Miscelánea 27/12/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.

INDICE.
1. Resistencia.
2. La actualidad del ludismo.
3. La Italia de los 70 y la «marxistización» de la dialéctica hegeliana.
4. Pakistán se aproxima más a China (observación de Joaquín Miras).
5. Resumen de la guerra en Asia occidental, 26 de diciembre

1. Resistencia.

El mensaje de fin de año de Vijay Prashad. llamando a la resistencia a través de un poema de una poetisa palestina. 
https://thetricontinental.org/

Resiste, pueblo mío, resiste | Boletín 52 (2024)

Dejando atrás un año marcado por el genocidio y el conflicto, saludamos al nuevo año con lucha. Esperemos que nos acerque a un mundo socialista donde por fin despierten los sueños de la humanidad.

26 de diciembre de 2024

Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

El dolor recorre las arterias de la sociedad mundial y la estremece. Transcurren los días mientras el genocidio contra el pueblo palestino continúa y los conflictos en la región de los Grandes Lagos de África y Sudán recrudecen. Son cada vez más las personas sumidas en la pobreza absoluta mientras las ganancias de las empresas de armamento aumentan vertiginosamente. Estas realidades han endurecido a la sociedad, haciendo que la población esconda la cabeza e ignore los horrores que se están produciendo en todo el mundo. El desprecio profundo por el dolor ajeno se ha convertido en una forma de protegerse del creciente sufrimiento. ¿Qué hacemos ante la miseria que ha llegado a definir la vida en todo el planeta? ¿Qué hago yo? ¿Qué haces tú?

En 2015, la poetisa palestina Dareen Tatour escribió Qawim ya sha’abi, qawimhum [Resiste, pueblo mío, resísteles], por el que fue detenida y encarcelada por el Estado israelí. Un poema que puede condenarte a prisión es un poema poderoso. Un Estado amenazado por un poema es un Estado inmoral.
Resiste, pueblo mío, resísteles.
En Jerusalén vendé mis heridas,
y comuniqué mis preocupaciones a Dios
Llevé el alma en mis palmas
por el bien de la Palestina árabe.
No me conformaré con una «solución pacífica»,
nunca arriaré mi bandera
hasta expulsarlos de mi patria,
y hacerlos arrodillarse por un tiempo.
Resisteles, pueblo mío, resísteles.
Resiste a la ambición de los colonos
y sigue al convoy de los mártires.
Destroza la constitución de la vergüenza,
que ha impuesto la humillación implacable
que impide la restitución de nuestros derechos.
Resisteles, pueblo mío, resísteles.
Quemaron a niños inocentes.
Acribillaron a Hadeel en público,
La mataron a plena luz del día.
¡Resiste, pueblo mío, resiste!
Resiste a la escoria colonialista
No escuches a los lacayos,
nos encadenan a la ilusión pacífica.
No temas a las lenguas de Merkava.
La verdad es más fuerte en tu corazón
mientras resistas en una patria
que ha sobrevivido a las batallas y nunca se ha rendido.
Ali clamó desde su tumba:
Resiste, pueblo mío, revolucionario,
y escríbeme como prosa en la madera de agar.
Tú te has convertido en la respuesta a mis restos.
Resiste, pueblo mío, resísteles.

“Hadeel” en el poema se refiere a Hadeel al-Hashlamoun (18 años), asesinada a tiros por un soldado israelí el 22 de septiembre de 2015. Este asesinato se produjo en paralelo a una oleada de ataques a tiros –muchos mortales– contra palestinxs por parte de soldados israelíes en los puestos de control de Cisjordania. Ese día, Hadeel llegó al puesto de control 56 de la calle al-Shuhada, en Hebrón (Territorio Palestino Ocupado). El detector de metales emitió un pitido y los soldados le dijeron que abriera su bolsa, cosa que hizo. Dentro había un teléfono, un bolígrafo Pilot azul, un estuche marrón y otros efectos personales. Un soldado le gritó en hebreo, pero ella no entendió. Fawaz Abu Aisheh, de 34 años, que estaba cerca, intervino y le explicó lo que le decían. Llegaron más soldados y apuntaron con sus armas tanto a Hadeel como a Fawaz. Un soldado hizo un disparo de advertencia y luego disparó a Hadeel en la pierna izquierda.

En ese momento, un soldado, asegurando que había visto un cuchillo, disparó varias veces al pecho de Hadeel, a quien momentos antes habían fotografiado inmóvil. Tras permanecer en el suelo durante algún tiempo, fue trasladada a un hospital, donde falleció a consecuencia de la hemorragia y el fallo multisistémico provocados por las heridas de bala. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y B’Tselem afirmaron que la cuestión del cuchillo era irrelevante, porque Hadeel había sido objeto de una “ejecución extrajudicial” (por no hablar del hecho de que los testimonios sobre el cuchillo eran contradictorios). La descripción que hace Tatour de la ejecución de Hadeel a plena luz del día es un poderoso recordatorio de las oleadas de violencia que estructuran la vida cotidiana del pueblo palestino.

Un mes después del asesinato de Hadeel, conocí a un grupo de adolescentes en un campo de refugiadxs cerca de Ramala. Me dijeron que no ven salida para sus frustraciones y su ira. Lo que sí ven es la humillación diaria de sus familias y amigos por parte de la Ocupación, que les empuja a la desesperación. “Tenemos que hacer algo”, dice Nabil. Tiene los ojos cansados. Parece más viejo que su adolescencia. Ha perdido amigxs a causa de la violencia israelí. “El año pasado marchamos a Qalandiya en una protesta pacífica”, me cuenta Nabil. “Nos dispararon. Mi amigo murió”. La violencia colonialista se apodera de su espíritu. A su alrededor, el ejército israelí ejecuta impunemente a niñxs pequeñxs. El cuerpo de Nabil se estremece de ansiedad y miedo.

Pienso a menudo en esos adolescentes, sobre todo desde hace un año, marcado por la escalada del genocidio estadounidense-israelí contra el pueblo palestino. Pienso en ellos por el sinnúmero de historias sobre jóvenes como Hadeel y el amigo de Nabil asesinados por las tropas israelíes no sólo en Gaza, sino también en Cisjordania.

El 3 de noviembre de 2024, Naji al-Baba, de 14 años, de Halhul, al norte de Hebrón, volvía a casa del colegio con su padre, Nidal Abdel Moti al-Baba. Almorzaron molokhia, su plato favorito y luego Naji le dijo a su padre que iba a jugar al fútbol. Naji y sus amigos jugaban junto a la tienda de su abuelo. Los soldados israelíes llegaron y dispararon contra los chicos, impactando a Naji en la pelvis, el pie, el corazón y el hombro. Tras el funeral, Nasser Merib, gerente del club deportivo Halhul, donde Naji practicaba, dijo que tenía un fuerte pie derecho. “Era un niño ambicioso y soñaba con ser internacional como Ronaldo”. Ese sueño fue destruido por la ocupación israelí.

La muerte de un joven es un acto imperdonable. La muerte de un niño o de una niña es especialmente difícil de comprender. Naji podría haber sido capitán de la selección palestina de fútbol. Hadeel podría haberse convertido en una extraordinaria científica. Sus familias contemplan las fotografías que quedan y lloran. En Gaza, otras familias se sientan en tiendas de campaña sin poder recordar a sus hijxs perdidos, cuyos cuerpos han sido destruidos o han desaparecido y cuyas fotografías se han convertido en cenizas entre los escombros. Cuánta muerte. Tanta inhumanidad.

Si el tiempo y la lucha lo permiten, seremos capaces de despertar adecuadamente los sueños de la humanidad. Pero la noche antes del amanecer será larga y dura. Anhelamos la humanidad, pero no esperamos que llegue fácilmente. Pequeñas voces claman por un mundo nuevo y muchos pies marchan para construirlo. Para llegar a él habrá que poner fin a la guerra y la ocupación y a las atrocidades del capitalismo y el imperialismo. Sabemos que vivimos en la prehistoria, en la era anterior al comienzo de la verdadera historia de la humanidad. Cuánto anhelamos ese mundo socialista, donde Naji y Hadeel tendrían un futuro por delante y no sólo un breve paréntesis en nuestro mundo.

Feliz Año Nuevo. Que este año nos conecte más con nuestra humanidad.

Cordialmente,

Vijay

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2. La actualidad del ludismo

El artículo liberado esta semana en Monthly Review es una reseña de un libro sobre la actualidad del movimiento ludita.
https://monthlyreview.org/

La política atenuada del ludismo popular

Por Mark Allison 01-dic-2024)

Mark Allison es catedrático de inglés Charles M. Weis en la Universidad Wesleyana de Ohio y autor de Imagining Socialism: Aesthetics, Anti-Politics, and Literature in Britain, 1817-1918.

Brian Merchant, Blood in the Machine: The Origins of the Rebellion against Big Tech (Sangre en la máquina: Los orígenes de la rebelión contra las grandes tecnológicas) (Nueva York: Little, Brown and Company, 2023), 496 páginas, 30 $, tapa dura.

En una entrañable escena de la película de 1999 Office Space, tres trabajadores descontentos dan rienda suelta a su frustración por las indignidades de la vida de cubículo demoliendo una impresora láser. Se están alejando del aparato destrozado cuando uno de los hombres da un giro y vuelve corriendo para renovar el asalto. En su furia desquiciada parece, al menos momentáneamente, creer que la propia máquina es la razón de que su trabajo sea tan intolerable. Sus amigos consiguen apartarle del montón de plástico fragmentado y placas de circuitos aplastadas, aunque el cable de alimentación de la impresora sigue colgando de sus dedos, como un trofeo de caza.

A pesar de su corbata y sus gafas, el proletario que odia las impresoras de Office Space es una encarnación reconocible del ludita tal y como existe en el imaginario cultural: el trabajador demente, empeñado en una lucha condenada contra la tecnología y, en última instancia, contra el propio progreso. Pero como argumenta Brian Merchant en su enérgica exploración del fenómeno ludita, la identificación del ludismo con una resistencia equivocada a la maquinaria es un excelente ejemplo de que la historia la escriben los vencedores. «El movimiento ludita no era sobre tecnología», insiste. «Se trataba de los derechos de los trabajadores».1

Como indica el subtítulo, Los orígenes de la rebelión contra las grandes tecnológicas, Merchant trata de establecer paralelismos entre el ludismo, que surgió en respuesta a las dislocaciones de la Revolución Industrial inglesa, y la floreciente resistencia al capitalismo digital de Silicon Valley. La economía gig orquestada por algoritmos, la computación en nube y el climaterio de la inteligencia artificial han inaugurado una segunda era de las máquinas que amenaza con una degradación del trabajo al menos tan aguda y omnipresente como la que inspiró a los luditas a tomar sus martillos de gran tamaño. En los meses transcurridos desde la publicación de Sangre en la máquina, la reacción violenta contra la tecnología no ha hecho más que cobrar fuerza a medida que la preocupación por la actitud displicente de las principales empresas de IA hacia la seguridad y la propiedad intelectual -y la aprensión pública ante un inminente apocalipsis laboral- alimentan el sentimiento antitecnológico. En consecuencia, el libro es aún más actual ahora que cuando apareció inicialmente. Dada la exquisita actualidad y la excepcional claridad moral de Merchant, es lamentable que se detenga a la hora de trazar el paralelismo más destacado entre las dos épocas que yuxtapone. Tanto si esta circunspección se debe al deseo de no alienar las sensibilidades del establishment como si es una limitación del propio pensamiento de Merchant, acorta la visión política de Sangre en la máquina.

Merchant cuenta la historia del ludismo con fidelidad y garbo. Los luditas eran una red vagamente afiliada de trabajadores textiles del norte y los Midlands ingleses, la cuna de la Revolución Industrial, en la década de 1810. Tejedores de cuadros, calceteros y otros artesanos observaban incrédulos cómo los fabricantes introducían maquinaria que permitía que su propio trabajo fuera realizado por trabajadores no cualificados -frecuentemente niños- a una fracción del coste. Aún más alarmante, estos dispositivos se instalaron en un nuevo edificio arquitectónico, la fábrica, cuyos internos estaban sometidos a una intensidad de trabajo y una disciplina sin precedentes. Acompañando a la Revolución Industrial, subraya Merchant, hubo una revolución cultural igualmente importante: los artesanos orgullosamente independientes, muchos de los cuales habían ejercido su oficio junto a sus familias en casa, ahora tenían que presentarse en lo que William Blake llamó inolvidablemente los «oscuros molinos satánicos», donde los operarios estaban subordinados al ritmo implacable de la producción automatizada y a la mezquina tiranía de los capataces. Los artesanos cualificados se enfrentaban a una decisión salomónica: la inanición o la proletarización.

Rechazando esta funesta elección, muchos optaron en cambio por la resistencia. Sin embargo, los luditas no eran tecnófobos enloquecidos; de hecho, muchos eran ellos mismos inventores aficionados o entusiastas de la mecánica. No recurrieron a la pulverización de las máquinas (una táctica de negociación que se había utilizado de forma oportunista durante siglos) hasta haber agotado todas las demás vías de reparación. Como documenta Mercader, los artesanos inmisericordes presionaron para que se aplicaran las normativas que regulaban sus oficios y que ya estaban en los libros, solicitaron al parlamento que promulgara leyes básicas de protección laboral y propusieron alternativas que permitieran a los fabricantes obtener beneficios sin reducir a sus empleados a la penuria. Por estos esfuerzos, fueron ignorados y burlados por turnos. Irónicamente, el destrozo de máquinas por el que el ludismo se hizo famoso fue «la herramienta de negociación de último recurso».2 Dada la intransigencia de las clases gobernantes y empleadoras, insiste Merchant, el recurso de los luditas a esta táctica «fue, en todo caso, una respuesta lógica ».3

Merchant, que se ha descrito a sí mismo como ludita y ha utilizado trineos en algunos de sus actos publicitarios, escribe sobre los asaltos de sus predecesores con palpable fruición.4 Agrupados en torno a la figura mítica de Edward «Ned» Ludd, un aprendiz que destruyó su propio bastidor de tricotar antes de retirarse, al estilo de Robin Hood, al bosque de Sherwood, los luditas llevaron a cabo una campaña de sabotaje industrial extremadamente deliberada, dirigida únicamente, como decía memorablemente uno de sus comunicados, a la «maquinaria perjudicial para el común».5 Por regla general, llevaban a cabo sus incursiones con gran disciplina, precisión e incluso cortesía. Lejos de ser una empresa condenada al fracaso, la rotura de máquinas fue a menudo una táctica extremadamente exitosa, que consiguió concesiones de los fabricantes temerosos de perder su inversión y la buena voluntad de sus comunidades. No fue ni la supuesta inevitabilidad de la adopción tecnológica ni la supuestamente inexorable marcha del progreso lo que puso fin a la insurrección ludita. Más bien, como ilustra enérgicamente Merchant, el Estado británico ejerció su poder represivo con una ferocidad sin precedentes. Las Midlands fueron sometidas a una auténtica ocupación militar; la rotura de máquinas y la prestación de juramentos, la urdimbre y la trama del ludismo, fueron designados delitos capitales; y los juicios amañados celebrados en el castillo de York en 1813 convirtieron en un macabro ejemplo a algunos de los líderes del movimiento. Aunque los episodios de destrucción de máquinas continuaron esporádicamente durante otra media docena de años, la rebelión ludita había terminado efectivamente.

Las verdades esenciales del fenómeno ludita que enumera Merchant han sido contadas muchas veces antes en obras canónicas de historiadores como E. P. Thompson, John y Barbara Hammond y Malcolm Thomis. Escribiendo en un estilo más accesible, autores como Devin Thomas O’Shea, Kirkpatrick Sale e incluso Thomas Pynchon han hecho sus propios esfuerzos por explicar y reivindicar la causa ludita. Pero la idea de que los luditas eran oponentes irracionales del progreso – «rebeldes contra el futuro», en la memorable frase de Sale- es uno de esos mitos que se niegan obstinadamente a ser desmentidos.6 Su resistencia deriva de su utilidad ideológica; Merchant observa con agudeza que a la clase empresarial le resulta cómodo poder descartar a cualquiera que tenga reservas sobre una nueva empresa o innovación tachándolo de ludita. Aunque esto es indudablemente correcto, sospecho que el mito del ludita perdura por una razón adicional, menos perniciosa. Nunca hemos llegado a aceptar del todo la modernidad industrial, y su frío abrazo metálico nos envuelve más completamente con cada nuevo dispositivo de Apple y cada actualización del chatbot. El ludita se ha convertido en un emblema del rechazo visceral a la era de las máquinas: irracional, sí, pero también fundamentalmente comprensible y, en ocasiones, atractivo. (¿Quién no ha deseado alguna vez aplastar un artilugio poco cooperativo o defenestrar un PC mulato?) A medida que la tecnología penetra cada vez más en nuestras rutinas, nuestro entorno y nuestros cuerpos, es de esperar que el mito de los luditas que odian las máquinas se fortalezca, a pesar de los repetidos esfuerzos de comentaristas comprensivos por disiparlo.

¿Qué distingue el libro de Merchant de anteriores apologías del ludismo? Hay dos cualidades en particular. En primer lugar, es una historia narrativa. Sangre en la máquina relata la saga del ludismo trenzando las historias de numerosos individuos, basándose en relatos en primera persona, historias orales y documentos del Ministerio del Interior del Reino Unido. Los dramatis personae incluyen a Robert Blincoe, un huérfano londinense embaucado, como muchos de sus compañeros de juego, en años de servidumbre en las fábricas; George Mellor, un carismático agricultor de Huddersfield que completó su aprendizaje de siete años justo a tiempo para ver la introducción de las máquinas que dejarían obsoletas sus habilidades, y que posteriormente se convirtió en un comandante ludita regional; y William Cartwright, un fabricante de West Riding cuya sangrienta repulsa de un asalto maquinista a su molino en 1812 rompió el impulso de la revuelta ludita. Merchant enriquece aún más su relato entrelazando viñetas sobre los titanes literarios que se solidarizaron con la causa de los luditas. El archirromántico Lord Byron utilizó su primer discurso en la Cámara de los Lores para defender a los destructores de máquinas y burlarse del gobierno; Percy Bysshe Shelley incorporó pasajes en su poema visionario, Queen Mab, que lamentan la deshumanización del trabajo en las fábricas y recaudaron fondos para las familias supervivientes de los luditas ejecutados. De forma más indeleble, la novela mitopoética de Mary Shelley sobre un hombre artificial que se rebela contra su creador tomó forma en el resplandor de la insurgencia ludita.

Merchant divide su historia en capítulos cortos y vívidos, lo que confiere a Sangre en la máquina el ritmo vertiginoso de un thriller de aeropuerto. Aunque este rápido trasiego entre hilos narrativos mantiene las páginas girando, me encontré preguntándome si esta técnica no era en sí misma una concesión a los atrofiados lapsos de atención de los lectores, por lo que tenemos (¿qué si no?) que dar las gracias a nuestros dispositivos. Además, aquí y allá se deslizan pequeños errores factuales. Por ejemplo, Mary Shelley se inspiró en una discusión sobre las ideas de Erasmus Darwin, no en el nieto de Erasmus, Charles (que tenía 9 años por aquel entonces); y el narrador de Frankenstein se llama Walton, no Marlow (a menos que este último se haya colado desde una novela vecina de Joseph Conrad). Pero a pesar de estos errores menores, Merchant es un guía simpático que trenza los numerosos hilos de su historia con una destreza que los tejedores a los que recuerda bien podrían apreciar.

Esto nos lleva a la segunda cualidad que distingue Blood in the Machine de los relatos anteriores sobre el ludismo, y que le confiere su relevancia contemporánea: su paralelismo sistemático de las condiciones industriales-revolucionarias que engendraron el ludismo y las de nuestra propia revolución digital. Merchant se apoya mucho en estas comparaciones. En consecuencia, los propietarios de las fábricas son los «primeros titanes de la tecnología»; la leyenda de Ludd es un «meme del siglo XIX»; Jeff Bezos es «el [Richard] Arkwright moderno», el análogo contemporáneo del creador del sistema fabril.7 Estas insistentes comparaciones producen momentos de comedia inadvertida; una escena tiene a los luditas discutiendo sobre las condiciones de la fábrica en «charlas en la fuente de agua», como si fueran ellos mismos extras que habitan cubículos en Office Space.8

A pesar de la pesadez de Merchant, las afinidades entre la Revolución Industrial y su homóloga digital que destaca son convincentes e importantes. Al igual que sus antepasados, los señores de las fábricas, los titanes tecnológicos de Silicon Valley simplemente ignoran las leyes que limitan sus ambiciones. También ellos se atribuyen el mérito de las innovaciones de otros. (Merchant cita la reveladora jactancia de Steve Jobs de que «siempre hemos sido descarados a la hora de robar grandes ideas».9) También ellos revisten sus decisiones autoenriquecedoras con la anodina retórica del progreso y la inevitabilidad tecnológica. En cuanto al parecido de las clases trabajadoras contemporáneas con sus antepasados obreros textiles, no necesitamos mirar más allá de los taxistas inmiscuidos por Uber y Google Maps, los ojerosos recogedores de los almacenes de Amazon azotados por el software de seguimiento y los aprensivos diseñadores gráficos que corren el riesgo de ser sustituidos por sistemas de IA que fueron entrenados en sus diseños.

Las amplias conclusiones que Merchant extrae de su historia comparada son tan lúcidas que merecen gozar de esa forma contemporánea de canonización: la viralidad. Una de las más significativas es que la automatización del trabajo no se traduce en menos mano de obra. Al contrario, culmina en más mano de obra no cualificada, eventual y peor pagada. La mecanización de un proceso laboral concreto es siempre una elección, normalmente realizada por un empresario o un director general ansioso por aumentar los márgenes de beneficio o perturbar una industria. La automatización total de la producción que traerá a la sociedad una prosperidad y un ocio sin precedentes está «siempre a la vuelta de la esquina», su inminencia putativa justifica la explotación actual.10 Por último, lo más radical -y razonable- es que siempre es una opción abstenerse de adoptar una tecnología novedosa, ya sea que esa decisión se efectúe «por política o por la fuerza».11

Columnista de tecnología de profesión, Merchant no es enemigo de la innovación. Pero, al igual que los luditas que le precedieron, se niega a tragarse la suposición perezosa y cargada de ideología de que la tecnología de nuevo desarrollo «sólo puede introducirse en la sociedad mediante una disrupción temeraria».12 Insiste en que necesitamos procedimientos más democráticos, inclusivos y juiciosos para poner en línea las invenciones. Tales procedimientos garantizarían que tanto los trabajadores como los propietarios se beneficien de los avances tecnológicos y que el bienestar comunitario no se sacrifique en el altar del progreso industrial.

También en este caso, el razonamiento de Merchant no es meramente persuasivo: tiene la profundidad del sentido común reprimido durante mucho tiempo. Sin embargo, un obstáculo flagrante se interpone en el camino de su enfoque preferido para gestionar la innovación. Aunque apropiadamente escéptico ante la retórica de la inevitabilidad tecnológica, Merchant admite que nuestro sistema económico tiene sus propios imperativos perentorios: «La lógica del capitalismo sin trabas garantiza que cualquier dispositivo que ahorre mano de obra, reduzca costes o permita el control acabará siendo utilizado, independientemente de la composición de las sociedades que estas tecnologías trastornarán». No sin razón, declara que ésta es «la ley de hierro de la automatización en busca de beneficios».13 Sin embargo, esto plantea una pregunta bastante obvia: ¿Cómo vamos a conseguir protocolos más deliberativos y orientados a la comunidad para introducir nuevas tecnologías en las condiciones capitalistas de producción?

Merchant, que se contenta en gran medida con dejar que los lectores infieran sus soluciones preferidas a partir del ejemplo negativo del siglo XIX, deposita sus esperanzas en el trabajo organizado, la regulación gubernamental y, si es necesario, un renovado vigilantismo ludita. Aunque se trata de remedios loables, también han demostrado ser inadecuados para contrarrestar las leyes de hierro del capitalismo.

Esto nos devuelve al paralelismo histórico que Merchant deja sin trazar. El fabricante galés de algodón Robert Owen hace varias apariciones en Sangre en la máquina. Merchant describe a Owen como un capitán ilustrado de la industria que defiende la legislación de protección laboral y busca un «arreglo técnico» a la vertiginosa industrialización de Gran Bretaña.14 Estas descripciones son exactas, hasta donde llegan. (Aunque de forma bastante extraña, Merchant lo compara con un Andrew Yang del siglo XIX).

Pero Owen no era un simple trasteador. Poco después de que la rebelión ludita fuera aplastada por el Estado, comenzó a abogar en nombre de un «sistema social» cualitativamente nuevo, lo que acólitos y compañeros de viaje pronto llamarían «socialismo». En el orden político y económico existente, argumentaba Owen, la maquinaria actuaría inevitablemente como motor de desigualdad y abyección. Pero bajo acuerdos sociales diferentes, sólo aquellos procesos laborales que fueran inseguros o degradantes necesitarían ser automatizados. Si se gestiona juiciosamente, sugirió en un informe de un subcomité parlamentario de 1817, la mecanización de la producción podría proceder indefinidamente, «pero sólo en ayuda del trabajo humano y no en competencia con él».15 Aunque esta formulación es obviamente demasiado prolija, no está menos claro que Owen comprendía que la mejora tecnológica y el trabajo cualificado debían existir en una relación simbiótica. Ésta era una convicción que había animado a muchos luditas. Pero Owen y sus seguidores (incluido el joven Federico Engels, un entusiasta participante en la subcultura owenista de Manchester) añadieron otra dimensión a esta visión: los avances en la productividad, argumentaban, estaban creando rápidamente las condiciones para el bienestar material universal y, en última instancia, la abolición del sistema de clases. Aunque Karl Marx y Engels agruparon a Owen entre los socialistas utópicos en El manifiesto comunista, asimilaron muchas de sus ideas a su propio ideal, más vigoroso, de un orden social igualitario gestionado colectivamente por los productores asociados.

Sangre en la máquina es simultáneamente un libro muy ameno y una galvanizadora protesta contra el fatalismo tecnológico que merece la amplia audiencia que ha encontrado. La insistencia de Merchant en que la nueva tecnología se implemente mediante procesos inclusivos y democráticos es tan perspicaz como ética. Sin embargo, su realización se encuentra más allá del horizonte del capitalismo.

Notas

  1.  Brian Merchant, Blood in the Machine: The Origins of the Rebellion against Big Tech (New York: Little, Brown and Company, 2023), 143.

  2.  Merchant, Blood in the Machine, 60.

  3.  Merchant, Blood in the Machine, 164.

  4.  Brian Merchant, “I’ve Always Loved Tech. Now, I’m a Luddite. You Should Be One, Too,” Washington Post, September 18, 2023; Sheelah Kohlhatkar, “Smithereens,” New Yorker, October 23, 2023.

  5.  Merchant, Blood in the Machine, 67.

  6.  Kirpatrick Sale, Rebels against the Future: The Luddites and Their War on the Industrial Revolution (Reading, Massachusetts: Addison Wesley, 1995).

  7.  Merchant, Blood in the Machine, 1, 68, 373.

  8.  Merchant, Blood in the Machine, 96.

  9.  Merchant, Blood in the Machine, 425n101.

  10.  Merchant, Blood in the Machine, 50.

  11.  Merchant, Blood in the Machine, 212.

  12.  Merchant, Blood in the Machine, 308.

  13.  Merchant, Blood in the Machine, 260.

  14.  Merchant, Blood in the Machine, 375.

Robert Owen, “Report to the Committee for the Relief of the Manufacturing and Labouring Poor,” The Life of Robert Owen, vol. 1A, (London: Effingham Wilson, 1858), 63.

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3. La Italia de los 70 y la «marxistización» de la dialéctica hegeliana

Otro artículo sobre el marxismo italiano de los setenta y, en esta ocasión, su visión de la filosofía hegeliana.
https://www.sinistrainrete.

«Marxificar la dialéctica hegeliana: Geymonat, Colletti y Althusser en comparación con Lenin” por Eros Barone

En los años setenta, dos acontecimientos de notable importancia en la cultura italiana fueron el giro de Ludovico Geymonat hacia el materialismo dialéctico y la creación en torno al filósofo turinés, que desde hacía algún tiempo enseñaba en la Universidad Estatal de Milán, de una escuela que propugnaba un nuevo enfoque de la filosofía marxista, relanzando un tema tradicionalmente poco frecuentado en Italia.1 Reflexionar sobre el sentido, el valor y también los límites de esta experiencia cultural es necesario no sólo para volver a desenredar, en la actual coyuntura ideológica y teórica, el hilo rojo del materialismo dialéctico engelsiano y leninista, sino también para demostrar, en primer lugar, que el marxismo tiene un núcleo filosófico propio e independiente que se desarrolla en relación con la lucha teórica, por tanto, en última instancia, en relación con la lucha de clases, y, en segundo lugar, que es capaz de preservar su autonomía en la medida en que se desarrolla sobre sus propios fundamentos. Esta especificidad y originalidad de la manera de concebir y practicar la filosofía es un rasgo sobresaliente del marxismo, que no puede perderse sin que se pierda su propia existencia como filosofía: de ahí la necesidad de reexaminar la concepción del materialismo dialéctico de Geyonati a partir de la identificación de la centralidad de dos textos como Materialismo y empiriocriticismo y los Cuadernos filosóficos, que pueden considerarse terrenos electivos para poner a prueba el sentido y el valor de esa concepción.

En efecto, el primero de ellos, como es bien sabido, ha tenido tal «desgracia» en el «marxismo occidental» (por otra parte simétrica a la «fortuna» de los Cuadernos filosóficos) que, sólo por eso, tal destino requeriría una reflexión específica y profunda (a la inversa, como es igualmente bien sabido, ha tenido la mayor boga en el marxismo oriental): comprender y explicar qué función teórica precisa ha desempeñado su rechazo parcial o total significaría escribir un capítulo nada desdeñable de la historia del marxismo. Pero el problema de fondo, que subyace en ambos casos, es el mismo: el problema de la concepción leninista de la ciencia, que se desdobla en los dos problemas distintos de la relación entre ciencia y filosofía, por un lado, y de la relación entre ciencia y política, por otro.

Basta con profundizar para comprender que se trata de un problema que implica la sustancia misma del marxismo, es decir, el problema de la relación entre dialéctica y materialismo. Estamos pues en presencia de un nudo que no es sólo de derivación engelsiana, y que no es ajeno a la ciencia de El Capital (basta pensar en la citada «Posdata» de 1873): un nudo que encuentra en Lenin, si no la solución, el más alto grado de elaboración y profundización.

Desde este punto de vista, estaba bastante claro, entonces como ahora, que la incomprensión de este nivel de elaboración y profundización exigía una definición y una clarificación de los fundamentos filosóficos del marxismo, tanto más necesarias frente a los intentos revisionistas de buscar esos fundamentos filosóficos en otra parte. El materialismo dialéctico, como núcleo filosófico del marxismo (mientras que el materialismo histórico, dentro de la unidad dual que es la teoría marxista, es su núcleo científico), se encuentra así en una situación dicotómica, escindido en los dos elementos -el materialismo mecanicista y la dialéctica hegeliana- que, como sus fuentes históricas, se consideran partes esquemáticamente yuxtapuestas: por un lado, el renacimiento de un materialismo de tipo dieciochesco, por otro, la dialéctica marxista inclinada en una dirección idealista; por un lado, el de un materialismo burdo, se encuentra entonces el Materialismo y el Empiriocriticismo, por otro, el de una dialéctica hegelianizante, se encuentran los Cuadernos filosóficos. Donde, si acaso, hay que señalar que la operación llevada a cabo por Lenin y luego continuada de manera sistemática por Lukács, no es la de hegelianizar el marxismo, sino la de marxistizar la dialéctica hegeliana. En realidad, existe un estrecho vínculo entre estos dos momentos fundamentales del trabajo teórico de Lenin, perdido junto con el cual se pierde también inevitablemente el vínculo entre el trabajo teórico de Lenin y el trabajo práctico.

La posición de Colletti, que no sólo distingue sino que opone al mismo tiempo Lenin a Engels, y el materialismo y el empiriocriticismo a los Cuadernos, es en cambio claramente antitética al proyecto mismo de un materialismo dialéctico, que a este estudioso no le parece en absoluto diferente de una «dialéctica de la materia», de modo que su reapreciación de Materialismo y empiriocriticismo no se basa en una comprensión auténtica del contenido teórico de este libro, sino que permanece ligada a un malentendido sustancial, ya que el único mérito del libro sería el de ser antidialéctico.2 Muy diferente es la posición de Althusser, que merece el mérito de haber redimido plenamente la profundidad teórica de Materialismo y empiriocriticismo y de haber motivado su dignidad filosófica, que se encuentra en el desvelamiento de la mistificación filosófica y en el rechazo a dejarse atrapar por ella (de ahí las acusaciones de tosquedad y amateurismo, la sensación de irritación que sienten todos los filósofos, incluidos los marxistas, al leerlo, representarían síntomas de la eliminación de la función mistificadora de la filosofía), haciendo así no un discurso de la filosofía, sino un discurso sobre la filosofía. Partiendo de esta premisa, Althusser formula a continuación la tesis según la cual la filosofía no es ciencia, sino lucha de clases en teoría: tesis que encuentra su especificación en la tesis de la doble representación efectuada por la filosofía: representación de la ciencia por la política y de la política por la ciencia. La escuela althusseriana, siguiendo esta línea de investigación basada en la apropiación progresiva del leninismo, llega a un resultado fundamental en la lectura analítica de Materialismo y empiriocriticismo de Dominique Lecourt en su ensayo sobre Lenin y la crisis de las ciencias, auténtico hito, junto con los trabajos contemporáneos de Geymonat y su escuela, en la historia del marxismo de los años setenta y, en particular, en la revalorización de los textos filosóficos de Lenin.

Volviendo a Geymonat, es necesario entonces subrayar la adquisición más importante que el pensador turinés obtiene, en el plano epistemológico, del estudio del materialismo dialéctico de Engels, a saber, que la intención de este último era proporcionar un fundamento filosófico al materialismo histórico y que es precisamente en esta dirección donde las tres leyes de la dialéctica deducidas de la Ciencia de la Lógica de Hegel encuentran su plena justificación. Si, por otra parte, se puede formular una crítica a la reconstrucción que hace Geymonat del materialismo dialéctico en Lenin, ésta se refiere al hecho de que ha dejado de lado el principio de la parcialidad de la filosofía en favor de una pura caracterización en el sentido epistemológico, cuyo precio es la pérdida no sólo de la especificidad del discurso marxista sobre la filosofía, sino también de la posibilidad de distinguir rigurosamente la filosofía de la ciencia. Además, se trata de una tendencia común a gran parte de la epistemología contemporánea, de la que Geymonat no escapa: la tendencia a identificar la filosofía con la filosofía de la ciencia, otorgándole al mismo tiempo, casi por ósmosis, el mismo estatuto que a la ciencia, y configurándola como una especie de autorreflexión crítica de la ciencia. En cualquier caso, por lo que respecta a los textos filosóficos de Lenin, hay que subrayar que el principal mérito de Geymonat fue el de reconocer con fuerza el contenido teórico del Materialismo y del Empiriocriticismo, por una parte, y por otra, la continuidad entre esta obra y los Cuadernos filosóficos. Esto fue posible para Geymonat porque supo reconocer en los escritos de Lenin el alcance de una intervención explicada en una coyuntura teórica determinada, la llamada «crisis de las ciencias» que se produjo a principios del siglo XX. Por lo tanto, Geymonat no entendió la controvertida obra de Lenin como un manual de teoría materialista del conocimiento, sino como una reflexión crítica sobre esa coyuntura teórica, que conduce a una teoría materialista del conocimiento, no para una mera deducción filosófica, sino para responder a los problemas que surgieron del propio estado de las ciencias, es decir, para resolver, a la luz del materialismo dialéctico, las antinomias filosóficas de la ciencia contemporánea. Si nos situamos en este ángulo de visión, es entonces posible comprender algunas cosas fundamentales como, por ejemplo, la diferencia que Lenin establece entre el materialismo metafísico, el materialismo espontáneo (que caracteriza el «modus operandi» de los científicos como tales) y el materialismo dialéctico. La dialéctica desempeña aquí un papel fundamental, ya que permite distinguir rigurosamente el materialismo de Lenin del materialismo filosófico tradicional, y también de esa «filosofía espontánea de los científicos» que, según Lenin, está orientada en la dirección correcta, pero es incapaz, precisamente porque adolece de un «déficit» dialéctico, de defenderse de los ataques del idealismo. Si, por tanto, el materialismo, en el sintagma ‘materialismo dialéctico’, sigue siendo decisivo precisamente porque expresa la elección de campo, la posición filosófica correcta, es, sin embargo, la dialéctica la que es dominante. Por lo tanto, es la dialéctica la que resuelve los problemas que el materialismo espontáneo de los científicos no puede resolver, es la dialéctica la que permite al materialismo defender a la ciencia del idealismo. Si la filosofía es una lucha de tendencias, cada filosofía no se define fuera de esta lucha: y sin embargo, el ataque idealista exige que el materialismo se decline como materialismo dialéctico. A este respecto, vale la pena subrayar cómo Geymonat señala el lugar que ocupa la dialéctica (no sólo en los Cuadernos sino también) en el Materialismo y el Empiriocriticismo, y es digna de particular aprecio su observación, dirigida contra quienes ven en los Cuadernos un cambio de actitud de Lenin hacia el idealismo, según la cual «el idealismo filosófico (o idealismo “inteligente”, como lo califica Lenin en otro pasaje) no es el que se combatía en Materialismo y empiriocriticismo, sino el idealismo “objetivo” de Hegel, que tiene el mérito de sostener que la esencia de la realidad es conocible. .. De hecho, el antisubjetivismo de nuestro autor permanece inalterado». 3 Dicho de otro modo, la continuidad entre Materialismo y empiriocriticismo y los Cuadernos reside sobre todo en la crítica de Kant y del relativismo agnóstico, crítica que se profundiza y madura a medida que Lenin se apropia de la filosofía hegeliana. En este sentido, puede decirse que existe una contradicción principal entre el materialismo dialéctico y el idealismo subjetivista, y una contradicción secundaria entre el materialismo dialéctico y el idealismo hegeliano (al menos en la coyuntura de lucha teórica en la que se encuentra Lenin). Es entonces indiscutible que la ruptura política y teórica con el marxismo mecanicista y evolucionista de la II Internacional (ruptura en la que también se incluye la lectura de Lenin de Hegel) desempeña un papel propulsor y decisivo en el pensamiento de Lenin con respecto a una dinámica ideal que ya se venía moviendo en la dirección de una interpretación plenamente dialéctica del marxismo.

Con respecto al paradigma engelsiano de la eterna lucha entre materialismo e idealismo, también hay que observar que esta lucha no debe entenderse en un sentido esquemático, como si de un lado estuviera el idealismo y del otro el materialismo, sino que aquí también se requiere «un análisis concreto de la situación concreta» para identificar cómo se desarrolla la lucha dentro de cada filosofía, ya que el materialismo y el idealismo no son dos escuelas opuestas sino dos tendencias contradictorias. Así, si Lenin puede tomar partido, cuando es necesario, por Diderot o agrupar a Mach con Berkeley, es porque existe un enemigo común y porque la filosofía no tiene historia, de modo que no hay distancia histórica entre un idealista de 1710 y uno de 1900, y la lucha entre las dos tendencias filosóficas fundamentales se reproduce igual en el siglo XX que en el XVIII. De este modo, Lenin desmitificó la apariencia de novedad con la que se presentaba el empiriocriticismo, refutando el único argumento que los «machistas rusos» podían esgrimir en apoyo de su intento de revisar el materialismo dialéctico engelsiano: que se trataba, precisamente, de una nueva filosofía que podía conciliarse con el marxismo.

En cuanto a la relación entre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, es necesario reiterar que afirmar el carácter dialéctico de esta relación no es suficiente, ya que debe reconocerse en ambos elementos puestos en relación. A la imagen de los dos fuegos dentro de una elipse, con la que se puede representar la forma en que se configura esta relación en Materialismo y empiriocriticismo4 se puede añadir, para ilustrar la relación de complementariedad y de integración recíproca entre los dos elementos, otra imagen: la de la banda de Moebius. Esta última es una «entidad» topológica geométrica que se presenta como una cinta plegada sobre sí misma y unida por los dos bordes; una vez unida, uno se da cuenta de que su particularidad consiste en que si uno sigue una de las caras de la cinta, llega a descubrir que la cara exterior y la interior son la misma. Después de haber recorrido una vuelta, uno se encuentra en la cara opuesta, y sólo después de haber recorrido dos se encuentra en la cara inicial. Así -y esto también se aplica a la relación entre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico en la teoría marxista-, se puede pasar de una superficie a la otra sin cruzar la cinta y sin saltar por encima del borde, sino simplemente recorriendo un largo camino.

Como ejemplos de la incidencia del materialismo dialéctico en el materialismo histórico se pueden citar, por tanto, tanto la teoría de la relación entre estructura, superestructura y praxis, cuya articulación viene dada por las categorías dialécticas de determinación última, retroalimentación e influencia recíproca, 5 como, a la inversa, la propia categoría de materia (en este caso partiendo de una piedra angular del materialismo dialéctico para llegar a una confirmación más de la naturaleza monista del materialismo marxista-leninista), que se ve profundamente transformada por el principio, propio del materialismo histórico, del carácter material de la superestructura, de modo que la categoría de materia queda purificada de sus connotaciones filosóficas de carácter empírico, en las que se expresa la ideología de los científicos que conciben su propia ciencia como filosóficamente fundacional y toman prestado el concepto de materia de las ciencias naturales. Pero lo mismo ocurre entonces con las categorías de dialéctica e historicidad de la ciencia, que, contrariamente a lo que piensa Geymonat, no pueden definirse fuera del materialismo histórico sin que su especificidad y su función cognoscitiva se vean comprometidas. Por lo tanto, si bien es indudablemente cierto que la cultura marxista, en particular en Italia, se ha caracterizado durante demasiado tiempo por un desinterés por las ciencias naturales, no hay que olvidar que el marxismo es ante todo una ciencia y que, dada la complementariedad entre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico de la que se ha hablado más arriba (complementariedad que, por otra parte, es asimétrica y, por lo tanto, está condicionada por las circunstancias históricas concretas), su peculiaridad es la de ser al mismo tiempo una ciencia revolucionaria y una filosofía: más precisamente, como enseña Lenin tanto en Materialismo y empiriocriticismo como en los Cuadernos, una práctica de la filosofía.
Notas
1 He proporcionado una reconstrucción crítica de la biografía intelectual de Ludovico Geymonat y de la parábola ético-política descrita por su escuela en los siguientes artículos, a los que remito para un examen más profundo de este tema: <https://www.sinistrainrete. >, <https://www.sinistrainrete.>, <https://www.sinistrainrete. >.
2 La Introducción prologada por Lucio Colletti como director de los Quaderni filosofici de la editorial Feltrinelli (1958) es, por su extensión (más de ciento cincuenta páginas), contenido y tono, un auténtico «manifiesto» antihegeliano y antileninista, en el que el alumno de Galvano Della Volpe despliega su palinodia por los «pecados» juveniles consumados en el ámbito de la dialéctica.
3 Storia del pensiero filosofico e scientifico, Garzanti, Milán 1970-1972, vol. VI, p. 113.
4 Véase la nota 21 de mi ensayo sobre Materialismo y empiriocriticismo: //www.sinistrainrete.info/.
5 He ampliado esta teoría fundamental del materialismo histórico-dialéctico en el siguiente artículo, al que me remito: https://www.sinistrainrete..

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4. Pakistán se aproxima más a China

Pakistán sigue haciendo equilibrios entre su colaboración con Occidente y con China, aunque según el autor de este artículo, las sanciones estadounidenses la empujarán a acercarse más a su vecino asiático. 
https://thecradle.co/articles/

Las nuevas sanciones de EE.UU. empujarán a Pakistán hacia China

Aunque las nuevas sanciones de EE.UU. contra el programa de misiles de Pakistán pretenden impedir los crecientes lazos de Islamabad con Pekín en materia de defensa, es probable que estos castigos provoquen, por el contrario, una ruptura con Washington y empujen a Pakistán aún más hacia el abrazo de China.

F.M. Shakil 25 DE DICIEMBRE DE 2024

Antaño un aliado fundamental en la Guerra Fría y un socio de primera línea durante la Guerra Global contra el Terror, la relación de Pakistán con EE.UU. ha sufrido un brusco declive. El último golpe se produce cuando Washington impone nuevas sanciones a Islamabad, acusándole de desarrollar capacidades de misiles balísticos que suponen una amenaza potencial para la seguridad estadounidense.

En un discurso pronunciado en un think tank de Washington el 19 de diciembre, el viceconsejero de Seguridad Nacional de EEUU, Jon Finer, advirtió de la «capacidad de Islamabad para atacar objetivos mucho más allá del sur de Asia, incluso en EEUU», y calificó a Pakistán de amenaza creciente -esto se produjo un día después de que el Departamento de Estado impusiera sanciones a la agencia de defensa estatal de Pakistán y a tres organizaciones comerciales por su programa de misiles balísticos de largo alcance.

Sus comentarios también marcaron la primera vez que un alto funcionario de EEUU comparaba a Pakistán con Rusia, Corea del Norte y China – estados nucleares que «tienden a ser antagónicos con EEUU».

Un nuevo mínimo en las relaciones entre EE.UU. y Pakistán

En una orden ejecutiva emitida el 18 de diciembre, el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, anunció que EE.UU. «apuntaba a los proliferadores de armas de destrucción masiva y sus vectores».

Concretamente, se impusieron sanciones al Complejo Nacional de Desarrollo de Pakistán (NDC) -una organización clave en defensa y aeroespacial- y a tres empresas con sede en Karachi: Akhtar and Sons Private Limited, Affiliates International y Rockside Enterprise. Sus activos en Estados Unidos, si los tienen, están ahora congelados, y se les prohíbe realizar negocios dentro de la jurisdicción estadounidense.

Criticando la medida, Abdullah Khan, director gerente del Instituto Pakistaní de Estudios sobre Conflictos y Seguridad (PICSS) en Islamabad, dice a The Cradle: «Las sanciones directas contra una entidad gubernamental han ahondado aún más la desconfianza entre EEUU y Pakistán. No sólo obstaculizará los esfuerzos de Pakistán por mantener un delicado equilibrio entre las dos potencias, [es decir, China y EE.UU.] sino que empujará aún más a Pakistán hacia el campo chino.»

Señala que aunque las relaciones entre Pakistán y EE.UU. han sido históricamente tensas por las fricciones y las limitaciones, en los dos últimos años se ha producido una mejora significativa, lo que fomenta el optimismo por una trayectoria positiva a pesar de las pequeñas diferencias. Sin embargo, la imposición de sanciones a una institución estatal ha ahondado la división entre ambos países.

El desigual terreno de juego nuclear del sur de Asia

El 21 de diciembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán calificó la decisión estadounidense de «desafortunada y tendenciosa», e Islamabad rechazó los comentarios de Finer y enmarcó las sanciones en una estrategia más amplia para perturbar la estabilidad regional.

Según Pakistán, sus capacidades de defensa están arraigadas en la salvaguarda de la soberanía y el mantenimiento de la paz en el sur de Asia. El ministerio advirtió de que «la última entrega de sanciones desafía el objetivo de la paz y la seguridad al pretender acentuar las asimetrías militares», una referencia velada a su rival con armas nucleares, India.

La cruda realidad reside en los esfuerzos de Islamabad por sacar a la luz el doble rasero que Estados Unidos aplica a los programas de misiles de India y Pakistán. Mientras que India se ha adelantado en el desarrollo de misiles, dejando a Pakistán a la zaga, Washington ha hecho en gran medida la vista gorda ante los avances de Nueva Delhi.

Hablando bajo condición de anonimato, un analista de defensa pakistaní explica a The Cradle: «La tecnología de vehículos de reentrada con objetivos múltiples e independientes (MIRV) del misil indio Agni-V lo convierte en un gran paso adelante en la tecnología de misiles balísticos. Puede transportar múltiples cabezas nucleares. Su alcance e innovación superan a los del misil Ababeel de Pakistán. Además, los misiles indios presumen de un alcance ampliado que les permite apuntar a vastas zonas, incluidas Europa, África y partes de Estados Unidos».

Aclara que el desarrollo por parte de India de un sistema de defensa antimisiles de dos niveles demuestra un enfoque más global de la tecnología de defensa antimisiles en comparación con Pakistán. Un «sistema de defensa antimisiles de dos niveles», afirma, es la última tecnología de defensa contra misiles balísticos. Según el analista, este sistema de defensa utiliza mecanismos de interceptación a gran altitud y a baja altitud para destruir un misil antes de que alcance su objetivo.

La escritora india especializada en defensa , Ritu Sharma, profundiza en las características del misil indio Agni-V y afirma que ha reforzado significativamente la postura disuasoria de Nueva Delhi frente a China y Pakistán.

China posee una avanzada tecnología de misiles, como el Dong Feng-41, que le permite apuntar a cualquier ciudad india desde un radio de 12.000 a 15.000 kilómetros. El sistema de misiles Agni-V ha colocado estratégicamente la región más septentrional de China dentro de la línea de visión directa de India, y su capacidad de lanzamiento en lata facilita un despliegue más rápido.

Preocupación por los lazos militares de Pakistán con China

En su respuesta inmediata a las sanciones estadounidenses, Pakistán defendió su tecnología de misiles balísticos, una contramedida a la creciente capacidad de misiles de India en el sur de Asia. Sin embargo, Estados Unidos no percibe a Pakistán únicamente a través del prisma de su rivalidad con India.

Por el contrario, Washington ve la creciente colaboración militar de Islamabad con Pekín como una preocupación más amplia. Esta asociación en evolución ha alimentado las sospechas de EE.UU. sobre las intenciones de Pakistán, en particular en lo que respecta a sus lazos de defensa con China.

Las declaraciones de Finer ilustran la aprensión de la administración saliente de Biden ante el «programa de misiles balísticos pakistaní asistido por China», que según Washington supone una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense.

Pero el Dr. Abdul Rauf Iqbal, investigador principal del Instituto de Estudios Estratégicos, Investigación y Análisis (ISSRA) de la Universidad Nacional de Defensa (NDU) de Islamabad, dice a The Cradle que el enfoque militar de Pakistán está en sus propias fronteras – y no sobre el Océano Atlántico: «La estrategia de defensa de Pakistán es específica para cada amenaza y se centra principalmente en contrarrestar los desafíos de India. La rápida modernización militar india ha hecho absolutamente necesario que Pakistán adquiera capacidades avanzadas de largo alcance, pero no debe malinterpretarse como una amenaza para EE.UU.».

Iqbal expresa su sorpresa ante la idea misma de que el arsenal pakistaní pueda tener como objetivo a EEUU. «Aunque tal idea errónea podría verse como un halago hacia las crecientes capacidades de Pakistán, es profundamente preocupante si se toma al pie de la letra», añade.

El Dr. Ghulam Ali, director adjunto del Centro de Investigación de Hong Kong para Estudios Asiáticos (RCAS), ofrece otra perspectiva y afirma a The Cradle que tanto China como Pakistán ya han rechazado las acusaciones de la administración Biden.

«China y Pakistán cooperaron de forma limitada en el desarrollo de armas estratégicas desde finales de los años setenta hasta principios de los noventa. A mi entender, una vez que China empezó a adherirse a los regímenes de no proliferación, su cooperación con Pakistán se ajustó cada vez más a los parámetros establecidos por las normas internacionales porque China quería proyectarse gradualmente como una potencia emergente responsable que se adhiere y respeta los pactos internacionales relativos a la proliferación.»

Para Ali, la noción de que Pakistán está emparejado con China, Rusia y Corea del Norte proviene probablemente de la competencia más amplia entre Estados Unidos y China.

No es la primera vez que EEUU apunta a China y Pakistán por supuestas colaboraciones relacionadas con misiles. En octubre de 2023, Washington impuso sanciones a tres empresas chinas y a una paquistaní, acusándolas de suministrar tecnología de misiles. Del mismo modo, el pasado septiembre, el Departamento de Estado sancionó a un instituto de investigación chino y a varias empresas, alegando su implicación en los sistemas de largo alcance Shaheen-3 y Ababeel de Pakistán.

¿Por qué Estados Unidos percibe como una amenaza a un antiguo aliado no perteneciente a la OTAN?

El Dr. Iqbal cree que la acción de EE.UU. contra Pakistán es una forma de coerción para impedir que Pakistán fortalezca su asociación estratégica con China. La administración entrante de Trump, dice, podría utilizar estas restricciones como herramienta de negociación para extraer concesiones de Islamabad.

Según Iqbal, el inventario de defensa de Pakistán se inclina cada vez más hacia China, lo que refleja la profundidad de sus relaciones bilaterales a largo plazo y la confianza acumulada en el camino. En todo caso, hoy en día en Islamabad, muchos pueden interpretar las recientes sanciones estadounidenses como un subproducto de la creciente influencia de India en Washington, con el objetivo de socavar la trayectoria estratégica y las asociaciones regionales de Pakistán.

Mientras Pakistán lidia con las consecuencias de estas sanciones, se enfrenta a una decisión crucial: ceder a la presión exterior y reducir su programa de misiles balísticos, o mantener sus prioridades estratégicas y mantenerse firme.

Mientras tanto, el discurso público en los medios sociales se ha desplazado hacia estrategias alternativas, y muchos abogan por que Islamabad dé prioridad al estancado proyecto del gasoducto Irán-Pakistán, aunque ello signifique desafiar las restricciones impuestas por EE.UU. para tratar con Irán.

Observación de Joaquín Miras:
Los Brics cuajan no porque sean un «proyecto diseñado», sino porque resultan una necesidad frente a lo «atrabiliario» de las imposiciones -orden atenido a reglas- de los EEUU. Ya se está usurpando y usando para le guerra de Ucrania, el principal, no los intereses devengados, del capital ruso secuestrado en el «occidente colectivo». Un dinero de capitalistas rusos, la URSS no existe, y no es/era del estado sovietico… Pasó con los dineros de Venezuela, etc, etc. Por eso es, a mi juicio, y en ese sentido no físico de la ley de la gravedad, una «necesidad» que une a estados y fuerzas variopintas.

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5. Resumen de la guerra en Asia occidental, 26 de diciembre

Sigue el parón navideño en la prensa, por lo que hoy también habrá menos mensajes. Empiezo con el resumen de la situación en Palestina y Yemen, donde siguen los ataques genocidas israelíes y la muerte por frío de bebés. 
https://www.middleeasteye.net/

En directo: Los ataques aéreos israelíes en Gaza matan al menos a 53 palestinos desde el amanecer

Los hospitales de Al-Awda y Kamal Adwan informan de muertos y heridos tras los ataques israelíes

Puntos clave

Cinco bebés palestinos mueren congelados en Gaza

La directora de la OMS y el personal de la ONU a salvo tras el ataque israelí al aeropuerto de Saná

Más de 12.800 estudiantes palestinos muertos por los ataques israelíes

Actualizaciones en directo

Resumen de la tarde

Nuestro liveblog cerrará en breve hasta mañana por la mañana.

Estos son los principales acontecimientos del día:

-Cinco miembros del personal del asediado hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza, murieron en los bombardeos aéreos israelíes del jueves, según declaró el director del hospital, el Dr. Hussam Abu Safiyyah. Formaban parte de un total de 50 personas muertas en el lugar, añadió.

-El director de los hospitales de campaña en Gaza ha declarado a Aljazeera que Israel ha vuelto a bombardear el jueves el hospital Al-Awda, hiriendo esta vez al director médico del mismo, así como a seis miembros del personal. Israel había atacado un vehículo de prensa claramente señalizado en las primeras horas del jueves a las afueras de Al-Awda, matando a cinco periodistas palestinos.

-Por otra parte, los ataques aéreos israelíes sobre Gaza se han cobrado la vida de 34 palestinos desde el jueves por la mañana, según han informado fuentes médicas en Gaza.

-El director de la OMS y otros miembros del personal de la ONU se encuentran a salvo después de que Israel llevara a cabo una serie de ataques aéreos sobre la capital de Yemen, Saná, dirigidos contra el aeropuerto internacional de Saná, puertos del Mar Rojo, centrales eléctricas y refinerías de petróleo. El equipo de la ONU se encontraba en el aeropuerto cuando se produjeron los bombardeos. Se ha confirmado la muerte de seis personas en todo Yemen y los huzíes han prometido represalias.

-El parlamento israelí, la Knesset, ha dado su aprobación preliminar a un proyecto de ley que otorga al Ministerio de Educación israelí la autoridad para denegar licencias de enseñanza a personas que posean títulos universitarios de instituciones académicas palestinas, informó la agencia de noticias Wafa. El proyecto fue aprobado con 40 votos a favor y nueve en contra.

50 muertos en el hospital Kamal Adwan, según el médico jefe

Tras anunciar que cinco miembros del personal del hospital Kamal Adwan habían muerto a primera hora del jueves, el director médico del centro afirma ahora que 50 personas murieron en total a causa de los ataques israelíes que se produjeron allí el jueves.

Esa cifra podría elevar a más de 100 el número de muertos en Gaza el 26 de diciembre.

El Hospital Al-Awda bombardeado de nuevo, según el jefe del hospital de campaña de Gaza

El director de los hospitales de campaña en Gaza ha declarado a Aljazeera que Israel ha vuelto a bombardear el hospital de Al-Awda el jueves, hiriendo esta vez al director médico del mismo, así como a seis miembros del personal.

Israel atacó un vehículo de prensa claramente señalizado en las primeras horas del jueves a las afueras de Al-Awda, matando a cinco periodistas palestinos.

Israel insiste en que son «propagandistas de combate».

Al menos 19 palestinos más muertos en ataques israelíes

Aljazeera informa de que al menos 14 palestinos más han muerto y otros 50 han resultado heridos en ataques aéreos israelíes sobre la ciudad de Gaza el jueves.

Cinco palestinos murieron también en un ataque aéreo israelí contra una zona que albergaba a familias desplazadas por la fuerza en el barrio de Sheikh Radwan, en el norte de Gaza, informa también Aljazeera.

Estas cifras se suman a los 34 palestinos muertos por Israel a primera hora del día.

El director de la OMS confirma su presencia en el aeropuerto de Saná durante el ataque israelí

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado con un post en X su presencia en el aeropuerto de Saná, en Yemen, cuando fue atacado por Israel el jueves.

«Nuestra misión para negociar la liberación de los detenidos del personal de la ONU y evaluar la situación sanitaria y humanitaria en Yemen ha concluido hoy. Seguimos pidiendo la liberación inmediata de los detenidos», escribió Tedros Adhanom Ghebreyesus.

«Cuando estábamos a punto de embarcar en nuestro vuelo procedente de Sana’a, hace unas dos horas, el aeropuerto fue objeto de un bombardeo aéreo. Uno de los miembros de la tripulación de nuestro avión resultó herido. Se informó de la muerte de al menos dos personas en el aeropuerto. La torre de control aéreo, la sala de embarque -a pocos metros de donde nos encontrábamos- y la pista resultaron dañadas», declaró.

Ghebreyesus no señaló a Israel como el atacante.

«Tendremos que esperar a que se reparen los daños en el aeropuerto para poder salir. Mis colegas de la ONU y de la OMS y yo estamos a salvo».

Israel mata a cinco miembros del personal del hospital Kamal Adwan

Cinco miembros del personal del asediado hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza, murieron el jueves en bombardeos aéreos israelíes, según informó el director del hospital, el Dr. Hussam Abu Safiyyah.

Los muertos fueron identificados como:

1) Dr. Ahmad Samour, pediatra

2) Esraa Abu Zaidah, técnico de laboratorio.

3) Abdul Majid Abu Al-Eish, paramédico.

4) Maher Al-Ajrami, paramédico.

5) Fares Al-Houdali, técnico de mantenimiento.

Funcionarios de la ONU presentes en el aeropuerto de Saná durante el ataque israelí: informe

El medio de comunicación libanés Al-Mayadeen, citando sus propias fuentes, ha afirmado que dos altos funcionarios de la ONU estaban presentes en el aeropuerto de Sana’a cuando fue atacado por Israel el jueves.

Al parecer, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud, y Julien Harneis, coordinador residente de la ONU en Yemen, estaban presentes en edificios cercanos.

«Además, el co-capitán de un avión de la ONU resultó herido y fue trasladado a un hospital, y dos empleados del aeropuerto también murieron en el ataque», dijo Al-Mayadeen.

Israel confirma múltiples ataques en Yemen

El ejército israelí ha confirmado haber llevado a cabo una serie de ataques aéreos en la capital de Yemen, Saná, dirigidos contra el aeropuerto internacional de Saná, puertos del Mar Rojo, centrales eléctricas y refinerías de petróleo.

El ejército dijo que había atacado las centrales eléctricas de al-Aziz y Ras Kanatib, que suministran electricidad a Sanaa, así como los puertos marítimos de al-Salif y Ras Kanatib en Hodeidah, situados en el oeste de Yemen.

Según el medio israelí Haaretz, decenas de aviones israelíes participaron en los ataques, que provocaron el cierre del aeropuerto internacional de Sanaa.

Haaretz citó fuentes israelíes: «El aeropuerto fue cerrado, y en Israel querían enviar el mensaje de que si no hay salidas en Ben Gurion, tampoco las habrá en Yemen».

Anteriormente, la televisión Almasirah del movimiento huzíes calificó los ataques de «agresión israelí» contra Sanaa.

Mientras tanto, vídeos que circulan por Internet muestran humo saliendo de varios lugares de Sanaa, incluido el aeropuerto.

La «agresión israelí» tiene como objetivo la ciudad yemení de Saná

Israel ha llevado a cabo varios ataques aéreos en la capital de Yemen, Sanaa, incluido sobre el aeropuerto internacional de Sanaa, según ha venido informando Middle East Eye.

Ahora, la red Almasirah, dirigida por los huzíes, ha informado de una «agresión israelí» dirigida contra Sanaa y la ciudad portuaria de Hodeidah. Según sus reporteros, los ataques también han alcanzado la central eléctrica de Haiz.

Israel y sus aliados occidentales han bombardeado repetidamente Sanaa y Hodeidah, teniendo como objetivo sus centrales petrolíferas y eléctricas.

El ejército israelí ha confirmado que llevó a cabo los ataques en Yemen, afirmando que iban dirigidos contra objetivos huzíes.

Israel ataca el aeropuerto de Sanaa y diferentes zonas de la ciudad: Informes

Se ha informado de varias explosiones en la capital de Yemen, Saná, en distintos lugares, incluido el aeropuerto internacional de Saná.

Según el medio israelí Haaretz, el ejército israelí ha llevado a cabo ataques contra el aeropuerto y el puerto marítimo de Hodeidah, en el oeste de Yemen.

Mientras tanto, algunos vídeos compartidos en Internet muestran humo elevándose sobre Sanaa.

El ataque se produce mientras Israel sigue discutiendo la posibilidad de un gran ataque aéreo contra Yemen en represalia por los ataques huzíes contra zonas israelíes.

Hamás reivindica los ataques contra un tanque y soldados israelíes en la ciudad de Gaza

El ala militar de Hamás, las Brigadas Qassam, ha reivindicado la responsabilidad de haber atacado un tanque Merkava israelí con un artefacto explosivo cerca de una mezquita en el barrio de Zeitoun, al sur de la ciudad de Gaza.

El grupo también informó de un combate cuerpo a cuerpo con las fuerzas de infantería israelíes, afirmando que los combatientes palestinos infligieron bajas a los soldados.

La ocupación militar israelí en Líbano se prolongará más de 60 días

Según fuentes israelíes citadas por Haaretz, el ejército israelí ocupará el Líbano durante más de 60 días, contrariamente a los acuerdos anteriores.

Estas fuentes afirmaron que las fuerzas israelíes permanecerán hasta que el ejército libanés haya tomado totalmente el control de la región meridional del país.

Las mortíferas incursiones de Israel dejan al menos 34 palestinos muertos en Gaza desde el amanecer

Los ataques aéreos israelíes sobre Gaza se han cobrado la vida de 34 palestinos desde el jueves por la mañana, según han informado fuentes médicas en Gaza.

De los muertos, 27 se encontraban en la región septentrional de la Franja de Gaza, mientras el brutal asalto sigue causando estragos en el enclave asediado.

Bebés palestinos mueren congelados en medio del asedio israelí

Tres bebés palestinos han muerto de hipotermia en el sur de Gaza en los últimos dos días, mientras un asfixiante asedio israelí hace inhabitables las duras condiciones invernales.

Los médicos informaron el miércoles de que una niña de tres semanas murió congelada durante la noche mientras las temperaturas caían en picado en medio de un invierno húmedo en todo el enclave palestino asolado por la guerra.

La tienda de la bebé no estaba sellada contra el viento y el suelo estaba frío, dijeron los médicos.

El jueves, otro bebé, Sila Mahmoud al-Faseeh, fue encontrado sin respuesta. Cuando los médicos llegaron hasta ella, sus pulmones se habían deteriorado y fue declarada muerta por hipotermia.

«Por la mañana, cuando su madre iba a amamantarla de nuevo, la encontramos azul, con sangre saliendo de su boca debido al frío», dijo su padre en un vídeo compartido en Internet, sosteniéndola en un sudario blanco con sus labios morados visibles contra su pálido rostro.

«Se había mordido la lengua y estaba congelada».

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Un hombre palestino sostiene la mano de su sobrina de tres semanas, Sila Mahmoud al-Faseeh, que murió de hipotermia, en la morgue del Hospital Nasser en Khan Yunis, sur de la Franja de Gaza, el 25 de diciembre de 2024.

La Knesset aprueba un proyecto de ley que prohíbe enseñar a los licenciados universitarios palestinos

El parlamento israelíla Knesset, ha dado su aprobación preliminar a un proyecto de ley que otorga al Director General del Ministerio de Educación israelí la autoridad para denegar licencias de enseñanza a personas que posean títulos universitarios de instituciones académicas palestinas, informó la agencia de noticias Wafa.

El proyecto fue aprobado con 40 votos a favor y nueve en contra.

Según la legislación propuesta, los profesores de Jerusalén Este que obtuvieron sus títulos en universidades palestinas deberán cursar estudios superiores en instituciones académicas israelíes para mantener sus puestos.

La ley exime a los que obtuvieron sus títulos o completaron la mayor parte de sus estudios antes de su entrada en vigor.

El número de muertos en Gaza asciende a 45.399

El Ministerio de Sanidad palestino informó el jueves de que 38 personas murieron en Gaza en las últimas 24 horas, lo que eleva a 45.399 el número total de víctimas mortales desde el 7 de octubre del año pasado.

En un comunicado, el ministerio también informó de que al menos 107.940 personas han resultado heridas durante la guerra de Israel contra Gaza.

Israel mata a cinco periodistas en un vehículo de prensa claramente señalizado en Gaza

Un ataque aéreo israelí mató a cinco periodistas palestinos que se encontraban en un vehículo claramente marcado frente a un hospital en el centro de Gaza, según las autoridades palestinas y múltiples informes de los medios de comunicación.

Los periodistas de Al-Quds Today se encontraban en el exterior del hospital al-Awda, en el campo de refugiados de Nuseirat, cuando su furgoneta fue alcanzada por un ataque israelí el jueves por la mañana.

Las imágenes del lugar de los hechos muestran una furgoneta de color blanco con la palabra «prensa» claramente escrita en grandes letras rojas, envuelta en llamas.

Los periodistas asesinados eran Fadi Hassouna, Ibrahim al-Sheikh Ali, Mohammed al-Ladah, Faisal Abu al-Qumsan y Ayman al-Jadi.

Jadi había acudido al hospital de al-Awda con su esposa, que estaba dando a luz a su primer hijo..,

Según la agencia de noticias Wafa, mientras esperaba a su esposa, decidió ir a ver a sus colegas que se encontraban fuera del hospital en el vehículo.

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Un vehículo de prensa atacado por las fuerzas israelíes mata a cinco periodistas de Al-Quds Today en el centro de Gaza el 26 de diciembre de 2024 (Mohammed al-Hajjar/MEE)

Unifil insta a la oportuna retirada israelí del sur del Líbano en virtud del acuerdo de tregua

La fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el Líbano, la FINUL, pidió el jueves una retirada israelí oportuna del sur del Líbano, citando lo que describió como violaciones israelíes de un acuerdo de alto el fuego del 27 de noviembre con Hezbolá.

Israel y Hezbolá acordaron un alto el fuego de 60 días, que incluye una retirada militar israelí escalonada tras más de un año de guerra, de acuerdo con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de 2006 que puso fin a su último gran conflicto.

«Unifil sigue instando a la retirada oportuna de las Fuerzas de Defensa de Israel y al despliegue de las Fuerzas Armadas Libanesas (en lugar de Hezbolá) en el sur del Líbano, junto con la plena aplicación de la Resolución 1701 como vía global hacia la paz», dice el comunicado.

Según los términos de su tregua con Hezbolá, las fuerzas israelíes tienen hasta 60 días para retirarse del sur del Líbano, pero ninguna de las partes puede lanzar operaciones ofensivas durante este periodo.

Las fuerzas israelíes detienen a 15 personas en Cisjordania, entre ellas un periodista

Las fuerzas israelíes han detenido al menos a 15 palestinos, entre ellos un periodista, en toda la Cisjordania ocupada desde el miércoles por la noche, informó la agencia de noticias palestina Wafa.

Según la Comisión de Asuntos de Detenidos y Ex Detenidos y la Sociedad de Prisioneros Palestinos, las detenciones tuvieron lugar en las gobernaciones de Jericó, Qalqilya, Ramala, Tubas, Belén y Jerusalén.

Según las autoridades locales, las fuerzas israelíes han detenido a más de 12.100 palestinos de Cisjordania y Jerusalén desde el 7 de octubre.

Israel detiene a un hombre afiliado a Unifil en el sur del Líbano

El ejército israelí habría «secuestrado» a un hombre durante una incursión en la localidad de Tebnine, en el sur del Líbano, según la Agencia Nacional de Noticias del país.

El hombre se dirigía a trabajar al centro del batallón indonesio, que forma parte de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), situado en la localidad de Adshit al-Qusayr, en el distrito de Marjayoun.

El ejército israelí aún no ha comentado el incidente, y la fuerza de la ONU en el sur del Líbano no ha proporcionado detalles específicos.

Unifil emitió un comunicado instando a que «cese cualquier acción que ponga en peligro el frágil cese de hostilidades».

Un hermano capta el momento en que Israel mata a su hermano periodista en Gaza

El fotógrafo Omar al-Jadi ha documentado los momentos posteriores a que un certero ataque aéreo militar israelí alcanzara a su hermano periodista Ayman y a sus cuatro colegas que se encontraban en el interior de su vehículo marcado como «prensa» en el centro de Gaza.

«Chicos, Ayman está dentro, Ayman… mi hermano ha sido martirizado», gritaba en el vídeo mientras filmaba impotente la furgoneta en llamas.

Un ministro israelí de extrema derecha irrumpe en la mezquita de Al-Aqsa

El ministro de Seguridad Nacional israelí de extrema derecha, Itamar Ben Gvir, dijo que «subió a nuestro lugar sagrado esta mañana para rezar por la seguridad de nuestros soldados, por el pronto regreso de todos los secuestrados y por la victoria completa con la ayuda de Dios» en un post en X el jueves por la mañana.

Ben Gvir también compartió una foto de sí mismo rodeado de soldados armados al entrar en el lugar sagrado musulmán.

El ministro israelí dijo anteriormente que, si pudiera, construiría una sinagoga en el emplazamiento de la mezquita de Al-Aqsa, en la Jerusalén Este ocupada, y ha asaltado el complejo en múltiples ocasiones.

En virtud de un antiguo acuerdo internacional, los judíos no pueden rezar en el lugar.

Israel convoca al enviado del Vaticano por los comentarios del Papa sobre Gaza

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel convocó al principal diplomático del Vaticano para mantener conversaciones a raíz de los recientes comentarios del Papa Francisco en los que acusaba a Israel de «crueldad» en Gaza, según informa el medio israelí Ynet.

La citación, que tuvo lugar el martes, fue descrita como una expresión de la decepción de Israel más que como una reprimenda formal. No ha habido confirmación inmediata del informe.

El Papa Francisco ha criticado repetidamente a Israel, en particular por la matanza de niños palestinos.

«Pienso con dolor en Gaza, en tanta crueldad, en los niños ametrallados, en los bombardeos de escuelas y hospitales. Qué crueldad», había dicho el sábado.

El número de periodistas asesinados por Israel en Gaza asciende a 201

El asesinato de cinco periodistas a primera hora de hoy por parte de Israel ha elevado a 201 el número total de trabajadores de los medios de comunicación asesinados en Gaza desde el inicio de la guerra, según informó el jueves la oficina gubernamental de medios de comunicación de Gaza.

La oficina condenó enérgicamente los «ataques, asesinatos y matanzas de periodistas palestinos» por parte de Israel, y añadió: «Responsabilizamos plenamente de este acto brutal a la ocupación israelí, a la administración estadounidense y a los países implicados en el crimen de genocidio, como el Reino Unido, Alemania y Francia».

También hizo un llamamiento a la comunidad internacional y a las organizaciones para que emprendan acciones legales contra Israel en los tribunales internacionales y exijan cuentas a los responsables.

«También pedimos que se ejerza una presión seria y eficaz para detener el genocidio, proteger a los periodistas y a los trabajadores de los medios de comunicación en Palestina y poner fin a los asesinatos de periodistas», añade la declaración.

Israel confirma el ataque contra un vehículo de prensa señalizado en Gaza

El ejército israelí ha confirmado que llevó a cabo «un ataque preciso» contra un vehículo de prensa en Gaza y mató a cinco periodistas de Al-Quds Today.

El ejército dijo que el ataque iba dirigido contra una «célula terrorista en el interior en la zona de Nuseirat» y que los individuos estaban vinculados al movimiento palestino Yihad Islámica, pero no proporcionó pruebas que respaldaran sus afirmaciones.

Al parecer, los periodistas estaban durmiendo en la furgoneta frente al hospital al-Awda, en el campo de refugiados de Nusierat, cuando se produjo el ataque aéreo esta madrugada.

El canal de televisión palestino identificó a los cinco periodistas como Faisal Abu al-Qumsan, Ayman al-Jadi, Ibrahim al-Sheikh Khalil, Fadi Hassouna y Mohammed al-Ladaa.

Fueron asesinados «mientras cumplían con su deber periodístico y humanitario», según el comunicado del medio.

«Afirmamos nuestro compromiso de continuar con nuestro resistente mensaje mediático», añadió.

Actualización matutina

Buenos días, lectores del Middle East Eye,

He aquí algunas de las últimas actualizaciones de la guerra de Israel contra Gaza:

  • Cinco periodistas que trabajaban para el canal de televisión palestino Al-Quds Today murieron el jueves en un ataque israelí contra su vehículo, según informó el canal en un comunicado.

  • Juliette Touma, directora de comunicaciones de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa), describió el norte de Gaza como «el infierno de los infiernos» durante los casi tres meses de asedio israelí.

  • El ejército israelí ha confirmado que atacó un vehículo de medios de comunicación marcado como prensa en Gaza y mató a cinco periodistas que trabajaban para Al-Quds Today, afirmando que sus fuerzas aéreas habían atacado una «célula terrorista».

  • Las fuerzas israelíes detonaron un robot cargado de explosivos cerca del hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza, hiriendo a una enfermera, informó el Centro de Información Palestino (PIC).

  • La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (Fews Net) ha retirado un informe publicado el lunes en el que advertía de que se estaba produciendo una hambruna en el norte de Gaza debido al bloqueo casi total impuesto por Israel a los suministros que entran en el territorio.

  • Al menos diez personas, entre ellas cinco periodistas, murieron y más de una docena resultaron heridas en ataques israelíes sobre Gaza a primera hora del jueves, según informaron médicos de las autoridades sanitarias palestinas.

  • Los médicos informan de que al menos tres bebés palestinos han muerto de hipotermia en los últimos dos días mientras se refugiaban en tiendas de campaña en el sur de Jan Yunis, a medida que las temperaturas descienden bruscamente en toda la franja de Gaza.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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