DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. Honestidad artística antiimperialista.
2. Eritrea se aleja de Occidente.
3. Más sobre el presupuesto de Trump.
4. Los bastardos de Hayek.
5. Israelíes que reconocen sus crímenes.
6. Hacer lo que se pueda.
7. A la tercera va la vencida.
8. Homenaje a Ngũgĩ wa Thiong’o.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 29 de mayo.
1. Honestidad artística antiimperialista.
El último boletín panafricanista del Tricontinental está escrito por el músico Seun Kuti, el hijo de Fela Kuti.
https://thetricontinental.org/pan-africa/newsletterissue-seun-kuti-album/
Nuestra expresión artística debe ser honesta: Quinto Boletín Panafricano (2025)
El arte dominante suele ignorar las luchas de la clase trabajadora. En Heavier Yet (Lays the Crownless Head), Seun Kuti contraataca, desenmascara la propaganda capitalista y reclama honestidad artística frente al engaño imperialista.
27 de mayo de 2025
Portada del álbum Heavier Yet (Lays The Crownless Head).
A finales del año pasado, publiqué Heavier Yet (Lays The Crownless Head) que fue producido por Lenny Kravitz. Mi séptimo álbum de estudio, y el quinto con Egypt 80, un relato sobre el capitalismo y el imperialismo, que desmitifica la lógica colonial, y alimenta la conciencia de clase, y la rebelión obrera. Creo que el arte es una prueba de la gran necesidad que tiene la humanidad de socializarse. Extraordinariamente, a través de vastas culturas y generaciones, la mente humana ha considerado importante crear tantas formas de arte diferentes que enriquecen nuestra vida en el mundo. Después de treinta y tres años como músico, el arte sigue siendo para mí uno de los lazos sociales más fuertes que unen a la humanidad.
Poder hacer un trabajo de concienciación e interpretar la realidad de mi pueblo a través de la música panafricanista es mi mayor alegría. He olvidado quién dijo esto, pero coincide con mi experiencia: «En la lucha contra el imperialismo y el neocolonialismo, uno se da cuenta de que, cuando lucha contra el imperialismo y el colonialismo con una mano, tiene que utilizar la otra para luchar también contra su propio pueblo». Creo que ése es el reto de hacer música panafricanista, porque los propios africanos han sido programados para resistirse a ella. Los problemas a los que se enfrenta hoy la gente corriente en Nigeria son de índole económica, social, política y de infraestructuras; los precios de los alimentos se han disparado en los dos últimos años. La inflación llegó a al 35% en diciembre de 2024, así de locas han estado las cosas en mi país. Es casi como si hubiera habido un esfuerzo concertado por parte de nuestro gobierno para negar a la mayoría de los nigerianos una existencia decente, para reducirlos a una especie de estado inhumano de vagabundeo e inseguridad sin fin. Crear una sociedad así es verdaderamente diabólico.
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Modupeola Fadugba (Nigeria), Cómo hacer una plataforma elevadora, 2016.
Sin embargo, hay una contradicción que me molesta: la mayor parte del arte contemporáneo carece por completo de ideales socialistas. Muchos artistas no hablan en nombre de los trabajadores. Muchos artistas no hablan en nombre de la mayoría. La mayor parte del arte está hecho para que lo consuman los ultra ricos, como se ve en las ventas que baten récords en las casas de subastas. Esta tendencia es evidente en los miles de objetos africanos extraviados del pueblo africano, escondidos en colecciones privadas. Yo no veo esto como bellas artes. No tiene nada de «bello». Es la indulgencia de las élites mundiales y su consumo excesivo.
Durante los últimos diez años de mi carrera, me he esforzado por escribir álbumes que hablen desde la perspectiva de los pobres y la clase trabajadora. Aunque la música puede hablar de las alegrías de la vida y permitir a los oyentes sacudirse el estrés, ese tipo de música no cuenta toda la historia de quiénes somos y por lo que pasamos. Demasiada música, en su forma y contenido, se regodea en las comodidades del mundo y puede funcionar como anestesia. A menudo digo a mis amigos que si un extraterrestre viniera a la Tierra y viera el arte africano dominante, creería que todo va bien. Podría decirse que sería bueno que el extraterrestre nos percibiera de forma positiva, ya que los africanos también estamos hartos de que se nos vea como perpetuamente atribulados, pero la valoración que el extraterrestre haría de nuestras vidas sería incompleta y falsa. El arte debe basarse en la honestidad. Esa necesidad de honestidad me ha animado a hablar en mi música de cosas ocultas por la narrativa dominante.
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Romauld Hazoume (Benín), Nanawax, 2009.
No fue diferente para la creación de Heavier Yet (Lays the Crownless Head). Soy un ávido lector y, aunque no leo mucha literatura inglesa de principios de la época colonial, una frase de El rey Enrique IV, segunda parte, de William Shakespeare, se me quedó grabada. El acto 3, escena 1, se cierra con las lamentaciones del rey sobre su insomnio y su vulnerabilidad, y las palabras inquieta yace la cabeza que lleva corona. Con el tiempo, el uso del refrán ha evolucionado. Ahora las élites lo utilizan para justificar su propio «trabajo duro» y la presión mental y psicológica que sienten. Pesada es la cabeza que lleva la corona» es una revisión común de la frase con diferentes implicaciones. Cuando se utiliza de esta manera, implica que aunque duermas en sábanas de satén y te acuestes sobre fundas de almohada de seda en las casas más grandes, comas la mejor comida y cagues en retretes de oro, el resto de nosotros deberíamos compadecernos de ti porque «pesada es la cabeza que lleva la corona». Es un trabajo tan duro ser una élite. Es muy triste que no lo disfruten. Desaparece la exploración de Shakespeare del tormento del rey Enrique IV y nos quedamos con unas élites que buscan llamar la atención, enterrando la verdadera labor de los trabajadores. Mi nuevo álbum es un recordatorio de que pagamos el precio y llevamos la peor parte de las decisiones que toman los ricos con sus «pesadas cabezas». De ahí el título: Todavía más pesada (yace la cabeza sin corona). Por muy mal que las élites quieran que nos sintamos en su nombre, los pobres y la clase trabajadora lo tienen peor.
El pueblo nigeriano no ha dejado de organizarse y resistir. En Internet, los jóvenes nigerianos organizaron un Desafío de 30 días de protesta para hablar de las dificultades de sus vidas bajo este gobierno. Recientemente, llevaron esta protesta a las calles. Nunca hemos dejado de organizarnos por nuestra liberación. Nuestras élites son únicas, no tienen una agenda africana, su agenda está vinculada a las agendas occidentales, de ahí que no haya un apoyo real a los africanos cuando hacemos cosas revolucionarias por nuestro continente.
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Wangechi Mutu (Kenia), Yo Mama, 2003.
Así que este álbum es la respuesta sin disculpas de la gente. Decimos: ‘No, no nos queda compasión que daros; sólo desdén y el máximo desprecio'». Temas como ‘T.O.P.’ (que significa Las cosas por encima de las personas) a ‘Emi Aluta‘ (con el rapero zambiano Sampa el Grande) a ‘Love & Revolution’ lo dicen explícitamente. Pedimos un cambio en la conciencia de la clase trabajadora y de los pobres; es hora de que reconozcamos nuestra situación con astucia. Veo con regularidad a personas menos privilegiadas vomitando excusas por gente como Jeff Bezos, Elon Musk y Aliko Dangote. La propaganda capitalista y el lavado de cerebro son tan profundos, que muchos de los nuestros admiran a estos hombres multimillonarios, con la esperanza de ser algún día como ellos.
Heavier Yet tiene a África como centro, pero sólo es el volumen uno. El próximo álbum será el volumen dos, y al final podremos matar al rey. Hay algunos reyes que necesitan ser asesinados. Todos tenemos nuestro propio rey. Ponte a la cola.
Cordialmente,
Seun Kuti
| Seun Kuti es hijo de Fela Kuti y actualmente lidera la banda Egypt 80. Está de gira mundial por su último álbum, Heavier Yet (Lays the Crownless |
2. Eritrea se aleja de Occidente.
En la complicada situación en el Cuerno de África, una de las últimas novedades es el acercamiento de Eritrea a Irán, China y Rusia.
https://thecradle.co/articles/eritrea-breaks-wests-red-sea-chokehold-with-pivot-to-resistance-axis
Eritrea rompe el dominio occidental sobre el mar Rojo y se acerca a Irán, Rusia y China
Tel Aviv pierde otro socio en el mar Rojo: Eritrea emerge como un nodo crítico en el creciente nexo multipolar euroasiático, desafiando los planes de Estados Unidos e Israel para controlar la región.
Aidan J. Simardone
29 DE MAYO DE 2025
Eritrea, un pequeño Estado africano situado en el mar Rojo, está siendo objeto de una renovada atención por parte de Occidente. En enero, Michael Rubin, del American Enterprise Institute (AEI), pidió un cambio de régimen en lo que denominó «la Corea del Norte de África». Un artículo similar de Haaretz calificó a Eritrea de proxy de Irán y de amenaza para Estados Unidos. El medio israelí Ynet incluso acusó a las fuerzas alineadas con Ansarallah en Yemen de expandirse hacia Eritrea.
Estas alarmas repentinas tienen poco que ver con los derechos humanos; al fin y al cabo, no se dirigen críticas similares a Arabia Saudí, situada al otro lado del mar Rojo, frente a la costa de Eritrea. Más bien, el pánico proviene del temor a que se esté escapando el control occidental sobre el mar Rojo.
Eritrea, que en su día fue un socio cercano de Israel, desde 2020 ha dado un giro hacia China, Rusia e Irán. Y no es el único. Según se informa, Sudán está permitiendo el acceso militar ruso e iraní a Port Sudan, mientras que Yibuti está colaborando con China. Por lo tanto, cualquier intento de desestabilizar Asmara podría repercutir en todo el Cuerno de África, amenazando la ya menguante influencia de Washington.
Eritrea y Estados Unidos
Desde que obtuvo la independencia en 1993, Eritrea ha mantenido tensas relaciones con Washington. La cooperación inicial, que incluía la participación en la iniciativa de los Estados de la Línea del Frente contra Sudán, liderada por Estados Unidos, a la que Asmara acusaba de armar a la Yihad Islámica de Eritrea, se enfrió después de que el presidente eritreo, Isaias Afwerki, propusiera una alineación más estrecha, que fue rechazada.
En aquel momento, Estados Unidos, ya alineado con Yibuti y Yemen, no veía ninguna necesidad estratégica de contar con otro socio en el mar Rojo y optó por apoyar al rival de Eritrea, Etiopía.
Una breve guerra con Yemen en 1995 por las islas Hanish provocó acusaciones de que Israel apoyaba a Eritrea. Mientras florecían los lazos con Tel Aviv, las relaciones con Washington se deterioraban. En 2005, Asmara expulsó a USAID, en respuesta al creciente apoyo de Washington a Etiopía durante la llamada guerra contra el terrorismo y su incumplimiento del acuerdo de paz de Argel. No obstante, Eritrea siguió ofreciéndose para albergar una base estadounidense e incluso envió tropas a Irak.
Pero Estados Unidos, entonces firmemente afianzado en Yibuti, consideraba a Eritrea prescindible. En 2009, el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a Eritrea por no retirar sus tropas de Yibuti y por su presunto apoyo a Al-Shabaab, aliado de Al Qaeda. Estas sanciones se mantuvieron incluso después de que Eritrea cesara dicho apoyo y se retirara.
Aislada, Asmara se volvió hacia Teherán, apoyando el programa nuclear civil de Irán y concediendo al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) acceso al puerto de Assab, una ubicación estratégica cerca de Yemen. Esto permitió a Irán vigilar los movimientos navales occidentales y, supuestamente, proporcionó apoyo financiero a Eritrea.
Sin embargo, Eritrea siguió cortejando discretamente a Israel. En 2012, el think tank estadounidense de análisis de riesgos Stratfor confirmó que Tel Aviv operaba instalaciones de vigilancia en Eritrea, a las que se añadió una segunda base en 2016 para rastrear el movimiento Ansarallah de Yemen. Pero la guerra de 2015 liderada por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos contra Yemen hizo que Eritrea rompiera sus lazos con Irán y se alineara con los Emiratos Árabes Unidos contra el gobierno de resistencia en Saná. Assab se convirtió en un centro logístico, y Eritrea incluso desplegó 400 soldados, lo que contribuyó de manera significativa a las victorias de los Emiratos Árabes Unidos en el campo de batalla.
Ruptura con Occidente
Las sanciones se levantaron en 2018 tras el acuerdo de paz de Eritrea con Etiopía, pero la reconciliación con Occidente fue efímera. En 2020, Asmara rechazó al nuevo embajador de Israel sin explicación alguna. Ese mismo año, la Administración del presidente estadounidense Donald Trump incluyó a Eritrea en su «prohibición musulmana», y los Emiratos Árabes Unidos redujeron los aspectos más visibles de su campaña militar en Yemen, abandonando Eritrea en 2021.
Mientras tanto, China entró en escena. Beijing, que apoya desde hace mucho tiempo la independencia de Eritrea, aumentó sus inversiones incluso cuando la COVID-19 interrumpió el comercio mundial. El comercio bilateral alcanzó niveles récord y Eritrea comenzó a reorientarse hacia las potencias euroasiáticas.
El cambio se aceleró a medida que continuaba la agresión occidental en la región. En 2021, Israel violó la soberanía de Eritrea al atacar un buque iraní en sus aguas. Washington volvió a imponer sanciones, esta vez, aparentemente por el papel de Eritrea en la guerra de Tigray.
En 2022, Israel cerró su embajada en Asmara y el Knesset aprobó una ley para deportar a los migrantes eritreos que apoyaran a su Gobierno. Mientras tanto, Israel y Etiopía mantuvieron conversaciones de alto nivel para profundizar sus lazos.
Eritrea ha redoblado ahora su giro, convirtiéndose en uno de los cinco únicos países que se oponen a la resolución de la ONU de 2022 que condena la invasión de Ucrania por parte de Rusia. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, visitó Asmara en enero de 2023 y, en 2024, las fuerzas navales rusas habían atracado en Massawa. El comercio bilateral con Moscú sigue siendo modesto, pero su crecimiento es vertiginoso.
La huella de China es mucho mayor. Actualmente representa un tercio de las importaciones de Eritrea y dos tercios de sus exportaciones, con importantes inversiones en minería e infraestructuras. Un acuerdo de 2021 incorporó a Eritrea a la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (BRI); en 2022, los dos Estados se convirtieron en «socios estratégicos».
Sin embargo, el cambio más trascendental radica en el restablecimiento de las relaciones de Asmara con Teherán. Eritrea, que en su día desplegó tropas contra Ansarallah, ahora se niega a condenar su bloqueo del mar Rojo. En 2024, el ministro de Asuntos Exteriores eritreo, Osman Saleh, asistió a la toma de posesión del presidente iraní, Masoud Pezeshkian. Cuando Tel Aviv asesinó al líder de Hamás, Ismail Haniyeh, durante la ceremonia, Eritrea condenó el ataque.
Según se informa, Teherán ha acordado suministrar drones y otra tecnología militar a Eritrea, que desde entonces ha capturado buques azerbaiyanos, vinculando sus acciones al eje más amplio de Irán. Si el IRGC recupera el acceso a Assab, Irán estaría en condiciones de apoyar a Ansarallah desde ambos lados del mar Rojo y acelerar las transferencias de armas a los grupos de resistencia palestinos. Eritrea podría volver a convertirse en una plataforma de lanzamiento regional, esta vez no para Abu Dabi, sino para las ambiciones estratégicas de Teherán.
La complejidad del Cuerno de África
Apoyar a Eritrea no está exento de riesgos. Etiopía, con una población 40 veces mayor que la de Eritrea y una economía 80 veces mayor, también se está realineando hacia el este. China es su principal socio comercial, mientras que Rusia e Irán están aumentando su cooperación, especialmente en el sector de la seguridad. Los drones iraníes fueron fundamentales para aplastar la rebelión tigrayana.
Ahora que ambos países son miembros del BRICS, un conflicto entre Eritrea y Etiopía colocaría a China, Rusia e Irán en una posición potencialmente difícil. Sin embargo, esta influencia compartida también crea una oportunidad. A finales del año pasado, Turquía negoció la paz entre Etiopía y Somalia; lo mismo podría ocurrir aquí. Desempeñar el papel de pacificador beneficia tanto a los intereses económicos como estratégicos de las tres potencias euroasiáticas.
A medida que el Eje de la Resistencia en Asia Occidental, respaldado por Irán, comienza a recuperarse de una serie de reveses estratégicos, el control de Washington se debilita. Su base de Yibuti, que en su día fue un símbolo de dominio, ha perdido libertad operativa. Yibuti bloqueó los ataques aéreos estadounidenses contra Ansarallah y está tratando de expulsar el punto de apoyo de los Emiratos Árabes Unidos, mientras que Sudán se ha inclinado hacia Irán y Rusia.
Tras la negativa de Yibuti, Washington planteó la idea de reconocer la región separatista de Somalilandia y establecer allí una base, lo que denota su desesperación ante el estrechamiento de sus opciones en el Mar Rojo.
El cambio de Eritrea de Tel Aviv a Teherán ha desencadenado una reacción violenta. Como era de esperar, los llamamientos al cambio de régimen se han intensificado, no por casualidad, a medida que se debilita la influencia occidental. Rubin, escribiendo para el neoconservador AEI, invoca los derechos humanos antes de acusar a Eritrea de amenazar a antiguos aliados de Estados Unidos. Haaretz es más directo y describe a Eritrea como un proxy iraní y una «amenaza estratégica».
Este discurso prepara el terreno para la intervención. Rubin incluso compara a Afwerki con Saddam Hussein, presagiando lo que podría desencadenar un cambio de régimen. En un Estado multiétnico como Eritrea, se produciría el caos, tal y como ocurrió en Somalia después de 1991. Peor aún para Washington, el resultado podría no ser favorable a Estados Unidos. Tras la caída de Saddam, Irak se acercó a Irán.
Los precedentes históricos rara vez frenan el militarismo de Washington. Pero esta vez hay mucho más en juego. La alianza de Eritrea con China, Rusia e Irán amenaza con trastocar el orden del Mar Rojo. El regreso de Teherán a Assab podría inclinar decisivamente el equilibrio regional, empoderando a Ansarallah y a las facciones de la resistencia palestina. Si Tel Aviv y Washington presionan demasiado, las repercusiones podrían remodelar Asia Occidental.
3. Más sobre el presupuesto de Trump.
Tras el de Michael Roberts que os pasé el otro día, este es el análisis de Henwood sobre el presupuesto de Trump.
https://jacobin.com/2025/05/us-credit-rating-trump-moodys
Llegará la hora de pagar la locura de Trump
- Por
- Doug Henwood
Donald Trump dijo una vez que bajo su mandato «nos cansaríamos de ganar». Ahora que Estados Unidos se enfrenta a rebajas de su calificación crediticia, profundos recortes presupuestarios y posibles crisis fiscales, es difícil encontrar victorias.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, acompañado por el presidente Donald Trump, habla con los medios de comunicación al salir de una reunión republicana en el Capitolio de Estados Unidos el 20 de mayo de 2025, en Washington, D.C. (Andrew Harnik / Getty Images)
Durante años, hemos oído que la combinación de una gobernanza infantil y unos déficits presupuestarios crónicos acabaría pasando factura a Estados Unidos, pero el país siempre ha superado a los alarmistas. Esa era, en la que el Tesoro podía pedir prestado sin límites y a bajo coste, podría estar llegando a su fin.
«Por primera vez en mi vida profesional, estamos viendo un cambio, con los inversores mirando con recelo la deuda del Tesoro», declaró John Velis, gestor de fondos de BNY Mellon, a Politico. La chispa parece haber sido la rebaja de la calificación crediticia del Tesoro por parte de Moody’s, pero la decisión de la agencia de calificación no aportó ninguna información nueva. Sin embargo, como señaló Velis, «centró la atención».
Moody’s es una de las tres grandes agencias de calificación. Su actividad principal es evaluar el riesgo de impago —que el deudor, ya sea una empresa o un gobierno, no pueda pagar los intereses o el principal de su préstamo— y su principal forma de comunicar ese riesgo es una calificación en forma de letra, muy similar a una nota. Cada una tiene un sistema diferente, pero van desde AAA hasta C o D (que significa impago). Algunos inversores institucionales, en virtud de la normativa gubernamental o de su política interna, están obligados a comprar únicamente deuda con alta calificación. Moody’s, utilizando su propio sistema idiosincrásico, rebajó la calificación de Estados Unidos de Aaa, la más alta, a Aa1, la segunda más alta.
En su rebaja de la calificación, Moody’s señaló que los intereses y la carga de la deuda son «significativamente más altos» que los de otros países ricos similares a Estados Unidos, aunque señaló que el país sigue teniendo puntos fuertes excepcionales, como el tamaño y el dinamismo de su economía. Sin embargo, esos puntos fuertes «ya no contrarrestan por completo el deterioro de los indicadores fiscales». Se muestran discretamente confiados ante los retos políticos de la era Trump: «Las instituciones y la gobernanza no se debilitarán de forma significativa, aunque se pongan a prueba en algunos momentos».
S&P Global Ratings (antes Standard & Poor’s) fue la primera de las tres grandes agencias de calificación en rebajar la calificación de los bonos del Tesoro estadounidense, en agosto de 2011. Curiosamente, el súper inversor Warren Buffett y el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan desestimaron la medida, afirmando que Estados Unidos nunca podría incurrir en impago porque se endeuda en dólares —muchos otros países no tienen el privilegio de endeudarse en su propia moneda— y puede simplemente imprimirlos según sea necesario.
Es cierto. Sería inflacionario y provocaría pánico, pero no sería un impago. El razonamiento de S&P para la rebaja de hace catorce años fue muy similar al de Moody’s a mediados de mayo: «La eficacia, la estabilidad y la previsibilidad de la política estadounidense y los retos políticos se han debilitado en un momento de continuos retos fiscales y económicos», es decir, déficits crónicos y aumento de la deuda. El mundo de 2025 parece bastante menos estable y predecible que el de 2011.
Trump ha desgastado deliberadamente los lazos entre los principales Estados capitalistas, y Estados Unidos es hoy una fuente de desorden sistémico, no de estabilización.
Fitch, la más pequeña de las tres grandes, anunció su rebaja en agosto de 2023, ofreciendo razones muy similares a las de S&P: el aumento de la deuda y «un deterioro constante de los estándares de gobernanza». En contraposición, Fitch destacó las altas puntuaciones de Estados Unidos en los índices de estabilidad política y derechos, estado de derecho, calidad institucional y regulatoria, y control de la corrupción (mayúsculas en el original). Esto parece pintoresco en un momento en que los aranceles estadounidenses sobre las importaciones procedentes de China pueden pasar del 31 % al 135 % y volver al 51 % en solo unos meses por capricho de un solo hombre, un hombre que se burla alegremente de la ley y que ha ganado una fortuna con su propia moneda meme mientras utiliza su cargo para promover las criptomonedas.
Fitch añadió que entre los factores que podrían dar lugar a otra rebaja se encuentran «un marcado aumento de la deuda pública general» y «una disminución de la coherencia y la credibilidad de la formulación de políticas que socava el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva, lo que reduce la flexibilidad financiera del Gobierno». Estamos muy cerca de eso, pero Fitch aún no ha hecho comentarios críticos al respecto.
El comentario de Fitch sobre el estatus de moneda de reserva se refiere al papel del dólar como moneda global, en la que se cotizan las principales materias primas, como el petróleo, y en la que los países mantienen sus reservas de divisas. (Las reservas de divisas son las tenencias que los países mantienen en monedas distintas de la propia y que sirven de colchón en caso de crisis de pagos exteriores. El año pasado, el 58 % de las reservas mundiales estaban denominadas en dólares estadounidenses).
Ese estatus de reserva ha dependido en parte del enorme tamaño de la economía estadounidense y de sus mercados financieros; ningún mercado del mundo iguala la capacidad del mercado del Tesoro estadounidense para absorber miles de millones en entradas y salidas con solo una ligera ondulación. Pero también depende del papel de Estados Unidos como fundamento del poder capitalista a nivel mundial y como garante último en caso de crisis.
Durante la crisis financiera de 2008, la Reserva Federal y el Tesoro lideraron un rescate coordinado a nivel mundial. No está claro que el Gobierno de Trump tenga la competencia o la talla para hacer lo mismo hoy en día. Trump ha desgastado deliberadamente los lazos entre los principales Estados capitalistas, y Estados Unidos es hoy una fuente de desorden sistémico, no de estabilización.
La prueba del «cambio» que citaba Velis se puede encontrar en el pánico sin precedentes que se apoderó de los mercados el 2 de abril, Día de la Liberación, cuando Trump anunció sus grandes y poco atractivos aranceles. Normalmente, en tiempos de tensión política o económica, los inversores de todo el mundo se lanzan a comprar activos estadounidenses, en particular bonos del Tesoro. Dado que se necesitan dólares para comprar bonos del Tesoro, esta huida hacia la calidad, como se suele llamar, hace subir el valor del dólar.
Eso no ocurrió después del Día de la Liberación: el dólar cayó, una señal de que los inversores estaban deshaciéndose de los activos estadounidenses en lugar de comprarlos. George Saravelos, analista de divisas del Deutsche Bank (curioso, ya que el Deutsche fue uno de los pocos grandes bancos que concedió préstamos a Trump a lo largo de los años, a menudo en condiciones cuestionablemente generosas), diagnosticó un «cambio dramático de régimen en los mercados» y una «crisis de confianza» cada vez más probable en el dólar. El pánico ha remitido, pero da la sensación de que algo ha cambiado.
En su nota de rebaja, Moody’s afirmó: «Las instituciones y la gobernanza estadounidenses no se debilitarán de forma significativa, aunque se vean sometidas a prueba en algunos momentos». La esperanza es lo último que se pierde.
El déficit presupuestario
Los republicanos controlan ahora por completo el presupuesto federal, pero las matemáticas les dificultan mucho el equilibrio presupuestario. Se han comprometido a aplicar grandes recortes fiscales. Los aranceles lo compensarán en parte, pero no mucho, por lo que aumentar los ingresos no es una opción.
El gasto tampoco es tan fácil, si se descarta recortar el presupuesto del Pentágono. El presupuesto se divide básicamente en tres grandes partes: gastos obligatorios, discrecionales y pagos de intereses. Los gastos obligatorios son aquellos que el Congreso no tiene que autorizar cada año fiscal, sino que se ejecutan de forma automática de un año a otro, a menos que el Congreso los revise.
La mayor parte del gasto obligatorio corresponde a los «programas de prestaciones», en particular la Seguridad Social, Medicare y Medicaid. El término, que ha adquirido un desafortunado matiz de desaprobación moral, refleja el hecho de que, si se cumplen los requisitos para recibir las prestaciones, estas son suyas, tiene «derecho» a ellas, sin tener que pasar por mil trámites (aunque Medicaid, al estar destinado principalmente a personas sin recursos, tiene algunos trámites y los tendrá aún más).
El gasto discrecional, por el contrario, debe ser autorizado cada año por el Congreso, que fija su nivel; incluye todo, desde la educación y el ejército (que representa casi la mitad) hasta el medio ambiente (que representa una parte muy pequeña).
Por ahora, es políticamente imposible realizar recortes importantes en la Seguridad Social y Medicare, por lo que solo queda recortar el gasto discrecional civil y Medicaid. Se podrían recortar ambas categorías a cero y el presupuesto seguiría sin cuadrar.
Para la derecha, el problema es el gasto descontrolado. Medido como porcentaje del PIB, el gasto ha aumentado, principalmente debido a Medicare y Medicaid, gracias al envejecimiento de la población y a un sistema de financiación de la sanidad demencial, junto con la ayuda de los pagos de intereses. La parte correspondiente a la Seguridad Social solo ha aumentado ligeramente.
Sorprendentemente, la proporción del gasto militar en el PIB ha caído en más de dos tercios desde 1962 y a la mitad desde 1986, el punto álgido del aumento de la era Reagan. Sigue siendo demasiado alto y, si Trump se sale con la suya, como suele ser habitual, seguirá subiendo. Los recortes al Servicio Meteorológico y a la investigación científica, al estilo DOGE, son enormemente perjudiciales, pero solo suponen un ahorro insignificante.
Se podría reducir, o incluso cerrar, el déficit presupuestario con una medida prohibida en el discurso dominante: subir los impuestos. Como porcentaje del PIB, los ingresos federales en 2024, el 17,1 %, eran casi exactamente los mismos que en 1962, a pesar de que la proporción del gasto ha aumentado del 18,2 % al 23,4 %. Restablecer los tipos impositivos de las empresas, que se encuentran en mínimos históricos, a los niveles de principios de la década de 1960 y restablecer la estructura del impuesto sobre la renta de la época de Clinton —medidas que no son precisamente radicales— reduciría el déficit en casi un tercio. Recortar el presupuesto militar a la mitad, una medida sin duda más radical, lo reduciría en más de la mitad.
¿Cansados de ganar?
Algunos en la izquierda argumentan que la deuda y el déficit no son motivo de preocupación, o que incluso son estímulos saludables, y que solo los «austerianos» aguafiestas piensan que son importantes. En cuanto al segundo punto, si se analizan dieciocho países importantes, en promedio, los países con alto endeudamiento y déficit son más desiguales y tienen tasas de pobreza más altas que los países con bajo endeudamiento y déficit. Las socialdemocracias nórdicas tienen una deuda pública y un déficit reducidos, lo que contradice la creencia de que el gasto deficitario es de alguna manera igualitario.
En cuanto a la preocupación, sí, el Tesoro de los Estados Unidos ha disfrutado de una enorme libertad para endeudarse, pero eso parece un privilegio que no vale la pena poner a prueba. Los mercados pueden dar un giro radical y las manías pueden convertirse en pánico casi de la noche a la mañana. Siempre existe la opción de simplemente imprimir dinero, una idea de la que los teóricos monetarios modernos dicen que se les acusa injustamente. El propio Trump ha respaldado el enfoque de la impresión de dinero en varias ocasiones, primero en 2016 y de nuevo en su primera presidencia. Dado que acabamos de atravesar una inflación desastrosa, la impresión de dinero, que puede ser muy inflacionaria, no parece una opción viable.
Más extremo sería algún tipo de impago. La idea de que el Tesoro no mantenga su deuda parece demasiado extrema para Trump, pero él tiene una actitud despreocupada hacia el impago y la quiebra. Como dijo en 2016 sobre su estrategia empresarial basada en la deuda, cuando se tiene un problema, hay que negociar.
¿Y qué quiere decir con negociar? «Oigan, ¿adivinen qué? La economía acaba de colapsar. Les voy a devolver la mitad». Los asesores de Trump han hablado de obligar a los tenedores extranjeros de bonos del Tesoro a cambiarlos por bonos a cien años con tipos de interés bajos o a pagar «impuestos» sobre el pago de los intereses, lo que en cualquiera de los dos casos supondría un impago, aunque parece que esta opción ya no se baraja, lo cual es bueno, porque haría estallar los mercados financieros mundiales, en detrimento de la clase trabajadora global.
Aparte de la preocupación por el pánico en los mercados ante la imposibilidad repentina de Estados Unidos de pedir préstamos o de verse obligado a pagar tipos de interés muy altos, la parte del presupuesto destinada al servicio de la deuda del Tesoro ha aumentado y seguirá aumentando. El año pasado, una octava parte del gasto federal se destinó al pago de intereses, la cifra más alta en veinticinco años. Eso es un 43 % más de lo que gastamos en Medicaid y un 238 % de lo que gastamos en seguridad de ingresos. Preferimos pedir dinero prestado a los ricos y pagarles intereses que gravarles con impuestos.
Por supuesto, la Ley de una Gran y Hermosa Ley (OBBA) de Trump aumentará el déficit. Los recortes de gasto de la ley, alrededor del 80 % de ellos en Medicaid y cupones de alimentos (ahora conocidos como Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, o SNAP), perjudicarán a sus beneficiarios —entre 10 y 14 millones de personas podrían perder Medicaid y 11 millones podrían sufrir recortes en las prestaciones alimentarias—, pero solo compensarán muy parcialmente los recortes fiscales. En general, el modelo presupuestario de Penn Wharton estima que el 20 % más pobre de los estadounidenses sufrirá una caída del 15 % en sus ingresos en 2026, mientras que el 0,1 % más rico ganará un 3 %, según la versión de la OBBBA aprobada por la Cámara de Representantes. Penn Wharton añade una nota optimista: la ley podría aumentar el crecimiento del PIB y la acumulación de capital porque «los recortes a Medicaid y SNAP» obligarán a la gente a «trabajar más horas y aumentar el ahorro preventivo».
Lamentablemente, la pérdida de las prestaciones médicas y alimentarias no es el tipo de cosa que perturba a los operadores de bonos o a las agencias de calificación. Pero la gobernanza caótica y los préstamos interminables sí pueden, y de eso tenemos mucho. Trump, que se jactó en esa entrevista de 2016 de que «nadie conoce la deuda mejor que yo. He hecho una fortuna utilizando la deuda», puede descubrir que dirigir el Gobierno de Estados Unidos es más difícil que arruinar algunos casinos y huir con el botín.
Trump prometió en 2016 que «vamos a ganar tanto que incluso se cansarán de ganar». Es difícil ver la victoria en las rebajas de las calificaciones crediticias, los profundos recortes presupuestarios y las posibles crisis fiscales.
Doug Henwood es editor de Left Business Observer y presentador de Behind the News. Su último libro es My Turn.
4. Los bastardos de Hayek.
Reseña en la página de Verso del provocador libro de Slobodian sobre el neoliberalismo actual.
https://www.versobooks.com/blogs/news/quinn-slobodians-hayek-s-bastards-a-review
Hayek’s Bastards, de Quinn Slobodian: una reseña
Ashok Kumar reseña la última obra de Quinn Slobodian, una profunda inmersión en el orden neoliberal.
Ashok Kumar, 27 de mayo de 2025
Hayek’s Bastards, de Quinn Slobodian, realiza una autopsia al cadáver del neoliberalismo mientras su corazón aún late, despojando la piel de la ideología del libre mercado para exponer el tejido necrótico de la eugenesia que se esconde debajo. No se trata simplemente de historia intelectual, sino de un examen forense de cómo el sistema inmunológico del neoliberalismo se volvió contra sí mismo, produciendo el trastorno autoinmune que llamamos derecha populista. Pero al leer el libro, me encontré volviendo a una pregunta fundamental: ¿De qué estamos hablando exactamente cuando hablamos de neoliberalismo hoy en día?
El libro nos obliga a enfrentarnos al ADN eugenista del neoliberalismo, pero debemos preguntarnos si este enfoque en la genealogía intelectual corre el riesgo de convertirse en una sesión de espiritismo académica, en la que se invoca al fantasma de Hayek mientras el vampiro del capital se escabulle por la puerta trasera. Porque esta es la verdad: el neoliberalismo nunca fue solo un conjunto de ideas. Fue el sueño febril del capital durante la crisis de los años setenta, cuando el cuerpo económico de la posguerra desarrolló anticuerpos contra el poder de la clase trabajadora: la financiarización como quimioterapia, la globalización como cirugía radical.
Permítanme enmarcar esto a través de cuatro provocaciones:
Provocación 1: La definición metastásica
La genealogía de Slobodian muestra el sistema nervioso del neoliberalismo —las sinapsis de Mont Pèlerin disparándose entre las neuronas de Hayek—, pero debemos preguntarnos: Cuando un término puede describir simultáneamente la represión sindical de Thatcher y el proteccionismo de Trump, cuando puede significar tanto el cosmopolitismo de Davos como la «democracia iliberal» de Orban, ¿no se ha vuelto inútil el diagnóstico?
Porque si etiquetamos mal la enfermedad, recetamos mal el remedio.
El neoliberalismo no puede significar fronteras abiertas para el capital, pero redadas del ICE para los trabajadores; meritocracia daltónica para los consejos de administración, pero racismo explícito para los muros fronterizos. No puede significar la hiperglobalización de los años noventa y el proteccionismo de los años veinte. O el neoliberalismo ha desarrollado un trastorno de personalidad múltiple, o estamos viendo cómo el cuerpo del capital rechaza sus propios órganos trasplantados.
Provocación 2: La solución racial del capitalismo
Slobodian expone las raíces eugenistas del neoliberalismo, pero debemos ir más allá: ¿Es el nativismo actual el hijo bastardo del neoliberalismo, o es solo el truco más antiguo del capitalismo?
Cada crisis del capitalismo ha producido su propia «solución racial». Esto se consigue fabricando nuevas diferencias entre la población y nuevas normas basadas en esas diferencias. Al igual que las soluciones económicas mantienen los beneficios, las soluciones raciales mantienen baja la mano de obra. Estas ayudan a controlar la crisis, absorber o resolver sus contradicciones, desarrollar nuevos terrenos de rentabilidad y recuperarse de las formas de resistencia.
En su esencia, el neoliberalismo era el fundamentalismo de mercado, la libre circulación de capitales y mercancías, la igualdad formal ante la ley y la preferencia por la gobernanza tecnocrática. Su lógica cultural «posmoderna» (según A. Sivanandan a través de Jameson) a menudo ocultaba las jerarquías raciales bajo el barniz de la meritocracia. En los años 80 y 90, el neoliberalismo requería una ceguera formal al color para lubricar la globalización.
Las ciudades del mundo capitalista avanzado, por ejemplo, cuentan la historia contraria. Un rechazo del racismo científico en favor de la asimilación con fines de desposesión para el capital. Los guetos cuentan esta historia en forma metastásica: los proyectos de viviendas industriales primero pusieron en cuarentena al ejército de reserva y luego se convirtieron en tumores que debían extirparse mediante la gentrificación. Lo que antes era oscuro y peligroso se convirtió en oscuro, peligroso y deseable: una inmunoterapia perversa en la que el racismo no desapareció, sino que entró en remisión, escondiéndose en el tejido graso de las calificaciones crediticias y la vigilancia algorítmica.
Ahora el cáncer ha vuelto. A medida que fracasan las soluciones espaciales del capital, el cuerpo político desarrolla nuevos crecimientos: el nacionalismo necrótico del Brexit, el melanoma de Trump de la queja blanca. No se trata de una mutación, sino de la misma enfermedad entrando en su fase cachexica.
Provocación 3: El cerebro no logra controlar el cuerpo
Slobodian llama «cepa mutante» al neoliberalismo de extrema derecha, pero esto implica demasiada coherencia. Una metáfora mejor: la corteza prefrontal (el capital) está perdiendo el control del sistema límbico (la política).
- El 93 % de los directores ejecutivos británicos se opusieron al Brexit, una medida autodestructiva.
- La lucha de las empresas estadounidenses contra los aranceles de Trump, con un coste de 2000 millones de dólares.
- Los industriales italianos claman que las políticas de Meloni estrangularán el crecimiento.
- El Brexit ha reducido el comercio de bienes del Reino Unido en un 15 %.
- Los aranceles de Trump cuestan a las empresas estadounidenses 46 000 millones de dólares al año.
Esto no es adaptación, es ataxia, la pérdida de la coordinación muscular. Cuando las políticas preferidas por el capital se convierten en veneno electoral, cuando Tucker Carlson, del Partido Republicano, grita «¡empresas despiertas!», cuando Farage apoya las nacionalizaciones mientras el Partido Laborista de Starmer administra la austeridad, no estamos asistiendo a una mutación, sino a la disolución de la conexión entre la mente y el cuerpo.
Provocación 4: La parálisis de la historia intelectual
He aquí el sedante de la autopsia de Slobodian: centrarse únicamente en las ideas es como estudiar el vestuario de un cadáver en lugar de su rigor mortis. La Sociedad Mont Pèlerin fue importante, pero solo como logopeda del capital tras el derrame cerebral que sufrió en la década de 1970. La verdadera pregunta es: ¿crearon las ideas de Hayek el neoliberalismo o fue el neoliberalismo el que elevó las ideas de Hayek porque servían a las necesidades del capital?
El cambio no se produce en el ámbito de las ideas, del mismo modo que la digestión no se produce en un libro de cocina. La crisis de 2008 no se produjo porque algunos banqueros leyeran demasiado a Hayek, sino porque el sistema digestivo del capital solo podía procesar las hipotecas subprime como excrementos financieros. Del mismo modo, el giro nativista actual no tiene que ver con los think tanks, sino con el peristaltismo del capital, que invierte su dirección tras décadas de vómitos inducidos por la globalización.
Este enfoque intelectual no solo es incompleto, sino que es desmovilizador. Si creemos que el cambio se produce a través de mejores planes de estudio, seguiremos dando clases mientras la casa se quema. La crisis de los años setenta habría dado lugar a alguna forma de capitalismo regresivo incluso si se hubieran destruido todos los ejemplares de Camino de servidumbre.
Conclusión: es hora de dejar de hacer autopsias y empezar a construir un soporte vital
El libro de Slobodian es esencial, no por lo que dice sobre los hijos bastardos del neoliberalismo, sino por lo que revela sobre los órganos fallidos del capital. Lo que estamos presenciando es algo más oscuro: un sistema en crisis, que arremete de formas cada vez más irracionales.
Cuando llegue la próxima crisis, ya sea el colapso climático o el desempleo impulsado por la inteligencia artificial, ¿qué soluciones raciales surgirán entonces? ¿Y seguiremos llamándolas neoliberales?
La tarea que tenemos por delante no es solo criticar a los herederos de Hayek. Es enfrentarnos al sistema moribundo que sigue produciéndolos.
Hayek’s Bastards: The Neoliberal Roots of the Populist Right, de Quinn Slobodian, ya está a la venta.
5. Israelíes que reconocen sus crímenes.
Siguen siendo una inmensa minoría, pero bienvenido sea el cambio.
https://www.972mag.com/israelis-war-crimes-gaza-taboo/
Para cada vez más israelíes, denunciar los crímenes de guerra ya no es un tabú
El reconocimiento de las atrocidades cometidas por el ejército en Gaza se ha incorporado al discurso dominante en Israel. Esto por sí solo no puede poner fin a la guerra, pero supone un cambio profundo.
Por Meron Rapoport 29 de mayo de 2025
La semana pasada, el líder de la oposición israelí, Yair Golan, fue titular en la prensa internacional al declarar en una entrevista en la radio pública israelí que «un país sensato no hace la guerra a civiles, no mata bebés por diversión y no pretende expulsar a una población».
Se trató de una acusación interna poco habitual, aunque sugerir que Israel está cometiendo crímenes de guerra en Gaza no es precisamente una afirmación radical. El propio ejército admitió al medio israelí HaMakom que el 82 % de los muertos en Gaza durante los dos primeros meses tras el colapso del alto el fuego eran civiles. Los nueve niños de la familia Al-Najjar, o los que murieron quemados vivos en la escuela Fahmi Al-Jarjawi de Gaza tras un ataque aéreo israelí, son la prueba más reciente y palpable de esta brutal realidad.
Pero solo unos días después, Golan cambió de rumbo y afirmó en el programa «Meet the Press» del Canal 12 que «Israel no ha cometido crímenes de guerra en Gaza» y que «no mata bebés por diversión».
Una explicación fácil para el cambio de postura de Golan radica en cálculos electorales. Una encuesta del diario israelí Maariv mostró que el partido demócrata de Golan cayó de 16 a 12 escaños previstos en la Knesset tras su entrevista inicial en la radio pública. Sin embargo, en una encuesta posterior del Canal 12, el 5 % de los encuestados dijo que no votaría por Golan tras sus comentarios, pero el 7 % dijo que había decidido votar por él debido a lo que dijo.
En los últimos meses, Golan se ha beneficiado de ser considerado la única figura de la oposición dispuesta a enfrentarse directamente a Netanyahu y su Gobierno, y su protagonismo en el movimiento de protesta contra el Gobierno ha crecido en consecuencia. En este sentido, este último enfrentamiento no debería hacer más que reforzar esa imagen.
Sin embargo, incluso la encuesta de Maariv, que sigue otorgando a Golan 12 escaños tras su comentario sobre «matar bebés como hobby», revela algo sorprendente. En un clima político en el que acusar a Israel de matar deliberadamente a los niños de Gaza es totalmente ilegítimo y en el que, según una espantosa nueva encuesta, el 82 % de los judíos israelíes aprueban la expulsión masiva y el 47 % apoya la matanza a escala bíblica de las ciudades conquistadas, de alguna manera más del 10 % de los judíos israelíes seguía respaldando a un político que condenaba estas mismas atrocidades. Y esto era antes de su cambio de postura.
Si incluimos a los ciudadanos palestinos de Israel, que no necesitan a Yair Golan para nombrar lo que ven a diario, descubrimos que más del 20 % de la población israelí cree que su país está cometiendo crímenes de guerra en Gaza. Si ese es el caso, deberíamos escuchar esta opinión de uno de cada cinco comentaristas, analistas y expertos. Sin embargo, en realidad, sería difícil encontrar siquiera a uno de cada cien, o incluso de cada quinientos, dispuesto a expresar tales críticas en los medios de comunicación israelíes.
El silenciamiento de estas preocupaciones no es nuevo. Antes del 7 de octubre, cuestionar el mito de la justicia militar fundamental de Israel ya era políticamente tóxico. Después de los ataques, se volvió completamente impensable. Pero en las últimas semanas, especialmente desde que Israel rompió unilateralmente el alto el fuego a principios de marzo, la conciencia de los crímenes de guerra del ejército en Gaza ha traspasado los límites de la izquierda radical y la comunidad palestina, y ha entrado en el discurso dominante.
El exjefe del ejército israelí Moshe Ya’alon afirmó recientemente que Israel «envía soldados a cometer crímenes de guerra en Gaza», y el ex primer ministro Ehud Olmert declaró esta semana que Israel «ya no lucha contra Hamás» y denunció su uso del hambre como arma de guerra como un crimen de guerra. Y están las crecientes manifestaciones semanales en las que los participantes sostienen fotos de niños palestinos muertos en Gaza, y antiguos jueces y otros altos funcionarios que firman peticiones invocando el «deber de negarse a cumplir órdenes manifiestamente ilegales».
Así que, aunque el cambio de postura de Golan es decepcionante —sobre todo viniendo de alguien que se presenta como la alternativa con principios a Netanyahu—, su postura individual importa menos que el cambiante panorama político que refleja. Que estas voces sigan excluidas del discurso dominante no significa que no existan o que no estén creciendo, solo revela la cobardía y la bancarrota moral de los medios de comunicación y la clase política israelíes.
La credibilidad del ejército se corroe
Incluso antes de marzo, cuando Israel violó unilateralmente el alto el fuego, ya habían aparecido grietas en el bloque centrista israelí, el mismo público que inundó las calles para protestar contra el golpe judicial, pero que se presentó al servicio militar después del 7 de octubre, ya fuera por una creencia genuina en «destruir a Hamás» o por sentido del deber. Ya’alon, referente del público centrista israelí, comenzó a describir la destrucción de Gaza como «limpieza étnica» ya en diciembre de 2024, y su lenguaje ha influido profundamente en el discurso dominante, incluyendo a figuras como Yair Golan.
Pero cuando Israel saboteó explícitamente un acuerdo global para la liberación de los rehenes con el fin de prolongar la guerra, esas grietas se convirtieron en abismos. A través de ellos, han comenzado a aflorar los horrores sin velos de la realidad en Gaza.
Esta nueva ofensiva, lanzada a pesar del abrumador apoyo público a poner fin a la guerra para garantizar la liberación de los rehenes, ha puesto al descubierto la retórica hueca tanto del Gobierno como del ejército. Mientras los funcionarios proclaman la «victoria total» sobre Hamás y afirman que la acción militar salva a los rehenes, en realidad las operaciones israelíes en Gaza matan principalmente a civiles y ponen en peligro a los cautivos israelíes (por no hablar de la destrucción sistemática del espacio urbano de Gaza, que sigue recibiendo mucha menos atención pública de la que merece).
El uso del hambre en Gaza por parte de Israel también ha desempeñado un papel importante en el cambio de opinión. Cuando Israel suspendió toda la ayuda humanitaria a principios de marzo, la decisión suscitó pocas protestas internas; de hecho, Amit Segal, del Canal 12, recordó a Golan durante su entrevista en «Meet the Press» que él mismo había apoyado inicialmente el hambre de la población de Gaza en las primeras etapas de la guerra. Pero la reciente avalancha de imágenes —niños demacrados, multitudes desesperadas asaltando los centros de distribución de ayuda— ha comenzado a resquebrajar incluso esta indiferencia.
Como suele ocurrir, el cambio se ha producido de forma indirecta, principalmente a través de la cobertura ininterrumpida de los medios de comunicación internacionales sobre la catástrofe humanitaria de Gaza. Pero es revelador que incluso los medios israelíes hayan mostrado cada vez más imágenes de la Franja, normalmente enmarcadas desde la perspectiva de «cómo nos ve el mundo».
El ejército israelí también ha corroído profundamente su propia credibilidad entre los israelíes de centro. Por lo general, la reserva de confianza pública del ejército israelí ha dado una apariencia de «seguridad» a acciones fundamentalmente políticas, como la expansión de los asentamientos y la dependencia exclusiva de la fuerza militar para tratar con los palestinos. Sin embargo, el ejército ha fracasado estrepitosamente a la hora de encubrir sus acciones en Gaza —el desplazamiento masivo de la población palestina, el hambre provocada y la destrucción masiva de las infraestructuras urbanas— con cualquier justificación de seguridad. La valoración condenatoria que circula ahora entre los manifestantes antigubernamentales, predominantemente centristas, de Tel Aviv —«El ejército ha caído, igual que la policía bajo Ben Gvir»— refleja este cambio.
Para la opinión pública centrista de Israel, el nuevo jefe del Estado Mayor del ejército, Eyal Zamir, comenzó su mandato con mal pie al destituir a una de sus figuras más confiables, el ex portavoz del ejército israelí Daniel Hagari. El posterior fracaso de Zamir a la hora de distanciarse de Netanyahu y del ministro de extrema derecha Bezalel Smotrich no ha hecho más que consolidar su imagen de ejecutor político. Cuando Netanyahu declara abiertamente que el objetivo de la guerra es la limpieza étnica de la población de Gaza (enmarcándolo como «la aplicación del Plan Trump»), los desesperados intentos del ejército por rebautizar estas acciones como «medidas de seguridad» suenan cada vez más huecos.
Esta erosión de la confianza en el ejército, y la palpable ansiedad al respecto entre sus altos mandos, quedó al descubierto en un reciente artículo del corresponsal de guerra Ron Ben-Yishai en el sitio web de noticias israelí Ynet. El artículo recogía las preocupaciones de «altos mandos del ejército israelí» sobre el creciente escepticismo de la opinión pública tanto sobre su capacidad para «liberar a los rehenes y derrotar a Hamás» como sobre su actuación en Gaza. Una «fuente militar de alto rango» insistía: «Sabemos lo que estamos haciendo y hay indicios de que está funcionando».
La respuesta del público fue devastadora. Publicado en un medio de comunicación muy popular (no en publicaciones de izquierdas como Haaretz o Local Call), el artículo recibió 157 comentarios, de los cuales solo uno o dos respaldaban las afirmaciones del ejército; el resto las rechazaba con burla descarada. Como decía un comentario típico: «Cuando los generales de las FDI dicen «sabemos lo que hacemos», nosotros respondemos: no les creemos ni confiamos en ellos».
El jefe del Estado Mayor, Zamir, parece reconocer el daño potencialmente duradero que puede causar esta división entre el ejército y figuras como Ya’alon y Golan. Aunque la influencia del sector sionista religioso crece dentro de las filas, el ejército sigue dependiendo fundamentalmente de este «centro patriótico», que constituye la mayor parte de las reservas y de las protestas en la plaza Kaplan, para cubrir los puestos de combate, mando y, especialmente, técnicos.
Los intentos de Zamir de hacer frente a la cúpula política, ya sea destituyendo abruptamente de su cargo militar al general David Zini, jefe del Shin Bet elegido por Netanyahu, o rechazando públicamente la declaración de Zini sobre la «guerra eterna», reflejan su inquietud ante esta crisis. Pero estos gestos mínimos pueden resultar insuficientes para reconstruir la credibilidad fracturada del ejército ante su base electoral.
Un ajuste de cuentas fundamental
Las tácticas originadas en la izquierda radical, como mostrar imágenes de niños asesinados por Israel en Gaza o celebrar manifestaciones contra la guerra cerca de la valla fronteriza, han contribuido sin duda a cambiar el discurso público y a «romper el muro de la indiferencia».
Pero hablar de los crímenes de guerra israelíes va ahora mucho más allá de los círculos activistas. En una manifestación celebrada la semana pasada en la plaza Rabin de Tel Aviv bajo el lema «Acabar con la locura», la cuestión ocupó un lugar central: Ya’alon declaró que el asesinato de bebés era «política del Gobierno», mientras que el líder de la protesta, Ami Dror, afirmó: «Una nación de supervivientes del Holocausto no puede matar de hambre a bebés». Los miles de asistentes, que parecían pertenecer al tradicional sector demográfico de la izquierda moderada, aplaudieron estas palabras, antes impensables.
Sin embargo, el creciente reconocimiento público de los crímenes de guerra de Israel en Gaza no bastará para detener la guerra. Se necesitarán múltiples fuerzas convergentes: el deseo de Trump de conseguir acuerdos lucrativos con los Estados del Golfo; la presión europea alimentada por las imágenes inimaginables que llegan de la Franja; la creciente ola de negativas en el ejército israelí (aunque todavía no cuantificable); los acontecimientos en la crisis constitucional de Israel, ahora centrada en el nombramiento del Shin Bet; la tensión económica de la guerra; y más.
Sin embargo, el hecho de que se esté produciendo este cambio de conciencia es muy importante, especialmente porque se está extendiendo a pesar del silencio de los medios de comunicación y de la clase política, o quizás precisamente por ello. Este despertar podría remodelar el discurso político actual, presionar a figuras como Golan para que rompan su silencio en el futuro y desempeñar un papel en el debate sobre «el día después» de Gaza. Para el futuro de esta tierra, este ajuste de cuentas es fundamental.
6. Hacer lo que se pueda.
Hace tiempo que no os envío nada de Yayo Herrero, y esta carta a la comunidad de TXT creo que es una buena forma de subsanar el error.
Que cada cual haga lo que pueda
La extrema derecha crece en comunidades en las que los vínculos y las decencias son meticulosamente destruidas. No podemos dejarle el activismo a aquellos a quienes las vidas les importan un carajo
Yayo Herrero 26/05/2025
Querida comunidad de CTXT:
Una cultura narcisista, borracha de tecnología, armada hasta los dientes y radicalmente delirante produce incendios y ruinas. Como Nerón, algunos esnifan los vapores que salen de los incendios del capitalismo. Alucinan con el clímax posthumano en Marte, con islas artificiales de abundancia amuralladas, se autoimaginan resumidos, sin cuerpo, en neuronas inmortales que viajan eternamente entre ceros y unos o deteniendo la flecha del tiempo a base de chutes de sangre adolescente. Todos ellos dan por perdida a la mayor parte de la humanidad y buscan las formas de extraer hasta el último gramo de riqueza de los territorios. Hacen de la guerra una estrategia, medio y fin.
Vivimos un tiempo de naufragios inimaginables. Los sacerdotes del fin de los tiempos prometen orden autoritario, futuros de salvación tecnológica y castigo a los culpables. En la oposición eluden el hundimiento esforzándose en apuntalar imposibles normalidades más verdes, más circulares, más justas, con los ladrillos de un mundo que ya no existe.
A los que, por lo que sea, les están vedadas cualquiera de esas cosas, les queda sobrevivir entre las ruinas, huyendo del fuego, mirando el futuro a través de un retrovisor que refleja un pasado perdido que nunca existió y que algunos de los que planean huir venden como refugio y promesa. O asistir desde el sillón de su casa a los circos romanos transmitidos en alta resolución en los que se puede jalear y berrear mientras deportan, humillan, encarcelan o masacran a otras personas que aún importan menos.
O no. Quizás no haya que elegir entre matar o morir. Ni soñar con una fuga extraterrestre.
En el artículo El auge del fascismo del fin de los tiempos, Naomi Klein y Astra Taylor rememoran cómo en la Europa del Este, el sindicato socialista judío Labor Bund se organizó en torno al concepto yiddish de doikayt, que significa “aquí”. Doikayt se refería al derecho a construir una vida digna, segura y libre en los lugares donde vivían, desafiando a quienes querían verlos muertos o expulsados.
Fue el aquí de las comunidades judías asediadas por el antisemitismo. Es el aquí del pueblo palestino masacrado por el sionismo. Es el aquí de los barrios de la periferia que lucharon para conseguir el centro de salud y las alcantarillas. Es el aquí de las familias que se encierran en su propia casa para evitar un desahucio. Es el aquí de gente joven que se quiere quedar en su pueblo. Es el aquí de quienes defienden los servicios públicos, que no son regalos del Estado, sino institucionalización de las luchas de los movimientos sociales. Es el aquí de quienes queremos habitar a gusto este planeta asediado.
Revolución. Viene del latín revolutio. Significa acción y efecto de revolver o revolverse, cambio radical, vuelta, giro o rotación. Se utilizó inicialmente para hablar del movimiento de los cuerpos celestes alrededor del sol, o de la luna alrededor de la tierra. Nuestra revolución también es un cambio gravitacional: de rotar alrededor del dinero a girar alrededor de la vida.
La palabra humildad, se remonta al latín humilitas, que a su vez deriva de humus que significa tierra. Humildad y humano comparten raíz. La humildad es la virtud que asienta en el conocimiento de las limitaciones y que permite obrar integralmente de acuerdo con ese conocimiento. Humildad no es resignación, ni renuncia, ni indiferencia. La humildad no pone la otra mejilla. La humildad levanta el puño, tensa los músculos, se mantiene despierta, escupe, construye, abraza… Lo hace desde la consciencia del contexto de policrisis profunda y compleja que atravesamos, el reconocimiento honesto de la impotencia en la que están sumidas las izquierdas políticas nacidas en los ciclos recientes y, a la vez de la fragilidad de los movimientos sociales.
La nuestra es una revolución radical y humilde que explora y pone en práctica –aun a riesgo de errar– formas de construir poder desde abajo, poder popular, que destituya e instituya, que proyecte, boicotee, edifique, entierre, desempolve e imagine, llore las vidas perdidas y celebre con alegría salvaje el encuentro y el disfrute de destaponar visiones distópicas sobre el futuro y el propio presente.
Un poder que pueda aliarse con quien quede dentro de las instituciones que no se haya rendido a la creencia de que la creatividad, la voluntad, el apoyo mutuo y la capacidad de resistencia han colapsado; al cenicismo de quien cree que lo necesario para aspirar a vivir con dignidad dentro de la tierra ya no es posible políticamente y que, por tanto, la política realista obliga a convertirse en colaboracionistas del mal menor y, si no queremos colaborar, es porque somos comeflores, ingenuas, insignificantes en el plano intelectual o participantes en iniciativas que, por lo que sea, nunca sirven, al menos hasta que alcancen un cierto tamaño y entonces ya sí se hagan merecedoras de mención y tutela para construir hegemonías que encajen en la ingeniería social de quienes han estudiado y saben que eso sí que será ganador e ilusionante.
Es la nuestra una revolución antropológica humilde que trabaja para amarrar deseos y necesidades, que quiere revolucionar las normas, las escalas, las jerarquías, las prioridades, las dependencias, los pretextos, la esperanza y los sueños. Nace de la convicción de que el sufrimiento, la pobreza, la violencia, la rabia y el miedo han de tener consecuencias políticas. Disputa las ideas y prácticas hegemónicas sobre la vida individual y común que imponen el capitalismo y una cultura extraviada que liga progreso y utilidad, y el cuidado de la vida con el dominio y la violencia.
Ideas, proyectos, pueblos, resistencias, niñas, miradas, aulas, procesos, ira, vergüenza, calma, fiestas, memoria, barrios, aire, rocas, poemas, duelos, cacerolas, hambre, abuelos, árboles, escombros como material de construcción… Todos son ladrillos para edificar sin planos lo que se anhela pero se resiste a ser imaginado.
Todo importa. No hay charco que pueda quedar sin pisar, ni odio contra un cuerpo humano, animal, vegetal o mineral que no tenga que ser combatido. En todas partes. Por eso necesitamos ser muchas. No valen vanguardias iluminadas a las que sigamos. Hacen falta vanguardias, claro, que abran paso, pero con retrovisor, vigilantes de no perder a la gente por el camino, por muy puro y bueno que sea. Y luchas de retaguardia, a lo coche escoba, que vigilen que nadie quede atrás, sin perder de vista a los que van delante. Lo ideal, rotar, unas veces hacer de coche de cabecera y otras estar atrás. Se trata de generar un movimiento que haga frente al malestar generalizado con claves de comunidad y apoyo mutuo, comprometido con las necesidades de todas.
Puede que tengamos muchos más mimbres de los que creemos para hacer una revolución humilde, radical y tenaz; que ya existan prácticas que balizan el camino.
Revoltes de la Terra, por ejemplo, nace de la consciencia de la caída de mucha gente en el desánimo y la angustia, de la percepción de vivir en un mundo amenazado en el que hay quien no duda en sacrificar personas, seres vivos y territorios que consideran recurso o residuo del crecimiento.
Se han unido, inspirados en Soulèvements de la Terre y en el trabajo de plataformas locales, gremiales y territoriales a lo largo de los Països Catalans. Las procedencias territoriales de las personas que llegan también son variadas. Desde el Pirineo hasta la llanura de Lleida, del Camp de Tarragona a las comarcas de Castelló, desde Mallorca a las costas de Girona, hasta Barcelona, el Vallès y toda el área metropolitana. Hay jóvenes militantes de movimientos climáticos recientes, ecologistas de viejas generaciones, vecinas insertas en plataformas locales que se defienden de un plan urbanístico, de una fábrica química, o de una incineradora; activistas de los movimientos sociales de todos los frentes de lucha, y también algunos jóvenes agricultores. Es una revuelta que se asienta en la Tierra y en la lengua, que también es un territorio a defender. Cualquiera puede acercarse.
La propuesta parte de tres ejes: confrontar el sistema tecnoindustrial con bloqueos, aprender a cubrir las necesidades para sostener la vida, crear comunidad, soberanía y autonomía y cambiar el sentido común. Se trata de construir una nueva mirada, una cosmovisión que supere el individualismo, la destrucción de la naturaleza y que respete al resto de especies. Se apuesta por el diálogo entre diferentes y por encuentros en donde se piensa, se confronta, se construye y se celebra. Que la consciencia del momento y el disfrute de mojarse con otros y otras, la construcción de refugios.
Abordan el conflicto jugando con todas las estrategias de lucha: los recursos jurídicos, la investigación, la denuncia, la acción directa, las infraestructuras populares, una gran retaguardia de cuidados y todas las habilidades y conocimientos de agricultores, artistas, profesionales de la investigación, personas con oficios, vecinas organizadas, activistas… En su manifiesto defienden que cada acción local en defensa de una ribera, de una vivienda, de un trozo de bosque, de una fuente milenaria, de una playa, de una plaza habitable, de una zona de cultivo o contra una carretera, necesita y merece el apoyo de todo el movimiento, aquí y por todas partes. Porque todas y cada una de estas luchas son la misma. Se articulan desde la consciencia de ser diferentes pero sentir complicidad y compromiso mutuo ante el propósito de la lucha por la vida digna.
En Madrid ciudad, también, se vienen desarrollando encuentros, diálogos y acciones que unen a sindicatos laborales como CGT, CNT, Ecologistas en Acción, el Sindicato de Manteros o el Sindicato de Inquilinas con la intención de consolidar un proceso de confederación de luchas que pueda ir integrando a más organizaciones. Todas tienen claro que incluso aunque se articulase un conflicto masivo en torno a los temas específicos que trabaja cada cual, si no se articula en confluencia con el resto de luchas, terminará en una derrota más o convertido en un eslogan.
Hay que asumir que los imaginarios sociales, especialmente en los países enriquecidos, se inscriben en los paradigmas de la cultura extraviada y que, sin un significativo apoyo social, no se podrán experimentar y desplegar los cambios necesarios. Necesitamos crear climas que toleren el error de la experimentación social. Hoy, ni las culturas del odio de la ultraderecha ni el despellejamiento mutuo en el que se encuentran las opciones de izquierdas dejan mucho espacio para la audacia y el atrevimiento. Eso quiere decir que hay que crear, como hacen los ecosistemas en sus inicios, un suelo que permita sembrar. En plena ofensiva de las respuestas distópicas y con una buena parte de las izquierdas desorientadas, es obvio que la tarea política es ingente.
Mirar el futuro con esperanza y confianza exige redefinir socialmente qué entendemos por una vida buena en tiempos de la policrisis ecosocial e imaginar otras formas de vivir que nos inspiren para iniciar el camino y fortalecernos para recorrerlo y transformar las aspiraciones y deseos de una parte significativa de la sociedad. Inevitablemente, una de las responsabilidades de los agentes políticos y sociales comprometidos es esforzarse por abrir una gran conversación, capaz de desplegarse en todos los lugares a los que seamos capaces de llegar. Se trata de crear horizontes que puedan ser deseables para mayorías y que estén vinculados a proyectos de transición que establezcan contrapoder, un movimiento de oposición, conflicto y lucha, al mismo tiempo que constituye un doble poder, una institucionalidad e infraestructura propias que hagan de punto de apoyo y foco de retroalimentación de esa lucha.
Estas condiciones de posibilidad no nacen de la nada. Surgen de la potencia política ya constituida en organizaciones que ya están luchando desde el feminismo, el sindicalismo laboral, el ecologismo, los movimientos en defensa del territorio, el antirracismo o el sindicalismo de vivienda. La confederación de estas luchas constituye el punto de partida del contrapoder del nuevo ciclo. La contrahegemonía no se puede pensar fuera de la cultura que pretende transformar, y la política transformadora debe fusionarse con los núcleos de buen sentido ya existentes.
He asistido a los procesos de participación organizados por el Foro de Transiciones en los que personas con intereses diferentes en cuatro sesiones online, son capaces de llegar a algunos acuerdos mínimos, o no tan mínimos para hacer camino común.
Este año he sido profesora por primera vez en un grado universitario, en el primer curso. El primer día de la asignatura cuatrimestral me encontré con cien personas de dieciocho años. Más de la mitad llevaban adornos que me hicieron pensar que iba a pasar unos meses difíciles… Cuatro meses después he aprendido a quererles y he comprobado que son buena gente, perdida como mucha adulta, enfadada porque tiene motivos. Aspiran a ser buena gente, a vivir con cierta tranquilidad… Reaccionan de forma positiva ante la información que se proporciona con calma y respeto, con mucho sustantivo y verbo y menos adjetivos. Han hecho unos trabajos excelentes y comprometidos sobre temas sobre los que unos meses antes no habían oído hablar. Yo me siento afortunada de haberles conocido y haber podido aprender también de ellos.
He asistido también a lo que consiguen un maestro y una maestra en un colegio de pueblo, con una forma de hacer respetuosa y firme, que puede irradiar a todo un valle, de forma que ni las alcaldías pueden dar la espalda a lo que allí sucede.
Vivo cerca de un pueblo, en el que viven apenas 3.000 personas y en el que unas decenas mantenemos concentraciones semanales, llueva o no, sean vacaciones o no, en solidaridad con el pueblo palestino desde noviembre de 2023.
Y cada vez que voy a algún lugar –y voy a todos los que puedo– me encuentro con gente que se rompe la cabeza para ver cómo confrontar y reconstruir, cómo lanzar un “se acabó” y a la vez un “lo queremos así”. En todos esos lugares la gente se educa entre sí. Sigo comprobando cómo la recurrente afirmación de que la información o los diagnósticos no importan no se ajusta a la realidad. Importan mucho, otra cosa es cuáles sean las mediaciones que se establecen entre los datos y la gente que los recibe.
He visto a gente conmoverse con los artículos repletos de datos de Olga Rodríguez sobre el genocidio en Gaza, porque la información llega cargada de sensibilidad, dolor y potencia. Los datos no mueven por sí solos, pero son imprescindibles. Por ello el periodismo honesto, veraz y comprometido es crucial.
La educación es una parte ineludible de la política, y renunciar a ella a cambio de una especie de batuta “emocional” con la que algunos creen saber dirigir a las masas es un ejercicio peligroso que solo beneficia al que conecta con los imaginarios hegemónicos que precisamente es preciso erosionar con veracidad, rigor y pasión.
Mi compañero se ha enganchado a la astrofotografía. Coloca en la puerta de casa una cámara especial que enfoca al cielo. Con ella fotografía el cielo profundo que el ojo humano no puede ver. Galaxias, nebulosas, planetas, conglomerados…
Cuál será el artefacto social que podrá permitir ver lo que el ojo de nuestra cultura no ve. Quizás sea un artefacto resultado de la mezcla, aunque sea desordenada, entre la memoria, la información, la imaginación y el deseo de vida decente.
Este tiene que ser el momento de las humanidades que no quieren ser drácula, ni terraformar otros planetas, para las humanidades que quieren un mundo en los que quepan muchos mundos humanos, animales, vegetales o minerales. Puede ser el tiempo de los pueblos que no quieren ser descubiertos, de parir criaturas que tengan futuro, de viajar a lo hondo, de morir acompañado, de compartir comida y fiesta, de juntarse para construir lo que necesitamos, de decir no, de acoger, de dormir a pierna suelta, del fin de la intemperie, del cuidado sin agobios, de la conversación, de la hospitalidad, del final del miedo al “fin de mes”, del freno al despojo, de la abolición de la usura y codicia, del hacerse cargo, del “todo me importa”, del ”ni hablar”, del “no te creo”.
Sí. Es un sueño, pero no más delirante que el de los que quieren migrar a otro planeta, ni más desajustado que el de los que plantan molinos creyendo que son gigantes. Y puestas a soñar, preferimos hacernos fuertes imaginando e intentando construir el mundo que deseamos y no convertir en supuesta utopía los únicos horizontes tristes que se vislumbra desde el catalejo del extravío.
Marina Garcés suele decir que el futuro no existe. Que el futuro son las proyecciones de los presentes que habitamos. En nuestros presentes se hacen omnipresentes y visibles bultos que se inflan como un tumor y ocluyen el futuro. Pero muchas cosas existen y el ojo moldeado por la cultura hegemónica no ve, mucha gente humilde y revolucionaria comprometida con los tiempos presentes. Grumos de necesidades, fragilidades y vínculos desde los que disipar los futuros distópicos que se vislumbran por acción o por omisión.
Nunca creí que pudiera estar de acuerdo con Aznar en algo. Que cada cual, nunca en solitario, haga lo que pueda y donde pueda. La extrema derecha crece en comunidades mutantes en las que los vínculos y las decencias son meticulosamente destruidas. Muchos medios de comunicación se lo trabajan a fondo. Dejarle el activismo a aquellos a quienes las vidas les importan un carajo es… Ninguno de los calificativos que se me ocurren me parecen suficientes. Que cada cual ponga el que quiera.
En CTXT queremos ser mediadores entre lo que hay y el cielo profundo, ayudar a descubrir y ver lo que el ojo no ve, lo que necesita más exploración y tiempo de exposición. Hacemos pie en la lucha contra la cultura del odio.
Es nuestro grumo de resistencia, que aspira a fundirse en el líquido denso de esta revolución humana y humilde. Estamos aquí y no queremos irnos.
7. A la tercera va la vencida.
Amar sigue analizando con humor y mala leche los pasos que está dando Alemania para entrar en guerra con Rusia.
https://swentr.site/news/618307-germany-russia-taurus-war/
Cómo iniciar una guerra con Rusia en estos sencillos pasos: solo hay que preguntarle a la Alemania de Merz
Berlín haría bien en prestar atención a las advertencias de Moscú de no suministrar armas de largo alcance a Kiev
Por Tarik Cyril Amar
Si está en un agujero oscuro, cave más profundo, especialmente más profundo que el ineficaz ex canciller alemán Olaf Scholz. Ese parece ser el nuevo lema de Berlín. Bajo la nueva mala gestión de Friedrich Merz, el Gobierno alemán se ha propuesto claramente empeorar sus pésimas relaciones con Rusia. Se trata de un objetivo tristemente ambicioso, ya que la situación es más grave que en cualquier otro momento desde 1945.
Pero Merz y su equipo, al parecer, no se conforman con desempeñar un papel clave en una guerra proxy contra Rusia que ha sido un fiasco ruinoso, no para la economía rusa, sino para la alemana. Incluso en febrero de 2023, los principales medios de comunicación alemanes informaron de que la guerra había reducido el PIB en un 2,5 %.
Por cierto, se trata de una cifra elevada en sí misma, pero si tenemos en cuenta que entre 2022 y 2024 la tasa de crecimiento (o, en realidad, de reducción) anual del PIB alemán ha variado entre el -0,3 % (2023) y el +1,4 %, el panorama es aún peor.
Y, sin embargo, en lugar de intentar sinceramente —y por fin— utilizar la diplomacia para poner fin a esta guerra contra Rusia a través de Ucrania, el Berlín de Merz está corriendo ahora el riesgo de convertir el caos actual en la pesadilla de un enfrentamiento militar directo entre Rusia y Alemania (y, por lo tanto, presumiblemente la OTAN, aunque ya no necesariamente incluyendo a Estados Unidos). Tal confrontación sería devastadora de una manera que los alemanes no han experimentado en mucho tiempo, como incluso tuvo que admitir un reciente documental de la televisión alemana, a pesar de su evidente propósito de impulsar la actual remilitarización acelerada del país.
El símbolo más evidente de la nueva imprudencia industrial de Berlín es el misil de crucero Taurus, un arma sofisticada y muy cara (entre 1 y 3 millones de euros cada una) con un nombre completo que querrá olvidar (Target Adaptive Unitary and Dispenser Robotic Ubiquity System) y, lo que es más importante, un alcance máximo de unos 500 kilómetros.
El Gobierno de Scholz, increíblemente incompetente y descaradamente sumiso a Estados Unidos, nunca accedió a dejar que Ucrania tuviera esta arma. Básicamente, por dos razones: El Taurus, una vez en Ucrania, podría disparar hasta el interior de Rusia, incluso hasta Moscú, y es innegable que solo puede funcionar con ayuda directa de Alemania, lo que provocaría un estado de guerra entre Moscú y Berlín. Sin embargo, Merz ha dado una impresión vaga pero sustancial de que entregar el Taurus a Kiev es una opción nuevamente.
A lo largo de esta guerra, y también en su prehistoria, Rusia ha enviado advertencias claras sobre lo que podría suponer una guerra de este tipo: Según el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, por ejemplo, Alemania «ya está participando directamente» en la guerra de Ucrania. Pero está claro que él también ve margen para que las cosas empeoren mucho más, con Alemania, en sus propias palabras, «deslizándose por la misma pendiente resbaladiza por la que ya ha pasado un par de veces en el último siglo, hasta su colapso».
Dmitry Peskov, portavoz del presidente Vladimir Putin, ha subrayado que las declaraciones de Merz, por confusas que fueran, apuntaban a una «serious escalation» (grave escalada). De forma menos diplomática, la directora de la cadena rusa RT, Margarita Simonyan, ha explicado que los ataques alemanes y ucranianos con misiles Taurus contra ciudades rusas podrían provocar un ataque con misiles rusos contra Berlín. Mientras tanto, un importante experto militar ruso ha mencionado la posibilidad de un ataque contra las instalaciones de producción del Taurus en Alemania.
¿Sirven de algo estas advertencias? Por supuesto, los políticos alemanes no admitirían abiertamente que Moscú los ha disuadido, pero es un hecho que Merz se ha abstenido de llevar a cabo su amenaza implícita de transferir el Taurus a Ucrania.
Si hubiera querido hacerlo, la visita del líder ucraniano Vladimir Zelensky a Berlín habría sido una excelente oportunidad para cerrar el trato. Sin embargo, en lugar de los tan deseados misiles de crucero, Zelensky ha recibido otra cosa: un uso demostrativo del tú informal alemán («du»), mucho dinero (otra vez) y la promesa de que Alemania ayudará a construir armas de largo alcance en Ucrania. Teniendo en cuenta que Moscú acaba de demostrar su capacidad para atacar este tipo de instalaciones de producción en cualquier lugar de Ucrania, esa promesa equivale a una evasiva. Al menos por ahora.
Eso es bueno. Evita una escalada inmediata y extremadamente peligrosa. Sin embargo, Merz y sus expertos son ingenuos si creen que Rusia no responderá a su intención declarada de transferir conocimientos técnicos alemanes a Ucrania para que allí se puedan fabricar armas de largo alcance.
Por un lado, Moscú acaba de demostrar su capacidad para atacar la industria militar de Ucrania. Al mismo tiempo, ni siquiera el Taurus está descartado. Tampoco lo están las advertencias rusas sobre las consecuencias catastróficas de su uso. El Ministerio de Defensa ruso confía en que sus defensas aéreas puedan detener los ataques del Taurus, pero también subraya que su capacidad especial para volar lejos dentro de Rusia constituye un problema único en su género.
¿Qué está tratando de hacer aquí la nueva Berlín? Las negociaciones para poner fin a la guerra continúan, aunque Merz afirme lo contrario. Rusia no está, como él repite, simplemente «ganando tiempo». En realidad, la segunda ronda de las conversaciones de Estambul 2.0 está prevista, al menos por parte de Moscú.
El verdadero problema para los políticos occidentales como Merz es que Moscú no está dispuesta a renunciar a sus propios intereses ni a cumplir exigencias unilaterales respaldadas por amenazas.
De hecho, si es correcto un informe plausible de Reuters basado en filtraciones, Putin ha vuelto a esbozar las condiciones de Rusia para un acuerdo realista: como era de esperar, incluyen el cese total de la expansión de la OTAN, el fin, al menos parcial, de las sanciones contra Rusia y de los intentos de confiscar totalmente los activos soberanos rusos congelados, la neutralidad genuina de Ucrania y la protección de sus hablantes de ruso.
En este contexto, las recientes salidas de Merz resultan aún más desconcertantes: Rusia no es débil, sino que está ganando esta guerra. Es posible que se avecine una ofensiva de verano que haga aún más insostenible la situación de Ucrania. Pero también existe una oportunidad real de aprovechar las negociaciones que se han reanudado para limitar finalmente las pérdidas tanto de Ucrania como de Occidente.
Mientras tanto, la renuencia de Estados Unidos a respaldar de manera fiable una línea dura contra Rusia podría permitir a los europeos de la OTAN y la UE explorar alternativas constructivas a la guerra proxy en curso. De hecho, su peor pesadilla sería quedarse solos con este conflicto si Moscú y Washington logran una distensión total.
La economía alemana no prosperará, ni siquiera con el impulso desesperado del keynesianismo militar basado en la deuda, como el que acaba de lanzar Merz, a menos que se replantee su relación con Rusia. Por último, pero no por ello menos importante, Ucrania no se reconstruirá antes de que haya una paz duradera.
¿Y la respuesta de Berlín a todo lo anterior? Más de lo mismo, pero peor.
Ahora, con el Taurus de nuevo en el menú de opciones y los anuncios abiertos de ayuda a Ucrania para construir, en esencia, su propia versión del mismo, presumiblemente bajo la intensa supervisión alemana y repleto de tecnología alemana, las posibilidades de Kiev no son mejores y la posición de Alemania es más precaria. La probabilidad de una escalada hacia una guerra directa entre Rusia y Alemania sigue siendo incluso mayor que antes de la nueva iniciativa de Merz, y la probabilidad de paz se ha reducido. Llámese un juego en el que todos pierden.
8. Homenaje a Ngũgĩ wa Thiong’o.
Acaba de fallecer el escritor Ngũgĩ wa Thiong’o, autor de Pétalos de sangre, una de esas cinco novelas que Vijay Prashad decía que «le habían cambiado la vida» –https://x.com/vijayprashad/status/1845780887415243103-. Os paso un par de reacciones: la de ROAPE, y una antigua entrevista de 2022 que han recuperado en Afrique XXI.
https://roape.net/2025/05/29/ngugi-wa-thiongo-1938-2025-gikuyu-storyteller-and-revolutionary/
Ngũgĩ wa Thiong’o (1938-2025): narrador y revolucionario gĩkũyũ
29 de mayo de 2025
Julie Hearn ofrece un sincero homenaje al legendario narrador y revolucionario gĩkũyũ Ngũgĩ wa Thiong’o, fallecido el miércoles 28 de mayo de 2025 a la edad de 87 años.
Por Julie Hearn
Conocí a Ngũgĩ en 1985, cuando tenía quince años, en la biblioteca de una escuela provincial de Kenia que apenas tenía libros y estaba cerrada con llave. De alguna manera, encontré un ejemplar muy gastado de su obra Petals of Blood (1977) y me transporté al pueblo de Ilmorog, sin entender casi nada. Al año siguiente, estudié en profundidad «Un grano de trigo» (1967) para mi Certificado Avanzado de Educación de Kenia (KACE) en Literatura y, desde entonces, he seguido leyendo y compartiendo a Ngũgĩ, más recientemente su trilogía de memorias: «Soñando en tiempos de guerra: memorias de una infancia» (2010), «En la casa del intérprete: memorias (2012) y El nacimiento de un tejedor de sueños: el despertar de un escritor (2016).
Es aquí donde Ngũgĩ narra su historia profundamente personal de «descolonización de la mente» de un sistema educativo colonial invasivo y omnipresente, de modo que, en palabras de su contemporánea Wangari Maathai (1940-2011), «no se puede esclavizar una mente que se conoce a sí misma». Una vez completada su educación formal, Ngũgĩ relata, en su colección de ensayos de renombre internacional Decolonising the Mind (1986), cómo él y otros jóvenes colegas de la Universidad de Nairobi a finales de la década de 1960, en el entonces «Departamento de Inglés», revolucionaron el plan de estudios centrándolo en los escritores africanos e introduciendo la literatura oral. Gracias al arduo trabajo y al compromiso de los educadores kenianos, este plan de estudios de literatura descolonizada se trasladó a las escuelas, y muchos de ustedes se beneficiaron posteriormente.
Sin embargo, Ngũgĩ no se quedó en la torre «de marfil» ni en el entorno formal de las escuelas. En 1976, ayudó a fundar el Kamiriithu Community Education and Cultural Centre, en Limuru, donde se representó su obra Ngaahika Ndeenda (Me casaré cuando quiera), escrita junto con Ngũgĩ wa Mirii, en palabras de la Fundación Ngũgĩ Wa Thiong’o:
«… en un teatro al aire libre, con actores procedentes de los trabajadores y campesinos del pueblo. Muy crítica con las desigualdades e injusticias de la sociedad keniana, se identificó públicamente con la defensa inequívoca de la causa de los kenianos de a pie y se comprometió a comunicarse con ellos en las lenguas de su vida cotidiana…».
Como consecuencia, Ngũgĩ fue detenido y encarcelado sin cargos en la prisión de máxima seguridad de Kamiti, de donde fue liberado un año después. Su relato se encuentra en sus memorias, Detained: A Writer’s Prison Diary (1982). En 2018, con motivo de su octogésimo cumpleaños, se recopiló una colección de ensayos, Ngũgĩ: Reflections on his Life of Writing», que incluye un capítulo titulado «Note from a Literary Son», escrito por Peter Kimani, profesor de la Universidad Aga Khan de Nairobi. Kimani, cuyo doctorado fue supervisado por Ngũgĩ, también ha publicado en el Nation hoy.
Ngũgĩ wa Thiong’o, narrador y revolucionario gi, llegó a las mentes y los corazones de muchos, cerca y lejos. El objetivo de este homenaje es abrir de par en par las puertas a este rico cronista de la vida keniana y transmitir, como un testigo, cada uno de sus libros a la siguiente generación. Esto es lo que he estado haciendo durante cuarenta años y esta es una de las historias de ese intercambio, contada por su antiguo alumno Wacera Thande, quien inspiró este homenaje y cuyas palabras finales comparto a continuación:
Al igual que su obra y su legado, también perduran su influencia y su labor de acercamiento entre personas e ideas.
A medida que continúe mi trayectoria literaria, mientras sigo descolonizando mi mente y mi obra, me toparé con sus obras, especialmente con aquellas que aún no he descubierto. Porque él sigue vivo.
A su familia y amigos cercanos les transmito mi más sincero pésame. Qué gran hombre. Qué gran legado.
El mundo literario y académico ha perdido a un gigante, pero ahora nos apoyamos en sus hombros. Debemos continuar su labor en honor a este hombre.
Kĩoni na Mũrathi
Awa wa maandĩki ma Gĩkũyũ en la historia moderna.
Awa wa meeciria ma Litereture gũkũ Kenya na bũrũri ciothe cia Afrika
Ũromaama kwega Kuuraga Mũũrũ wa Thiong’o
Fotografía destacada: Ngũgĩ wa Thiong’o durante una entrevista sobre literatura africana e imperialismo lingüístico con Tania Adam en septiembre de 2019 (CCCBLAB)
La Dra. Julie Hearn es profesora titular de Política y Relaciones Internacionales en la Universidad de Lancaster, Reino Unido, y miembro del grupo de trabajo editorial de ROAPE.
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https://afriquexxi.info/Ne-plus-ecrire-en-anglais-une-decision-qui-a-change-ma-vie
«Dejar de escribir en inglés, una decisión que cambió mi vida»
Entrevista · Mientras languidecía en una cárcel keniana en 1978, Ngũgĩ wa Thiong’o se juró a sí mismo que nunca volvería a escribir en inglés, la «lengua del poder» impuesta por la colonización británica, sino en gikuyu, su lengua materna. Una decisión poco común, de la que no se arrepiente, y que le ha convertido en un autor fundamental en la historia de la literatura africana. La traducción al francés del primer volumen de sus memorias, Rêver en temps de guerre (Soñar en tiempos de guerra), es una oportunidad para repasar con él una vida de luchas.
Cultura > Adrien Vial > 9 de mayo de 2022
Ngũgĩ wa Thiong’o, Rêver en temps de guerre, Mémoires d’enfance, traducido del inglés por Jean-Pierre Orban y Annaëlle Rochard, Vents d’ailleurs, 258 páginas, 22 euros
Nacido por primera vez con el nombre de James Ngugi el 5 de enero de 1938 en Kamiriithu, Kenia, el hoy célebre autor de Decolonising the mind (Descolonizar la mente, traducido en 2011 por La Fabrique) nació por segunda vez en 1967 con la publicación de su novela A grain of Wheat (Et le blé jaillira, traducida en 1967 por Julliard), al decidir firmar sus libros con el nombre de Ngũgĩ wa Thiong’o y comenzar a escribir en su lengua materna, el gikuyu.
Descubierto y animado por el famoso novelista nigeriano Chinua Achebe (1930-2013) desde sus inicios en 1962, Ngũgĩ wa Thiong’o es autor de una obra poderosa compuesta por novelas (Weep not child, Petals of blood, Devil on the cross…), obras de teatro (The black Hermeit, The Trial of Dedan Kimathi…) y ensayos (Decolonising the mind: the politics of language in African literature).
A principios de la década de 2010, comenzó a escribir sus memorias, cuyo primer volumen, Dreams in a time of war. A childhood Memoir, acaba de ser traducido al francés por Jean-Pierre Orban y Annaëlle Rochard para la editorial Vents d’ailleurs, con el título Rêver en temps de guerre.
Mémoires d’enfance. Sin patetismo, el escritor keniano narra su infancia y su deseo de educación, al tiempo que deja entrever la violencia de la dominación británica. Con gran precisión, casi ochenta años después de los hechos, describe su vida cotidiana, su gusto por las historias y su fascinación por la escritura, que acabarán convirtiéndolo en un autor especialmente atento a los demás.
Encarcelado bajo el régimen de Daniel Arap Moi en 1978 por una obra coescrita con Ngũgĩ wa Mirii, Ngaahika Ndeenda, Ngũgĩ Wa Thiong’o dejó de escribir sus novelas en inglés y se ha mantenido fiel a esta decisión desde entonces. ¡Y son muy pocos los autores africanos que han abandonado la «lengua del poder» para poner en valor su lengua materna! Afincado en Estados Unidos, Ngũgĩ wa Thiong’o respondió a nuestras preguntas por videoconferencia.
Adrien Vial: ¿Cómo se encuentra después de estos años de pandemia?
Ngũgĩ wa Thiong’o: ¡Estoy bien! Evidentemente, todos hemos tenido que enfrentarnos al aislamiento durante este periodo, pero hemos intentado sacar algo positivo de ello. Por mi parte, he escrito y traducido mis antiguos textos del inglés al gikuyu.
Adrien Vial: Sus memorias están ahora traducidas al francés. ¿Cómo se le ocurrió la idea de escribirlas?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Durante mucho tiempo me resistí a la idea de escribir una autobiografía. Como escritor y novelista, uno tiene la impresión de haberlo dado todo en sus obras de ficción, porque se basan en sus propias experiencias. Pero mi mujer me convenció para que me pusiera a ello. Tenemos dos hijos pequeños que nacieron aquí, en Estados Unidos, y querían saber qué había vivido yo. Por ellos me lancé a escribir el primer volumen de mis memorias, Dreams in a time of war, que narra mi infancia. Después escribí In the House of the interpreter y Birth of a dream Weaver.
Adrien Vial: ¿Le resultó difícil sumergirse tan profundamente en su pasado?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Es sorprendente, pero los recuerdos de la infancia son mucho más vívidos que los de acontecimientos más recientes. Por ejemplo, son mucho más precisos que mis recuerdos de estudiante en Makerere [Nota del editor: en Uganda]. Supongo que cuando descubres algo por primera vez, te deja una imagen más duradera. Ni siquiera tuve que investigar para escribir este primer libro de memorias, mientras que para el segundo y el tercero tuve que recurrir a archivos y escritos para orientarme. Todavía hoy recuerdo a mi madre preguntándome si quería ir al colegio como si fuera ayer. ¿Por qué? ¡Porque no me lo esperaba! Podía soñar con ir al colegio, pero no imaginar que fuera posible. Apenas podía creerlo cuando me lo propuso y esa pregunta se convirtió en la primera frase de mi primera novela, Weep not, Child [NDLR: No llores, hijo mío, traducida en 2019 por Passage(s)].
Adrien Vial: La violencia colonial estaba presente en toda su infancia, pero usted decidió contar su vida cotidiana y su deseo de recibir una educación, en lugar de la lucha de su hermano, Good Wallace, contra el ocupante…
Ngũgĩ wa Thiong’o: La lucha por la educación tiene un fuerte vínculo con la cuestión colonial, evidentemente. Cuando leen mis memorias, saben que hay luchas, pero no las ven, no las describo directamente. El primer párrafo del libro narra una escena que yo viví. En la escuela corrían rumores sobre alguien que había escapado de la policía colonial británica. Los soldados le habían disparado, él había corrido, había caído, se había levantado y había huido hacia las montañas escapando de las balas. Yo escuché esta historia contada por otros niños al volver de la escuela. Y cuando llegué a casa, supe que esa persona que había escapado de la policía era mi hermano.
Adrien Vial: Usted adoptó el punto de vista del niño que era.
Ngũgĩ wa Thiong’o: Sí, quería contar las cosas tal y como me sucedieron. Yo solo era un niño, no podía luchar en las montañas, pero los efectos de la guerra los sentía todo el mundo.
Adrien Vial: ¿Cómo gestionaba el hecho de que en su familia algunos lucharan contra el colonialismo mientras que otros colaboraban con el ocupante?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Es la realidad de los momentos históricos. Las cosas nunca son sencillas y claras. Entre los kenianos había colaboradores y luchadores por la independencia, y podía darse el caso de que en una misma familia hubiera ambos, como fue el caso de la mía. Mi padre tenía cuatro mujeres, yo tenía cuatro madres y estábamos muy unidos. Mientras que uno de mis hermanos se unió a la resistencia, otro trabajó para los británicos.
Adrien Vial: ¿Consiguieron superar esas diferencias?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Esa es una de las razones por las que escribí mis memorias: para intentar comprender esos mecanismos. Cuando estaba en Kenia, estas cuestiones se planteaban todos los días, pero no teníamos tiempo para pensar en ellas, la vida seguía. ¿Han matado a alguien? ¿Han herido a alguien? ¡Sigue adelante! Pero cuando llegué a Makerere, en Uganda, en 1959, pude sentarme a reflexionar y preguntarme: «¿Qué me ha pasado?». Uno de mis hermanos trabajaba para los británicos y otro fue asesinado por los británicos. Era sordo, le pidieron que se detuviera, pero no podía oír. Corría, los soldados gritaban: «¡Alto! ¡Alto!», él no se detuvo, así que dispararon. Los disparos que lo mataron son los que oí cuando volví a casa para comer, y como no había nada de comer, decidí volver al colegio, y mi hermana me dijo: «¡No vayas! ¡No vaya!». Yo estaba decidido a ir, le había prometido a mi madre que nunca faltaría a la escuela. Los disparos que oí fueron los que mataron a mi hermano.
Adrien Vial: De niño, le fascinaban las palabras… ¡y los trenes!
Ngũgĩ wa Thiong’o: Sí, ¡los trenes eran fundamentales en nuestras vidas! Los trenes son muy interesantes. El ferrocarril permitió la apertura de Kenia hacia el interior. A lo largo de la historia, el tren ha desempeñado el mismo papel al abrir el interior de Estados Unidos y Rusia. El tren es muy importante en la novela de Tolstói, Anna Karenina. En Kenia, los andenes de las estaciones eran un punto de encuentro. Apenas había africanos que pudieran tomar el tren, pero iban allí para verlo parar y observar a los europeos subir y bajar. Muchas historias tenían lugar en los andenes de la estación.
Adrien Vial: En la Universidad de Makerere, en aquella época, había grandes debates literarios. ¿Más que en Kenia?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Sí, creo que sí. La primera conferencia africana de autores de lengua inglesa del continente se celebró en Makerere. Me invitaron como joven autor en 1962. Fue muy emocionante en aquella época. El Kenia en el que crecí era un Kenia de violencia, tensiones raciales y muertes, pero Kampala, que también vivía bajo el dominio colonial, era más tranquila. La gente caminaba por la capital como si estuviera en su casa. En Kenia era todo lo contrario. En las grandes ciudades, los kenianos no se sentían en casa. Podían dispararle en cualquier momento.
Adrien Vial: Tras la independencia, fue encarcelado durante un año bajo el régimen de Daniel Arap Moi. ¿Qué recuerdos guarda de aquella época?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Sabe, cuando me encuentro en una situación difícil, siempre intento sacar algo positivo. En 1978 fui detenido en la prisión de alta seguridad de Kamiti por una obra que había escrito con Ngũgĩ Wa Mirii en mi lengua materna, el gikuyu, y que representaban aldeanos y trabajadores. La obra [Nota del editor: Ngaahika Ndeenda («Me casaré cuando quiera» en español)] fue prohibida en noviembre de 1977 y me llevaron a la cárcel el 31 de diciembre de 1977, donde permanecí hasta diciembre de 1978. Pero fue allí donde decidí cambiar mi relación con el lenguaje.
Reflexioné sobre el problema del idioma y el colonialismo y me dije: «No, no, no, ¡no puedo seguir escribiendo en inglés!». A partir de ese momento, mis novelas, mis obras de ficción, mi poesía y mi teatro se escribirían en mi lengua materna. Y en la cárcel escribí mi primera novela en gikuyu, Caitaani mutharaba Ini [NDLR: traducida al inglés con el título Devil on the cross], en papel higiénico. Por lo tanto, no recuerdo la cárcel con amargura, sino más bien el momento en que tomé esa decisión que cambió mi vida positivamente.
Adrien Vial: Cuando escribe en gikuyu, ¿piensa en gikuyu?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Sí. Lo interesante es que hoy, mientras traduzco mis antiguas obras a mi lengua materna, me doy cuenta de que incluso cuando escribía en inglés, hacía una traducción mental al gikuyu. Por eso, la traducción es muy fácil.
Adrien Vial: ¿Cómo explica que tan pocos escritores africanos elijan hoy en día escribir en su lengua materna?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Es por el condicionamiento colonial de la mente. En inglés, lo llamo «la normalización de la anormalidad»: cuando lo anormal se convierte en la norma. Es lo mismo en todas las sociedades coloniales, francesas, inglesas, portuguesas… Se castigaba a los niños cuando hablaban su lengua materna, a veces incluso con castigos corporales, pero se les aplaudía y elogiaba cuando hablaban correctamente la lengua del colonizador. Este condicionamiento ha permitido que algunas lenguas se conviertan en lenguas de poder en las administraciones y los sistemas educativos, y aún hoy siguen siendo las lenguas de poder en el continente. El francés en Malí o Senegal, el inglés en Kenia…
Con todas las demás lenguas, ¡ni siquiera vale la pena solicitar un trabajo! Por lo tanto, no me sorprende que los escritores africanos sigan escribiendo en lenguas europeas y que la mayoría de los editores publiquen en esas lenguas, aunque sean africanos. Cuando escribo en gikuyu, los editores me dicen: «Oh, Dios mío…», llevándose las manos a la cabeza. Y si escribo en inglés, ¡se alegran!
Adrien Vial: ¿Qué consejo le daría a un joven autor?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Creo en la lengua materna por encima de todo, sea cual sea la lengua del poder. Hace poco hablé con una francesa que había leído mi libro Decolonising the mind y que estaba investigando lo que ha ocurrido con las lenguas en Francia, especialmente en Bretaña. Me contaba que los niños bretones también eran humillados cuando no hablaban francés. Creo que, en todo el mundo, debemos encontrar la manera de alejarnos de la idea de que una nación solo puede tener una lengua. Es posible tener un idioma que permita comunicarse entre todos, pero también hay que permitir que existan otras lenguas. Es una garantía de creatividad. No quiero odiar mi lengua para sentirme orgulloso del inglés o del francés.
Adrien Vial: ¿Cree usted que los escritores blancos pueden escribir sobre la colonización o la esclavitud?
Ngũgĩ wa Thiong’o: La mayoría de las sociedades, incluidas y sobre todo las europeas, se han visto afectadas por el capitalismo. Y el capitalismo moderno se construyó sobre el comercio de esclavos. No hay ningún país en Europa cuyas principales ciudades no se hayan construido con los beneficios obtenidos de la esclavitud. La mayoría de los monarcas europeos invirtieron en la esclavitud, ¡incluso la reina de Inglaterra! Los escritores blancos deben abordar este tema, ¡por supuesto! No se puede ser europeo e ignorar la cuestión de la esclavitud. Incluso si escribe sobre el Siglo de las Luces, hay que discernir su lado oscuro; si escribe sobre la Revolución Francesa, hay que tener en cuenta la Revolución Haitiana.
Adrien Vial: Algunos le describen como un autor «marxista fanonista». ¿Qué opina al respecto?
Ngũgĩ wa Thiong’o: (Risas) ¡Ah, ah! Es una descripción que yo no me aplicaría, pero sé por qué lucho. Voy a ser claro: lucho por el poder de los trabajadores, estén donde estén. Si voy a Francia, por ejemplo, no voy a observar el país desde el punto de vista de sus empresas más poderosas, sino que me voy a interesar por los franceses de a pie. Al igual que en Kenia o en Estados Unidos, me interesan las personas sencillas, no miro los rascacielos, sino a quienes caminan debajo y trabajan para vivir. Aquellos que no pueden ir al hospital, los que mueren en las calles como en Los Ángeles, a pesar de que el país es inmensamente rico.
Adrien Vial: ¿Karl Marx y Frantz Fanon han sido importantes para usted?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Sí, ambos fueron muy importantes para mí. Me ayudaron a comprender cómo funciona la sociedad. Marx me abrió los ojos sobre la mecánica del sistema capitalista, Fanon sobre la estructura de clases de la sociedad colonial. Kenia era una colonia de ocupantes blancos y veíamos todo en blanco o negro. El blanco era el poder y la explotación, el negro era la pobreza. En realidad, había divisiones dentro de esos mismos grupos que se hicieron aún más evidentes en el mundo poscolonial. Comprendí que separan sobre todo a los que trabajan y a los que se benefician del trabajo de los demás.
Adrien Vial: Tiene una visión muy crítica de la economía de mercado…
Ngũgĩ wa Thiong’o: El capitalismo es un cáncer. Entiéndame bien, tiene aspectos positivos, pero el capitalismo no puede garantizar ciertos mínimos esenciales. Mire a Estados Unidos, una nación rica donde la gente muere en las calles porque no tiene acceso a infraestructuras básicas, a la educación, a la sanidad, a una vivienda digna… El beneficio se ha convertido en un dios al que se venera, sin importar el precio. ¡Incluso se puede ir a la guerra y matar gente porque eso genera beneficios!
Adrien Vial: Se acercan las elecciones presidenciales en Kenia (previstas para el 9 de agosto de 2022). ¿Le interesan? ¿Va a votar?
Ngũgĩ wa Thiong’o: No, la verdad es que no, no sigo la política de Kenia en detalle. No voto aquí [en Estados Unidos] porque no soy ciudadano estadounidense, solo tengo una «tarjeta verde» y conservo mi pasaporte keniano. Creo que volveré allí cuando me jubile.
Adrien Vial: ¿De verdad?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Sí, quiero jubilarme en Kenia, pero ya sabe, los escritores… Además, llevo aquí mucho tiempo, más de treinta años. Y mi salud no me permite viajar mucho. ¡Tengo 84 años!
Adrien Vial: ¿Cómo ha vivido los años de Trump?
Ngũgĩ wa Thiong’o: ¡Dios mío! De hecho, escribí sobre él una vez, antes de que se convirtiera en presidente, porque ya veía ciertas tendencias en aquella época. Lo que sé es que un presidente que miente abiertamente no es bueno para la sociedad. No se puede celebrar la mentira, aunque sea frecuente en la historia, ya que los occidentales han mentido sobre la esclavitud y sobre la colonización. ¡Nunca es bueno decir que lo verde no es verde, sino rojo!
Adrien Vial: ¿Está escribiendo un nuevo libro?
Ngũgĩ wa Thiong’o: Tengo uno que debería salir pronto. Sobre la traducción, que yo llamo «el lenguaje de los lenguajes». La traducción es el lenguaje común de las lenguas, el lenguaje que todas las lenguas pueden hablar. Me ha permitido leer a Rabelais, Balzac, Tolstói, aunque no hablo ni francés ni ruso. Yo mismo he traducido dos obras de Molière al gikuyu y estoy buscando editor. Me gustaría que los buenos escritores europeos se tradujeran a las lenguas africanas y estoy intentando poner en marcha una iniciativa en este sentido.
Periodista independiente.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 29 de mayo.
El seguimiento en directo de Middle East Eye.
https://www.middleeasteye.net/live/live-israel-starving-14000-gaza-infants-death-un-warns
En directo: Al menos 70 palestinos muertos por ataques israelíes en Gaza
Mientras tanto, el líder de la oposición israelí dice que Netanyahu debería aceptar el acuerdo de tregua
Puntos clave
180 000 palestinos desplazados de Gaza en medio de la renovada ofensiva israelí: ONU
El número de muertos en Gaza supera los 54 000
Hamás estudia la nueva propuesta de EE. UU.
Actualizaciones en directo
Buenas noches, lectores de Middle East Eye.
Al menos 70 palestinos murieron el jueves en ataques israelíes. Mientras tanto, Israel mató a dos personas en ataques contra el Líbano. Los combates en Gaza se recrudecieron mientras la hambruna acecha el enclave. El jefe de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos afirmó que Israel está utilizando «el hambre» y «amenazando el futuro de los niños» en Gaza.
Vamos a hacer una pausa en nuestra cobertura de esta noche. Esto es lo que necesita saber:
- Hamás dijo que está sopesando una propuesta de alto el fuego de EE. UU. para Gaza, pero el funcionario de Hamás Bassem Naim dijo que no detiene la guerra en el enclave
- La aprobación por parte del Gobierno israelí de 22 nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada es un «obstáculo deliberado» para la creación de un Estado palestino, dijo el Reino Unido
- Al menos dos palestinos resultaron heridos después de que soldados israelíes dispararan sus armas durante una redada en una localidad al oeste de Hebrón, en la Cisjordania ocupada.
Dos palestinos heridos en una redada israelí en la Cisjordania ocupada
Al menos dos palestinos resultaron heridos el jueves después de que soldados israelíes dispararan sus armas durante una redada en una localidad al oeste de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, según informó la agencia de noticias palestina Wafa.
Wafa dijo que un joven de 17 años recibió un disparo en el muslo y un hombre de 30 años resultó herido en el pie.
Israel ha intensificado sus ataques en toda la Cisjordania ocupada.
Los ataques israelíes matan a dos personas en el sur del Líbano
El Ministerio de Salud del Líbano dijo que dos personas murieron en ataques israelíes separados en el sur del Líbano el jueves, en el último estallido de violencia a pesar del alto el fuego entre Israel y Hezbolá.
La agencia estatal de noticias National News Agency informó de ataques y bombardeos israelíes en varias zonas del sur.
El Ministerio afirmó que un «ataque enemigo israelí» alcanzó una zona boscosa en Nabatiyeh al-Fawqa, matando a un hombre, mientras que los disparos israelíes en la ciudad fronteriza de Kfar Kila mataron a otro.
El ejército israelí afirmó haber abatido a «un terrorista de Hezbolá» en el sur del Líbano, alegando que estaba trabajando para restaurar un lugar utilizado para gestionar el «sistema de fuego y defensa» del grupo.
Un responsable de Hamás afirma que la propuesta de Witkoff no detiene la guerra
Bassem Naim, un alto cargo de Hamás, ha afirmado que la propuesta de alto el fuego de Estados Unidos para Gaza no detiene la guerra en el enclave.
Naim afirmó el jueves que la propuesta enviada por el enviado estadounidense Steve Witkoff significaba «la continuación de la matanza y la hambruna… y no satisface ninguna de las demandas de nuestro pueblo, entre las que destaca el alto el fuego».
«No obstante, los líderes del movimiento están estudiando la respuesta a la propuesta con plena responsabilidad nacional», añadió.
Una fuente cercana al grupo dijo a la AFP que la propuesta «se considera un retroceso» con respecto a la anterior, que «incluía un compromiso estadounidense sobre negociaciones para un alto el fuego permanente».
Según las informaciones, la nueva propuesta prevé una tregua de 60 días, que podría prorrogarse a 70, y la liberación de 10 rehenes vivos y nueve cadáveres a cambio de prisioneros palestinos durante la primera semana.
No garantiza el fin definitivo de los ataques israelíes contra Gaza.
La organización benéfica estadounidense Rahma Worldwide ha acusado a la recién creada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) de utilizar sin consentimiento fotos de entregas de ayuda en Gaza que contienen su logotipo como parte de su dossier de prensa.
En el comunicado publicado el jueves en Facebook, Rahma afirmó que «había observado imágenes de nuestras cajas de alimentos con el logotipo siendo distribuidas sin la participación directa de Rahma».
Rahma declaró a The Guardian que había solicitado que se retirara su logotipo de los paquetes de ayuda.
Las fotos del logotipo en los materiales de prensa de la GHF incluyen tanto a Rahma como a una organización asociada llamada Heroic Hearts, con sede en Illinois.
Rahma Worldwide es una organización benéfica con sede en Michigan que, según su sitio web, proporciona «ayuda y asistencia a las comunidades más vulnerables de todo el mundo».
Más información: La Fundación Humanitaria de Gaza acusada de utilizar el logotipo de una organización benéfica sin consentimiento
Las tropas israelíes fueron atacadas con lanzagranadas en el sur de Gaza, según el ejército
Soldados israelíes fueron atacados con granadas propulsadas por cohetes en el sur de Gaza el jueves, según informó el ejército israelí.
Tres soldados resultaron levemente heridos en el ataque, según el ejército.
El jefe de la UNRWA critica el «hambre» impuesta por Israel a los palestinos
Philippe Lazzarini, jefe de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, dijo el jueves que Israel está utilizando «el hambre» y «amenazando el futuro de los niños» en Gaza.
«Lo que se necesita urgentemente es voluntad política para permitir que la ONU y sus socios presten asistencia a gran escala sin obstáculos ni interrupciones», afirmó Lazzarini.
Israel «aprueba» la propuesta de Witkoff para Gaza, según la Casa Blanca
La Casa Blanca afirmó el jueves que Israel «aprobó» una propuesta de alto el fuego por fases presentada por el enviado estadounidense Steve Witkoff.
«Israel aprobó esta propuesta antes de que se enviara a Hamás», declaró a los periodistas la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
«También puedo confirmar que las conversaciones continúan y esperamos que se produzca un alto el fuego en Gaza para que podamos devolver a todos los rehenes a sus hogares», añadió.
Al menos 70 palestinos muertos por ataques israelíes en Gaza
El número de muertos por los ataques israelíes en Gaza ha aumentado a 70 este jueves, según el Ministerio de Salud de Gaza.
Israel sigue bombardeando el enclave, que se encuentra al borde de la hambruna.
Al menos tres palestinos muertos por bombardeos israelíes
Al menos tres palestinos han muerto en un ataque israelí cerca de la escuela Shaaban al-Rayyes, en el barrio de al-Tuffah, al este de la ciudad de Gaza, según Al Jazeera Arabic.
Decenas de palestinos han muerto en los ataques israelíes del jueves.
La aprobación por parte del Gobierno israelí de 22 nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada es un «obstáculo deliberado» para la creación de un Estado palestino, afirmó el jueves el ministro británico para Oriente Medio y Norte de África, Hamish Falconer.
«El Reino Unido condena estas acciones. Los asentamientos son ilegales según el derecho internacional, ponen aún más en peligro la solución de dos Estados y no protegen a Israel», añadió.
Netanyahu respalda la propuesta de Witkoff para una tregua en Gaza: Informe
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo el jueves a las familias de los cautivos que acepta la propuesta de alto el fuego temporal del enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, según informó Axios el jueves.
Hamás ha confirmado que está estudiando la propuesta, pero ha pedido regularmente un alto el fuego total en Gaza. La propuesta de Witkoff introduce otra tregua temporal.
Hamás dice que está estudiando la propuesta de alto el fuego de Witkoff
Hamás dijo el jueves que ha recibido la nueva propuesta del enviado estadounidense Steve Witkoff para un alto el fuego en Gaza por parte de los mediadores, y que actualmente la está estudiando.
Un niño palestino de 12 años herido por disparos de las fuerzas israelíes en Ramala
Un niño palestino de 12 años ha resultado herido por disparos de las fuerzas israelíes durante una incursión militar en la localidad de Birzeit, al norte de Ramala, en la Cisjordania ocupada.
La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina ha informado de que sus equipos de emergencia han atendido al niño, que ha sufrido heridas de bala en ambas piernas.
Las tropas israelíes dispararon al niño tras irrumpir en Birzeit el jueves por la noche y enfrentarse a los residentes locales.
Más de 300 artistas, médicos, activistas y académicos británicos han firmado una carta abierta en la que instan al primer ministro británico, Keir Starmer, a poner fin a la complicidad del Reino Unido en los crímenes de guerra de Gaza y a negociar un alto el fuego inmediato y permanente.
Las destacadas figuras públicas también han exigido al primer ministro que suspenda todas las ventas de armas del Reino Unido a Israel.
«Les instamos a que tomen medidas inmediatas para poner fin a la complicidad del Reino Unido en los horrores de Gaza», comienza la carta.
«La violencia marcada por la inacción del Reino Unido, transportada con piezas enviadas desde fábricas británicas a Israel, podría estar aniquilando familias en cuestión de segundos. Cada envío de armas hace que nuestro país sea cómplice directo de sus muertes».
Entre los firmantes se encuentran la cantautora Dua Lipa, los actores Benedict Cumberbatch, Brian Cox, Toby Jones y Andrea Riseborough, el locutor Gary Lineker, el director de cine Danny Boyle y el superviviente del Holocausto Stephen Kapos.
Más información: Dua Lipa entre los 300 artistas que instan a Starmer a poner fin a la venta de armas del Reino Unido a Israel
La cantante y compositora Dua Lipa es una de las firmantes de una carta en la que se insta a Keir Starmer a poner fin a la complicidad del Reino Unido en los crímenes de guerra en Gaza (Reuters/Mario Anzuoni).
Un ataque israelí contra un vehículo en la ciudad de Gaza mata a diez personas.
Al menos diez palestinos han muerto en un ataque aéreo israelí contra un vehículo en el centro de la ciudad de Gaza, según la agencia de noticias Wafa.
Un avión israelí ha alcanzado un vehículo civil en el concurrido cruce de Al-Saraya.
El ataque ha causado la muerte de diez personas y heridas a varias más. Algunas de las personas heridas se encuentran en estado crítico.
Acusan a un académico francés de «apología del terrorismo» por unos tuits sobre Palestina
Francois Burgat, un reconocido especialista francés en el conflicto palestino-israelí y el islam político, fue absuelto el miércoles por el tribunal penal de Aix-en-Provence, en el sureste de Francia, donde fue procesado por «apología del terrorismo» por unos mensajes publicados en las redes sociales.
La fiscalía acusó al exdirector de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica y exdirector del Instituto Francés para el Cercano Oriente, ahora jubilado, de una serie de controvertidas publicaciones en las redes sociales sobre Hamás y la guerra de Israel en Gaza.
Durante el juicio celebrado en abril, el fiscal pidió una pena de ocho meses de prisión suspendida, una multa de 4500 dólares, seis meses de prohibición de las redes sociales y dos años de inhabilitación para Burgat.
En declaraciones a Middle East Eye, Burgat elogió la «sabia lucidez del tribunal», pero esperaba que la fiscalía recurriera la sentencia.
«Esperemos que esta sabiduría, de la que no se han beneficiado varias docenas de mis compatriotas condenados sin justificación alguna en casos similares, se convierta en adelante en el principio rector del sistema judicial francés», afirmó.
Más información: Académico francés absuelto de los cargos de «apología del terrorismo» tras unos tuits sobre Palestina
El exdirector de investigación del CNRS francés François Burgat y su abogado Rafik Chekkat salen de la vista en el tribunal penal de Aix-en-Provence el 28 de mayo (X)
Smotrich anuncia 22 nuevos asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada
El Gobierno de extrema derecha de Israel ha aprobado 22 nuevos asentamientos ilegales en Cisjordania ocupada.
Bezalal Smotrich, ministro de Finanzas de extrema derecha, escribió en X que los asentamientos se ubicarían en el norte de Cisjordania, sin dar más detalles.
Los medios israelíes informaron, citando al Ministerio de Defensa, que se legalizarían los «asentamientos avanzados» existentes y que también se construirían nuevos asentamientos.
«Este es un gran día para los asentamientos y un día importante para el Estado de Israel. Gracias al trabajo duro y al liderazgo tenaz, hemos logrado crear un profundo cambio estratégico, devolviendo al Estado de Israel a la senda de la construcción, el sionismo y la visión», declaró Smotrich en X.
Nabil Abu Rudeineh, portavoz del presidente palestino Mahmoud Abbas, calificó la medida de «escalada peligrosa».
«Este Gobierno extremista israelí está intentando por todos los medios impedir el establecimiento de un Estado palestino independiente», declaró a Reuters.
B’Tselem, una destacada organización israelí de derechos humanos, acusó al Gobierno israelí de «supremacía judía mediante el robo de tierras palestinas y la limpieza étnica de Cisjordania».
Alrededor de 700 000 colonos israelíes viven entre 2,7 millones de palestinos en la Cisjordania ocupada y en la Jerusalén Oriental ocupada, en violación del derecho internacional.
A principios de este mes, Gran Bretaña, Francia y Canadá advirtieron a Israel de que podrían imponer sanciones si continuaba ampliando los asentamientos en Cisjordania.
Rusia condena los ataques israelíes contra Gaza como «castigo colectivo» a la población civil
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, condenó el jueves los ataques israelíes contra Gaza como «castigo colectivo de la población civil», en una de las críticas más duras de Moscú a Israel, que intensifica su ofensiva.
Lavrov afirmó que las medidas adoptadas por Israel «constituyen un castigo colectivo de la población civil» y calificó lo que está ocurriendo en Gaza de «incomprensible e indescriptible».
Hamás ha reaccionado a las noticias de que Israel ha aprobado 22 nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada, calificando la medida de «desafío flagrante a la voluntad internacional y grave violación de las resoluciones de la ONU», según informó Al Jazeera.
«Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que adopte medidas prácticas para hacer frente a las políticas de anexión y expansión de los asentamientos, que constituyen un crimen de guerra», afirmó el grupo en un comunicado.
El año pasado, la Corte Internacional de Justicia dictaminó que la presencia continuada de Israel en los territorios palestinos ocupados es «ilegal» y que Israel «tiene la obligación de poner fin a su presencia en los territorios palestinos ocupados lo antes posible».
La estrella del pop Dua Lipa se unió a unas 300 celebridades británicas para firmar el jueves una carta abierta en la que instan al Reino Unido a detener la venta de armas a Israel, tras peticiones similares de abogados y escritores.
Actores, músicos, activistas y otras figuras públicas escribieron la carta en la que piden al primer ministro Keir Starmer que «ponga fin a la complicidad del Reino Unido en los horrores de Gaza».
La sensación pop británico-albanesa Dua Lipa se ha pronunciado abiertamente sobre la guerra de Israel en Gaza y el año pasado criticó la ofensiva como un «genocidio».
Israel ha negado repetidamente las acusaciones de genocidio y afirma que su campaña tiene como objetivo aplastar a Hamás tras el mortífero ataque perpetrado en octubre de 2023 por los militantes palestinos.
Entre los demás firmantes se encuentran los actores Benedict Cumberbatch, Tilda Swinton y Riz Ahmed, y los músicos Paloma Faith, Annie Lennox y Massive Attack.
«No se puede llamar «intolerable» y seguir enviando armas», reza la carta dirigida a Starmer y organizada por Choose Love, una organización benéfica con sede en el Reino Unido dedicada a la ayuda humanitaria y la defensa de los refugiados.
El ministro de Asuntos Exteriores de Israel ha afirmado que un embargo de armas contra su país conduciría a la eliminación del Estado israelí y a «un segundo Holocausto».
Gideon Saar habló el martes en una conferencia internacional sobre antisemitismo celebrada en Jerusalén.
«Si, Dios no lo quiera, prosperan los llamamientos y las acciones de países y políticos en favor de un embargo de armas a Israel, el resultado será la destrucción de Israel y un segundo Holocausto», afirmó.
Estos comentarios se producen después de que España pidiera esta semana a los países europeos que suspendieran los envíos de armas en medio del asedio de Israel a Gaza.
En una reunión del «Grupo de Madrid», el ministro de Asuntos Exteriores español pidió la suspensión inmediata del acuerdo de cooperación de Europa con Israel y un embargo de los envíos de armas.
Más información: El ministro de Asuntos Exteriores israelí afirma que los embargos de armas conducirán a un «segundo Holocausto» y al fin de Israel
El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, en Jerusalén el 26 de mayo de 2025 (AFP/Alex Brandon)
La defensa civil de Gaza afirma que 44 personas murieron en los ataques israelíes del jueves
La agencia de defensa civil de Gaza afirmó que los ataques israelíes mataron a 44 personas el jueves, incluidas 23 en un ataque contra una vivienda en el centro del territorio palestino.
«Veintitrés personas murieron, otras resultaron heridas y varias [están] desaparecidas tras un ataque aéreo israelí contra la vivienda de la familia Qreinawi, al este del campo de refugiados de Al-Bureij, en el centro de Gaza», declaró a la AFP el responsable de defensa civil Mohammad Al-Mughayyir.
Según la última actualización del Ministerio de Salud palestino, al menos 54 249 palestinos han muerto y 123 492 han resultado heridos desde el inicio de la guerra de Israel contra Gaza.
El ejército israelí ha matado a 3986 palestinos y ha herido a otros 11 451 desde que violó el acuerdo de alto el fuego el 18 de marzo.
El Ministerio afirmó que 67 cadáveres y 184 heridos llegaron a los hospitales de Gaza en las últimas 24 horas.
Palestinos inspeccionan los daños causados por un ataque israelí contra una casa en Jabalia, al norte de Gaza, el 29 de mayo de 2025. (Reuters)
El líder de la oposición israelí dice que Netanyahu debería aceptar el acuerdo de tregua
El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, ha pedido al primer ministro Benjamin Netanyahu que acepte la propuesta de alto el fuego mediada por un enviado estadounidense.
«Israel debe aceptar pública e inmediatamente el borrador publicado esta mañana por el mediador estadounidense Steve Witkoff», publicó Lapid en X.
«Le recuerdo a Netanyahu: tiene todo mi apoyo para aceptar el borrador, incluso si [el ministro de Seguridad Nacional, Itamar] Ben-Gvir y [el ministro de Finanzas, Bezalel] Smotrich intentan torpedearlo».
Noticia: El tercer centro de ayuda estadounidense-israelí comenzará a funcionar hoy
El tercer centro de ayuda respaldado por Estados Unidos e Israel abrirá sus puertas el jueves en el centro de Gaza, al sur del corredor de Netzarim, según la Radio del Ejército israelí.
El nuevo centro de distribución proporcionará alimentos y ayuda humanitaria a 300 000 palestinos cada semana y tiene como objetivo empujar a la población de la ciudad de Gaza y del norte de la Franja a evacuar hacia el sur, según el informe.
La ONU y los grupos humanitarios internacionales critican los centros de ayuda estadounidense-israelíes gestionados por la Fundación Humanitaria de Gaza, alegando que la fundación utiliza la ayuda como arma.
Lo que Israel está haciendo en Gaza es «moralmente incorrecto e injustificable», sus acciones son «intolerables» y «una afrenta a los valores del pueblo británico».
Estas no son las palabras de un activista proPalestina, sino del ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Lammy, que ha suspendido las negociaciones sobre un nuevo acuerdo de libre comercio y se ha comprometido a revisar la cooperación en la hoja de ruta bilateral para 2030.
Pero el Gobierno británico sigue sin dar el paso más rápido y eficaz: poner fin a la cooperación militar con Israel y detener todas las ventas de armas.
Lammy afirmó en el Parlamento que «no están llegando a Israel armas que puedan utilizarse en Gaza». Esto es falso. El año pasado, el Gobierno británico suspendió un pequeño número de licencias de exportación de armas —alrededor del 10 %— tras determinar que Israel no se compromete a cumplir el derecho internacional humanitario, pero permitió que continuara la participación del Reino Unido en el programa de aviones de combate F-35.
Además, nuevos datos procedentes tanto de Israel como del Reino Unido suscitan preocupación sobre la magnitud y el uso final del armamento suministrado por el Reino Unido.
Más información: Por qué el Reino Unido se niega a hacer lo único que podría detener la «intolerable» guerra de Israel contra Gaza Opinión de Anna Stavrianakis
Un manifestante sostiene una pancarta en la que se lee «No al genocidio, no a la guerra, Kier Starmer tiene que irse» mientras participa en una marcha a favor de Palestina en el centro de Londres, el 15 de marzo de 2025 (AFP).
Aumenta el número de muertos en Gaza
Los ataques israelíes contra edificios residenciales en el campo de refugiados de Bureij han causado la muerte de 19 personas en Gaza, según Al Jazeera, que cita a fuentes oficiales.
Las recientes muertes elevan el número de víctimas mortales a al menos 37.
Un doliente reacciona dentro de un vehículo junto a los cadáveres de palestinos muertos en los ataques israelíes durante su funeral, en el hospital Al Shifa, en la ciudad de Gaza, el 29 de mayo de 2025. (Reuters)
Un ataque israelí mata a un periodista en Gaza
El Sindicato de Periodistas de Gaza afirmó que el periodista palestino Moataz Raja fue «asesinado» por el ejército israelí mientras cubría la guerra en Gaza, según Al Jazeera.
El sindicato afirmó que un ataque israelí tuvo como objetivo el vehículo de Raja en la calle al-Nafaq, en la ciudad de Gaza, y lo mató en el acto.
Los ataques israelíes han matado al menos a 221 periodistas en Gaza desde el 7 de octubre de 2023.
Al menos 16 personas muertas en Gaza
Los ataques israelíes han matado a 16 personas desde la madrugada de hoy, según Al Jazeera, que cita fuentes médicas y periodistas sobre el terreno.
Al menos siete personas que se refugiaban en una guardería en Jabalia, al norte de Gaza, se encuentran entre los muertos por las bombas israelíes del jueves.
El Líbano afirma que el ejército ha desarmado al 80 % de Hezbolá en el sur
El ejército libanés ha desarmado en gran parte a Hezbolá en sus bastiones del sur, en parte con la ayuda de la inteligencia israelí, mientras el nuevo Gobierno del país toma medidas para hacer cumplir el alto el fuego que puso fin a una intensa ola de combates con Israel el año pasado, según informó The Wall Street Journal.
«En todo el territorio libanés, el Estado debe tener el monopolio de las armas», declaró el primer ministro libanés, Nawaf Salam, en una entrevista con el medio.
El Gobierno libanés ha logrado aproximadamente el 80 % de sus objetivos en el desarme de las milicias en las zonas más meridionales del país, según Salam.
Buenos días, lectores de Middle East Eye:
Aquí tienen las últimas noticias sobre la guerra de Israel en Gaza y la región:
– La intención de la Administración Trump de deportar al estudiante de la Universidad de Columbia y activista pro palestino Mahmoud Khalil es probablemente inconstitucional, según dictaminó el miércoles un juez estadounidense, que consideró que la disposición de la ley de inmigración invocada por el Gobierno, poco utilizada, era demasiado vaga.
– La policía israelí ha informado de que 62 personas han sido detenidas después de que manifestantes irrumpieran en la sede del Likud en Tel Aviv y se atrincheraran en su interior para protestar por la gestión del Gobierno de la guerra en Gaza, según Haaretz.
– La Fundación Humanitaria de Gaza ha desmentido este jueves las informaciones de los medios de comunicación sobre muertes y disturbios violentos en sus centros de distribución, tras los informes de que dos personas habían muerto y varias más habían resultado heridas en el almacén central de Gaza.
– Una nueva propuesta respaldada por Estados Unidos para un alto el fuego y un acuerdo sobre los cautivos entre Israel y Hamás implicaría la liberación de nueve cautivos vivos y la devolución de los cadáveres de otros 18 a cambio de la liberación de prisioneros palestinos y una tregua de 60 días, según Channel 12, que cita fuentes anónimas.
– El Ministerio de Defensa israelí afirmó que los ministros aprobaron la construcción de 22 nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada.
– La policía de Londres ha detenido a cinco personas por intentar interrumpir el rodaje de una película protagonizada por la actriz israelí Gal Gadot, según un comunicado.