MISCELÁNEA 7/6/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Prashad sobre Bolivia.
2. La ruta Trump en Armenia.
3. Corrupción en India y EEUU.
4. La desaparición de la derecha.
5. Disforia.
6. La IA y los hiperescaladores.
7. China es capitalista.
8. El socialismo salvador, y China.
9. Resumen de la guerra en Irán, 6 de junio.

1. Prashad sobre Bolivia.

El artículo de internacional de Prashad de la semana para la revista del CPI(M) está dedicado a la situación de revuelta en Bolivia.

https://peoplesdemocracy.in/2026/0607_pd/bolivia-crossroads-crisis-division-and-return-imperialist-ambition

Bolivia en la encrucijada: crisis, división y el resurgimiento de las ambiciones imperialistas

Vijay Prashad

Bolivia se enfrenta a una peligrosa conjunción de dificultades económicas, fragmentación política y una renovada intervención imperialista. La crisis inmediata se manifiesta en la escasez de combustible, las presiones inflacionistas, la inestabilidad monetaria y la creciente frustración de la población. Las largas colas en las gasolineras se han convertido en símbolo de un sentimiento generalizado de incertidumbre. Las reservas de divisas han disminuido, lo que encarece las importaciones y ejerce presión sobre la capacidad del Gobierno para gestionar la economía.

La oligarquía boliviana ha tratado de aprovechar estas dificultades presentando la crisis como prueba del fracaso del proyecto socialista iniciado bajo el mandato de Evo Morales. Sin embargo, tales argumentos ignoran tanto el contexto internacional como los logros del proceso boliviano durante las últimas dos décadas. La economía de Bolivia, al igual que la de muchos países del Sur Global, se ha visto afectada por la inflación mundial, la volatilidad de los precios de las materias primas y las vulnerabilidades estructurales heredadas de décadas de gobierno neoliberal.

La crisis política en Bolivia ha puesto de manifiesto una vez más la fragilidad de los proyectos progresistas en América Latina cuando se enfrentan a divisiones internas y presiones externas. Lo que está ocurriendo en el país no es meramente una disputa electoral o un conflicto temporal dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), actualmente en el poder. Forma parte de una lucha más amplia por el futuro de la izquierda latinoamericana, el control de los recursos estratégicos y el esfuerzo de Estados Unidos y sus aliados por revertir los logros alcanzados durante el ciclo progresista de la región (lo que se denominó la «Marea Rosa»).

Crisis en el seno de la izquierda

En el centro de la crisis política se encuentra el amargo conflicto dentro del propio MAS. La ruptura entre los partidarios del expresidente Luis Arce y los alineados con el expresidente Evo Morales ha debilitado lo que en su día fue el movimiento popular más fuerte y exitoso de América Latina. En lugar de presentar un frente unido contra las fuerzas conservadoras, el movimiento se ha visto consumido por disputas internas sobre el liderazgo, la estrategia y la dirección futura de la revolución. Fue esta ruptura la que llevó a la victoria de la derecha en las elecciones de 2025 y devolvió a la oligarquía al poder.

Para comprender la importancia de esta división, es necesario recordar la historia de la izquierda boliviana. El surgimiento del MAS no fue el producto de un partido político tradicional. Surgió de las luchas de masas contra el neoliberalismo, los movimientos indígenas, las organizaciones campesinas, los sindicatos y la resistencia popular a la privatización del agua, el gas y otros recursos estratégicos. Las grandes victorias de principios del siglo XXI se construyeron sobre esta base social. La Guerra del Agua de Cochabamba de 2000 y las Guerras del Gas de 2003 demostraron el poder de la movilización popular contra las empresas extranjeras y las élites nacionales. Estas luchas acabaron impulsando a Evo Morales, un líder sindical aimara, a la presidencia en 2006.

Durante 14 años, Morales presidió una de las transformaciones más notables de América Latina. La pobreza se redujo drásticamente. Se redujo la pobreza extrema. Los pueblos indígenas obtuvieron representación política y reconocimiento constitucional. Sectores estratégicos de la economía pasaron a estar bajo control público. Los ingresos procedentes de los recursos naturales se destinaron a programas sociales, infraestructuras, educación y sanidad. Bajo el mandato de Morales, Bolivia logró un crecimiento económico sostenido al tiempo que reducía la desigualdad. El país se convirtió en un ejemplo de cómo la intervención estatal y la participación popular podían desafiar la ortodoxia neoliberal impuesta en todo el hemisferio durante las décadas de los 80 y los 90. Estos logros explican por qué Morales sigue siendo una de las figuras políticas más populares de Bolivia. Su popularidad no es meramente una cuestión de carisma personal. Tiene su origen en las mejoras materiales experimentadas por millones de personas de a pie durante sus años en el cargo. Para amplios sectores de la mayoría indígena, Morales simboliza la dignidad, la soberanía y la posibilidad de gobernar en interés de los pobres en lugar de en el del capital extranjero.

Esta popularidad también explica la intensidad de los ataques dirigidos contra él.

La campaña contra Morales no comenzó con las actuales disputas dentro del MAS. Ha sido una constante en la política boliviana desde que desafió por primera vez a la oligarquía del país. El golpe de Estado de 2019, orquestado por Estados Unidos, representó la expresión más dramática de esta hostilidad. Con el pretexto de defender la democracia, las fuerzas conservadoras, sectores del ejército y actores extranjeros intentaron anular los resultados de un proceso político que amenazaba intereses económicos arraigados (como el de Elon Musk, de Tesla, que ansiaba las reservas de litio). El gobierno golpista que le siguió reveló rápidamente su verdadera naturaleza. La represión se intensificó. Se atacaron los símbolos indígenas. Se persiguió a los movimientos sociales. La retórica de la democracia dio paso a la realidad de un régimen autoritario.

El rápido regreso del MAS al poder a través de las elecciones demostró la fortaleza perdurable del movimiento popular. Sin embargo, el golpe dejó profundas cicatrices. Intensificó las tensiones internas, generó desconfianza entre las diferentes facciones y fomentó la creencia entre las fuerzas conservadoras de que la izquierda podría acabar siendo derrotada mediante una combinación de guerra política, desestabilización económica y presión institucional. Fue este golpe el que, seis años después, dio lugar a la victoria de la oligarquía en las urnas —20 años después de que perdieran el poder frente a Morales en 2005.

Hoy en día, los ataques contra Morales persiguen múltiples objetivos. Pretenden neutralizar a la figura más influyente de la izquierda boliviana. Buscan dividir al movimiento popular. También intentan reescribir la historia de las décadas anteriores al presentar un período de avance social sin precedentes como uno de fracaso y corrupción.

La marea airada

Lo que está en juego va mucho más allá de Bolivia. En toda América Latina se está desarrollando un nuevo ciclo de lucha. Los gobiernos progresistas han vuelto al poder en varios países, pero se enfrentan a enormes desafíos. El estancamiento económico, el aumento de las expectativas sociales, la concentración de los medios de comunicación, el activismo judicial y la intervención extranjera han creado un entorno hostil para la política transformadora. Estados Unidos sigue viendo a América Latina a través del prisma de la competencia geopolítica. Aunque el lenguaje de la intervención ha cambiado desde la Guerra Fría, el objetivo subyacente sigue siendo notablemente el mismo: impedir el surgimiento de proyectos políticos y económicos independientes que desafíen la influencia estadounidense.

Esta estrategia no siempre requiere una intervención militar. El imperialismo contemporáneo opera a través de instituciones financieras, sanciones, campañas mediáticas, presión diplomática, redes de inteligencia y apoyo a las élites locales. El objetivo es debilitar a los gobiernos que persiguen estrategias de desarrollo soberanas y fomentar el restablecimiento de las políticas neoliberales.

Bolivia ocupa un lugar especialmente importante en este marco. El país posee algunas de las mayores reservas de litio del mundo, un recurso fundamental para la transición energética global. El control del litio es considerado cada vez más como una cuestión estratégica por las grandes potencias y las corporaciones multinacionales. El esfuerzo por marginar a la izquierda boliviana no puede, por lo tanto, separarse de la lucha por los recursos naturales. Un movimiento progresista fragmentado y debilitado facilitaría que el capital extranjero recuperara influencia sobre sectores estratégicos de la economía. El peligro para la izquierda es que las divisiones internas faciliten la aplicación de esta estrategia. Cuando las fuerzas progresistas se enzarzan en conflictos entre sí, se vuelven menos capaces de hacer frente al poder organizado del capital y el imperialismo.

Bolivia se encuentra, por tanto, en una encrucijada. Un camino conduce a una mayor fragmentación, debilitando las fuerzas sociales que transformaron el país durante las últimas dos décadas. El otro camino requiere madurez política, unidad y un compromiso renovado con las reivindicaciones que originalmente llevaron al poder al movimiento popular. La lección central de la experiencia boliviana sigue siendo válida hoy en día. Las victorias de la izquierda no se lograron solo a través de líderes individuales, sino mediante el poder colectivo de los trabajadores, los campesinos, las comunidades indígenas, las mujeres y los movimientos sociales. Esas mismas fuerzas siguen siendo la única base fiable para defender la democracia, la soberanía y la justicia social.

Que Bolivia pueda superar su crisis actual dependerá de la capacidad de estos sectores populares para reconstruir la unidad ante la creciente presión. El resultado no solo determinará el futuro de Bolivia. Influirá en el equilibrio de fuerzas en toda América Latina en un momento en que la lucha entre soberanía y dominación, democracia y oligarquía sigue siendo tan decisiva como siempre.

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2. La ruta Trump en Armenia.

Meter una carretera justo en la frontera entre Irán y Armenia bajo dominio directo estadounidense, y llamarla encima «Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales (TRIPP)» no parece la mejor de las ideas para una solución estable en el Cáucaso sur.

https://thecradle.co/articles/armenias-trump-route-widens-the-fault-line-between-washington-tehran-and-moscow

La «ruta de Trump» en Armenia acentúa la brecha entre Washington, Teherán y Moscú

El Cáucaso Meridional se está convirtiendo en una prueba de fuego para ver hasta dónde puede llegar Washington en el perímetro compartido por Rusia e Irán antes de que se produzca una reacción violenta.

Vali Kaleji

5 de junio de 2026

En vísperas de las cruciales elecciones parlamentarias de Armenia del 7 de junio, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, durante una breve visita a Ereván el 26 de mayo, firmó tres acuerdos de gran importancia en una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores armenio, Ararat Mirzoyan.

Entre ellos se incluyen el «Acuerdo Marco entre la República de Armenia y los Estados Unidos de América sobre Cooperación Estratégica en relación con la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales (TRIPP)», la «Carta sobre la Asociación Estratégica Integral entre la República de Armenia y los Estados Unidos» y el «Marco entre la República de Armenia y los Estados Unidos de América para garantizar el suministro en la extracción y el procesamiento de minerales críticos y tierras raras».

El respaldo de Washington en plena campaña electoral

La breve visita de Rubio, que duró apenas una hora en el aeropuerto de Ereván, fue una clara señal del apoyo de Estados Unidos al Gobierno de Nikol Pashinyan de cara a las cruciales elecciones parlamentarias de Armenia del 7 de junio.

En los últimos años, la administración de Pashinyan se ha distanciado gradualmente de la Federación de Rusia y de las instituciones regionales lideradas por Moscú, entre ellas la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y, más recientemente, la Unión Económica Euroasiática (UEE), al tiempo que ha buscado estrechar lazos con la UE, la OTAN y los EE. UU.

En este contexto, el secretario de Estado de EE. UU., quien viajó a Ereván dos semanas antes de las elecciones, expresó su firme apoyo a Pashinyan y a su equipo, afirmando: «Usted (Ararat Mirzoyan), el primer ministro y su equipo están allanando el camino hacia un futuro más brillante y más independiente para Armenia».

El presidente de EE. UU., Donald Trump, también escribió en una publicación en Truth Social:

«¡El primer ministro Nikol Pashinyan, de Armenia, un gran amigo y líder, está haciendo que su país sea fuerte, próspero y muy seguro! Nikol comparte plenamente mi visión de PAZ y PROSPERIDAD para Armenia y toda la región del Cáucaso Meridional… Nikol cuenta con mi APOYO TOTAL y ABSOLUTO para su reelección el 7 de junio de 2026».

Armenia también acogió la Octava Cumbre de la Comunidad Política Europea el 23 de mayo, lo que constituyó otra muestra del apoyo occidental al Gobierno de Pashinyan.

No obstante, sigue sin estar claro si dicho apoyo se traducirá en última instancia en una victoria electoral del Partido del Contrato Civil de Pashinyan frente a sus oponentes nacionalistas y conservadores. Un ejemplo reciente es Hungría, donde la visita del vicepresidente estadounidense J.D. Vance a Budapest y su participación en un mitin electoral junto al primer ministro Viktor Orbán no lograron evitar la derrota de Orbán en las elecciones parlamentarias tras 16 años en el poder.

 

La «Ruta Trump» toma forma

Los tres acuerdos firmados durante la visita de Rubio a Ereván —en particular el Acuerdo TRIPP— deben considerarse una continuación y un complemento del acuerdo de paz firmado por el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev y Pashinyan en la Casa Blanca el 8 de agosto de 2025, bajo la mediación de Trump.

En virtud de dicho acuerdo, la conectividad directa entre Azerbaiyán y su República Autónoma de Najicheván a través del territorio armenio se refrendó no bajo la denominación preferida por Bakú de «Corredor de Zangezur», ni bajo el concepto preferido por Ereván de «Encrucijada de la Paz», sino bajo un nuevo título: la «Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales» (TRIPP), o simplemente la «Ruta Trump».

El Acuerdo TRIPP, compuesto por 11 artículos, establece el marco jurídico y operativo que rige esta ruta de tránsito. De conformidad con los artículos 1 a 4, se creará una empresa conjunta denominada TRIPP Development Company (TDC).

En virtud del acuerdo, el 74 % de las acciones y la participación mayoritaria en la empresa estarán en manos de entidades estadounidenses que operan bajo la Corporación Financiera Internacional de los Estados Unidos (DFC), mientras que Armenia conservará una participación del 26 %.

Además, en virtud del artículo 6, Armenia se compromete a conceder a la empresa conjunta derechos exclusivos de uso del suelo y desarrollo a lo largo de las zonas designadas para la ejecución del TRIPP durante un período inicial de 49 años. El acuerdo también prevé una posible prórroga de 50 años adicionales por mutuo acuerdo, en cuyo caso la participación de Armenia en la TDC aumentaría al 49 %.

Armenia se ha comprometido además a asumir todos los costes financieros asociados a la adquisición de terrenos y a la eliminación de cualquier gravamen o reclamación de terceros que afecte a las zonas del proyecto. Al mismo tiempo, el acuerdo afirma explícitamente que la República de Armenia conserva la plena soberanía, la integridad territorial y la jurisdicción legal y ejecutiva sobre todas las zonas y proyectos asociados al TRIPP dentro de su territorio soberano.

La aplicación de este acuerdo —al igual que el acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán y el proceso en curso de normalización entre Armenia y Turquía— dependerá en gran medida de la reelección del Partido del Contrato Civil de Pashinyan en las elecciones parlamentarias del 7 de junio. Si las fuerzas políticas nacionalistas y conservadoras de Armenia salieran victoriosas, el panorama político podría cambiar significativamente.

Fuertemente críticos con las políticas de Pashinyan respecto a Nagorno-Karabaj, estos grupos nacionalistas y conservadores mantienen posiciones de línea dura tanto hacia Azerbaiyán como hacia Turquía. Tradicionalmente han mantenido relaciones más estrechas con Irán y Rusia, al tiempo que han conservado una distancia cautelosa y cuidadosamente calibrada con respecto a Occidente.

En consecuencia, un cambio de gobierno podría tener profundas implicaciones para el futuro del proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán, la normalización de las relaciones entre Armenia y Turquía, y la implementación del TRIPP.

Encuesta

¿Cómo remodelará la «Ruta Trump» el Cáucaso Meridional?

Profundizará la influencia de EE. UU. a expensas de Irán y Rusia

Acelerará la ruptura de Armenia con las instituciones lideradas por Moscú

Desencadenará contramedidas más enérgicas por parte de Irán y Rusia

En última instancia, no logrará pasar de la fase de planificación

30 votos, quedan 5 días y 3 horas

Teherán ve más que un corredor

Por lo tanto, no fue de extrañar que, en medio de la atmósfera altamente polarizada y cargada de tensión política que se vivía en Armenia en vísperas de las cruciales elecciones parlamentarias, la inesperada y breve visita de Rubio a Ereván fuera recibida con fuertes críticas por parte de las fuerzas de la oposición.

Los partidos de la oposición y los grupos políticos de Armenia sostienen que el proyecto a gran escala de la «Ruta Trump» es, en esencia, el mismo corredor de tránsito que Azerbaiyán lleva tanto tiempo buscando bajo el nombre de «Corredor de Zangezur» y que cuenta con el firme apoyo de Ankara.

El expresidente armenio Robert Kocharyan, líder de la influyente Alianza Armenia, expresó su profunda preocupación por las implicaciones estratégicas del acuerdo, afirmando:

«Creo que el proyecto «TRIPP» es una maniobra propagandística muy fuerte por parte de EE. UU., cuyo objetivo es crear tensión entre Irán y Armenia, porque después de eso, Teherán sin duda sentirá desconfianza… Esto también supone un «golpe» para Rusia».

En Irán, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hamid Baghaei, también reaccionó a la visita de Rubio y a la firma del Acuerdo Trump, afirmando:

«La posición de la República Islámica de Irán con respecto a la seguridad en el Cáucaso Meridional es clara y no deja lugar a ambigüedades. Irán acoge con satisfacción la expansión de los intercambios económicos y la reapertura de las rutas de transporte y tránsito. Sin embargo, dado el largo historial de conducta hostil e intervención de Estados Unidos en diversas regiones del mundo, Irán alberga serias sospechas sobre las intenciones de Washington y ha expresado explícitamente su oposición a cualquier presencia desestabilizadora de este tipo en la región».

Aunque los responsables iraníes parecen haberse abstenido de adoptar una postura más explícita en esta fase —probablemente debido a su comprensión del delicado entorno electoral de Armenia y a su deseo de evitar verse directamente involucrados en las rivalidades políticas internas del país—, Irán, en términos estratégicos, ve pocas diferencias entre la «Ruta Trump» y el «Corredor de Zangezur» defendido por Azerbaiyán y respaldado por Turquía.

Desde la perspectiva de Teherán, ambas iniciativas persiguen objetivos que van mucho más allá del establecimiento de un mero enlace de transporte y tránsito entre el territorio continental de Azerbaiyán y Najicheván a través del territorio armenio adyacente a la frontera de Irán.

Los responsables políticos iraníes consideran que dichos proyectos podrían generar una serie de importantes retos de seguridad y geopolíticos, incluidos riesgos potenciales para los 40 kilómetros de frontera entre Irán y Armenia, los pasos fronterizos y las instalaciones aduaneras de Norduz (Irán) y Meghri (Armenia), así como para la red bilateral de comercio y tránsito por la que circulan más de 80 000 camiones al año.

Además, no cabe duda de que la puesta en marcha de la Ruta Trump, como parte del Corredor Central más amplio y de una ruta emergente de energía y transporte que une Asia Central, el mar Caspio y el Cáucaso Meridional con Europa, aceleraría aún más la orientación hacia Occidente de Ereván.

Tal evolución podría tener consecuencias de gran alcance, incluida la eventual retirada de Armenia de la OTSC y la UEEA. El efecto acumulativo de estos acontecimientos podría ser un cambio más profundo en el equilibrio geopolítico del Cáucaso Meridional en detrimento tanto de Irán como de Rusia —un proceso que, en muchos aspectos, comenzó con la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj en 2020.

La guerra de 12 días entre Estados Unidos e Israel contra Irán en junio de 2025 y la más reciente guerra de 40 días en la que participaron Israel y Estados Unidos contra Irán, del 28 de febrero al 7 de abril de 2026, han agudizado la sensibilidad de Teherán hacia el proyecto de la Ruta Trump y la posible presencia de empresas estadounidenses cerca de la frontera norte de Irán.

Esta preocupación es especialmente acusada dado que, en virtud del acuerdo recientemente firmado, dicha presencia no está concebida para ser temporal. Más bien, el acuerdo prevé un periodo de concesión inicial de 49 años, con la posibilidad de una prórroga adicional de 50 años por mutuo acuerdo, lo que podría dar lugar a una duración total de 99 años.

Desde la perspectiva de Irán, esto no equivaldría simplemente a un proyecto de transporte o de infraestructura, sino al establecimiento de una huella económica y estratégica estadounidense a largo plazo en una zona geopolítica altamente sensible adyacente a sus fronteras.

Por esta razón, Kocharyan declaró durante su campaña electoral:

«Hoy en día, Estados Unidos se encuentra en un estado de confrontación con Irán. En tales circunstancias, ¿cómo puede alguien creer razonablemente que ceder el control de la sensible zona fronteriza entre Armenia e Irán a una empresa estadounidense es una decisión racional? ¿Consideran ustedes realmente que tal medida es normal y aceptable? ¿Cómo se espera que Teherán perciba y tolere tal acuerdo? Insto a las autoridades de Ereván a que se pongan, aunque sea por un momento, en la posición de Irán y vean este desafío de seguridad desde la perspectiva de Teherán».

Moscú eleva el coste

La respuesta de Rusia hacia Armenia, sin embargo, ha sido notablemente más dura, al menos en la etapa actual. Apenas unos días después de la visita de Rubio, Moscú retiró a su embajador de Ereván para realizar consultas, alegando las políticas cada vez más prooccidentales del Gobierno de Pashinyan.

En las últimas semanas, los funcionarios rusos han advertido abiertamente a Armenia, especialmente en relación con la posibilidad de su retirada de la UEEA, sobre las posibles consecuencias, entre las que se incluyen el aumento de los precios del gas o la suspensión de los acuerdos energéticos preferenciales, restricciones a las importaciones de productos armenios, limitaciones al comercio de diamantes y energía, e incluso una reevaluación de determinados ámbitos de la cooperación económica.

En esencia, a Moscú le preocupa que su participación actual en la guerra de Ucrania pueda animar a Armenia —el único Estado del Cáucaso Meridional que sigue siendo miembro tanto de la UEEA como de la OTSC— a abandonar estas instituciones lideradas por Rusia.

Dado que ni Georgia ni Azerbaiyán son miembros de ninguna de estas organizaciones, tal acontecimiento reduciría significativamente la influencia económica, geopolítica y militar de Rusia en el Cáucaso Meridional.

La aplicación del Acuerdo TRIPP y la construcción de la Ruta Trump entre Azerbaiyán y Najicheván se enfrentan a importantes obstáculos políticos y dependerán en gran medida del resultado de las elecciones parlamentarias de Armenia del 7 de junio.

En caso de que prevalezcan las fuerzas políticas nacionalistas y conservadoras de Armenia, la probabilidad de que el proyecto se suspenda o se abandone sería considerable.

Incluso si Pashinyan logra la reelección, es probable que la puesta en marcha del proyecto provoque una fuerte oposición por parte de Irán y exponga a Armenia a posibles medidas de represalia por parte de Rusia, especialmente en los ámbitos de las exportaciones de gas natural y las restricciones a las importaciones armenias.

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3. Corrupción en India y EEUU.

No es una competición, todos son corruptos, pero EEUU e India lo son cada cual a su manera.

https://newleftreview.org/sidecar/posts/corrupt-regimes

Regímenes corruptos

Pranab Bardhan

5 de junio de 2026

Hoy en día se reconoce ampliamente —un editorial reciente del New York Times lo proclamó abiertamente— que la presidencia de Trump es, con diferencia, la más corrupta de la historia de Estados Unidos, una historia caracterizada por varias presidencias que distan mucho de ser limpias. Las continuas transacciones en beneficio propio, el descarado enriquecimiento personal de Trump y su familia, la implicación en turbios negocios con criptomonedas, los numerosos casos de uso de información privilegiada (3.600 lucrativas operaciones bursátiles registradas solo en el primer trimestre de este año, en lo que parece una estafa dirigida desde el propio Despacho Oval), indultos presidenciales a delincuentes en un sistema bien organizado de favores recíprocos, ahora intentos de eximir a Trump y a su familia de la auditoría de las autoridades fiscales, una exoneración preventiva de la familia Trump de delitos financieros, así como el saqueo de los contribuyentes para crear un fondo para sobornos con el que recompensar a sus compinches y a otros delincuentes —la lista continúa y no tiene precedentes. En cuanto al país en sí, según la clasificación de Transparencia Internacional —que, aunque imperfecta, es una de las pocas de este tipo disponibles—, en 2025 alcanzó su peor posición de la historia: el puesto 29. En otras palabras, hay 28 países menos corruptos que Estados Unidos.

La India, por supuesto, ha sido en general más corrupta que los Estados Unidos. Su clasificación de Transparencia Internacional en 2025 fue la 91. Pero la dirección política del país no es en absoluto tan cleptocrática. De hecho, el régimen actual llegó al poder en 2014 tras una fuerte reacción contra los escándalos de corrupción del Gobierno anterior (aunque resultó que estos habían sido en cierta medida exagerados por los medios de comunicación y el BJP entrante, así como por una agencia de auditoría gubernamental que había realizado una estimación exagerada de la cantidad de dinero implicada). Con gran fanfarria, el nuevo régimen prometió poner orden en la India.

Luego, en 2016, Modi anunció una medida drástica: la «desmonetización», es decir, la retirada del 86 % del papel moneda con el fin de eliminar la corrupción, el «dinero negro» (es decir, el evadido) y el efectivo ilícito. Pidió al público, en una frase que se hizo famosa, que soportara las penurias de la política durante «50 días», y afirmó que estaba dispuesto a aceptar cualquier castigo si esta no tenía éxito. Resultó desastroso para los pobres, en particular para quienes trabajaban en el vasto sector informal, las pequeñas empresas dependientes del efectivo y los jornaleros. Según la mayoría de los informes, este sector no se había recuperado del golpe ni siquiera años después. La mayoría de los observadores independientes dirían hoy que la medida apenas hizo mella en la corrupción. La clasificación de Transparencia Internacional de la India fue la 79.ª en 2016, por lo que, según esta medida (relativa), la corrupción parece haber empeorado. Una medida internacional alternativa, el índice de «control de la corrupción» de los Indicadores Mundiales de Gobernanza del Banco Mundial, también muestra cierto deterioro durante la última década.

A veces se afirma, con cierta justificación, que en algunos asuntos administrativos de la India la tecnología ha reducido el margen para la corrupción; por ejemplo, en el caso de las prestaciones sociales, donde las transferencias digitales directas han reducido el número de intermediarios, o en la externalización de la expedición de pasaportes y permisos de conducir. Por otra parte, se han debilitado algunas salvaguardias. La Ley de Prevención de la Corrupción de 1988, por ejemplo, se ha diluido al aumentar la carga de la prueba y dificultar incluso la investigación de un funcionario sin la aprobación previa de una autoridad política o administrativa. La Ley de Derecho a la Información de 2005 también se ha visto sustancialmente debilitada al comprometer la independencia estructural de los Comisionados de Información, al dejar sus oficinas inoperativas debido a las vacantes sin cubrir y la consiguiente acumulación masiva de casos, y por las leyes de privacidad de datos que han creado nuevas exenciones.

En la literatura sobre corrupción se suele distinguir entre la corrupción menor o cotidiana en los cargos públicos y la «gran corrupción», que suele implicar el nexo ilícito entre los altos cargos políticos y las grandes empresas. En la India se ve a la policía de tráfico aceptando dinero de camiones sobrecargados de forma bastante abierta: la cara visible de la corrupción menor. Pero un solo contrato de defensa dudoso y a puerta cerrada con el Pentágono puede implicar mucho más dinero que las sumas que recaudan miles de agentes de tráfico indios en un año. Es probable que gran parte de los datos internacionales —como los que utiliza Transparency International— se refieran más a la corrupción menor en las calles, las oficinas y los tribunales que al segundo tipo de corrupción a gran escala. A la hora de determinar el nivel de corrupción a gran escala, hay al menos dos factores interrelacionados que revisten especial importancia. Uno se refiere a la naturaleza monetizada de la política y el otro al «capitalismo de amiguismo».

Tanto en Estados Unidos como en la India, la influencia del poder corporativo en la financiación electoral, el cabildeo y el control de los medios de comunicación ha sido considerable desde hace bastante tiempo. Pero con el aumento de la concentración empresarial en ambos países, esta influencia es ahora asombrosamente elevada. En Estados Unidos, la decisión del Tribunal Supremo de 2010 sobre el caso Citizens United eliminó de hecho la mayoría de las restricciones al gasto político de los ultra-ricos y las corporaciones. Desde entonces, sus donaciones políticas se han disparado, multiplicándose por 17 entre 2010 y 2023, según una estimación. Una cantidad desproporcionada fue a parar al Partido Republicano. Trump ha recompensado a los multimillonarios con enormes recortes fiscales, lucrativos contratos gubernamentales, acuerdos sobre criptomonedas y favores normativos (incluida la exención de las regulaciones medioambientales y la IA no regulada, un peligro potencial para toda la humanidad). El cabildeo bien financiado no solo mejora el acceso a los legisladores; en EE. UU., los grupos de presión llegan incluso a elaborar y redactar la legislación en algunos casos (para un relato vívido, véase The Business of America is Lobbying, de Lee Drutman). A efectos prácticos, la mayoría de las leyes en EE. UU. están a la venta.

En la India, el proceso de cabildeo es más turbio y está menos documentado. El ejecutivo, bajo el régimen actual, presenta regularmente leyes importantes sin consulta alguna y las impone al poder legislativo sin dejar apenas margen para el debate. En cuanto a la financiación electoral, el sórdido plan de bonos electorales introducido en 2017 permitió al partido gobernante acceder a fuentes de efectivo no reveladas, así como a posibles esquemas de extorsión (ahora hay pruebas de que las empresas registradas por los organismos de investigación del Gobierno se apresuraron a aumentar su compra de bonos electorales). Incluso tras la suspensión del plan por parte del Tribunal Supremo, tras un largo retraso, la Asociación para las Reformas Democráticas, de carácter no partidista, ha estimado que en el año electoral 2024-25, el BJP recibió más de diez veces las donaciones de los otros cinco partidos nacionales juntos. Se sospecha que parte de este dinero se gastó en políticos de la oposición en estados donde los resultados electorales estaban reñidos, para garantizar que el BJP pudiera formar gobierno allí. Las agencias de investigación centrales persiguen enérgicamente los cargos de corrupción contra políticos de la oposición, pero dichos cargos se retiran si esos políticos deciden cambiar de bando. El partido gobernante es ahora ampliamente descrito en la India como una gigantesca «lavadora» para políticos corruptos.

En cuanto al capitalismo de amiguismo, no cabe duda de que la oligarquía es una característica dominante de las economías tanto de EE. UU. como de la India. Y estos oligarcas no dudan en equiparar sus intereses financieros con los de la nación. En 2023, cuando la firma de inversión neoyorquina Hindenburg Research acusó al conglomerado indio Adani Group de fraude y manipulación bursátil, los representantes del Grupo calificaron las acusaciones de «ataque calculado contra la India» (y se aseguraron de que hubiera una gran bandera india detrás de ellos cuando lo dijeron). Por supuesto, el Gobierno utilizó su abrumadora mayoría para resistirse a todas las demandas de investigaciones parlamentarias sobre las acusaciones. Del mismo modo, cuando el hijo de Trump, Donald Trump Jr., invitó recientemente a financieros estadounidenses a invertir en su empresa de capital riesgo, 1789 Capital, describió esta acción como un acto de «capitalismo patriótico».

Dado que el campo de juego es mucho más reducido en la India, el número de conglomerados a los que se reservan favores y dispensas normativas especiales es, en consecuencia, menor. Las normas se modifican habitualmente para ayudar a esta camarilla de empresas afines a ganar licitaciones, manipular subastas, incurrir en «precios predatorios» para acabar con la competencia (mientras la denominada Comisión de la Competencia mira para otro lado) o infringir la normativa medioambiental. El Gobierno, al prohibir enérgicamente la investigación de acuerdos comerciales cuestionables o escándalos financieros, ofrece una especie de «garantía soberana» de impunidad.

Fuera del Gobierno hay muy pocas investigaciones serias. La ONG de control Voice ha sido silenciada en gran medida mediante la intimidación. La captura de gran parte de los medios de comunicación y la represión del resto hacen que el periodismo de investigación sobre la corrupción esté casi extinguido (salvo unos pocos intentos valientes pero débiles por parte de organizaciones de pequeña escala, con escasa financiación o financiadas mediante micromecenazgo; entre estas últimas, he seguido a menudo las cuentas de un grupo llamado Reporters’ Collective). En EE. UU., a pesar de los esfuerzos de la administración Trump por intimidar o conseguir que sus compinches compraran a «ellos», los medios de comunicación han mantenido viva la tradición del periodismo de investigación. Pero las ONG acusadas de ayudar a inmigrantes o «terroristas» lo están pasando mal.

El capitalismo de amiguismo es, por supuesto, capitalismo corrupto. Es probable que este esté en auge en la India. La revista The Economist publica de vez en cuando su «índice de capitalismo de amiguismo», basado principalmente en datos sobre la riqueza de los multimillonarios. En 2023 estimó que, durante la década anterior, la parte de la riqueza de los multimillonarios de la India derivada de sectores con «renta elevada» o de amiguismo había aumentado del equivalente al 5 % del PIB a alrededor del 8 %. Los sectores con rentas elevadas incluyen aquellos relacionados con la extracción de recursos naturales, la construcción de infraestructuras y cualquier ámbito en el que los permisos o las regulaciones gubernamentales sean importantes. El capitalismo de amiguismo ha comenzado ahora a distorsionar y contaminar todo el clima de la inversión privada en la India y, por ende, también el crecimiento económico.

En EE. UU., según el mismo índice, en 2023 la proporción de la riqueza de los multimillonarios procedente de sectores con rentas elevadas, como el petróleo, la minería y los casinos, ascendió a alrededor del 2 % del PIB. Pero si se incluye la industria tecnológica (que presenta algunas características de «amiguismo»), la cifra asciende al 6 %. En los últimos dos años, hemos visto cómo no solo Elon Musk y Peter Thiel, sino la mayoría de los titanes tecnológicos, beneficiarios de contratos gubernamentales, se han acercado abiertamente a la administración Trump, ayudando a financiar sus campañas y ahora su proyecto del salón de baile de la Casa Blanca.

Una noticia reciente pone de manifiesto las formas en que la corrupción en la India y en Estados Unidos están indisolublemente unidas. Se trata de la relación entre la administración Trump y el Grupo Adani, que mantiene una relación bastante estrecha con el régimen de Modi. Según una acusación de la administración Biden, Adani Green Energy fue imputada en un importante caso de soborno en Andhra Pradesh, donde supuestamente pagó a funcionarios y políticos indios 265 millones de dólares entre 2020 y 2024 para que una empresa estatal aceptara un contrato de 6000 millones de dólares en energía solar. La acusación de Estados Unidos era que, al hacerlo, la empresa Adani había engañado a los inversores estadounidenses en el proyecto. En aquel momento, la veterana Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero seguía en vigor; una de las primeras órdenes ejecutivas de Trump tras volver al cargo en enero de 2025 la suspendió.

Al día siguiente de la victoria electoral de Trump en noviembre de 2024, Gautam Adani, director del Grupo, le felicitó en las redes sociales, calificándole de «encarnación de una tenacidad inquebrantable, un coraje inquebrantable, una determinación implacable y el valor de mantenerse fiel a sus creencias». Una semana más tarde, Adani prometió 10 000 millones de dólares en inversiones en Estados Unidos. A continuación, procedió a contratar a un nuevo equipo jurídico liderado por uno de los abogados personales de Trump, Robert J. Giuffra. El 18 de mayo de este año, los fiscales federales estadounidenses solicitaron a un juez que retirara los cargos relacionados con el soborno contra Adani y sus coacusados. En una breve carta, los fiscales indicaron que habían decidido «no dedicar más recursos a estos cargos penales». Adani ha sabido discernir con astucia la actitud transaccional de la Administración Trump. Mientras tanto, en su país, la India, puede estar seguro de que no habrá ninguna investigación oficial. Esto forma parte de la garantía soberana.

Una versión anterior de este artículo se publicó en el Substack del autor.

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4. La desaparición de la derecha.

Nosotros preocupados por la izquierda y resulta que de Sousa Santos cree que lo que está desapareciendo es la derecha…

https://znetwork.org/znetarticle/the-right-is-disappearing-the-choice-is-between-the-left-and-the-far-right/

 

La derecha está desapareciendo: la elección es entre la izquierda y la extrema derecha

Por Boaventura de Sousa Santos, 6 de junio de 2026

Escribo este texto pensando en América y Europa, pero los fenómenos que analizo se aplican, con modificaciones, a otras regiones del mundo. Nos encontramos al borde de una nueva guerra mundial, enfrentándonos a un colapso ecológico inminente, presenciando el fin del derecho internacional y el fin de la distinción entre democracia y autocracia. El paradigma político de la modernidad eurocéntrica se ha globalizado hasta tal punto que ha transformado la democracia (la democracia liberal) en el único régimen político legítimo. Basándonos en ejemplos concretos, es hora de reconocer que este proceso histórico ha llegado a su fin y está produciendo efectos perversos: la democracia liberal existe hoy en día principalmente para crear y legitimar dictaduras; las instituciones democráticas están cometiendo suicidio como forma habitual de funcionar. Existe resistencia, pero solo será efectiva si quienes se resisten tienen la lucidez de reconocer la gravedad de lo que está sucediendo y la importancia de lo que está en juego.

El paradigma político de la modernidad eurocéntrica

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones colombianas celebradas el 31 de mayo de este año son los siguientes: Abelardo de la Espriella (extrema derecha): 10 361 499 votos, lo que corresponde al 43,74 % del electorado votante total; Iván Cepeda (izquierda): 9 688 361 votos, 40,90 %; Paloma Valencia (derecha tradicional): 1 639 685 votos, 6,92 %. Estos resultados presentan ciertas características circunstanciales que identificaré a continuación, pero no constituyen, en su conjunto, un mero episodio circunstancial. Más bien, son un síntoma de una profunda transformación política que se está produciendo a escala mundial.

La incompatibilidad entre el capitalismo y la democracia está alcanzando un nivel que deja obsoletos a la derecha tradicional y al centrismo. La contradicción entre el capitalismo y la democracia es el fundamento de todas las opciones políticas de la era moderna, es decir, la posrevolución francesa. Está inscrita en los tres conceptos normativos básicos que definen esta política —libertad, igualdad y fraternidad— y en el proceso histórico que, basándose en ellos, se puso en marcha. Existe una tensión inherente entre los tres conceptos. Como valores aislados, aspiran a su maximización (máxima libertad, máxima igualdad, máxima fraternidad); como valores en constelación, requieren negociación, acomodación y relativización (libertad posible, igualdad posible, fraternidad posible). A su vez, el proceso histórico puesto en marcha tenía dos pilares: el ascenso de la burguesía al poder político con el fin de consolidar y expandir la economía política que le había otorgado inicialmente el poder —el capitalismo—; y el establecimiento de la democracia liberal como el único régimen político legítimo capaz de lograr la posible reconciliación de estos tres conceptos normativos.

La contradicción fundamental entre democracia y capitalismo es la siguiente: mientras que la democracia se basa en las ideas de soberanía popular y ciudadanía nacional como formas de conciliar las tensiones entre los tres conceptos normativos, el capitalismo apunta a una acumulación infinita que se hace posible gracias a la expansión incesante del mercado. La acumulación capitalista y el mercado solo reconocen uno de estos valores —la libertad—, del que, además, tienen una concepción estrecha: la única libertad que importa es la libertad económica. Por otra parte, mientras que las ideas de soberanía y ciudadanía apuntan a la primacía del espacio geopolítico nacional, la acumulación y el mercado son siempre potencialmente globales, aunque no siempre lo sean en la realidad.

Las familias políticas de la modernidad eurocéntrica surgieron de este paradigma conceptual. Compartían un reconocimiento de principio de la validez de los tres conceptos normativos y de su posible conciliación por medios democráticos. Así nació la democracia liberal. Se diferenciaban en el peso relativo que asignaban a cada uno de estos valores: mientras que las fuerzas políticas convencionalmente designadas como de derecha daban prioridad al valor de la libertad, las fuerzas de izquierda daban prioridad a los valores de la igualdad y la fraternidad. El principio de primacía no implicaba la negación de ninguno de los tres valores; simplemente implicaba que los mayores «sacrificios necesarios» se impondrían a los valores sin primacía.

Al margen de este paradigma, aunque plenamente inherentes a él, existían dos tipos de fuerzas políticas que compartían un rechazo a la idea de la compatibilidad mediante la conciliación entre los tres valores y, en consecuencia, a la democracia liberal. Las fuerzas políticas convencionalmente designadas como reaccionarias rechazaban los tres valores, por ser todos individualistas y secularistas, y proponían en su lugar: Dios, Patria y Familia. Un subgrupo de las fuerzas reaccionarias, que fue ganando influencia con el tiempo, propuso la compatibilidad de «Dios, Patria y Familia» con uno de los valores de la modernidad, la libertad, entendida como libertad económica. Así surgió el acrónimo «Dios, Patria, Familia y Libertad». Este subgrupo fue etiquetado como la extrema derecha y tomó el poder en el siglo XX en forma de fascismo y nazismo. Estos regímenes llevaron al extremo la idea de que el único valor que importaba era la libertad económica

El otro extremo de este paradigma lo constituían las fuerzas políticas revolucionarias que, del mismo modo, rechazaban la posibilidad de conciliar los tres valores y daban primacía, en diversas formas, a la igualdad y la fraternidad. Para estas fuerzas, la democracia liberal acabaría siempre dando prioridad a la libertad a expensas de los demás valores. Y, dado que daba forma política al capitalismo, la democracia liberal estaría condenada al suicidio cuando la libertad económica exigiera el sacrificio total de la igualdad y la fraternidad. Las fuerzas políticas revolucionarias adoptaron dos formas principales: el comunismo/socialismo revolucionario y el anarquismo. Diferenciaban en el concepto de Estado, las formas de lucha y la idea de libertad para los productores asociados (defendida únicamente por los anarquistas).

La constelación democracia liberal/capitalismo en acción

Originaria de Europa, esta constelación se extendió al mundo no europeo a través del colonialismo y la lucha anticolonial. Ha estado en constante agitación desde sus inicios y quedó relegada en dos momentos históricos. Y también en este caso, lo que ocurrió en Europa se extendió, en diferentes formas, a otras regiones del mundo. La agitación fue impulsada por dos fuerzas principales: la lucha de clases y las rivalidades imperiales. Los dos grandes colapsos, con resultados políticos opuestos, se produjeron, por un lado, en Rusia en 1917 (el fin del capitalismo y la democracia liberal) y, por otro, en Italia en 1922 y en Alemania en 1933 (el fin de la democracia liberal para «liberar» al capitalismo). Fueron, en parte, producto de rivalidades sin resolver de la Primera Guerra Mundial y, en última instancia, contribuyeron al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Mientras funcionó, la constelación de democracia liberal y capitalismo adoptó la forma de socialdemocracia. Teóricamente, la socialdemocracia se basa en el intento de hacer realidad la idea original de la democracia liberal, tal y como la propusieron sus teóricos. Por supuesto, la idea original siempre se vio contradicha por las prácticas de sus defensores: John Locke y sus negocios en el comercio de esclavos (certificados de acciones de la Royal African Company entre 1672 y 1675); o los primeros presidentes de los Estados Unidos, que no veían ninguna contradicción entre la Constitución y la posesión de esclavos (por ejemplo, George Washington, entre 300 y 600 esclavos; Thomas Jefferson, más de 600 esclavos; James Madison, más de 100 esclavos).

La idea original era mantener dos mundos estrictamente separados: el mundo de los valores económicos, que tienen un precio y, por lo tanto, se compran y se venden, y el mundo de los valores ético-políticos (convicciones políticas, creencias), que no tienen precio y, por lo tanto, no pueden comprarse ni venderse.

Esta separación (nunca completa) constituyó la base de la socialdemocracia. Por socialdemocracia me refiero a la coexistencia del capitalismo y la democracia liberal, en la que la clase capitalista (en general, la burguesía) se ve obligada por la lucha de los trabajadores a hacer ciertas concesiones al valor de la igualdad con el fin de preservar la continuidad de la acumulación capitalista y la globalización de los mercados.

Históricamente, estas concesiones han sido el derecho de los trabajadores a sindicarse y a la huelga, y las políticas sociales en forma de derechos sociales —que abarcan desde los derechos laborales y el sistema público de pensiones hasta la educación y la sanidad públicas, y el concepto de bienes públicos (que no pueden mercantilizarse) y el servicio público como ética de funcionamiento. En resumen, una economía de mercado que coexiste con una sociedad no mercantil, es decir, una sociedad definida por relaciones sociales desprovistas de una lógica de intercambio comercial (fraternidad mediada por el Estado). Estas concesiones transformaron al Estado en un ámbito privilegiado de contienda política.

El colapso de la constelación democracia liberal/capitalismo

El colapso es siempre la culminación de una crisis que se desarrolla a lo largo del tiempo. La crisis de la socialdemocracia se hizo evidente tras el llamado Consenso de Washington a mediados de la década de 1980, que declaró la insostenibilidad del modelo capitalista socialdemócrata y proclamó como único modelo global de capitalismo una versión que hasta entonces había sido minoritaria dentro de la teoría económica y que solo se había aplicado plenamente en condiciones dictatoriales: la dictadura de Pinochet que siguió al golpe de Estado de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende, orquestado por la CIA y Henry Kissinger.

Esta versión pasó a conocerse como neoliberalismo. En términos generales, consiste en: desregulación económica, liberalización del comercio, privatización de todas las actividades estatales capaces de generar beneficios, sustitución de la fiscalidad progresiva (en la que los más ricos pagan proporcionalmente más impuestos que los más pobres) y la consiguiente sustitución de la financiación estatal a través de los impuestos por la financiación mediante préstamos en el mercado financiero globalizado (la gran desregulación).

El fin de la Unión Soviética marcó el inicio del colapso definitivo de la socialdemocracia. El modelo neoliberal provocó dos giros que pasaron desapercibidos para el público y la gran mayoría de los teóricos sociales y económicos. Por un lado, la democracia antisocialdemocrática se convirtió en una condición impuesta a nivel mundial por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para la financiación de las naciones en desarrollo. El giro consistió en lo siguiente: mientras que antes la democracia, para ser viable, presuponía ciertas condiciones previas mínimas de desarrollo (reforma agraria, urbanización, la creación de clases medias temerosas de perder lo poco o mucho que tienen ante cualquier intento de revuelta revolucionaria socialista), a partir de entonces el establecimiento de la democracia liberal se convirtió en la condición previa para las políticas de desarrollo. No había financiación sin democratización liberal (el infame «ajuste estructural» en la periferia del sistema mundial y la no menos infame «austeridad» en los países más desarrollados).

El segundo giro, igualmente pasado por alto, consistió en el hecho de que, mientras que hasta entonces se podía afirmar con cierta credibilidad que el capitalismo estaba regulado por la democracia (la teoría de la regulación), a partir de ese momento el capitalismo comenzó a regular la democracia, y a esta solo se le permitía existir en la medida en que sirviera al libre funcionamiento del capitalismo.

Estos dos giros presuponían que la separación entre el ámbito de los valores ético-políticos y el ámbito de los valores económicos quedaría eliminada o, como mínimo, reducida. Uno de los instrumentos utilizados fue la desregulación y la consiguiente opacidad de la financiación de los partidos políticos. En Estados Unidos, esto se produjo con la sentencia del Tribunal Supremo de 2010, «Citizens United contra la Comisión Electoral Federal», mediante la cual se hizo posible financiar las actividades de los partidos sin límites. Esta desregulación fue acompañada de la posibilidad de ocultar la fuente de financiación a través del denominado «dinero oscuro».

Si la influencia del capital en la política ya había eclipsado otras influencias en el pasado —en particular las de los sindicatos—, a partir de ese momento se volvió absolutamente dominante. Así, se abrieron las compuertas para que el ámbito de los valores económicos acabara absorbiendo el ámbito de los valores éticos y políticos. En otras palabras, a partir de entonces se hizo posible que todo en la política se comprara y vendiera, tal y como ocurre en la economía. La gran corrupción desapareció porque se legalizó. La pequeña corrupción se volvió sistémica porque, mientras tanto, el espíritu del servicio público y la preocupación por el bien común habían desaparecido de la memoria y la práctica de la gran mayoría de los funcionarios estatales.

La sentencia del Tribunal Supremo fue el golpe definitivo a la democracia estadounidense. Hoy en día no hay democracia en los Estados Unidos; hay una oligarquía con elecciones periódicas para decidir qué grupo oligárquico gobierna. Los ciudadanos tienen muy poca capacidad para decidir sobre lo que realmente importa y es importante para el libre funcionamiento del capitalismo. Por lo tanto, el país que más promueve el cambio de régimen (el infame «cambio de régimen») es el país que primero sufre ese cambio, con el resultado que el resto del mundo conoce: mayor desigualdad social, guerra civil, delincuencia despolitizada, desinformación sistémica a través de la concentración de los medios de comunicación corporativos y la fragmentación de la cohesión social. Este es el espejo más cruel de los Estados Unidos, el país del «cambio de régimen» original.

De ello se desprende una lección y una observación. La lección es que la liberalización y la opacidad de la financiación de los partidos políticos suponen la sentencia de muerte de la democracia. En Portugal, ese certificado de defunción se está redactando con el pretexto de la protección de datos (el mismo pretexto que —combinado con la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda de la Constitución— condujo al suicidio de la democracia estadounidense). La observación es que no debería sorprender que los Estados Unidos apoyen hoy fundamentalmente a gobiernos y políticos de extrema derecha. Estos son los gobiernos y políticos que mejor sirven a los intereses de la oligarquía estadounidense y se identifican más estrechamente con su ideología.

El interregno: ¿el fin de la democracia tradicional, el comienzo de qué?

Vivimos en un periodo de interregno gramsciano: la antigua constelación de democracia liberal y capitalismo aún no ha desaparecido por completo, y la nueva que la sucederá aún no ha tomado forma del todo. ¿Cuáles son las principales características de este interregno?

La ambigüedad del impulso antisistema

El neoliberalismo ha ido borrando de la memoria de las clases trabajadoras la eficacia de la democracia a la hora de defender sus intereses o mejorar sus condiciones de vida. La crisis final de la constelación de democracia liberal y capitalismo abre un espacio para el crecimiento del impulso antisistema. A la luz de lo mencionado anteriormente, este impulso es ambiguo en la medida en que, en el pasado, las fuerzas antisistema eran la extrema izquierda y la extrema derecha. La dinámica antisistema no es más que la manifestación de un malestar sin solución a la vista dentro del sistema actual. Se corresponde con una condición existencial, tanto individual como colectiva, que se manifiesta como un exceso de miedo sin la compensación de ninguna esperanza sin cambios importantes.

De hecho, podemos afirmar que la pulsión antisistema benefició al presidente de Colombia, Gustavo Petro, en las elecciones de 2022. Aunque es un político del sistema, con una brillante trayectoria como senador, tenía un pasado de extrema izquierda que daba credibilidad a la posibilidad de que, por fin a través de él, se pudiera devolver cierta esperanza a quienes se sentían marginados por la constelación de la democracia liberal y el capitalismo. Y esa expectativa no se vio del todo frustrada. Por el contrario, se produjeron mejoras en las condiciones de vida de las clases trabajadoras; hubo un deseo genuino de reconciliar a la nación a través del plan de Paz Total; se distribuyeron tierras a los campesinos pobres; y, mediante intervenciones memorables en foros internacionales, especialmente en la ONU, el presidente Gustavo Petro devolvió a millones de colombianos el orgullo de ser colombianos tras décadas de la insultante ecuación: colombiano = narcotraficante.

La ambigüedad del impulso antisistema puede identificarse en diferentes lugares y contextos. Por ejemplo, en las regiones de Alemania que pertenecieron al bloque comunista durante la existencia de la Unión Soviética —la antigua República Democrática Alemana— es donde la extrema derecha (AfD, Alternative für Deutschland) está creciendo más. En las últimas elecciones federales, este partido obtuvo el 34,5 % de los votos, mientras que en las regiones de la que entonces era Alemania Occidental solo obtuvo el 17,9 %. Resulta que estos mismos votantes, cuando se les pregunta por su valoración del régimen comunista, se muestran en su mayoría (aunque de forma condicional) a favor del mismo. Lo que recuerdan con nostalgia son beneficios como estos: seguridad laboral, vivienda y asistencia sanitaria gratuitas, la ausencia de un consumismo desenfrenado impulsado por la publicidad, la posibilidad de una vida familiar estable y un mes —y a veces más— de vacaciones al año. Lo que rechazan naturalmente es la policía secreta, la falta de libertad de expresión, la censura y la prohibición o la extrema dificultad para viajar al extranjero. Se desilusionan al llegar a la conclusión de que tal vez querían lo mejor de ambos mundos y que esto es imposible.

Podemos concluir que, debido a la grave erosión impuesta a la constelación de la democracia liberal y el capitalismo en las últimas décadas, el impulso antisistema es ahora legítimo y puede dirigirse hacia dos orientaciones políticas opuestas: la extrema derecha y la extrema izquierda. El problema es que, en este momento de interregno, la única orientación real es la de la extrema derecha, y la posibilidad de que este impulso se desvíe hacia la extrema izquierda es hoy la pesadilla tácita de quienes ostentan el poder. Por esta razón, hacen todo lo que está en su mano —y con el mayor extremismo— para impedir que se produzca tal cambio, utilizando los medios más sofisticados para manipular la conciencia pública, silenciando las voces que podrían desenmascarar su juego y fabricando crisis permanentes para que resulte imposible a quienes están en el poder pensar más allá de la actualidad y a los ciudadanos de a pie pensar más allá del día siguiente. La creación de crisis permanentes, la amenaza incesante de guerra o de intervención extranjera, paralizan la posibilidad o la voluntad de pensar, de actuar y de resistir.

En Colombia, podemos afirmar que el impulso antisistema orientado hacia la extrema izquierda ha sido agotado por Gustavo Petro y no está a disposición de Iván Cepeda. A los colombianos no les queda más remedio que elegir entre la izquierda y la extrema derecha. En este contexto, Colombia está a punto de generar un punto de inflexión en el interregno cuya importancia se extiende mucho más allá de Colombia.

El colapso del candidato tradicional de la derecha en Colombia es tan pronunciado que exige un análisis de la compleja formación del impulso antisistema. En este interregno, la derecha tradicional solo tiene una opción: unirse a la extrema derecha con la esperanza de salvar el sistema que ha servido a sus intereses durante décadas. Da la casualidad de que la candidata de la derecha, Paloma Valencia, intentó combinar dos señales incompatibles del impulso antisistema. Por un lado, su bagaje uribista apuntaba hacia la extrema derecha, pero, por otro, al elegir a un candidato a la vicepresidencia abiertamente gay (Juan Daniel Oviedo Arango), envió una señal de un impulso antisistema que no solo era hostil hacia la extrema derecha y la derecha conservadora, sino que también se alineaba con la izquierda, que ha venido legitimando las diversas sexualidades. Esto confundió a sus seguidores, y es probable que muchos incluso se sintieran traicionados. En consecuencia, desertaron de su bando y dieron su apoyo a la extrema derecha —que es abiertamente misógina, homófoba, transfóbica y xenófoba—.

Los extremos solo ven extremos

El objetivo del impulso antisistema nunca es la construcción de un sistema alternativo. Esto explica por qué, cuando se trata del poder, la extrema derecha solo sabe destruir, nunca construir. El objetivo del extremismo es imaginar otro extremismo y convertirlo en enemigo. No se dialoga con el enemigo; simplemente hay que destruirlo.

Para la extrema derecha, no existe la derecha ni el centro, salvo para absorber a ellos, y, sobre todo, no existe la izquierda. Toda la izquierda es la extrema izquierda. Esta es la falsa polarización con la que la política actual nos engaña. La gente no está polarizada; son sus teléfonos móviles los que lo están. En otras palabras, nos enfrentamos a una fabricación masiva de polarización basada en la suposición de que solo dará lugar a la extrema derecha. La fabricación del enemigo adopta hoy dos formas, una secularista y otra religiosa.

Extremismo secularista

Para la extrema derecha procedente de la derecha secularista tradicional, toda la izquierda es la extrema izquierda: es comunista, neocomunista o castro-chavista (un neologismo acuñado por el expresidente colombiano de extrema derecha, Álvaro Uribe) . En un panorama mediático completamente dominado por la derecha, ser de izquierdas se ha convertido en un insulto, una estigmatización que provoca repulsión, mientras que ser fascista es, por ahora, un término tabú, utilizado solo en privado y entre personas de ideas afines.

Extremismo religioso

En América, y cada vez más en África y la India, el uso político de la religión es una herramienta cada vez más eficaz para inculcar el extremismo. En América, el evangelismo —especialmente el evangelismo pentecostal que defiende la teología de la prosperidad— es en gran medida responsable del actual encanto indiscreto de los multimillonarios. El evangelismo pentecostal es hoy una poderosa fuerza política, tanto a nivel legislativo como ejecutivo y judicial.

Mientras que para el extremismo secularista la izquierda es el comunismo, para el extremismo religioso la izquierda es la encarnación del diablo.

El fin de los golpes de Estado blandos

La primera característica del interregno que estamos viviendo es la producción masiva de extremismo político. La segunda es la injerencia intensa, violenta y flagrantemente ilegal de la potencia hegemónica en la política interna de los países dentro de su esfera de influencia. Tras el colapso de la Unión Soviética, Estados Unidos se convirtió en la única potencia hegemónica mundial. Su principal área de injerencia siempre ha sido América Latina. La injerencia siempre ha existido, pero en los últimos tiempos ha adoptado dos formas que enmascaraban sus verdaderos objetivos bajo el pretexto de defender la democracia. Al mismo tiempo, sus objetivos se perseguían de una manera que ocultaba la violencia del impulso que los impulsaba.

Estas dos formas fueron las revoluciones de colores y los golpes de Estado blandos. Mientras que las revoluciones de colores predominaron en Europa y el norte de África, los golpes de Estado blandos predominaron en América Latina. Se denominaron así porque eran golpes de Estado llevados a cabo en el marco de una aparente normalidad constitucional y recurriendo a las instituciones democráticas. El objetivo real de todos ellos era provocar la destitución o el derrocamiento de presidentes elegidos democráticamente, pero que se consideraban hostiles a los intereses de Estados Unidos. La manipulación del sistema judicial fue fundamental para llevar a cabo con éxito los golpes de Estado blandos. El primero tuvo lugar en Honduras en 2009 con la destitución del presidente Manuel Zelaya. A este le siguió el golpe de Estado en Paraguay en 2012 para destituir al presidente Fernando Lugo, el golpe de Estado en Brasil en 2016 para destituir a la presidenta Dilma Rousseff y el golpe de Estado, también en Brasil, en 2018 para inhabilitar al candidato presidencial Lula da Silva.

La Nueva Política de Seguridad de EE. UU., adoptada durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, dejó de lado los golpes de Estado blandos y comenzó a legitimar intervenciones más violentas que violan explícitamente el derecho internacional. Estas intervenciones se asientan sobre dos pilares fundamentales: el pilar militar y el pilar financiero.

El pilar militar reside, por ejemplo, en la omnipresencia de buques de guerra frente a las costas de los países objeto de intervención, el bloqueo de las comunicaciones por satélite necesarias para activar las defensas antiaéreas, el refuerzo de las bases militares existentes en el continente, el bombardeo de barcos pesqueros que navegan en las aguas territoriales de estos países, la captura y el secuestro de presidentes elegidos democráticamente, y su traslado a prisiones en EE. UU. donde serán juzgados. Para uso interno en EE. UU., se acuñó el término «Estado narcoterrorista» con el fin de legitimar estas intervenciones violentas. En los últimos tiempos, el país más violentamente atacado con la más amplia gama de medidas ha sido Venezuela.

El pilar financiero incluye embargos, la congelación de activos y reservas en el extranjero, aranceles, sanciones a empresas del país objetivo y de otros países que mantengan relaciones comerciales con ellas, e injerencia en los sistemas financieros nacionales con el pretexto de una posible corrupción o de la existencia de fondos procedentes del narcotráfico. Cuba es el país que, desde el inicio de la Revolución Cubana, ha sido objeto de la mayor cantidad de golpes militares y financieros durante el período de tiempo más prolongado.

Se intensificaron las rivalidades imperiales

El fin de los golpes de Estado blandos se debe a la intensificación de las rivalidades imperiales. Como ya he dicho, tras la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos se convirtió en la única potencia hegemónica del sistema mundial moderno. Esa soledad duró poco. Las contradicciones inherentes al capitalismo han llevado a China a desarrollarse exponencialmente durante los últimos treinta años y a convertirse en lo que es hoy: la fábrica del mundo. Ya sea actuando en solitario o en el contexto de los BRICS, China ha ido emergiendo como una potencia hegemónica rival. La rivalidad se ha intensificado y adopta diversas formas. En Europa, la guerra en Ucrania tiene como objetivo bloquear el acceso de China a Europa y debilitar a su aliado más cercano, Rusia. En Oriente Medio, la transformación de Israel en un Estado tecnofascista subimperialista tiene como objetivo cortar el acceso de China al Mediterráneo y privarla de los recursos naturales de Oriente Medio.

En América Latina, el enfoque de mano dura es especialmente severo, ya que China se ha convertido en el principal socio comercial de muchos países de este continente. Además, América Latina alberga a uno de los mayores miembros fundadores del BRICS, Brasil. El símbolo más reciente de este enfoque de mano dura es la creación de una nueva alianza militar entre EE. UU. y los países «amigos» del subcontinente, una alianza celebrada con gran pompa en Miami en 2026. En la actualidad, el Escudo de las Américas está formado por 12 países: Argentina, Bolivia, Costa Rica, la República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago, y Estados Unidos. Destaca la ausencia de tres importantes países de ingresos medios: Brasil, Colombia y México. Estos son los países que deben permanecer en alerta máxima si no quieren caer en manos de la extrema derecha (y de Estados Unidos) en un futuro próximo.

Extremismo de alta tecnología

Tras la campaña antisistema, el fin de los golpes de Estado blandos, el uso de la religión política y la intensificación de las rivalidades imperiales, la característica más importante del interregno en el que vivimos es el uso por parte de la extrema uso que hace la extrema derecha de las tecnologías más sofisticadas para manipular la conciencia, ahora con el uso masivo de la inteligencia artificial y la forma en que los algoritmos pueden dirigirse a millones de personas como si se dirigieran a cada una de ellas de forma individual y personal con mensajes a medida. Se trata de algo mucho más sofisticado y eficaz que la infame Cambridge Analytica, la máquina de manipulación de la toma de decisiones políticas basada en ordenadores responsable del Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea).

Este tipo de inversión capitalista en partidos y candidatos de extrema derecha tiene un coste, y esto explica, en parte, por qué los partidos de extrema derecha son, por lo general, los mejor financiados. El caso de Colombia confirma plenamente este hecho. La campaña de alta tecnología de Abelardo de la Espriella queda bien descrita en el artículo de Lucas Ospina publicado en La Silla Vacia el 29 de mayo de 2026. Se trata del mismo proceso que llevó al poder a otros políticos de extrema derecha en América Latina (Trump en Estados Unidos en 2016): Bukele en El Salvador (2019), Bolsonaro en Brasil y Milei en Argentina (2023), Noboa en Ecuador (2023), Mulino en Panamá (2024), Asfura en Honduras (2025), Kast en Chile (2025) y Fernández en Costa Rica (2026). Es posible que Keiko Fujimori en Perú se sume a este grupo en un futuro próximo.

No se puede subestimar en modo alguno la eficacia del extremismo de alta tecnología. En las elecciones colombianas de 2022, muchos comentaristas consideraron que, de haber durado la campaña una semana más, el candidato de extrema derecha, Rodolfo Hernández, podría haber ganado las elecciones.

La suerte está echada

En otro artículo, abordaré el futuro de la izquierda en este nuevo contexto, en el que se ha convertido en el único baluarte que defiende la democracia frente a la extrema derecha. Será importante preguntarse entonces: ¿cómo podemos construir una concepción de la democracia que no cometa un suicidio político al elegir repetidamente a fascistas?

En el contexto actual estadounidense y europeo, los demócratas no tienen más remedio que votar al partido o al candidato presidencial de izquierdas. La extrema derecha utiliza la democracia para llegar al poder, pero una vez en él, no tiene intención alguna de ejercerla democráticamente. El populismo es su mejor disfraz hoy en día. Por ejemplo, en Portugal, el partido Chega, el segundo más grande, es de extrema derecha. En el momento de escribir estas líneas, se opone a la reforma de la legislación laboral propuesta por el gobierno de derecha tradicional actualmente en el poder. Pero está claro que, una vez en el poder, el partido Chega propondrá la misma ley o una aún más perjudicial para los trabajadores. A la luz de esto, votar a la izquierda hoy significa, ante todo, salvar lo que queda de la democracia para que más adelante podamos intentar fortalecerla con el fin de resistir a los falsos demócratas con mayor convicción. Si la izquierda «olvida» la necesidad de fortalecer la democracia, estará cometiendo un suicidio.

En el futuro, habrá que abordar otras cuestiones. ¿Cuál es el futuro de la izquierda si la derecha tradicional desaparece por completo? ¿Cómo podemos construir una concepción de la democracia que no se suicide al elegir repetidamente a fascistas? ¿Cómo será la izquierda del futuro? Estos son los temas de un próximo texto.

Por ahora, la elección a la que se enfrentan los demócratas se expresa en dos mensajes enviados por figuras destacadas a los candidatos que compiten en la segunda vuelta de las elecciones de Colombia.

Mensaje de Donald Trump al candidato Abelardo de la Espriella en sus redes sociales:

¡Felicidades al candidato presidencial colombiano, «El Tigre», Abelardo de la Espriella, un líder inteligente, fuerte y tenaz, por su decisiva victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia! Abelardo lucha incansablemente por su gran país y su pueblo, y los ama, tal y como yo lo hago por los Estados Unidos de América. Como presidente, Abelardo tendría un éxito tremendo al liderar a Colombia para hacer crecer la economía, crear empleo, promover el comercio, detener la inmigración ilegal, tomar medidas enérgicas contra el crimen y las drogas, y restablecer la LEY Y EL ORDEN. Abelardo se enfrentará a un marxista de la izquierda radical en la segunda vuelta del 21 de junio; los resultados de estas elecciones son muy importantes para el futuro de Colombia y su relación con los Estados Unidos. Debido a sus enormes logros en la vida y a su apoyo político hacia mí, personalmente, es un honor para mí otorgar a Abelardo mi respaldo total y absoluto. «EL TIGRE» ABELARDO DE LA ESPRIELLA NO DECEPCIONARÁ AL MARAVILLOSO PUEBLO DE COLOMBIA.

El presidente DONALD J. TRUMP

Mensaje dirigido a Iván Cepeda por el padre jesuita Pacho de Roux, quien se desempeñó como presidente de la Comisión de la Verdad establecida tras los Acuerdos de Paz de 2016 con la guerrilla, y a cuyo Consejo Asesor tuve el honor de pertenecer:

Iván, ¿quién soy yo para darle consejos?, pero acepte estas palabras de un amigo.

Enhorabuena. Ha llevado a cabo una campaña muy buena. Ha mantenido viva la esperanza.

Se ha dedicado en cuerpo y alma.

Es hora de aceptar la verdad de la realidad. Es justo que se recuenten los votos, pero esa no es la cuestión; la verdad que revelan las urnas es el grado de postración moral y oscuridad en gran parte de nuestra sociedad, independientemente de las manipulaciones o los temores que provoquen esta situación

Y debemos avanzar a partir de esa verdad. Tiene razón cuando habla de una revolución moral, de un cambio de conciencia. Su momento es ahora, para transformar la verdad del resultado en un llamamiento a abrazar con entusiasmo lo que usted encarna: pasión audaz y esperanza, con desafío y generosidad, y perseverancia en medio de las dificultades, tal y como ha hecho; y en este momento crucial, esa misma pasión ética se agota si utiliza su valor para atacar a su oponente por su bajeza moral como una figura mafiosa y corrupta a la que conocemos bien.

No deje que su pasión se desvíe por ese camino, porque no cambiará al corrupto, ni sacudirá la conciencia oscura de quienes le siguen; al contrario, endurecerá sus corazones en el mal.

Su integridad moral, su entusiasmo por la causa, su llamamiento a la esperanza, su discurso transparente, ético, positivo y valiente: eso es lo que se necesita ahora.

Usted lo tiene. No menoscabe su grandeza moral haciendo campaña CONTRA el abismo moral; dedique estas tres semanas a dar a todos lo mejor de sí mismo.

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5. Disforia.

Tooze cree que estamos en una época como la posterior a la Iª Guerra Mundial, de cambio total de era, pero sin haber pasado por una Gran Guerra. Parte de su disforia, o quizá pesimismo, procede de su visión sobre el futuro de la IA.

https://adamtooze.substack.com/p/what-times-are-these

Chartbook 451 ¿En qué tiempos vivimos? Gritando «¡fuego!» en un aula de Berlín.

Adam Tooze

6 de junio de 2026

La semana pasada, en Berlín, asistí a una mesa redonda con personas sensatas y de buen criterio, que planteaban propuestas con las que estoy de acuerdo en gran medida.

Y, sin embargo —como ocurre con bastante frecuencia en estos momentos—, me sentí como el tío loco del ático, gritando «¡fuego!».

¿De dónde viene mi malestar?

Si el tema de una reunión es «Crisis y transformación» —en abstracto, en general, aquí y ahora—, ¿podemos realmente comenzar nuestra respuesta invocando viejas promesas?

¿La promesa del socialismo municipal? (NADA en contra del proyecto de Mamdani. Próximamente, más sobre la economía política de Nueva York durante el verano).

¿O la promesa de la estabilización de los precios, avalada por ejemplos históricos?

¿O la esperanza de una regulación de los mercados financieros y del ámbito digital, que nos proporcionará la UE? Porque, ¿quién más?

¿No deberíamos empezar por preguntarnos: «¿Qué hora es?»

¿A qué continuidades históricas podemos seguir apelando de forma significativa?

O, tras una buena réplica (gracias a DC), hasta el punto de que en cualquier momento dado hay múltiples temporalidades y líneas temporales en juego:

No «¿Qué hora es?», sino «¿Qué épocas son estas?»

En ese momento, lo que me vino a la mente fue la analogía entre la idea de la temporalidad en capas y la superposición de armónicos en el sonido.

Podemos especificar no solo una nota, sino su calidad.
Intenté (y fracasé) ilustrar este punto desde el escenario. Con una flauta es fácil de demostrar.

https://www.youtube.com/watch?v=NTc0dy–ZqE
La palabra que buscaba —se me ocurrió más tarde— era «timbre» o «color tonal».

Así pues, «¿qué tiempos son estos?» podría traducirse en una pregunta sobre el timbre de este momento.

La presencia relativa de diferentes resonancias del pasado, de anticipaciones del futuro.

En la mesa redonda, en Berlín, la semana pasada, las diferencias no eran sutiles.

Estábamos en mundos diferentes de tiempo y sonido.

Mis compañeros de mesa tocaban agradables melodías históricas. Urgentes, sin duda. Serias. Pero, en última instancia, eran melodías familiares.

Mientras escuchaba, me di cuenta de que no podía seguir esa melodía.

No solo porque no soy partidario de las recetas políticas fáciles. Sino porque el mundo parece simplemente demasiado fracturado, entrecortado, discordante.

Mientras repaso las noticias, los tonos que se forman en mi cabeza no conforman una melodía.
Incluso la «Trenodia» de Penderecki parecería demasiado ordenada, demasiado orquestada, demasiado claramente teatral.

https://www.youtube.com/watch?v=HilGthRhwP8
En lo que respecta al tiempo, la suposición de una continuidad histórica parece rozar la nostalgia.

Como me dijo de antemano el organizador de la reunión, hablar de crisis casi parece como dar la bienvenida a un viejo amigo.

¿Por qué dar por sentada la relevancia de los precedentes?

Y con la pérdida de los precedentes, ¿no tenemos también que dejar atrás los ejemplos inspiradores del pasado?

O si los invocamos, ¿no debemos, al menos, mostrar un alto grado de autoconciencia?

¿No deberíamos reconocer que tales argumentos muestran algo parecido a una sensibilidad camp?

Quizá mi intensa sensación de ruptura tuviera que ver con el hecho de que me había ofrecido voluntario para hablar durante diez minutos sobre el capitalismo estadounidense y la IA.
Tenía en la cabeza la visión de Nordhaus (2021) sobre la «eutanasia de las clases trabajadoras» (sic).

Y ese gráfico de la Fed de Dallas. El que traza con calma el fin de la economía estadounidense como una de las opciones para las próximas dos décadas.

Quizás mi disforia tenía que ver con el hecho de haber leído justo antes lo último de Niall Ferguson desde Hoover, en lo que plantea precisamente el tipo de pregunta sin precedentes que no figuraba en la agenda de Berlín:

¿Somos nosotros los caballos? Esta fue la pregunta que planteó el historiador Matthew Lowenstein en un artículo de 2023. «En un mundo con superinteligencia artificial», escribió, «los humanos prosperarán únicamente a voluntad de máquinas más inteligentes… la sustitución de los caballos por la tecnología industrial llevó siglos, mientras que la sustitución de los humanos tras la llegada de una IA potente probablemente llevará menos de una década». Tras la domesticación del caballo en la estepa euroasiática hace casi 6000 años, la población mundial de caballos pasó de menos de medio millón a un máximo de más de 100 millones. La población equina del Reino Unido pasó de aproximadamente 1,3 millones en 1811 a 3,3 millones en 1911. Pero luego se desplomó… En 1965, solo quedaban 21000 caballos en uso en la agricultura británica, lo que supuso un descenso del 98 % entre el máximo y el mínimo. La población de caballos de granja en EE. UU. alcanzó su máximo entre 1910 y 1920, con unos 20 millones, pero luego se desplomó hasta 1,6 millones en 1974, lo que supuso una caída del 92 %. La máquina de vapor y, posteriormente, el motor de combustión interna habían dejado obsoleto al caballo. Esto no provocó desempleo. Provocó un colapso demográfico. El hecho de que sigan existiendo aproximadamente 7 millones de caballos en Estados Unidos refleja nuestro apego sentimental o atávico a la equitación como actividad de ocio. … Desde mi punto de vista, los grandes modelos de lenguaje están mejorando rápidamente precisamente en aquellas cosas que yo hago bien. Gemini puede escribir artículos históricos sofisticados y bien documentados con gran rapidez, con solo algunas «alucinaciones» ocasionales (es decir, inventos). ChatGPT y otros modelos de lenguaje a gran escala (LLM) ya generan una proporción muy elevada de los trabajos de los estudiantes y probablemente también califican una parte cada vez mayor de ellos. Claude es claramente mejor programando que casi todo el mundo. Además, ha desarrollado una personalidad de profesor excéntrico bastante entrañable. Dedico parte de mi tiempo a intentar anticipar la evolución económica y política basándome en datos históricos y en la inteligencia humana. Pero el motor de predicción de Mantic parece ahora estar a la altura de los mejores superpronosticadores humanos. … A la luz de las pruebas disponibles, me parece bastante plausible la idea de que soy, en esencia, un caballo de mediados del siglo XX, aunque las perspectivas laborales para, digamos, los fontaneros puedan ser más prometedoras mientras los modelos mundiales sigan en pañales y los robots humanoides tengan dificultades para realizar tareas sencillas como correr.

O, tal vez, estaba recordando el ambiente de la última sesión del seminario que impartí en Columbia esta primavera. La sesión versó sobre la IA, el capitalismo estadounidense y la democracia. Esa sensación de ansiedad creciente, de incertidumbre verdaderamente radical, no la había sentido antes en un aula.

Mi argumento no era que todos debiéramos adoptar posturas firmes sobre si la IA tendrá o no un impacto inminente o dramático en la economía.

La cuestión es que se trata de un asunto urgente. La variedad de respuestas posibles es espectacular. Nadie lo sabe. Y, mientras tanto, las expectativas sobre ese futuro y las apuestas de billones de dólares están impulsando los mercados y creando riqueza a una escala que eclipsa todo lo visto hasta ahora.

Desde 2022, por mucho que me resista a señalar las «dinámicas centrales del capitalismo», la IA ha sido claramente la fuerza motriz de la acumulación de capital en EE. UU., y no las finanzas, ni el petróleo, ni el complejo militar-industrial. El nivel de concentración del mercado bursátil ha alcanzado cotas históricas.

Esto plantea una serie de preguntas delirantes para todos nosotros. Delirantes e ineludibles, sin duda. Eso supuse.

Excepto que no, en aquel auditorio de Berlín.

Lo que provocó la exclamación de «el historiador de aquel panel» —yo—: «¿Qué hora es?».

Lo cual podría interpretarse como una pregunta radicalmente histórica o, por el contrario, ahistórica. Depende de cómo se tome.

Y luego, unas horas más tarde, al comenzar una lectura de verano, encontré el famoso prefacio de Zauberberg (La montaña mágica) de Mann —una obra publicada en 1924 sobre la época anterior a 1914— con este maravilloso pasaje:

El carácter exageradamente pasado de nuestra narración se debe a que tiene lugar antes de la época en que una cierta crisis se abrió paso a través de la vida y la conciencia y dejó tras de sí un profundo abismo. Tiene lugar —o, más bien, para evitar deliberadamente el tiempo presente, tuvo lugar y había tenido lugar— en un tiempo lejano, en los viejos tiempos, los días del mundo antes de la Gran Guerra, al comienzo de la cual comenzó tanto que apenas ha dejado de comenzar. Sí, tuvo lugar antes de eso; pero no hace tanto tiempo. ¿Acaso no es el carácter pasado del pasado más profundo, más completo, más legendario, cuanto más cercano al presente se sitúa? Más aún, nuestra historia tiene, por su propia naturaleza, algo de leyenda de vez en cuando.

Y eso me ayudó a encajar las piezas.

Puede que no hayamos vivido una Gran Guerra, pero ¿no existe una sensación similar de ruptura que nos separa del siglo XX y de sus precedentes, sus modelos y sus inspiraciones?

¿No se ha convertido esa historia en leyenda?

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6. La IA y los hiperescaladores.

También Michael Roberts sigue analizando de cerca el fenómeno económico de la IA. A diferencia de Tooze, siguendo a Goldman Sachs, cree que no es más que una gran operación bursátil, y para que salga rentable la única opción es despedir a todo el mundo.

https://thenextrecession.wordpress.com/2026/06/06/ai-just-one-big-trade/

IA: solo una gran operación bursátil

Goldman Sachs, el gigantesco banco de inversión, considera que la IA no es más que «una gran operación bursátil sobre la economía estadounidense». Y la burbuja de inversión en IA no deja de crecer. La semana pasada, la empresa creadora de modelos de IA, Anthropic, anunció que iba a emitir acciones para inversores potenciales en lo que, en la jerga bursátil, se denomina una oferta pública inicial (OPI). Anthropic seguía los pasos de la OPI prevista por SpaceX, la empresa de Elon Musk, por la gigantesca cifra de 1,8 billones de dólares. ¡Esto valoraría a SpaceX en el mercado en 92 veces sus ingresos anuales!


 
Alphabet, la empresa matriz de Google, también planea recaudar 85 000 millones de dólares en financiación mediante acciones —su primera oferta de acciones en más de dos décadas—. En conjunto, estas tres gigantescas OPI podrían alcanzar una valoración combinada de alrededor de 4 billones de dólares. ¡Eso supone un tercio del valor total de las OPI estadounidenses desde 1980 (ajustado a la inflación)! Y, sin embargo, SpaceX, OpenAI y Anthropic registran actualmente pérdidas, y el potencial comercial de los modelos de IA —y, en el caso de SpaceX, de su proyecto de llegar a Marte— sigue siendo desconocido.
La IA es una gran apuesta para los inversores del mercado bursátil estadounidense y una gran apuesta por la economía de EE. UU. Esto se debe a que la cantidad de inversión de capital que están realizando las empresas denominadas «hiperescaladoras» en modelos de IA, centros de datos y otros equipos de IA es asombrosa. Como porcentaje del PIB de EE. UU., ahora está llamada a superar con creces la construcción del ferrocarril del siglo XIX.


 
Allá por diciembre de 1996, el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, calificó el auge de las acciones de tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones como un fenómeno que mostraba signos de «exuberancia irracional». Casi 30 años después, podemos decir lo mismo del auge de la IA sin lugar a dudas. Este auge de la inversión ya es mucho mayor de lo que jamás fue la inversión en Internet de la era «puntocom» de finales de la década de 1990. En 2025, las empresas estadounidenses invirtieron casi 1,5 billones de dólares en equipos informáticos y software. En el punto álgido de la burbuja «puntocom», la cifra fue de 466 000 millones de dólares, o 829 000 millones de dólares ajustada a la inflación. Los hiperescaladores Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle tienen previsto invertir cientos de miles de millones en los próximos cinco años en centros de datos para proporcionar la potencia informática necesaria para ejecutar estos modelos de IA. Se espera que las inversiones de capital aumenten un 20 % al año, una tasa de crecimiento nunca vista antes en este sector.

El crecimiento del PIB de EE. UU. está impulsado ahora casi exclusivamente por el aumento del gasto en tecnología. Si este comienza a descender, la economía estadounidense entrará en recesión muy rápidamente —incluso si las inversiones en tecnología solo disminuyen ligeramente, digamos entre un 4 % y un 6 %, como ocurrió tras auges tecnológicos mucho más modestos en la década de 1960 y durante la recesión de 2009.
Como mostré en mi última publicación, los beneficios empresariales de EE. UU. han aumentado significativamente. Pero según Brian Green en una publicación reciente, alrededor del 80 % del aumento de los beneficios de las empresas no financieras de EE. UU. provino de Nvidia y de los hiperescaladores. El mercado de valores se concentra cada vez más en un puñado de acciones vinculadas a la IA, que ahora representan aproximadamente el 40 % de la capitalización bursátil del S&P 500, según datos del Bank of America. La rentabilidad general se ve favorecida por una pequeña parte de la economía que obtiene rendimientos extraordinarios gracias a la carrera por desarrollar la capacidad de IA. El riesgo, por tanto, es que la economía, el ciclo de beneficios y el mercado bursátil «se apoyan todos en el mismo pilar estrecho. Si se cuestionan los rendimientos esperados de la infraestructura y las plataformas de IA, las repercusiones podrían no limitarse a unas pocas acciones tecnológicas con valoraciones elevadas».

Como he señalado en entradas anteriores, hasta ahora la inversión masiva en IA se ha financiado principalmente con los beneficios que ya obtienen los hiperescaladores. Pero dada la imposibilidad de encontrar ingresos adicionales suficientes para autofinanciar sus planes de inversión, los hiperescaladores y sus proveedores de hardware recurren cada vez más a la financiación externa para sufragarlos.

El primer juego es la «financiación circular», es decir, mediante inversiones cruzadas entre Microsoft, OpenAI y otros. En esencia, un hiperescalador con gran liquidez como Microsoft compra hardware a Nvidia, AMD y otros proveedores. A continuación, Nvidia utiliza esos ingresos para adquirir una participación de varios miles de millones de dólares en OpenAI. OpenAI, a su vez, utiliza este efectivo para asegurarse capacidad de computación en los centros de datos de Microsoft. La propia Microsoft también invierte en OpenAI y establece un acuerdo de reparto mutuo de ingresos, en el que parte de los ingresos de OpenAI fluyen hacia Microsoft y viceversa, ya que ambas empresas utilizan los productos de la otra. Suponiendo que Microsoft gaste 100 000 millones de dólares en encargar hardware para centros de datos, Nvidia, AMD y otros proveedores pueden contabilizar esos 100 000 millones como ingresos. A continuación, utilizan ese efectivo para invertir en OpenAI (por ejemplo), que a su vez utiliza ese dinero para reservar capacidad en los centros de datos de Microsoft. Microsoft contabiliza esta inversión de OpenAI como ingresos, ¡convirtiendo así de manera efectiva su gasto de 100 000 millones de dólares en miles de millones de ingresos!


 
Ni siquiera esto es ya suficiente, y cada vez más, los hiperescaladores han comenzado a recurrir a los préstamos para obtener el efectivo necesario para invertir. Los gigantes tecnológicos estadounidenses están emitiendo deuda por todo el mundo. Google/Alphabet lidera esta tendencia.

Así pues, primero invirtieron con sus propios fondos; luego, entre ellos; después, pidieron préstamos a los bancos y a los denominados fondos de crédito privado; y ahora están trasladando el riesgo de éxito o fracaso a los inversores del mercado de valores. Si toda esta inversión no genera los rendimientos esperados, afectará de lleno al sector financiero y a la economía en general.


 
Pero no se preocupe, dicen las empresas de IA y los hiperescaladores, se espera que los ingresos crezcan un 15 % anual. Si hacemos la heroica suposición de que no hay costes, entonces estos ingresos adicionales son el beneficio que se espera que estas empresas obtengan de sus inversiones adicionales en centros de datos de IA. Sin embargo, incluso bajo estas hipótesis extremadamente optimistas, el rendimiento implícito de la inversión es muy negativo para todos excepto para Amazon.

Si los hiperescaladores necesitan generar, digamos, un rendimiento de la inversión del 10 %, tendrían que obtener entre 2 y 5 billones de dólares adicionales en ingresos al año. Se trata de una tarea titánica para un grupo de empresas que actualmente genera unos ingresos de tan solo 1,5 billones de dólares al año. La otra opción es que la inversión prevista en centros de datos, chips informáticos y otras áreas nunca se materialice, tal vez porque los inversores de capital se vuelvan más cautelosos con respecto al sector, o si la financiación mediante deuda para los centros de datos se vuelve más difícil de obtener. Un análisis de JP Morgan reveló que más del 60 % de la capacidad de los centros de datos cuya finalización está prevista para 2027 aún no se ha puesto en marcha, y que otro 7 % se ha retrasado. ¿Qué sucederá si estas empresas anuncian recortes en algunos de sus planes de inversión?
¿Ofrecerán los héroes de la IA, OpenAI y Anthropic, los rendimientos que los hiperescaladores y sus inversores esperan y desean? Los directores ejecutivos de las empresas se muestran optimistas. En los últimos tres años, desde que OpenAI lanzó ChatGPT, afirman que las ganancias acumuladas en productividad han sido del orden del 0,3 % al 1 % anual. Para los próximos tres años, estiman que las ganancias en productividad se acelerarán hasta el 1,4 %, siendo los ejecutivos de EE. UU. y el Reino Unido mucho más optimistas que los de Alemania y Australia.

Según calculan, estas ganancias de productividad se lograrán mediante la reducción de la mano de obra. Los líderes empresariales esperan que la plantilla de sus empresas se reduzca en torno a un 0,7 % en los próximos tres años, y de nuevo los ejecutivos de EE. UU. y el Reino Unido prevén descensos en el empleo mucho más pronunciados que los ejecutivos de Alemania y Australia. En los últimos tres años, esos mismos ejecutivos no observaron ningún impacto de la IA en el empleo. Así pues, todo esto son expectativas. Además, la Encuesta sobre Tendencias y Perspectivas Empresariales de la Oficina del Censo de EE. UU. muestra que las empresas con 50 empleados o más no registran un mayor crecimiento en el uso de la IA desde el segundo trimestre de 2025. Las empresas aún no tienen claro cómo utilizar la IA de forma eficaz y están cada vez más preocupadas por los inconvenientes de la IA cuando la utilizan.


 
Entre esos inconvenientes se incluyen las «alucinaciones» (es decir, ficciones inventadas por el modelo de IA), que son inherentes a los modelos de lenguaje grande (LLM). Un estudio reveló que, para un conjunto de entrenamiento de 32 000 palabras, la tasa media de alucinaciones en los LLM era del 6,8 %. Cuando ese conjunto se amplió a 128 000 palabras, la tasa media de alucinaciones ascendió al 10 %. Esto supone mucho tiempo de corrección y supervisión para los trabajadores humanos.
Otro problema es que, dado que los LLM están diseñados para ser buenos en todo, no destacan especialmente en nada en comparación con las aplicaciones especializadas. Un informe sobre el uso de la IA en el desarrollo de software constató un impacto explosivo al principio, con programadores que creaban o editaban casi un 300 % más de archivos, pero ese aumento se redujo a la mitad, hasta el 150 %, cuando las empresas recibieron el número de trabajos enviados para su revisión, y eso, a su vez, se redujo cinco veces hasta situarse en un aumento aproximado del 30 % en el momento del lanzamiento completo del software.


 
Además, cuando los investigadores analizaron si el aumento de la producción de software asistido por IA había dado lugar a un mayor uso por parte de los clientes, encontraron pocas pruebas de ello. El notable aumento de los lanzamientos de aplicaciones móviles durante el último año no ha ido acompañado de ningún incremento en las descargas: la mayoría de las nuevas aplicaciones no logran captar ni siquiera una audiencia modesta.


 
Mientras tanto, OpenAI ha gastado unos 6000 millones de dólares, cifra que ascenderá a 17 000 millones en 2026. Para 2028, se prevé que solo los costes de inferencia (entrenamiento) alcancen los 121 000 millones de dólares y que las pérdidas se sitúen en 85 000 millones. El gasto de efectivo de Anthropic es mucho menor, pero aún así ascendió a 3000 millones de dólares en 2025. A menos que las empresas que desarrollan modelos de lenguaje grande (LLM) puedan encontrar grandes cantidades de nuevos ingresos en los próximos dos años, las pérdidas aumentarán exponencialmente, especialmente teniendo en cuenta que el precio actual cobrado por «token» no es el verdadero coste de la computación. Si las empresas de IA cobraran el precio de coste por token, las pérdidas podrían disminuir, pero la demanda de LLM podría reducirse aún más.
A pesar de ello, el entusiasmo en torno a la IA sigue siendo tan grande que, en esencia, todas las inversiones privadas en EE. UU. se destinan ahora a hardware y software tecnológico. En los últimos tres años, el crecimiento medio anual de las inversiones en equipos informáticos ha sido del 11 % y del 8 % en software. Mientras tanto, las inversiones en el resto de sectores de la economía estadounidense en su conjunto han disminuido un 1,6 % al año.


 
La economía estadounidense actual es, en realidad, dos economías en una. Está la economía tecnológica y luego está todo lo demás. En los últimos cuatro trimestres hasta el final del primer trimestre de 2026, el 93 % del crecimiento del PIB estadounidense se debe únicamente a la inversión en tecnología (aunque gran parte de las compras son importaciones y no se producen a nivel nacional).

Se trata de una burbuja a punto de estallar. Tras el estallido de la burbuja de las TMT, la inversión fija privada cayó más de un 12,7 % entre 2000 y finales de 2002, a medida que la recesión se afianzaba en EE. UU. En el primer año tras el estallido de la burbuja de las TMT, las inversiones en tecnología cayeron un 12 %, mientras que la inversión fija en general descendió un 7,6 %.
Gita Gopinath, ex economista jefe del FMI, ha calculado que una caída del mercado bursátil de la IA equivalente a la que puso fin al boom de las puntocom borraría unos 20 billones de dólares de la riqueza de los hogares estadounidenses y otros 15 billones en el extranjero, lo suficiente para estrangular el gasto de los consumidores y provocar una recesión mundial. Esta es también la opinión del FMI. El FMI teme que las empresas de IA no logren generar beneficios acordes con sus elevadas valoraciones. El colapso de anteriores auges de inversión redujo en promedio alrededor de 1 punto porcentual el crecimiento del PIB real de EE. UU. Incluso una corrección moderada en las valoraciones bursátiles de la IA reduciría el crecimiento mundial en un 0,4 %. «Si a ello se suman unas ganancias de productividad total de los factores inferiores a lo esperado y una corrección más significativa en los mercados de valores, las pérdidas de producción mundial podrían aumentar aún más, concentrándose en regiones con gran presencia tecnológica, como Estados Unidos y Asia». Otro estudio reveló que incluso una caída muy leve de la inversión tecnológica, de tan solo un 3 %, reduciría el crecimiento del PIB real de EE. UU. en un 1 %, o la mitad de la tasa actual. El impacto sería mayor en Europa.

Nada de esto pretende concluir que la IA no vaya a generar, en algún momento, una mayor rentabilidad para las empresas implicadas y una mayor productividad para la economía estadounidense en su conjunto. Pero eso no sucederá antes de que estalle la burbuja de inversión —como ocurrió con la fiebre ferroviaria de la década de 1870 y con la burbuja puntocom de finales de la década de 1990. Como han demostrado otros estudios, la IA tardará una década o más en convertirse en una tecnología generalizada que dé resultados.


 
Para los trabajadores, la IA plantea un problema diferente. Para el capital y las megacompañías de medios de comunicación, el objetivo es convertir la IA en una tecnología rentable, pero eso solo puede lograrse prescindiendo de mano de obra y frenando cualquier intento de regular sus aplicaciones y su uso. Si la IA va a tener éxito para el capital, solo será a costa de la mayoría de los trabajadores y sus familias.

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7. China es capitalista.

Hacía muchísimo que no os enviaba nada de los compañeros de Chuang. Casi desde que traduje su libro. Aprovecho que los acaban de traducir en Zona de estrategia. Siguen pensando que China es capitalista.

https://zonaestrategia.net/es-china-un-pais-capitalista/

¿Es China un país capitalista?

por Colectivo editor de la revista Chuang | Jun 3, 2026

China es un país capitalista. Esto es evidente en el hecho de que todo el mundo necesita dinero para sobrevivir y, por lo tanto, tiene que depender de «la economía». La mayor parte de la población es proletaria, lo que significa que no tiene ningún control sobre la producción y, por lo tanto, debe trabajar a cambio de un salario para sobrevivir.

Publicado originalmente en la revista Chuang. Traducido por Isidro López.

Para esta entrega de nuestra serie de breves respuestas comunistas a preguntas frecuentes sobre China, hemos dividido una pregunta habitual en dos: ¿Es China un país capitalista o socialista?. Esta es posiblemente la pregunta más común y más complicada de las que se hacen sobre China, por lo que vamos a hacer un poco de trampa y dar una respuesta más larga dividiéndola en dos. En primer lugar, abordaremos “¿Es China un país capitalista?». A continuación, en una próxima publicación responderemos a si China es un país socialista. [Se publicará aquí próximamente]. A diferencia de la primera publicación de la serie de preguntas frecuentes, que consistía íntegramente en respuestas de nuestros miembros y amigos chinos, esta y las siguientes entradas incorporan esas respuestas individuales en artículos escritos colectivamente por nuestros miembros chinos e internacionales.

Dinero

China es capitalista. Es capitalista tanto porque está totalmente integrada en el sistema capitalista global como porque los imperativos capitalistas han penetrado en la vida cotidiana. La población de China, como la de cualquier otro lugar, depende del mercado para sobrevivir, ya sea directa o indirectamente. En otras palabras: se necesita dinero para sobrevivir. Dado que el dinero es el alma de la producción capitalista (en términos técnicos, decimos que es la forma necesaria de aparición del valor), esta dependencia del dinero para la supervivencia es la señal más clara de que una población se ha incorporado al capitalismo global.

El capitalismo es una forma de sociedad que oculta su propio carácter social

Pero parte del problema que se plantea con esta cuestión es que las definiciones básicas suelen ser poco claras. Así pues, retrocedamos un poco y comencemos por lo fundamental: el capitalismo es una forma de sociedad que oculta su propio carácter social, tratando las relaciones entre las personas como relaciones puramente económicas entre diferentes cosas que se compran y se venden. En otras palabras, es una sociedad que finge no ser una sociedad. En el corazón de este sistema se encuentra la exigencia de un crecimiento infinito. Siempre ha sido un sistema internacional y siempre ha necesitado tanto ampliar sus fronteras geográficas como incorporar al mercado cada vez más aspectos de la interacción social humana. En esta sociedad, la supervivencia y la prosperidad de cada individuo están ligadas a la supervivencia de «la economía». El dinero es la expresión de todo esto: es la forma en que calculamos el «crecimiento», es la forma en que las relaciones entre las personas se reducen a transacciones de mercado y es nuestra medida cotidiana de lo bien que podemos vivir o de si podemos permitirnos vivir.

Para la mayoría de las personas en China, como en otros lugares, el dinero necesario para sobrevivir toma la forma de salarios pagados a cambio de trabajo. No importa si estos salarios se disfrazan de «ventas» (por ejemplo, para los vendedores ambulantes), «donaciones» (por ejemplo, para los streamers) o como algún tipo de «bonificación» o «pago de seguro social» (nombres comunes para los salarios adicionales que ganan los trabajadores industriales en China). Estas personas se ven obligadas a depender de los ingresos salariales porque no tienen control colectivo sobre la producción en sí, y la producción es la fuente de los bienes que necesitan para sobrevivir y vivir una vida plena. Incluso cuando están desempleadas, las personas de este grupo (denominado proletariado) siguen necesitando dinero para sobrevivir, por lo que acaban dependiendo de los salarios de otros (es decir, pidiendo prestado a la familia), endeudándose (es decir, dependiendo de préstamos de los ricos) o sobreviviendo con los escasos subsidios de desempleo o pensiones del Estado, que no son más que salarios de segunda mano (o beneficios de segunda mano), ya que los fondos de bienestar social se pagan con impuestos, incluyendo el impuesto sobre la renta.

Gobierno de los ricos

Para una pequeña parte de la población mundial, el dinero necesario para sobrevivir se obtiene de los beneficios, que son el rendimiento del dinero invertido en algún tipo de negocio. Esto no significa simplemente invertir el dinero sobrante. Para recibir lo suficiente para sobrevivir, hay que disponer ya de una gran suma de dinero para invertir. En otras palabras: hay que ser rico. En China, este último grupo (denominado burguesía o, simplemente, clase capitalista) se divide en dos subcategorías importantes: los que están «dentro del sistema» (体制内) y los que están «fuera del sistema» (体制外). En ambos casos, el «sistema» es el partido-Estado, que es una organización de los miembros chinos de la clase capitalista mundial.

En el partido-Estado, los capitalistas detentan todo el poder de decisión

En el partido-Estado, los capitalistas detentan todo el poder de decisión. A primera vista, esto puede parecer diferente de los gobiernos «democráticos» de otros países, aunque reconozcamos que estas democracias son, en realidad, oligarquías en las que los ricos ejercen un control indirecto a través de intermediarios políticos. Pero el gobierno directo de los ricos es casi universal en los países que se encuentran en las primeras etapas del desarrollo capitalista, al menos en aquellos que han logrado desencadenar períodos de rápido crecimiento. Los primeros países llamados «capitalistas de Estado» o incluso «socialistas de Estado» (a finales del siglo XIX) fueron lugares como la Alemania y Japón, donde los ricos tenían un control más o menos directo del Estado y lo utilizaban para producir tanto proyectos desarrollistas de gran envergadura como nuevas formas de bienestar social, a menudo con el fin de socavar la oposición desde abajo. Esto incluía la propiedad estatal directa de industrias clave, como los ferrocarriles, así como la aparición de enormes monopolios que estaban completamente integrados en el Estado, en algunos casos incluso encargados de imprimir la moneda oficial y dirigir el banco nacional. Del mismo modo, el rápido desarrollo de lugares como Corea del Sur, Taiwán y Singapur a finales del siglo XX se ha producido bajo dictaduras de partido único que aplicaban planes económicos dirigidos por el Estado.

Incluso los casos clásicos de desarrollo capitalista en países «democráticos» como el Reino Unido y los Estados Unidos tuvieron lugar en épocas en las que el sistema político estaba totalmente dominado por los ricos, ya fueran aristócratas terratenientes en Inglaterra o los primeros capitalistas industriales del norte de los Estados Unidos y la élite de propietarios de plantaciones y esclavos en el sur. Se trataba de «democracias» en las que la gran mayoría de la población (mujeres, esclavos y hombres sin propiedades) no podía votar ni presentarse a las elecciones. En otras palabras, eran también, en la práctica, «partidos-estado» a su manera, aunque las diferentes facciones de los ricos se organizaran en «partidos» rivales. En todos los casos, el Estado es el gobierno de los ricos.

El Estado es el gobierno de los ricos

La China actual sigue los mismos pasos, pero en condiciones de competencia global aún más intensa. Por lo tanto, no es de extrañar que la unión entre los capitalistas chinos y el poder estatal sea igualmente intensa. En el partido-Estado chino, todos los puestos de alto nivel (aproximadamente a nivel de condado y superior) están ocupados por guanliao (官僚), un término que a menudo se traduce simplemente como «burócratas», pero que en realidad designa solo estos puestos gubernamentales de alto nivel, ocupados casi en su totalidad por personas adineradas que, en cualquier otro país, serían claramente consideradas capitalistas. Los guanliao forman el núcleo oficial del grupo de capitalistas que están «dentro del sistema». Pero casi todos los grandes capitalistas del país también pueden clasificarse como «dentro del sistema», incluidos aquellos que no ocupan ningún cargo burocrático oficial, pero que, no obstante, son miembros del partido, como Jack Ma. Del mismo modo, todas las grandes empresas, incluidas las «privadas», tienen miembros del partido en los puestos de alta dirección.

Los que están «dentro del sistema» tienen acceso privilegiado a los recursos controlados por otros capitalistas dentro del mismo

Una objeción que podría plantearse es que el partido no puede considerarse una organización capitalista, ya que la mayoría de los miembros del partido y de los funcionarios de menor rango (denominados gongwuyuan, 公务员) no son capitalistas. Pero esto es así en todas partes. Como en cualquier país, la mayor parte de los miembros de los partidos políticos y las burocracias estatales siempre procederán del proletariado, que es la mayoría de la población. Sin embargo, el hecho de que la mayoría de los demócratas registrados y/o los empleados estatales en Estados Unidos sean trabajadores no convierte al Partido Demócrata en un «partido de los trabajadores» que dirige un «Estado obrero». Al igual que los demócratas y los republicanos, el Partido Comunista Chino y el partido-Estado que dirige son instituciones de la clase dominante, adaptadas para resolver disputas entre los principales capitalistas y ayudar a que la economía funcione sin problemas, lo que significa principalmente mantener altas las tasas de crecimiento, contener la inflación y reprimir cualquier disturbio. Los que están «dentro del sistema» tienen acceso privilegiado a los recursos controlados por otros capitalistas dentro del mismo sistema y tienen cierta influencia en las decisiones colectivas que toma el partido.

Tampoco se trata de un sistema en declive. Más bien al contrario, ya que en las últimas dos décadas se ha producido un intento activo de reclutar a más y más capitalistas para el partido, como se puso de manifiesto en la reforma de la constitución del partido de 2002, que permitió la afiliación de «empresarios» (y dio un respaldo a posteriori a los numerosos miembros del partido que ya habían utilizado sus cargos para convertirse en capitalistas en los años ochenta y noventa). Del mismo modo, los ricos que se negaban a someterse al liderazgo de los capitalistas más poderosos que controlaban el partido o que perseguían sus propios intereses de una manera que amenazaba con generar inestabilidad para todos los demás eran objeto de diversas campañas «anticorrupción», que a menudo acababan con su encarcelamiento y ejecución. El resultado es que, hoy en día, los que están «fuera del sistema» son en su mayoría pequeños capitalistas que (todavía) no se han afiliado al partido, o grandes capitalistas de la oposición que se han negado a hacerlo, a menudo porque pueden tener un pie en China y otro en el extranjero.

El capitalismo es global, lo que significa que la clase capitalista también lo es

Sin embargo, esto es importante porque nos recuerda que el capitalismo es global, lo que significa que la clase capitalista también lo es. Los capitalistas de China son solo una fracción de esta clase. Aunque sean capaces de resolver algunos de sus conflictos internos a través del aparato del partido —y es poco probable que esta capacidad dure para siempre—, siguen enfrentándose a la dura competencia de los capitalistas de otros lugares. Esta competencia se expresa a menudo como un conflicto «geopolítico» o como una «guerra comercial». En términos más sencillos, es evidente ya en la mera existencia de múltiples estados-nación que compiten entre sí, cada uno de los cuales supervisa una «economía nacional», a menudo dividida por sus propias divisiones internas entre capitalistas. Sin embargo, en el fondo, todas estas son batallas entre grupos rivales dentro de una misma clase dominante.

Estado y nación

La mayor parte de la confusión sobre si China es o no un país capitalista se debe a dos errores relacionados: el primero es la suposición errónea de que los países individuales eligen de alguna manera sistemas económicos que luego se limitan en gran medida a esos países, lo que permite hablar de países «socialistas», países «capitalistas» y cualquier número de variaciones posibles; el segundo es la suposición, ya mencionada anteriormente, de que «el Estado» y «el mercado» son dos instituciones fundamentalmente separadas, y que el capitalismo se define por el dominio del mercado, mientras que el «socialismo» se define por el dominio del Estado.

Ambos errores tienen su origen en una interpretación errónea de lo que es el «Estado». En el primer error, se asume que el estado-nación es una forma natural o inevitable de comunidad humana y que la economía está subordinada a él. Es fácil imaginar, entonces, que las personas de un territorio determinado, siempre que estén de acuerdo, podrían simplemente reorganizar la economía a su gusto. Podrían, por ejemplo, optar por algún tipo de socialdemocracia al estilo del norte de Europa, con sanidad gratuita y grandes inversiones en educación, infraestructuras y energías renovables. Según esta forma de pensar, solo las personas codiciosas, estúpidas o confundidas impiden que esto suceda.

Si estás en la cima del sistema, puede que incluso sientas que no estás encadenado a él en absoluto

Sin embargo, al imaginar el país como una comunidad, se ignoran los conflictos de intereses reales. ¿Y si no fueran las personas «malas» las que impiden que se tomen las decisiones «buenas»? ¿Y si, en cambio, muchas de las cosas malas de la sociedad beneficiaran en realidad a quienes controlan la sociedad? En realidad, es aún peor: las cosas malas se hacen necesarias para todos porque son necesarias para «la salud de la economía», de la que todos estamos obligados a depender. Si la inflación se vuelve demasiado extrema, tu salario puede comprar menos. Si el crecimiento se ralentiza, significa que es más difícil encontrar o mantener un trabajo. Todos estamos encadenados a la economía. En los países ricos, estas cadenas son más laxas. Siempre es posible obtener más concesiones. Si estás en la cima del sistema, puede que incluso sientas que no estás encadenado a él en absoluto. Pero en cuanto el sistema empieza a deslizarse por el precipicio, esas cadenas se convierten en una realidad innegable. Si se hunde, nos hundimos con él.

Un país no es una «comunidad» de intereses compartidos. Es un territorio dentro de un sistema capitalista global.

Los pobres se hunden primero. Por eso, en cuanto estalla una crisis económica, el Estado se moviliza para «restablecer la salud de la economía» rescatando a los ricos. Los que están en la parte inferior pueden recibir algún tipo de ayuda, pero siempre será una fracción de lo que reciben los ricos. Dado que los ricos son los que controlan la producción, «rescatar» la economía significa que se dará prioridad a sus intereses, porque han creado una situación en la que todos nuestros intereses dependen de los suyos. Esto demuestra claramente que un país no es una «comunidad» de intereses compartidos. Es un territorio dentro de un sistema capitalista global. Ese territorio es en su mayor parte propiedad de los ricos y está controlado por ellos. No es tu país, y nunca lo ha sido. Es el suyo.

El estado-nación no existía antes de la sociedad capitalista

El Estado es la expresión de esta propiedad (pero eso no es lo mismo que decir simplemente que los ricos «poseen» o «controlan» el Estado). Más concretamente, podemos decir que, dado que la sociedad capitalista finge no ser una sociedad, su unidad se nos presenta como una cadena de separaciones1. La aparente separación entre lo «político» y lo «económico» es lo que produce el estado-nación tal y como lo conocemos hoy en día, que es la forma específicamente política que adoptan las relaciones sociales capitalistas. En términos simples y funcionales, podemos pensar en el Estado como la forma en que ciertos capitalistas de ciertos lugares negocian sus disputas, forjan alianzas temporales contra la competencia de capitalistas de otros lugares, se coordinan para reprimir los levantamientos de los pobres e intentan salvar a la economía de sus propios extremos. En un sentido más amplio, es también la forma en que las relaciones entre las personas parecen estar reguladas «naturalmente» por cosas como la legislación y la ciudadanía. En un sentido aún más amplio, esto da lugar a la idea de la «nación» como la forma «natural» de la comunidad humana. Pero el estado-nación no existía antes de la sociedad capitalista. Evolucionó dentro de esa sociedad porque le servía a una función. No se trata de una conspiración, no es un grupo de ricos que se reúnen y traman las mejores formas de engañar a la gente, sino que es adaptativo, en el sentido evolutivo, donde las características útiles para ciertos fines se vuelven más importantes con el tiempo y las que no sirven para nada se desvanecen lentamente.

Dado que todos estamos encadenados a la economía, también estamos encadenados a los capitalistas que controlan la economía en los lugares donde vivimos. Esto significa que existe una interdependencia real que subyace al mito del estado-nación, ya que el fracaso de los capitalistas de un territorio también significa que la gente común de ese territorio sufre. Esto es lo que se debate cada vez que se habla de cómo «crear puestos de trabajo» en una zona. También es la razón por la que los programas de desarrollo liderados por los capitalistas de un determinado país sacan, de hecho, a muchas personas de esos países de la pobreza extrema, aunque lo hagan de forma desigual. En las últimas décadas, China ha repetido el tipo de «milagro económico» que se ha visto en muchos otros países capitalistas en el pasado, a menudo utilizando métodos similares: la construcción de servicios públicos, sistemas nacionales de carreteras y ferrocarriles, el traslado (a veces forzoso) de los campesinos más pobres y la ampliación de la educación básica y la asistencia sanitaria.

Un suministro constante de bienes de consumo baratos para los trabajadores de los países ricos ayuda a mitigar el malestar

Pero esta interdependencia no adopta realmente la forma de un interés «nacional» universalmente compartido. Se trata, más bien, de una compleja cadena de dependencias cambiantes y competitivas, insertadas en una jerarquía global de poder social. Por un lado, es siempre inherentemente internacional. Esto se ve en el simple hecho de que el éxito de tantas fábricas en China (y, por lo tanto, las perspectivas de los propios capitalistas chinos) dependa tanto de la inversión como de la demanda de consumo de los países más ricos. Del mismo modo, los capitalistas de estos países ricos se benefician de esta relación tanto en el sentido directo de obtener beneficios de esta producción, como de forma indirecta, ya que un suministro constante de bienes de consumo baratos para los trabajadores de los países ricos ayuda a mitigar el malestar creando una apariencia de prosperidad alimentada por el crédito.

Por otra parte, estas dependencias también suelen ser subnacionales, en el sentido de que determinadas regiones de un país suelen beneficiarse mucho más que otras. Esto significa que los intereses también pueden diverger dentro de los propios países, ya que el éxito de las ciudades costeras ricas puede no extenderse a las regiones pobres del interior que no tienen litoral, aunque estas zonas pobres sigan beneficiándose de forma indirecta del hecho de encontrarse dentro de un país «rico». Del mismo modo, el éxito de los capitalistas de un país es posible gracias a la explotación de los trabajadores de su propio país, al igual que de los trabajadores de otros lugares. La acumulación de una enorme riqueza por parte de los capitalistas chinos fue posible, obviamente, gracias a la explotación de los trabajadores chinos, aunque gran parte de esta riqueza también se distribuyó a empresas multinacionales con sede en Japón, Corea del Sur, Europa y Estados Unidos. Aunque los trabajadores finalmente recuperan una parte de esta riqueza social ampliada, solo es una pequeña fracción del total. Y lo que es más importante, no tienen ningún control sobre la capacidad productiva de la sociedad, a pesar de ser necesarios para la producción.

¿Una gran empresa?

Antes de concluir, será útil abordar la cuestión por última vez desde un ángulo ligeramente diferente. Anteriormente, hemos hecho hincapié en la realidad que vivimos donde dependemos del dinero para la supervivencia y hemos dado algunas explicaciones sobre la forma en que está estructurada la clase capitalista en China. Sin embargo, esta explicación es algo simplista, ya que el capitalismo puede utilizar muchos tipos diferentes de despliegue de las relaciones laborales (algunos de los cuales, como la esclavitud, no hacían depender a las personas de un «salario» monetario) y de formas diferentes de organización de clase dominante (a veces, por ejemplo, una clase de élite terrateniente no capitalista o semicapitalista es igualmente importante para el gobierno). Para ilustrar la flexibilidad de la producción capitalista en lo que respecta a las cuestiones de gobierno, utilicemos un sencillo experimento mental:

A menudo se habla de China como si el gobierno tuviera un control total sobre la producción y la población hubiera sido sometida a un lavado de cerebro

A menudo se habla de China como si el gobierno tuviera un control total sobre la producción y la población hubiera sido sometida a un lavado de cerebro para que obedeciera. Esto no es cierto en absoluto y mitos como este tienen una larga historia racista que se remonta a las narrativas del «peligro amarillo» del siglo XIX y se extiende hasta las representaciones orientalistas similares del país en los medios de comunicación actuales. Pero podemos aprovechar esta distorsión extrema de los hechos para argumentar sobre la naturaleza del capitalismo. Reimaginemos la pregunta en estos términos: ¿qué pasaría si China estuviera, de hecho, organizada como una gran corporación monopolística? ¿Qué pasaría si el Estado controlara realmente todas las fuerzas productivas? ¿Qué pasaría si estas fuerzas ni siquiera estuvieran organizadas en «empresas» individuales que compitieran entre sí por obtener beneficios, sino que su actividad estuviera planificada por una agencia central de planificación? Una vez más: ¡nada de esto es cierto! Pero imaginemos. Sin duda, se podría pensar que, si este fuera el caso, ya no sería correcto decir que China es capitalista.

Sin embargo, incluso este escenario inexistente de «China Inc.» cambia muy poco. Este hipotético monopolio a escala nacional, en el que todos los ciudadanos chinos serían empleados, seguiría siendo una empresa capitalista. Esto se debe a que, al fin y al cabo, seguiría compitiendo con otras empresas en el mercado mundial. Su supervivencia seguiría dependiendo de la supervivencia del capitalismo como sistema global.

Pensémoslo por un momento: ya existen grandes monopolios capitalistas, empresas totalmente «privadas» como Amazon y Walmart, que controlan cantidades de recursos y poblaciones de trabajadores comparables a las de países pequeños. Dentro de estas empresas, no hay mercados que guíen las transacciones. Los recursos se mueven entre departamentos de acuerdo con planes a gran escala formulados en las sedes corporativas, lejos de los lugares de trabajo reales.

Los monopolios son formas de dominación de clase, simple y llanamente

Pero estas no son instituciones «socialistas». En última instancia, sus planes internos están orientados al crecimiento, que solo puede garantizarse si la empresa compite con éxito contra otras en el mercado global. En otras palabras: son solo formas de contabilidad corporativa. Y la extensión de la contabilidad corporativa a más esferas de la economía no supone en modo alguno un desafío para la sociedad capitalista. De hecho, ¡es la propia tendencia a largo plazo del capitalismo! Una de las predicciones más consistentes de Marx es que la «escala social» de la producción aumentará. El ejemplo que da con más frecuencia es precisamente la tendencia hacia este tipo de monopolización. Pero esto no significa que dichos monopolios contengan en embrión una infraestructura de planificación socialista prefabricada. Son formas de dominación de clase, simple y llanamente. Marx consideraba que se trataba de una tendencia importante, no porque los monopolios proporcionen a los comunistas una maquinaria ya preparada para coordinar la producción, sino porque el aumento de la escala de producción también significa que más trabajadores se ven arrastrados a interactuar entre sí en todo el mundo de formas más complejas. Esto hace más visible el carácter social de la producción, al tiempo que plantea difíciles cuestiones estratégicas para cualquier movimiento potencialmente revolucionario –como se evidencia, por ejemplo, en el caso de los sistemas alimentarios y energéticos mundiales, donde su destrucción inmediata conduciría al hambre y la muerte masivas, mientras que el fracaso en desmantelar dichos sistemas a largo plazo conduciría a la devastación medioambiental con resultados aún peores–. En cada etapa del aumento general de la escala de producción, la posibilidad e incluso la necesidad de métodos alternativos y socialistas de coordinación se hacen cada vez más evidentes. Pero, de nuevo, dichos métodos son distintos y opuestos a los métodos de coordinación de los monopolios actuales. Esta es precisamente la razón por la que Marx consideraba la revolución como una necesidad. La contabilidad empresarial y el arte de gobernar capitalista nunca evolucionan simplemente hacia el socialismo.

Se podría sugerir entonces que la solución radica en «desvincular» la economía china del mercado mundial. A simple vista, podría parecer que esto resuelve el problema: toda la planificación que se ha llevado a cabo para servir al mercado mundial —y que, por lo tanto, podría considerarse planificación «capitalista», como ocurre en los monopolios existentes— se separa de este mercado, dejando intacto solo el aparato de planificación. Aunque no sea «socialista», esta planificación parece que, al menos, dejaría de servir a los imperativos capitalistas. Pero esto tiene tanto sentido como argumentar que Amazon o Walmart podrían «desvincularse» de la economía global.

Incluso si esto fuera políticamente posible, existen límites simples y prácticos que hacen que la propuesta sea absurda: dado que la mayor parte de la actividad planificada en estas empresas está orientada a obtener beneficios y servir al mercado, la «desvinculación» dejaría inútiles la gran mayoría de sus mecanismos de planificación interna. Toda la estructura empresarial se basa en imperativos capitalistas como obtener beneficios y servir al mercado. Si se eliminan estos imperativos, el «plan» se derrumba. Si se conservan, el «plan» buscará inmediatamente volver a vincularse a la economía global o, si esto no es factible, simplemente fracturarse y dar lugar de nuevo a imperativos capitalistas a escala local, recreando un mercado dentro de la esfera «desvinculada» basado en la competencia entre empresas o departamentos derivados del monopolio (independientemente de si son «estatales»).

El mismo problema básico se aplica a la perspectiva de «desvincular» la economía china de la mundial. De hecho, tal desvinculación es aún menos factible en este caso, dado el grado en que la producción mundial en su conjunto depende de la industria china y, lo que es más importante, a la inversa: el grado en que la industria china depende del mercado mundial. Una enorme parte de la producción en China está actualmente orientada a servir al mercado mundial, ya sea directa o indirectamente. En 2019, el comercio bilateral total de bienes de China ascendió a unos 4,6 billones de dólares (aproximadamente un tercio de su PIB ese año), lo que significa que China importó o exportó bienes equivalentes aproximadamente al PIB total de un país como Alemania. Incluso si China fuera un gran monopolio único dominado por mecanismos de planificación, este tipo de desvinculación sería prácticamente imposible, ya que una gran parte del negocio de ese monopolio está al servicio del mercado internacional.

Pero, por supuesto, China no es un gran monopolio único y su economía no está dominada por mecanismos de planificación. Las empresas chinas tienen una estructura muy similar a la de las empresas de cualquier otra parte del mundo. El crecimiento y la rentabilidad son sus objetivos fundamentales, y toda la estructura de estas corporaciones está orientada a garantizar dichos objetivos. Dada esta realidad, la «desvinculación» es aún más ridícula, ya que requeriría que miles de empresas chinas se lanzaran voluntariamente a la quiebra. Esto no es más probable que ocurra en China que en cualquier otro país del mundo.

Resumen

Repasemos los puntos básicos: China es un país capitalista. Esto es evidente en el hecho de que todo el mundo necesita dinero para sobrevivir y, por lo tanto, tiene que depender de «la economía». La mayor parte de la población es proletaria, lo que significa que no tiene ningún control sobre la producción y, por lo tanto, debe trabajar a cambio de un salario para sobrevivir. Solo la minoría de la población que es extremadamente rica, llamada clase capitalista, puede sobrevivir gracias a los beneficios de sus inversiones, lo que demuestra su propiedad de la producción. Si bien esta propiedad dictatorial es la característica central del régimen capitalista, los estados-nación surgen como la expresión política de este poder social. El Estado sirve como un medio necesario para que los capitalistas se coordinen y compitan entre sí, pero también ayuda a mantener las condiciones básicas para que la sociedad capitalista exista en primer lugar. Esto incluye la represión (policía, prisiones, ejército, etc.), el mantenimiento de un sistema legal basado en los derechos de propiedad y la movilización de la inversión pública (en infraestructura, sanidad, educación, etc.), todo lo cual implica la creación de un mito de los «intereses nacionales» compartidos y arraigados en la «cultura nacional».

En China, la clase capitalista gobierna directamente a través del partido-Estado. Los capitalistas ocupan todos los puestos de liderazgo dentro del partido comunista y el gobierno. Del mismo modo, la mayoría de los grandes capitalistas que no ocupan ningún cargo burocrático son, como mínimo, miembros del partido. Esto les permite estar «dentro del sistema», donde tienen acceso preferencial a los recursos (a través del crédito), mayor protección frente a la competencia de los capitalistas de otros países (a través de aranceles y subvenciones) y un puesto en la mesa para todas las decisiones importantes (a través de la infraestructura del partido). Los que quedan «fuera del sistema» son en su mayoría capitalistas más pequeños que aún no se han afiliado al partido, capitalistas rebeldes que se niegan a someterse a los demás y/o capitalistas más alineados con los intereses extranjeros. En realidad, la infraestructura del partido es caótica y a menudo violenta, ya que los capitalistas tienen intereses contrapuestos. Pero incluso si estuviera perfectamente coordinada y coordinada, y todos los capitalistas chinos fueran miembros, esto solo representaría una fracción de la clase capitalista global en competencia con otros.

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Como siempre, animamos a los lectores a reformatear estas respuestas para su uso en diferentes plataformas. Si has diseñado folletos o infografías utilizando estos materiales, envíanoslos (correo electrónico: chuangcn@riseup.net) para que podamos archivarlos aquí y volver a publicarlos en las redes sociales.

  1. Esta idea de «unidad en la separación» es fundamental en la crítica comunista de la sociedad capitalista. A menudo se utiliza para describir la forma en que la mayoría de nosotros formamos parte de la misma clase (el proletariado) y estamos sujetos a condiciones de vida fundamentales muy similares (necesitamos ganar dinero para sobrevivir), pero al mismo tiempo no podemos experimentar realmente esta unidad básica sin antes enfrentarnos a las formas en que somos claramente diferentes, a menudo expresadas en términos de identidad. El punto de vista progresista enfatiza esta diferencia y toma la identidad como punto de partida, negando cualquier unidad subyacente. Lo que nos parece un debate entre «progresistas» y «conservadores» es, en su mayor parte, un debate sobre cómo se ponderan y organizan estas identidades dentro de la sociedad. A menudo, el «marxismo» se presenta como un punto de vista «reduccionista de clase». En esta caricatura, los comunistas solo quieren que la gente olvide sus diferencias reales, reconozca la unidad subyacente que existe en esas condiciones fundamentales de vida y trabaje en conjunto. Pero esto es una falacia, una versión débil de un argumento contrario que alguien inventa solo para poder refutarlo fácilmente. La verdadera posición comunista es enfatizar la «unidad en la separación», reconociendo la realidad tanto de esa unidad realmente existente como las muchas separaciones de circunstancias e identidades que nos dividen. De hecho, ambas son interdependientes. La separación es la forma que adopta la unidad bajo el capitalismo. ↩︎

Colectivo editor de la revista Chuang

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8. El socialismo salvador, y China.

Para Formenti, en cambio, China parece ser uno de los pocos focos de optimismo, como nos cuenta en esta reseña de un libro de un dirigente sindical italiano en defensa del socialismo.

https://socialismodelsecoloxxi.blogspot.com/2026/06/solo-il-socialismo-ci-puo-salvare.html

Sábado, 6 de junio de 2026

Solo el socialismo puede salvarnos

Notas al margen de un libro de Giorgio Cremaschi y de un documento del CICIR (China Institutes of Contemporary International Relations)

Giorgio Cremaschi, líder histórico de la izquierda sindical (primero CGIL-FIOM y luego USB) y actualmente portavoz nacional de Potere al Popolo, interviene en el debate político italiano reviviendo la tradición del panfleto. Solo el socialismo puede salvarnos (Mimesis Editore) es un ejemplo clásico de este género literario, que se distingue por el hecho de que el autor expone un conjunto de análisis, hipótesis y tesis políticas mediante un lenguaje claro y comprensible, evitando sobrecargar el texto con un aparato de notas y/o con complejos argumentos teóricos. Se trata de una solución que presenta ventajas e inconvenientes, empezando por el hecho de que, frente a la claridad, se encuentra el carácter apodíctico de afirmaciones que requerirían un mayor análisis. Pero aquí no pretendo ponerme en la piel del crítico «académico» para hurgar en los límites formales de este tipo de obra. Me interesa más bien poner de relieve tanto los contenidos del libro que me siento capaz de compartir casi en su totalidad como aquellos que me dejan insatisfecho o perplejo.

Empiezo por el título. Al afirmar que solo el socialismo puede salvarnos, Cremaschi tiene en mente el famoso eslogan —Socialismo o barbarie— que Rosa Luxemburg acuñó en el momento en que los partidos socialistas adheridos a la II Internacional se hundían —con raras excepciones— en la ignominia al votar a favor de los créditos de guerra, es decir, al sacrificar en el altar del patriotismo burgués los principios de la solidaridad internacional entre los proletarios de las distintas naciones europeas. El grito de Luxemburg, escribe Cremaschi, es más actual que nunca ante la amenaza inminente de una Tercera Guerra Mundial, de la que el matadero ucraniano, el genocidio de Gaza y la agresión imperialista contra Irán son otros tantos preludios.

 

Hoy, al igual que hace un siglo, la locura belicista contamina Europa, con la diferencia de que esta vez no enfrenta a unas naciones europeas contra otras, sino que lanza a toda Europa Occidental contra Rusia. Cabe señalar que en el libro de Cremaschi falta una reconstrucción clara y explícita de las modalidades mediante las cuales el Occidente euroatlántico ha provocado a Rusia, poniéndola en la situación de intervenir militarmente en Ucrania para proteger a las poblaciones rusoparlantes de la limpieza étnica desatada por el régimen neonazi de Kiev, y para impedir que la OTAN coloque sus armas atómicas a pocos cientos de kilómetros de Moscú.

En cambio, el autor denuncia sin reservas la naturaleza reaccionaria, antisocialista y belicista de una Unión Europea que: 1) ha optado por el rearmamento como solución a la crisis económica, sacrificando el gasto social en aras de los intereses de la industria armamentística; 2) ha aceptado sumisamente el dictado de Washington que le impone asumir un conflicto con Rusia que va en contra de sus propios intereses, precisamente en el momento en que EE. UU. tiende a desvincularse del escenario europeo (« Los líderes europeos creen que pueden continuar la política de servilismo hacia EE. UU. sin EE. UU.», comenta irónicamente Cremaschi y, mientras aceptan su posición subordinada frente al dominus de ultramar, añade, lo adelantan por la derecha saboteando cualquier solución negociada del conflicto ruso-ucraniano); 3) no se coloca en una posición subordinada solo frente a EE. UU., sino también frente a ese modelo reaccionario para todo Occidente que es Israel. Así, los políticos, los medios de comunicación y los académicos occidentales (salvo excepciones) niegan la naturaleza genocida de la guerra israelí contra los palestinos, alimentan la propaganda proisraelí (de derecha, centro e «izquierda») que equipara el antisionismo con el antisemitismo, se alinean con el fundamentalismo cristiano que, olvidando su propio pasado antisemita, reconoce y exalta a Israel como «Estado de la Biblia» (la Ley Fundamental de Israel de 2017, recuerda Cremaschi, define a Israel como «Estado de los judíos», revelando su vocación colonialista y racista); 4) se mancha, por último, de esa vergonzosa operación de revisionismo histórico por la que el Parlamento Europeo (en 2019) equiparó el comunismo y el nazismo, con la complicidad de las «izquierdas» socialdemócratas.

Passo ahora a una serie de definiciones utilizadas por Cremaschi que combinan los términos liberalismo, democracia y fascismo; definiciones que, si bien ponen de relieve procesos reales, corren el riesgo de quedar atrapadas en significados obsoletos.

Los procesos reales en cuestión son, por orden: la conservación puramente formal (procedimental) de la democracia, que se va vaciando progresivamente de contenido mientras sus principios y valores siguen siendo exaltados de palabra (¡sobre todo para justificar las guerras contra países calificados de autoritarios o totalitarios por oponerse al imperialismo occidental!); el fin de la llamada globalización: ante el hecho de que sus efectos han sido, por un lado, la repetición de crisis financieras cada vez más frecuentes y catastróficas y, por otro, el formidable auge de la economía china y el creciente liderazgo de Pekín frente a los países del Sur del mundo, a lo que siguió la liquidación del liberalismo, sustituido por el retorno al proteccionismo (que, por lo demás, nunca se abandonó, sino aplicado de forma selectiva en detrimento de los países periféricos y semiperiféricos: vivimos en un sistema dirigido por élites que se proclaman liberales pero actúan de manera totalmente opuesta, escribe Cremaschi); el hecho de que la contrarrevolución neoliberal no solo ha arrollado el modelo soviético, sino también el socialdemócrata, como lo certifica el colapso electoral de los partidos occidentales que se remiten a dicha tradición («simul stabunt simul cadent», por citar lo que dijo Bertinotti en un diálogo (1) conmigo publicado hace unos años); ; por último, la gentrificación de las metrópolis occidentales, véase el caso de Milán, transformada en un «parque de atracciones para los ricos» y abandonada por cuatrocientas mil personas que ya no podían permitirse vivir allí.

Cremaschi atribuye estos y otros fenómenos (crecimiento exponencial de las desigualdades, caída de los salarios, aumento de la jornada laboral, reducción de los derechos sociales y civiles, recortes en el gasto social, etc.), típicos del actual sistema occidental, a un régimen «liberal fascista». «Liberal-fascista» (y «social-fascista») son términos acuñados hace un siglo por los partidos comunistas de la III Internacional para denunciar la debilidad, si no la connivencia sustancial, de los partidos liberales y socialdemócratas frente al movimiento fascista. Ambos adjetivos fueron abandonados tras el ascenso al poder del nazifascismo en Alemania, Italia y otros países europeos, a raíz de la decisión de adherirse a los frentes de unidad popular. Dado que, en los años entre las dos guerras mundiales, hablar de liberal-fascismo estaba plenamente justificado por las simpatías declaradas de la burguesía angloamericana (basta citar, entre otros, a Churchill, Eduardo VIII y Ford) hacia Hitler y Mussolini como puntas de lanza de la lucha contra el comunismo, ¿es lícito actualizar el término liberal-fascismo en el contexto histórico actual?

 

Partamos de la definición que da Cremaschi. El liberal-fascismo, escribe, consiste en que todos los contenidos reaccionarios del neofascismo se asumen tras una fachada liberal.

Lo cual ocurre en ausencia de una resistencia sustancial por parte de la izquierda oficial, que fue desapareciendo a medida que las socialdemocracias se convertían al credo liberalista. Hoy, concluye Cremaschi, la izquierda liberal quiere conservar el presente mientras que la derecha quiere volver al pasado, y aquí surgen dos objeciones. En primer lugar, en las últimas décadas, las izquierdas oficiales no han conservado en absoluto el presente. Por el contrario, como recuerda el propio Cremaschi, se han erigido en promotoras de «reformas» como la abolición de la escala móvil y del artículo 18, la reforma del artículo V de la Constitución, la conversión de las unidades sanitarias locales en empresas sanitarias locales (con directivos al mando), la autonomía escolar, la reforma de las pensiones, etc. Es decir, han iniciado un proceso de transformación del sector público en una empresa gestionada con criterios privados; por no hablar de decisiones de política internacional como la participación activa en las guerras promovidas por la OTAN. En pocas palabras: han allanado el camino para el giro reaccionario de un liberalismo que se había separado de la democracia al menos desde los años 80 del siglo XX, y han contribuido a difundir la idea de que cualquier acto que limite los privilegios de los más ricos es socialismo.

Pero también es inexacta la afirmación de que la derecha quiere volver al pasado. El sello distintivo de la actual derecha ultrarreaccionaria (desde Trump hasta Merz, pasando por Egon Musk y compañía) no es la nostalgia por el fascismo de antaño, sino una utopía ultraliberal (libre mercado más dura represión del conflicto social) teorizada por la escuela de Chicago y por von Hayek, experimentada en el Chile de Pinochet y relanzada por las cúpulas de la UE (véase la masacre social perpetrada contra el pueblo griego). Y una utopía «futurista» y ultratecnológica de corte ultramoderno y, de hecho, posmoderno (véanse los delirios poshumanos asociados a la Inteligencia Artificial).

Si el término «liberal fascista» es impropio, ¿cómo definir los regímenes occidentales actuales? Personalmente, prefiero definirlos, en pocas palabras, como liberales, porque el liberalismo sin democracia es, por su propia naturaleza, reaccionario, mientras que el binomio liberalismo-democracia es un constructo artificial fruto de los compromisos que décadas de luchas proletarias habían impuesto a las burguesías occidentales antes de que la contrarrevolución liberal los barriera. Soy consciente de que se trata de una verdad difícil de asimilar para una tradición marxista occidental que ha cultivado y alimentado durante mucho tiempo la ilusión de una posible convivencia, si no incluso de una posible síntesis, entre los principios liberales y los principios socialistas. Basta pensar que incluso un feroz crítico marxista del liberalismo como fue Domenico Losurdo llegó a escribir que los comunistas tenían algo que aprender de los liberales (2). Pero si es cierto —y yo creo que lo es— que, como escribe Cremaschi, no debemos tener miedo de declararnos comunistas, y si es cierto, como escribe también —y en esto también estoy de acuerdo—, que este sistema no es reformable y que todo cambio real requiere luchas radicales y revolucionarias (yo diría revolucionarias más que radicales, adjetivo ya manido), entonces hay que decir que el sistema en cuestión es liberal, no liberal-fascista, para no alimentar el equívoco de que, una vez depurado del fascismo, incluso quien se declara comunista podría convivir con él.

 

Como comunistas, estamos en contra de la guerra y, si se está en contra de la guerra, hay que estar en contra del rearme y, si se está en contra del rearme, hay que estar en contra de la OTAN y de la UE. Además: como comunistas, somos necesariamente también ecologistas, pero no existe un ecologismo que no sea socialista. Son siempre palabras de Cremaschi, que a su vez remiten al dicho de Luxemburg: «socialismo o barbarie». Palabras muy acertadas, pero ¿podemos compartirlas con una izquierda liberal que se ha vuelto euroatlántica y que «se ha refugiado entre los acomodados y los bienpensantes»? Como se ve, la línea divisoria no está entre el socialismo y el liberal-fascismo, sino entre el socialismo y el liberalismo, porque la izquierda oficial se declara antifascista pero, en cuanto liberal, comparte con la derecha el anticomunismo. Las categorías de derecha e izquierda han muerto desde el momento en que, con la conversión de la izquierda al liberalismo, solo existen dos derechas. Por eso, el que suscribe hace tiempo que ya no se considera «de izquierda», porque, si se tiene el valor, como nos exhorta Cremaschi, de declararse comunista, ya no tiene sentido declararse «de izquierda» (¡es decir, liberal!).

***

Una vez agotadas estas cuestiones, aparentemente terminológicas pero en realidad sustanciales, toca abordar el quid de la cuestión de lo que implica tener el valor de declararse comunista aquí (es decir, en Italia y en Occidente) y en la actualidad. El riesgo de que tal reivindicación se reduzca a un acto simbólico de testimonio es evidente, si se tiene en cuenta que en Europa los partidos comunistas —allí donde existen— se han reducido a su mínima expresión o —como es el caso de Italia— a una galaxia de grupúsculos que compiten entre sí por un puñado de votos. Para darle un significado concreto, es necesario definir a los sujetos políticos y sociales que deberían traducir el lema «socialismo o barbarie» en acción concreta. Doy por sentado que Cremaschi, dado que ocupa el cargo de portavoz nacional de Potere al Popolo, identifica en dicha formación el núcleo de un proyecto político capaz de crear las condiciones, si no de llevar a cabo, de un proceso de transformación de lo existente, pero no pretendo juzgar aquí la validez de tal elección. Me limitaré más bien a analizar la forma en que Cremaschi imagina que puede o debe tener lugar dicho proceso y quién podría o debería llevarlo a cabo.

Me parece que se puede decir que lo imagina como una reanudación del proceso histórico —interrumpido de forma abrupta y brutal por la contrarrevolución liberal— iniciado tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Un proceso que ha visto, a nivel mundial, por un lado, la expansión del campo del socialismo real (por cierto: en el libro falta un juicio claro sobre la naturaleza de esa experiencia, pero esto sería pedir demasiado, dado que la cuestión es demasiado compleja para abordarla en un panfleto), por otro, la emancipación de las naciones y los pueblos sometidos a siglos de dominio y opresión colonial; a nivel nacional, la aprobación de una Constitución «marcada por ideas y principios socialistas» (esta es la valoración que hacen los gigantes de las finanzas mundiales, valoración que personalmente considero dictada por el hecho de que, para estos sujetos, basta con poner algún límite a la «libertad» de los superricos para ser definidos como socialistas); un cierto control público sobre la economía, algunas nacionalizaciones, reformas progresistas de la sanidad, la educación y los servicios públicos, el bienestar social y los derechos laborales, etc.

En pocas palabras, Cremaschi mira con nostalgia el compromiso keynesiano de los treinta años posfascistas, que evidentemente ve a través de las gafas tollattianas de la democracia progresista, de una larga marcha en las instituciones destinada a concluir con la transición al socialismo. Y mira, con aún mayor nostalgia, hacia la época de las grandes luchas obreras de los años sesenta y setenta, hacia ese sindicato de delegados de base que denomina «socialismo de los trabajadores» y que considera destinado a renacer: de hecho, a pesar de todas las derrotas, escribe que «no debemos tener miedo, sino confiar en el futuro».

 

¿De dónde saca tanto optimismo, pero sobre todo cómo justifica la desastrosa secuencia de derrotas que ha permitido el triunfo de lo que él denomina el régimen liberal-fascista? Empezaré por la segunda pregunta. ¿Fue todo culpa de la «traición» de los burócratas que dirigían el PCI y los sindicatos? Sus recurrentes advertencias de no volver a confiar nunca más el control del puente de mando a los burócratas parecen confirmar esa tesis. Personalmente, estoy bastante convencido de que el giro liberal y atlantista de aquella izquierda estaba inscrito en su código genético mucho antes de finales de los años ochenta. Véase la declaración de Berlinguer sobre el agotamiento del impulso propulsor de la Revolución de Octubre y sobre el sentirse protegidos bajo el escudo de la OTAN (¡que entretanto tramaba complots golpistas!). Véase también la represión contra la base obrera por parte de Lama y sus socios, una cúpula sindical decidida a restaurar la «normalidad» interrumpida por la explosión de las luchas.

 

Por último, estoy convencido de que los «treinta años gloriosos» del compromiso keynesiano no fueron el primer paso hacia la transición socialista, sino una táctica contingente, impuesta al capitalismo occidental por las condiciones socioeconómicas muy particulares de la posguerra. La cuestión es que el marxismo occidental estaba contaminado desde sus orígenes por el virus liberal: de ahí su radical desconfianza hacia el socialismo «real», tan sucio y diferente del que soñaban las almas bellas de nuestros intelectuales, por no hablar del socialismo «autoritario» de la República Popular China.

 

Pero incluso si admitimos que los treinta años dorados representaron lo que sostiene Cremaschi, ¿cómo podemos esperar que renazcan? «Porque el genocidio palestino ha suscitado un gran movimiento que ha dicho “ya basta”», responde. La gran movilización contra el genocidio del Estado fascista israelí (en el caso del régimen de Tel Aviv, el adjetivo es plenamente adecuado) es sin duda un acontecimiento extraordinario, pero en las últimas décadas hemos visto otros, algunos de ellos no menos imponentes (desde el «partido mundial de la paz», como se bautizó la gigantesca movilización internacional contra la guerra en Irak, hasta Occupy Wall Street, desde las Primaveras Árabes hasta los chalecos amarillos, pasando por Black Lives Matter, y los ejemplos podrían multiplicarse); sin embargo, ninguno de ellos ha evolucionado hacia un movimiento radicalmente anticapitalista y antiimperialista. Son oleadas de ira e indignación que crecen, se desatan y luego se desvanecen. Y las cosas no podrán ser de otra manera, mientras no se constituya un núcleo de planificación y organización capaz de dar continuidad a ese movimiento ondulatorio.

Pero, sobre todo, mientras este núcleo, si es que llega a surgir, no se haya vacunado contra el virus liberal que también se aloja en las filas de la izquierda «radical», donde se incrusta bajo la forma de una cultura woke que promueve mentalidades identitarias, individuales y/o de grupo.

 

Cremaschi no ignora el problema. En el capítulo dedicado al feminismo, por ejemplo, escribe que «algunas feministas occidentales se han prestado a este juego de poder según el cual la liberación de las mujeres pasaría por la afirmación de los valores del capitalismo occidental en el mundo». El problema es que no se trata de «algunas» feministas. El feminismo de los años setenta se inspiraba en gran medida en el marxismo y, aunque reivindicaba su propia autonomía, era consciente de que no hay liberación de la mujer (ni protección del medio ambiente, ni liberación del racismo, del colonialismo, etc.) si no es en el socialismo. En el movimiento feminista mayoritario de hoy, esa conciencia es marginal, mientras que la mayoría, como admiten autorizadas autoras (3), se alinea con los principios y valores del liberalismo occidental.

***

Volvamos al tema del sujeto de la transformación. Los movimientos de los años setenta teorizaban sobre la alianza entre obreros y estudiantes, descritos como una vanguardia política generada por el proceso de proletarización de las clases medias. Esa alianza se desintegró como la nieve al sol tan pronto como las luchas obreras comenzaron a remitir y los estudiantes volvieron a las filas de una clase media menos proletarizada de lo que se había supuesto, conservando parte de sus aspiraciones individualistas-libertarias y descartando las socialistas -igualitarias. Una ruptura que Boltanski y Chiapello (4) han descrito magistralmente como una divergencia entre la crítica social y la crítica artística, y que ha permitido a las élites neoliberales integrar en su instrumental hegemónico el liberalismo «de izquierda».

Proyectos como el de Potere al Popolo, del que forman parte integrante los análisis de Cremaschi y otros compañeros, se basan en la idea de que, en el nuevo contexto social, político y económico generado por la crisis económica y la amenaza inminente de guerra, es posible reconstruir, aunque sea sobre nuevas bases, la alianza de hace medio siglo. Obviamente, para Cremaschi —y no podría ser de otra manera, dada su trayectoria como líder de la izquierda sindical—, la nueva clase obrera —con especial atención a los sectores de la logística y del nuevo sector terciario— está llamada a desempeñar un papel de primer orden en la alianza en cuestión.

 

Por el contrario, hay quienes —véase el extenso análisis crítico (5) que Alessandro Visalli dedica a la obra de un autor como Emiliano Brancaccio, en particular a su último libro, con el sintomático título de Libercomunismo

(6)—describe al sujeto variado y multiforme «objetivamente» antagonista (debido a su supuesta unificación tras el proceso de centralización capitalista) como la suma de una plétora de sujetos (mujeres, jóvenes, estudiantes, homosexuales, queer, lgbtq, migrantes, etc., etc.) en la que la clase obrera se confunde hasta desaparecer. Paradójicamente, estos dos puntos de vista, aparentemente divergentes, terminan convergiendo de hecho en la concepción negriana de la subjetividad antagonista como «multitud», concepción falsificada por la impotencia de los «nuevos movimientos» ante cada salto cualitativo realizado por la contrarrevolución liberal.

Cada vez que planteo este tipo de críticas, me preguntan: vale, ¿y usted qué propone entonces? La respuesta es que, francamente, no lo sé. He desarrollado una serie de ideas y análisis teóricos en mis libros, pero no me siento capaz de presentar propuestas concretas ante la ausencia de un sujeto político con el que pueda identificarme y confrontarme. ¿Debemos, pues, rendirnos ante la inevitabilidad de la guerra con la que el sistema liberal se prepara para resolver la crisis? Obviamente, no pienso eso, pero sigo siendo pesimista —con la esperanza de que se me desmienta— respecto a la capacidad de un marxismo contaminado por los principios y valores liberales para suscitar y hegemonizar una oposición pacifista susceptible de evolucionar hacia un proceso revolucionario.

Espero más bien en los efectos que tendrá la sacudida a la que se enfrentará Occidente tras su inevitable derrota económica, política y militar (7), los cuales tal vez puedan crear las condiciones para reabrir una rendija hacia un futuro alternativo. Del mismo modo que espero que dicha derrota pueda madurar sin replicar la carnicería de las guerras mundiales del siglo XX. Pero si eso ocurre, se lo deberemos a esa China socialista que los comunistas liberales se obstinan en considerar como una gran potencia capitalista que compite con Estados Unidos por el dominio mundial.

***

En esta segunda parte se da por sentado que China es un país socialista, por lo que no se volverán a exponer los argumentos con los que he fundamentado tal juicio en una serie de libros y en varios artículos publicados en estas páginas; en cambio, remito, para un mayor análisis del tema, a los dos volúmenes de Oltre l’Occidente, de próxima publicación por la editorial Meltemi (el primero, de Alessandro Visalli, saldrá a la venta dentro de dos semanas; el segundo, de mi autoría, en la primera quincena de julio). Dicho esto, explicaré por qué es precisamente la existencia de una gran potencia socialista como China lo que nos permite albergar la esperanza de que la Tercera Guerra Mundial a pedazos, por utilizar la fórmula del papa Francisco, no degenere en un conflicto global devastador. A continuación, sostendré que, si bien es cierto que «solo el socialismo puede salvarnos» de esta amenaza, no es seguro que eso baste para evitar que Europa se precipite hacia el abismo de una guerra «regional» suicida contra Rusia.

 

Lo que inspira mi (moderado) optimismo respecto a la posibilidad de evitar una Tercera Guerra Mundial que se extienda a todo el planeta es un documento titulado «Los grandes cambios en el mundo y el camino hacia la coexistencia entre China y Estados Unidos», publicado el pasado 13 de mayo por el Instituto Chino de Relaciones Internacionales Contemporáneas (CICIR) (8).

El documento parte de la premisa de que el mundo actual se ve sacudido por cambios trascendentales de una rapidez e intensidad sin precedentes que provocan turbulencias y riesgos de un alcance igualmente inédito, por lo que la búsqueda de nuevos equilibrios y de nuevas garantías de estabilidad y seguridad se convierte en un imperativo ineludible. La manifestación más evidente de estas convulsiones es la crisis del orden geopolítico mundial. «El viejo orden —escriben los autores del documento con una implícita referencia a Gramsci— se está desmoronando, pero aún no se ha establecido un nuevo orden».

En esta situación, el mundo adolece de un «déficit global en materia de paz, desarrollo, seguridad y gobernanza», como demuestran los acontecimientos de estos primeros meses de 2026, en los que, a la prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania —para la que aún no se vislumbra una solución— se han sumado la crisis venezolana y el enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán. El impacto de estos conflictos, leemos en el documento, «influye en las expectativas del mercado en los sectores globales de la energía, el transporte marítimo, la química y la alimentación», y los riesgos para la seguridad se extienden «a través de las cadenas de suministro, los mercados financieros y las expectativas sociales».

No menos portador de desafíos parece ser el desarrollo revolucionario de la tecnología. El documento insiste en particular en el tema de la inteligencia artificial, que «representa al mismo tiempo una fuerza motriz significativa de la nueva ola de revolución tecnológica y una nueva fuente de riesgos para la seguridad» en ámbitos como el nuclear, el biológico, el informático, el financiero y el social. Pero la novedad más importante, para los autores del documento que estamos comentando, es el nuevo equilibrio de poder que se está perfilando entre China y Estados Unidos. Durante el XIV Plan Quinquenal, la fuerza de China ha crecido significativamente en los planos económico, científico, tecnológico, cultural y militar. Hasta tal punto que los propios Estados Unidos han tenido que reconocerlo, de modo que la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense de 2025 «reconoce que la relación entre China y Estados Unidos se ha transformado en una relación casi paritaria». El documento define este «empate» entre las dos superpotencias como un «estancamiento estratégico». Dicho esto, se trata de un concepto elaborado hace décadas por Mao, en referencia al conflicto chino-japonés (9), y consiste en explicar por qué, según los autores, esta situación —que muchos comentaristas equiparan a la denominada «trampa de Tucídides» (la inversión de roles entre viejos y nuevos hegemones genera inevitablemente una o más guerras)— puede, por el contrario, conducir a una forma inédita de convivencia pacífica.

La palabra clave para interpretar el sentido del estancamiento estratégico es interdependencia. La diferencia entre la situación actual y el escenario de la Guerra Fría entre EE. UU. y la URSS radica en el hecho de que, mientras que Rusia y Estados Unidos eran dos mundos «paralelos», con escasos niveles de conexión e intercambio recíprocos, China y Estados Unidos son dos economías que dependen fuertemente una de otra en múltiples aspectos. Estados Unidos ha intentado por todos los medios debilitar a China, golpeándola con aranceles, prohibiciones y sanciones de todo tipo (sobre todo en el ámbito tecnológico),

pero China «ha demostrado valentía y habilidad para contrarrestar estos ataques, haciendo frente con determinación y confianza a las políticas de contención y represión de Estados Unidos, defendiendo así sus legítimos derechos e intereses», hasta el punto de hacer comprender a su interlocutor que las políticas agresivas se volvían en contra de sus propios intereses. El estancamiento estratégico, argumenta el documento, ha entrado así en una nueva fase en la que cada una de las partes se ve obligada a reconocer en la otra «un adversario respetable». Para que las relaciones sino-estadounidenses sean estables, «el requisito fundamental es el respeto mutuo de la soberanía territorial, los sistemas sociales y las vías de desarrollo»; en particular, Estados Unidos «no puede intentar fácilmente “moldear” el contexto estratégico chino, ni mucho menos tratar de “cambiar a China” mediante la máxima presión». Deben comprender que la actitud cooperativa resulta ventajosa para ambas partes, al igual que la actitud agresiva perjudica a ambas.

 

Entre las consideraciones finales, cabe citar el papel de liderazgo de China frente a los países del Sur del mundo, la desconfianza —incluso entre las naciones «aliadas»— hacia la política desestabilizadora que Estados Unidos ha llevado a cabo en los últimos años, la advertencia sobre los límites insalvables y los errores de evaluación estratégica que podrían desembocar en conflictos y enfrentamientos, con especial énfasis en el carácter de «línea roja» de la cuestión de Taiwán («Estados Unidos debería comprender que la reunificación de las dos orillas del estrecho de Taiwán es una tendencia histórica inevitable» y reconocer plenamente «la naturaleza y la peligrosidad de las fuerzas separatistas que abogan por la independencia de Taiwán», absteniéndose de apoyarlas) . En cuanto a las referencias a intereses comunes, colaboración, coexistencia pacífica, intercambios culturales, etc., etc., no menoscaban, en mi opinión, el carácter marcadamente asertivo del documento, elaborado por expertos que pertenecen a las más altas esferas del Partido Comunista. La esencia del discurso es que China considera que Estados Unidos desearía contrarrestar su ascenso, pero no puede hacerlo, en la medida en que entre esta voluntad y la posibilidad de llevarla a cabo la distancia se ha vuelto ya insalvable.

 

Ciertamente, este razonamiento tiene un punto débil, que consiste en un cierto exceso de confianza en la racionalidad de la contraparte, confianza que, en mi opinión, subestima la imprevisibilidad, no tanto de una personalidad vacilante como la del actual presidente estadounidense, sino de la delirante visión del papel escatológico que Dios asignaría a Washington, compartida por muchos exponentes de la élite neoconservadora estadounidense (10). Dicho esto, queda el hecho de que, independientemente de cómo se considere al régimen chino, su mera existencia, así como el hecho de que resulte mucho menos expuesto a los chantajes económicos estadounidenses (precisamente debido a las características peculiares del socialismo al estilo chino) de lo que lo estaba la Unión Soviética, constituyen la mejor garantía contra la degeneración de las actuales guerras regionales en una guerra global.

Sin embargo, esto no nos protege de la locura belicista de Europa, que no puede contrarrestarse con una movilización genéricamente pacifista, por muy imponente que sea. Por lo tanto, Cremaschi tiene razón al afirmar que solo el socialismo puede salvarnos, siempre y cuando las izquierdas radicales que se autodenominan socialistas (o incluso comunistas) se liberen del virus liberal y se decidan a adoptar posiciones claras, no solo sobre el genocidio palestino y las agresiones a Venezuela, Irán y Cuba, sino también sobre la cuestión ucraniana: tras las infinitas pruebas del carácter ferozmente reaccionario del régimen de Kiev, ya no es posible alinearse con los medios de comunicación occidentales que parlotean de «agresión ilegal» a Ucrania en nombre de un «derecho internacional» hecho a la medida de los intereses del imperialismo euroatlántico.

Notas

(1) Véase F. Bertinotti (entrevista con C. Formenti), Rosso di sera, Jaka Book, Milán 2015.

(2) La afirmación se encuentra en D. Losurdo, La questione comunista. Storia e futuro di un’idea, Carocci, Roma 2021.

(3) Véase N. Fraser, Fortune of feminism, Verso, Nueva York 2013.

(4) Véase L. Boltanski, L. Chiapello, Il nuovo spirito del capitalismo,Mimesis, Milán-Udine 2014.

(5) Véase A. Visalli, «Intorno a Emiliano Brancaccio e il ‘Libercomunismo’», https://tempofertile.blogspot.com/2026/05/intorno-emiliano-brancaccio-e-il.html

(6) E. Brancaccio, Libercomunismo. Scienza dell’utopia, Feltrinelli, Milán 2026.

(7) Véase E. Todd, La derrota de Occidente, Fazi, Roma 2024.

(8) El documento puede consultarse en la dirección https://chinadiplomacy.org.cn/2026-05/13/content_118491806.shtml

(9) En un escrito de 1938, «Sobre la guerra prolongada», Mao escribió que existen tres fases para ganar una guerra prolongada librada por una potencia más débil contra un adversario más fuerte (en aquel momento se refería a la guerra entre China y Japón): defensa estratégica, estancamiento estratégico, contraofensiva estratégica. El uso del término «estancamiento estratégico» (que connota la fase de equilibrio entre las fuerzas tras la primera fase, en la que la parte débil logra evitar la aniquilación) es implícitamente asertivo, en la medida en que contempla la fase posterior en la que la parte inicialmente más débil toma la iniciativa y vence.

(10) Al integralismo cristiano (de inspiración evangélica y filosionista), que inspira al ala más radical de los neoconservadores estadounidenses, se dedican numerosos artículos publicados en los primeros números de este año de la revista mensual de geopolítica «Limes».

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9. Resumen de la guerra en Irán, 6 de junio.

El seguimiento en directo de Middle East Eye.

https://www.middleeasteye.net/live/iran-war-live-israel-says-it-will-control-bridges-and-area-south-lebanons-litani-river

En directo: El jefe del Ejército libanés se dirige a Pakistán en el marco de la mediación sobre la guerra con Irán

Un ataque israelí mata a tres soldados del Ejército libanés en el sur

Puntos clave

Kuwait y Baréin emiten alertas a medida que las tensiones se extienden más allá de Ormuz

EE. UU. afirma que siete misiles iraníes lanzados hacia Kuwait y Baréin no alcanzaron sus objetivos

Araghchi rechaza la acusación de que Irán esté utilizando el Líbano como moneda de cambio

Actualizaciones en directo

Arabia Saudí rechaza la «violación de la soberanía del Líbano» por parte de Israel

Hace 1 minuto

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí condenó lo que describió como la continua agresión israelí contra el Líbano, expresando su «condena y denuncia en los términos más enérgicos» de las acciones de Israel.

En un comunicado, el ministerio reafirmó el rechazo de Arabia Saudí a los ataques contra las Fuerzas Armadas Libanesas y a las violaciones de la soberanía del Líbano.

Asimismo, expresó sus condolencias a las familias de los militares libaneses que perdieron la vida mientras cumplían con lo que describió como sus deberes nacionales.

El ministro pakistaní transmite un «mensaje importante» a Jamenei durante su visita a Teherán

Hace 14 minutos

El ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, afirmó que su homólogo pakistaní, Mohsin Naqvi, se reunió con él en Teherán y que las conversaciones versaron sobre la seguridad fronteriza, los esfuerzos antiterroristas y la lucha contra el tráfico de drogas.

Naqvi afirmó que había transmitido un mensaje «importante» del mariscal de campo general Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán, y del primer ministro Shehbaz Sharif al líder supremo de Irán, el ayatolá Seyyed Mojtaba Jamenei, en relación con la situación regional.

El ministro iraní señaló que ambos países habían acordado trabajar para aumentar los intercambios económicos bilaterales hasta los 10 000 millones de dólares, según la agencia de noticias iraní ISNA.

Momeni también agradeció a Pakistán lo que describió como su papel activo a la hora de ayudar a reducir las tensiones entre Irán y Estados Unidos.

También se espera que Naqvi mantenga conversaciones con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, durante su visita.

Hezbolá afirma haber llevado a cabo 22 ataques contra las fuerzas israelíes en el sur del Líbano

Hace 23 minutos

Hezbolá afirmó haber llevado a cabo 22 ataques contra las fuerzas israelíes en el sur del Líbano el sábado, dirigiéndose contra soldados, tanques y posiciones militares con drones de ataque, descargas de cohetes y fuego de artillería.

Según el comunicado de fin de jornada del grupo, se lanzaron ataques contra las fuerzas israelíes en Odaisseh y Wadi Hunin, cerca de la frontera, así como en al-Qantara, Bint Jbeil, Rashaf y en los alrededores del castillo de Beaufort, en Nabatieh, que las fuerzas israelíes tomaron a principios de esta semana.

Hezbolá también afirmó haber atacado a soldados israelíes cerca del centro de detención de Khiam con un dron Ababil, alegando que hubo víctimas.

El grupo afirmó que las operaciones tenían por objeto disuadir a Israel y evitar nuevas acciones militares contra el Líbano.

El papa León afirma que la guerra contra Irán no cumple los criterios católicos de «guerra justa»

Hace 34 minutos

El papa León afirmó que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán no cumple los criterios de una «guerra justa» según la doctrina católica, reiterando una postura que ya había expresado anteriormente durante una visita a Madrid.

En respuesta a los periodistas, el jefe de la Iglesia católica declaró: «En Irán no se dan los criterios para una guerra justa».

Añadió que la teoría tradicional de la guerra justa se desarrolló en una época en la que la humanidad no podía imaginar el poder destructivo de las armas modernas.

Estas declaraciones se producen tras un desacuerdo anterior con el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, quien había defendido el conflicto como una «guerra justa», una caracterización que el papa rechazó.

Un soldado israelí mata a un bebé palestino de siete meses y luego se marcha

Hace 1 hora

Soldados israelíes mataron a un bebé palestino de siete meses en la Cisjordania ocupada tras abrir fuego contra el coche de su familia, a pesar de que el vehículo se detuvo cuando se le ordenó.

El niño, llamado Sam Fahd Abu Haikal, recibió un disparo el viernes por la tarde en la zona de Tel Rumeida, en Hebrón, mientras viajaba con sus padres, su hermano de 11 años y su abuela. Fue trasladado al hospital en estado crítico y falleció más tarde.

El viernes era el día en que cumplía siete meses.

Su abuela, Ferial Abu Haikal, declaró a Reuters que la familia se detuvo al ver vehículos militares israelíes y soldados delante de ellos. Afirmó que, en un primer momento, pensaron que los disparos eran de advertencia.

«Una bala alcanzó a mi nieto, le atravesó la cara y le atravesó la cabeza, impactando en la mejilla de su madre, donde quedó alojada», declaró la abuela.

Leer más: Soldado israelí mata a un bebé palestino de siete meses y se marcha sin más

Palestino detenido tras defenderse de un ataque de colonos israelíes

Hace 1 hora

Las fuerzas israelíes detuvieron a un conductor palestino después de que este se defendiera durante un ataque perpetrado por colonos israelíes en la Cisjordania ocupada el sábado.

El incidente se produjo después de que los colonos lanzaran piedras contra vehículos en el sur de Belén, tras un intento de las fuerzas israelíes de evacuar un asentamiento ilegal, según informó Haaretz.

El ejército afirmó que un colono israelí resultó levemente herido en la cabeza cuando el vehículo del conductor palestino lo golpeó durante el ataque.

Las fuerzas israelíes detuvieron posteriormente al conductor palestino, junto con otras personas, y los llevaron para interrogarlos.

Francia impulsa sanciones por la violencia de los colonos en Cisjordania

Hace 2 horas

Francia está colaborando con varios países en la coordinación de sanciones dirigidas contra personas vinculadas a la violencia en la Cisjordania ocupada, según afirmaron tres diplomáticos europeos.

Las medidas que se están debatiendo incluyen la congelación de activos y la prohibición de viajar, y es posible que se anuncien en los próximos días.

Es posible que los países adopten listas de sanciones diferentes, ya que los gobiernos europeos actúan al margen del marco de la UE tras no haber conseguido un apoyo unánime para medidas más duras contra Israel.

Reino Unido y Noruega se encuentran entre los Estados que participan en las conversaciones.

Esta iniciativa se produce mientras Israel amplía los asentamientos ilegales y se intensifica la violencia de los colonos en toda la Cisjordania ocupada, donde los palestinos se enfrentan a confiscaciones de tierras, ataques y desplazamientos bajo la protección de las fuerzas israelíes.

La selección iraní para el Mundial se enfrenta a la norma de entrada en EE. UU. en el mismo día

Hace 2 horas

La selección iraní para el Mundial debe entrar y salir de Estados Unidos el mismo día para los partidos que se disputen en territorio estadounidense, según ha declarado el embajador de Irán en México.

Las restricciones se producen mientras la guerra entre Israel y EE. UU. contra Teherán se extiende al ámbito deportivo, lo que obliga a Irán a establecer la base de su selección en México en lugar de en el campamento previsto en Tucson, Arizona.

«Podemos entrar por la mañana y debemos salir el mismo día», declaró a los periodistas el enviado iraní Abolfazl Pasandideh, al describir las restricciones de visado impuestas a la selección.

Irán tiene previsto disputar tres partidos de la fase de grupos en Estados Unidos, con encuentros en Los Ángeles y Seattle.

Un ataque israelí contra un campamento de tiendas de campaña en Gaza mata a ocho personas

Hace 2 horas

El número de víctimas mortales del ataque israelí contra un campamento de tiendas de campaña en la ciudad de Gaza ha ascendido a ocho, según informó una fuente del Hospital al-Shifa a Al Jazeera English.

Más de una docena de personas resultaron heridas en el ataque aéreo israelí, que alcanzó un campamento abarrotado que albergaba a palestinos desplazados.

El ejército israelí afirma que dos soldados han muerto en el sur del Líbano

Hace 3 horas

El ejército israelí afirma que dos de sus soldados han muerto en el sur del Líbano, donde sus fuerzas continúan las operaciones a pesar del elevado número de víctimas que los ataques de Israel han causado en las ciudades y pueblos libaneses.

El ejército ha declarado que un soldado falleció tras sufrir heridas graves en la zona.

Ha afirmado que otro soldado murió durante lo que describió como «una actividad operativa» en el sur del Líbano.

Estas últimas muertes elevan a 30 el número de soldados israelíes fallecidos en la última guerra en el Líbano.

El jefe del ejército libanés se dirige a Pakistán en medio de la mediación en la guerra con Irán

Hace 6 horas

El comandante del ejército libanés viaja a Pakistán, según informa el ejército libanés, mientras Islamabad continúa su esfuerzo por ayudar a poner fin a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El general Rudolf Haykal realiza la visita por invitación de su homólogo pakistaní, el mariscal de campo Asim Munir.

El viaje se produce mientras Pakistán trabaja para mediar en las conversaciones destinadas a detener la guerra, siendo los continuos ataques de Israel contra el Líbano uno de los principales puntos de tensión.

Hamás afirma que Israel está tratando de arruinar el acuerdo de alto el fuego en Gaza

Hace 7 horas

Hamás ha condenado el ataque de Israel contra un campamento de tiendas de campaña en la ciudad de Gaza que ha causado la muerte de al menos cinco personas esta tarde, calificándolo de otra masacre contra los palestinos desplazados.

«La ocupación israelí ha cometido una horrible masacre contra niños y mujeres… en una continua escalada de su guerra de exterminio contra la población civil», declaró el portavoz de Hamás, Hazem Qassem, en un comunicado difundido a través de Telegram.

Qassem señaló que el ataque se produjo mientras se celebraban en El Cairo las conversaciones sobre la aplicación del acuerdo de «alto el fuego» en Gaza negociado por Estados Unidos.

Israel ha bombardeado repetidamente Gaza desde que el acuerdo entró en vigor el año pasado, convirtiendo la denominada tregua en otro instrumento de presión sobre los palestinos.

«Esto confirma que la ocupación está trabajando para socavar y destruir el acuerdo», se indica en el comunicado.

Los ataques israelíes han causado la muerte de 3.593 personas en el Líbano desde marzo

Hace 7 horas

El Ministerio de Sanidad del Líbano afirma que los ataques israelíes han matado a 3.593 personas y herido a otras 10.990 en todo el país desde el 2 de marzo.

El ministerio señaló que los ataques israelíes mataron a 35 personas e hirieron a 120 solo en las últimas 24 horas, lo que pone de relieve el ritmo implacable de la ofensiva israelí contra el Líbano.

Aumenta el número de víctimas mortales por el ataque israelí a la ciudad de Gaza

Hace 9 horas

La agencia de noticias Wafa informa de que al menos seis personas han perdido la vida en un ataque israelí contra una tienda de campaña en la ciudad de Gaza.

Al Jazeera informó anteriormente de que al menos cinco personas murieron y otras 15 resultaron heridas cuando dos misiles israelíes impactaron en una tienda de campaña donde se había reunido la gente para celebrar una boda.

Wafa señaló que el ataque tuvo como objetivo una tienda de campaña que albergaba a familias desplazadas cerca de la escuela de niños de al-Rimal, al oeste de la ciudad de Gaza. Añadió que la mayoría de los heridos eran niños.

Un ataque israelí mata al menos a cinco personas en la ciudad de Gaza

Hace 9 horas

Al menos cinco personas, entre ellas mujeres y niños, han muerto en un ataque israelí contra una tienda de campaña en la que se celebraba una boda en la ciudad de Gaza, según informa Al Jazeera.

Según el informe, dos misiles impactaron en la tienda, que estaba «repleta» de personas que se habían reunido para celebrar una boda. Se indicó que la metralla «voló a gran velocidad» hacia una escuela vecina que servía de refugio a personas desplazadas, donde se encontraban alojadas varias familias.

Se señaló que se espera que el número de víctimas mortales aumente, citando a una fuente del Hospital al-Shifa que informó de que otras 15 personas resultaron heridas en el ataque.

Los Estados miembros de la CPI deben respetar el informe de los jueces sobre el fiscal, afirma el viceministro de Asuntos Exteriores de Noruega

Hace 10 horas

El viceministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Andreas Kravik, ha instado a los Estados miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) a evitar «la percepción de politización del proceso» al votar sobre el destino del fiscal jefe de la corte, Karim Khan.

En declaraciones exclusivas a Middle East Eye antes de la fecha límite del lunes para que la Mesa de la Asamblea de los Estados Partes (AEP) de la CPI vote sobre el futuro de Khan, Kravik pidió al órgano ejecutivo de la Corte que «respetara los procedimientos» que había establecido para examinar las acusaciones de conducta indebida contra el fiscal.

Si la Mesa, compuesta por 21 miembros, recomienda que se declare a Khan culpable de conducta indebida grave, la ASP, integrada por 125 miembros, votará sobre el caso, requiriéndose una mayoría de dos tercios para ratificar la decisión. A continuación, se celebraría una segunda votación para decidir si se le destituye.

«Lo que hemos dicho es que la CPI debe examinar este caso de conformidad con los procedimientos que se han establecido para examinar tales acusaciones de conducta indebida», declaró Kravik a MEE el jueves en el Ministerio de Asuntos Exteriores noruego, en Oslo.

Noruega es Estado miembro de la CPI desde que la Corte fue establecida por el Estatuto de Roma en 2002, pero no está representada en la Mesa.

Leer más: Los Estados miembros de la CPI deben respetar el informe de los jueces sobre el fiscal, afirma el viceministro de Asuntos Exteriores de Noruega

Presidente libanés: Israel «nunca podrá alcanzar su objetivo»

Hace 10 horas

El presidente libanés, Joseph Aoun, ha declarado en una entrevista con la CNN que Israel «nunca podrá alcanzar su objetivo» de derrotar a Hezbolá.

«Pueden invadir todo el país, pueden arrasar todo el país, pero nunca podrán alcanzar su objetivo», declaró Aoun a Christiane Amanpour.

«Hezbolá es una idea, no es un objetivo que se pueda ver, no es un objetivo geográfico», afirmó. «Es una guerra entre personas. El campo de batalla es el pueblo».

Continuó: «Lo han intentado en Gaza. ¿Sigue existiendo Hamás o no?».

Aoun insistió en que Hezbolá «solo puede abordarse a nivel interno».

Irán condena las violaciones del alto el fuego por parte de EE. UU. por poner en peligro la «seguridad de la región»

Hace 10 horas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha emitido un comunicado en el que condena los ataques de EE. UU. contra el país como «acciones aventureras» que «ponen en grave peligro la seguridad de la región».

En un comunicado publicado en X, el ministerio afirmó que EE. UU. «carece de la voluntad de reducir las tensiones y volver a la senda de la estabilidad», y añadió que sus últimos ataques contra la isla de Qeshm y Goruk violan el frágil acuerdo de alto el fuego. Afirmó que Washington es el único responsable de las consecuencias de los ataques.

El ministerio también hizo un llamamiento a los países de la región para que «respeten el principio de buena vecindad y se adhieran al principio fundamental del derecho internacional de abstenerse de permitir que los agresores utilicen su territorio e instalaciones para planificar y llevar a cabo acciones agresivas contra la República Islámica de Irán».

Kuwait afirma haber derribado siete misiles iraníes y no informa de víctimas

Hace 11 horas

El Ministerio de Defensa de Kuwait declaró en un comunicado que sus defensas aéreas derribaron los siete misiles balísticos lanzados por Irán contra el país el sábado.

Añadió que los proyectiles fueron interceptados sobre varias zonas residenciales y que no se registraron víctimas.

Por su parte, el cuerpo de bomberos de Kuwait informó de varios incidentes de caída de metralla como consecuencia de las interceptaciones, lo que provocó «dos incendios» y otro caso «relacionado con la seguridad del lugar y medidas de precaución».

Egipto ha emitido un comunicado en el que condena los ataques iraníes contra Kuwait y Baréin como una «flagrante violación» de su soberanía y una peligrosa escalada que socava la seguridad de la región del Golfo.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó que los ataques se produjeron en respuesta a los ataques estadounidenses contra la isla de Qeshm y Goruk, en la costa sur de Irán.

Kuwait condena el «descarado ataque» de Irán

Hace 12 horas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kuwait ha emitido un comunicado en el que condena el «descarado ataque» de Irán contra el país.

Afirmó que el ataque «muestra una total indiferencia ante la amenaza directa que supone para las vidas de los ciudadanos y residentes, así como para la seguridad y la estabilidad de la región».

Añadió que el ataque «representa una peligrosa escalada que empuja a la región hacia una mayor tensión y agitación».

Teherán lanzó ataques con misiles y drones contra Kuwait y Baréin, tras los ataques estadounidenses contra la isla de Qeshm y Goruk.

El Mando Central de EE. UU. afirma que Irán disparó siete misiles hacia Kuwait y Baréin, pero ninguno alcanzó sus objetivos previstos.

Kuwait afirmó que sus defensas aéreas interceptaron los misiles y drones entrantes, mientras que Baréin emitió alertas públicas ante las amenazas aéreas.

Tanques y drones israelíes abren fuego cerca de un hospital de Gaza

Hace 12 horas

Al Jazeera informa de que tanques y drones cuadricópteros israelíes han abierto fuego cerca de un hospital en la ciudad de Gaza.

Según fuentes locales, el hospital al-Durra, al este del barrio de Al-Tuffah de la ciudad, se encuentra dentro de la «línea amarilla» de Israel, una frontera que delimita las zonas en las que operan las fuerzas israelíes en Gaza.

Las fuerzas israelíes han ampliado la «línea amarilla» para abarcar una mayor parte de Gaza, empujando a la población a ocupar aproximadamente el 40 % del enclave, mientras que las tropas permanecen estacionadas en el 60 % restante, en el sur, el norte y el este.

Un ataque israelí mata a dos oficiales libaneses y a un soldado

Hace 14 horas

Dos oficiales libaneses y un soldado murieron el sábado en un ataque israelí contra un vehículo militar en la carretera de Khardali-Nabatieh, en el sur del Líbano, según informó el ejército libanés.

El ejército israelí afirmó que atacó el vehículo tras identificar lo que describió como una amenaza para sus fuerzas y recibir «indicaciones» de que Hezbolá se disponía a disparar contra sus tropas desde la zona.

Dos oficiales del ejército libanés y el soldado se encontraban dentro del vehículo cuando fue alcanzado por el ataque israelí. El ejército libanés, en su mayor parte, no se ha visto involucrado en los combates entre Hezbolá e Israel.

Más de 3.500 personas han perdido la vida y más de 10.000 han resultado heridas en el Líbano, ya que Israel ha devastado gran parte del sur y ha atacado la capital, Beirut. Casi un millón de personas siguen desplazadas de sus hogares.

El humo se eleva tras un ataque israelí en el sur del Líbano, 6 de junio de 2026 (Reuters)

Un ejecutivo ruso afirma que EE. UU. utiliza el estrecho de Ormuz para «reestructurar» los mercados energéticos

Hace 14 horas

El director ejecutivo de la empresa rusa Rosneft declaró el sábado que EE. UU. estaba intentando utilizar el cierre del estrecho de Ormuz en su propio beneficio.

«El cierre del estrecho de Ormuz es un intento de remodelar las regulaciones del mercado energético mundial en beneficio de Estados Unidos. Las medidas adoptadas para bloquear el estrecho iban dirigidas a Irán, pero han tenido un efecto contraproducente para el mundo entero. Se subestimaron los riesgos estratégicos», afirmó Igor Sechin.

El director de la empresa energética estatal rusa también señaló que las empresas energéticas estadounidenses fueron las principales beneficiarias del cierre de esta ruta marítima clave.

«Los principales beneficiarios, por supuesto, fueron las empresas estadounidenses, que obtuvieron ventajas no competitivas y la capacidad de asegurarse suministros a alto coste», señaló Sechin.

Irán bloqueó el estrecho de Ormuz, ruta por la que transita aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y otros bienes vitales, incluidos los fertilizantes, después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán y mataran al líder supremo Alí Jamenei en febrero.

Estados Unidos también ha impuesto un bloqueo a los puertos iraníes.

En su intervención en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Sechin, aliado de larga data del presidente Vladimir Putin, afirmó que el grupo OPEP+, formado por los principales productores de petróleo, había perdido parte de su potencial tras la retirada de los Emiratos Árabes Unidos de la alianza.

«Como resultado, la producción de la alianza ha caído de 58 a 37 millones de barriles diarios en los últimos 10 años», señaló.

Irán culpa a los ataques de EE. UU. e Israel de la pérdida parcial de la supervisión nuclear

Hace 15 horas

El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán afirmó que los ataques de EE. UU. e Israel contra instalaciones nucleares iraníes han impedido que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) pueda supervisarlas plenamente.

Kazem Gharibabadi señaló que el organismo de control nuclear de la ONU debería evitar convertir los informes técnicos en «herramientas de presión política» si desea contribuir a una solución diplomática.

Afirmó que la pérdida de la supervisión del OIEA en algunas instalaciones se debía a los ataques y no a una falta de cooperación por parte de Irán, y añadió que el organismo estaba utilizando las consecuencias de los ataques estadounidenses e israelíes contra instalaciones nucleares iraníes para crear «ambigüedad» sobre el programa nuclear de Teherán.

Actualización matutina

Hace 17 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

Una fuerte escalada entre Estados Unidos e Irán ha sacudido el Golfo durante la noche después de que Washington atacara instalaciones de radar iraníes y Teherán respondiera con ataques con misiles y drones dirigidos contra Kuwait y Baréin. A pesar del intercambio militar, ambas partes afirman que las negociaciones siguen activas, mientras que la violencia en el Líbano continúa complicando la diplomacia regional en general.

Estos son los acontecimientos clave:

  • Las fuerzas estadounidenses afirman que derribaron cuatro drones iraníes cerca del estrecho de Ormuz y atacaron instalaciones de radar costeras iraníes en lo que describieron como acciones de autodefensa.
  • El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirma que lanzó ataques con misiles y drones contra objetivos vinculados a EE. UU. en Kuwait y Baréin tras los ataques estadounidenses contra la isla de Qeshm y Goruk.
  • El Mando Central de EE. UU. afirma que Irán disparó siete misiles hacia Kuwait y Baréin, pero que ninguno alcanzó sus objetivos previstos.
  • Kuwait ha declarado que sus defensas aéreas interceptaron los misiles y drones entrantes, mientras que Baréin emitió alertas públicas ante las amenazas aéreas.
  • El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirma que se están logrando avances en las conversaciones con Irán, pero advierte de que alcanzar un acuerdo definitivo llevará tiempo.
  • Las autoridades iraníes afirman que parte de los activos congelados de Teherán deberían ser liberados de inmediato, mientras que los informes indican que las cuestiones nucleares podrían aplazarse a fases posteriores de la negociación.
  • El presidente del Líbano afirma que las negociaciones destinadas a poner fin a las hostilidades han logrado un avance significativo, aunque persisten los retos.
  • Los ataques israelíes en el sur del Líbano causaron la muerte de al menos cinco personas, entre ellas un paramédico, según funcionarios libaneses, mientras que Hezbolá informó de decenas de ataques contra las fuerzas israelíes.
  • Persistieron las preocupaciones en el mercado petrolero a medida que el crudo Brent se acercaba a los 100 dólares por barril y los gobiernos de toda la región aumentaban las medidas de seguridad tras la última escalada.

Ataques de colonos y redadas israelíes en Cisjordania: Wafa

Hace 17 horas

La agencia de noticias palestina Wafa informó de varios incidentes en la Cisjordania ocupada durante la noche y hasta el sábado, incluidos presuntos ataques de colonos y operaciones militares israelíes.

En la aldea de Atuf, al sureste de Tubas, los colonos presuntamente agredieron y detuvieron a un grupo de agricultores palestinos. Un funcionario local afirmó que los agresores vestían uniformes del ejército israelí.

El Ministerio de Sanidad palestino informó de que tres miembros de la misma familia, incluido un bebé de siete meses, recibieron disparos después de que las fuerzas israelíes abrieran fuego contra su vehículo al sur de Hebrón. El bebé falleció posteriormente a causa de sus heridas.

En Deir Dibwan, al este de Ramala, Wafa informó de que las fuerzas israelíes entraron en una vivienda palestina mientras los residentes se enfrentaban a colonos que, según se afirma, intentaban allanar la casa. Según se informa, los residentes fueron confinados en una habitación y se les ordenó retirar las cámaras de vigilancia.

Un colono israelí se interpone entre las fuerzas militares y los palestinos que protestan por el ataque de los colonos en Idna, al oeste de Hebrón, el 5 de junio de 2026 (Hazem Bader/AFP)

Vídeo: Las fuerzas israelíes disparan a un bebé en la Cisjordania ocupada

Hace 18 horas

Las fuerzas israelíes dispararon e hirieron de gravedad en la cabeza a un bebé de siete meses tras abrir fuego contra el vehículo de su familia cuando este pasaba por la zona de Wadi al-Hariya, en Hebrón, en la Cisjordania ocupada.

La madre y el padre del bebé también resultaron heridos en el ataque.

Los medios iraníes afirman que EE. UU. denegó visados a miembros de la delegación del Mundial

Hace 18 horas

La agencia de noticias iraní Tasnim informó de que Estados Unidos ha denegado visados de entrada a varios miembros de la delegación iraní relacionados con los preparativos de la selección nacional de fútbol para el Mundial.

Según el informe, entre las personas a las que se les ha denegado el visado se encuentran el director del equipo, el secretario general de la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán, los directores ejecutivo y de comunicación del equipo, un miembro del personal de comunicación, un analista y representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, de los organismos de seguridad y del comité internacional de la federación.

Tasnim ha indicado que se espera que estas personas viajen con la selección nacional a México y que continúan los esfuerzos para obtener los visados necesarios.

Vídeo: Palestinos en Cisjordania protestan en medio de redadas de colonos

Hace 18 horas

Las fuerzas israelíes y los colonos llevaron a cabo múltiples redadas en toda la Cisjordania ocupada el viernes, como parte de un esfuerzo continuo por parte de colonos armados para apoderarse de tierras palestinas.

La directora de Amnistía pide la liberación del director del hospital de Gaza, Abu Safia

Hace 18 horas

Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, ha pedido a Israel que libere al Dr. Hussam Abu Safia, director del Hospital Kamal Adwan de Gaza, tras las informaciones de que fue trasladado a régimen de aislamiento en la prisión de Nafha.

En una publicación en X, Callamard cuestionó el trato recibido por el médico detenido y criticó lo que describió como una falta de rendición de cuentas.

«El Dr. Hussam Abu Safia debería estar con sus seres queridos y atendiendo a las muchas, muchas personas que necesitan sus conocimientos. El último lugar en el que debería estar es en régimen de aislamiento», afirmó, instando a su liberación y al fin de lo que calificó como «crueldad» israelí.

Araghchi rechaza la acusación de que Irán esté utilizando al Líbano como moneda de cambio

Hace 19 horas

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha respondido a las declaraciones del presidente libanés, Joseph Aoun, quien acusó a Irán de utilizar al Líbano como «moneda de cambio» en las negociaciones con Estados Unidos destinadas a poner fin a la guerra.

En una publicación en X, Araghchi rechazó la acusación, escribiendo: «A juzgar por los comentarios del Sr. Aoun, uno pensaría que es Irán quien ha ocupado una quinta parte del Líbano, ha desplazado a una cuarta parte de los libaneses y bombardea su país a diario».

«Salve al Líbano del verdadero enemigo, señor presidente», añadió.

EE. UU. eleva a «crítico» el nivel de evaluación de la amenaza de espionaje israelí a funcionarios

Hace 19 horas

Según informan los medios de comunicación estadounidenses, citando a dos funcionarios estadounidenses en activo y a un exfuncionario, la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) habría elevado a «crítico» su nivel de evaluación de la amenaza de contrainteligencia por parte de Israel.

Esta evaluación se produce en medio de las crecientes tensiones entre Washington e Israel por los acontecimientos relacionados con Irán y el conjunto de Oriente Medio.

Según el informe, la DIA distribuyó un documento interno en el que se expresaba la preocupación de que Israel estuviera recabando información sobre las discusiones internas y la toma de decisiones de la Administración Trump en relación con los conflictos regionales.

Según se informa, la evaluación afirmaba que las capacidades de Israel tanto en inteligencia humana como en la recopilación de información técnica habían alcanzado un «nivel crítico» y citaba varios incidentes que habían acentuado las preocupaciones de EE. UU.

Un funcionario estadounidense citado en el informe señaló que el personal estadounidense ya toma precauciones adicionales cuando visita Israel, ya que el país es «conocido por recopilar de forma agresiva» información de inteligencia.

Vista aérea del Pentágono en Arlington, Virginia, 31 de mayo de 2026 (Daniel Slim/AFP)

Funcionarios palestinos acogen con satisfacción la muestra de apoyo de la presidenta eslovena

Hace 20 horas

La cuenta oficial de X del Estado de Palestina ha elogiado a la presidenta eslovena, Natasa Pirc Musar, después de que esta se opusiera a la decisión del primer ministro Janez Jansa de retirar la bandera palestina de un edificio gubernamental en Liubliana.

Musar anunció que la bandera palestina ondearía en el exterior del palacio presidencial durante una semana y que luego se exhibiría en el interior del edificio durante el resto de su mandato.

Afirmó que la bandera permanecería allí «como recordatorio para todos los que visiten mi oficina», enmarcando la medida como una declaración en apoyo de la dignidad y los derechos humanos.

The Independent afirma que el impacto económico de la guerra con Irán está afectando a Gran Bretaña

Hace 20 horas

The Independent ha argumentado que las consecuencias económicas del conflicto entre Estados Unidos e Irán se están dejando sentir cada vez más en Gran Bretaña, donde los hogares se enfrentan a mayores costes de energía, alimentos e hipotecas en medio de una perturbación más amplia del mercado.

En un editorial, el periódico señaló que el conflicto se había convertido en una crisis más prolongada y compleja de lo que la Casa Blanca había previsto, lo que ha contribuido a importantes perturbaciones en los mercados energéticos mundiales.

Señaló que, si bien los países de bajos ingresos de África y Asia han sido algunos de los más afectados, las economías avanzadas también se han enfrentado a un aumento de los costes, incluyendo precios más elevados del combustible en Estados Unidos y nuevas presiones económicas en Gran Bretaña tras los indicios de recuperación observados a principios de año.

Legisladores estadounidenses instan a Rubio a actuar contra la expansión de los asentamientos en Cisjordania

Hace 20 horas

Dos miembros demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos han encabezado un llamamiento al secretario de Estado Marco Rubio, instando a la Administración Trump a utilizar todas las herramientas diplomáticas y legales disponibles para impedir una mayor construcción de asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada, en particular en la controvertida zona E1.

El representante Mark Pocan afirmó que Estados Unidos debería utilizar su influencia para actuar de inmediato.

«Como país más poderoso del mundo, debemos utilizar nuestra influencia para actuar ahora», declaró.

El corredor E1 se encuentra entre la Jerusalén Oriental ocupada y el asentamiento israelí de Maale Adumim, y los críticos sostienen que un desarrollo a gran escala en esa zona socavaría aún más la posibilidad de un futuro Estado palestino contiguo.

Israel lanza ataques aéreos en todo el sur del Líbano, según fuentes oficiales

Hace 20 horas

La Defensa Civil libanesa informó de que cinco personas, entre ellas un paramédico, murieron y otra resultó herida en un ataque israelí contra la localidad sureña de Zibdin, mientras Israel continuaba con los ataques aéreos y los bombardeos de artillería en todo el sur del Líbano.

Según los informes, los ataques israelíes también tuvieron como objetivo las localidades de Tirdaba y al-Shahabiya, en el distrito de Tiro; al-Marwaniyya, en el distrito de Sidón; y Mayfadoun, en Nabatieh.

Mientras tanto, el ejército israelí ordenó a los residentes del norte de Israel que se trasladaran a zonas protegidas tras detectar el lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá, que afirmó haber atacado a varios aviones israelíes con misiles tierra-aire.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró el viernes que actualmente «no hay acuerdo» con el Líbano sobre un alto el fuego.

El humo se eleva tras el bombardeo israelí en el sur del Líbano, visto desde la Alta Galilea, en el norte de Israel, el 5 de junio de 2026 (Jalaa Marey/AFP)

El IRGC reivindica ataques contra una base en Kuwait y la Quinta Flota de EE. UU. en Baréin

Hace 20 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) afirmó que drones estadounidenses atacaron instalaciones de comunicaciones en la isla de Qeshm y en Sirik con dos proyectiles, y añadió que respondió atacando la base aérea Ali Al Salem en Kuwait y el cuartel general de la Quinta Flota de EE. UU. en Baréin.

En su comunicado, el IRGC advirtió de que cualquier acción hostil futura provocaría una respuesta más contundente y afirmó que Estados Unidos asumiría la responsabilidad de las consecuencias de cualquier interrupción en las exportaciones de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz.

El comunicado indicaba que cuatro petroleros «intentaron abandonar el estrecho de Ormuz ilegalmente a instancias del ejército estadounidense» y señalaba que un buque fue atacado tras ignorar las advertencias, mientras que los demás dieron media vuelta.

Las autoridades estadounidenses han desmentido anteriormente las afirmaciones iraníes de que los ataques dañaron el cuartel general de la Quinta Flota y afirmaron que los ataques con misiles y drones iraníes fueron interceptados o no alcanzaron sus objetivos.

La relatora de la ONU elogia a la presidenta eslovena por su postura respecto a la bandera palestina

Hace 21 horas

Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, elogió a la presidenta eslovena Natasa Pirc Musar después de que esta criticara la decisión del primer ministro Janez Janša de retirar la bandera palestina del principal edificio gubernamental de Liubliana.

En una publicación en X, Albanese describió a Palestina como la «brújula moral de nuestro tiempo» y afirmó que la respuesta de Musar demostraba que «hay esperanza para Europa».

Añadió que una Europa así «antepondría a las personas a los bancos y los mercados, los derechos a los beneficios, y respetaría el derecho internacional independientemente de los cálculos políticos».

El Centcom afirma que Irán lanzó siete misiles hacia Kuwait y Baréin

Hace 21 horas

El Mando Central de EE. UU. (Centcom) afirmó que Irán lanzó siete misiles balísticos hacia Kuwait y Baréin apenas unas horas después de que las fuerzas estadounidenses derribaran drones de ataque iraníes que se dirigían hacia el estrecho de Ormuz y llevaran a cabo ataques contra instalaciones de radar iraníes.

Según el Centcom, seis de los misiles fueron interceptados, mientras que el séptimo no logró alcanzar su objetivo previsto.

El mando afirmó que no se habían registrado heridos entre el personal estadounidense y rechazó las afirmaciones iraníes de que el cuartel general de la Quinta Flota de EE. UU. en Baréin hubiera sufrido daños, calificando dichas afirmaciones de falsas.

El IRGC afirma que atacó «bases enemigas» tras los ataques estadounidenses contra la isla de Qeshm

Hace 21 horas

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) afirmó que lanzó ataques contra lo que describió como «bases enemigas en la región», utilizando «misiles aeroespaciales» en respuesta a las acciones militares estadounidenses contra objetivos iraníes, según un comunicado difundido por la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim.

El IRGC afirmó que la operación fue una represalia por los ataques estadounidenses contra la ciudad meridional de Sirik y la isla de Qeshm, cerca del estrecho de Ormuz.

Esta afirmación se produce en medio de un recrudecimiento de las tensiones entre Washington y Teherán.

Funcionarios estadounidenses han reconocido anteriormente los ataques contra objetivos en la isla de Qeshm, calificándolos de acciones de autodefensa, mientras que Irán ha anunciado en repetidas ocasiones operaciones de represalia con misiles y drones contra activos militares vinculados a EE. UU. y objetivos regionales.

La presidenta eslovena iza la bandera palestina tras su retirada por parte del primer ministro

Hace 22 horas

La presidenta eslovena, Natasa Pirc Musar, criticó la decisión del recién nombrado primer ministro, Janez Janša, de retirar la bandera palestina del principal edificio gubernamental de Liubliana, afirmando que la situación en Gaza y en la Cisjordania ocupada sigue sin resolverse.

En un vídeo publicado en las redes sociales, Pirc Musar afirmó: «El genocidio contra los palestinos no se ha detenido, y la población de Gaza y Cisjordania no vive en paz ni con dignidad».

Anunció que la bandera palestina ondearía en el exterior del palacio presidencial durante la próxima semana y que, posteriormente, se exhibiría en el interior del edificio durante el resto de su mandato.

«Se trata de un simple llamamiento a respetar el principio fundamental: la dignidad humana, para todos», afirmó.

Kuwait y Baréin emiten alertas públicas ante amenazas de misiles y drones

Hace 22 horas

Las Fuerzas Armadas de Kuwait afirmaron que están respondiendo a ataques con misiles y drones e instaron a la población a seguir las instrucciones oficiales de seguridad a medida que evolucione la situación.

En la vecina Baréin, el Ministerio del Interior informó de que se habían activado las sirenas de alarma y pidió a los residentes que mantuvieran la calma.

«Se insta a los ciudadanos y residentes a mantener la calma y dirigirse al lugar seguro más cercano», declaró el ministerio en una publicación en X, mientras las tensiones regionales seguían escalando.

Mientras tanto, el ejército israelí afirmó que había interceptado lo que describió como una «aeronave hostil», mientras que otras dos atacaron una zona donde las fuerzas israelíes estaban estacionadas en el sur del Líbano.

Trump afirma que Irán conserva alrededor del 22 % de su capacidad de misiles

Hace 22 horas

El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que Irán conserva solo entre el 21 y el 22 % de su capacidad de misiles tras las operaciones militares estadounidenses, alegando que las fuerzas estadounidenses habían «destruido totalmente» la infraestructura militar del país.

En declaraciones a NBC News, Trump afirmó: «Yo diría que, en términos porcentuales, quizá el 21 o el 22 % de sus misiles. Son muchos misiles, pero no es lo que había cuando atacamos por primera vez».

Sus comentarios parecían diferir de una evaluación de las agencias de inteligencia estadounidenses citada por The New York Times, según la cual Irán había restablecido el acceso operativo a 30 de sus 33 bases de misiles a lo largo del estrecho de Ormuz y conservaba alrededor del 70 % de su arsenal de misiles anterior a la guerra.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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