Miscelánea 30/11/2022

Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.

1.Minutos musicales

Aunque sus gobiernos hayan traicionado a Palestina, parece que buena parte de la población árabe sigue apoyando la lucha de los palestinos. En el mundial de fútbol ha habido muestras abundantes: exhibición de banderas palestinas, cánticos, etc.

Ha circulado bastante un vídeo de un periodista israelí quejándose porque, aunque hablaba en árabe, en cuanto decía que era israelí la gente se negaba a hablar con él: https://twitter.com/HaidarAkarar/status/1596866099810897921 Hay un momento que a unos brasileños les dice que es de Ecuador, a ver si cuela…

En esta línea, me ha gustado el último vídeo que he visto de unos aficionados marroquíes cantando una canción dedicada a Palestina y llamando a la acción árabe en su defensa:

https://twitter.com/periodistan_/status/1597036313915445248

2.Más sobre la posible ofensiva de invierno

Me parecen siempre interesantes estas intervenciones de un antiguo diplomático indio. Como siempre, no paso los enlaces que aparecen en el artículo original entre los que está, por ejemplo, la transcripción de la reunión de Putin con las madres de soldados. Es la transcripción en ruso, así que tampoco os serviría de mucho.

https://www.indianpunchline.com/what-to-expect-in-russias-winter-offensive-in-ukraine/

Publicado el 29 de noviembre de 2022 por M. K. BHADRAKUMAR

Qué esperar de la ofensiva de invierno de Rusia en Ucrania

Al leer la transcripción de 18.000 palabras de una reunión de varias horas que el Presidente Vladimir Putin mantuvo con las «madres de los soldados» el pasado viernes en Moscú, se tiene la impresión de que los combates en Ucrania pueden continuar hasta bien entrado el año 2023, e incluso más allá.

En un comentario muy revelador, Putin reconoció que Moscú cometió un error en 2014 al dejar el Donbass como un asunto inacabado -a diferencia de Crimea- al dejarse atraer por el alto el fuego negociado por Alemania y Francia y los acuerdos de Minsk.

Moscú tardó en darse cuenta de que Alemania y Francia se confabularon con los dirigentes de entonces en Kiev para echar por tierra la aplicación del acuerdo de Minsk. El entonces presidente ucraniano, Petro Poroshenko, admitió en una serie de entrevistas con medios de comunicación occidentales en los últimos meses, incluyendo en la televisión alemana Deutsche Welle y en la unidad ucraniana de Radio Free Europe, que el alto el fuego de 2015 fue una distracción destinada a ganar tiempo para que Kiev reconstruyera su ejército.

En sus palabras, «habíamos conseguido todo lo que queríamos, nuestro objetivo era, en primer lugar, detener la amenaza [rusa], o al menos retrasar la guerra: asegurar ocho años para restaurar el crecimiento económico y crear unas fuerzas armadas poderosas.»

La llamada Fórmula Steinmeier (propuesta por el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier allá por 2016 cuando era ministro de Asuntos Exteriores) sobre la secuencia del acuerdo de Minsk, había pedido que se celebraran elecciones en los territorios de Donbass en manos de los separatistas bajo la legislación ucraniana y la supervisión de la OSCE; y, si la OSCE juzgaba que las votaciones eran libres y justas, entonces se iniciaría un estatus especial de autogobierno para los territorios de Donbass y se restauraría el control de Ucrania sobre su frontera más oriental con Rusia.

Putin admitió que Rusia aceptó los acuerdos de Minsk ignorando los deseos de la población rusa de Donbass. En palabras suyas: «Acudimos sinceramente a ello. Pero no sentíamos del todo el estado de ánimo de la gente, era imposible entender del todo lo que estaba pasando allí. Pero ahora probablemente se ha hecho evidente que esta reunificación [de Donbass] debería haber ocurrido antes. Tal vez no habría habido tantas pérdidas entre los civiles, no habría habido tantos niños muertos bajo los bombardeos…»

Por primera vez, tal vez, un líder del Kremlin admitió haber cometido errores. El conmovedor pasaje anterior, por lo tanto, se convierte en una piedra de toque para las futuras decisiones de Putin, a medida que la movilización rusa se acerca a la etapa final y para finales de diciembre, se estima que se habrán desplegado cuatrocientas mil tropas adicionales rusas en posiciones de avanzada.

La conclusión es que Putin cerró la puerta a otra mezcolanza de muebles modernos y antigüedades como la de Minsk. ¿Cómo se traduce esto en la realidad política?

En primer lugar, por mucho que Moscú esté abierto al diálogo sin condiciones previas, los negociadores rusos estarán obligados por las recientes enmiendas a la Constitución del país, que incorporaron las regiones de Donetsk, Lugansk, Kherson y Zaporozhye como parte de la Federación Rusa.

En segundo lugar, la reunión del viernes ha sido, a todas luces, una iniciativa audaz de Putin, arriesgada, políticamente hablando. Entre sus interlocutores se encontraban madres procedentes de regiones remotas, cuyos hijos están luchando activamente en el frente de guerra, o han vivido la tragedia de que sus hijos hayan muerto en los combates, o estén gravemente heridos y necesiten una rehabilitación prolongada. 

Se trata de mujeres de fuerte carácter, sin duda, y sin embargo, como dijo a Putin una de ellas, de la pequeña ciudad de Kirovsk, en Luhansk, al recordar la muerte de su hijo Konstantin Pshenichkin en el frente: «Mi corazón sangra, mi alma se hiela, recuerdos sombríos nublan mi mente, lágrimas, lágrimas, y de repente mi hijo me pide: «Mamá, no estés triste, te veré, sólo tienes que esperar. Pasarás esta vida por mí, y en esa vida volveremos a estar juntos».

Putin afirmó abiertamente -algo muy inusual para un líder del Kremlin- que fue preparado para la reunión. Pero aún le quedaban sorpresas. Este tipo de reuniones son imposibles de coreografiar, ya que las emociones reprimidas están en juego ante las cámaras de televisión.

Así, Marina Bakhilina, de la República de Sajá, madre de tres hijos (uno de los cuales es un soldado altamente condecorado de las Fuerzas Aerotransportadas de élite, de la 83ª Brigada y galardonado con la Orden del Valor) se quejó de que no hay comida caliente en el frente. Le dijo a Putin: «¿Entiendes lo que está pasando? Si nuestra gente no puede proporcionar a nuestros soldados comida caliente, a mí, como maestra del deporte y CMC de tiro, me encantaría ir allí, al frente a cocinar».

Putin respondió amablemente: «Parece que los problemas ya se han resuelto en su mayor parte… significa que no todo es normal…»

Lo que destaca en estos intercambios francos es el enorme capital político de Putin, derivado de la gran consolidación que ha reunido para conseguir que la nación se una a él. El ambiente general de la reunión era de compromiso con la causa rusa y de confianza en la victoria final. Por supuesto, esto fortalece las manos de Putin.

Aquí es donde la analogía de la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962 se desbarata. La opinión pública no era un factor clave hace 60 años. En pocas palabras, el sentido común se impuso en 1962 al darse cuenta de que cualquier fallo a la hora de tener en cuenta los intereses de seguridad de la potencia rival podría tener un resultado apocalíptico.

La diferencia hoy es que mientras el presidente Joe Biden se ha aislado y no rinde cuentas por su obstinada búsqueda de una derrota rusa en el campo de batalla en Ucrania y un consiguiente «cambio de régimen» en Moscú, Putin insiste en rendir cuentas ante su pueblo. ¿Se atreverá algún político «liberal» occidental en el poder a emular la extraordinaria reunión de Putin con las «madres de los soldados»?

Si las dificultades económicas provocan malestar social y agitación política en Europa occidental, los políticos en el poder estarán en desventaja. Putin está librando una «guerra popular», mientras que los políticos occidentales ni siquiera pueden admitir que están luchando contra Rusia. Pero, ¿durante cuánto tiempo se puede ocultar a la opinión pública de Polonia o Francia que sus nacionales están siendo asesinados en la estepa de Ucrania? ¿Pueden los políticos occidentales prometer que sus «voluntarios» no murieron en vano? ¿Qué pasa si comienza un flujo de refugiados desde Ucrania hacia Europa occidental a medida que avanza el invierno?

En términos militares, Rusia goza de un dominio de la escalada, una posición marcadamente superior a su rival de la OTAN, en una serie de escalones a medida que avanza el conflicto. La aceleración de la operación rusa en Bakhmut es un ejemplo de ello. El despliegue de tropas regulares en los últimos días muestra que Rusia está en la escalera de la escalada para acabar con la «molienda» de 4 meses en la ciudad de Bakhmut en Donetsk, que los analistas militares suelen describir como un eje de la defensa de Kiev en la región oriental de Donbass. 

Un informe del New York Times del domingo destacaba la enorme escala de pérdidas que han sufrido las fuerzas ucranianas en las últimas semanas. Evidentemente, el Grupo Wagner de contratistas militares rusos que estaban llevando a cabo los combates inmovilizó a las fuerzas ucranianas en posición defensiva, estimadas en la región de 30.000 tropas, incluyendo unidades de crack «que han sido desgastadas por los incesantes asaltos rusos.»

El informe del Times admite, citando a un funcionario de defensa estadounidense, que la intención rusa podría haber sido hacer de la ciudad de Bajmut «un agujero negro de recursos para Kiev». Este paradigma se repetirá también en otros lugares, con la diferencia de que las fuerzas rusas serán mucho más fuertes, muy superiores en número y enormemente mejor equipadas, y lucharán desde posiciones fuertemente fortificadas.

Putin dejó claro en la reunión del viernes que derrotar a los neonazis banderistas seguirá siendo un objetivo firme. Aunque el cambio de régimen en Kiev no es un propósito declarado, Putin no se conformará con que se repita el alto el fuego y la paz de 2015, que dejó en el poder a un régimen antirruso, apoderado de Estados Unidos.

Dicho esto, Putin subrayó que «a pesar de todas las cuestiones relacionadas con la operación militar especial, no cambiamos nuestros planes para el desarrollo del Estado, para el desarrollo del país, para el desarrollo de la economía, su esfera social, para los proyectos nacionales. Tenemos planes enormes, grandes…».

En conjunto, todos estos elementos definen la llamada ofensiva de invierno de Rusia. El comandante del teatro de operaciones en Ucrania elegido por Putin, el general Sergei Surovikin, no se parece a Patton ni a MacArthur. Básicamente, mantiene la brújula de las operaciones militares especiales, al tiempo que incorpora la experiencia acumulada durante los últimos 8 meses de participación de la OTAN en los combates. Sin embargo, Putin no utilizó ni una sola vez la expresión «guerra» para caracterizar el conflicto.

3.Día de Bonifacio.

Hoy es festivo en Filipinas -aunque nosotros trabajamos-. Se celebra el aniversario del nacimiento de Andrés Bonifacio. Para algunos, el primer presidente de Filipinas, conocido como Supremo -en español, por Presidente Supremo-. Para otros no porque lo fue su ejecutor, Aguinaldo -sin embargo, no se celebra habitualmente el Día de Aguinaldo, y no hagáis bromas fáciles con el nombre-. Aunque Bonifacio da nombre ahora al barrio más pijo de Manila, Bonifacio Global City, que todos conocemos com BGC, en este día ha sido tradicional hacer movilizaciones populares reivindicativas. Os paso un par de materiales: un artículo en el que se explican las movilizaciones de hoy, con la participación de varios partidos de izquierda, y algunas imágenes que se han publicado. En Filipinas madrugan mucho, así que las manis las hacen a las 9 de la mañana. De todas formas, aunque hubiese querido, no hubiera podido ir porque trabajo, como os decía.

Os paso primero una imagen de ayer en Davao, al sur, en Mindanao, con sus sombreros de katipuneros -sí el lema era KKK- y su ‘bolo’ -el machete-. Fuente: https://twitter.com/DavaoToday/status/1597437043508129792/photo/1

https://www.rappler.com/nation/filipinos-celebrate-bonifacio-day-november-30-2022/

Los filipinos conmemoran el Día de Bonifacio con peticiones de mayores salarios y menores precios

Nov 30, 2022 10:30 AM PHT  Ryan Macasero

Y estas son algunas imágenes de la movilización de esta mañana:

Un hilo de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Filipinas en la que salen diferentes organizaciones del cortejo de la manifestación y del acto final. El tema, tal como van las cosas, era previsible: Sahod itaas! Presyo Ibaba! [Que suban los salarios! Que bajen los precios!]:

https://twitter.com/MKule/status/1597757120950071296

Os he comentado muchas veces que a los filipinos les encanta preparar coreografías para cualquier actividad. Siempre ves algún grupo de jóvenes practicando en la calle. Al parecer, también lo hacen las organizaciones de izquierda. Atentos al baile con hoces y martillos gigantes: https://twitter.com/MKule/status/1597771236024541184 

Y un par de hilos más de una agencia de prensa de izquierda, AlterMidya:

La mani: https://twitter.com/altermidya/status/1597774211875209216

Tras los discursos, las canciones en el acto final. Entre ellas, La internacional en tagalo: https://twitter.com/altermidya/status/1597806901139763200

Y, por último, imagen de uno de las organizaciones participantes en la mani, Anakbayan -las juventudes de la NDF-, que se fundó precisamente un Día de Bonifacio de 1998: https://twitter.com/anakbayan_ph/status/1597797075626098688

4.Energía

No os envío más noticias sobre la falta de gas y diésel por el mundo y los problemas que eso supone para no repetirme, pero de vez en cuando hay alguna novedad que vale la pena destacar. Ayer se produjeron un par:

1.- QatarEnergy y la norteamericana ConocoPhillips han firmado sendos acuerdos de compra y venta para exportar gas natural licuado (GNL) a Alemania durante un período de 15 años. El suministro de gas se realizaría a partir de 2026. https://twitter.com/descifraguerra/status/1597519396385091586

Destacan dos cosas: a ver qué pasa hasta 2026, que faltan cuatro años, y Alemania ha decidido que es más importante asegurarse el suministro energético que acabar con los combustibles fósiles. Como señala Javier Blas, esto nos lleva a principios de la década de los 40… https://twitter.com/JavierBlas/status/1597512149739282432

Blas ha publicado un artículo en Bloomberg al respecto: https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2022-11-24/energy-security-not-climate-change-is-the-theme-for-2023

Está tras muro de pago, pero lo han publicado también en el Washington Post. Hay que recordar, que para Blas, como periodista sobre energía, y encima en Bloomberg, parece claro que el decrecimiento está descartado, aunque cree que hay que destruir la demanda de combustibles fósiles. No parece saber mucho sobre energías renovables, que considera la panacea:

La seguridad energética es la prioridad mundial para 2023

Análisis de Javier Blas | Bloomberg, 25 de noviembre de 2022

Mientras casi 200 países se reunían en la cumbre climática COP27 de las Naciones Unidas la semana pasada, Japón anunció un cambio poco notorio que arroja luz sobre lo que ocurre con la diplomacia mundial de la energía y el cambio climático entre bastidores. Sin hacer ruido, Tokio cambió el nombre de su empresa estatal de recursos naturales, que ayuda a las empresas locales a invertir en proyectos de petróleo, gas natural y minería en el extranjero, por el de «Organización Japonesa para la Seguridad de los Metales y la Energía».

Puede parecer un cambio de nombre trivial, pero es una indicación importante de dónde está la prioridad para muchas naciones, especialmente en Asia. La seguridad energética es lo más importante.

También es importante que Japón lidere este enfoque, porque Tokio presidirá el Grupo de los Siete países en 2023, lo que le da un poderoso púlpito para dar forma a la agenda global. Japón aún no ha anunciado sus prioridades en el G7, pero los diplomáticos de Asia me han dicho que la seguridad energética será una de las principales.

En el mundo de los recursos naturales, los responsables políticos llevan mucho tiempo lidiando con un trilema: cómo lograr la seguridad del suministro, mantener los precios bajos y proteger el medio ambiente, al mismo tiempo y para productos básicos que van desde el petróleo hasta el trigo o el aluminio. Este trilema ha significado a menudo que uno de los tres ceda el paso a los otros dos.

En los años 70 y 80, con el recuerdo fresco de la primera y segunda crisis del petróleo, la seguridad del suministro y la asequibilidad se impusieron a la sostenibilidad. En 1979, por ejemplo, los países del G7 llegaron a comprometerse en su cumbre anual a «aumentar en lo posible el uso del carbón» para reducir los costes energéticos. El equilibrio del trilema empezó a cambiar a principios de los 90 con el auge del movimiento ecologista moderno. Y en la última década, a medida que aumentaban las pruebas del calentamiento global, el cambio climático ha adquirido prioridad.

La actual crisis energética está obligando a los gobiernos a sopesar de nuevo sus prioridades. La seguridad y la asequibilidad están volviendo a aparecer. Es cierto que los responsables políticos insisten en que no están dando marcha atrás en su lucha contra el cambio climático. Pero está claro que el medio ambiente ya no es la prioridad absoluta. En el mejor de los casos, es el primero entre los iguales. En el peor de los casos, es el segundo.

Así lo cree Yasutoshi Nishimura, ministro de Economía, Comercio e Industria de Japón, un organismo extremadamente poderoso más conocido por sus siglas METI. «Los países comparten el objetivo de lograr la neutralidad del carbono y, al mismo tiempo, garantizar un suministro energético estable», explicó la semana pasada en la conferencia Bloomberg New Economy Forum de Singapur. Obsérvese cómo pone al mismo nivel el cambio climático y la seguridad energética.

El nuevo énfasis en la seguridad es una razón clave por la que la COP27 avanzó tan poco en lo que realmente importa para la lucha contra el cambio climático, es decir, la necesidad de reducir el consumo de combustibles fósiles y las emisiones de gases que provocan el calentamiento global. Los países ricos dieron un primer paso para pagar a los pobres por las pérdidas que sufren debido al cambio climático, pero la cumbre hizo poco en lo demás. La Unión Europea tuvo que amenazar con marcharse para evitar más retrocesos en los objetivos.

En muchos sentidos, esto no debería sorprender. A pesar de las afirmaciones de que la crisis energética no haría descarrilar la lucha contra el cambio climático, es simplemente imposible que los gobiernos no se replanteen las prioridades. Incluso los países más ricos agrupados en el club de la OCDE están sufriendo. Este año, gastarán el 17,7% de su producto interior bruto en energía, según los cálculos de la OCDE, el segundo más alto de la historia y casi igualando el 17,8% de 1980-1981, durante la segunda crisis del petróleo.

Afortunadamente, el trilema energético actual no es tan difícil como el que los responsables políticos del G7 afrontaron en 1979, cuando recurrieron al carbón como solución, irónicamente, durante una cumbre en Tokio. Cuatro décadas después, las energías renovables permiten proteger el planeta y mejorar la seguridad.

Como ha demostrado Vladimir Putin este año, cuando armó el suministro de gas contra Europa, los combustibles fósiles no confieren mayor seguridad que la energía verde. El G7 debe impulsar más energía eólica y solar, mejorar las cadenas de suministro, aumentar el gasto en investigación y desarrollo y acelerar la aprobación de proyectos. El objetivo debería ser una casa con un panel solar. La energía nuclear es también una excelente herramienta que aúna medio ambiente y seguridad.

Y la mayor contribución que podría hacer Japón para resolver el trilema energético es centrarse en reducir la demanda. La mejor fuente de energía es la que no se consume.

En el pasado, los responsables políticos trataron erróneamente de abordar el cambio climático restringiendo la oferta aunque la demanda siguiera aumentando. Como resultado, la economía mundial ha invertido poco en nueva oferta de petróleo y gas y es probable que los precios sigan siendo más altos de lo que deberían. La solución es trabajar para reducir la demanda, y rápido.

Es más fácil decirlo que hacerlo, por supuesto. Por ahora, la demanda de combustibles fósiles va en aumento, y es probable que el petróleo, el gas y el carbón establezcan nuevos récords de consumo en 2023. Mientras sea así, el mundo irá en la dirección equivocada. 

Pero Japón puede demostrar que hay otro camino. En 1979, consumió 5,5 millones de barriles diarios de crudo; este año, sólo demandará 3,4 millones. Es un paso hacia la solución del trilema, pero reproducirlo en otros lugares requerirá un enorme y costoso esfuerzo para electrificar todo, desde la calefacción hasta la conducción. El G7 tiene que dar un paso adelante una vez más.  

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2.- Rusia propuso a Kazajistán y Uzbekistán crear una «unión de gas» para venderle gas a China y otros clientes de Asia. «Los dos países están conectados por un gasoducto a Rusia, otro separado cruza ambos camino a China», según Reuters. La unión podría ser boicoteada por EEUU. https://twitter.com/brunosgarzini/status/1597575137997774848

Kazakh, Russian presidents discuss creation of ‘trilateral gas union’ with Uzbekistan

Los presidentes de Kazajstán y Rusia discuten la creación de una «unión trilateral del gas» con Uzbekistán

Los dos líderes consideran «necesario mantener conversaciones detalladas con la participación de expertos de los tres países para encontrar una solución racional a la cuestión teniendo en cuenta los intereses de todas las partes implicadas»

ASTANA, 29 de noviembre. /TASS/. Los presidentes kazajo y ruso, Kassym-Jomart Tokayev y Vladimir Putin, discutieron la creación de una «unión trilateral del gas» con Uzbekistán en una reunión en el Kremlin el 28 de noviembre, dijo el martes el secretario de prensa del líder kazajo Ruslan Zheldibay.

«Ha habido algunas preguntas de los medios de comunicación sobre la visita del jefe de Estado a Moscú. En este sentido, es necesario señalar que las conversaciones entre los presidentes de Kazajstán y Rusia en el Kremlin se centraron en la creación de una «unión trilateral del gas» entre Rusia, Kazajstán y Uzbekistán con el fin de coordinar sus acciones para transportar el gas ruso a través de los territorios de Kazajstán y Uzbekistán», escribió en Facebook (una red social prohibida en Rusia por ser propiedad de la empresa Meta, considerada extremista por las autoridades rusas).

Tokayev y Putin consideran «necesario mantener conversaciones detalladas con la participación de expertos de los tres países para encontrar una solución racional a la cuestión teniendo en cuenta los intereses de todas las partes implicadas», señaló el secretario de prensa.

El 28 de noviembre, Tokayev dijo durante una reunión con el primer ministro ruso, Mijail Mishustin, que Putin había sugerido la creación de una unión trilateral, y añadió que el líder ruso tenía previsto llamar por teléfono al presidente uzbeko para tratar el tema.

5.Algunas publicaciones digitales recientes

De Ediciones Uno en Dos, El mito de los dos Marx de V. Koschelava -que no tengo ni idea de quién es-. Combate la idea de que se pueda diferenciar un ‘Marx jóven’ del ‘Marx adulto’: https://unoendos.wordpress.com/2022/09/08/mito-de-los-dos-marx-v-koschelava/

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La versión al español del seminario impartido por Alexandra Kollontai en la Universidad Sverdlov en 1921: Sobre la liberación de la mujer.

https://twitter.com/LaLuchaArmada/status/1597699841739530240

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Escaneo de la traducción clásica de El Capital de Marx. La traducción es la original de Wenceslao Roces.  Pese a ser una de las ediciones más importantes de El Capital, hasta ahora no había un pdf en condiciones. Volúmenes uno y dos:

1.- https://drive.google.com/file/d/1kbzNAuSxvLkiTEgbp5lfcXrXmq3FSD6z/view 

2.- https://drive.google.com/file/d/1kbzNAuSxvLkiTEgbp5lfcXrXmq3FSD6z/view

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Precisamente, en Mundo Obrero, acaban de publicar un artículo sobre estas pequeñas editoriales que ofrecen ediciones digitales gratuitas:

https://www.mundoobrero.es/2022/11/29/conoce-al-camarada-ilienkov-las-editoriales-independientes-al-rescate-de-textos-clasicos-y-raros-del-socialismo/

¿Conoce al camarada Ilienkov? Las editoriales independientes al rescate de textos clásicos y raros del socialismo

Las novedades editoriales de corte izquierdista han tenido un importante empuje en los últimos diez años: un contexto social problemático, de crisis y de cuestionamiento político, han favorecido que la ciudadanía busque explicaciones críticas y claras sobre el presente y las posibles soluciones. Sin embargo, las novedades editoriales no cubren todo el espectro de interés teórico y práctico para la reflexión socialista y específicamente marxista. Para solventar esto, están surgiendo una serie de pequeñas editoriales cuya labor se está centrando en la recuperación de textos clásicos y raros de la historia del socialismo, para tender puentes con el pasado teórico e imaginar futuros posibles en la reflexión presente.

La tarea de Dos cuadrados ha golpeado muy fuerte en los debates teóricos al recuperar a un autor imprescindible pero olvidado por el marxismo occidental: Évald V. Iliénkov. Este autor soviético ha sido uno de los teóricos más importantes de la dialéctica de la segunda mitad del siglo XX que apenas ha sido leído. Aparte de tres volúmenes de Obras escogidas que recorren diferentes ámbitos de estudio de Iliénkov, se ha editado su magistral Lógica dialéctica (la cual ya se ha agotado). También han editado textos importantísimos para la reflexión marxista como los Ensayos sobre la teoría marxista del valor de Isaak Rubin o la Dialéctica de lo concreto de Karel Kosíkasí como la descatalogada y difícil de encontrar obra Las luchas de clases en la URSS, de Charles Bettelheim, del cual han editado el tercer volumen de momento.

Ediciones Mnemosyne es un proyecto editorial que, en sus propias palabras, «quiere contribuir al rearme moral del proletariado». Para ello, se han centrado en la recuperación de textos de uno de los periodos más importantes de la historia del socialismo: la Revolución rusa y sus años inmediatamente posteriores. Y no sólo recogen textos teóricos —entre los que pueden destacar los Estatutos y tesis del I Congreso nacional del PCE (1922), o la antología La emancipación de la mujer soviética—, sino sobre todo textos literarios que nacen de la conciencia de la clase obrera para expresarse a sí misma. Aquí podemos leer las memorias de Shapovalov Mi camino al marxismoNacidos de la tempestad de Ostrovski o la narrativa completa de Aleksandra Kollontái.

Ediciones Uno en Dos nos presenta textos raros actualmente pero de relevancia en el desarrollo histórico del pensamiento de izquierdas: textos tanto teóricos como polémicos de autores tal vez menos conocidos pero que presentan el panorama general de cuestiones importantes. Así, recogen los textos militares de Engels, y las reflexiones de diferentes autores sobre las mismas cuestiones en relación al teórico Clausewtiz; una recopilación bajo el título «teoría marxista del partido político» con textos de Cerroni, Magri o Johnstone; reflexiones de diferentes autores sobre la vida y obra de Rosa Luxemburgo; o textos varios bajo el rótulo «teoría marxista del imperialismo». Actualmente también se encuentra editando las obras completas de José Carlos Mariátegui, político, escritor y periodista marxista peruano muy influyente en el desarrollo de las bases del marxismo en América Latina.

Finalmente, hay que señalar la recuperación de debates más actuales por parte de Ediciones Extáticas. Ha editado en formato ligero (grapa, tipo fanzine), textos de grupos polémicos y polemistas como Tiqqun o el Comité invisible, pero actualmente se ha lanzado a la publicación de los debates recogidos por Endnotes, una revista británica que recopila textos de grupos comunistas alemanes, franceses, británicos o estadounidenses. El objetivo es dar acceso a estas discusiones al gran público, y Ediciones Extáticas se ha tomado la tarea de traducirlos, teniendo a disposición ya los dos primeros volúmenes.

Estas sólo son un ejemplo de los muchos pequeños espacios plurales que se están abriendo en el debate sobre el socialismo hoy; múltiples frentes académicos y populares, ecologistas y feministas, en conflicto o en cooperación, están abriendo espacios de discusión. La actitud de estas editoriales es plenamente militante: comercializan sus libros, pero las ediciones digitales en pdf están disponibles en descarga libre para todo el mundo. El dinero no bloquea al conocimiento. Así, la recuperación de textos y debates vuelve como un elemento importante en la construcción de la conciencia hoy y de las propuestas de futuro.

6. Posible cooperación económica Brasil-China.

Artículo de un miembro de la Tricontinental y coeditor de Dongsheng, grupo del que a veces os envío alguna información sobre China. Apareció primero en Globetrotter y luego en Asia Times. 

El original, con muchos enlaces: Could China help Brazil overcome its economic crisis?

¿Podría China ayudar a Brasil a superar su crisis económica?

Brasil tendrá que buscar un mayor equilibrio en su agenda comercial si quiere volver a ser una economía sólida.

por Marco Fernandes 29 de noviembre de 2022.

Se espera que la victoria electoral del 30 de octubre de Luiz Inácio Lula da Silva para un tercer mandato como presidente de Brasil revise las relaciones entre Brasilia y Pekín.

Brasil atraviesa una grave crisis económica, política, social y medioambiental. La lucha contra la pobreza, la reanudación del crecimiento económico con redistribución de la renta, la reindustrialización del país y la reversión de los abusos medioambientales son tareas urgentes, que exigirán al nuevo gobierno una delicadeza nacional e internacional sin precedentes.

La asociación económica entre Brasil y China, que ha avanzado mucho en las dos últimas décadas, puede ser una de las claves para revertir la crisis que afronta Brasil. Pero habrá que afrontar algunos retos con diplomacia y planificación estratégica.

A pesar de los «insultos» dirigidos por el gobierno del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro hacia China, especialmente durante la pandemia de Covid-19, y el inevitable distanciamiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, el comercio bilateral ha aumentado.

En 2021, el comercio bilateral entre los dos países alcanzó los 135.400 millones de dólares, registrando Brasil un superávit comercial de 40.000 millones de dólares con China, sólo superado por Taiwán, Australia y Corea del Sur. China ha sido el mayor socio comercial de Brasil desde 2009, representando casi el doble del volumen que Brasil importó de su segundo socio en 2021, Estados Unidos (70.500 millones de dólares), con el que registró un déficit de 8.300 millones de dólares.

Una relación rentable pero desequilibrada

Sin embargo, la combinación de exportaciones de Brasil es vulnerable a largo plazo: Está poco diversificada y se basa en productos de escaso valor agregado.

Los cuatro principales productos que exporta (mineral de hierro, soja, petróleo crudo y proteínas animales) representaron el 87,7% del total de las exportaciones a China en 2021. Por su parte, las exportaciones de productos chinos a Brasil están muy diversificadas, con predominio de productos manufacturados, y con un alto índice tecnológico. Por ejemplo, la principal partida de importación de China a Brasil (equipos de telecomunicaciones) representó sólo el 5,9% de las importaciones.

El sector de las materias primas, que es un componente importante de la economía, representó el 68,3% de las exportaciones de Brasil en el primer semestre de 2022 y ha contribuido durante años al aumento de las reservas internacionales.

Por otro lado, el sector de las materias primas tiene una alta concentración de la riqueza, paga pocos impuestos, genera relativamente pocos puestos de trabajo y de baja cualificación, está sujeto a los cambios cíclicos de los precios y, en muchos casos, causa daños ambientales, que deben ser mejor controlados por el Estado.

En este sentido, fue importante la iniciativa anunciada por COFCO International -el mayor comprador de alimentos brasileños en China- de controlar y prohibir la compra de soja plantada en zonas de deforestación ilegal en Brasil a partir de 2023.

Pero también será necesario que el Estado brasileño -que se ha hecho famoso en los últimos años por fomentar la deforestación y la invasión de reservas indígenas- garantice la eficacia de la iniciativa.

China necesita los recursos naturales de Brasil para su desarrollo, y Brasil necesita el mercado chino para sus materias primas. Pero a medio y largo plazo, Brasil tendrá que buscar un mayor equilibrio en su agenda comercial si quiere volver a ser una economía sólida.

Recordemos que en el año 2000, el principal producto de exportación brasileño eran los aviones a reacción de Embraer, mientras que en 2021, las principales exportaciones eran el mineral de hierro y la soja. Este es sólo uno de los muchos síntomas de la desindustrialización crónica.

Invertir es necesario, pero también lo es diversificar

Las inversiones chinas en Brasil tienen un perfil similar al de sus exportaciones: robustas, pero poco diversificadas.

En 2021, Brasil fue el país que más inversiones chinas recibió en el mundo, con 5.900 millones de dólares (el 13,6% del total mundial). Entre 2005 y 2021, Brasil fue el cuarto mayor receptor mundial de inversiones chinas (4,8% del total), sólo por detrás de Estados Unidos (14,3%), Australia (7,8%) y Reino Unido (7,4%).

Estas inversiones de China han supuesto una aportación fundamental de recursos a la economía brasileña, pero no han llegado sin su conjunto de retos. De 2007 a 2021, el 76,4% de las inversiones chinas se concentraron en el sector energético (electricidad y extracción de petróleo y gas), mientras que sólo el 5,5% se destinó a la industria manufacturera y el 4,5% a obras de infraestructura, entre otras grandes necesidades de la economía brasileña.

El sector eléctrico brasileño fue el mayor destino de las inversiones chinas (45,5% del total), pero parte de ello correspondió a la compra de empresas estatales brasileñas por parte de empresas estatales chinas.

En 2017, la empresa china State Grid adquirió una participación mayoritaria en CPFL Energia, una empresa estatal del estado de São Paulo, y en 2021, CPFL Energia compró el control de CEEE-Transmissão, una empresa estatal del estado de Rio Grande do Sul.

Para Brasil, estos no fueron buenos negocios y demostraron la irresponsabilidad de los gobiernos estatales neoliberales del Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB), que privatizaron activos públicos estratégicos. China -que nunca vendería una empresa estatal de energía a extranjeros- se ocupó de sus propios intereses y aprovechó una oportunidad de negocio ofrecida por el mercado.

No fue un paquete de privatización impuesto por el Fondo Monetario Internacional. Pero ¿estaría Pekín dispuesto a aceptar otros modelos de inversión que aportaran más beneficios a ambos países?

El ejemplo argentino

Desde 2021, Buenos Aires y Pekín han suscrito una serie de acuerdos estratégicos de inversión. En febrero de este año, Argentina se unió a la Iniciativa Cinturón y Ruta, que se espera que atraiga 23.000 millones de dólares en inversiones chinas para Argentina.

Antes, otras inversiones y proyectos de empresas chinas incluyeron la reforma del sistema ferroviario argentino (4.690 millones de dólares) y voluminosas inversiones en el sector eléctrico.

Entre ellas, la construcción de la central nuclear Atucha III (con un coste de 8.300 millones de dólares), cuya financiación tiene un periodo de gracia de aproximadamente ocho años y, lo que es más importante, prevé la transferencia de la tecnología nuclear china Hualong, dominada en 2021, al Estado argentino, que controlará la central.

Brasil podría proponer asociaciones similares a las de Argentina, tanto o más estratégicas, con beneficios mutuos. ¿Por qué no proponer el intercambio de materias primas (petróleo y gas) por infraestructura y tecnología con China, como ya ha propuesto Irán? ¿O la formación de más empresas conjuntas chino-brasileñas -que recibieron sólo el 6% de las inversiones chinas (2005-2020), mientras que las fusiones y adquisiciones recibieron el 70%- que prevean la transferencia de tecnología a Brasil?

Brasil necesitará un esfuerzo gigantesco para reindustrializar su economía a varios niveles, como la inversión en investigación y desarrollo, la formación de mano de obra cualificada, la financiación y la transferencia de tecnología.

Ningún otro país, aparte de China, tiene las condiciones financieras, industriales y tecnológicas para cooperar con Brasil en numerosos sectores prometedores, como los vehículos eléctricos, la tecnología de la información, las telecomunicaciones de quinta generación (5G), las energías renovables, el sector aeroespacial, la biomedicina y los semiconductores.

A Brasil le corresponde proponer un diálogo estratégico de alto nivel con China, que reafirmó en el informe del 20º Congreso Nacional del Partido Comunista de China su compromiso de ayudar a acelerar el desarrollo de los países del Sur Global.

El Presidente Xi Jinping dijo durante el Congreso: «China está dispuesta a invertir más recursos en la cooperación al desarrollo mundial. Está comprometida a reducir la brecha Norte-Sur y a apoyar y ayudar a otros países en desarrollo a acelerar su desarrollo.» 

7.El jardín y la jungla

I. Las recientes declaraciones de Borrell sobre el jardín europeo no han sentado muy bien en la ‘jungla’. Esta es una de las reacciones, publicada por la gente de ROAPE. Muchos enlaces que podéis seguir en el original:

https://twitter.com/ROAPEjournal/status/1595019844453560321

El jardín y la selva: colonialidad, conocimiento y desarrollo en África

Por ROAPE – 22 de noviembre de 2022

El asalto de Europa al resto de nosotros, que fuimos exterminados y expropiados, millones de personas que fueron esclavizadas y murieron resistiendo a la ocupación europea, continúa hoy -recientemente, y de forma gráfica, reafirmado por el máximo diplomático de la Unión Europea, Josep Borrell. Eyob Gebremariam expone el lenguaje y la práctica de la colonialidad, que sostiene las desigualdades a nivel mundial y lo ha hecho durante casi 500 años de construcción del imperio europeo.

Por Eyob Balcha Gebremariam

En octubre de este año, el máximo diplomático de la Unión Europea, Josep Borrell, elogió a Europa como un «jardín» y tachó al resto del mundo de «jungla». Al afirmar que Europa es un «jardín» de libertad, prosperidad y cohesión, Borrell está afirmando igualmente que el resto del mundo es una jungla de represión, indigencia y división. Borrell está afirmando que estos supuestos «valores occidentales», fruto de la «civilización» europea, y el «desarrollo» son inexistentes en las sociedades no occidentales porque la jungla es incivilizada y subdesarrollada. Parece que Borrell no era consciente de que su discurso estaba grabado. Quería tener más discusiones privadas con su público donde pudiera tener una discusión sin censura sin que la «jungla» escuchara.

Si nos fijamos bien, el discurso del Sr. Borrell no sólo distinguía entre los lugares físicos y geográficos en sí. También ha puesto de relieve la diferencia entre el hombre blanco occidental capaz de pensar racionalmente y los «salvajes» no occidentales. Borrell inmortaliza la jerarquización entre los seres humanos, basándose en la lógica cartesiana del «pienso, luego existo».

La suposición no declarada de esta lógica cartesiana es que los demás no piensan o no piensan correctamente; por lo tanto, no existen, o se puede prescindir de su existencia. Los habitantes del jardín «piensan» y alcanzan la civilización y la modernidad. Los de la selva son incapaces de «pensar» y son dueños y están sujetos a «las leyes de la selva».

Una orientación decolonial reconoce y desafía el eurocentrismo generalizado que informó el discurso de Josep Borrell. El lenguaje utilizado por Borrell no es casual. Es un punto de vista bien pensado y racionalizado. Sus ideas están profundamente arraigadas en las ideologías, instituciones, políticas y prácticas de la UE. De hecho, Borrell subrayó que destacar la diferencia entre el jardín y la selva es «el mensaje más importante» de su discurso.

Borrell sugirió que los jardineros deben protegerse contra la «invasión» del jardín por parte de los salvajes irreflexivos. Sin embargo, insistió en que el jardín no puede protegerse «construyendo muros». En su lugar, Borrell exigió a los jardineros «que se comprometan mucho más con la selva». Apuesto a que si alguien utilizara una máquina del tiempo para viajar al pasado y asistir a la infame Conferencia de Berlín de 1884, el tono y la orientación de la discusión serían los mismos, es decir, explotar y subyugar la selva.

En este blogpost, pretendo explicar cómo la lógica y los imperativos de las relaciones coloniales siguen siendo parte constitutiva de las ideologías, instituciones y prácticas de búsqueda del «desarrollo» y la «ciencia» en África. Utilizando el concepto de colonialidad, sostengo que uno de los puntos de partida fundamentales para cuestionar las formas de las relaciones coloniales actuales es reconocer y admitir su existencia. La colonialidad está profundamente arraigada en la configuración de las relaciones socioeconómicas, políticas, culturales e intelectuales en todo el mundo, especialmente en las relaciones de África con el llamado «Norte Global».

Occidente y el resto

Las relaciones de África con Europa difícilmente pueden desligarse de las múltiples manifestaciones de la colonialidad. La colonialidad son las desigualdades y asimetrías de poder sostenidas a nivel mundial que se derivan de casi 500 años de construcción del imperio europeo. La noción de colonialidad nos permite descubrir los camuflajes del imperialismo que a menudo se representan y narran desde puntos de vista eurocéntricos.

Los procesos socio-históricos y políticos ampliamente categorizados como «civilización», «progreso», «desarrollo» y, últimamente, «difusión de la democracia y los derechos humanos» sirvieron como vehículos de la colonialidad. Desde el punto de vista de los africanos (y también de los asiáticos, los pueblos aborígenes y los pueblos indígenas de las Américas), los procesos sociohistóricos y políticos mencionados provocaron la deshumanización de los no europeos, la explotación, el genocidio, la destrucción del conocimiento y la subordinación aparentemente permanente a los intereses socioculturales y políticos de Occidente/Europa/el «Norte Global».

La legitimidad, la credibilidad y el valor de las sociedades africanas, de sus productos y de sus relaciones sociales han sido sistemáticamente deslegitimados, desacreditados y devaluados. Como resultado, la posición de África en el ecosistema global de la ciencia y la investigación sigue siendo insignificante. África constituye aproximadamente el 10% de la población mundial, pero sólo aporta el 0,7% de los investigadores académicos de todo el mundo.

Esto no se debe a que no haya conocimiento en África. Es porque el ecosistema de producción de conocimiento dominante es esencialmente eurocéntrico y degrada las orientaciones no eurocéntricas. Por el contrario, los procesos sociohistóricos, los inventos y los logros de las sociedades europeas se han celebrado como estándares universales y, por tanto, superiores. Esta jerarquización ha servido a la lógica colonial y a la construcción del imperio en el pasado y en el presente. Esto se puso de manifiesto de forma devastadora en el discurso de Borrell.

Colonialidad y desarrollo

Borrell afirmó que Europa tiene «la mejor combinación de libertad política, prosperidad económica y cohesión social que la humanidad ha sido capaz de construir». Esta «mejor combinación» se ha empaquetado como modernización y desarrollo y se ha exportado a la «jungla», especialmente desde los años 50. Las ideologías, las instituciones, las políticas y las prácticas del desarrollo adoptan esta orientación eurocéntrica. La institucionalización de las relaciones coloniales entre Europa y África quedó oculta en esta estrecha interpretación de la historia. En términos sencillos, la prosperidad económica de Europa se consigue a costa de la continua privación de las sociedades anteriormente colonizadas.

La «prosperidad económica» de Europa es el resultado de su papel dominante en las operaciones del «imperio comercial-no territorial-militar». Este imperio se nutre de la explotación de recursos naturales baratos en todo el mundo, del dominio del Banco Mundial, el FMI y la OMC en el control y el dictado de las políticas económicas de las antiguas colonias, de la intervención militar y política de Occidente en las antiguas colonias (golpes de Estado, asesinatos, invasiones, bombardeos, etc.).

La Zona Franca es un ejemplo ideal de cómo la colonialidad sostuvo el saqueo y la explotación en beneficio de Europa a costa de África. El Tesoro francés controla toda la actividad económica de 15 países africanos, «miembros de la zona franca». Estos 15 países de África Occidental y Central, incluidas las Comoras, constituyen alrededor del 14% de la población total de África. Cuatro de los cinco países menos desarrollados del mundo según el índice de desarrollo humano del PNUD son miembros de la zona del franco (Níger, República Centroafricana, Chad y Malí). El pacto colonial que hizo necesaria la creación de la zona franca formaba parte del «modelo de desarrollo» impuesto por las colonias tras la «Segunda Guerra Mundial». El objetivo era «garantizar el control económico de Francia sobre las colonias y facilitar el drenaje de sus riquezas hacia la económicamente frágil metrópoli».

La Zona Franca ilustra la normalización e institucionalización de la colonialidad. Se hace que los países de la «jungla» renuncien a su soberanía monetaria para que florezca «el jardín». El 50% de las reservas de divisas de los países de la zona del franco están depositadas en el Tesoro francés, y sus políticas fiscales están muy limitadas porque sus monedas están vinculadas al euro. En consecuencia, los 15 países africanos no pueden invertir en sus economías para aumentar su productividad o mejorar el bienestar de sus ciudadanos. En su lugar, sus economías permanecen «negativamente incorporadas» a unas relaciones comerciales desfavorables y explotadoras con Europa (principalmente con Francia). Las élites políticas de estos países se benefician del sistema y, por tanto, tienen pocos incentivos para desafiar radicalmente las relaciones neocoloniales.

Si no reconocemos que la colonialidad está a la orden del día, no podremos ver los hilos que conectan la privación de la «jungla» y la prosperidad del «jardín». Si no lo vemos, no lo reconoceremos; por tanto, no actuaremos contra él.

 «No sé cómo sería una investigación decolonial».

El 21 de octubre asistí a una conferencia en la Royal Society de Londres titulada Los científicos africanos en contextos coloniales y postcoloniales (1800-2000). La conferencia ofrecía un estimulante espacio académico para reflexionar sobre «las formas personales y profesionales en las que la ciencia europea fue moldeada por los contextos coloniales y postcoloniales». La mayoría de los archivos científicos apenas reconocen, preservan y registran los conocimientos científicos, las contribuciones y el papel de los científicos africanos. Una de las razones es que África ha sido descrita como un «continente oscuro» carente de conocimientos. En la mayoría de los casos en los que se reconocen los conocimientos africanos, se suelen clasificar como «tradicionales» o «indígenas»; por tanto, particulares y provinciales. El conocimiento europeo es «moderno» y, sobre todo, «universal» (relevante y vital, en cualquier contexto).

La «colonialidad del conocimiento» es una de las formas fundamentales en que las asimetrías de poder del período de construcción del imperio quedaron profundamente arraigadas en las instituciones y procesos actuales de producción de conocimiento. El sociólogo peruano Aníbal Quijano sostiene que “Al principio, el colonialismo fue producto de una represión sistemática, no sólo de las creencias, ideas, imágenes, símbolos o conocimientos específicos que no eran útiles para la dominación colonial global, mientras que, al mismo tiempo, los colonizadores expropiaban a los colonizados sus conocimientos, especialmente en la minería, la agricultura, la ingeniería, así como sus productos y su trabajo. La represión recayó, sobre todo, en los modos de conocer, de producir conocimiento, de producir perspectivas, imágenes y sistemas de imágenes, símbolos, modos de significación, sobre los recursos, patrones e instrumentos de expresión formalizada y objetivada, intelectual o visual.”

El académico keniano Ngugi wa Thiong’o también se refirió a la colonialidad del conocimiento centrándose en cómo el colonialismo provoca la «aniquilación» de las lenguas, culturas, conocimientos y sistemas de creencias de las sociedades colonizadas.

Una conferencia dedicada a la tergiversación de los científicos africanos no puede permitirse el lujo de dejar de lado un compromiso crítico con la noción de colonialidad del conocimiento. Las ponencias de la conferencia presentaron varios casos perspicaces sobre cómo las relaciones coloniales moldearon e influyeron en la vida de los científicos africanos y de los africanos que no necesariamente entran en la categoría de «científico». Sin embargo, en mi opinión, la mayoría de las ponencias se quedaron cortas a la hora de enfocar el colonialismo como un proyecto epistemológico (una teoría totalizadora del conocimiento). Una teoría que considera que el colonialismo no sólo adquirió conocimientos de África que eran relevantes para la construcción del imperio, sino que también institucionalizó una jerarquía de conocimientos de la que las fuerzas coloniales han seguido beneficiándose.

Cuando la colonialidad del conocimiento está en el centro del estudio de la relación entre la ciencia y el colonialismo, la investigación nos permite ir más allá de registrar las relaciones injustas incrustadas en la producción de conocimiento colonial. Las preguntas adicionales pueden plantear cómo se cimentaron esas desigualdades durante la colonización y cómo la colonialidad las mantuvo.

Hablé con uno de los ponentes de la conferencia sobre la producción de conocimiento decolonial y los límites de las perspectivas eurocéntricas. La persona respondió: «No sé cómo sería la investigación decolonial». Fue una respuesta sincera. Por eso insisto en que hasta que no reconozcamos que la «colonialidad del conocimiento» es dominante en las investigaciones intelectuales dominantes, no aplicaremos perspectivas verdaderamente decoloniales.

Eyob Balcha Gebremariam es investigador asociado en el Centro de Investigación Perivoli Africa de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y profesor adjunto de estudios africanos en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Johns Hopkins de Bolonia (Italia). Gebremariam ha escrito sobre la colonialidad aquí.

II. No quiero meterme en un berenjenal en un tema del que sabéis mucho más que yo. Solo apuntar un par de cosas:

1.- muchos de los ‘decrecentistas’ -aunque no siempre el nombre les cuadre muy bien- que trabajan con poblaciones indígenas insisten en la enorme importancia del conocimiento que tienen sobre su medio, fruto muchas veces de siglos de experiencia y de una relación mucho más sana con la naturaleza que la nuestra. Eso no obsta para valorar igualmente las aportaciones de la ciencia ‘occidental’ o ‘universal’, como queráis. Ambas se enriquecen mutuamente.

2.- Relacionado con esto último, no sé si conocéis el libro La seta del fin del mundo, de Anna Lowenhaupt Tsing. Me llamó mucho la atención el capítulo 16, «La ciencia como traducción», en la que ella afirma tajantemente que la ‘ciencia’ forestal en Japón, EEUU y China es completamente diferente. Se supone que siguiendo todas el método científico, la experimentación, revisión por pares en publicaciones, etc. Para no alargarme, os paso solo los primeros párrafos de ese capítulo y si alguien le quiere echar un vistazo le paso un enlace de descarga. Por desgracia, el de Z-library ya no puede ser -snif-. He intentado enviarlo directamente adjunto a este mensaje, pero pesa demasiado:

«Para empezar, si la ciencia es una empresa internacional, ¿por qué habría de haber ciencias del matsutake nacionales? Hallar la respuesta requiere prestar atención a la peculiar infraestructura de la ciencia, que resulta segregadora incluso cuando unifica. La ciencia del matsutake es nacional en la medida en que se halla vinculada a organismos forestales patrocinados por el Estado. Por su parte, la silvicultura surgió como una ciencia de gobernanza estatal, y sigue manteniendo una estrecha relación con el Estado. Aun en su extensión cosmopolita, la silvicultura sigue siendo nacional. Así pues, ya hemos iniciado el camino hacia los conjuntos divergentes. Pero la situación resulta aún más peculiar. ¿Por qué la investigación establecida ha tenido tan poca influencia a través de las fronteras nacionales? ¿Por qué las brechas son tan grandes a pesar de existir una formación común, congresos internacionales y publicaciones de libre acceso? Las respuestas empiezan por la diferenciación de Japón con respecto al sentido común norteamericano y europeo. En Japón tanto la ciencia como la silvicultura del matsutake están bien establecidas, mientras que en el resto del mundo constituyen algo nuevo, que solo surgió con la comercialización del matsutake. Cabría esperar que la ciencia japonesa del matsutake fuera la tradición madre que inspira a la nueva ciencia en otros lugares. Pero, con la excepción de Corea, no es ese el caso:[295] lejos de ello, los científicos de los países exportadores de matsutake se dedican a inventar sus propias ciencias. No es esta, pues, la ciencia universal que nos habían enseñado a esperar; seguir su desarrollo irregular nos revela el rostro de la ciencia como traducción poscolonial.

Aquí entran en juego representaciones alternativas de la «naturaleza». Consideremos, por ejemplo, las diferentes posturas en relación con las perturbaciones humanas. Partiendo de la investigación sobre el satoyama, los científicos japoneses sostienen que los bosques de matsutake se ven amenazados por una perturbación humana demasiado escasa: en los bosques rurales abandonados, los otros árboles les quitan la luz a los pinos, lo que redunda en la pérdida del matsutake. En cambio, en Estados Unidos los científicos argumentan que los bosques de matsutake se ven amenazados por un exceso de perturbación humana: la recolección incontrolada mata a la especie. Esto no es un debate: pese al hecho de que ambos grupos de científicos circulan internacionalmente, casi no ha habido comunicación entre ellos con respecto a estas posturas. Además, los científicos japoneses y estadounidenses tienden a emplear estrategias de investigación divergentes, en especial en lo relativo a la selección de objetivos y escala de sus indagaciones. Esto elimina la posibilidad de establecer comparaciones directas entre sus respectivos resultados. De esa forma se forman parcelas segregadas de conocimiento y práctica de investigación.

Que esas divergencias son importantes es un hecho que resulta evidente cuando las ciencias alternativas coinciden en un mismo lugar. En China, la ciencia y la silvicultura del matsutake están atrapadas entre las trayectorias japonesa y estadounidense. En los bosques de matsutake del noreste de China, los científicos japoneses tienen un sólido historial de colaboración con sus homólogos chinos.[296] En Yunnan, en cambio, han llegado montones de expertos estadounidenses en conservación y desarrollo, y la ciencia del matsutake se ha visto arrastrada a su esfera de influencia. Los estudiosos chinos consideran que su labor consiste en ponerse al día con la ciencia «internacional», es decir, con la angloparlante. Como me explicaba un joven científico, los estudiosos jóvenes y ambiciosos nunca leen la bibliografía japonesa porque es la que pueden leer los anticuados eruditos mayores que no dominan el inglés. Los enfoques estadounidenses han tenido incluso la capacidad de influir en las políticas públicas de Yunnan; así, por ejemplo, el matsutake de Yunnan se ha incorporado a la lista de especies en peligro de extinción de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés), al tiempo que se han establecido regulaciones para frenar la recolección descontrolada y sancionar a quienes la practican.[297] Sin embargo, los bosques de Yunnan no se parecen en nada a los bosques de matsutake de Estados Unidos, sino que más bien, como argumentábamos en el capítulo 13, presentan afinidades con el satoyama japonés. Los expertos estadounidenses no son capaces de reconocer la dinámica paisajística de dichos bosques. Pero vayamos por partes. ¿Cómo se desarrollaron primero, y se propagaron después, estas parcelas de conocimiento japonesa y estadounidense?» (…)

Me pongo el casco, y espero vuestra justa reprimenda por meterme donde no me llaman.



Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

2 opiniones en “Miscelánea 30/11/2022”

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