estéril e hizo de nuestro hogar una tumba

Cuando mi familia se vio obligada a huir de Yabalia el mes pasado, teníamos dos opciones: morir y dejar nuestros cuerpos bajo los escombros o en la carretera, para que los destrozaran los perros callejeros, o sobrevivir con la amenaza constante de la muerte cerniéndose sobre nosotros, soportando el amargo sabor de otra Nakba, o catástrofe, hasta morir.

A partir de ese momento, nos convertimos en refugiados por segunda vez en menos de dos generaciones. Nos vimos obligados a dejar atrás apartamentos, edificios y tierras que significaban todo para nosotros.

En un abrir y cerrar de ojos, nos convertimos en nada.

LEER MÁS: Israel convirtió Jabalia en un desierto estéril e hizo de nuestro hogar una tumba, opinión de Hamza Salha

Líbano condena el reciente ataque contra el contingente italiano de Unifil

Líbano condenó el lunes un reciente ataque contra la base de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas (Unifil) en el sur del país, en el que cuatro pacificadores italianos resultaron heridos leves.

El ministro libanés de Asuntos Exteriores, Abdallah Bou Habib, hizo un llamamiento a todas las partes para que respeten la seguridad de todas las tropas, en una conferencia celebrada en Roma.

Información de Reuters

Palestinos atormentados por las profanaciones de tumbas y el robo de cadáveres israelíes

Después de que un ataque aéreo israelí matara a Alaa al-Sheikh el año pasado, su familia la enterró en un cementerio improvisado cerca del hospital Indonesio, en el norte de Gaza.

El acceso al cementerio principal se había vuelto imposible debido a la intensificación de los ataques terrestres y aéreos en la zona.

Las tropas israelíes acabaron asaltando también las inmediaciones del hospital indonesio, donde se estableció el cementerio provisional.

Cuando la familia volvió a visitar el lugar unas semanas después, tras la retirada israelí, el cuerpo había desaparecido.

«Queríamos trasladar su cuerpo al cementerio de Faluya, pero nos sorprendió no encontrar ni la tumba ni su cuerpo», declaró Yahya al-Sheikh, hermano de Alaa, a Middle East Eye.

LEER MÁS: Palestinos atormentados por la profanación de tumbas y el robo de cadáveres por parte de Israel

Jamenei de Irán pide la pena de muerte para los líderes israelíes

El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, afirmó el lunes que deberían dictarse penas de muerte para los dirigentes israelíes y no órdenes de detención.

Sus declaraciones se produjeron después de que la Corte Penal Internacional emitiera el jueves órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, su ex jefe de Defensa Yoav Gallant, y un dirigente de Hamás, Mohammed Diab Ibrahim Al-Masri, conocido comúnmente como «Deif».

Información de Reuters

El ejército israelí comienza a bombardear los suburbios del sur de Beirut

El ejército israelí comenzó a bombardear los suburbios del sur de Beirut una hora después de enviar advertencias a los residentes para que se marcharan.

Cuatro palestinos muertos en un ataque israelí cerca de Rafah

La agencia de noticias palestina Wafa dice que cuatro personas murieron en un ataque israelí contra una casa en la zona de Musbah, cerca de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.

Varias otras personas resultaron heridas.

Nuevas amenazas de bombardeos israelíes sobre una ciudad libanesa, en los suburbios del sur de Beirut

El ejército israelí emitió nuevas amenazas de bombardeo contra edificios de los suburbios del sur de Beirut, en particular en el barrio de Haret Hreik.

El ejército también amenazó a toda la ciudad libanesa meridional de Halta, diciendo a los residentes que abandonaran sus hogares inmediatamente.

Yoav Gallant podría viajar a Estados Unidos por primera vez desde las órdenes de detención de la CPI: Informe

La Radio del Ejército israelí informa de que el ex ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, viajará a Estados Unidos, menos de una semana después de que la Corte Penal Internacional emitiera una orden de detención contra él, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el líder de Hamás, Mohammed Deif.

La CPI acusa a Netanyahu y Gallant de utilizar el hambre como método de guerra, así como de crímenes contra la humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos.

Las autoridades estadounidenses han rechazado mayoritariamente la sentencia, y Estados Unidos no es Estado parte de la CPI, lo que significa que no tiene que cumplir la orden de detención.

Ejército israelí: Alrededor de 20 cohetes disparados desde el Líbano el lunes por la mañana

El ejército israelí ha declarado que el lunes por la mañana se dispararon unos 20 cohetes desde el Líbano hacia las zonas de la Alta Galilea y la Galilea Occidental de Israel.

El ejército dice haber interceptado algunos cohetes, pero otros han impactado dentro de Israel.

Los servicios médicos dijeron que un hombre resultó herido con heridas de metralla en Nahariya.

Israel y Líbano cada vez más cerca de un acuerdo de alto el fuego: Informe

Líbano e Israel están a punto de llegar a un acuerdo de alto el fuego, según informaron a Axios dos altos funcionarios israelíes y dos funcionarios estadounidenses.

Al parecer, Estados Unidos ha acordado entregar a Israel una carta de garantías que incluye «el apoyo a la acción militar israelí contra amenazas inminentes desde territorio libanés, y a la acción para impedir cosas como el restablecimiento de una presencia militar de Hezbolá cerca de la frontera o el contrabando de armas pesadas».

Israel emprendería estas acciones tras consultar con Estados Unidos y si el ejército libanés no se hubiera ocupado antes del asunto.

Puede surgir un problema tras la emisión por parte de la Corte Penal Internacional de órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ex ministro de Defensa Yoav Gallant, ya que Francia, un país que Líbano quiere que participe en el proceso de alto el fuego, dijo que respetaría la decisión de la corte.

Axios afirma que el presidente estadounidense, Joe Biden, habló con el presidente francés, Emmanuel Macron, para decirle que Netanyahu tenía «razón» al estar enfadado por la postura de Francia sobre las órdenes judiciales de la CPI.

Ataque israelí que mató a tres periodistas en el sur del Líbano aparente crimen de guerra: HRW

Human Rights Watch ha publicado un informe en el que afirma que el ataque israelí del 25 de octubre en el que murieron tres periodistas en Hasbaya, al sur de Líbano, fue un aparente crimen de guerra.

Según el informe, el ejército israelí utilizó una bomba lanzada desde el aire equipada con un kit de guía de munición de ataque directo conjunto (JDAM, por sus siglas en inglés) de producción estadounidense.

«El uso por parte de Israel de armas estadounidenses para atacar y matar ilegalmente a periodistas lejos de cualquier objetivo militar es una marca terrible tanto para Estados Unidos como para Israel», afirmó Richard Weir, investigador principal sobre crisis, conflictos y armas de Human Rights Watch. «Los anteriores ataques mortales del ejército israelí contra periodistas sin ninguna consecuencia dan pocas esperanzas de rendición de cuentas en ésta o en futuras violaciones contra los medios de comunicación».

HRW no encontró indicios de combates, fuerzas militares o actividad militar en el complejo en el que dormían los periodistas, y afirmó que el ejército israelí «sabía o debería haber sabido que había periodistas en la zona y en el edificio atacado».

Actualización matinal

Buenos días a los lectores de Middle East Eye,

Aquí están las últimas actualizaciones:

  • El Ministerio de Educación libanés ha suspendido las clases presenciales en las escuelas de Beirut hasta enero, alegando motivos de seguridad tras una serie de ataques israelíes durante la semana pasada.

  • Se informa de intensos enfrentamientos entre Hezbolá y las fuerzas israelíes en el sur de Líbano, con batallas en los alrededores de Khiam, en el lado oriental de la frontera, y en las afueras de al-Bayyada, en el lado occidental.

  • Un ataque israelí mató a tres personas en Zebqine, en el distrito de Tiro, al sur del Líbano.

  • El tiempo frío y lluvioso está dificultando las cosas a los palestinos desplazados en Gaza, ya que las tiendas de campaña están sufriendo daños o se inundan.

  • Fuerzas israelíes matan a tiros a un chico de 13 años y a un hombre de 20 en la localidad de Yabad, en Cisjordania ocupada.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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