DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. LA PRENSA MONSTRUOSA.
2. RELEYENDO EL CAPITAL.
3. LAS NEGOCIACIONES AVANZAN.
4. EL CONTROL DE LAS AGUAS DEL INDO.
5. HALCONES CONTRA IRÁN.
6. RESUMEN DE LA GUERRA EN PALESTINA, 28 DE ABRIL.
1. LA PRENSA MONSTRUOSA
Cook sigue quejándose de la respuesta de la prensa basura occidental ante la matanza de Gaza. Lo ha publicado Rafael Poch en su blog, así que uso esa traducción.
https://rafaelpoch.com/2025/
La ejecución por parte de Israel de 15 trabajadores de emergencias hace un mes es un hecho incontrovertible. Entonces, ¿por qué The Guardian siguen tan dispuesto a eludir la cuestión?
RPDEF: Un ejemplo práctico de Jonathan Cook sobre la crónica miseria del periodismo del establishment
Autor: Jonathan Cook
Hace ahora un mes que Israel ejecutó a 15 paramédicos y ocultó sus cuerpos en una fosa común. Desde entonces, han aparecido imágenes de vídeo de esa atrocidad, que muestran a soldados israelíes disparando contra un convoy de vehículos de emergencia que estaban claramente señalizados y con las luces de advertencia encendidas. Las autopsias de las víctimas muestran que recibieron disparos a corta distancia en la cabeza y el torso. Y hemos tenido testimonios de los asesinatos.
Todo esto, por supuesto, se suma a pruebas circunstanciales convincentes. Israel intentó destruir las pruebas de su crimen de guerra aplastando los vehículos de emergencia y enterrándolos después, junto con los cadáveres de los 15 miembros de la tripulación, presumiblemente con la esperanza de que se descompusieran y dificultaran la determinación forense de lo que había ocurrido exactamente.
Las últimas pruebas aparecidas, publicadas esta semana por el diario israelí Haaretz, demuestran que los soldados israelíes dispararon ininterrumpidamente durante tres minutos y medio contra el convoy, a pesar de que los vehículos de emergencia estaban claramente señalizados.
Según los detalles de una investigación interna del ejército israelí filtrados al periódico, los soldados dispararon a quemarropa e incluso mientras los trabajadores de emergencias intentaban identificarse. (No es sorprendente que las otras partes de la investigación, las que se han hecho públicas, hayan sido un encubrimiento, sugiriendo sólo «fallos profesionales» y «malentendidos operativos»).
En otras palabras, estas nuevas pruebas confirman que los soldados israelíes asesinaron intencionadamente a la mayoría de los ocupantes de los vehículos de emergencia con una prolongada lluvia de balas. Los que sobrevivieron, según sugieren las autopsias, fueron ejecutados con disparos en la cabeza o el torso. Después, las pruebas se enterraron apresuradamente.
Nada de esto es sorprendente. Sabemos desde hace tiempo, como han informado repetidamente los medios de comunicación israelíes, que el ejército israelí ha creado «zonas de exterminio» no declaradas, donde se dispara a todo lo que se mueve, incluso a niños, trabajadores humanitarios y equipos de emergencia.
Como también ha sido evidente durante la mayor parte de los últimos 18 meses, Israel está aplicando una política para destruir el sector sanitario de Gaza, incluidos sus hospitales y ambulancias, y asesinando o secuestrando al personal médico, además de destrozar el resto de la infraestructura del enclave. El objetivo es obligar a la población palestina a abandonar Gaza y expulsarla al vecino territorio egipcio del Sinaí.
Israel está llevando a cabo un genocidio para facilitar su plan de limpieza étnica. El asesinato de los 15 paramédicos encaja totalmente con esta imagen.
Las pruebas de vídeo ya han demostrado que la afirmación original de Israel de que las ambulancias y los camiones de bomberos estaban «avanzando sospechosamente» -lo que quiera que eso signifique- era totalmente falsa.
La otra afirmación inverosímil de Israel, según la cual varios miembros del personal de emergencia eran en realidad combatientes de Hamás disfrazados, también ha quedado totalmente desmentida. Las biografías de los asesinados por Israel muestran que eran trabajadores de emergencias desde hacía mucho tiempo. Israel se ha estado apoyando en esta excusa visceral cada vez que es sorprendido mintiendo sobre su última atrocidad.
Entonces, ¿cómo es posible que The Guardian siga escribiendo un titular como éste?: “Nuevos detalles sobre el asesinato de paramédicos en Gaza parecen contradecir la versión de las FDI.”
O escribir un primer párrafo como éste: “Han salido a la luz nuevos acontecimientos en relación con el asesinato de 15 médicos y socorristas palestinos por tropas israelíes en la Franja de Gaza el mes pasado, con pruebas que al parecer contradicen la afirmación de las Fuerzas de Defensa de Israel de que los soldados no dispararon indiscriminadamente contra los trabajadores sanitarios”.
Las «pruebas» citadas por The Guardian hacen referencia al informe de Haaretz según el cual los soldados israelíes dispararon durante tres minutos y medio contra el convoy.
La redacción de The Guardian sugiere falsamente dos cosas. En primer lugar, que el relato de los militares israelíes sobre los asesinatos todavía tiene suficiente credibilidad como para que sea necesario contradecirlo. Y en segundo lugar, que las últimas pruebas de Haaretz sólo «parecen contradecir» un relato que ya ha sido tan repetidamente contradicho que no puede considerarse cierto en ningún nivel.
La redacción de The Guardian es también totalmente servil a Israel. El ejército israelí enmarcó su investigación interna como si su objetivo fuera determinar si los soldados dispararon «indiscriminadamente» o no, para luego poder afirmar que han llegado a la conclusión de que no dispararon indiscriminadamente.
Presumiblemente, eso significa que el ejército israelí quiere que creamos que sus soldados dispararon contra los vehículos de emergencia con precisión e intención, en este caso, para matar a esos «combatientes de Hamás» inventados retroactivamente por el ejército israelí para justificar su atrocidad.
The Guardian cree en este argumento, sugiriendo que la parte no publicada de la investigación concluyó que los tres minutos y medio de fuego real contra los vehículos fueron en realidad «indiscriminados» y no intencionados.
La realidad es mucho peor: fueron ambas cosas. Los soldados israelíes dispararon indiscriminadamente contra los vehículos con la intención de matar a todos los trabajadores de emergencias que se encontraban en su interior. La cuestión de la «discriminación» sólo pretende servir de pista falsa.
Antes de la nueva revelación de Haaretz ya estaba claro que el relato de los militares israelíes era una sarta de mentiras. Entonces, ¿por qué The Guardian no hace su trabajo? ¿Por qué sigue pretendiendo, un mes después, que la versión de los militares israelíes no ha sido ya completamente desacreditada?
Incluso un titular muy cauteloso del Guardian debería decir así: “Nuevos detalles sobre el asesinato de paramédicos en Gaza desacreditan aún más la versión de las IDF”
Y el texto debería decir: “Nuevos acontecimientos han salido a la luz en el asesinato de 15 médicos palestinos y trabajadores de rescate por las tropas israelíes en la Franja de Gaza el mes pasado, con una investigación interna de las Fuerzas de Defensa de Israel, según los informes, encontrando que sus soldados dispararon una prolongada lluvia de balas desde corta distancia a un convoy claramente marcado de vehículos de emergencia.”
Cualquier periodista novato sabe que The Guardian está informando mal. Sigue dando a Israel el beneficio de la duda, incluso después de que el caso contra Israel haya sido probado. Sigue amañando la historia. Sigue sugiriendo que la culpabilidad de Israel no es ya un hecho establecido e incontrovertible.
Si esto no te queda claro, imagínate cómo se habría contado esta historia si los paramédicos ejecutados fueran ucranianos y los soldados responsables rusos. Seguro que no sería así.
¿Por qué todo un equipo de periodistas altamente experimentados del Guardian sigue errando tanto en esta historia? No es porque sean incompetentes. Yerran porque es su trabajo hacerlo: trabajan para un medio de comunicación corporativo, que existe dentro de un sistema de noticias corporativo que sirve a un sistema financiero corporativo que está protegido por estructuras políticas corporativas.
O para abreviar, estos periodistas -lo entiendan o no- trabajan para el establishment británico, promoviendo los objetivos de la política exterior británica que están supeditados a las demandas imperiales de Washington de dominio global de espectro completo.
El papel de la publicidad corporativa está claro. Está ahí para hacernos querer consumir, para animarnos a sentir que necesitamos más para estar completos, para cultivar en nosotros la aspiración a un modo de vida materialmente «mejor». Los publicistas no se consideran monstruos. Sin embargo, el objetivo de la profesión es crear una demanda interminable de recursos en un planeta finito. En última instancia, se trata de provocar el suicidio de nuestra especie.
El papel de los medios de comunicación corporativos no es diferente. Están ahí para crear la ilusión de que somos dueños de nuestros propios pensamientos. Están ahí para hacernos creer que hemos alcanzado una comprensión independiente del mundo, a pesar de que esa comprensión ha sido cuidadosamente elaborada para nosotros desde el nacimiento. Está ahí para cultivar en nosotros una visión del mundo que se alinea precisamente con el privilegio de una pequeña élite corporativa cuya riqueza depende del saqueo incesante del planeta para su beneficio.
Los periodistas tampoco se consideran monstruos. Sin embargo, forman parte de una maquinaria mediática cuyo objetivo es adormecernos en la pasividad mientras nuestros líderes colaboran activamente en la perpetración de un genocidio, mientras nuestras corporaciones, ejércitos y servicios de inteligencia siguen adelante con guerras interminables por el control de los recursos, y mientras los cables trampa de la confrontación nuclear se hacen cada vez más numerosos y enmarañados.
Nadie quiere pensar que es un monstruo. Pero seguimos haciendo cosas monstruosas.
(Publicado en: Jonathan Cook: Journalist reporting on Israel and Palestine)
2. Releyendo El Capital
La tercera parte de las notas de Formenti sobre los libros II y III de El Capital.
https://socialismodelsecoloxxi.blogspot.com/2025/04/rileggendo-marx-appunti-sui-libri-ii-e_26.html.
Sábado, 26 de abril de 2025
RELEYENDO A MARX
APUNTES SOBRE LOS LIBROS II Y III DE EL CAPITAL
3. Capital comercial y capital financiero. Trabajo productivo y trabajo improductivo
«[En la medida en que la producción capitalista se apodera de la producción social] las demás especies de capital… no solo se subordinan y modifican en el mecanismo de sus funciones, sino que ya no se mueven más que sobre sus bases… el capital dinero y el capital mercancía (como exponentes de ramas de negocios propias) ya no son más que modos de existencia… de las diferentes formas de funcionamiento que el capital industrial ahora reviste y ahora deposita en la esfera de la circulación» (Libro II, p. 79).
Inauguro la tercera etapa del viaje a través de los Libros II y III de El capital con este pasaje, ya citado en la etapa anterior, porque aclara bien el punto de vista de Marx sobre la posición que ocupan el capital mercancía y el capital dinero en la jerarquía entre las diferentes modalidades de existencia del capital en general: en su modelo teórico, estas dos formas desempeñan la función de «sirvientas» del capital industrial. Se trata de un punto de vista crucial para distinguir entre trabajo productivo y trabajo improductivo. Al mismo tiempo, es un punto de vista que, en la fase histórica caracterizada por el gran capital monopolístico, terciarizado y financiarizado, es objeto de críticas incluso en el ámbito marxista, pero, antes de analizar estas críticas, conviene profundizar en el pensamiento de Marx sobre el tema.
La incapacidad del capitalista (y de los economistas vulgares) para comprender el «misterio» de la plusvalía, es decir, el hecho de que esta proviene del tiempo de trabajo no remunerado, argumenta Marx, hace que atribuyan a la esfera del comercio la capacidad de crear riqueza: «Para el capitalista, el excedente de valor, o plusvalía, obtenida con la venta de la mercancía, les aparece como un excedente de su precio de venta sobre su valor, en lugar de como un excedente de su valor sobre su precio de coste, por lo que la plusvalía contenida en la mercancía no se realiza mediante (subrayado mío) la venta de esta, sino que proviene de (ídem) la venta misma (Libro III, p. 63).
En cierto sentido, es como si la autorrepresentación de su propia actividad por parte del capitalista se hubiera quedado de alguna manera «congelada» en la época en que el capital comercial mediaba en el intercambio de productos entre comunidades no desarrolladas, época en la que «el beneficio comercial no solo aparece como un fraude, sino que en gran parte deriva de él» (Libro III, p. 418). No es casualidad que, mientras el capitalista se limita a coordinar el trabajo de una serie de pequeños productores, recogiendo y vendiendo sus productos en el mercado, sobre su cabeza pesa la sospecha de enriquecerse de la misma manera que los antiguos comerciantes, que lucraban aumentando el precio de venta. Solo con el desarrollo del capital industrial surge la conciencia de que el valor de la mercancía nace en el proceso de producción. Y, sin embargo, el papel del trabajo no remunerado en su creación sigue siendo ignorado: «Aunque surge en el proceso de producción inmediato, el excedente del valor de la mercancía sobre su precio de coste solo se realiza en el proceso de circulación, y es tanto más fácil que parezca surgir del proceso de circulación» (Libro III, p. 69).
A Marx le corresponde el mérito de haber sustraído a la mercancía la dimensión trascendente en la que parece aumentar por sí misma su propio valor y de haberla devuelto a la tierra: «en el proceso de circulación no se produce ningún valor, por lo tanto tampoco plusvalor, solo se modifica la forma (subrayado mío) de la misma masa de valor (…) si en la venta de la mercancía producida se realiza un plusvalor es solo porque este valor ya existe en ella» (Libro III, p. 356). De ello se deduce que «cuanto mayor es el capital comercial en relación con el capital industrial, menor es la tasa de beneficio industrial y viceversa» (Libro III, 365).
Esto no implica que la circulación no contribuya a aumentar, aunque sea indirectamente, el beneficio del capital industrial: por ejemplo, «cuanto más disminuye el tiempo de circulación, más funciona el capital y más aumentan su productividad y su automatización» (Libro III, p. 158). Después de lo cual queda el hecho de que «las dimensiones que adquiere el intercambio de mercancías en manos de los capitalistas no pueden transformar este trabajo, que no crea valor, sino que se limita a mediar en un cambio de forma del valor, en trabajo que genera valor» (Libro II, p. 164). Y poco después: «si mediante la división del trabajo, una función en sí misma improductiva, pero que constituye un elemento necesario para la reproducción, se transforma de ocupación subsidiaria de muchos en ocupación exclusiva de unos pocos (…) no por ello cambia el carácter de la ocupación misma» (Libro II, p. 165).
Es cierto que el capitalista comercial se apropia de una parte del trabajo no remunerado de sus asalariados, exactamente igual que lo hace el capitalista industrial, pero al explotarlos, el comerciante se limita a asegurarse una mayor participación en la plusvalía creada por la explotación del trabajo asalariado por parte del capital industrial. Ergo: el trabajo de los asalariados de los capitalistas comerciales es improductivo. A continuación, Marx precisa que ciertos costes de circulación «pueden derivarse de procesos de producción que se limitan a prolongarse en la circulación, y cuyo carácter productivo queda simplemente oculto por la forma circulatoria» (Libro II, p. 172). A este respecto, cita el ejemplo de la industria del transporte, escribiendo que, dado que «el valor de uso de las cosas solo se realiza en su consumo, y su consumo puede hacer necesario su cambio de lugar» (Libro II, p. 187), se deduce que la industria del transporte debe considerarse un proceso de producción adicional (por lo que los asalariados que trabajan en ella deben considerarse productivos).
* * *
La autonomización del capital monetario en la esfera de los negocios independientes (bancos, capital financiero, seguros, etc.) es consecuencia del hecho de que, para permitir que el ciclo reproductivo del capital social se desarrolle sin obstáculos, «una parte determinada del capital debe estar siempre presente como tesoro, capital monetario potencial… capital ocioso [adjetivo que debe entenderse aquí en el sentido de no invertido en la producción directa] que espera en forma de dinero a ser puesto en funcionamiento, y una parte del capital refluye continuamente en esta forma» (Libro III, p. 400). En esta condición de capital posible, es decir, de medio potencial para la producción de ganancia, «se convierte en mercancía sui generis, el capital como capital se convierte en mercancía» (Libro III, p. 428).
La parte de su propio producto que el capital industrial paga al «mercader de dinero» se llama interés y «no es más que el nombre de una parte del beneficio que el capital en funcionamiento debe ceder a quien posee el capital posible» (Ibidem). No se trata aquí tanto de una fase del proceso de reproducción social como de un acto jurídico: «La transacción que transfiere el capital de la mano del prestamista a la del prestatario es una transacción jurídica [que] no tiene nada que ver con el proceso real de reproducción del capital; [ella] no hace más que introducirlo. El reembolso (…) es una segunda transacción jurídica, la culminación de la primera» (Libro III, p. 439). Por último, Marx introduce en el análisis de la función del dinero como capital dos metáforas sorprendentes: 1) «es este el valor de uso del dinero como capital (…) que el capitalista monetario enajena al capitalista industrial durante el tiempo en que le cede la facultad de disponer del capital prestado»; 2) «dentro de estos límites, el dinero prestado tiene cierta analogía con la fuerza de trabajo en su posición frente al capitalista industrial».
Se trata de dos analogías que permiten evaluar la importancia de la forma lógica (¡herencia hegeliana!) en el método analítico marxista: la categoría de valor de uso, que nos parece estrechamente asociada a la dimensión «material-concreta» de la mercancía, se asocia aquí a un fenómeno «inmaterial-abstracto» como el capital-dinero, en la medida en que este último asume la naturaleza de capital-mercancía. En cuanto a la paradójica analogía entre fuerza de trabajo y capital prestado, se justifica (aunque con la precisión «en estos límites») por el hecho de que ambos —tanto la fuerza de trabajo como el capital prestado— solo pueden producir plusvalía en la medida en que se emplean en el proceso productivo inmediato. A partir de ahí, es evidente que, en la realidad contemporánea, caracterizada por los procesos de terciarización y financiarización del capital, esta atribución lógica de centralidad absoluta al capital industrial no puede sino plantear un problema (del mismo modo que empieza a plantear un problema la distinción entre trabajo productivo e improductivo). Sin embargo, antes de ver cómo se ha intentado abordar estos retos, conviene recordar la extraordinaria capacidad profética con la que Marx, aunque no previó las dimensiones que adquiriría la financiarización en el futuro, describió a la perfección el «demonio» que la alimentaría.
Partamos de las siguientes afirmaciones: 1) «En el capital productivo de interés, la relación de capital alcanza su forma más alienada y fetichista D-D’» (Libro III, p. 493); 2) «Ahora el capital es cosa, pero en cuanto cosa es capital. Ahora el dinero tiene el amor en el cuerpo» (Libro III, p. 496). Lo que acabamos de citar nos obliga a partir del fetichismo de la mercancía descrito en el Libro I: si la mercancía como tal es ya un fenómeno «sensiblemente suprasensible», es un objeto concreto que posee un valor de uso determinado, pero al mismo tiempo está animado por el «fantasma» del valor de cambio, el capital-mercancía (el capital-cosa) no puede ser sino depositario de un fetichismo en potencia. Un fetichismo que prohíbe los intentos de justificar la producción capitalista a través de su «utilidad social», en la medida en que revela su verdadera esencia: «Precisamente porque la forma monetaria del valor es su forma fenomenológica independiente y tangible, la fórmula D-D’ (…) expresa de la manera más concreta el verdadero motivo animador de la producción capitalista (…) El proceso de producción aparece solo como un eslabón intermedio inevitable, un mal necesario para el fin de hacer dinero (por eso todas las naciones con modo de producción capitalista se ven periódicamente presas de un vértigo durante el cual pretenden hacer dinero sin la mediación del proceso de producción» (Libro II, p. 80).
La inversión dialéctica no podría ser más radical: el proceso de producción, que el análisis había situado en el centro del proceso de reproducción social como único depositario de la creación de valor, se ve reducido a «mal necesario», «eslabón intermedio» con respecto al verdadero objetivo del capitalista: acumular dinero. Aquí no solo se aclara el supuesto de lo que Giovanni Arrighi (1) y otros autores describen al analizar históricamente los cursos y recurrencias de las «migraciones» del capital, de la producción industrial a la finanza y viceversa, sino que también encontramos una anticipación visionaria de la llamada «economía de la deuda»: «en el modo de razonar del banquero, las deudas pueden aparecer como mercancías» (Libro III, p. 589); y aún más: «en el hecho de que incluso la acumulación de deudas pueda parecer acumulación de capital, se manifiesta en forma extrema el vuelco que se produce en el sistema crediticio» (Libro III, p. 692); así como de las burbujas especulativas como causa de las crisis financieras: «el valor de los títulos se vuelve especulativo cuando expresa el rendimiento esperado y no el actual» (Libro III, p. 592), y si la expectativa del mundo virtual es desmentida por el mundo real…
Pero es hora de retomar el razonamiento sobre el arduo problema de distinguir entre trabajo productivo y trabajo improductivo.
* **
Me corresponde comenzar con una autocrítica retrospectiva. Hace exactamente cuarenta y cinco años, en 1980, se publicó en la editorial Feltrinelli mi primer trabajo teórico digno de tal nombre: El fin del valor de uso. Reproducción, información, control. Hoy confieso que considero ese escrito un claro ejemplo de interpretación errónea del problema de la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo.
Ya entonces, mi razonamiento partía del enfoque marxista del tema en los libros II y III de El capital, enfoque que me parecía insostenible a la luz de las profundas transformaciones que había sufrido el modo de producción capitalista al pasar del capitalismo libre competitivo del siglo XIX al capitalismo monopolístico, terciarizado y financiarizado. Para actualizar el análisis a la nueva realidad sistémica, me arriesgué a realizar una triple operación. En primer lugar, intenté, parafraseando el título de un libro de Antonio Negri (2), jugar a Marx contra Marx, contraponiendo las tesis que el propio Marx había formulado en algunos pasajes del Capítulo VI inédito (3) y de los Grundrisse (4) a las de El capital; además, impresionado por el experimento de reorganización productiva de IBM (5), que en aquellos tiempos dominaba el mercado mundial de la informática (de ahí el motivo del subtítulo), deduje la existencia de aquellas tendencias que, al cabo de unos años, nos llevarían a pensar en una tercera revolución industrial; por último, me dejé influir por Jean Baudrillard (6), autor que en aquellos años profetizaba la progresiva marginación de la producción de objetos-mercancías por parte de la producción de servicios y códigos inmateriales. Pero vayamos por partes.
La forma en que estaba organizado el ciclo productivo de IBM me parecía confirmar que el gran capital monopolístico tendía a emplear una proporción cada vez menor de la clase obrera tradicional, frente a una masa creciente de mano de obra administrativa. Marxistas como Braverman deducían el siguiente escenario: «Todo progreso en el campo de la productividad reduce el campo de los verdaderos trabajadores productivos, amplía el de aquellos que pueden ser utilizados en las luchas entre las grandes empresas por la distribución de los excedentes, expande el empleo del trabajo en ocupaciones inútiles (…) y confiere a la sociedad el aspecto de una pirámide invertida que se apoya en una base de trabajo útil cada vez más reducida» (7).
Este escenario, al igual que el formulado por todos los autores que hablan del «fin del trabajo» (8)— corre el riesgo de parecer simplista: 1) si no se lee desde un punto de vista comparativo, es decir, teniendo en cuenta que la categoría de «trabajo útil» adquiere significados diferentes en sistemas sociales diferentes (como hacen Baran y Sweezy, de los que nos ocuparemos en breve); 2) si no se enmarca en el análisis global del sistema mundial. En cualquier caso, en mi trabajo descartaba el concepto de trabajo «verdaderamente productivo» porque sonaba burdamente «materialista», oponiéndole la interpretación de Negri —que entonces compartía—, quien, aprovechando los pasajes antes mencionados del Capítulo VI inédito y de los Grundrisse, escribía: «la apropiación capitalista de la circulación (…) determina la circulación como base de la producción y la reproducción, hasta un límite de identificación histórica, efectiva (aunque no lógica) de la producción y la circulación» (9). Lo cual, aplicado a la cuestión de la composición de clase, implica alistar de oficio en el campo del trabajo productivo todo el trabajo terciario (y elegirlo, como harían poco después los teóricos posoperaístas seguidores de Negri, como nueva vanguardia revolucionaria).
Escribía además que «el contenido material del trabajo es indiferente con respecto a su carácter de trabajo productivo, a su función de agente valorizante interno al capital. Por lo tanto, es productivo el trabajo que se intercambia por capital, sin relación con los contenidos concretos de la actividad» (10), y hasta aquí todavía puedo estar de acuerdo con mi yo de entonces (salvo precisar que los contenidos concretos no son siempre y en todo caso indiferentes), pero, lamentablemente, continuaba afirmando que «es improductivo el trabajo que no se realiza en forma específicamente capitalista, que no produce beneficio para un capital», lo que significaba definir improductivos a los cientos de millones de trabajadores que son explotados en el Sur del mundo porque no trabajan en forma específicamente capitalista, en el sentido de que no están directamente empleados por las grandes empresas metropolitanas, y que generan una cuota gigantesca de excedente sin la cual estas últimas no durarían un día.
Hoy puedo absolverme en parte evocando las condicionantes de un espíritu de la época que, en aquellos años, se caracterizaba: 1) por el hecho de que la izquierda radical post-sesentayochista, agotado el entusiasmo por Vietnam y la Revolución Cultural china, había dejado de lado las luchas antiimperialistas del Sur del mundo para concentrarse exclusivamente en las metrópolis «avanzadas» (basta ya del tercermundismo, nuestra lucha está aquí, era el lema); 2) por la autoalabanza sociológica de las izquierdas radicales nacidas de las luchas estudiantiles, que, superados los complejos de antaño por sus orígenes pequeñoburgueses, habían elegido como vanguardia revolucionaria a las capas profesionales emergentes, ¡es decir, a ustedes mismos! —dedicados a trabajos «creativos» y a la producción «inmaterial» (11).
* * *
Alessandro Visalli considera a Paul Baran y Paul Sweezy los dos autores que, ya en los años cincuenta y principios de los sesenta (12), inauguraron una línea de interpretación que considera el capitalismo como un sistema social en el que la valorización deriva de la producción y la circulación sobre bases internacionales. El elemento característico de este enfoque consiste en profundizar en la crítica al imperialismo, al colonialismo y al neocolonialismo, identificándolos con ese fenómeno —la llamada acumulación original— que Marx consideraba típico de una fase histórica determinada, mientras que estos autores lo consideran consustancial al modo de producción capitalista, que lo explota como contratendencia a la caída tendencial de la tasa de ganancia. Profundizaremos en el tema más adelante, en la etapa dedicada a la ley de la caída de la tasa de ganancia y a las crisis. Aquí nos limitamos a introducir el concepto de excedente y a describir cómo este concepto influye en el tema que estamos tratando aquí, es decir, la distinción entre trabajo productivo e improductivo.
Marx identifica la plusvalía como la suma de la ganancia, el interés y la renta, mientras que considera secundarios factores como los ingresos del Estado, los salarios de los trabajadores improductivos, los desperdicios de diversa índole, etc. Pero esto ya no se justifica, sostienen Baran y Sweezy, en la fase del capitalismo monopolista. En relación con el excedente total —definido como la diferencia entre la producción efectiva actual y el consumo efectivo actual de la sociedad—, la plusvalía representa una proporción menor —y con tendencia a disminuir— que en la época de Marx. Y, dado que el excedente medido como se ha indicado tiende a aumentar, actúa como una contracorriente a la ley de la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Como se ha anticipado anteriormente, abordaremos las implicaciones de lo que acabamos de decir cuando hablemos de crisis, imperialismo, etc. Siguiendo con la distinción que hace Marx entre trabajo productivo e improductivo, ¿qué cambia al introducir el concepto de excedente?
A primera vista, nada. Los capitalistas siguen ignorando la diferencia entre los costes de producción y los costes de venta, y entre el trabajo productivo y el improductivo: para ellos, ambos contribuyen a generar sus beneficios. Sin embargo, sabemos que el sistema tiende a expandir desmesuradamente actividades como la promoción de las ventas, la publicidad, el embalaje, el marketing, la obsolescencia programada, el crédito al consumo, etc.; que proliferan las clases profesionales que tienen la tarea de promover una guerra sin cuartel contra el ahorro en favor del consumo, inventando continuamente nuevas necesidades y alimentando su satisfacción a través del endeudamiento. Al mismo nivel que la promoción de las ventas «hay que situar la canalización de un amplio volumen de recursos hacia empleos bajo la rúbrica de actividades financieras, aseguradoras e inmobiliarias» (13). Marx, recuerdan Baran y Sweezy, describía a toda esta gente como «una nueva aristocracia financiera, una nueva categoría de parásitos en forma de ideólogos de proyectos, fundadores y directores que solo lo son de nombre, todo un sistema de fraudes y engaños que tienen por objeto la fundación de sociedades, la emisión y el comercio de acciones» (14).
También para Baran y Sweezy, al igual que para Marx, este proceso, que hoy estamos acostumbrados a definir como terciarización del trabajo, aparece como una proliferación de clases «devoradoras de excedentes», y por lo tanto, también para Baran y Sweezy, las personas que viven de los excedentes «se ven privadas de una parte de sus ingresos que va a parar a las personas que realizan trabajos improductivos» (15). ¿Cómo rebatir la objeción de Negri y otros, que replican que la distinción se basa en argumentos puramente lógico-lingüísticos, ya que las funciones recién descritas están tan integradas en los procesos productivos que forman parte de ellos (ya no compramos solo una mercancía, sino la imagen de esta mercancía que ha sido construida por el trabajo de publicistas, hombres de marketing, etc.)? etc., ¿acaso no compramos los productos Apple por su diseño más que por su supuesta superioridad tecnológica)? ¿Y cómo responder a la objeción según la cual es productivo el trabajo que se cambia por capital, independientemente del contenido concreto de la actividad realizada?
Aquí entra en juego el argumento comparativo: para Baran y Sweezy, el término de comparación que permite disipar la duda es el socialismo: es improductivo «todo aquel trabajo que tiene como resultado la producción de bienes y servicios cuya demanda puede atribuirse a las condiciones y relaciones específicas del sistema capitalista y que estaría ausente en una sociedad racionalmente ordenada» (16), es decir, en una sociedad socialista. Y, sin embargo, es precisamente la masa de excedentes de la que se apropia el creciente número de trabajadores improductivos lo que permite, gracias a su consumo, limitar parcialmente los efectos de la tendencia crónica del capitalismo monopolista a la subutilización de los recursos humanos y materiales. Parcialmente porque, si solo se dispusiera de estas salidas endógenas, el capitalismo monopolista se encontraría en un estado de depresión permanente (17). La verdadera solución sigue siendo, por tanto, el imperialismo y la guerra.
Notas
(1) Véase G. Arrighi, Il lungo ventesimo secolo. Denaro, potere e le origini del nostro tempo, il Saggiatore.
(2) Véase A. Negri, Marx oltre Marx, Feltrinelli, Milán 1979.
(3) Véase K. Marx, El capital. Libro I, capítulo VI inédito, La Nuova Italia, Florencia 1969.
(4) Véase K. Marx, Fundamentos de la crítica de la economía política, 2 vols. La Nuova Italia, Florencia 1969.
(5) Tuve ocasión de analizar las estrategias organizativas de IBM estudiando algunos documentos que me entregaron los delegados sindicales de la empresa, con los que estaba en contacto como responsable provincial de los técnicos y empleados de la Federación de Trabajadores Metalúrgicos. Gracias a esa experiencia, me hice una idea muy precisa del impacto que la difusión de las redes informáticas en las grandes empresas tendría en la organización del trabajo técnico-administrativo y en las transformaciones de la composición de clase, que ya estaban en marcha en aquel momento. Mis previsiones sobre el proceso de terciarización del trabajo en los países industrializados avanzados, ridiculizadas por algunos críticos «ortodoxos», resultaron proféticas, aunque pesimistas por defecto, en el sentido de que el impacto de las nuevas generaciones de ordenadores y la llegada de Internet sería aún más radical. A medida que se hacían evidentes los efectos devastadores de la revolución digital sobre las relaciones de fuerza entre el trabajo y el capital, mi posición se alejó cada vez más del optimismo de los apologistas del posfordismo, que consideraban que las nuevas tecnologías ofrecían oportunidades inéditas para la democracia, si no para la superación del capitalismo. Mis críticas a esta visión superoptimista comenzaron con Incantati dalla Rete (Cortina 2000), en el que ponía de relieve la relación entre las nuevas izquierdas «californianas» y los delirios transhumanistas de los gurús de Silicon Valley; continuaron con Mercanti di futuro. Utopia e crisi della Net Economy (Einaudi 2002), en el que analizaba las estrategias de dominio y explotación puestas en marcha por los gigantes de la economía digital; Felici e sfruttati (Egea, 2011), en el que criticaba el mito del «trabajo creativo»; para culminar con Utopie letali (Jaka Book, 2013), una especie de réquiem dedicado al trágico fracaso de las ilusiones alimentadas por las izquierdas posmodernistas.
(6) Véase J. Baudrillard, Critica dell’economia politica del segno, Mazzotta, Milán 1974.
(7) H. Braverman, Lavoro e capitale monopolistico, Einaudi, Turín 1978, p. 206.
(8) Véase J. Rifkin, La fine del lavoro, Mondadori.
(9) Marx más allá de Marx, cit., p. 122. Ese paréntesis (aunque ilógico) pone de manifiesto la influencia de Althusser en el pensamiento de Negri, en la medida en que da a entender que los supuestos límites del análisis marxista se atribuyen a la herencia «idealista» de la lógica hegeliana.
(10) En el libro Socialist Economic Development in the XXI Century (Routledge), Gabriele y Jabbour afirman algo similar: «El proceso de terciarización tiende a hacer creer que la mayoría de los trabajadores de las empresas privadas en Estados Unidos y en los países avanzados son improductivos. No estamos de acuerdo, consideramos productivas todas las actividades (…) que generan plusvalía» (p. 63). Esta posición, análoga a la que yo defendía en 1980, me parece contradictoria con las tesis que estos dos autores plantean sobre la coexistencia conflictiva entre el modo de producción capitalista y los países en transición hacia el socialismo (véase la etapa anterior de este recorrido). ¿Cómo no tener en cuenta (véanse las tesis de Baran y Sweezy) el hecho de que los conceptos de productivo e improductivo cambian según el contexto socioeconómico al que se refieren, pero sobre todo cómo no tener en cuenta el punto de vista socialista, que considera improductiva gran parte del trabajo terciario de las empresas privadas occidentales?
(11) Como he argumentado en todos mis trabajos citados en la nota 5, considero que el concepto de trabajo «inmaterial», elaborado por la cultura posmodernista y apreciado por autores como André Gorz (véase L’immateriale. Conoscenza, valore e capitale, Bollati Boringhieri, Turín, 2003) y otros, carece de todo fundamento. El concepto se inspira presumiblemente en la metáfora acuñada por ciertos estudiosos de los sistemas complejos (en particular en el campo de las neurociencias), que han establecido una analogía entre los binomios mente-cuerpo y software-hardware. Dado que, en mi opinión, ni siquiera la producción de software, algoritmos, códigos informáticos, etc. puede considerarse inmaterial, ya que exige el esfuerzo de los sentidos, los nervios, el cerebro, los ojos, las manos, etc. de millones de trabajadores, la retórica de lo inmaterial es claramente delirante cuando se refiere al hardware. Tras observar acertadamente que esta retórica se inscribe en la «cultura del post», adoptada por una cierta izquierda enamorada del supuesto papel progresista de las nuevas tecnologías, Fabien Lebrun (Barbarie digitale, Ed. L’Échappée) desglosa los siguientes datos: los 34 000 millones de dispositivos digitales que existen hoy en día en la Tierra pesan 220 millones de toneladas, un smartphone contiene cincuenta metales diferentes y, si se añade la infraestructura necesaria para que funcionen las redes y los terminales, resulta evidente lo paradójico del concepto de «desmaterialización». Es más, esta retórica suena como un insulto a los millones de trabajadores congoleños y de otros países del Sur del mundo, reducidos a condiciones de semiesclavitud para extraer de la tierra los recursos necesarios para alimentar la llamada economía «inmaterial». En cuanto al supuesto papel antagonista de los trabajadores creativos, es válida la despiadada análisis de Boltanski y Chiapello (El nuevo espíritu del capitalismo, Mimesis), que demuestran cómo, una vez desaparecido el impulso de las luchas obreras, los «remanentes» de las luchas estudiantiles del 68 han abandonado la crítica social para dedicarse a la «crítica artística», es decir, a las genéricas reivindicaciones antiautoritarias de los «nuevos movimientos», que no solo han sido fácilmente reabsorbidas por el sistema capitalista, sino que se han convertido en eficaces instrumentos de control y gestión de las capas superiores de la fuerza de trabajo
(12) Véase P. Baran, Il «surplus» economico e la teoria marxista dello sviluppo, Feltrinelli, véase también P. Baran y P. Sweezy, Il capitale monopolistico. Saggio sulla struttura economica e sociale americana, Einaudi, Turín 1968.
(13) Il capitale monopolistico…cit., p. 119.
(14) Citado en P. Baran, P. Sweezy, op. cit., p. 120.
(15) Ibíd., p. 107.
(16) La diferencia se hace más clara cuando Baran (Il «surplus», cit.) contrasta el excedente económico efectivo (la diferencia entre la producción efectiva actual y el consumo efectivo coherente de la sociedad) y el excedente potencial, es decir, el excedente realizable si no estuviera limitado por el exceso de consumo, la pérdida de producción debida a trabajos improductivos (subrayado mío), la organización irracional del sistema, el desempleo debido a la anarquía capitalista y la insuficiencia de la demanda efectiva. En pocas palabras: es improductivo el trabajo que lo parece desde el punto de vista de una sociedad racional, es decir, socialista.
(17) Este es el tema de la crítica de Rosa Luxemburg a los esquemas marxianos de la reproducción ampliada. Pero de esto hablaremos más adelante.
3. Las negociaciones avanzan
Bhadrakumar sigue siendo optimista sobre el papel de Trump para intentar acabar con las guerras o las amenazas de guerra, como en el caso de India y Pakistán, a pesar del belicismo de miembros de su gobierno.
https://www.indianpunchline.
Publicado el 27 de abril de 2025 por M. K. BHADRAKUMAR
La diplomacia de Trump gana terreno y silencia a los escépticos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un llanero solitario en la arena internacional y un practicante confeso de la máxima absoluta del primer ministro Narendra Modi de que la nuestra no es una era de guerras, independientemente del «casus belli». Se fija un listón muy alto y se expone a los ataques de los líderes de opinión más belicistas de su país, aunque es un nacionalista acérrimo que antepone los intereses estadounidenses independientemente de su legitimidad.
Los ministros del gabinete de Trump no comparten necesariamente su postura, como sugiere el vitriólico y entrometido comentario de la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, sobre las crecientes tensiones en las relaciones entre India y Pakistán.
Lo sorprendente de la mentalidad de Trump es que también es un hombre de convicciones. No muchos saben o recuerdan que este personaje extraordinario, décadas antes de entrar en la política estadounidense y lanzarse a la carrera presidencial como un outsider, pagó al New York Times la principesca suma de 98 000 dólares de su propio bolsillo (de empresario) para publicar un suplemento de una página al comienzo de la presidencia de Ronald Reagan en el que defendía los encantos ocultos de una distensión con la Unión Soviética y ofrecía sus servicios como enviado especial dedicado a esa tarea.
Los políticos mediocres pueden pontificar con nobles pensamientos, pero no los ponen en práctica cuando llega la hora de la verdad. Por el contrario, las fuertes convicciones tienen un efecto multiplicador en las acciones de Trump, que es lo que distingue su diplomacia hasta ahora. La imagen de su encuentro cara a cara con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en el Vaticano el sábado, permanecerá grabada en la memoria durante mucho tiempo.
En la caótica situación internacional actual, en la que el orden mundial está pasando de una era histórica —casi cinco siglos de dominio occidental— a otra aún incipiente, Estados Unidos, como potencia militar más importante del planeta con diferencia, siempre tiene la tentación de aprovechar su poderío y sus medios coercitivos para salirse con la suya. De hecho, el globalismo y la ideología neoconservadora del intervencionismo siguen siendo la corriente principal en la conciencia de las élites estadounidenses, tanto civiles como militares, y constituyen también un consenso bipartidista.
Tulsi Gabbard no es una excepción; los periódicos de hoy han informado de que otra conocida pensadora neoconservadora estadounidense sobre Asia meridional y especialista en seguridad en la región desde hace mucho tiempo, Christine Fair, se ha hecho eco del mismo coro de «mano libre para la India». A diferencia de Gabbard, que lleva un nombre hindú, Fair ha realizado un amplio trabajo sobre la región y se le atribuye un profundo conocimiento del uso de los terroristas como política de Estado por parte de Pakistán. «Ese es el mensaje correcto que hay que enviar, aunque sea por accidente. ¿Por qué debería Estados Unidos rescatar a Pakistán tratando de frenar a la India? Hay que dar una lección a Pakistán… por parte de la India», publicó Fair en X.
Basta decir que, en los tres vectores principales de la situación internacional actual, Trump está frenando los instintos naturales de Estados Unidos para el uso de la fuerza: la crisis de Ucrania, la situación en torno a Irán y el Indo-Pacífico, que depende de las relaciones entre Estados Unidos y China. Y eso ya está teniendo un efecto calmante en la seguridad internacional.
El mérito es enteramente de Trump por el retroceso del presidente ruso Vladimir Putin desde la posición de superioridad que adoptó el 14 de junio del año pasado en su histórico discurso en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Moscú, en el que estableció ciertas condiciones imposibles para iniciar el diálogo con Ucrania, entre las que se incluía, por sorprendente que parezca, la retirada inmediata de las fuerzas ucranianas de los territorios que aún controlaban en las regiones de Donetsk, Jersón y Zaporizhia, en el sureste del país.
Por supuesto, Putin es un pragmático, pero si se ha atrevido a hacer concesiones es por la sorprendente demostración de poder inteligente que ha desplegado Trump para rebajar la postura inflexible de Zelenski, poniéndole delante un cáliz envenenado aceptando que Crimea es parte integrante de Rusia.
Por otro lado, Trump ha echado por tierra el descabellado plan del primer ministro británico, Keir Starmer, y del presidente francés, Emmanuel Macron, de crear una «coalición de voluntarios» para desplegarla en Ucrania como baluarte contra Rusia. En términos políticos, Trump ha aplastado de un plumazo la resistencia de Europa a sus planes de paz para Ucrania y ha reafirmado el liderazgo de Estados Unidos.
Lo más importante es que Trump obligó a Zelensky (y a sus partidarios europeos) a ver la realidad: la elección es entre seguir el camino que él está abriendo a través de las conversaciones de paz o invitar a Rusia a anexionar su país. Y en toda esta empresa, el Pentágono no ha disparado ni un solo tiro.
En lo que respecta a la cuestión nuclear iraní y a China, Trump está adoptando esencialmente el mismo enfoque. Aunque en el caso de Irán continúan las florituras retóricas, que Irán habitualmente ignora como bravuconadas, todos los informes sugieren que las negociaciones han cobrado impulso.
Así lo refleja la declaración del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, tras la tercera ronda de negociaciones con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff en Mascate el sábado. Araqchi afirmó: «Estoy satisfecho con el progreso de las negociaciones y su ritmo. Están avanzando bien y siguen siendo satisfactorias». Es importante destacar que añadió: «Era bastante evidente que ambas partes se tomaban en serio las conversaciones y habían acudido a ellas con determinación. Esto crea un ambiente que nos da esperanzas de que las negociaciones avancen».
Es probable que expertos nucleares de ambas partes y de la OIEA asistan a la próxima ronda de conversaciones. Araqchi reconoció que aún existen algunas diferencias «muy graves» y otras no tan graves, pero lo importante es que «las experiencias pasadas nos ayudan a avanzar más fácil y rápidamente, y creo que, hasta ahora, nuestro progreso ha sido bueno».
Del mismo modo, Estados Unidos y China avanzan con cautela hacia la mesa de negociaciones. La paradoja es que el dramático enfrentamiento sobre los aranceles ayudó a ambas partes a asomarse al abismo y darse cuenta de que no les gusta lo que ven. Trump ha admitido que los aranceles elevados no benefician a ninguna de las partes y se ha mostrado confiado en que es posible alcanzar un acuerdo equilibrado en el futuro. Mientras tanto, cabe destacar que no ha habido ninguna demostración beligerante de la «libertad de navegación» en las aguas que rodean Taiwán por parte de la Marina de los Estados Unidos desde que Trump regresó al Despacho Oval.
En los tres casos —Ucrania, Irán y China— Trump también busca generar oportunidades de negocio para la economía estadounidense. De hecho, Rusia e Irán ya han expresado al más alto nivel su interés y apertura a desarrollar asociaciones económicas mutuamente beneficiosas con Estados Unidos, siempre y cuando se normalicen sus relaciones. De hecho, China tampoco puede quedarse atrás, una vez que se calme la situación.
El resultado más profundo de la odisea diplomática de Trump podría ser su impacto en la situación mundial. Aunque es demasiado pronto para hablar de un «efecto mariposa», a la larga es de esperar que se produzca un fenómeno de este tipo. Podría decirse que la intervención de Trump debe ser bienvenida. No debe haber orgullo falso por la mediación de terceros cuando los protagonistas son claramente incapaces de resolver sus diferencias de larga data y las tensiones resultantes amenazan la seguridad internacional.
Si Putin puede ver la razonabilidad de la mediación de Trump, ¿puede Modi quedarse atrás? En el siglo XXI, no es realista intentar imponer soluciones de forma unilateral. Por el contrario, si la «única superpotencia» y una antigua «potencia civilizadora» pueden mostrar la humildad de aceptar la mediación de un país pequeño como Omán, ello solo subraya su confianza en sí mismas y su orden de prioridades.
Las negociaciones sobre Ucrania y la cuestión nuclear iraní dan la razón a la profecía de Modi de que la nuestra no es una era de guerras. Del mismo modo, su corolario natural es que las soluciones no pueden ser impuestas unilateralmente por los Estados nacionales en el nuevo orden mundial del siglo XXI.
4. EL CONTROL DE LAS AGUAS DEL INDO
La visión de Craig Murray sobre el conflicto de Cachemira y, especialmente, la disputa sobre el Indo.
https://www.craigmurray.org.
Cachemira y el Indo
27 de abril de 2025
El presidente hindú de la India, Narendra Modi, ha utilizado el incidente terrorista de Cachemira para derogar el Tratado de las Aguas del Indo de la década de 1960, un objetivo que Modi perseguía desde hacía mucho tiempo. La versión india del «ataque terrorista», cuyas víctimas eran en su mayoría musulmanes, ha sido aceptada en gran medida por los gobiernos occidentales sin pruebas.
Hoy en día abundan las operaciones de bandera falsa. Quizá recuerden que se nos dijo que el cohete más mortífero jamás lanzado por Hamás solo mató a palestinos en un complejo hospitalario, mientras que el cohete más mortífero jamás lanzado por Hezbolá solo mató a niños drusos. Por el momento, mantengo una actitud abierta sobre lo ocurrido en Cachemira.
Sin embargo, es cierto que romper el Tratado de las Aguas del Indo es un objetivo a largo plazo de Modi. El Indo suministra el 80 % del agua para la agricultura de Pakistán, y el suministro ya es insuficiente, con una salinización desastrosa de los tramos inferiores del río a medida que el mar se adentra en las zonas que antes ocupaba el caudal. Visité la zona del bajo Sind hace cinco años y fui testigo de los campos cubiertos de sal blanca.
La India controla el caudal que llega a Pakistán, aproximadamente el 70 % del total del agua del Indo, lo que supone alrededor del 55 % de toda el agua para uso agrícola de Pakistán.
En septiembre de 2016, en respuesta a los actos violentos ocurridos anteriormente en Cachemira, Modi lanzó su eslogan «La sangre y el agua no pueden fluir juntos» y amenazó con cortar el suministro del Indo. Aumentó la extracción de agua de los afluentes Ravi, Beas y Sutlej y reinició el proyecto del canal Tulbul. Tanto en 2019 como en 2022, durante la campaña electoral en Haryana, Modi pronunció discursos contundentes en los que amenazaba con cortar el agua «desperdiciada en Pakistán».
En 2023, Modi notificó oficialmente a Pakistán el deseo de la India de renegociar el Tratado de las Aguas del Indo y lo repitió en 2024 cuando Pakistán no respondió. En ambas ocasiones, la India citó la «lucha contra el terrorismo» como una de las tres razones para la revisión (las otras eran la protección del medio ambiente y la generación hidroeléctrica). Dado que la lucha contra el terrorismo difícilmente puede vincularse a la asignación de agua para la agricultura, esto ilustra el enfoque grandilocuente de Modi.
Modi no tiene el poder físico para detener el Indo, pero sí tiene la capacidad a corto plazo de desviar más agua del río hacia el riego y el almacenamiento de la India, lo suficiente como para causar algunos problemas inmediatos en Pakistán. Los medios de comunicación indios ya están entusiasmados con la idea. Pero un reequilibrio importante a largo plazo de la distribución del agua del río requeriría nuevas infraestructuras sustanciales en la India. Sin embargo, esos proyectos serían económicamente viables y probablemente muy populares entre la base hindutva de Modi, tanto por promover el desarrollo de la India como por perjudicar a Pakistán.
En 2019, Modi derogó el artículo 270 de la Constitución india, que otorgaba un estatuto autónomo especial a Jammu y Cachemira, incorporándolos a la India propiamente dicha. Lo hizo a pesar de que la Constitución establecía que solo podía hacerse con el apoyo de la «Asamblea Constituyente del Estado». Este órgano ya no existía, ya que había sido sustituido por una «Asamblea Legislativa». Modi utilizó otra disposición constitucional para sustituir la «Asamblea Constituyente» por la «Asamblea Legislativa», lo que parece bastante razonable. Pero, tras suspender la Asamblea Legislativa, afirmó que sus poderes recaían ahora en el gobernador, nombrado por él mismo.
A continuación, Modi acordó consigo mismo eliminar la autonomía de la Cachemira india, una medida que no contó con un apoyo significativo entre sus habitantes, musulmanes en un 97 %, y que fue acompañada de una feroz represión —de hecho, un confinamiento— y la destrucción de su otrora floreciente industria turística. Al mismo tiempo, derogó otra disposición que impedía a los no cachemires comprar propiedades en la región. Por lo tanto, el propio Modi es en gran medida el responsable del aumento de la tensión étnica, política y religiosa en Cachemira.
En general, se reconoce que la situación de Cachemira, situada en parte en la India y en parte en Pakistán, con una pequeña porción en China, y cuya parte india está ocupada por musulmanes profundamente insatisfechos, es el resultado de la desastrosa partición británica de la India en 1947. Pero, de hecho, la responsabilidad británica en el desastre de la Cachemira moderna se remonta cien años más atrás, a 1846.
Cachemira formó parte del Imperio afgano de Durrani desde 1758 hasta 1819, cuando fue conquistada por el Imperio sij del marajá Ranjit Singh. Singh siempre tuvo cuidado de nombrar gobernadores musulmanes para las tierras musulmanas, incluso de la propia familia Durrani. Se alió con los británicos durante la Primera Guerra Afgana y envió tropas, entre ellas reclutas cachemires, para ayudar a la invasión británica en 1839. Sin embargo, tras la muerte de Ranjit Singh y la guerra civil por la sucesión, los británicos atacaron el Imperio Sij para «restaurar la estabilidad». Tras la batalla de Sobraon, los británicos anexionaron las tierras entre los ríos Beas y Ravi, mientras que, mediante el Tratado de Amritsar de 1846, vendieron Jammu y Cachemira al antiguo visir sij, Gulab Singh, por 50 lakhs de rupias.
Gulab Singh era un personaje particularmente sanguinario que había desempeñado un papel extraordinariamente maquiavélico en la corte sij de Ranjit Singh y sus sucesores inmediatos y, por supuesto, había saqueado el tesoro sij para pagar a los británicos. Así que pagó a los británicos con dinero robado por unas tierras que los británicos acababan de robar.
Así surgió la extraordinaria situación de que los territorios musulmanes de Cachemira y Jammu tuvieran un gobernante hindú (Gulab Singh era un dogra hindú). Esa anomalía fue la causa directa de la desastrosa división del territorio por parte de los británicos en la Partición, cien años después.
Es muy frecuente que los conflictos actuales sean causados por las acciones del Imperio Británico, que repercuten y continúan su maldad a lo largo de generaciones. Es igualmente frecuente que sea muy difícil encontrar análisis que expliquen la verdad detrás de los conflictos.
5. Halcones contra Irán
Crooke sigue analizando las peleas internas en el equipo de Trump. En esta ocasión, sobre una posible guerra con Irán, en la que los halcones han conseguido que se despida a varios funcionarios que estaban en contra de una intervención militar. Luego pasa a la visión según él distorsionada que tiene Kellogg sobre las posibilidades de Rusia en Ucrania.
https://www.unz.com/acrooke/
El marco de Kellogg es un desastre para Trump
Alastair Crooke • 28 de abril de 2025
Todas las hipótesis subyacentes de Kellogg carecían de base real. Sin embargo, Trump pareció darles crédito.
La guerra política en Washington es endémica. Pero el número de víctimas en el Pentágono ha comenzado a aumentar vertiginosamente. Tres de los principales asesores del secretario de Defensa Hegseth fueron suspendidos y luego despedidos. La guerra continúa, con el secretario ahora en la línea de fuego.
Esto es importante porque la salida de Hegseth se produce en medio de intensos debates internos en la administración Trump sobre la política hacia Irán. Los halcones quieren la eliminación definitiva de todas las capacidades nucleares y armamentísticas de Irán, mientras que muchos «moderados» advierten contra la escalada militar; según se informa, Hegseth se encontraba entre los que advertían contra una intervención en Irán.
Todos los recientes despidos en el Pentágono han sido identificados como moderados. Uno de estos últimos, Dan Caldwell, antiguo asesor principal de Hegseth y veterano del ejército, escribió un artículo en el que criticaba duramente a los «halcones de Irán» y, posteriormente, fue despedido. Más tarde fue entrevistado por Tucker Carlson. Cabe destacar que Caldwell describe en términos mordaces las guerras de Estados Unidos en Irak y Siria («criminales»). Este sentimiento adverso hacia las guerras anteriores de Estados Unidos es un tema recurrente, al parecer, entre los veteranos estadounidenses de hoy en día.
Al parecer, los tres empleados del Pentágono fueron despedidos, no por «filtrar información», sino por convencer a Hegseth de que no apoyara la guerra contra Irán; los partidarios de Israel, por su parte, no han renunciado a esa guerra.
Las tensas líneas divisorias entre los halcones y los «republicanos» tradicionalistas se extienden al tema de Ucrania, aunque la composición de las facciones pueda variar ligeramente. Los partidarios de Israel y los halcones estadounidenses en general están detrás tanto de la guerra contra Rusia como de las exigencias maximalistas a Irán.
El comentarista conservador Fred Bauer observa que, en lo que respecta a los impulsos bélicos del propio Trump, estos son contradictorios: «Influenciado por la guerra de Vietnam de su juventud… Trump parece profundamente reacio a los conflictos militares a largo plazo, pero, al mismo tiempo, admira la política de fuerza y arrogancia. Eso significa eliminar a los generales iraníes, lanzar ataques aéreos contra los huzíes y aumentar el presupuesto de defensa a un billón de dólares».
La posible salida de Hegseth, si la campaña para su destitución tiene éxito, podría hacer que la lucha se recrudeciera. La primera víctima ya es evidente: la esperanza de Trump de poner fin rápidamente al conflicto de Ucrania se ha esfumado.
Esta semana, el equipo de Trump (incluidas las dos facciones enfrentadas, Rubio, Witkoff y el general Kellogg) se reunió en París con varios representantes europeos y ucranianos. En la reunión, la delegación estadounidense planteó una propuesta de alto el fuego unilateral entre Rusia y Ucrania.
Tras la reunión, en el aeropuerto, Rubio dijo claramente que el plan de alto el fuego era una iniciativa estadounidense «a tomar o dejar». Las distintas partes —Rusia, Kiev y los miembros europeos de la «coalición de voluntarios»— solo tenían unos días para aceptarlo, o de lo contrario Estados Unidos se «retiraría» y se lavaría las manos del conflicto.
El marco presentado, según se ha informado, es casi (quizás en un 95 %) idéntico al propuesto anteriormente por el general Kellogg: es decir, es su plan, presentado por primera vez en abril de 2024. Parece que la «fórmula Kellogg» fue adoptada entonces como plataforma de Trump (Trump se encontraba en ese momento en plena campaña y es poco probable que siguiera de cerca los complicados detalles de la guerra de Ucrania).
El general Kellogg es también la fuente probable del optimismo de Trump de que el fin de la guerra de Ucrania podría llegar con un chasquido de dedos de Trump —mediante la aplicación limitada de presiones y amenazas asimétricas sobre ambos beligerantes por parte de Trump— y con el momento decidido en Washington.
En resumen, el plan representaba un consenso en Washington de que Estados Unidos podría implementar un acuerdo final negociado con condiciones alineadas con los intereses estadounidenses y ucranianos.
Las suposiciones implícitas de Kellogg eran que Rusia es muy vulnerable a la amenaza de sanciones (su economía se percibe como frágil), que había sufrido un número insostenible de bajas y que la guerra se encontraba en un punto muerto.
Así, Kellogg convenció a Trump de que Rusia aceptaría fácilmente los términos del alto el fuego propuestos, a pesar de que estos se basaban en suposiciones claramente erróneas sobre Rusia y sus supuestas debilidades.
La influencia y las premisas falsas de Kellogg quedaron muy en evidencia cuando Trump, en enero, tras afirmar que Rusia había perdido un millón de hombres (en la guerra), añadió que «Putin está destruyendo Rusia al no llegar a un acuerdo», y añadió (aparentemente como un comentario al margen) que Putin podría haber tomado ya la decisión de «no llegar a un acuerdo». Además, afirmó que la economía rusa está «en ruinas» y, lo que es más notable, dijo que consideraría la posibilidad de sancionar o imponer aranceles a Rusia. En una publicación posterior en Truth Social, Trump escribe:
«Voy a hacerle un gran FAVOR a Rusia, cuya economía está fracasando, y al presidente Putin».
Todas las suposiciones subyacentes de Kellogg carecían de base real. Sin embargo, Trump pareció darles crédito. Y a pesar de las tres largas reuniones personales posteriores de Steve Witkoff con el presidente Putin, en las que este último afirmó repetidamente que no aceptaría ningún alto el fuego hasta que se hubiera acordado primero un marco político, el contingente de Kellogg siguió asumiendo con indiferencia que Rusia se vería obligada a aceptar la distensión de Kellogg debido a los graves «reveses» que, según ellos, había sufrido Rusia en Ucrania.
Dada esta historia, no es de extrañar que los términos del marco de alto el fuego esbozados por Rubio esta semana en París reflejaran los más adecuados para una parte en vísperas de la capitulación, más que para un Estado que espera alcanzar sus objetivos por medios militares.
En esencia, el Plan Kellogg pretendía lograr una «victoria» de Estados Unidos en términos acordes con el deseo de mantener abierta la opción de continuar la guerra de desgaste contra Rusia.
Entonces, ¿qué es el Plan Kellogg? En esencia, busca establecer un «conflicto congelado», congelado a lo largo de la «línea de conflicto», sin prohibir definitivamente la adhesión de Ucrania a la OTAN (sino más bien previendo una adhesión aplazada hasta un futuro lejano); no impone límites al tamaño del futuro ejército ucraniano ni restricciones al tipo o la cantidad de armamento que pueden poseer las fuerzas ucranianas. (Contrariamente, prevé que, tras el alto el fuego, Estados Unidos podría rearmar, entrenar y apoyar militarmente a una futura fuerza), es decir, volver a la era posterior al Maidán de 2014.
Además, Ucrania no cedería ningún territorio a Rusia, salvo Crimea, que sería reconocida por Estados Unidos como rusa (¿el único regalo para Witkoff?), y Rusia solo «ejercería el control» sobre las cuatro provincias que reclama actualmente, pero solo hasta la línea de conflicto; el territorio más allá de esta línea seguiría bajo control ucraniano (véase aquí el «mapa de Kellogg»). La central nuclear de Zaporozhye sería territorio neutral bajo el control y la gestión de Estados Unidos. No se menciona a las ciudades de Zaporozhye y Kherson, que han sido incorporadas constitucionalmente a Rusia, pero se encuentran más allá de la línea de contacto.
Aparentemente, el plan no esboza ninguna solución política y deja a Ucrania libre de reclamar todos sus antiguos territorios, salvo Crimea.
Sin embargo, el territorio ucraniano al oeste del río Dniéper se dividiría en tres zonas de responsabilidad: británica, francesa y alemana (es decir, gestionadas por las fuerzas de la OTAN). Por último, no se ofrecieron garantías de seguridad estadounidenses.
Rubio transmitió posteriormente los detalles del plan al ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, quien afirmó con calma que cualquier plan de alto el fuego debería resolver las causas subyacentes del conflicto en Ucrania como primera tarea.
Witkoff viaja esta semana a Moscú para presentar este plan «desastroso» a Putin, en busca de su consentimiento. Los europeos y los ucranianos se reunirán el próximo miércoles en Londres para dar su respuesta a Trump.
¿Qué pasará ahora? Lo más obvio es que el Plan Kellogg no «volará». Rusia no lo aceptará y es probable que Zelensky tampoco (aunque los europeos intentarán persuadirlo, con la esperanza de «descolocar a Moscú» presentando a Rusia como el «aguafiestas» esencial). Según se informa, Zelensky ya ha rechazado la disposición sobre Crimea.
Para los europeos, la falta de garantías de seguridad o de respaldo por parte de Estados Unidos puede resultar fatal para sus aspiraciones de desplegar tropas en Ucrania, en el contexto de un alto el fuego.
¿Realmente Trump va a lavarse las manos con Ucrania? Es dudoso, dado que los líderes institucionales neoconservadores estadounidenses le dirán a Trump que hacerlo debilitaría el discurso estadounidense de «paz a través de la fuerza». Trump podría adoptar una postura de apoyo «a fuego lento» a Ucrania, al tiempo que declara que «la guerra nunca fue suya», mientras busca una «victoria» en el frente comercial con Rusia.
La conclusión es que Kellogg no ha servido bien a su patrón. Estados Unidos necesita relaciones de trabajo eficaces con Rusia. El contingente de Kellogg ha contribuido al flagrante error de Trump al interpretar a Rusia. Putin es un actor serio, que dice lo que piensa y piensa lo que dice.
El coronel Macgregor lo resume así: «Trump tiende a ver el mundo a través del prisma de los acuerdos. [Poner fin a la guerra de Ucrania] no es una cuestión de acuerdos. Se trata de la vida y la muerte de naciones y pueblos. No hay ningún interés en algún tipo de acuerdo efímero que eleve a Trump o a su administración a la grandeza. Donald Trump no saldrá ganando personalmente en nada de esto. Eso nunca iba a ser así».
(Reproducido de Strategic Culture Foundation con permiso del autor o su representante).
6. Resumen de la guerra en Palestina, 28 de abril
El seguimiento en directo de Middle East Eye.
https://www.middleeasteye.net/
En directo: Abogados presentan ante la CIJ un caso por riesgo de genocidio contra Israel
Mientras tanto, al menos 68 personas mueren en un ataque estadounidense contra un centro de detención de migrantes yemeníes
Puntos clave
La CIJ examina el caso relacionado con la prohibición de Israel a la UNRWA
El gasto militar israelí se dispara un 65 % tras la guerra de Israel contra Gaza
El número de muertos en Gaza supera los 52 000
Actualizaciones en directo
Al menos 65 000 niños se enfrentan a la malnutrición en la Franja de Gaza
La oficina de prensa del Gobierno de Gaza afirmó que el número de casos graves de malnutrición supera al menos los 65 000 niños en el enclave, según informó Arab 48 el lunes.
Israel acusado de exterminar a palestinos «bajo la niebla de la guerra» en las audiencias de la CIJ
Egipto ha denunciado el trato de Israel a los palestinos durante las audiencias en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), informó Al Jazeera el lunes.
El viceministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Hatem Kamaleldin Abdelkader, dijo que Israel había llevado a cabo un «asedio brutal» contra la población civil, afirmando que era «el capítulo más reciente de la instrumentalización sistemática de la ayuda humanitaria por parte de Israel».
«No hay duda de que estas prácticas forman parte de una política estatal generalizada, sistemática y exhaustiva para despoblar el territorio palestino ocupado y llevar a cabo su anexión de facto», afirmó.
Abdelkader añadió que Israel había trasladado a palestinos sin motivo legítimo a zonas que no eran más seguras que aquellas de las que habían sido expulsados, «creando intencionadamente condiciones destinadas a hacer Gaza inhabitable».
Jasmine Moussa, asesora jurídica del Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio, afirmó que la campaña militar de Israel tenía «un fin mucho más insidioso»: el exterminio de los palestinos «bajo la niebla de la guerra».
El ejército israelí ha afirmado que llevó a cabo 50 ataques en el Líbano durante el último mes, a pesar de que dichos ataques violaban el alto el fuego vigente, causaron la muerte de personas y destruyeron sus hogares, según informó Al Jazeera el lunes.
El ejército israelí justificó sus ataques alegando que se llevaron a cabo en respuesta a amenazas contra el país.
Los grupos de derechos humanos han denunciado los ataques israelíes contra el Líbano, afirmando que violan el alto el fuego con el grupo libanés Hezbolá, que entró en vigor en noviembre de 2024.
El presidente libanés, Joseph Aoun, acusó a Israel de desestabilizar el Líbano tras el último ataque israelí contra Beirut el domingo. Acusó a Israel de suponer «un peligro real para la seguridad» de la región.
La situación en la Franja de Gaza se deteriora por momentos, según un reportero en la ciudad de Gaza
La situación en la Franja de Gaza se deteriora por momentos, según informó el corresponsal de Al Jazeera, Hani Mahmoud.
Afirmó que se estaban produciendo «fuertes bombardeos de artillería» en la parte oriental de la ciudad de Gaza, junto con la demolición sistemática de viviendas en los barrios de Shujaiya y Zeitoun, que se prolongan desde hace diez días.
Añadió que los médicos no podían hacer frente al número de heridos en los ataques israelíes del lunes y a la gravedad de los mismos. Afirmó que la «grave escasez de suministros médicos» significaba que era probable que más personas murieran a causa de sus heridas. «Tenemos un sistema sanitario paralizado que no puede proporcionar la atención médica adecuada».
El hospital Shifa era el complejo médico más grande de la ciudad antes de que fuera destruido en gran parte por los ataques israelíes en la guerra de Gaza.
Brasil pide la retirada israelí de Gaza y la reanudación de la ayuda humanitaria
El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, ha pedido a Israel que se retire completamente de Gaza y ha denunciado el bloqueo de la ayuda humanitaria a los palestinos en la Franja de Gaza como «inaceptable» durante una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del BRICS, según informó Al Jazeera el lunes.
«Es necesario garantizar la retirada completa de las fuerzas israelíes de Gaza, la liberación de todos los cautivos y prisioneros y la entrada de la ayuda humanitaria», declaró Vieira durante la reunión celebrada en Río de Janeiro.
Brasil ostenta la presidencia rotatoria del bloque económico para 2025.
El jefe de inteligencia de la Autoridad Palestina se reunirá con la CIA en Estados Unidos
El jefe de inteligencia de la Autoridad Palestina, Majed Faraj, se reunirá con sus homólogos de la CIA en Washington esta semana, informó el lunes The Times of Israel.
Faraj está organizando la reunión mientras se encuentra en Estados Unidos para someterse a un procedimiento médico. Se dice que está tratando de reforzar su posición en medio de una reorganización en curso dentro de la Autoridad Palestina, que ha visto a Mahmud Abás nombrar a Hussein al-Sheikh como su adjunto.
Estados Unidos proporciona una financiación limitada a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina.
La ONU afirma que se ha quedado sin alimentos en la Franja de Gaza
Las Naciones Unidas afirman que se han quedado sin alimentos en Gaza y que no pueden abastecer a los comedores sociales que alimentaban a un millón de personas, la mitad de la población de Gaza, según un informe de NPR publicado el lunes. Según la ONU, hay alimentos en los puntos de entrada que podrían alimentar a la población, pero Israel lleva dos meses bloqueando la entrada de alimentos y ayuda.
El ejército israelí intensifica la campaña militar en los barrios residenciales que quedan en Gaza
El ejército israelí ha intensificado los bombardeos y los ataques aéreos sobre los barrios residenciales que quedan en Gaza, destruyendo edificios residenciales en Rafah y matando e hiriendo a decenas de civiles, según informó Arab 48 el lunes.
EE. UU. bombardea un parque en Saná, Yemen, aterrorizando a la población civil
EE. UU. ha bombardeado un parque en Saná, Yemen, aterrorizando a mujeres y niños, cuyos gritos se pueden escuchar en un vídeo publicado el lunes por Al Jazeera Arabic.
Al menos nueve palestinos muertos en un ataque con drones israelíes en la ciudad de Gaza
Al menos nueve palestinos, cuatro de ellos niños, murieron en un ataque con drones israelíes en el cruce de Al-Ghafari, en el centro de la ciudad de Gaza, informó Al Jazeera Arabic el lunes.
Los huzíes prometen continuar los ataques en los mares Rojo y Arábigo
Los huzíes de Yemen han prometido continuar los ataques en los mares Rojo y Arábigo tras un mortífero ataque aéreo estadounidense, según ha declarado el portavoz Yahya Saree.
La declaración televisada se produjo después de que un ataque estadounidense matara al menos a 68 personas en un centro de detención para migrantes africanos en la provincia noroccidental de Saada.
Israel mantendrá el control militar sobre Gaza, afirma Netanyahu
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó el domingo que Israel mantendrá el control militar sobre Gaza e impedirá que la Autoridad Palestina (AP) gobierne el territorio.
«Hamás no estará allí. No vamos a poner allí a la AP. ¿Por qué sustituir un régimen que ha jurado nuestra destrucción por otro que ha jurado lo mismo? No lo haremos», declaró en una conferencia organizada por el Jewish News Syndicate (JNS) en Jerusalén.
«Israel controlará militarmente la zona en cualquier caso. No vamos a ceder a ninguna presión para no hacerlo», afirmó.
También criticó lo que describió como los esfuerzos de Estados Unidos para detener una invasión terrestre israelí en Gaza, diciendo que la administración Biden le había instado al comienzo de la guerra a «no entrar, no hacer la invasión terrestre, hacerlo desde el aire».
«En contra de su mejor consejo, entramos», dijo, y añadió que, cuando Israel invadió, «la guerra propagandística comenzó a funcionar en nuestra contra».
Más información: Israel mantendrá el control militar sobre Gaza, afirma Netanyahu
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pronuncia un discurso en una conferencia organizada por el Jewish News Syndicate (JNS) en Jerusalén (captura de pantalla).
En su última columna para Middle East Eye, el académico Joseph Massad sostiene que, aunque el difunto papa Francisco fue una voz solitaria en Occidente contra el genocidio de Israel en Gaza, no logró cambiar el apoyo secular del Vaticano al colonialismo.
Massad escribe: «El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí eliminó los mensajes de condolencia por el fallecimiento del papa de su cuenta oficial de Twitter y ordenó a sus misiones en todo el mundo que hicieran lo mismo. También emitió una orden interna para que los embajadores no firmaran los libros de condolencia en las embajadas del Vaticano.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no envió ningún mensaje de condolencia, aunque sí lo hizo el presidente de Israel, Isaac Herzog, cuya función es meramente titular y ceremonial.
Sin embargo, a pesar de todo su apoyo al pueblo de Gaza frente a la maquinaria militar genocida israelí, el papa Francisco no impuso ninguna sanción a Israel.
No expulsó al embajador israelí del Vaticano, ni retiró al embajador del Vaticano en Israel. Ni siquiera se consideró la suspensión de las relaciones diplomáticas, aunque países como Colombia, Bolivia, Honduras, Belice, Chile, Chad, Turquía, Brasil y Sudáfrica retiraron a sus embajadores o a toda su misión diplomática.
Cualquier apoyo que el pontífice pudiera haber ofrecido a los palestinos con su toque personal nunca se tradujo en el ámbito diplomático».
Puede leer la columna completa a continuación.
Opinión: El papa Francisco desafió el silencio occidental sobre Gaza, pero la complicidad del Vaticano persiste
Duelo palestino por el papa Francisco en la iglesia de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza, el 21 de abril de 2025 (Omar al-Qattaa/AFP)
Un ataque aéreo estadounidense mató al menos a 68 migrantes africanos en la provincia noroccidental yemení de Saada el lunes, en uno de los ataques más mortíferos desde que Donald Trump entró en la Casa Blanca hace casi 100 días.
La Defensa Civil yemení dijo en un comunicado en Telegram que el ataque, que hirió a unas 47 personas, alcanzó un centro de detención de migrantes que albergaba a unas 100 personas.
Las imágenes difundidas por el canal de televisión Al-Masirah, afín a los huzíes, mostraban varios cadáveres y heridos en el lugar, mientras personal médico y de rescate atendía a los heridos.
No hubo comentarios inmediatos por parte de Estados Unidos, pero un comunicado emitido por el Mando Central del Ejército estadounidense antes del ataque afirmaba que la «campaña intensa y sostenida» de Washington desde el 15 de marzo había alcanzado más de 800 objetivos y «matado a cientos de combatientes huzíes y a numerosos líderes huzíes, incluidos altos responsables de misiles y drones huzíes».
Yemen, el país más pobre del mundo árabe, está devastado desde 2014 por un conflicto entre los rebeldes huzíes, que controlan la mayor parte del norte, y las facciones yemeníes del sur, respaldadas por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.
Más información: Decenas de migrantes africanos muertos en un ataque aéreo estadounidense contra un centro de detención en Yemen
Equipos de rescate yemeníes sacan a un herido de los escombros de un edificio alcanzado por los ataques estadounidenses en la provincia septentrional de Saada el 18 de abril de 2025 (Stringer/AFP).
Al menos 12 palestinos muertos en ataques contra la ciudad de Gaza y Beit Lahia
Al menos 12 palestinos han muerto y varios más han resultado heridos este lunes por la tarde en ataques aéreos israelíes en toda la Franja de Gaza.
Según la agencia de noticias Wafa, ocho personas murieron en ataques cerca de la rotonda de Abu Mazen y cerca del cruce de Al-Ghafri, en la ciudad de Gaza.
Varias personas más murieron y resultaron heridas en un ataque aéreo israelí contra una tienda de campaña que albergaba a personas desplazadas al oeste de la ciudad de Gaza. Otro ataque aéreo israelí, cerca de la mezquita de al-Shafi’i, en la ciudad de Gaza, hirió a otras personas.
En otro lugar, un civil murió en un ataque con artillería cerca de la mezquita de Al-Barakah, en Beit Lahia, al norte de Gaza.
La UNRWA es vital para el socorro en Gaza, afirma el representante de Palestina ante la CIJ
Ardi Imseis, profesor de derecho internacional de la Queen’s University, presentó su alegato oral ante la CIJ, centrándose en el papel crucial de la UNRWA. Este es un resumen de sus principales puntos:
- La responsabilidad de las Naciones Unidas hacia Palestina se remonta a su plan de partición de 1947, que los palestinos no aceptaron, y a la Nakba de 1948, durante la cual entre 750 000 y 900 000 palestinos fueron desplazados por la fuerza.
- En respuesta, la Asamblea General de las Naciones Unidas creó la UNRWA en 1949 para proporcionar programas de socorro y trabajo a los refugiados palestinos, garantizando que su labor no socavara su derecho al retorno, la restitución o la indemnización, tal y como se establece en la Resolución 194.
- La ocupación de Palestina por Israel en 1967 desplazó a entre 250 000 y 300 000 palestinos más, lo que aumentó la dependencia de los servicios de la UNRWA en Jordania, Líbano, Siria y los territorios palestinos ocupados.
- Las condiciones, especialmente desde octubre de 2023, han empeorado, lo que hace que el papel de la UNRWA sea tan crucial hoy como lo era en 1949, y la Asamblea General de las Naciones Unidas ha reafirmado repetidamente su mandato.
- La excepcional infraestructura, la confianza de la comunidad y la experiencia de la agencia la hacen indispensable, y el secretario general de las Naciones Unidas y otros grupos humanitarios la reconocen como la «columna vertebral» de las operaciones de socorro en Gaza.
Francia insta a Israel a detener la «masacre» de Gaza
Francia ha pedido a Israel que «detenga la masacre que se está produciendo hoy en Gaza», declaró el lunes la portavoz del Gobierno, Sophie Primas.
Destacó que París también exige la liberación de los cautivos que siguen en poder de Hamás, la desmilitarización del grupo palestino y la renovación de la Autoridad Palestina, según informó la AFP.
Estas condiciones, añadió, son necesarias para avanzar hacia el reconocimiento de un Estado palestino, objetivo que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha marcado para junio.
Algunos argumentos clave más de Blinne Ni Ghralaigh, representante de Palestina ante la CIJ:
- Una comisión de investigación de la ONU ha concluido que las acciones de Israel en Gaza no solo son inhumanas, sino que pueden constituir un genocidio, una opinión ampliamente respaldada por organizaciones de derechos humanos.
- En procedimientos judiciales independientes se está examinando la responsabilidad de Israel por genocidio, centrándose en su deber de prestar ayuda mientras los palestinos se enfrentan a un riesgo inminente de atrocidades masivas.
- Israel ha impugnado la jurisdicción del tribunal, pero los expertos jurídicos afirman que este tiene plena autoridad para pronunciarse sobre las obligaciones de Israel en virtud del derecho internacional, incluida la protección de la población civil palestina.
- El tribunal debe aclarar urgentemente que los Estados miembros de la ONU tienen la obligación de intervenir y prevenir posibles violaciones de normas fundamentales, como la prohibición del genocidio.
- Mientras tanto, Israel sigue obstaculizando las investigaciones encomendadas por la ONU en Gaza, lo que suscita preocupación por la destrucción de pruebas relacionadas con presuntos crímenes de guerra.
Un abogado irlandés presenta ante la CIJ un caso por riesgo de genocidio contra Israel
Algunos argumentos clave de la presentación de Blinne Ni Ghralaigh ante la CIJ:
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Acusaciones de conducta genocida:
- La Comisión de Investigación de la ONU y expertos en derechos humanos confirman que las acciones de Israel cumplen los criterios de genocidio
- El procedimiento actual se centra específicamente en las obligaciones legales de Israel de proporcionar ayuda humanitaria
- Los palestinos se enfrentan a un riesgo «real e inminente» de genocidio que requiere una acción internacional urgente
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Se afirma la autoridad de la CIJ:
- El Tribunal mantiene su plena jurisdicción para pronunciarse sobre las obligaciones de Israel en virtud del derecho internacional.
- Debe determinar el deber de los Estados miembros de prevenir un posible genocidio.
- Las objeciones procesales de Israel carecen de fundamento jurídico.
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Supresión de pruebas:
- Israel impide activamente el acceso de los equipos de investigación de la ONU a Gaza.
- Destrucción y entierro sistemáticos de posibles pruebas de crímenes de guerra.
- Crea obstáculos probatorios para futuros procesos de rendición de cuentas.
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Obligaciones internacionales:
- Todos los Estados tienen la responsabilidad de prevenir las violaciones de las normas fundamentales.
- La prohibición del genocidio exige medidas preventivas concretas.
- El tribunal debe emitir directrices claras sobre la protección humanitaria
Por qué la CIJ está escuchando una tercera opinión consultiva contra Israel
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) inició el lunes las audiencias sobre la obligación de Israel de garantizar que la ayuda llegue a los palestinos en la asediada Franja de Gaza. Desde marzo, Israel ha bloqueado toda la ayuda destinada a Gaza y en las últimas ocho semanas no han llegado alimentos, agua ni medicinas a sus 2,3 millones de habitantes.
El caso se inició cuando Israel prohibió la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa) en octubre de 2024, un hecho que provocó la indignación mundial y llamamientos para que Israel fuera expulsado de la ONU por violar la carta fundacional de la organización, en particular los privilegios e inmunidades de que gozan las agencias de la ONU.
Las audiencias de la CIJ coinciden con la continuación de la prohibición de Israel de la ayuda humanitaria a la Franja de Gaza desde el 2 de marzo (más de 50 días) y la intensificación de los ataques militares que han causado la muerte de cientos de civiles desde el colapso del alto el fuego el 18 de marzo.
Más información: Por qué la CIJ está escuchando una tercera opinión consultiva contra Israel
Argumentos clave de la presentación de Blinne Ni Ghralaigh ante la CIJ:
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Violaciones de los privilegios de la ONU en los territorios ocupados:
- Las fuerzas israelíes han asaltado repetidamente y tomado por la fuerza el control de escuelas gestionadas por la ONU.
- Las autoridades israelíes han cerrado violentamente las instalaciones de la ONU.
- Israel no ha protegido las instalaciones de la ONU de los ataques de civiles israelíes.
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Restricciones al personal de la ONU:
- El personal palestino de la ONU se enfrenta a severas restricciones de movimiento.
- Al personal internacional de la ONU se le niega sistemáticamente el acceso a Gaza.
- Israel obstaculiza sistemáticamente las operaciones de la ONU en los territorios palestinos
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Obstrucción de la ayuda humanitaria:
- Israel bloquea la entrega de suministros alimentarios y equipos médicos de la ONU
- Los almacenes y centros de distribución de la ONU han sido atacados deliberadamente
- Los convoyes humanitarios se enfrentan a repetidos ataques y retrasos
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Uso indebido de las instalaciones de la ONU con fines militares:
- Las fuerzas israelíes han convertido edificios de la ONU en bases militares
- Las escuelas y refugios de la ONU han sido atacados en todas las grandes ofensivas de Gaza desde 2009
- Las instalaciones sanitarias que operan bajo la protección de la ONU han sido atacadas repetidamente
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Violaciones del marco jurídico:
- Estas acciones constituyen claras violaciones de la Convención sobre los Privilegios y Inmunidades de las Naciones Unidas de 1946
- Demuestran un patrón de comportamiento que se prolonga desde hace más de una década
- Muestran un desprecio sistemático por el derecho internacional humanitario
British Virgin Atlantic suspende la ruta a Tel Aviv en medio de las tensiones actuales
British Virgin Atlantic ha confirmado que suspenderá su ruta a Tel Aviv y que no tiene previsto reanudar sus operaciones en Israel, según un informe del Canal 12 de Israel
El ejército israelí arrasa Rafah, en medio de temores de un confinamiento masivo en Gaza
Hace 12 horas
Los residentes palestinos informan de que el ejército israelí está demoliendo las ruinas que quedan de Rafah, situada en el extremo sur de la Franja de Gaza.
Crece el temor de que esto forme parte de un plan más amplio para obligar a la población a entrar en un gran campo de confinamiento en tierras áridas.
Desde que Israel impuso el bloqueo total más largo de su historia sobre Gaza hace casi dos meses, no han llegado alimentos ni suministros médicos a los 2,3 millones de residentes del territorio.
Israel rompió el alto el fuego a mediados de marzo y reanudó los bombardeos sobre Gaza, apoderándose de grandes extensiones de tierra y expulsando a los residentes de las llamadas «zonas de amortiguación» alrededor de las fronteras de Gaza, incluida toda Rafah, que constituye alrededor del 20 % de la Franja.
La cadena pública israelí Kan informó el sábado de que el ejército está estableciendo una nueva «zona humanitaria» en Rafah, donde se reubicará a los civiles tras controles de seguridad para excluir a los combatientes de Hamás.
El portavoz de los huzíes ha condenado el reciente ataque estadounidense contra un centro de detención de inmigrantes africanos.
Mohammed Abdul Salam criticó a Estados Unidos por su «brutalidad» en X, afirmando que el ataque «no encubrirá el fracaso militar» al que se enfrenta Estados Unidos en su agresión a Yemen. Además, afirmó que continuar con el asalto no dará ningún resultado.
Abdul Salam también señaló el silencio de la comunidad internacional sobre los ataques aéreos, afirmando que «anima» a Washington a persistir en los ataques a zonas residenciales, presentándolas falsamente como objetivos militares.
Añadió que tales afirmaciones de Washington no las convierten en ciertas, argumentando que Estados Unidos está cometiendo deliberadamente crímenes y actos de terrorismo.
Como se informó anteriormente, al menos 68 personas murieron en el ataque y otras 47 resultaron heridas.
El enviado palestino acusa a Israel de genocidio en la audiencia de la CIJ
El enviado palestino en los Países Bajos presenta el caso de Gaza ante la CIJ y acusa a Israel de cometer genocidio.
Argumentos clave del discurso del embajador Ammar Hijazi ante la CIJ:
- Bloqueo total mantenido: Israel sigue bloqueando la entrada de alimentos, agua, medicinas y combustible a Gaza durante más de 60 días, con el respaldo del Tribunal Supremo.
- Condiciones de «campo de exterminio»: la descripción del secretario general de la ONU refleja las muertes por inanición y la catástrofe provocada por el hombre.
- Jurisdicción clara de los tribunales: el caso aborda cuestiones válidas de derecho internacional sobre los derechos de los palestinos en virtud del mandato de la ONU.
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Pruebas de anexión: Palestina demostrará la limpieza étnica sistemática de Israel en Gaza y Cisjordania mediante:
- La expansión de los asentamientos
- Los desplazamientos forzados
- La destrucción de infraestructuras
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Acusaciones de genocidio: Acusa a Israel de:
- Violar las obligaciones de la Carta de las Naciones Unidas
- Atacar operaciones humanitarias
- Buscar la desaparición de los palestinos (el primer ministro se enfrenta a una orden de detención de la CPI)
La jefa jurídica de la ONU se dirige a la CIJ sobre la crisis humanitaria en Gaza
Elinor Hammarskjold, abogada y diplomática sueca, es actualmente Secretaria General Adjunta de Asuntos Jurídicos y Asesora Jurídica de las Naciones Unidas, cargo que ocupa desde 2025. En estos momentos está hablando en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Puntos clave del discurso de Elinor Hammarskjold en la CIJ:
- Bloqueo total de la ayuda: desde el 2 de marzo no ha entrado en Gaza ningún tipo de suministro humanitario o comercial, lo que ha provocado una situación catastrófica.
- Obligaciones legales: Israel debe cumplir el derecho internacional humanitario en los territorios ocupados, lo que incluye permitir la asistencia de la ONU.
- Bajas de la ONU: al menos 295 miembros del personal de la ONU han muerto desde que comenzaron las hostilidades.
- Servicios vitales: las agencias de la ONU prestan ayuda y apoyo cruciales para el desarrollo en los territorios palestinos.
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Responsabilidades del ocupante: Israel debe mantener la infraestructura civil, incluyendo:
- Los sistemas de educación y bienestar infantil.
- Las instalaciones médicas (incluidos los hospitales establecidos por las Naciones Unidas)
- Las operaciones de socorro humanitario
Los ataques aéreos israelíes matan a 27 palestinos en Gaza, según fuentes sanitarias locales
Los ataques aéreos israelíes sobre Gaza durante la noche del domingo al lunes han dejado al menos 27 palestinos muertos, según fuentes sanitarias locales.
Desde que puso fin al alto el fuego con Hamás el mes pasado, Israel ha llevado a cabo ataques aéreos diarios sobre Gaza. El país también ha impuesto un bloqueo que impide todas las importaciones a Gaza, incluidos alimentos y medicamentos, desde principios de marzo.
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, ha criticado duramente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por sus audiencias sobre la ayuda humanitaria a Gaza, acusando al tribunal de liderar una «persecución sistemática y deslegitimación» de Israel.
En una rueda de prensa en directo, Saar afirmó que la CIJ se estaba «politizando por completo» y denunció las audiencias en La Haya como «vergonzosas».
Las audiencias de la CIJ se centran en la responsabilidad de Israel de «garantizar y facilitar» la entrega de ayuda humanitaria a la población civil palestina en Gaza, poniendo de relieve el conflicto en curso.
Desde el 2 de marzo, Israel bloquea el acceso a Gaza de suministros vitales, como alimentos y medicamentos. La agencia de alimentos de las Naciones Unidas ha advertido de una hambruna inminente en la región, donde las condiciones empeoran cada día.
Vea en directo: La CIJ examina el caso relacionado con la prohibición de Israel a la Unrwa
La Corte Internacional de Justicia comienza este lunes las audiencias sobre las obligaciones de Israel con respecto a la presencia y las actividades de la ONU, otras organizaciones internacionales y terceros Estados en la Palestina ocupada.
El caso se inició a raíz de los proyectos de ley israelíes que prohíben la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa) en octubre de 2024, un hecho que provocó la indignación mundial y llamamientos para expulsar a Israel de la ONU por violar la Carta fundacional de la organización, en particular los privilegios e inmunidades de que gozan las agencias de la ONU.
Las audiencias de la CIJ coinciden con la continuación de la prohibición de Israel de la ayuda humanitaria a la Franja de Gaza desde el 2 de marzo (más de 50 días) y la intensificación de los ataques militares que han causado la muerte de cientos de civiles desde el colapso del alto el fuego el 18 de marzo.
Más información: Vea en directo: La CIJ examina el caso relacionado con la prohibición de Israel a la UNRWA
Turquía ha negado oficialmente las informaciones según las cuales el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, presionó a los responsables de Hamás durante el fin de semana para que hicieran concesiones en las negociaciones de alto el fuego con Israel.
«La afirmación publicada por un periódico israelí no refleja la verdad», declaró a MEE el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, Oncu Keceli.
Fidan se reunió el domingo en Doha con el presidente del Consejo de la Shura de Hamás, Muhammad Ismail Darwish, y otros altos cargos para discutir los esfuerzos para alcanzar un alto el fuego a largo plazo y la necesidad de entregar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, según un comunicado turco.
El lunes, Haaretz, citando a funcionarios palestinos afiliados a Hamás, informó de que Turquía había presionado a Hamás para que hiciera concesiones a petición de Estados Unidos.
Sin embargo, fuentes internas en Ankara afirman que Turquía ha estado trabajando para negociar un acuerdo que presentar a Washington —y, si es posible, directamente al presidente estadounidense, Donald Trump— con el fin de garantizar otro alto el fuego, en lugar de presionar a los líderes de Hamás.
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí pareció acusar a un ministro británico de «libelo de sangre» por sugerir que Israel ha atacado a trabajadores humanitarios palestinos en Gaza.
Hamish Falconer, diputado laborista y ministro británico para Oriente Medio y Norte de África, publicó el sábado en la red social X: «Los trabajadores humanitarios necesitan protección y nunca deben ser blanco de ataques».
Añadió: «Tras la admisión de responsabilidad de Israel por los recientes ataques contra las instalaciones de la ONU en Gaza, debe investigar todos los ataques que han causado la muerte de cooperantes, exigir responsabilidades a los responsables y garantizar que esto no vuelva a suceder».
Horas más tarde, Oren Marmorstein, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, compartió la publicación del ministro británico y dijo: «Israel nunca ataca a los trabajadores humanitarios. Israel solo ataca a los terroristas, y cualquier otra sugerencia es una pura calumnia y debe ser retirada».
Aconsejó a Falconer «que examine las investigaciones y las medidas de rendición de cuentas en todos los casos en los que el Reino Unido fue responsable de la muerte de civiles durante conflictos armados. Esperamos que el nivel de rendición de cuentas sea el mismo que el de Israel».
Más información: Funcionario israelí acusa a ministro británico de «calumnia» por el asesinato de cooperantes en Gaza
Al menos 68 personas murieron y otras 47 resultaron heridas tras un ataque aéreo estadounidense contra un centro de detención en la provincia septentrional yemení de Saada, según informó el lunes el medio de comunicación yemení Al Masirah TV.
Las instalaciones, que albergaban a migrantes africanos, fueron atacadas como parte de las renovadas operaciones militares estadounidenses contra las zonas controladas por los huzíes. Saada se considera desde hace tiempo un bastión del movimiento Ansar Allah (huzíes) y ya ha sido blanco de ataques estadounidenses en el pasado.
El Ministerio del Interior de Yemen afirmó que el centro de detención albergaba a 115 migrantes africanos en el momento del ataque.
Al menos 23 palestinos muertos en los últimos ataques aéreos en Gaza
Fuentes médicas informaron a Al Jazeera Arabic de que los bombardeos israelíes en Gaza se han cobrado la vida de 23 palestinos desde la madrugada de hoy. Los ataques continúan mientras Israel intensifica su campaña militar contra el territorio sitiado.
Cuatro muertos en un ataque aéreo israelí contra una vivienda en Jan Yunis
Al Jazeera Arabic confirmó que cuatro personas murieron después de que aviones de combate israelíes atacaran un edificio residencial en Jan Yunis durante la noche.
Los equipos de rescate recuperaron los cadáveres de entre los escombros en el sur de Gaza. El ataque supone el último episodio de violencia en el enclave sitiado.
El gasto militar israelí se dispara un 65 % tras la guerra de Israel contra Gaza
El gasto militar mundial alcanza un récord de 2,72 billones de dólares en medio de la escalada en Oriente Medio
- El gasto militar mundial se disparó hasta los 2,72 billones de dólares en 2024, lo que supone el mayor aumento anual desde la Guerra Fría, según el SIPRI.
- El presupuesto de defensa de Israel se disparó un 65 %, hasta los 46 500 millones de dólares, su mayor aumento desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Los gastos militares representan ahora el 8,8 % del PIB, la segunda proporción más alta del mundo.
- El Líbano también aumentó el gasto en un 58 %, aunque el total se mantuvo muy por debajo, con 635 millones de dólares.
- Irán recortó el gasto militar en un 10 %, gastando 7900 millones de dólares en medio de las sanciones económicas.
- «Los aumentos importantes se limitaron a Israel y el Líbano», afirmó Zubaida Karim, investigadora del SIPRI, a pesar de las expectativas de aumentos más generalizados en Oriente Medio.
El grupo huzí de Yemen afirmó que un ataque aéreo estadounidense alcanzó un centro de detención de migrantes en la provincia de Saada, matando al menos a 30 prisioneros africanos, según su canal de noticias Al-Masirah.
Al-Masirah difundió imágenes gráficas que mostraban múltiples víctimas en el lugar, donde, según informes, había unos 100 detenidos antes del ataque.
Los ataques israelíes matan al menos a 17 palestinos en ataques nocturnos en Gaza
- Aumenta el número de muertos durante la noche: las fuerzas israelíes han matado al menos a 17 palestinos en una serie de ataques desde la medianoche, según fuentes médicas.
- Bombardeo del campo de refugiados de Maghazi: Al Jazeera Arabic informa de múltiples heridos después de que la artillería israelí alcanzara un edificio residencial en el campo de Maghazi, en el centro de Gaza.
- Khan Younis y la ciudad de Gaza, objetivos de los ataques: nuevos ataques golpean el sur y el norte de Gaza mientras el ejército israelí amplía sus operaciones.
Buenos días, lectores de Middle East Eye:
Estas son las últimas novedades de la guerra que Israel lleva 18 meses librando contra Gaza, reanudada hace casi seis semanas tras la ruptura del alto el fuego por parte de Israel:
- Aumenta el número de muertos en Gaza: los ataques israelíes matan al menos a 50 personas, entre ellas civiles en la «zona segura» designada en Al-Mawasi.
- El Líbano exige una acción global: el presidente Michel Aoun pide que se presione a Israel tras los ataques que han golpeado Beirut, dirigidos contra lo que Israel afirma que es una base de misiles de Hezbolá.
- Hezbolá rechaza la justificación israelí: el legislador Ibrahim Mousawi condena el ataque como «terrorismo contra la población civil» y niega que allí se almacenaran armas.
- Netanyahu rechaza la creación de un Estado palestino: el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, califica la idea de «locura» y la descarta como vía para la paz.
- Ocho muertos en ataques estadounidenses en Yemen: los bombardeos aéreos sobre Saná tienen como objetivo tres viviendas, lo que aumenta las tensiones en medio del conflicto regional en curso.