Miscelánea 3/4/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Renegados del fin de la historia.
2. Diario de Gaza 13
3. Más sobre la posible capacidad militar de Hezbolá
4. El miedo israelí al alto el fuego
5. Resumen de la guerra en Palestina, 2 de abril.
6. Autocracia electoral
7. Otra entrevista a Sarah Wagenknecht
8. Los orígenes de Hamás
9. El armamento de Hezbolá

1. Renegados del fin de la historia

A raíz de la publicación de un libro de una profesora de la LSE, un pequeño ajuste de cuentas con gente como Fukuyama y Sachs, defensores en su momento de la teoría del «fin de la historia». https://www.elsaltodiario.com/

El fin de la historia y sus desencantados

Muchos de los partidarios de las teorías del ‘fin de la historia’ y la ‘doctrina del shock’ de los años noventa parecen hoy renegar de sus antiguos postulados

Fernando López Castellano 1 abr 2024 06:00

El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos” (A. Gramsci).

La lectura de la obra Libre. El desafío de crecer en el fin de la historia, de la profesora de la London School of Economics, Lea Ypi, invita a reflexionar sobre la conmoción que sacudió hace tres décadas a la antigua Unión Soviética. En el libro, una preadolescente Lea observa con estupor la grave crisis social, política y económica que asola su país, Albania, y la nueva fórmula que, como bálsamo de Fierabrás, prometía curarlo todo: la terapia de choque. Se trataba, como en la psiquiatría, de aplicar en el cerebro de la “loca” economía planificada unas descargas eléctricas para aliviar los síntomas de su grave enfermedad mental. La terapia se estaba aplicando en Rusia y consistió en un programa ortodoxo de estabilización, la fórmula del Consenso de Washington, que «recomendaba» estabilizar, liberalizar y privatizar la economía, rápida y simultáneamente, para pasar del modelo económico de la extinta URSS al sistema capitalista de la Federación Rusa.

En el tiempo transcurrido entre los sucesos relatados por Lea Ypi y la actualidad, el neoliberalismo ha incumplido sus promesas de prosperidad y bienestar en el mundo occidental, dando lugar a una desconfianza generalizada en el sistema político y en la teoría económica que las sustentaba. En los territorios del espacio postsoviético se ha consolidado un caso canónico de “implantación del subdesarrollo”. Casi de forma simultánea a la publicación del libro de Lea Ypi han aparecido varios textos que permiten abordar el giro ideólogico de dos personajes que tuvieron un papel destacado en los hechos narrados por su implicación en la defensa del sistema capitalista y que ahora reniegan de sus antiguos postulados.

Con el enunciado que da título a este artículo se quiere poner de manifiesto tal giro y señalar al politólogo Francis Fukuyama quien, en 1989, declaró el “fin de la historia” y, en 2022, convocaba a los “desencantados” del liberalismo; y al economista Jeffrey Sachs, que, a principios de la década de los 1990 era partidario de la transición rápida al capitalismo y ahora reclama el fin de la pobreza como medio de lograr un mundo más próspero y seguro.

Como es sabido, en la primavera de 1985 se produjo en la Unión soviética una alteración del orden vigente, sustentada en dos promesas: una política de transparencia (glásnost) y una política de reconstrucción económica (perestroika). Desde una óptica casi keynesiana, el viceprimer ministro económico del gobierno soviético, Grigori Yavlinski, abogaba por una transición gradual, controlada por el Estado, y un “Plan Marshall”, introduciendo paulatinamente los mecanismos de mercado para salvaguardar al Estado y sus programas sociales. La reforma fracasó y su artífice, Mijail Gorbachov, dimitió en 1991, siendo reemplazado por los partidarios de una rápida transición al capitalismo. En octubre de ese año, a pocos meses del fallido golpe de Estado, la ley de la oferta y la demanda colocó a Boris Yeltsin en la cima del poder, como sentenció Manuel Vázquez Montalbán.

En 1992, el primer ministro en funciones, Yegor Gaidar, promovió la aplicación de la “terapia de choque”. A las medidas de estabilización se unió la mayor transferencia de activos públicos a manos privadas de la historia. Con el objetivo teórico de crear una nueva clase de propietarios que apostaran por el nuevo sistema capitalista, Anatoly Chubáis, viceprimer ministro de la Federación Rusa, se implicó en la tarea con celo religioso, como refiere David Hoffman, entonces jefe de la oficina de Moscú de The Washington Post. En 1996, Yeltsin promulgó la segunda ola de privatizaciones para atraer capitales transnacionales, pero del caos generado por la rapidez con que se llevó a cabo surgió la oligarquía, que se apropió de las empresas estratégicas del Estado y las riquezas naturales a bajo precio.

La terapia de choque neoliberal tuvo resultados desastrosos. Se infravaloró y se vendió, o se perdió, casi toda la industria, cayó la moneda, provocando una elevada inflación y la erosión de los ahorros de la mayoría de la ciudadanía; el desempleo aumentó drásticamente y se suprimieron las subvenciones públicas, sumiendo a gran parte de la población en la pobreza. Al finalizar el siglo, la nueva clase de industriales y banqueros que se había enriquecido mediante la corrupción, el engaño y el saqueo, acaparando un enorme poder, se alió con Borís Yeltsin para nombrar primer ministro a Vladimir Putin, un oscuro ex agente del KGB, confiando en su lealtad y sin advertir que estaban creando un monstruo que pronto serían incapaces de controlar.

En 1989, al hilo de los acontecimientos que se estaban produciendo en la Unión Soviética, Francis Fukuyama publicó un breve artículo que contenía una provocadora hipótesis: la democracia liberal podía constituir “el punto final de la evolución ideológica de la humanidad”, la “forma final de gobierno”, y que como tal rubricaría “el fin de la historia”. El artículo dio lugar al libro The end of History and the last man, editado dos años más tarde con gran eco mediático, en el que abundaba en la misma idea. Fukuyama consideraba que la democracia liberal en lo político y el capitalismo en lo económico eran el último eslabón de la historia evolutiva de las ideas. Según Fukuyama, la nueva etapa del hombre posthistórico, “el último hombre”, que se iniciaba con el fin del modelo comunista conduciría a un mundo de paz y prosperidad en el que los avances científicos y tecnológicos marcarían el curso de la historia, y donde las relaciones internacionales se basarían en el “dulce” comercio, sin guerras, ni conflictos étnicos o territoriales.

En 1999, al cumplirse el décimo aniversario de la publicación del artículo mencionado, Fukuyama seguía defendiendo su provocativa hipótesis, imputando los equívocos que había suscitado a una cuestión semántica. Muchos lectores, escribió, no comprendieron que aludía a la historia en su sentido hegeliano y marxista de evolución progresiva de las instituciones políticas y económicas humanas, pero sustituyendo el socialismo como final del proceso por la democracia y la economía de mercado. En su última obra, publicada en 2022, El liberalismo y sus desencantados. Cómo defender y salvaguardar nuestras democracias liberales, vuelve a incidir en que el concepto de fin de la historia no se refería a que no sucedería nada más, sino que buscaba legitimar al liberalismo como “la forma política definitiva en la historia”. En su defensa del liberalismo, “una doctrina que protege los derechos individuales y limita el poder del Estado”, sostiene que las políticas llevadas a cabo por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, apoyados por economistas neoliberales como Milton Friedman, lo distorsionaron provocando un grave deterioro de las condiciones económicas y sociales.

A la vez que Fukuyama profetizaba el fin de la historia, en 1990, Jeffrey Sachs formaba parte del comité de expertos que, en nombre del Instituto de Harvard para el Desarrollo Internacional, recomendó la terapia de choque de resultados letales para Rusia. En la actualidad, Sachs es el director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia y presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, y niega cualquier tipo de responsabilidad en la catástrofe producida por las políticas implementadas. Su objetivo, sostiene ahora, no era asesorar en materia de privatización, que estaba a cargo de Andrei Shleifer, otro miembro del mismo instituto, sino realizar “un experimento controlado”, para evitar la crisis social y geopolítica, provocada por la disolución de la Unión Soviética.

En su descargo, Sachs arguye que siempre defendió la ayuda financiera de Occidente a Rusia y la aprobación por parte de Estados Unidos de unas medidas que, en el caso de Bolivia y Polonia, habían sido exitosas, pero tanto la ayuda como las medidas fueron rechazadas en los casos de Gorbachov y Yeltsin, porque en la Casa Blanca “dominaban la política y la geopolítica, no la buena economía”. Sachs recuerda que a comienzos de la década de los 90, el objetivo de los neoconservadores Richard Cheney, Paul Wolfowitz y Donald Rumsfeld era provocar nuevas guerras tendentes a eliminar a los países aliados de la antigua Unión Soviética. La guerra en Ucrania sería, en su opinión, el último eslabón de un proyecto de efectos devastadores para países como Irak, Siria o Libia y un desastre económico para Estados Unidos. También niega que se inclinara por una transición rápida y no gradual, como sostienen sus críticos desde la academia, motivados, en su opinión, por razones políticas y no por análisis objetivos.

Pero sus trabajos de la época desmienten rotundamente tales afirmaciones y lo muestran como el hombre de las dos caras, como lo ha calificado J. Wilson: el adalid de una forma brutal de ingeniería de libre mercado llamada “terapia de choque” (Dr. Shock) y el experto “evangélico” en desarrollo y “salvador” del Tercer mundo (Sr. Aid). Entre 1990 y 1994, Sachs defendió reiteradamente que Europa del Este debía dar un salto rápido y espectacular hacia la propiedad privada y al sistema de mercado, estabilizando los precios y disciplinando a las empresas estatales mediante la privatización. La insuficiencia de los ajustes presupuestarios y la política monetaria contractiva para detener la alta tasa de inflación, dejó escrito, debía paliarse mediante el control de salarios, impidiendo los contratos laborales indefinidos, la indexación de salarios y los ajustes salariales automáticos a la inflación pasada. Los dramáticos efectos de tales políticas en términos de despidos y quiebras serían transitorios porque el creciente sector privado absorbería a los trabajadores excedentes.

En definitiva, la profecía de Fukuyama fue desmentida muy pronto y el mundo no es más pacífico y próspero que en 1989, pero “el fin de la historia” puso las bases de la doctrina económica neoliberal dominante durante las últimas décadas, y la “terapia de choque” constituyó su aplicación práctica en buena parte del mundo. Lo que se acabaron fueron las certezas, y las Guerras yugoslavas (1991-2001), la invasión y ocupación de Afganistán en 2001, como respuesta al 11-S, la guerra de Iraq en 2003, la invasión rusa de Ucrania y la apocalíptica respuesta israelí al ataque del 7 de octubre de 2023, muestran que la única manera de salvar el futuro es un renacimiento de la historia.

2. Diario de Gaza 13.

Una nueva entrada en Orient XXI de este periodista palestino en Gaza.

https://orientxxi.info/

«Mi suegro dejó esta vida para dejar de sufrir humillaciones».
Rami Abou Jamous escribe su diario para Orient XXI. El fundador de GazaPress, una oficina que proporcionaba asistencia y traducción a periodistas occidentales, tuvo que abandonar su piso en la ciudad de Gaza con su mujer y su hijo Walid, de dos años y medio. Ahora comparte un piso de dos habitaciones con otra familia. Habla de su vida cotidiana y de la de los gazatíes de Rafah, atrapados en este enclave miserable y superpoblado. Este espacio está dedicado a él.

Rami Abou Jamous > 1 de abril de 2024
Domingo 31 de marzo de 2024.
Hoy tengo malas noticias. El padre de mi esposa Sabah ha muerto. Se ha ido a descansar en paz porque no pudo soportar las condiciones de vida desde que le obligaron a trasladarse a Rafah. Se llamaba Souleimane y tenía 76 años. Nació en 1948, el año de la Nakba. Y murió en el año de la segunda Nakba, que aún continúa.
Su vida es un resumen de la historia contemporánea de Gaza. Vivió la dominación egipcia y luego la israelí, la primera intifada en 1987, la llegada de la Autoridad Palestina (AP) y de Yaser Arafat en 1994 tras los Acuerdos de Oslo, la segunda intifada en 2000, la toma del poder por Hamás en 2007, las diversas ofensivas del ejército israelí y finalmente el éxodo al sur de la Franja, tras el cual sobrevivió en una tienda de campaña.

Ya en 2014…
Mi suegro era un exitoso contratista de obras de Gaza. Estaba allí antes de la llegada de los refugiados de la Nakba, cuyos descendientes constituyen hoy la mayoría de los gazatíes. Tuvo diecinueve hijos. El mayor tenía 49 años, el menor 13. Disfrutaba hablando con él, era un hombre de gran sabiduría.
Él y su familia fueron de los primeros en huir hacia el sur, porque su casa estaba en Chadjaya, un distrito cercano a la frontera con Israel, que siempre es el primero en ser blanco de los ataques israelíes. Pero habían sufrido las consecuencias de la ofensiva de 2014. Mi suegro perdió a su hermano, a la mujer de su hermano, a sus dos hijos y a una nieta. Su casa quedó completamente destruida. Era un edificio familiar, como suele ocurrir en Gaza. Cada uno de sus hijos tenía su propio piso, donde vivían con su familia. Souleimane vivía en la planta baja con sus hijos menores y sus hijas solteras.
Esta vez, se marcharon en cuanto comenzó la ofensiva israelí. Primero hacia la ciudad de Gaza, en orden disperso. Algunos se refugiaron en el hospital Al-Shifa, otros en escuelas, o con parientes o amigos. Hasta el día en que el ejército israelí atacó las escuelas, el hospital Al-Shifa y todo el barrio. Tuvieron que huir de nuevo a Nusseirat, en el centro de la Franja. Luego, una vez más, cuando Nusseirat fue atacada, partieron bajo las bombas hacia Rafah. Eso fue en enero. Mi suegro y su familia llegaron a la 1 de la madrugada por la carretera que bordea la costa, a la rotonda de Al-Alam, en la entrada occidental de Rafah. Aquella noche llovía a cántaros.

«Encontrar una tienda de campaña en Rafah es un milagro».
Se quedaron en la calle, bajo la lluvia, hasta por la mañana. Ya estábamos en Rafah, pero ni siquiera sabíamos que habían salido de Nusseirat. Las comunicaciones estaban cortadas y no podíamos llamarles. Nos preguntábamos si se habían quedado allí, si los habían bombardeado, si seguían vivos… Y a la mañana siguiente, los encontramos. Los niños de Souleimane empezaron a comprar algunos trozos de madera y plástico para hacer lonas y montar el campamento, porque encontrar una tienda en Rafah es un milagro. Intenté varias veces encontrarles una tienda o dos, porque eran tantos -unas treinta personas- que necesitaban al menos cuatro o cinco tiendas. Lo intenté todo, pregunté a mis contactos, a mis amigos, a las ONG que conocía. Por desgracia, fue en vano. Se quedaron bajo lonas, que se multiplicaron con el tiempo.
El lugar donde estaban se masificó. Todos los refugiados del norte, de Nusseirat e incluso de Khan Younès, la ciudad más cercana, vinieron a instalarse allí. Souleimane y su familia han cavado un pequeño pozo junto a las lonas para utilizarlo como retrete, y así no tener que caminar cientos de metros, o incluso kilómetros, para usar los retretes de las mezquitas o las escuelas. Así viven los desplazados de Rafah. Han utilizado el sistema D en el que los palestinos destacamos. Somos un pueblo que siempre se adapta muy rápidamente. Por desgracia, esto no es una ventaja. Porque adaptarse siempre, incluso en las peores situaciones, significa también aceptar el mal sin darse cuenta. No te rebelas, te adaptas enseguida.

«Ahora entiendo muy bien la humillación de convertirse en refugiado.
Iba a verles varias veces por semana y hablaba con mi suegro.
Lo primero que me dijo fue:
Rami, yo nací en 1948 y crecí viendo llegar a los refugiados. Venían de Haifa, Jaffa y Ashdod. Cuando tenía cinco o seis años, me preguntaba: ¿por qué esta gente abandonó sus hogares? ¿Por qué no se quedaron y se enfrentaron al enemigo? Hoy entiendo por qué.
Porque a los 76 años, un hombre que no temía a la muerte, que sabía que iba a morir pronto, no temía por sí mismo, sino por sus hijos y nietos. Había decidido marcharse para protegerlos, porque había visto cómo este ejército había empezado a masacrar sin piedad, sin distinguir entre ancianos, niños pequeños, bebés y mujeres. Era sólo una venganza ciega por lo que había pasado. Y luego aprovecharon esta venganza para desplazarnos a todos. El escenario de 1948 se estaba repitiendo, pensó.
También me dijo “Ahora entiendo muy bien la humillación de convertirse en refugiado, de vivir en una tienda de campaña. Tengo miedo de que estas tiendas se conviertan en campos de refugiados, como ocurrió en Gaza y en otros lugares.”
Mi suegro me contaba que, cuando era niño, veía llegar a la gente con la llave de su casa en la mano. «Ahora yo también tengo la llave de mi casa en la mano. Pero sé que tampoco voy a volver allí». Porque sabía muy bien que si volvía a Chadjaya, no encontraría su casa. Dos días después, se enteró de que su edificio había sido destruido.

«Esta vez no se reconstruirá».
Había construido esta casa para sus hijos, después de trabajar toda su vida como contratista. Los palestinos tenemos un espíritu familiar muy fuerte. En nuestra tradición, el sueño de todo padre palestino es dar a sus hijos un techo y permitirles ir a la escuela.
La casa de mi suegro era el segundo edificio que construía para su familia. La primera había sido destruida durante la ofensiva israelí de 2014. La había reconstruido con lo que se conoce como «dinero de la reconstrucción», donado por varios países donantes, entre ellos Qatar. En octubre de 2023, cuando comenzó el ataque israelí, la nueva casa aún no estaba terminada; faltaba construir el quinto piso. Me dijo: «He perdido mi casa por segunda vez, pero no creo que se reconstruya esta vez».
Fue la inversión de su vida. Souleimane empezó a trabajar muy joven, a los dieciséis años, primero en Israel. Luego pasó a Libia, Egipto, Sudán, Túnez e incluso Malta. Después de construir esta casa familiar, compró parcelas de terreno agrícola, de unos 35 dunams (casi 35.000 metros cuadrados), siempre en el mismo barrio de Chadjaya. Me dijo: «Había soñado con esto toda mi vida».
Pero el sueño no duró mucho. En 2005, el terreno pasó a formar parte de la «zona tampón» que Israel había establecido a lo largo del muro entre la Franja de Gaza y territorio israelí, al este de Chadjaya. Desde entonces, mi suegro no ha podido acceder a ella. Solía decirme que esa treintena de dunams estaba llena de árboles frutales, que había «todo lo que te puedas imaginar». Cada vez que iba a visitarle, le reconocía menos. Souleimane era una personalidad fuerte, tenía un carácter fuerte, se mantenía sólido incluso en las condiciones de vida más difíciles. Pero aquí vi a alguien que poco a poco se rendía a la miseria y la desesperación. Su hijo Mahmoud, de 21 años, iba a casarse el 3 de noviembre. Todo estaba listo, el salón de bodas, el piso donde vivirían los novios, toda la familia lo esperaba con impaciencia. Pero entonces empezó la guerra, y las esperanzas de mi suegro de ver a su hijo casado se desvanecieron.

«Ya no soporto ver a mis hijos humillados».
Miré a este anciano que perdía las ganas de vivir. A cada visita, me parecía más pesimista. Su salud se deterioraba, pero no quería ir al hospital. Me decía: «Rami, sé lo que se siente en los hospitales. Hay 36.000 enfermos. Nuestro sistema sanitario no era bueno al principio, pero con la guerra ha empeorado. Si voy al hospital, acabaré mal». La última vez que lo vi fue hace cuatro días. Pude ver la tristeza en sus ojos por tener que vivir así. Y por primera vez, este hombre de carácter fuerte se confesó: “Rami, no puedo más. No soporto más esta miseria, no soporto más esta vida. No soporto ver a mis hijos humillados, durmiendo en la calle, en tiendas de campaña, bajo lonas. No lo soporto más.”
Algo brillaba en sus ojos, no eran lágrimas, pero era la primera vez que lo veía así. Fue entonces cuando me di cuenta de que era la caída de un águila que, después de haber conseguido volar en los momentos más duros de su vida, bajaba a tierra porque ya no le quedaban fuerzas. Teníamos previsto visitarle el viernes, pero sus hijos nos dijeron que una ambulancia acababa de llevarlo al hospital. Me di cuenta de que, si había accedido, era porque estaba al límite de sus fuerzas. Media hora más tarde, su hijo nos dijo que había descansado en paz.

El ritual de honrar a los muertos ya no existe.
Así es la vida bajo la humillación. La humillación de ser expulsado de tu casa, la humillación de ser bombardeado, de ser asesinado como en un videojuego por alguien frente a una pantalla que pulsa un botón, que ni siquiera tiene que mirar a la cara o a los que mata. La humillación de hacer cola para comer. Mi suegro me decía: «Toda mi vida he dependido de mí mismo. Y ahora nos hemos gastado todos nuestros ahorros y, por primera vez en nuestra vida, pedimos ayuda humanitaria para alimentarnos».
Fuimos a buscarlo al hospital, pero nos dijeron que había que enterrarlo inmediatamente, porque ya no había sitio en los tanatorios. Murió en el Hospital Europeo, que está en el otro extremo de Rafah, al este, aunque se había refugiado al oeste, junto al mar. No había medios de transporte para traerlo de vuelta. Normalmente, cuando alguien muere, hay todo un ritual para enterrarlo con dignidad: se le lava, se le lleva a casa para que su familia y sus vecinos puedan despedirse. Luego se le lleva al cementerio y se le entierra con su nombre en la tumba, y se reza con todos los presentes.
Pero ahora todo eso ha desaparecido.
Sabah y yo decidimos ir al hospital para que pudiera verlo por última vez. Ni siquiera había ambulancia. Pusimos el cuerpo en un minibús que alguien nos prestó para llevarlo a un cementerio improvisado justo al lado del Hospital Europeo, porque el cementerio principal de Jan Yunes había sido profanado por las tropas israelíes. Seis de nosotros asistimos al funeral.
Contamos las tumbas que había junto a la suya para poder encontrarla, ya que ninguna tenía nombre. Lo metimos en una bolsa de plástico -cosa que no se suele hacer- por si algún día podíamos venir a buscarlo y enterrarlo dignamente en Gaza. Miles de personas han vivido este tipo de horrible experiencia.
La humillación nos persigue hasta la tumba. Ni siquiera podemos recibir condolencias con dignidad. Normalmente, ponemos cientos de sillas bajo una tienda de luto, y viene todo el mundo. Aquí ponemos dos o tres sillas, la gente viene a saludar y se va enseguida. Souleimane no era más que un nombre entre el millón y medio de desplazados hacinados en Rafah. No era más que otro hombre que había dejado esta vida para escapar de la humillación.
Cuando me dijo: «No puedo más», añadió: «No queda justicia en esta vida, tenemos que ir a buscar justicia». En aquel momento no lo entendí. Pero ahora entiendo que quería buscar justicia en la otra vida. Espero que ahora descanse en paz, con las más de 30.000 personas que fueron asesinadas».
A Souleimane no lo mataron las bombas, pero murió a causa de ellas. Perdió la esperanza y fue en busca de justicia.

3. Más sobre la posible capacidad militar de Hezbolá

Un repaso al poder militar de Hezbolá en caso de llegar a una confrontación directa con Israel. https://www.middleeasteye.net/

Guerra en Gaza: ¿Está preparado Hezbolá para una guerra a gran escala con Israel?
Omar Ashour 2 de abril de 2024
La «revolución» de los cohetes del grupo libanés ha provocado un cambio drástico en sus capacidades militares desde el último conflicto en 2006.
«Cuando entramos en el Líbano, no existía Hezbolá», dijo una vez el ex dirigente israelí Ehud Barak. «Fuimos aceptados con arroz perfumado y flores por los chiíes del sur. Fue nuestra presencia allí la que creó Hezbolá».
De hecho, la victoria operativa de Israel en Líbano en agosto de 1982 creó una amenaza estratégica: la «Resistencia Islámica» de Hezbolá. Esta fuerza no estatal formada por cinco divisiones ha demostrado unos niveles de destreza militar y eficacia en combate que superan con creces cualquier cosa a la que se haya acercado la Organización para la Liberación de Palestina.
Hezbolá ha librado dos guerras contra Israel. La primera, un conflicto de guerrillas de 15 años de duración entre 1985 y 2000, se saldó con una victoria de Hezbolá, pero con un coste considerable. Degradó la voluntad política de Israel, más que sus capacidades militares.
La segunda guerra fue aún más sorprendente. Entre julio y agosto de 2006, Hezbolá demostró su dominio de la guerra de infantería, las tácticas antiblindaje y las operaciones cibernéticas y de información. Mantuvo sus ataques con cohetes durante toda la guerra, a pesar de su abrumadora inferioridad numérica y de armamento.
La guerra de 2006 terminó, como mínimo, en un empate con Israel, un resultado militar que no había logrado ninguna fuerza estatal árabe desde 1948.
En la actualidad, Israel y Hezbolá parecen encaminarse hacia un tercer asalto. Pero, ¿cuáles son las perspectivas militares si eso ocurre?
Desde el 7 de octubre, los intercambios de disparos entre Hezbolá y sus aliados en el sur del Líbano, por un lado, e Israel, por otro, se han ido intensificando gradualmente. A mediados de febrero, el número de ataques con cohetes lanzados desde el sur del Líbano superaba sistemáticamente al de los lanzados desde Gaza. La media actual -unos 100 cohetes al día- no dista mucho de la media de 2006, de unos 120 al día.

Enemigos más fuertes
La llamada «doctrina Dahiya» de Israel, que implica el uso desproporcionado de la fuerza sobre infraestructuras civiles en territorios hostiles a Israel para castigar a sus enemigos, se aplica actualmente a Gaza, y con menor intensidad al sur de Líbano.
En esencia, se castiga a los civiles por «permitir» que combatientes armados lancen ataques con cohetes desde sus barrios. Así, en lugar de «ganar corazones y mentes» como las clásicas tácticas occidentales de contrainsurgencia, la doctrina Dahiya pretende crear un entorno civil hostil para atacar a Israel, bombardeando corazones y mentes.
Tácticamente, esto ha degradado a algunos de los adversarios de Israel. Pero desde el punto de vista estratégico, ha creado inadvertidamente enemigos más fuertes (véase la cita de Barak más arriba), y podría conducir a otra guerra a gran escala.
Hezbolá no es la misma fuerza que en 2006. Las capacidades militares actuales del grupo son superiores a la inmensa mayoría de las fuerzas no estatales y a las fuerzas terrestres de varios Estados pequeños.
Su ala militar es principalmente una fuerza terrestre, que combina infantería ligera y motorizada con medios de artillería de cohetes de corto y medio alcance. Se calcula que Hezbolá cuenta con unos 100.000 combatientes y reservistas.
La punta de la lanza de Hezbolá es la Fuerza Radwan, una unidad de élite cuyos efectivos se estiman entre 2.000 y 3.000 combatientes. La unidad tiene experiencia en operaciones de francotiradores, combates cuerpo a cuerpo en zonas urbanizadas e incursiones tras las líneas enemigas.
Las fuerzas terrestres de Hezbolá también incluyen unidades antitanque y antiblindaje. Según mi recuento, desde 2006 la organización ha demostrado tener en su arsenal más de 19 tipos de misiles guiados antitanque y sistemas de cohetes no guiados, incluidos los Kornet guiados por láser de fabricación rusa y los TOW guiados por cable de fabricación estadounidense.
En cuanto al blindaje, Hezbolá aprendió a luchar con tanques durante la guerra de Siria. Para su protección, el grueso de su arsenal blindado se encuentra en Siria, no en Líbano, debido a la superioridad aérea israelí en los cielos libaneses. El arsenal blindado se compone principalmente de tanques T-54/T-55 y T-72 de fabricación soviética relativamente antiguos.

Tierra, aire y mar
Sin embargo, las unidades de Hezbolá son mucho más capaces y experimentadas en la guerra de infantería antitanque que en la guerra de tanques. Históricamente, las fuerzas israelíes han dominado esta última.
Según mis investigaciones, Hezbolá dispone de más de 13 tipos de sistemas de defensa antiaérea, entre los que se incluyen sistemas de misiles guiados portátiles disparados desde el hombro y artillería antiaérea de corto alcance. Sin embargo, la defensa antiaérea sigue siendo una de sus ramas de combate más débiles.
Más allá del ámbito terrestre, Hezbolá dispone de medios limitados en el aire (vehículos aéreos no tripulados) y en el mar (una pequeña flota de naves de asalto rápidas y ligeramente armadas).
También tiene algunas capacidades en guerra electrónica y cibernética, junto con un aparato de inteligencia bien experimentado en guerra psicológica, operaciones de información y contraespionaje. Además, dispone de redes de comunicación seguras, incluida una red de fibra óptica independiente del Estado libanés.
El poder terrestre de Hezbolá se concentra en la artillería de cohetes e infantería, incluidos morteros ligeros, medios y pesados. Se calcula que cuenta con más de 145.000 proyectiles de diversos calibres. Se utilizan principalmente en operaciones defensivas de corto alcance.
En cuanto a la artillería de cohetes de Hezbolá, «revolución» es un término apropiado para describir lo que ha ocurrido con su arsenal entre 2006 y 2024 en términos de cantidad, alcance, precisión y cargas útiles.

Lejos de una resolución
En 2006, Hezbolá lanzó una media de 120 cohetes (en su inmensa mayoría) no guiados al día durante 34 días, es decir, unos 4.000 en toda la guerra. Actualmente, las estimaciones del arsenal de Hezbolá se sitúan en torno a los 150.000 cohetes y misiles, con alcances, cargas útiles, guiado y otras características muy variables.
Por ejemplo, el cohete Falaq-1 tiene un alcance de unos 10 kilómetros y una pequeña ojiva de 50 kilogramos, frente al misil Zelzal 2, que tiene un alcance de más de 200 kilómetros y una ojiva de 600 kilogramos. Ambos son no guiados e imprecisos.
Los cohetes y misiles de largo alcance son un problema estratégico para Israel. Incluso si las fuerzas terrestres de Hezbolá se vieran obligadas a retroceder hasta el norte del río Litani, esto no pondría fin a su capacidad de ataque. Se calcula que Hezbolá tiene 65.000 cohetes o misiles con un alcance de hasta 200 kilómetros y 5.000 misiles con un alcance superior a 200 kilómetros. Esto significa que aún podrían atacar Tel Aviv desde el norte del río Litani, aunque no con la misma intensidad.
En los escenarios más optimistas, los principios de disuasión convencional y la capacidad de ataques mutuos podrían impedir o retrasar el inicio de una guerra a gran escala. Actualmente, la postura de Israel a lo largo de su frontera norte se caracteriza en parte por una postura defensiva, ante el riesgo de una posible incursión terrestre de Hezbolá.
Esto podría cambiar rápidamente hacia una postura más ofensiva. Un cambio de este tipo requeriría el redespliegue de las brigadas de primer y segundo nivel de Israel desde Gaza hacia el norte, tras una desescalada o un alto el fuego en Gaza.
Sin embargo, la situación está lejos de resolverse. Mientras navegamos por el posible desarrollo de una guerra a gran escala, resulta dolorosamente claro que cada escenario previsto carece de un plan estratégico para fomentar una paz mejor. Esto subraya la precariedad de la situación actual, al tiempo que pone de relieve la extrema necesidad de un enfoque visionario para lograr una estabilidad justa en la región.
Omar Ashour es presidente fundador del Programa de Estudios Críticos de Seguridad del Instituto de Estudios de Posgrado de Doha y director de la Unidad de Estudios Estratégicos del Centro Árabe de Investigación y Estudios Políticos. Es autor de How ISIS Fights: Tácticas militares en Irak, Siria, Libia y Egipto (2021) y La desradicalización de los yihadistas: Transforming Armed Islamist Movements (2009). Es editor de Bullets to Ballots: Collective De-Radicalisation of Armed Movements (2021). Se puede contactar con él en @DrOmarAshour.

4. El miedo israelí al alto el fuego

Ahora mismo, casi todos los israelíes son iguales respecto a la guerra: quieren que continúe y han optado por el genocidio. Tienen miedo a lo que pueda venir después.

https://www.972mag.com/

¿Por qué los israelíes se sienten tan amenazados por un alto el fuego?
Detener la guerra de Gaza significa reconocer que los objetivos militares de Israel no eran realistas -y que no puede escapar a un proceso político con los palestinos.
Meron Rapoport 29 de marzo de 2024
La decisión estadounidense de no vetar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exigía un alto el fuego inmediato en Gaza -la primera vez desde el comienzo de la guerra que permitía la aprobación de una resolución de este tipo- envió ondas de choque a Israel. La posterior cancelación por parte de Benjamín Netanyahu de una reunión israelí prevista con la administración Biden en Washington no hizo sino aumentar la impresión de que Israel había quedado aislado en la escena internacional y de que Netanyahu estaba poniendo en peligro el activo más importante del país: su alianza con Estados Unidos.
Sin embargo, aunque hubo críticas generalizadas a la gestión de Netanyahu de estas delicadas cuestiones, incluso sus oponentes -tanto en el campo «liberal» como en la derecha moderada- fueron unánimes en su rechazo a la votación de la ONU. Yair Lapid, jefe del partido opositor Yesh Atid, dijo que la resolución era «peligrosa, injusta, e Israel no la aceptará». El ministro Hili Tropper, estrecho aliado del rival de Netanyahu, Benny Gantz -quien, según las encuestas, ganaría ampliamente si hoy se celebraran elecciones-, dijo: «La guerra no debe parar». Estos comentarios no difirieron mucho de las airadas reacciones de líderes de extrema derecha como Bezalel Smotrich o Itamar Ben Gvir.
Este rechazo casi unánime a un alto el fuego refleja el apoyo de todos los partidos a una invasión de la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, aunque Netanyahu no afirme que la operación vaya a lograr la tan esperada «victoria total» que ha prometido.
La oposición a un alto el fuego puede parecer extraña a algunos. Muchos israelíes aceptan la afirmación de que Netanyahu continúa la guerra para favorecer sus intereses políticos y personales. Las familias de los rehenes israelíes, por ejemplo, son cada vez más críticas con la «lentitud» de Netanyahu y amplifican sus llamamientos a un «acuerdo ya».
Incluso dentro del estamento de seguridad israelí, cada vez hay más gente que dice abiertamente que «eliminar a Hamás» no es un objetivo alcanzable. «Decir que un día habrá una victoria completa en Gaza es una completa mentira», dijo recientemente el ex portavoz de las FDI Ronen Manelis. «Israel no puede eliminar completamente a Hamás en una operación que dura sólo unos meses».
Así pues, si cada vez es mayor la opinión de que Netanyahu continúa la guerra por intereses personales; si cada vez está más clara la inutilidad de continuar la guerra, tanto en lo que respecta a derrocar a Hamás como a liberar a los rehenes; si cada vez es más evidente que continuar la guerra puede dañar las relaciones con Estados Unidos, ¿cómo se puede explicar el consenso en Israel en torno al «peligro» de un alto el fuego?
Cuestiones fundamentales
Una explicación es el trauma infligido por la masacre de Hamás del 7 de octubre. Muchos israelíes se dicen a sí mismos que, mientras exista Hamás y cuente con apoyo popular, no hay alternativa a la guerra. Una segunda explicación tiene que ver con el innegable talento retórico de Netanyahu, que, a pesar de su debilidad política, ha conseguido inculcar el eslogan de la «victoria total» incluso entre quienes no creen ni una palabra de lo que dice y quienes entienden, consciente o inconscientemente, que esa victoria no es posible.
Pero hay otra explicación. Hasta el 6 de octubre, el consenso entre el público judío-israelí era que la «cuestión palestina» no debía preocuparles demasiado. El 7 de octubre se rompió este mito. La «cuestión palestina» volvió, con toda su fuerza sangrienta, a la agenda.
Había dos respuestas ostensibles a la destrucción de este statu quo: un acuerdo político que reconociera realmente la presencia de otro pueblo en esta tierra y su derecho a una vida digna y libre, o una guerra de extinción contra el enemigo más allá del muro. El público judío, que nunca interiorizó realmente la primera opción, eligió la segunda.
Desde este punto de vista, la idea misma de un alto el fuego parece amenazadora. Obligaría a la opinión pública judía a reconocer que los objetivos presentados por Netanyahu y el ejército – «derrocar a Hamás» y liberar a los rehenes mediante presión militar- eran sencillamente poco realistas. La opinión pública tendría que admitir lo que podría percibirse como un fracaso, incluso una derrota, frente a Hamás. Tras el trauma y la humillación del 7 de octubre, es difícil para muchos tragarse una derrota así.
Pero existe una amenaza más profunda. Un alto el fuego podría obligar a la opinión pública judía a enfrentarse a cuestiones más fundamentales. Si el statu quo no funciona, y una guerra constante con los palestinos no puede lograr la victoria deseada, entonces lo que queda es la verdad: que la única manera de que los judíos vivan con seguridad es mediante un compromiso político que respete los derechos de los palestinos.
El rechazo total del alto el fuego y su presentación como una amenaza para Israel demuestra que estamos lejos de reconocer esa verdad. Pero, curiosamente, puede que también estemos más cerca de lo que se piensa. En 1992, cuando los israelíes se vieron obligados a elegir entre una ruptura con Estados Unidos -debido a la negativa del entonces Primer Ministro Yitzhak Shamir a aceptar el esquema presentado por los norteamericanos para las conversaciones con los palestinos- o enmendar la ruptura, eligieron la segunda opción. Isaac Rabin fue elegido Primer Ministro y, un año después, se firmaron los Acuerdos de Oslo.
¿Conseguirá la actual desavenencia con la administración estadounidense convencer a los judíos israelíes de que abandonen la idea de la guerra perpetua y acepten dar una oportunidad a un acuerdo político con los palestinos? No está nada claro. Pero lo que es seguro es que Israel se acerca rápidamente a una encrucijada en la que tendrá que elegir: hacia un alto el fuego y la posibilidad de dialogar con los palestinos, o una guerra sin fin y un aislamiento internacional como nunca ha conocido. Porque la opción de volver atrás, al statu quo del 6 de octubre, es claramente imposible.
Este artículo ha sido publicado en colaboración con The Nation y Local Call.
Meron Rapoport es redactor de Local Call.

5. Resumen de la guerra en Palestina, 2 de abril

El resumen de Mondoweiss. Ese instrumento reciente del imperialismo estadounidense en las crisis humanitarias, el cocinero español José Andrés, que hace muy poco criticaba a Ione Belarra por presuntamente oponerse al «derecho a Israel a defenderse» https://twitter.com/, ahora se limita a llamar angelitos a sus empleados muertos https://twitter.com/. Un caso muy raro, por cierto. Al parecer fueron tres los coches atacados, separados entre ellos 2,5 km y a los que fueron bombardeando uno a uno https://twitter.com/ Un accidente no parece… Y que conste que son siete más en medio de un genocidio. La prensa basura les presta más atención porque son «de los nuestros». Ya que hay más información, os paso un artículo sobre el tema, que deja bien a las claras el modus operandi del ejército sionista.

https://mondoweiss.net/2024/

Día 179 de la «Operación Al-Aqsa»: Israel mata a 7 cooperantes internacionales en el centro de Gaza y aprueba una ley que prohíbe Al Yazira
World Central Kitchen calificó de «imperdonable» el ataque en el que murieron siete de sus cooperantes, mientras las fuerzas israelíes mataban a 71 personas en toda la Franja de Gaza. Mientras tanto, el gobierno israelí votó a favor de aprobar una ley que prohíbe Al Yazira.

Por Qassam Muaddi 2 de abril de 2024

Víctimas
32.916+ muertos* y al menos 75.494 heridos en la Franja de Gaza.
Más de 451 palestinos muertos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental**.
Israel revisa a la baja su estimación de muertos del 7 de octubre, de 1.400 a 1.139.
600 soldados israelíes muertos desde el 7 de octubre y al menos 3.302 heridos.
*El Ministerio de Sanidad de Gaza confirmó esta cifra en su canal de Telegram. Algunos grupos de derechos humanos estiman que el número de muertos es mucho mayor si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
** El número de muertos en Cisjordania y Jerusalén no se actualiza periódicamente. Según el Ministerio de Sanidad de la AP el 17 de marzo, esta es la última cifra.
*** Esta cifra la publica el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitieron publicar».

Acontecimientos clave

  • Israel mata a 71 palestinos y hiere a 102 en la Franja de Gaza en 7 masacres diferentes, según el Ministerio de Sanidad palestino.
  • El ejército israelí mata a siete cooperantes de nacionalidades británica, polaca y australiana pertenecientes a la World Central Kitchen (WCK) en Deir al-Balah. La WCK anuncia el cese de sus operaciones tras el ataque.
  • El gobierno israelí vota un proyecto de ley para prohibir Al Yazira y otros medios de comunicación. Netanyahu acusa a Al Yazira de incitar contra Israel.
  • El ministerio de Sanidad de Gaza pide a los palestinos que evacuen los hospitales a menos que sean pacientes o heridos.
  • En Cisjordania, un palestino muere a causa de las heridas sufridas durante una incursión del ejército israelí en Yenín.
  • El ejército israelí asalta el campo de refugiados de Qalandia, al norte de Jerusalén, y detiene a siete personas.

Las fuerzas israelíes matan a 71 palestinos y hieren a 102 en toda Gaza.
El Ministerio de Sanidad palestino en Gaza afirmó el martes en un comunicado que las fuerzas israelíes cometieron siete masacres contra familias en la Franja de Gaza desde el lunes, matando a 71 palestinos e hiriendo a 102, lo que eleva a 32.916 el número de víctimas mortales del asalto israelí a la Franja de Gaza desde el 7 de octubre.
El ministerio señaló que los equipos médicos no han podido recuperar muchos más cadáveres enterrados bajo los escombros.
En la ciudad de Gaza, la retirada de Israel del hospital Al Shifa reveló la destrucción total del complejo médico y sus instalaciones. Los relatos de los residentes de la zona describen cadáveres con las manos atadas, lo que indica posibles casos de ejecución.
En un comunicado, la Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno de Gaza afirmó que al menos 400 palestinos murieron y 900 resultaron heridos durante la incursión israelí de dos semanas de duración contra el mayor hospital de Gaza.
En el centro de la Franja de Gaza, las fuerzas israelíes bombardearon la mezquita de Al Bashir, matando a un niño e hiriendo a otras 20 personas. La artillería israelí bombardeó también la aldea de al-Mighraqa, al norte del campo de refugiados de Nuseirat.
En el sur de la Franja de Gaza, dos bombardeos israelíes distintos mataron a 12 palestinos en Rafah, entre ellos seis personas, en un bombardeo contra la casa de la familia Zuurub. Mientras tanto, la artillería israelí siguió bombardeando los barrios occidentales de Jan Yunis.

Un ataque israelí mata a siete cooperantes internacionales en Deir al-Balah
Un ataque israelí mató el lunes a siete cooperantes internacionales en Deir al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza. Los cooperantes pertenecían a la organización humanitaria internacional con sede en Estados Unidos World Central Kitchen.
Las víctimas eran de nacionalidades británica, canadiense, polaca y australiana, y algunas tenían doble nacionalidad estadounidense y palestina.
La World Central Kitchen dijo en un comunicado que sus trabajadores estaban saliendo del almacén de la organización en Deir al-Balah, moviéndose a través de una «zona desconflictiva» en tres vehículos cuando se produjo el ataque israelí, «a pesar de coordinar los movimientos» con el ejército israelí.
«Se trata de un ataque contra las organizaciones humanitarias que aparecen en las situaciones más terribles, en las que los alimentos se utilizan como arma de guerra; esto es imperdonable», afirma el comunicado del WCK. La organización también anunció la suspensión de sus operaciones en la Franja de Gaza.
La World Central Kitchen se había dedicado a repartir comidas a los palestinos de la asediada Franja de Gaza, donde la ONU ha advertido de la hambruna inducida por el bloqueo israelí de la entrada de ayuda humanitaria en la Franja. Al menos 31 personas han muerto de inanición.
El Primer Ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó la muerte de un ciudadano australiano de 44 años que formaba parte del equipo, y calificó el asesinato de «completamente inaceptable». Albanese también dijo que su gabinete llamará al embajador de Israel.
Los medios de comunicación israelíes citaron al ejército israelí diciendo que abrirá una investigación sobre el incidente.
Desde el 7 de octubre, los ataques israelíes han matado al menos a 170 trabajadores humanitarios internacionales en la Franja de Gaza, según Human Rights Watch.

El gobierno israelí vota la ley que prohíbe Al Yazira
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, prometió el lunes cerrar pronto las operaciones de la cadena de medios de comunicación qatarí Al Yazira en Palestina.
La ley, bautizada como «ley Al Yazira», se presentó después de que el ejército israelí afirmara haber descubierto que un trabajador de Al Yazira era miembro de Hamás, sin dar más detalles.
La ley sienta las bases para que el gabinete de guerra israelí ponga en vigor una prohibición contra la cadena de medios de comunicación qatarí. Sin embargo, según el diario israelí Israel Hayom, Netanyahu y su gabinete «no tienen prisa» por prohibir las emisiones de Al Yazira, dado el papel de Qatar como mediador en las negociaciones con Hamás.
El lunes, Netanyahu acusó a Al Yazira de incitar contra Israel y de «participar activamente en el atentado del 7 de octubre».
Desde el 7 de octubre, los ataques israelíes han matado a 139 periodistas en la Franja de Gaza, entre ellos el cámara de Al Jazeera Samer Abu Daqa. En diciembre, cuando solo habían transcurrido dos meses del ataque israelí a Gaza, el Comité para la Protección de los Periodistas declaró que la Franja era el lugar más peligroso del mundo para los periodistas.

Un palestino muerto en Yenín, mientras Israel continúa sus incursiones en Cisjordania
Un palestino fue declarado muerto el martes en Yenín tras sucumbir a las heridas que le causaron anteriormente las fuerzas israelíes durante una incursión militar en la localidad de Qabatiya, al sur de Yenín.
El mártir fue identificado como Rabea Faisal Zakarna, de 20 años, herido el sábado por las fuerzas israelíes que asaltaron su localidad.
Mientras tanto, las fuerzas israelíes asaltaron a última hora del lunes el campo de refugiados de Qalandia, al norte de Jerusalén, donde se enfrentaron a jóvenes de la localidad que arrojaban piedras, así como a combatientes palestinos armados. La Media Luna Roja palestina informó de varios heridos en Qalandia por fuego israelí.
En toda Cisjordania, las fuerzas israelíes hicieron redadas en varias ciudades de las provincias de Naplusa, Hebrón y Jericó, y detuvieron al menos a 40 palestinos, según el Club de Prisioneros Palestinos.
Desde el 7 de octubre, Israel ha detenido a más de 7.600 palestinos. En la actualidad, Israel sigue recluyendo en sus cárceles a 9.100 palestinos, entre ellos 50 mujeres, 200 niños y al menos 3.500 detenidos sin cargos ni juicio en el marco de su política de detención administrativa.
Con la muerte de Rabea Zakarneh, el número de palestinos muertos a manos de fuerzas israelíes en Cisjordania ascendió a 456 desde el 7 de octubre y a 139 desde principios de año.

https://www.middleeasteye.net/

Israel mata a siete cooperantes en tres ataques aéreos «selectivos» en Gaza
Reino Unido, Polonia y Australia piden a Israel que «explique» cómo mató a los trabajadores de World Central Kitchen, mientras el ejército se atribuye la responsabilidad.
Por Rayhan Uddin Fecha de publicación: 2 de abril de 2024
Australia, Polonia, Reino Unido y Estados Unidos son algunos de los países que han pedido a Israel que explique urgentemente las circunstancias de los ataques aéreos israelíes que mataron el lunes a siete cooperantes internacionales en el centro de Gaza.
World Central Kitchen (WCK) declaró que sus trabajadores viajaban por una «zona libre de conflictos» cuando dos vehículos blindados con su logotipo fueron blanco de ataques aéreos israelíes en Deir al-Balah.
Según la organización, los ataques se produjeron a pesar de la coordinación con el ejército israelí sobre sus movimientos. El ataque se produjo horas después de que el equipo del WCK descargara un nuevo cargamento de 100 toneladas de ayuda alimentaria en Gaza.
Mientras que las declaraciones israelíes se referían a un solo ataque aéreo, un informe de Haaretz del martes que citaba fuentes de defensa afirmaba que un avión no tripulado israelí disparó tres misiles contra el convoy del WCK.
Uno de los coches fue atacado, y luego algunos de los pasajeros del coche atacado se cambiaron a los otros dos vehículos, antes de que cayera otro misil. 

Según el informe, los pasajeros del tercer coche intentaron sacar del peligro a los que habían sobrevivido al segundo ataque antes de que los operadores de drones israelíes los alcanzaran con un tercer misil. Los siete voluntarios murieron tras el tercer ataque.
Según la WCK, los cooperantes procedían de varios países, entre ellos Reino Unido, Polonia y Australia, así como dos ciudadanos palestinos con doble nacionalidad (estadounidense y canadiense).
La organización declaró que interrumpía «inmediatamente» sus operaciones en la región.
El ejército israelí emitió un comunicado en el que confirmaba que su ataque aéreo en Gaza había matado a siete trabajadores del WCK. Añadió que el general de más alto rango del ejército israelí examinaría los resultados de una investigación preliminar.

«El trágico incidente de anoche se produjo como resultado de un ataque de las FDI y estamos investigando las circunstancias», dijo un comunicado militar el martes.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, admitió que su ejército había llevado a cabo un «ataque involuntario» contra «personas inocentes en la Franja de Gaza».
Añadió que las autoridades están investigando el incidente y que «harán todo lo posible para que esto no vuelva a ocurrir».
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó la muerte del ciudadano Lalzawmi «Zomi» Frankcom, de 44 años, y dijo que su gobierno había pedido a Israel que iniciara una investigación.
«Se trata de una tragedia humana que nunca debería haber ocurrido, que es completamente inaceptable y Australia buscará una rendición de cuentas completa y adecuada», declaró Albanese en una rueda de prensa el martes.
Polonia también exigió respuestas, después de que el cooperante polaco Damian Sobol fuera identificado como uno de los muertos.
«Pedí personalmente explicaciones urgentes al embajador israelí @YacovLivne», escribió el ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radoslaw Sikorski, en X, antes conocido como Twitter.
«Me aseguró que Polonia recibiría pronto los resultados de la investigación sobre esta tragedia. Me uno a mis condolencias a la familia de nuestro valiente voluntario y a todas las víctimas civiles de la Franja de Gaza».
El ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Cameron, pidió a Israel que explicara inmediatamente lo sucedido.
«Se ha informado de la muerte de ciudadanos británicos, estamos trabajando urgentemente para verificar esta información y ofreceremos todo nuestro apoyo a sus familias», declaró Cameron en X.
«Es esencial que los trabajadores humanitarios estén protegidos y puedan llevar a cabo su trabajo. Hemos pedido a Israel que investigue inmediatamente y ofrezca una explicación completa y transparente de lo ocurrido.»
Un portavoz de seguridad nacional estadounidense dijo que Washington estaba «desconsolado y profundamente preocupado» por el ataque aéreo.
«Los trabajadores de ayuda humanitaria deben ser protegidos mientras entregan una ayuda que se necesita desesperadamente, e instamos a Israel a investigar rápidamente lo sucedido», escribió en X la portavoz Adrienne Watson.

Ataque brutal
El martes, el célebre cocinero hispanoamericano José Andrés, fundador de WCK, condenó a Israel por los asesinatos y pidió a su gobierno que «deje de matar a civiles y cooperantes, y de utilizar la comida como arma».
El Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que visitaba un campo de refugiados palestinos en la ciudad jordana de Ammán, pidió a Israel que aclarara las circunstancias de los asesinatos.
«Espero y exijo que el Gobierno israelí aclare cuanto antes las circunstancias de este brutal ataque que se ha cobrado la vida de siete cooperantes que no hacían más que ayudar», dijo Sánchez.
«Es urgente que Israel permita el acceso a la ayuda humanitaria en Gaza, tal y como exigen diversos organismos internacionales, entre ellos el Tribunal Internacional de Justicia».
WCK ha estado muy implicada en la entrega de ayuda a Gaza a través de una nueva ruta marítima desde Chipre, que entregó su segundo envío de ayuda al enclave el mes pasado.
Actualmente, la organización está terminando de construir un embarcadero hecho con los escombros de los edificios bombardeados para aliviar la penuria alimentaria de Gaza.
El presidente de Chipre, desde donde despegan los envíos, pidió una investigación urgente y afirmó que el corredor marítimo de ayuda continuará.
«Tenemos que redoblar los esfuerzos para hacer llegar la ayuda a Gaza», declaró Nikos Christodoulides.
El portavoz militar israelí Daniel Hagari declaró que el incidente sería investigado en el «Mecanismo de Investigación y Evaluación», que describió como un «organismo independiente, profesional y experto».
También dijo que había expresado sus condolencias a Andrés.
«También expresamos nuestro sincero pesar a nuestras naciones aliadas que tanto han hecho y siguen haciendo para ayudar a los necesitados», declaró Hagari.
La oficina de prensa del gobierno con sede en Gaza condenó el ataque como «otra masacre israelí».
En una rueda de prensa desde el Hospital de los Mártires de Al Aqsa, el director general de la oficina de medios de comunicación, Ismail Thawabta, declaró: «La brutal incursión tuvo como objetivo vehículos blindados que estaban claramente señalizados».

La hambruna se está instalando
Desde que Israel declaró la guerra a Gaza tras los ataques del 7 de octubre, la WCK ha enviado más de 37 millones de comidas al territorio.
Durante meses, la ONU y otros grupos humanitarios han advertido de la hambruna en el norte de Gaza.
A finales de marzo, el 70% de la población sufría niveles catastróficos de hambre, según un reciente informe respaldado por la ONU.
El asalto del lunes se produce tras una serie de ataques contra convoyes y solicitantes de ayuda, incluido el bombardeo de un camión de ayuda de las Naciones Unidas que transportaba suministros de alimentos en febrero.
Al menos 400 palestinos que buscaban ayuda han muerto por bombardeos israelíes, según funcionarios sanitarios palestinos.
Además, los ataques israelíes contra misiones de ayuda han causado la muerte de varios policías palestinos que trabajaban para garantizar la entrega de alimentos.
La Corte Internacional de Justicia ordenó la semana pasada a Israel, en una decisión jurídicamente vinculante, que «garantice, sin demora» el suministro de ayuda humanitaria a Gaza, que abarque elementos esenciales como alimentos, agua, electricidad y otras necesidades fundamentales.
Las medidas provisionales adicionales ordenadas por el máximo tribunal de la ONU se produjeron en medio de varias muertes por inanición y advertencias de la ONU y ONG internacionales sobre una inminente hambruna «provocada por el hombre» en la Franja de Gaza debido a que Israel impide la entrada de ayuda a través de los pasos fronterizos terrestres.
El tribunal añadió que los palestinos de Gaza no sólo se enfrentan al riesgo de hambruna, «sino que la hambruna se está instalando».

6. Autocracia electoral

Ya os había pasado algún mensaje al respecto, pero aquí el CPI(M) explica con claridad y detalle cómo el BJP está utilizando los instrumentos del estado para establecer una «autocracia electoral». Si consigue modificar la constitución para que los estados del norte tengan la mayoría absoluta y acabar con la federalización, habrá culminado su plan, aunque con el riesgo de la división del país. Como contrapartida, esta judicialización de la política llevará a que si alguna vez pierden las elecciones, serán los del BJP los que acabarán en la cárcel -y que yo lo vea-.

https://peoplesdemocracy.in/

Arresto de Kejriwal: Levántate unido en protesta
LA DETENCIÓN y encarcelamiento de Arvind Kejriwal, ministro principal de Delhi, por parte del Directorio de Ejecución de la Ley [Enforcement Directorate] es un punto de inflexión en la constante erosión de la democracia en India. Este descarado asalto al sistema democrático es una primicia en muchos aspectos. Es la primera vez que se detiene a un ministro principal en ejercicio cuyo partido tiene una mayoría de más de cuatro quintos en la asamblea, la primera vez que se pone entre rejas al jefe de un partido político nacional. Y es la primera vez que se produce una detención de este tipo tras el anuncio de las elecciones a la Lok Sabha [parlamento] y la entrada en vigor del código de conducta modelo.
El partido en el poder quiere acabar con la oposición utilizando toda una serie de instrumentos del Estado. Los organismos centrales están siendo utilizados para perseguir a los principales líderes de la oposición. Antes de la detención de Kejriwal, el ministro principal de Jharkhand, Hemant Soren, fue detenido por la DE justo después de dimitir de su cargo. Anteriormente, el viceministro principal de Delhi, Manish Sisodia, fue detenido y pasó casi un año en la cárcel. Hay decenas de líderes de la oposición y ministros de todos los gobiernos estatales que no pertenecen al BJP que están en la cárcel o siendo investigados por las agencias centrales. Las agencias centrales también se han utilizado ilegalmente para amenazar a líderes y legisladores de la oposición con el fin de conseguir que se pasen al BJP.
El notorio papel de la DE ha quedado al descubierto tras hacerse públicos los detalles del plan de bonos electorales. En el caso de la política de bebidas alcohólicas en el que Kejriwal se ha visto implicado, la DE había detenido al director gerente de una empresa farmacéutica, Aurobindo Pharma, Sarath Chandra Reddy, cuya empresa donó 5 millones de rupias a través de bonos electorales al BJP, cinco días después de su detención en noviembre de 2022. Posteriormente, obtuvo la libertad bajo fianza y se convirtió en aprobador y, cuatro meses después, se pagaron 25 millones de rupias al BJP a través de bonos. Esto demuestra cómo se han fabricado los casos contra Kejriwal y los líderes del AAP.
Aparte de la acción coercitiva de la ED y la CBI, los partidos de la oposición se enfrentan a ataques del departamento del Impuesto sobre la Renta a sus finanzas. El principal partido de la oposición, el Congreso, se ha enfrentado a acciones penales y ha sido gravado con 135 millones de rupias para el año fiscal 2018-19. Sus cuentas bancarias fueron congeladas antes de que el departamento de TI recuperara esta cantidad. También se están tomando medidas similares contra otros partidos. Por ejemplo, al CPI(M) se le retiró la exención fiscal para el año 2016-17 y se le ordenó pagar un impuesto de 15,59 millones de rupias por el mero error técnico de no enumerar una de los cientos de cuentas bancarias que el partido tiene en todo el país. El PCI(M) recurrió al Tribunal Superior de Delhi contra esta acción injustificada y el asunto está sub-judice en este momento.
Después de haber cortado la financiación legal de los partidos de la oposición a través del plan de bonos electorales y de monopolizar las donaciones empresariales a través de fideicomisos electorales, el gobierno de Modi está ahora empeñado en estrangular financieramente a la oposición a través de medidas fiscales punitivas.
La detención de Kejriwal se produce tras el ataque sistemático a los poderes del gobierno electo de Delhi. Al igual que los partidos de la oposición, los gobiernos estatales dirigidos por la oposición están siendo atacados mediante asaltos al principio federal.
En este contexto, la detención de Kejriwal debe considerarse parte de la amenaza existencial que se cierne sobre la democracia parlamentaria en India. Ya no quedan pretensiones, se ha quitado el velo. Un régimen tiránico ha establecido una autocracia electoral. La Comisión Electoral está bajo el pulgar del ejecutivo y el poder judicial superior se niega a enfrentarse a un gobierno desbocado.
No hay otro camino que las fuerzas laicas y democráticas se dirijan al pueblo y lo movilicen contra la amenaza que se cierne sobre su democracia y sus derechos ciudadanos. Las protestas masivas no deben centrarse únicamente en Delhi, donde se está organizando una manifestación masiva del bloque INDIA el 31 de marzo, sino que deben extenderse por todo el país. Kerala ha mostrado el camino, donde se han celebrado manifestaciones y concentraciones masivas por todo el estado. Es esencial que se lleven a cabo protestas populares y campañas masivas. Es esta movilización pública la que sin duda afectará negativamente al BJP en las elecciones.
(27 de marzo de 2024)

7. Otra entrevista a Sarah Wagenknecht

A este paso, aprenderé a escribir correctamente sin mirar «Wagenknecht» de tanto repetirlo. Quizá le prestamos una atención excesiva, pero dado el panorama actual europeo, al menos supone una novedad interesante. La acaban de entrevistar en el Corriere. http://www.altrenotizie.org/

Sahra Wagenknecht, nueva estrella (roja) alemana
Publicado: 28 marzo 2024
Sahra Wagenknecht: «La UE es demasiado centralista, Ucrania no puede ganar». Es cierto que muchos votantes de la vieja izquierda se han pasado a la derecha, no porque sean racistas o nacionalistas, sino porque están insatisfechos»
BERLÍN – Sahra Wagenknecht es de izquierdas, conservadora de izquierdas, dice. Fundó un partido que lleva su nombre porque, según ella, el principal problema de los progresistas europeos es que «su clientela hoy está formada por privilegiados». Sus detractores la acusan de populista, pero el partido crece y en algunas regiones del Este es la segunda o tercera fuerza. Suficiente para romper el equilibrio de la política alemana.
En resumen, se ha convertido en un fenómeno. Nos recibe en su despacho, con colegas de la Gazeta Wyborcza polaca y La Croix francesa, a las 18.00. En la puerta aún cuelga la placa de su antiguo partido, el Linke. Traje rojo, pendientes de plata que se balancean como pequeños péndulos cuando discrepa, acentuando la disidencia, rodilla desnuda como ante las cámaras. Confirma lo que parece en televisión: a medio camino entre una figura hierática de los años 50 y una actriz austera con encanto natural, dotada de una compostura, un control y una dialéctica superiores: no es casualidad que en los debates televisivos a menudo domine a todos.
Sahra Wagenknecht, ¿por qué un nuevo partido? ¿A quién se dirige?

A las personas con ingresos medios o bajos. Olvidados por todos, incluso por la izquierda. Thomas Piketty demostró en su libro Capital y Economía, estadísticas en mano, que históricamente la izquierda ha sido votada por los menos favorecidos. Hoy es al revés. Por ejemplo, los Verdes, ya sé que suena a tópico: quienes les votan tienen formación académica, viven en el centro, compran en tiendas ecológicas, conducen coches eléctricos. Quieren prohibir los aviones para todo el mundo, explicar por qué no deberías ir de vacaciones a Mallorca y luego volar por todo el mundo. Y es este doble rasero lo que enfada a la gente».

Suena como los discursos de Alternative fur Deutschland….

«Es cierto que muchos votantes de la vieja izquierda se han pasado a la derecha. Pero no porque sean racistas, nacionalistas, sino porque están insatisfechos. Nadie defiende sus intereses».
Ha fundado un partido «personal», la Unión por la Razón y el Progreso Sahra Wagenknecht. ¿No es una costumbre de derechas?

‘En Alemania la legislación sobre partidos es muy estricta, de ahí también la estabilidad del sistema, es difícil fundar uno nuevo. Un partido nuevo debe tener su propio perfil. Ahora soy relativamente conocida, mis ideas son conocidas. Pero el objetivo es que mi nombre acabe desapareciendo. Como digo en el libro «Die Selbstgerechten» (Los presuntuosos), somos conservadores de izquierdas. Como solíamos ser, antes de esta ola identitaria, antes de los «discursos woke».

De vuelta al siglo XIX…

«No, al SPD de Willy Brandt. No somos retrógrados, homófobos, gracias a Dios con estas tesis no tenemos nada que ver. Pero del cannabis a la prostitución, incluso sobre el aborto -por supuesto que estoy a favor del aborto, pero no en el octavo mes, ni siquiera en el sexto-, la izquierda ha adoptado una serie de posiciones equivocadas».

A menudo se burla de la ministra verde Annalena Baerbock y de su política exterior feminista. ¿Acaso no es feminista?

«El feminismo no tiene nada que ver con esto. Es una política exterior militarista: glorificar la guerra y suministrar armas. Realmente aterrador adónde han ido a parar los Verdes». 

¿Está hablando de Ucrania? 

«Y Gaza. Lo que estamos haciendo con Israel, dada su forma de conducir la guerra, nos hace corresponsables. En cuanto a Ucrania: no pondremos fin al conflicto si seguimos entregando armas sin presionar. El Papa tiene razón. Hay que negociar ya».

¿Así que dejan las armas y luego vemos qué hace Putin?

«Mientras tanto eso congelaría el frente. Si hubiéramos hecho esto hace seis meses, habría sido mejor. Esto es lo que dice el Papa. No habló de capitulación, sino de la forma correcta de no llevar al país al suicidio. Creo que Zelensky no tiene ninguna posibilidad de ganar la guerra, alimentar esta ilusión es peligroso».
No cree que Putin pueda entonces atacar Polonia.

«No, porque no es capaz de hacerlo. El ejército ruso no logró tomar Kiev. Que puedan mantener un enfrentamiento con la OTAN lo excluyo».

Usted sugiere normalizar las relaciones con Rusia. Pero los estrechos lazos entre Alemania y Rusia nunca han ido especialmente bien…

«Desde el punto de vista polaco, entiendo las preocupaciones. Pero Alemania nunca ha sido atacada por Rusia, lo contrario ha ocurrido dos veces. Lo mismo ocurre con Europa Occidental».
¿Recibe su partido dinero de Moscú?

«Por supuesto que no. Es completamente absurdo, hubo estas dos transferencias de 35 euros desde Rusia. Recibimos tanto dinero del Kremlin como de Trump o de la mafia siciliana».

¿Qué piensa de la UE?

‘Que debe centrarse en lo que puede regular. Queremos desmantelar la centralización. Estamos por una Europa de democracias soberanas’. ¿Una Europa de patrias? «Patria es quizá un concepto algo anticuado, pero la idea que subyace me parece acertada. Queremos una Europa que coopere, sin rivalidades ni hostilidades, pero estamos en contra de una centralización de las decisiones en Bruselas que luego socava la democracia en cada uno de los países. Creo que De Gaulle era un hombre inteligente. En cualquier caso, no queremos preservar la Europa actual, sino cambiarla».

Su padre era iraní, su adjunto Fabio Masi tiene orígenes italianos. ¿Por qué -con estas conexiones- está tan en contra de la inmigración?

En principio, no estamos en contra de la inmigración. Los problemas surgen cuando llegan demasiados y faltan infraestructuras. En Alemania necesitamos urgentemente 700.000 viviendas, guarderías, profesores. Se crea una sobrecarga. El otro punto crítico es cuando la identidad de algunas comunidades de inmigrantes se basa en el rechazo de la cultura del país de acogida. Veamos lo que ocurre en Francia, donde hay realidades paralelas inaceptables en las que se practica el islam radical».

¿Gobernaría usted con la Afd? En el Este tendría los números tras las elecciones de septiembre.

«Eso lo excluyo. En Sajonia y Turingia son extremistas».

Presentó su partido en un antiguo cine de la RDA. A veces parece sentir nostalgia de aquel mundo.

Para mí la caída del Muro fue una liberación. Tuve dificultades en Alemania del Este, quería reformas, había criticado a los dirigentes, la planificación centralizada. No pude encontrar plaza en la universidad a pesar de tener buenas notas. Me ofrecieron un trabajo de secretaria: entonces dije que me quedaría en casa leyendo y viviría dando clases particulares. El ‘Turning Point’ para mí fue una bendición, pude estudiar. Al mismo tiempo, sé que para los que no tenían 20 años como yo, la RDA fue en parte su biografía. Y cuando, tras la reunificación, los alemanes occidentales afirmaron que sus vidas no valían nada, se rebelaron».
por Mara Gergolet
Fuente: Corriere

8. Los orígenes de Hamás

En ScheerPost han vuelto a transcribir otra entrevista de Chris Hedges. En este caso sobre los orígenes de Hamás, con una especialista en el tema. Os paso la traducción.

https://scheerpost.com/2024/

El Informe de Chris Hedges: Hamás: Cómo Israel creó su propia némesis
abril 2, 2024
Por Chris Hedges / The Real News Network
Hamás, como todos los grupos de resistencia, desde el Congreso Nacional Africano hasta el Ejército de la República Irlandesa, está tan demonizado como incomprendido. Hamás es un movimiento político religioso y nacionalista. No es, a pesar de lo que digan Israel y Washington, una organización terrorista, aunque, como la mayoría de los grupos de resistencia (incluidas las milicias judías que crearon el Estado de Israel), ha utilizado el terrorismo como táctica. Como los que están fuera no entienden lo que ha llevado a crear Hamás -el goteo constante de humillación, violencia y empobrecimiento que definen la ocupación israelí de los palestinos-, Hamás y su ideología parecen incomprensibles. Pero desde la perspectiva palestina, Israel no ha dejado otra opción a los palestinos. La periodista e historiadora Paola Caridi, autora de Hamás: From Resistance to Regime, se une a The Chris Hedges Report para hablar de las raíces y la naturaleza de Hamás, y de lo que nos perdemos cuando, sin pensarlo, consideramos a Hamás nada más que una organización terrorista.
TRANSCRIPCIÓN
Chris Hedges:  Hamás, como todos los grupos de resistencia, desde el Congreso Nacional Africano hasta el Ejército Republicano Irlandés, es demonizado e incomprendido. Hamás no es, a pesar de lo que digan Israel y Washington, una organización terrorista, aunque, como la mayoría de los grupos de resistencia, incluidas las milicias judías que crearon el Estado de Israel, ha utilizado el terrorismo como táctica. Hamás es un movimiento religioso, nacionalista y político. No tiene como rehenes a los palestinos de Gaza. Cuenta con un amplio apoyo popular entre los palestinos, en gran parte debido al fracaso de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a la hora de cumplir las promesas hechas por Israel en los Acuerdos de Oslo. Pero también tiene apoyo popular por su tenaz resistencia al ataque israelí contra Gaza. De hecho, desde los ataques israelíes se ha convertido en un ídolo en todo el mundo musulmán. La ferocidad de la violencia israelí contra Hamás, incluidos los asesinatos y encarcelamientos rutinarios de sus dirigentes, no ha conseguido desmantelar la organización.
Para los de fuera, la intransigencia de Hamás -en su carta de 1988 pedía la destrucción de Israel, llevaba a cabo atentados suicidas en ciudades israelíes, así como el lanzamiento de cohetes contra Israel, junto con la incursión que dejó unos 1.200 israelíes muertos- es desestimada por Israel y Washington como prueba del fanatismo del grupo. Dado que los que están fuera no entienden lo que supuso la creación de Hamás, el goteo constante de humillación, violencia y empobrecimiento que definen la ocupación israelí de los palestinos, Hamás y su ideología se certifican como incomprensibles. Pero desde la perspectiva palestina, Israel no ha dejado otra opción a los palestinos.
La secular Autoridad Palestina, que nominalmente gobierna la Cisjordania ocupada, se ha convertido en poco más que una odiada fuerza policial colonial. No ha conseguido frenar la limpieza étnica a cámara lenta que lleva a cabo Israel. Israel ha ido despojando a un número cada vez mayor de palestinos de sus hogares y tierras en Cisjordania, incluido Jerusalén Este, apoderándose de los recursos hídricos. Utiliza la violencia indiscriminada para sofocar la disidencia. En resumen, al cerrar la puerta a cualquier solución pacífica del conflicto, Israel creó su propia némesis, la imagen especular de un Estado de apartheid intransigente y brutal.
La periodista e historiadora Paola Caridi, autora de Hamás: De la resistencia al régimen. Hablemos de los orígenes de Hamás. Surge de los Hermanos Musulmanes. Debería explicar qué era la Hermandad Musulmana, y un poco de perspectiva histórica porque hasta 1967, Gaza en particular -y Hamás es una organización con sede en Gaza- estaba controlada por Egipto.
Paola Caridi: Hamás es la rama política de los Hermanos Musulmanes palestinos, así que he puesto dos términos en nuestra discusión: Hamás y la Hermandad Musulmana Palestina. La Hermandad Musulmana Palestina, al igual que los movimientos de la Hermandad Musulmana en la región, era y es una organización social religiosa muy arraigada en los campos de refugiados de Gaza. Y lo es por una razón. Gaza fue -tengo que decir fue y no es- el hogar de cientos de miles de palestinos expulsados de sus casas en Jaffa, Ashdod y Ashkelon, y tuvieron que crear de nuevo un mundo, su mundo, su comunidad.
Los Hermanos Musulmanes fueron una de las organizaciones que se extendieron dentro de los campos de refugiados de Gaza, pero no sólo en Gaza. Es cierto que Gaza es el bastión de Hamás, pero Hamás y la Hermandad Musulmana palestina no están sólo dentro de Gaza y no están sólo dentro de Cisjordania, sino que están entre los palestinos en el extranjero, fuera de Israel y Palestina. Hamás nació de los Hermanos Musulmanes palestinos, tras una larga discusión, como la rama política de una organización social-religiosa. Y como me dijeron muchos de los dirigentes y activistas, no todos los Hermanos Musulmanes eran de Hamás, pero toda la gente de Hamás procede de los Hermanos Musulmanes. Esto dice muchas cosas también sobre el movimiento islamista y sobre el hecho de que el movimiento Hamás era y es muy nacionalista.
Chris Hedges:  En el libro usted habla de la forma en que los futuros líderes de Hamás fueron educados y aculturados por Egipto. Conocí a Abdel Aziz Rantisi, uno de los cofundadores de Hamás, así como a su esposa. Sé que usted la entrevistó, una mujer impresionante por derecho propio, que fue asesinada por los israelíes al comienzo mismo de este asalto a Gaza. Rantisi estudió en la universidad de Alejandría; creo que fue el primero de su promoción. Hablemos un poco, rápidamente, de lo que eran los Hermanos Musulmanes. Con el ascenso de Nasser, este movimiento laico panarabista, la Hermandad Musulmana se convirtió en un objetivo. Háblenos un poco de los orígenes de la Hermandad Musulmana y de cuál era su perspectiva, y luego quiero entrar en el nacimiento de Hamás, que está vinculado directamente al primer levantamiento palestino o Intifada.
Paola Caridi: Sí. Los Hermanos Musulmanes nacieron en Egipto hace casi un siglo, así que no es un movimiento que naciera hace 10, 20 o 40 años. Pero tiene un siglo no sólo de historia sino de cambios como socio-religiosos, y en el caso de Egipto, políticos. Está dentro del llamado movimiento islamista reformista, por lo que es muy diferente de los yihadistas y de los salafíes. Muy pragmático, muy dentro de la realidad, muy dentro de la sociedad. No es tan hiperfundamentalista como los movimientos salafíes, como los yihadistas.
En un determinado momento de su historia, los Hermanos Musulmanes decidieron no utilizar más herramientas violentas y adoptar, digamos, una forma pacifista de abordar la política y las cuestiones sociales en el ámbito egipcio. Casi lo mismo que en el contexto tunecino. En Palestina es diferente debido a la ocupación. No es un país independiente, es un territorio bajo ocupación. Así que la reacción dentro de la Hermandad Musulmana palestina fue crear una rama política que también utilizaría, a lo largo de los años, medios terroristas.
Chris Hedges: Hablemos del nacimiento de Hamás, que fue una respuesta políticamente muy pragmática al levantamiento palestino.
Paola Caridi: Sí. Fue una respuesta muy pragmática en la Primera Intifada. El nacimiento de Hamás fue en diciembre de 1987, concretamente al comienzo de la Primera Intifada. Pero hay que empezar un poco antes, en 1982, cuando la OLP estaba en crisis. La crisis estaba en Beirut, no en Israel-Palestina, cuando la OLP tuvo que abandonar Beirut y exiliarse de nuevo…
Chris Hedges: Permítame interrumpirle. Para la gente que no lo sepa, los israelíes ocuparon Beirut, bombardearon salvajemente secciones enteras de Beirut, y se llegó a un acuerdo por el que los palestinos serían embarcados y enviados al exilio a Túnez. Yo solía entrevistar a Arafat en Túnez junto con Abu Jihad y otros. ¿Esa es la crisis a la que se refiere?
Paola Caridi: – Sí. Y la reacción de los islamistas [lengua extranjera 00:11:33], así que los Hermanos Musulmanes y Hamás no habían nacido en aquellos días, pero estaban debatiendo sobre una rama política. Hamás también fue una reacción a la política que siguió la OLP a lo largo de los años. Decidieron no implicarse en los asuntos internos de los países que los acogían. Está muy claro que cuando los dirigentes de Hamás estaban en Damasco, no les importaba el destino de los Hermanos Musulmanes sirios. Querían ser acogidos, pero no querían ocuparse de asuntos internos como hizo la OLP, tanto en Jordania como después en la guerra civil libanesa. Esta fue una de las decisiones de los islamistas. Después de 1987, el nacimiento de Hamás, y la decisión de la OLP de reconocer el Estado de Israel, Hamás se opuso a esta idea y fue la oposición dentro del espectro político palestino.
Chris Hedges:  Hablemos de por qué se opusieron. Resultó que tenían razón, por supuesto. A Arafat y a la OLP se les permitió regresar, pero como predijo Hamás, los palestinos fueron traicionados. Explíquenos la oposición de Hamás, su oposición, y lo que ocurrió tras la firma de los Acuerdos de Oslo y el regreso de los dirigentes de la OLP a Gaza y Cisjordania.
Paola Caridi: Pero una de las razones está dentro de la [lengua extranjera 00:13:40], la carta fundacional de Hamás, la destrucción de Israel, o decir que Palestina no está en manos del pueblo sino que está en manos de Dios, y esta es la parte islamista de Hamás. También hay una cuestión nacionalista. ¿Qué pasa con la tierra de Palestina? ¿Qué pasa con el reconocimiento de los palestinos? Esto va muy dentro del caso de los refugiados porque Arafat, que era un refugiado él mismo, dejó de lado la cuestión de los refugiados, y no es el caso de Hamás. Hamás nació dentro de los campos de refugiados. Hamás no sólo está dentro de los campos de refugiados y del TPO, el Territorio Palestino Ocupado, sino que está fuera. Y este no era uno de los temas centrales del acuerdo entre la OLP e Israel.
Chris Hedges:  Correcto. Esto se llama el derecho al retorno. Como usted señala en el libro, dado que un número desproporcionado de la población de Gaza son refugiados o descendientes de refugiados, y dado que la base de Hamás se encuentra probablemente sobre todo en Gaza -aunque es muy popular en Cisjordania, especialmente después de que Israel emprendiera su genocidio, eso no era negociable-, la forma en que la OLP podía eludir la cuestión no era algo que Hamás pudiera hacer, dada su base de apoyo.
Paola Caridi: Sí. Y hoy vemos que el ataque contra el OOPS es también un ataque contra la cuestión palestina, ya que el OOPS posee el registro de los refugiados y de los descendientes de los refugiados. Así que es realmente un tema central en la cuestión palestina que -digo como analistas, periodistas también- dejamos de lado durante mucho tiempo y volvió a surgir en estas semanas y meses.
Chris Hedges:  UNRWA es la organización de la ONU que proporciona asistencia a los palestinos; No sólo alimentos, sino escuelas. Y en lugares como Gaza y la diáspora, Israel acusó a la organización de la ONU UNRWA de estar infiltrada por Hamas. Y esto hizo que muchos países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido y otros, cortaran su apoyo a la UNRWA, lo que no hace sino acelerar la inanición y la hambruna en Gaza. Y esto ha ido acompañado del bloqueo de la ayuda humanitaria en el Sinaí, en Egipto, en la frontera y en el paso fronterizo de Rafah.
Paola Caridi: Sí. Y la UNRWA no sólo está en Gaza. Ayuda a casi seis millones de personas.
Chris Hedges:  Hamás nace como organización distinta con la Primera Intifada. Se opone a la OLP. Habla rápidamente del colapso de la credibilidad de la OLP cuando Israel no cumple las promesas hechas en los Acuerdos de Oslo de crear un Estado separado. Y luego quiero hablar de las elecciones que llevaron a Hamás al poder.
Paola Caridi: Hamás también representaba al pueblo dentro del Territorio Palestino Ocupado, y la OLP estaba en el exilio. La Primera Intifada fue una intifada desde el campo interno, no desde el exilio. Y entonces la OLP, en el exilio, saltó sobre la Intifada y el proceso de Oslo inició su camino. Hamás representaba la parte del campo interno y ésta es una diferenciación que debemos subrayar. El enfrentamiento entre Hamás y la OLP, especialmente Fatah y Arafat, fue muy fuerte y muy profundo. Se adentró mucho en la historia de la política y la resistencia palestinas a lo largo de los años. En esos años, Hamás decidió también utilizar el terrorismo. Empezó en 1994 tras la masacre de Hebrón y lo hizo un colono, Baruch Goldstein.
Chris Hedges:  Detengámonos ahí. Esa masacre de Hebrón, que cubrí para The New York Times, fue un punto de inflexión. Expliquemos lo que ocurrió y por qué fue un punto de inflexión antes de continuar.
Paola Caridi: Baruch Goldstein era un colono de un asentamiento cercano a Hebrón – Khalil para los palestinos – Y mató a casi 30 personas dentro de la mezquita. Dentro de la mezquita. La mezquita Ibrahimi es la más importante de Palestina. Entonces fue asesinado por los fieles. Estaban rezando durante el Ramadán. No sólo fue un shock, sino que para la ciudad de Khalil/Hebrón, ese trágico momento aún está en la memoria de la comunidad. El periodo de luto para los palestinos y el pueblo musulmán dura 40 días. Después de 40 días, se produjo el primer atentado suicida en Hadera, dentro de Israel, realizado por un terrorista de la Brigada Qassam, el brazo armado de Hamás. Diferenciaré entre el brazo armado, en aquel momento, y el brazo militar, ahora en estos días y meses.
Fue el comienzo de una trágica era de atentados suicidas dentro de autobuses, dentro de cafeterías y contra civiles, dentro de Israel. Pero no sólo las Brigadas Qassam; el brazo armado de Hamás hizo ataques suicidas, y hay que subrayarlo. Todo terminó cuando Hamás, la Yihad Islámica y todas las facciones palestinas firmaron un acuerdo en El Cairo, en marzo de 2005, por el que se suspendían los atentados suicidas y los ataques terroristas. Y allanando el camino para las elecciones políticas de 2006 y las elecciones presidenciales de Abu Mazen como nuevo presidente de la Autoridad Palestina.
Chris Hedges:  Estas elecciones son importantes porque están muy vigiladas por la comunidad internacional. Hamás presenta su lista de candidatos. Se certifica que son unas elecciones libres y justas. Estamos en 2006. ¿Y entonces qué ocurre?
Paola Caridi: Si me permite añadir, no sólo fueron muy supervisadas por la comunidad internacional, sino que contaron con el apoyo de la comunidad internacional, e incluso Israel dio permiso a los palestinos de Jerusalén para votar en esas elecciones. Nadie pidió a Hamás que reconociera a Israel antes de participar en las elecciones. Este es un punto importante porque, ambiguamente, Hamás reconoció a la Autoridad Palestina al participar en las elecciones al Parlamento de la Autoridad Palestina. Esto supuso un gran cambio dentro de Hamás, votado por la mayoría de los activistas, y la gente de Hamás votó internamente.
Después de eso, el problema fue que Hamás ganó las elecciones. La comunidad internacional, Israel e incluso Hamás pensaban que podría ganar muchos votos para ser una oposición más fuerte dentro del parlamento, pero ninguno de los actores ni Hamás esperaban que Hamás ganara las elecciones. Fue un gran éxito. Esto cambió la actitud de Hamás, Fatah y la comunidad internacional. Significa que la comunidad internacional e Israel decidieron un embargo de hecho contra el gobierno dirigido por Hamás.
Al cabo de unos meses, se produjo una división dentro del ámbito político palestino y Hamás dio un golpe de Estado en Gaza en junio de 2007. Al Fatah y la AP controlaban -sabemos que no controlaban tanto- Cisjordania. Después de eso, Israel decidió sellar la Franja de Gaza y separarla del Territorio Palestino Ocupado. La ruptura de la unidad del territorio es la cuestión central hoy en día porque, desde el principio, desde 2007, esta división entre Cisjordania y Gaza fue la muerte de la idea
de un Estado de Palestina.
Chris Hedges:  Esto fue apoyado por Bibi Netanyahu, que vio esta división como un avance en sus objetivos de impedir un Estado palestino. De hecho, lo recuerdo, yo estaba allí en Gaza cuando Hamás surgió por primera vez. Y aunque probablemente no sea correcto decir que de ninguna manera -como usted señala en su libro, Hamás es una creación de Israel como algunos han acusado- los israelíes que todavía estaban dentro de Gaza en aquel momento llevarían a cabo formas mucho más duras de represión contra Fatah o la OLP que las que llevarían a cabo al principio contra las figuras de Hamás porque vieron erróneamente que estas divisiones dentro de la dirección palestina eran ventajosas. ¿Puede hablarnos de ello?
Paola Caridi: Sí, es cierto. Muchos están diciendo estos meses que Hamás fue una creación de Israel. No es correcto para ambas partes, para Israel y para Hamás. Hamás está muy dentro de la sociedad palestina e Israel fue muy represivo contra Hamás, especialmente después de 1989, incluso 1988, 1989, 1992 y 1994, cuando hubo oleadas de represión por parte de líderes y activistas de Hamás. Y entonces comenzó la trágica era de los asesinatos, las ejecuciones extrajudiciales de los líderes de Hamás. El resultado no fue el que Israel esperaba. Si pensamos en 2004, fue un año muy importante. Israel mató al jeque Ahmed Yassin en marzo de 2004. Un mes después, a Abdel Aziz al-Rantisi.
Chris Hedges:  Estos fueron los co-fundadores de Hamas.
Paola Caridi: Los cofundadores, sí. Un año y medio después de que Hamás ganara las elecciones. Las ejecuciones extrajudiciales no tuvieron el resultado de cortar la cabeza de la serpiente y por tanto matar a la serpiente. Lo que Netanyahu hizo en los últimos años fue separar Gaza de Cisjordania y tratar de sobreponer a los palestinos como protagonistas de una negociación. Gaza es una prisión al aire libre. La AP era muy débil dentro de Cisjordania. Entonces, ¿cuál era la solución, según Netanyahu? Llamar a algunos Estados árabes para normalizar la situación en la región, sin los palestinos; sin palestinos en la mesa de negociaciones. Esta no es la manera de alcanzar una solución viable, la paz, el respeto y la dignidad, y el resultado es lo que vemos ahora.
Chris Hedges:  Debemos tener claro que Sisi derrocó a un gobierno de la Hermandad Musulmana. Ha habido una terrible represión contra la Hermandad Musulmana en Egipto. El gobierno egipcio tiene una profunda hostilidad, no sólo hacia la Hermandad Musulmana sino también hacia Hamás como rama de la Hermandad Musulmana, y ha estado trabajando muy estrechamente con Israel. Mientras hablamos, está construyendo una prisión alternativa al aire libre para lo que suponemos serán palestinos expulsados de Gaza. Pero deberíamos hablar un poco de la respuesta regional al ascenso de Hamás en el mundo árabe. Luego quiero hablar del 7 de octubre y de lo que ha sucedido desde entonces.
Paola Caridi: La reacción en la región árabe fue diferente según los periodos de los que hablemos. La dirección de Hamás se trasladó de un lugar a otro en función del apoyo que recibía: de Kuwait a Jordania, a Siria, y tras las revoluciones árabes y las contrarrevoluciones a Turquía, a Qatar. Tras la revolución egipcia, Mousa Abu Marzook, uno de los líderes de Hamás, se trasladó a El Cairo durante un tiempo. Pero fue un periodo corto debido al golpe de Abdel Fattah al-Sisi en El Cairo y la aniquilación de la revolución egipcia, del Thawrat. La región árabe tiene relaciones diferentes con Hamás: En cierto modo, pragmáticas y fuertemente opuestas a Hamás. Pero depende del periodo de tiempo del que estemos hablando.
Egipto, el mecenas y mediador en todas las cuestiones relativas a la arena palestina, está a favor de Al Fatah y en contra de Hamás, pero también es un actor pragmático. Hoy en día vemos lo pragmático que es en la negociación del alto el fuego, la liberación de los rehenes y de los prisioneros palestinos en las cárceles israelíes; pero en cuanto a la reconciliación entre Al Fatah y Hamás, es un proceso como todos los procesos en Oriente Medio: Dura años y años y años sin ningún resultado.
Chris Hedges:  Hablemos del 7 de octubre. ¿Cómo se enteró de lo que ocurrió el 7 de octubre?
Paola Caridi: Esta es una pregunta muy dura y difícil. Es mi quebradero de cabeza, como supongo que es el de muchos de nosotros. Subraya una división entre Hamás dentro de Gaza y Hamás fuera de Gaza. El equilibrio de poder dentro de Hamás se movió y cambió mucho en estos años en los que Gaza era una prisión al aire libre administrada y controlada por Hamás. Cuando digo Hamás, digo especialmente la parte de Hamás dentro de Gaza. Muchos de los líderes se trasladaron de Gaza a refugios seguros en el extranjero y la personalidad de Yahya Sinwar ganó poder a lo largo de los años desde su liberación en 2011.
Chris Hedges:  Vale, déjame que te detenga ahí. En el libro se hace una disección fascinante de la estructura de poder dentro de Hamás, incluida su descentralización de la autoridad -que es la razón por la que Israel no ha sido capaz de decapitarla-, pero también hay una división tajante entre la rama política y la rama de seguridad interna. Antes de continuar, explíquenos cómo funciona.
Paola Caridi: Hamás es un movimiento político con una estructura muy fuerte, pero descentralizada, en cuatro circunscripciones. Las cuatro circunscripciones son muy extrañas vistas desde una perspectiva europea u occidental. Son el territorio: está la circunscripción de Hamás en Gaza, en Cisjordania, en el extranjero (los campos de refugiados, la diáspora), pero también hay una circunscripción dentro de la cárcel. Cuando pensamos en las prisiones, no pensamos en la actividad política dentro de ellas. Pero en el caso de los presos palestinos, siguen siendo actores políticos dentro de la prisión, y este fue el caso de Hamás.
A lo largo de los años, y especialmente en los últimos años, ha habido otra circunscripción en la sombra que es la militar. Digo el militar porque había y hay un brazo armado de Hamás, las Brigadas Qassam. Y desde el principio, hubo un brazo armado; desde 2007, hasta ahora, Hamás empezó a ser el poder dentro de Gaza: el poder, la administración, y también la fuerza armada, las Brigadas Qassam; supongo que se convirtieron en el brazo militar. Hubo una militarización del brazo armado y esto significa que adquirió una influencia política muy fuerte a la hora de definir la estructura política.
¿Quién ganará en las elecciones internas de Hamás? Así ocurrió en las últimas elecciones internas y la figura de Yahya Sinwar emergió como líder de Hamás -no de todo Hamás, pero al menos de Hamás en Gaza-. También significó, no una división, sino un distanciamiento entre Hamás en Gaza y las direcciones en el extranjero, porque hay diferentes sensibilidades entre las direcciones en el extranjero. No sólo en Doha, también hay un liderazgo en Beirut.
Chris Hedges:  Bien, hablemos del 7 de octubre y de su opinión sobre lo ocurrido.
Paola Caridi: A través de los informes periodísticos, sólo unas pocas personas en Gaza decidieron que el ataque del 7 de octubre en Israel, perpetrado por las Brigadas Qassam y las Brigadas Al-Quds, estaba vinculado a la Yihad Islámica. Mucha gente salió de la valla el 7 de octubre. ¿Cuál era el objetivo del 7 de octubre? Estaba muy claro en el documento que Hamás publicó, unos meses después del 7 de octubre. Eso significa que querían tomar rehenes para hacer un intercambio con los prisioneros palestinos que están dentro de las cárceles israelíes. Miles de palestinos están dentro de las cárceles israelíes –
Chris Hedges:  Incluyendo mujeres y niños.
Paola Caridi: – Incluyendo mujeres y niños, en detención administrativa. Muchos de ellos ni siquiera forman parte de las facciones palestinas. Este era uno de los objetivos de Yahya Sinwar, que pasó muchos años en las cárceles israelíes. Jerusalén también fue un tema central el 7 de octubre por lo que estaba ocurriendo en el Haram al-Sharif; lo que significa en las mezquitas, explanada o Monte del Templo para los judíos. Especialmente por lo que está haciendo el nuevo gobierno israelí en el último año, pero también en los últimos años.
Hamás en 2021 tenía claro que Jerusalén es el tema central de la cuestión palestina. Quería cruzar la valla de la prisión al aire libre de Gaza utilizando Jerusalén como herramienta y hacer entender a la gente que no estaban en Gaza, que estaban fuera de Gaza, y que se ocupaban de toda la cuestión palestina. Esta fue otra de las razones del 7 de octubre. La tercera es Cisjordania. Querían decir, no estamos confinados en Gaza, somos parte del espectro político palestino, y queremos cruzar y abrir la valla, abrir la prisión al aire libre, y dejar que la gente, nuestro público, nuestro consenso, entienda que todavía estamos allí.
Chris Hedges:  Quiero hablar de Jerusalén porque me pareció una de las partes más perspicaces de su libro, por ser central para la identidad de los palestinos y el movimiento de resistencia. ¿Puede explicarnos por qué?
Paola Caridi: Jerusalén no es sólo un símbolo religioso. Jerusalén es más que eso. Es un símbolo nacional, un icono nacional, y no sólo para Hamás, no sólo para los palestinos de los Territorios Palestinos Ocupados, sino también para los palestinos de Israel. Los palestinos dentro de Israel son, dos millones, el 20% de la población israelí. Ellos y los demás palestinos ven dentro de la diáspora, fuera de Israel-Palestina, Jerusalén como el mito, como su identidad, que no es religiosa. Olvidamos que hay palestinos con fe cristiana, y esos palestinos son nacionalistas como los demás, como los musulmanes palestinos. Jerusalén es esa parte de su identidad que se reúne en un lugar como la Ciudad Vieja. Así que pensar en poseer Jerusalén desde el lado israelí es romper el último muro para los palestinos. No renunciaron a Jerusalén.
Quedó muy claro en 2021 cuando hubo una protesta pacífica en diferentes partes de Jerusalén. Es decir, en la Ciudad Vieja, en el Haram al-Sharif al-Aqsa, frente a la Puerta de Damasco, la parte central secular del sentimiento árabe, del sentimiento palestino. En Sheikh Jarrah, para la gente que conoce Jerusalén, muy cerca de la Colonia Americana, porque allí estaba la cuestión de los colonos que querían poseer las partes más importantes de la ciudad para que la ciudad fuera completamente conquistada, no sólo por los israelíes sino por el movimiento mesiánico de asentamientos.
Chris Hedges:  Bueno, han cambiado la geografía de Jerusalén. Ni siquiera se parece físicamente a la ciudad que visité por primera vez en 1988 debido a los colonos judíos; los edificios que han erigido y los desalojos que han llevado a cabo. Terminemos hablando de lo que está ocurriendo ahora en Gaza. El gobierno de Netanyahu dice que es una guerra contra Hamás. Afirman que la victoria se definirá por la erradicación de Hamás. ¿Qué está sucediendo en Gaza, qué le está sucediendo a Hamás y qué presagia esto para el futuro?
Paola Caridi: Lo que veo no es la anulación de Hamás, lo que veo es la anulación completa de Gaza. Lo cual es un retrato completamente diferente de lo que está sucediendo en Gaza. La estrategia israelí cambió a lo largo de las semanas y meses de esta guerra contra Gaza, y en un momento determinado, empezó a ser una guerra con un objetivo muy concreto: la expulsión de los palestinos de Gaza. Después de eso, tenemos que ocuparnos del segundo frente de esta guerra, que es Cisjordania, y de lo que está ocurriendo en Cisjordania en estos meses. Es una imagen trágica de lo que está ocurriendo allí. La expulsión de los palestinos, ¿qué significa? Significa una segunda Nakba. Significa también el fin de la idea de los dos Estados, aunque los dos Estados, lo sabemos, murieron hace muchos, muchos años como perspectiva. También es la idea de terminar el capítulo de 1948. Es 1948, la cuestión central. El gobierno israelí quiere llegar a este objetivo que significa terminar la expulsión de los palestinos de Palestina.
Chris Hedges:  ¿Y las consecuencias, y qué significa esto para Hamás?
Paola Caridi: Hamás no está sólo en Gaza. Lo que dice la narrativa israelí, nos desharemos de Hamás, no es la realidad sobre el terreno. Hamás no está sólo en Gaza, Doha y Beirut; es un movimiento que está muy dentro de la sociedad palestina. Vemos en los vídeos procedentes de Cisjordania que la gente pide que las Brigadas Qassam vengan a liberar Cisjordania. Por supuesto, eso no ocurrirá. Tenemos que ver la realidad. En cierto modo, Israel está cortando la hierba bajo Hamás -porque no creo que el consenso sobre Hamás esté creciendo en Gaza, es menor en Gaza y mayor en Cisjordania-, pero vemos que Hamás está ganando terreno fuera de Gaza. ¿Y qué pasa con el objetivo? ¿Consigue Netanyahu el objetivo de esta manera? Está ocurriendo lo contrario y la reacción, no sólo de los palestinos sino de la calle árabe, será más sentimiento antiisraelí.
Chris Hedges:  Y está traumatizando a toda una nueva generación. Recuerdo que hablé con Rantisi y me contó la historia de ser un niño de nueve años en Khan Yunis, en 1956, cuando los israelíes ocuparon, y ver cómo las fuerzas israelíes alineaban a hombres y niños contra un muro, incluido su tío, y los mataban. Aquel momento lo radicalizó porque para él puso al descubierto la intención de los israelíes, que era el exterminio del pueblo palestino. ¿Cómo va a evolucionar esto en los próximos años?
Paola Caridi: No lo sé. Porque lo que veo desde Jordania es que nadie dice nada, pero se ve en la cara de la gente que es difícil tener este peso en el corazón y en los hombros, ver lo que ven. En Estados Unidos, Europa e Italia, la gente no ve las imágenes de Gaza. Las imágenes de Gaza son insoportables para cada uno de nosotros, y especialmente para la calle árabe. Son realmente insoportables. No puedo soportar las imágenes de niños que mueren de hambre. No puedo soportar las imágenes de mujeres que tienen problemas con su ciclo menstrual. No tienen compresas. No tienen nada: pan, harina, etcétera. Es insoportable, sencillamente insoportable. Y no es una cuestión humanitaria, porque una cuestión humanitaria significa encubrir el hecho de que se trata de una cuestión política para todos nosotros, no sólo para la región árabe.
Chris Hedges:  Genial, gracias. Era la periodista e historiadora Paola Caridi, autora de
Hamás: De la resistencia al régimen. Quiero dar las gracias a The Real News Network y a su equipo de producción, Cameron Granadino, Adam Coley, David Hebden y Kayla Rivara. Pueden encontrarme en chrishedges.substack.com.

9. El armamento de Hezbolá

Aunque Israel parece que tiene carta blanca de Occidente para bombardear dónde y cuando le de la gana, los ataques en Siria se supone que son en buena medida para parar el presunto transporte de armas hacia Hezbolá. Según el autor de este artículo, sin mucho éxito. https://thecradle.co/articles/

La «batalla entre guerras» de Israel ha fracasado
La resistencia libanesa ha desbaratado por completo la estrategia israelí de años de negarle el acceso a las armas. Los ataques de Tel Aviv contra Siria no han logrado impedir el suministro de armas a Hezbolá, que aumenta cualitativa y cuantitativamente cada día que pasa y que ahora se produce en masa en el país.
Khalil Nasrallah 2 DE ABRIL DE 2024
Se está trabajando para abrir nuevos almacenes y traer nuevos misiles terrestres, marítimos y aéreos más precisos y de mayor calidad. Lo que antes del 7 de octubre almacenábamos en seis meses, ahora lo reponemos en un mes».
Así se expresaba Nawaf al-Musawi, funcionario de recursos y fronteras de Hezbolá, una de las mentes estratégicas de la resistencia libanesa y ex diputado del parlamento libanés. Su revelación del 26 de marzo tiene un peso significativo en medio de la guerra en curso en Gaza y las notables escaladas entre Hezbolá y las fuerzas israelíes, en particular a lo largo del frente del sur del Líbano, donde los acontecimientos se acercan cada vez más a una guerra a gran escala.
La gran revelación de Musawi es una prueba de que Israel no sólo no ha logrado impedir el suministro de armas de calidad a Hezbolá, sino que el grupo de resistencia ha conseguido acelerar su acumulación de armamento en el último medio año.
Y lo que es más importante, demuestra que la escalada de ataques de Tel Aviv contra Siria ha fracasado por completo. Desde el estallido del conflicto sirio en 2011, los ataques israelíes, descritos por Tel Aviv como la «batalla entre guerras», tenían varios objetivos, el principal de ellos impedir la llegada -a través del territorio sirio- de un arma «desequilibradora» que pudiera sorprender o incluso paralizar las defensas de Israel. Y, por supuesto, impedir el flujo cuantitativo de armas hacia la resistencia libanesa.
Para comprender la importancia de los acontecimientos bélicos desde el 7 de octubre, es imprescindible ahondar en el contexto histórico de la estrategia de «batalla entre guerras» iniciada por Israel en Siria. Mediante esta campaña, Tel Aviv ha tratado de impedir el aumento de las capacidades armamentísticas de la resistencia en diversos ámbitos, asegurando así su propia superioridad en múltiples esferas y adelantándose a la capacidad de Hezbolá para dictar condiciones cualitativas incluso en caso de guerra a gran escala.
La «batalla entre guerras» de Siria
Tras la guerra civil en Siria en 2011 y la afluencia de extremistas armados respaldados por Occidente y Turquía para derrocar al Gobierno sirio, surgió la preocupación en Israel por la posible transferencia de armamento avanzado de Damasco a la resistencia libanesa.
Al mismo tiempo, la implicación de Teherán en Siria, a través del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) que trabaja para mejorar las armas de precisión, los drones y las defensas aéreas de Hezbolá, aumentó aún más estos temores.
A su vez, Israel inició la «batalla entre guerras» destinada a impedir la transferencia de armas «revolucionarias» a Hezbolá -incluidos armamento de precisión, sistemas de defensa aérea, misiles marítimos, drones avanzados, técnicas militares y tecnologías de fabricación-, interrumpir la ruta de suministro a la resistencia libanesa, socavar el armamento y las capacidades del ejército sirio, mantener a Irán alejado de las fronteras de la Palestina ocupada y establecer un «cinturón de seguridad» que se extendiera entre 40 y 80 kilómetros en el Golán sirio ocupado.
Para lograr estos objetivos, la campaña en Siria se desarrolló por etapas. Inicialmente, consistió en apoyar a grupos armados con el respaldo de Estados Unidos y los Estados del Golfo Pérsico. Su objetivo era hacerse con el control del sur de Siria y desmantelar las unidades de defensa antiaérea sirias, garantizando así a Israel un acceso sin trabas al espacio aéreo del país.
Esta estrategia tuvo éxito hasta el 31 de enero de 2013, cuando Israel intervino directamente lanzando el primer ataque llevado a cabo por la Fuerza Aérea israelí, dirigido contra el Centro de Investigación Científica en la zona de Jamraya, en el campo de Damasco. Los medios de comunicación israelíes describieron este ataque como la interrupción de un convoy supuestamente con destino a Líbano.
Desde entonces, Israel ha violado repetidamente la soberanía de Siria, habiendo llevado a cabo 288 operaciones aéreas en Siria sobre miles de bienes que Tel Aviv describe como envíos de armas, sistemas de defensa antiaérea, «posiciones sirias, iraníes», infraestructuras, almacenes de armas de alta calidad, centros de investigación científica, emplazamientos de radares, aeropuertos civiles y militares y otros lugares.
En respuesta a la agresión de Israel y a los objetivos declarados de su campaña en Siria, Hezbolá y sus aliados se embarcaron en una feroz guerra de seguridad, logrando desbaratar los objetivos de Tel Aviv.
Además, Hezbolá se ha embarcado en un proyecto de fabricación nacional de misiles y aviones no tripulados dentro del Líbano, hecho reconocido por círculos políticos israelíes, institutos de investigación y antiguos generales. En este contexto, el secretario general Hassan Nasrallah ha calificado repetidamente de fracaso la llamada batalla entre guerras.
En un discurso pronunciado en 2022, Nasralá declaró: «Les digo a los israelíes que lo que ellos llaman ‘batalla entre guerras’ ha convertido la amenaza en una oportunidad para la resistencia».
«Ahora poseemos la capacidad de transformar nuestros miles de cohetes en misiles guiados de precisión», añadió Nasralá.
Después de la Operación Al-Aqsa
Lo que nos lleva a la actualidad. Tras la operación Inundación de Al-Aqsa del 7 de octubre de la resistencia palestina, el primer ministro israelí declaró el estado de guerra, encendiendo el frente bélico en el sur de Líbano al día siguiente y sumiendo a toda Asia Occidental en un estado de inseguridad.
En respuesta, Israel se apresuró a lanzar ataques en Siria, interrumpiendo el Aeropuerto Internacional de Alepo y el Aeropuerto de Damasco el 12 de octubre de 2023. Estas acciones preventivas fueron impulsadas por el temor de que el Eje de la Resistencia pudiera utilizar estos aeropuertos para transportar armamento y combatientes.
En los últimos seis meses, Israel ha llevado a cabo 30 ataques dirigidos contra más de un centenar de lugares en diversas regiones de Siria, incluidos el norte, el sur, el este y el centro. Estos ataques incluyeron asesinatos y ataques contra asesores iraníes implicados en el apoyo a la resistencia, en particular el general Razi Mousavi, responsable de ayudar al frente de resistencia en Siria, y más recientemente, el ataque del 1 de abril contra el consulado iraní en Damasco, en el que murieron altos asesores militares iraníes que salvaguardaban la Fuerza Quds, dirigidos por el general de brigada Mohammad Reza Zahedi.
Un análisis de la naturaleza de estos ataques revela las maniobras estratégicas de Tel Aviv para eludir las restricciones de la guerra, incluso en el frente libanés, aunque con ciertas limitaciones. Estos ataques tenían como objetivo interrumpir el armamento de la resistencia en Líbano, debilitar las posiciones de la resistencia en Siria y tomar represalias contra las figuras iraníes que apoyaban a las fuerzas de la resistencia.
Hezbolá saca la artillería pesada
En medio de la confrontación en curso, la resistencia ha exhibido varios tipos de armamento avanzado, señalando su preparación y capacidades y alertando al enemigo al obligar a sus militares a dar un paso atrás y recalibrar sus objetivos alcanzables.
Desde el 8 de octubre, esas exhibiciones han incluido el misil Almas -o «Diamante»-, que lleva una cámara en la cabeza, alcanza objetivos fijos y móviles, tiene un alcance de más de diez kilómetros y se ha utilizado en varias operaciones, entre las que destaca el ataque a la base «Meron» y la penetración con éxito en las defensas de tanques israelíes.
También se han utilizado drones con impactos de precisión en varias operaciones, entre ellas contra el cuartel general del Mando Norte de Israel, posiciones de su ejército, vehículos blindados y tanques.
También hemos visto misiles de defensa antiaérea no identificados de Hezbolá interceptando con éxito drones israelíes, como el Hermes 450, y neutralizando otros que sobrevolaban zonas fronterizas, como confirman declaraciones de la resistencia. Además, hemos visto cohetes Burkan y Falaq-1 modificados con gran capacidad destructiva, dirigidos contra emplazamientos militares israelíes, concentraciones de tropas y asentamientos ilegales.
Aunque estas revelaciones representan sólo una fracción del arsenal de la resistencia, ilustran su éxito en la acumulación de armamento considerado por los israelíes como desestabilizador del equilibrio regional. La capacidad de Hezbolá para adquirir y potencialmente fabricar y desarrollar internamente este tipo de armamento durante los años precedentes es una prueba más de su destreza estratégica.
Una «batalla» perdida
Es innegable que las acciones israelíes han causado bajas en las filas de la resistencia, especialmente evidentes en sus constantes violaciones de la soberanía de Siria, utilizándola como campo de batalla para ajustar cuentas con Irán.
Sin embargo, las implicaciones estratégicas de estas acciones no han frenado la resistencia. A pesar del conflicto en curso, la resistencia acumula capacidades y refuerza su armamento cualitativo en cantidades sin precedentes.
Ali Haidar, experto en asuntos israelíes, informa a The Cradle de que el continuo armamento de Hezbolá durante la guerra actual significa el fracaso de la estrategia israelí de «batalla entre guerras». Subraya que la continua acumulación de armamento por parte de Hezbolá ilustra la eficacia duradera de su paraguas disuasorio sobre instalaciones estratégicas.
Según Haidar, «Hezbolá ha alcanzado una nueva fase que constituye un desafío adicional para la entidad enemiga y su voluntad de enfrentamiento».
La acumulación ininterrumpida de armas por parte del grupo durante estos años, según Haidar, lo demuestra: “La estrategia de disuasión de Hezbolá sigue protegiendo sus instalaciones estratégicas, y que este paraguas es muy eficaz, contrariamente a la impresión que crea el hecho de que Israel lleve a cabo algunos ataques aquí y allá. Esto se refleja también en el nivel de desarrollo alcanzado por la resistencia en materia de pericia y producción y en su determinación de mejorar esas capacidades.”
La batalla entre guerras en curso ha visto cómo la resistencia en Líbano aumentaba significativamente sus capacidades armamentísticas en términos de cantidad, calidad y diversidad. Esto representa un importante revés estratégico para Israel, que ha gastado enormes sumas en su estrategia en Siria sin lograr sus objetivos.
El impacto de la importante operación de armamento de Hezbolá influirá sin duda en los cálculos bélicos israelíes, especialmente si el Consejo de Guerra de Tel Aviv se muestra favorable a intensificar las hostilidades contra Líbano. Las ramificaciones de estos esfuerzos en términos de armamento durante la guerra se dejarán sentir con intensidad a medida que la contienda se acerque.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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