Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.
1. Artículo sobre Paco Fernández Buey.
Nuestro compañero José publica en Mundo Obrero este artículo en recuerdo de FFB con una referencia a la serie que estamos publicando en Espai Marx. -¡Gracias!-
Francisco Fernández Buey, la vigencia de un pensador comprometido
Fue uno de los impulsores de una renovación del pensamiento marxista uniendo el rojo del movimiento obrero, el verde ecologista, el violeta feminista y el blanco del movimiento por la paz
José Sarrión Andaluz (*)
2. La inteligencia artificial como cineasta
Presentan este corto como probablemente la primera película hecha totalmente con inteligencia artificial: el guion, todas las imágenes, hasta la voz es sintética… No sé que pensaréis vosotros. A mí no me entusiasma, pero he visto cosas peores hechas por humanos. 🙂
JANUARY | Probably the first AI cinematic short film | Artificial Intelligence
3. URSS → Rusia
El bloguero ruso Boris Rozhin (Colonel Cassad) hace un ejercicio de política ficción sobre cómo estaría ahora Rusia si si no hubiese desaparecido la URSS, puramente a partir de la proyección de los datos de los últimos años antes de la caída.
Y empieza con este cuadro en el que se comparan las pérdidas en la II Guerra Mundial con las pérdidas desde la caída de la URSS, que luego desglosa.
Con la Unión Soviética intacta, Rusia podría haber tenido 172 millones de habitantes y una economía y una renta un 67% más altas.
★ Como consecuencia de la destrucción de la Unión Soviética, Rusia ha perdido 26 millones de personas, el 40% de su economía y el 66% de su industria, según estimaciones de «Igualdad» («Равенство»). Esta es la diferencia entre las cifras reales y las cifras alternativas que se habrían desarrollado con la tasa de crecimiento soviética promediada entre 1980 y 1989.
Pérdida de población: 26 millones
Según las previsiones (https://istmat.info/files/) de Goskomstat de la URSS de 1990, a finales de 2022 podrían haber vivido en la RSFSR 172,4 millones de personas. Pero, de hecho, ahora hay 146,4 millones de personas.
Pérdida de ingresos – 41%.
La renta media mensual disponible del 80% de los rusos (sin contar a los ricos) en 2022 era de aproximadamente 25.550 rublos. Con la tasa de crecimiento y el nivel de desigualdad soviéticos, habrían sido 43.000 rublos, es decir, un 68% más.
Pérdidas para la economía: 40%.
«Como saben, en los años ochenta se produjo un «estancamiento». En 1985, el crecimiento económico se ralentizó hasta el 2,3% (https://istmat.org/files/), lo que sirvió de excusa para iniciar la perestroika. Pero a ese ritmo de crecimiento, el PIB habría sido 2,1 veces mayor ahora que en 1990, y no un 26% como de hecho ha sido. La economía rusa (PIB en PPA) habría sido de 7,7 billones de dólares en lugar de 4,6 billones y ocuparía el 4º puesto mundial tras China, Estados Unidos e India.
Pérdidas de producción – 66
Pérdidas agrícolas – 44
Pérdida de activos – 56
Pérdida geopolítica 32
Una evaluación similar de los efectos de la guerra de 1941-1945 reveló que Rusia perdió 20 millones de personas, según estimaciones de Rosstat. La economía de la Rusia soviética perdió un 44%, la industria un 41% y la agricultura un 43%. El país perdió el 45% de su riqueza y la población el 37% de sus ingresos.
Como podemos ver, la destrucción de la URSS y la transición del socialismo al capitalismo, es decir, a una etapa inferior de desarrollo social, causaron pérdidas en Rusia, que son comparables a las pérdidas de la ocupación de Hitler en 1941-1945. Si miramos más allá y consideramos la escisión de las repúblicas hermanas y las consecuencias histórico-mundiales, la destrucción de la Unión Soviética es la mayor catástrofe geopolítica de la historia de la humanidad.
@ravenstvomedia – zinc
Según una encuesta publicada por VTsIOM, el 58% de los rusos lamenta el hundimiento de la URSS. Al 48% le gustaría que se restaurara.
4. Bello sobre la contrarrevolución en India
Tal como os comentaba, entre otros países, en un libro de 2019 Walden Bello habla de India como ejemplo de contrarrevolución. No estoy muy convencido. No creo que se trata de una contrarrevolución cuando nunca ha habido un movimiento revolucionario importante. Así resume el capítulo el tuitero filipino de que os hablaba: https://twitter.com/
Walden Bello sobre la contrarrevolución en la India:
«1. Lo que está ocurriendo en la India es una contrarrevolución… es una empresa integral y fundamentalista que busca derrocar un orden democrático liberal, secular y pluralista.
2. Como todas las contrarrevoluciones, pero quizá más que las otras analizadas en este estudio, mira hacia un pasado idealizado para justificar y legitimar viejos y nuevos mecanismos y procesos de dominación.
3. Aunque ciertamente hay una dimensión reaccionaria de clase en el nacionalismo hindú -es decir, es en parte un intento de las castas privilegiadas amenazadas de reafirmar su dominio social frente a los logros alcanzados por las castas & clases inferiores en el orden democrático liberal de la India esa no es toda la historia. Al defender de forma oportunista la reforma neoliberal, la derecha hindú supo aprovechar el descontento de la burguesía india, otrora pilar del régimen del Congreso, con las restricciones estatales a sus actividades con lo que veían como estancamiento económico bajo el «socialismo» nehruviano. Igualmente significativa en este sentido ha sido la capacidad de los nacionalistas hindúes para captar la imaginación y el apoyo de las clases medias urbanas o, por utilizar los términos de Jaffrelot, «neo clases medias,» que se encuentran, en términos económicos, entre los beneficiarios de la reforma neoliberal o que esperan beneficiarse de ella.
4. Como en Indonesia y Chile, no se trata sólo de la subordinación política de la izquierda dirigida por los comunistas, sino de su total exterminio organizativo, cuando no físico.…
…Como revelaron los disturbios de Gujarat en 2002, el Sangh Parivar es perfectamente capaz de llevar a cabo el exterminio físico cuando se presenta la oportunidad.
5. la contrarrevolución tiene una caldeada base de masas, no sólo electoral, diversa. Algunas partes están organizadas en formaciones paramilitares y otras en agrupaciones de vigilantes. Mientras que algunos, como el RSS, proporcionan principalmente liderazgo ideológico y político, otros participan en acciones en las que se toman la justicia por su mano, a menudo con el más mínimo o falso pretexto, para dar una lección a la comunidad atacada, así como para fomentar la solidaridad en sus filas. En un sentido muy real, se trata de una solidaridad impregnada de derramamiento de sangre.
6. Al igual que con todas las fuerzas contrarrevolucionarias analizadas aquí, la violencia es un instrumento central en el proyecto nacionalista hindú y su empleo es una amenaza siempre presente, que sólo se ve limitada por consideraciones tácticas políticas y legales. Para la derecha hindú, una de las lecciones clave que han extraído de su periodo de ascenso de los últimos años es que la cambiante correlación de fuerzas puede permitir que incluso un criminal promotor o facilitador de genocidios como Narendra Modi llegue a primer ministro.
Por último, en la relación entre el movimiento de masas de derechas y el Estado, este último se subordina progresivamente al primero, y los representantes del Estado, como en Italia, hacen la vista gorda ante las acciones de la turba o incluso participan en ellas, como en muchos casos de linchamiento.
8. Pero lo que es especialmente destacable en la dinámica de la relación Estado-sociedad civil en la India es la sinergia entre el régimen elegido, que actúa desde arriba, y sus aliados de la «sociedad civil» que presionan desde abajo, para neutralizar y finalmente tomar el control y transformar las maquinarias administrativas y de seguridad del Estado para servir a los fines políticos e ideológicos del movimiento nacionalista hindú. Los paralelismos con el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania son sorprendentes».
-Bello, CR, 98-99
5. Un héroe de nuestro tiempo.
En una serie de podcasts sobre los jóvenes y su respuesta a la crisis climática, Peter Knapp ha entrevistado al chico que se ató a un poste durante un partido de fútbol de la Premier League. Nos cuenta sus impresiones mientras vemos las imágenes que grabó un compañero. Muy ilustrativo el tipo con la navaja y el que le da en la cabeza mientras está atado. A la vista de ese estadio enfurecido, si fuera Dios, no se si aplicaría el criterio de «Si hubiera diez justos» (Génesis 18:24). Lo que es seguro es que llegado el momento la naturaleza no será tan clemente. También es verdad que cuenta que los del Everton luego quisieron darle un premio, pero para entonces ya estaba otra vez en la cárcel.
6. Israel y Rusia
Ayer veíamos que el nuevo gobierno de ultrasuperextrema derecha israelí piensa tener mejores relaciones con Rusia. El exdiplomático indio M. K. Bhadrakumar publica en su blog este análisis con algunas pistas sobre el porqué de este cambio.
Con la vista puesta en Irán, Netanyahu se involucra en la guerra de Ucrania
En su segunda toma de posesión como Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu ha empezado a trabajar de manera inmediata. El clima internacional en el que se desenvolvió hábilmente durante casi 15 años en dos etapas como primer ministro ha cambiado hasta hacerse irreconocible.
El legado de Netanyahu en política exterior se ha vuelto apagado -principalmente, los Acuerdos de Abraham y la relación de enorme trascendencia de Israel con Rusia, que afectaron significativamente a la difícil vecindad en la que navegó con éxito por los intereses fundamentales de Israel.
Sin duda, insuflar nueva vida a los dos vectores mencionados -los Acuerdos de Abraham (lazos entre Israel y Arabia Saudí) y las relaciones de Israel con Rusia- seguirán siendo las principales prioridades de Netanyahu. Mientras que las relaciones entre Israel y Arabia Saudí afectan a la seguridad regional, las relaciones de Israel con Rusia tendrán consecuencias de gran alcance para la seguridad de Israel. Y ello por tres razones.
En primer lugar, Putin está en guerra con Estados Unidos y el mundo occidental, que son los aliados tradicionales de Israel. Pero Netanyahu es cualquier cosa menos un hombre unidimensional. Confíe en él para convertir los desafíos en nuevas oportunidades.
En segundo lugar, recuperar el brío en la relación con Moscú tiene una gran importancia colateral. Rusia se ha convertido hoy en un actor de pleno derecho en Asia Occidental y, en ciertos aspectos, podría decirse que es un socio regional más eficaz para Israel que Estados Unidos. El repliegue de Estados Unidos es evidente y el consiguiente declive de su capacidad para influir en aliados como Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos o Egipto afecta a los intereses israelíes.
En tercer lugar, durante estos 18 meses que Netanyahu ha estado fuera de la presidencia, Rusia e Irán han dado un giro a su difícil relación y la han convertido en una cuasi alianza, gracias a las sanciones occidentales contra Moscú. Netanyahu percibe la insensatez de Occidente al intentar «borrar» a Rusia.
Los medios de comunicación hablan de un posible acuerdo entre Moscú y Teherán sobre los cazas polivalentes rusos Su-35 Super Flanker de 4+ generación. Lo que da un toque intrigante es que la profundización de los lazos militares entre ambos coincide con la intención de Teherán de ampliar su programa de enriquecimiento de uranio. Irán habría alcanzado el 60% de enriquecimiento de uranio en su planta de enriquecimiento de Fordow y habría informado al OIEA de que había empezado a enriquecer uranio a niveles superiores.
Luego está la subtrama siria, en la que Israel sigue operando en el espacio aéreo de ese país, que Rusia controla, en gran parte debido al acuerdo secreto entre Netanyahu y Putin por el que Moscú consintió las actividades israelíes para contener a Irán y sus milicias y aplastar su intento de convertir Siria en otro «frente de resistencia» como Líbano o Gaza.
Sin embargo, es la guerra de Ucrania la que ha elevado drásticamente los lazos estratégicos entre Rusia e Irán. Netanyahu se da cuenta de que la incipiente cuasi-alianza ruso-iraní puede atajarse si se pone fin a la dependencia rusa de la tecnología militar iraní.
En última instancia, eso requiere que la guerra de Ucrania llegue a su fin cuanto antes y también una relajación de las sanciones occidentales. Desde luego, no debe permitirse que la guerra siga su actual curso indeterminado. Ahí es precisamente donde cabe esperar que Netanyahu concentre su formidable habilidad diplomática.
Las señales ya están ahí. Poco después de asumir el cargo de nuevo ministro de Asuntos Exteriores en el gabinete de Netanyahu, el lunes, Eli Cohen declaró que tenía previsto mantener una conversación con su homólogo ruso Sergey Lavrov el 3 de enero.
La forma en que Cohen enmarcó esta proposición desarmantemente simple durante su discurso inaugural (que fue retransmitido en directo por el servicio de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí) debe ser observada con atención: «Mañana debo hablar con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, y más tarde con otros ministros europeos».
Anteriormente, en un discurso reciente, Cohen insinuó que en la cuestión de Rusia y Ucrania, el gobierno de Netanyahu será discreto en sus declaraciones públicas, lo que apunta a una importante corrección del rumbo hacia la implicación de Rusia. El primer ministro israelí saliente, Yair Lapid, había condenado públicamente a Rusia. Desde que comenzó la operación rusa en Ucrania el 24 de febrero, Lapid no habló ni una sola vez con Lavrov, ni con Putin, mientras era primer ministro interino.
Sin embargo, incluso bajo Lapid, las políticas pro-Kiev de Israel no fueron mucho más allá de la retórica. El embajador israelí en Kiev, Michael Brodsky, declaró recientemente al Washington Post que las relaciones de Israel con Rusia están creando «límites que no pueden superarse». Brodsky añadió que Israel es consciente de la «frustración de algunos judíos ucranianos», pero «ningún gobierno de Israel va a poner en peligro este interés [con Rusia] por nadie, incluidos los ucranianos». Brodsky también señaló que la situación de Israel es «frágil», ya que no forma parte de la OTAN, y la mayoría de los judíos ucranianos entienden que Israel se encuentra en una «posición difícil».
Para Israel, Rusia no es como cualquier país. Los rusoparlantes constituyen el 15% de la población de Israel. Es un electorado influyente en la política interior israelí y tiene parentesco con la población judía de Rusia. La inversión rusa en Israel es bastante considerable y es un secreto a voces que los oligarcas rusos consideran Israel como su hogar lejos de casa.
Realmente, los cordones umbilicales que unen la cultura y la historia rusas con Jerusalén no pueden romperse fácilmente. La semana pasada, Moscú reiteró su exigencia de recuperar los activos rusos en Israel. El ex primer ministro Sergei Stepashin, que se ocupa de este asunto, anunció en Moscú que Rusia presentará una reclamación ante los tribunales israelíes por la Iglesia de María Magdalena, la Capilla de la Ascensión y la Iglesia Viri Galilaei.
Putin también ha exigido que se ponga fin al litigio que impide el traslado de la iglesia Alexander Nevsky de la Ciudad Vieja, tras los compromisos adquiridos por Benjamin Netanyahu durante un mandato anterior como primer ministro. Es concebible que estas exigencias también formen parte de la política interna rusa.
El Kremlin se siente eufórico de que Netanyahu vuelva al circuito diplomático. Lo más gratificante será que, a diferencia de la anterior configuración israelí, Netanyahu no aceptará pasivamente un papel subalterno en la asociación entre Estados Unidos e Israel.
Netanyahu dispone de una amplia red de contactos con las élites estadounidenses y no dudará en aprovecharla si están en juego los intereses israelíes. Y, sin duda, Israel es una parte interesada en la crisis ucraniana y los intereses israelíes están bien servidos si se crea un espacio para que comiencen las conversaciones de paz entre Moscú y Kiev.
Netanyahu tiene los oídos de Putin y puede desempeñar también un papel para la Administración Biden como ningún otro líder occidental puede desempeñar hoy en día. Por otro lado, el programa nuclear iraní se está convirtiendo en un volcán humeante y puede llegar muy pronto un punto en el que Netanyahu se vea obligado a actuar. Y eso podría ocurrir en el año electoral 2024, algo que la Administración Biden no puede permitirse que ocurra. Baste decir que el conflicto de Ucrania y la bomba iraní están unidos por las caderas, por así decirlo.
Putin dijo en un mensaje a Netanyahu el jueves: «En Rusia, apreciamos enormemente su contribución personal y de larga data al fortalecimiento de las relaciones amistosas entre nuestros países.» El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso se declaró «dispuesto a una cooperación constructiva» con Israel para «aclarar el clima en Oriente Próximo y en la escena internacional en general».
El 22 de diciembre, Putin llamó a Netanyahu para felicitarle por su victoria electoral y el establecimiento de un nuevo gobierno, mientras que la oficina de Netanyahu reveló en un comunicado que la conversación giró principalmente en torno al conflicto de Ucrania. Netanyahu dijo a Putin que espera que se encuentre lo antes posible una resolución para poner fin a las hostilidades y al consiguiente sufrimiento.
Netanyahu también dijo a Putin que está decidido a impedir que Irán obtenga armas nucleares y a frenar los intentos de Teherán de establecer una presencia militar en Líbano y Siria, a lo largo de la frontera septentrional de Israel.
Sin duda, Putin es todo oídos y ojos para Netanyahu. La cuestión es que Moscú sale ganando si reaparece la diplomacia en el baldío asunto de Ucrania. Ciertamente, está lejos de ser el caso que Rusia esté disfrutando de la destrucción de Ucrania o de las penas del pueblo hermano.
7. Más sobre Rusia, Turquía y Siria
También me ha parecido interesante este otro análisis en el mismo blog de M. K. Bhadrakumar. Por cierto, siempre llama Asia Occidental a lo que conocíamos como «Oriente Medio» o Próximo. No es el único, se ha vuelto bastante habitual, y me parece un cambio significativo.
Rusia se consolida en el Mediterráneo Oriental
Se está bajando el telón del brutal conflicto sirio de 11 años de duración, que inició el ex presidente estadounidense y premio Nobel Barack Obama, cuando la Primavera Árabe arrasó Asia Occidental hace dos décadas. Estados Unidos ha sufrido otro gran revés en Asia Occidental a medida que se acerca el final del año 2022. El proceso de reconciliación turco-sirio que se está desarrollando bajo mediación rusa debe considerarse una saga de traición y venganza.
Ankara recibió inmensas presiones de la Administración Obama en 2011 para que encabezara el proyecto de cambio de régimen en Siria. Obama asumió alegremente que Turquía serviría alegremente como carruaje del islamismo «moderado» para la transformación de Asia Occidental. Pero Ankara se tomó su tiempo para calibrar su política exterior y adaptarse a la Primavera Árabe antes de responder al cambiante panorama en Siria.
A Erdogan le pilló desprevenido la revuelta en Siria en un momento en el que Ankara seguía una política de «cero problemas» con los vecinos de Turquía. Ankara no estaba segura de cómo se desarrollaría la Primavera Árabe y permaneció en silencio cuando la revuelta apareció por primera vez en Túnez. Incluso sobre Egipto, Erdogan hizo un emotivo llamamiento a la salida de Hosni Mubarak sólo cuando intuyó, con razón, que Obama se estaba desvinculando del aliado incondicional de Estados Unidos en El Cairo.
Siria era la prueba definitiva y un verdadero desafío para Erdogan. Ankara había invertido mucho en la mejora de las relaciones con Siria en el marco del llamado Acuerdo de Adana en 1998, tras el enfrentamiento masivo del ejército turco con Damasco por albergar este último al líder [kurdo] del PKK, Ocalan. En un principio, Erdogan no quería que Bashar al Assad perdiera el poder y le aconsejó que se reformara. Las familias de Erdogan y Assad solían ir de vacaciones juntas.
Obama tuvo que destinar al entonces jefe de la CIA, David Petraeus, a visitar Turquía dos veces en 2012 para persuadir a Erdogan de que se comprometiera con Estados Unidos en la planificación operativa destinada a acabar con el gobierno de Assad. Fue Petraeus quien propuso a Ankara un programa encubierto de armamento y entrenamiento de rebeldes sirios.
Pero ya en 2013, Erdogan empezó a percibir que el propio Obama sólo tenía una participación estadounidense limitada en Siria y prefería liderar desde la retaguardia. En 2014, Erdogan hizo público que sus relaciones con Obama habían disminuido, diciendo que estaba decepcionado por no obtener resultados directos en el conflicto sirio. Para entonces, más de 170.000 personas habían muerto y 2,9 millones de sirios habían huido a países vecinos, incluida Turquía, y los combates habían obligado a otros 6,5 millones de personas a abandonar sus hogares dentro de Siria.
En pocas palabras, Erdogan se sintió amargado porque le habían dejado con la soga al cuello y Obama se había largado. Peor aún, el Pentágono comenzó a alinearse con los grupos kurdos sirios vinculados al PKK. (En octubre de 2014, EEUU comenzó a proporcionar suministros a las fuerzas kurdas y en noviembre de 2015, se desplegaron fuerzas especiales estadounidenses en Siria).
De hecho, desde entonces, Erdogan ha protestado en vano porque Estados Unidos, aliado de la OTAN, se ha alineado con un grupo terrorista (los kurdos sirios conocidos como YPG) que amenaza la soberanía y la integridad territorial de Turquía.
Con este telón de fondo se celebraron el miércoles en Moscú las dos reuniones entre los ministros de Defensa y los jefes de los servicios de inteligencia de Turquía y Siria, en presencia de sus homólogos rusos. El proceso de reconciliación de Erdogan con Assad es la quintaesencia de su dulce venganza por la traición estadounidense. Erdogan buscó la ayuda de Rusia, el país enemigo arquetípico en el punto de mira de Estados Unidos y la OTAN, para comunicarse con Assad, que es un paria a ojos estadounidenses. La lógica es evidente.
El jueves, el ministro turco de Defensa Hulusi Akar dijo: «En la reunión (en Moscú), discutimos lo que podíamos hacer para mejorar la situación en Siria y en la región lo antes posible, garantizando al mismo tiempo la paz, la tranquilidad y la estabilidad… Reiteramos nuestro respeto por la integridad territorial y los derechos de soberanía de todos nuestros vecinos, especialmente Siria e Irak, y que nuestro único objetivo es la lucha contra el terrorismo, no tenemos otro propósito.»
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha aconsejado a Erdogan en los últimos años que la mejor forma de abordar las preocupaciones de seguridad de Turquía es en coordinación con Damasco y que el Acuerdo de Adana podría proporcionar un marco de cooperación. La lectura del Ministerio de Defensa turco dijo que la reunión en Moscú tuvo lugar en un «ambiente constructivo» y se acordó continuar con el formato de reuniones trilaterales «para asegurar y mantener la estabilidad en Siria y la región en su conjunto.»
Sin duda, la normalización entre Ankara y Damasco repercutirá en la seguridad regional y, en particular, en la guerra siria, dada la influencia que ejerce Turquía en la oposición residual siria. Una operación terrestre turca en el norte de Siria podría no ser necesaria si Ankara y Damasco reactivaran el Acuerdo de Adana. De hecho, Akar reveló que Ankara, Moscú y Damasco están trabajando en la realización de misiones conjuntas sobre el terreno en Siria.
La disposición del ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, justo en medio de la guerra de Ucrania, a tomar el volante y navegar por su reconciliación con Siria añade una dimensión totalmente nueva a la profundización de los lazos estratégicos entre Moscú y Ankara. También para Erdogan, Siria se convierte en la más reciente adición a sus iniciativas políticas de los últimos tiempos para mejorar las relaciones de Turquía con los Estados de la región. La normalización con Siria será bien recibida por la opinión pública turca y eso tiene implicaciones para la apuesta de Erdogan por renovar su mandato en las próximas elecciones.
Desde la perspectiva siria, la normalización con Turquía será mucho más importante que el restablecimiento de los lazos con varios Estados regionales (empezando por los EAU) que en los últimos años han alimentado el conflicto. Las relaciones de Turquía con los grupos militantes sirios (por ejemplo, el Ejército Nacional Sirio y Hayat Tahrir al-Sham), su continua ocupación de territorio sirio, los refugiados sirios en Turquía (3,6 millones), etc. son cuestiones vitales que afectan a la seguridad de Siria.
A Estados Unidos le molesta que Erdogan haya normalizado las relaciones con Assad, y además con la ayuda de Rusia. Ahora es aún más improbable que renuncie a su presencia militar en Siria o a su alianza con el grupo kurdo sirio YPG (que Ankara considera una filial del PKK).
Pero el YPG se encontrará en un aprieto. Mientras Siria pide a Turquía que se retire de sus territorios (Idlib y las denominadas zonas de operaciones) y deje de apoyar a los grupos armados, Turquía insistirá en expulsar al YPG de la frontera. (El diario sirio Al-Watan, alineado con el gobierno, informó citando fuentes que en la reunión tripartita en Moscú, Ankara se ha comprometido a retirar todas sus fuerzas del territorio sirio).
De hecho, la sustitución de la milicia de las YPG por las fuerzas gubernamentales sirias a lo largo de las fronteras con Turquía conduciría al debilitamiento tanto de las YPG como de la presencia militar estadounidense. Sin embargo, la cuestión seguirá sin respuesta en lo que respecta al lugar de los kurdos en el futuro de Siria.
El Departamento de Estado estadounidense declaró recientemente: «Estados Unidos no mejorará sus relaciones diplomáticas con el régimen de Assad y no apoya que otros países mejoren sus relaciones. Estados Unidos insta a los Estados de la región a considerar cuidadosamente las atrocidades infligidas por el régimen de Assad al pueblo sirio durante la última década. EE.UU. cree que la estabilidad en Siria y en la región en general puede lograrse a través de un proceso político que represente la voluntad de todos los sirios.»
Las reuniones de la semana pasada en Moscú demuestran que la posición de Rusia en la región de Asia Occidental dista mucho de estar definida por el conflicto de Ucrania. La influencia rusa en Siria permanece intacta y Moscú seguirá dando forma a la transición de Siria fuera de la zona de conflicto y consolidando su propia presencia a largo plazo en el Mediterráneo oriental.
OPEC Plus ha ganado tracción. Los lazos de Rusia con los Estados del Golfo no dejan de crecer. Los lazos estratégicos Rusia-Irán están en su nivel más alto de la historia. Y el regreso de Benjamin Netanyahu como primer ministro significa que los lazos ruso-israelíes se encaminan hacia un restablecimiento. Está claro que la diplomacia rusa está en racha en Asia Occidental.
La opinión generalizada era que los intereses geopolíticos de Rusia y Turquía chocarían inevitablemente cuando se abrieran las compuertas en Ucrania. Aquí radica la paradoja, pues lo que ha ocurrido es todo lo contrario.
8. Del jardín inglés al neoliberalismo
Hemos hablado últimamente de los Patnaik. Y ayer de un artículo de Prashad en la revista del PCI(M) Peoples Democracy. Pues en ese mismo número se publica un artículo de Prabhat Patnaik que aquí os paso traducido.
Imperialismo y crisis agraria
Prabhat Patnaik
2 de enero de 2023
La hegemonía del imperialismo se asocia inevitablemente con una crisis agraria en los países del Sur global; de hecho, la crisis agraria no es más que la otra cara del ascenso del imperialismo. Esto es evidente en el caso de la agricultura india. Durante el periodo colonial se produjo una crisis agraria más o menos perpetua, cuya manifestación más cruda fueron las hambrunas recurrentes. El dominio colonial en la India comenzó con la adquisición por la Compañía de las Indias Orientales de los derechos de recaudación de ingresos sobre Bengala del emperador mogol Shah Alam en 1765. En cinco años, en 1770, Bengala fue devastada por una hambruna, quizá la peor de la historia mundial, en la que, según los propios funcionarios de la Compañía, murieron 10 millones de personas de una población total en Bengala de 30 millones. El dominio británico terminó una vez más con una hambruna masiva en 1943-44, en la que se estima que perecieron al menos 3 millones de personas en Bengala.
La hambruna al principio del dominio británico se debió a las exorbitantes exigencias de ingresos; la hambruna al final del dominio británico también se debió a las excesivas exacciones al pueblo de Bengala, en forma de inflación causada por un nivel anormalmente alto de financiación del déficit, además de la recaudación de impuestos, para financiar los gastos de guerra de los Aliados en el sur de Asia. Las víctimas de las hambrunas fueron siempre predominantemente la población rural, formada por el campesinado y los jornaleros agrícolas. Pero además de las hambrunas, el endeudamiento, la miseria y la desposesión del campesinado fueron características comunes del régimen colonial.
Tal rapacidad por parte de los gobernantes coloniales no era sólo un fenómeno arbitrario; estaba necesariamente ligada al desarrollo del capitalismo en Gran Bretaña, y en la metrópoli en general. El capitalismo en la metrópoli requiere una serie de productos primarios, consistentes en materias primas y granos alimenticios de los que no puede prescindir y que, al mismo tiempo, no puede cultivar dentro de sus propias fronteras, ni en absoluto, ni en cantidades suficientes, ni durante todo el año. El caso del petróleo, del que sólo el 11% del total de las reservas conocidas en el mundo se encuentran en las regiones templadas que constituyen la base del capital, es muy discutido. Pero a menudo se pierde de vista la misma dependencia del resto del mundo, especialmente de las tierras tropicales y subtropicales, para una variedad de bienes agrícolas.
El capitalismo, por ejemplo, surgió con la revolución industrial de finales del siglo XVIII y principios del XIX, y la industria más importante fue la textil del algodón. Pero Gran Bretaña, el país que fue testigo de esta revolución, no podía cultivar algodón en absoluto; tenía que abastecerse de algodón en bruto mediante importaciones procedentes de tierras tropicales y subtropicales. Para satisfacer la demanda de la metrópoli de todas estas materias primas, en primer lugar había que introducir en estas tierras la producción de mercancías, producción de mercancías en el sentido estricto en el que las decisiones de producción se toman exclusivamente en función de las señales del mercado, sin preocuparse por la autosuficiencia alimentaria ni a nivel familiar ni a nivel local o nacional. Y, en segundo lugar, si había que abastecer suficientemente a la metrópoli de tales materias, entonces, dada la limitada masa de tierra de las regiones productoras, había que comprimir allí la demanda local de estos productos (o de productos cultivados en las mismas tierras).
El sistema fiscal colonial lograba ambos objetivos para la metrópoli. El paso de los impuestos sobre la producción, como en la India mogol, a un impuesto sobre la tierra en metálico bajo el colonialismo, junto con la imposición de rígidos plazos de pago de impuestos bajo este último, obligó al campesinado a pedir préstamos a los comerciantes para hacer frente al pago de impuestos; y los comerciantes, a su vez, insistieron en que los campesinos produjeran determinados cultivos y les vendieran a precios precontratados como condición para adelantar dichos préstamos. De este modo, la producción de mercancías se introdujo en la agricultura campesina, no directamente, sino de forma refractaria, ya que los propios mercaderes respondían a las señales del mercado. Al mismo tiempo, la propia imposición de pesados impuestos al campesinado, junto con la desindustrialización que se produjo a raíz de las importaciones de mercancías mecanizadas procedentes de la metrópoli, redujo los ingresos de los trabajadores y, por tanto, les impuso una compresión de la demanda que liberó las mercancías deseadas por la metrópoli. De este modo, el sistema fiscal colonial cumplía los dos objetivos del imperialismo, que además tenía la «ventaja» de que obtenía estos bienes para la metrópoli sustancialmente gratis.
Con el fin del colonialismo se acabó este arreglo; además, el régimen dirigista en el ámbito de la economía que se instauró en la India independiente alivió la perpetua crisis agraria que había caracterizado al colonialismo. Por supuesto, la concentración de la tierra no terminó; el latifundismo continuó, y varios de los terratenientes se convirtieron en terratenientes capitalistas a la manera de los junkers prusianos; la explotación del campesinado se mantuvo. Pero la crisis agraria, ya fuera en forma de hambrunas devastadoras o en forma de endeudamiento debilitante, emigración masiva a las ciudades o suicidios masivos, dejó de caracterizar a la agricultura campesina.
Sin embargo, con la adopción de las políticas neoliberales, que supusieron someter la economía a la hegemonía de las finanzas globalizadas, con las que la gran burguesía india se integró estrechamente, las cosas cambiaron. Volvió la hegemonía metropolitana en el ámbito de la economía, aunque ahora con la connivencia de la gran burguesía nacional. Y la crisis agraria volvió, esta vez no en forma de hambrunas, sino en forma de creciente miseria campesina, endeudamiento agobiante que llevó a suicidios masivos y migración a las ciudades en busca de empleos que eran pocos y distantes entre sí, todo ello derivado de la disminución de la rentabilidad de la agricultura india. Este declive fue tan agudo que hizo que la agricultura campesina fuera más o menos inviable; y se ejerció una presión adicional sobre el campesinado a través de la privatización de servicios esenciales como la educación y la sanidad, que los encarecieron mucho más.
La razón de este cambio de política hacia la agricultura campesina, aparte del deseo general del gran capital de invadir la pequeña producción y la agricultura campesina, que ahora tiene la oportunidad de hacerse realidad, es la reafirmación del doble objetivo mencionado anteriormente. Estos son: atraer a los campesinos al ámbito de la auténtica producción de mercancías; e imponer una compresión de la demanda en nuestra economía para que la metrópoli disponga de suministros adecuados. Dicha compresión de la demanda se efectúa ahora mediante medidas de austeridad fiscal y de política monetaria restrictiva impuestas a través de los programas del FMI. Por supuesto, esto no proporciona a la metrópoli los productos tropicales y subtropicales que necesita de forma gratuita como en la época colonial (aunque un elemento de «fuga» a escala limitada continúa incluso después de la descolonización, a través del intercambio desigual, el pago de patentes y otros medios similares); pero garantiza que se pongan a disposición de la metrópoli los suministros adecuados sin causar inflación ni en la metrópoli ni en la periferia.
El otro objetivo de la metrópoli, el de imponer la producción de mercancías, pretende que la producción se ajuste a lo que dicta el mercado. Exige, entre otras cosas, el abandono de toda consideración como la autosuficiencia alimentaria (incluso a un nivel bajo de ingresos y de poder adquisitivo). Un cambio importante que se ha producido desde la época colonial es que los países metropolitanos se han convertido en productores excedentarios de cereales alimentarios, lo que desde su punto de vista hace aún más urgente que los países de la periferia como la India abandonen su autosuficiencia en cereales alimentarios. India ya ha abandonado su política de apoyo gubernamental a los precios de los cultivos comerciales; pero en el caso de los cereales alimentarios, el mecanismo de precios de apoyo y de compra, y las operaciones de compra para alimentar el sistema público de distribución, siguen manteniéndose a pesar de las presiones de la OMC, porque ningún gobierno se ha atrevido a acceder a tales presiones.
El gobierno de Modi pensó que al amparo del discurso distractor del Hindutva, y aprovechando la pandemia, podría llevar a término esta agenda metropolitana. Sus tres infames leyes agrarias tenían precisamente este objetivo. Pretendían eliminar el sistema de precios de apoyo a los cereales y allanar el camino a la corporativización de la agricultura, ¡todo ello en nombre de la mejora de la suerte de los campesinos! Pero la lucha decidida del campesinado desbarató este plan.
Sin embargo, este retroceso del gobierno es sólo temporal. Comprometido con el neoliberalismo como está el gobierno de Modi, y por lo tanto con la agenda de eliminar toda intervención gubernamental en los mercados, incluido el mercado de granos alimenticios, volverá con las mismas medidas una vez más cuando surja una oportunidad adecuada; detrás de su rimbombante discurso de «nacionalismo» está la rendición más abyecta a las demandas imperialistas, la sumisión más cobarde al dictado imperialista. Sin embargo, la aplicación de estas medidas no sólo reducirá la producción de cereales alimentarios en el país, sino que también significará la liquidación del sistema público de distribución, ya que ningún PDS puede funcionar de manera significativa sobre la base de cereales importados. Lo que significará para India queda demostrado por el ejemplo africano, donde el abandono de la autosuficiencia alimentaria ha convertido a varios países en dependientes de las importaciones y vulnerables a las hambrunas, incluso ahora tras la guerra de Ucrania, que ha interrumpido el suministro mundial de cereales.
De ahí que tanto la superación de la crisis agraria como la preservación de la autosuficiencia alimentaria exijan defender al campesinado frente a las exigencias del imperialismo.
9.Más sobre el debate colapsismo-GND
Quizá ya habéis visto que en mientras tanto también publican un artículo de Asier Arias sobre la reciente polémica colapsismo-GND. Os lo paso, por si acaso.
https://mientrastanto.org/219/
10. Relaciones económicas Europa-Rusia 2022.
Como veíamos hace poco con el caso japonés, en realidad, a pesar de las sanciones, las relaciones comerciales entre Europa y Rusia CRECIERON durante el 2022. Es verdad que buena parte debió ser probablemente en la compra desesperada de combustibles antes del inicio de la prohibición, pero los datos ahí están. Excepto los chihuahuas bálticos y algún otro vecino enfurecido (Finlandia, Suecia…), los demás aumentaron el nivel de intercambio. En el caso español, un 51% respecto a 2021:
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Es muy posible que la cosa cambie este año. Parece, según Bloomberg, que sí que se está notando ya la presión occidental de las sanciones. Os paso un artículo al respecto. Supongo que es la traducción -mala, al menos en el título: «¿en lo que sanciones?»- del artículo original:
Flujos de petróleo ruso se desploman al mínimo en lo que sanciones aprietan al país
martes, 3 de enero de 2023. Las entradas al cofre de guerra del Kremlin de su derecho de exportación de crudo cayeron US$15 millones, o un 12%, a US$108 millones Bloomberg
Los envíos de crudo de Rusia cayeron al nivel más bajo para 2022 en las últimas cuatro semanas del año, ya que las sanciones afectaron las exportaciones de Moscú. Los cargamentos con destino a China, India y Turquía, que se han convertido en un salvavidas para los suministros rusos desplazados de Europa, experimentaron una tercera caída consecutiva.
Los flujos marítimos totales del país cayeron en 117.000 barriles por día a 2,615 millones de barriles en un promedio de cuatro semanas. Los volúmenes también disminuyeron semana tras semana, aunque se recuperaron de una caída a mediados de mes relacionada con el clima.
Las entradas al cofre de guerra del Kremlin se hundieron en medio de una combinación de sanciones del G-7 y la Unión Europea diseñadas para castigar al presidente Vladimir Putin por la invasión de Ucrania en febrero pasado.
Las tormentas parecieron jugar un papel importante en la interrupción de los flujos de los puertos del Mar Negro y el Pacífico el mes pasado, con las cargas en Kozmino detenidas por el mal tiempo durante más de 11 días en diciembre, según el operador del oleoducto Transneft Pjsc. Pero la escasez de buques para transportar cargamentos en las distancias mucho más largas requeridas luego de una prohibición de la UE sobre las importaciones de crudo transportado por mar desde Rusia también puede estar teniendo un impacto.
La prohibición de la UE que entró en vigor el 5 de diciembre cerró el mercado petrolero más cercano a Moscú, que absorbió aproximadamente la mitad de las exportaciones marítimas de Rusia a principios de año. Con la excepción de un pequeño volumen entregado a Bulgaria, los flujos marítimos de crudo ruso al bloque se detuvieron por completo, como estaba previsto.
La prohibición ha llevado a viajes mucho más largos para los envíos, con viajes que ahora toman un promedio de 31 días desde los puertos del Báltico a la India, en comparación con solo siete días desde las mismas terminales a Rotterdam. Eso está ejerciendo más presión sobre la cada vez menor flota de barcos cuyos propietarios están dispuestos a transportar cargamentos rusos.
El país depende cada vez más de sus propios barcos y de la llamada «flota en la sombra» de barcos generalmente más antiguos propiedad de compañías pequeñas, a menudo desconocidas, que han surgido en los últimos meses. Los petroleros de propiedad europea aún pueden transportar crudo ruso, siempre que se venda a un precio inferior a US$60 por barril, introducido al mismo tiempo que la prohibición de importación. Pero pocos lo están haciendo ahora.
En otros lugares, los buques cisterna que transportan el crudo Sokol de Rusia esperan mucho más de lo habitual para transferir cargamentos a otros barcos frente al puerto surcoreano de Yeosu, lo que reduce la cantidad de cargamentos que pueden transportar cada mes.
Por su parte, el volumen de crudo de los buques que se dirigían a China, India y Turquía, los tres países que se han perfilado como los únicos compradores significativos de los desplazados suministros rusos, más las cantidades de los buques que aún no tienen destino final, descendieron en los cuatro semanas al 30 de diciembre a un promedio de 2,42 millones de barriles por día.
Los petroleros que transportan crudo ruso se están volviendo más cautelosos sobre sus destinos finales. Los buques que transportaban 19 millones de barriles de crudo ruso, el equivalente a 680.000 barriles por día de exportaciones, partieron del puerto sin mostrar un destino final claro en las cuatro semanas hasta el 30 de diciembre. Es probable que muchos de los que salen de las terminales del Báltico y el Mar Negro comiencen a señalar Los puertos indios una vez que pasan por el Canal de Suez, mientras que los envíos a los Emiratos Árabes Unidos son cada vez más comunes.
Ha habido un resurgimiento en las transferencias de crudo ruso de barco a barco, tanto frente a la ciudad española de Ceuta en el norte de África como frente a la costa griega cerca de Kalamata. El Vlcc Lauren II ha tomado una carga de 100.000 toneladas en Ceuta y es probable que tome dos más antes de viajar de África a Asia, liberando a los barcos más pequeños capaces de cargar en las terminales bálticas de Rusia para transportar cargas en distancias más cortas.
Flujos de Crudo por Destino:
Sobre una base promedio de cuatro semanas, las exportaciones marítimas totales cayeron en 117.000 barriles por día. Con 2,615 millones de barriles por día, los flujos promedio de cuatro semanas fueron los más bajos del año. Los envíos a Europa se han secado casi por completo, mientras que los de Asia también han disminuido.
Todas las cifras excluyen los cargamentos identificados como grado Kebco de Kazajstán. Estos son envíos realizados por KazTransoil JSC que transitan por Rusia para su exportación a través de Ust-Luga y Novorossiysk.
Los barriles kazajos se mezclan con crudo de origen ruso para crear un grado de exportación uniforme. Desde la invasión de Ucrania por Rusia, Kazajstán ha cambiado el nombre de sus cargamentos para distinguirlos de los enviados por empresas rusas. El crudo en tránsito está específicamente exento de las sanciones de la UE.
Europa
Las exportaciones de crudo por vía marítima de Rusia a países europeos cayeron a 167.000 barriles por día en los 28 días hasta el 30 de diciembre, siendo Bulgaria el único destino europeo. Estas cifras no incluyen los envíos a Turquía.
Un mercado que consumía más de 1,5 millones de barriles diarios de crudo de corta distancia, procedente de terminales de exportación en el Báltico, el Mar Negro y el Ártico, se ha perdido casi por completo, para ser sustituido por destinos de larga distancia en Asia, mucho más costosos. y requiere mucho tiempo para servir.
No se envió crudo ruso a los países del norte de Europa en las cuatro semanas hasta el 30 de diciembre.
Las exportaciones a los países mediterráneos continuaron cayendo, cayendo a 57.000 barriles por día en promedio en las cuatro semanas hasta el 30 de diciembre y marcando otro mínimo para el año. Los flujos a la región cayeron por octava semana.
Turquía fue el único destino para el crudo transportado por mar ruso en el Mediterráneo, pero los flujos allí también cayeron, cayendo al nivel más bajo desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia en un promedio de cuatro semanas. Los envíos al país en las cuatro semanas hasta el 30 de diciembre fueron una sexta parte de los niveles observados a principios de noviembre, aunque algunos de los barcos que aún no han mostrado destinos podrían terminar en Turquía.
Los flujos a Bulgaria, ahora el único mercado de crudo del Mar Negro de Rusia, retrocedieron desde un máximo de 10 semanas a 167.000 barriles por día. Bulgaria obtuvo una exención parcial de la prohibición de la UE, que debería respaldar las entradas ahora que el embargo ha entrado en vigor.
Asia
Los envíos promedio de cuatro semanas a los clientes asiáticos de Rusia, más aquellos en barcos que no muestran un destino final, que normalmente terminan en India o China, descendieron en la semana hasta el 30 de diciembre. Si bien el volumen que se dirige a India parece haberse desplomado, la historia muestra que la mayoría de las cargas en los barcos que inicialmente no muestran un destino final terminan allí.
El equivalente a más de 400.000 barriles por día estaba en barcos que mostraban destinos como Port Said o Suez, o que ya han sido o se espera que sean transferidos de un barco a otro frente al puerto surcoreano de Yeosu. Esos viajes generalmente terminan en puertos de la India y aparecen en el cuadro a continuación como «Asia Desconocida».
Los volúmenes «desconocidos», que ascienden a 284.000 barriles por día en las cuatro semanas hasta el 30 de diciembre, son los de los petroleros que muestran un destino de Gibraltar, Malta o ningún destino. La mayoría de esos cargamentos transitan por el Canal de Suez, pero algunos podrían terminar en Turquía.
Flujos por ubicación de exportación
Los flujos agregados de crudo ruso cayeron 269.000 barriles por día, o un 9%, en los siete días hasta el 30 de diciembre. Los envíos del Báltico disminuyeron un 25% con respecto a la semana anterior, mientras que los del Mar Negro aumentaron un 16%. Los volúmenes cargados desde la terminal del Ártico en Murmansk también cayeron, mientras que los del Pacífico cambiaron poco. Las cifras excluyen los volúmenes de Ust-Luga y Novorossiysk identificados como grado Kebco de Kazajstán.
Ingresos de exportación
Las entradas al cofre de guerra del Kremlin de su derecho de exportación de crudo cayeron US$15 millones, o un 12%, a US$108 millones en los siete días hasta el 30 de diciembre, mientras que el ingreso promedio de cuatro semanas cayó US$3 millones a US$110 millones. Aunque los ingresos semanales por derechos de exportación se han recuperado de la caída observada en la semana hasta el 16 de diciembre, el promedio de cuatro semanas menos volátil fue el más bajo del año.
La tasa de impuestos de diciembre fue de US$5,91 por barril, con base en un precio promedio de los Urales de US$71,1 por barril, según cifras del Ministerio de Finanzas de Rusia. La tasa de impuestos para enero es un 61% más baja a US$2,28 por barril, su nivel más bajo desde junio de 2020, cuando los precios del petróleo se vieron afectados por la crisis de Covid-19.
Sin embargo, la caída se debe en parte a un cambio en la fórmula utilizada para calcular las tasas arancelarias para 2023, con el país dejando de gravar las exportaciones y trasladando la carga a la producción como parte de su maniobra fiscal de varios años. El plan contempla la eliminación gradual de los aranceles a la exportación a principios de 2024.
Flujos de origen a ubicación
Los siguientes gráficos muestran el número de barcos que salen de cada terminal de exportación y los destinos de las cargas de crudo de las cuatro regiones de exportación.
Un total de 24 petroleros cargaron 18,4 millones de barriles de crudo ruso en la semana hasta el 30 de diciembre, según muestran datos de seguimiento de buques e informes de agentes portuarios. Eso es 1,9 millones de barriles menos, o un 9%, con respecto a la semana anterior. Los destinos se basan en el lugar al que los barcos indican que se dirigen en el momento de la redacción, y es casi seguro que algunos cambiarán a medida que avancen los viajes. Todas las cifras excluyen los cargamentos identificados como grado Kebco de Kazajstán.
El volumen total de los barcos que cargan crudo ruso desde las terminales del Báltico cayó un 25%, revirtiendo gran parte de la ganancia de la semana anterior.
Los flujos fueron menores tanto en Primorsk como en Ust-Luga, con tres petroleros menos que embarcaron cargamentos que durante la semana anterior.
Los envíos desde Novorossiysk en el Mar Negro aumentaron por segunda semana. Cuatro petroleros cargaron cargamentos de crudo ruso en el puerto en la semana hasta el 30 de diciembre.
Los envíos al Ártico se redujeron en los siete días hasta el 30 de diciembre con dos barcos saliendo de Murmansk durante la semana. Ambos barcos se dirigen a Asia a través del Canal de Suez.
Los envíos desde el Pacífico se han recuperado de la caída observada en la semana hasta el 16 de diciembre. Las cargas de petróleo de Kozmino se detuvieron durante más de 11 días en diciembre debido a las tormentas, según el operador de oleoductos Transneft, que probablemente explica la caída en volúmenes vistos esa semana.
Todos los cargamentos que se dirigen a destinos desconocidos están en barcos que van a Yeosu en Corea del Sur, donde es probable que realicen transferencias de barco a barco fuera del puerto, como lo han hecho los petroleros anteriores, o en barcos que ya han tomado cargamentos en de esta manera, pero aún no muestran los destinos finales.
Todos los cargamentos de crudo Sokol cargados desde que se reiniciaron los envíos en octubre se han movido de esta manera. Varios de los buques receptores que inicialmente permanecieron anclados frente al puerto ahora se dirigen a India, otros se han trasladado al sur a Johor en Malasia para anclar allí. El área es un área de transbordo popular para cargamentos de crudo.