Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.
1.Indonesia
Se habla mucho de que en Indonesia han promulgado una ley prohibiendo el sexo fuera del matrimonio. De lo que no se habla tanto es que acaban de aprobar otra por la que condenan a cuatro años por difundir el comunismo y a diez por ser miembro de una organización comunista. Lo único bueno es que, si legislan, será porque vuelve a haber un repunte tras la completa aniquilación del partido en los sesenta.
2. Mi imagen del día: 4-8-12.
Hay que actualizar nuestro mensaje: cuatro horas para trabajar, ocho para descansar, y doce para hacer lo que nos dé la gana. Fuente: https://twitter.com/IWAAIT/
3.Más sobre «Seudónimo Lukács»
En un hilo de Yurii Kazakov, que es donde vi el enlace a la película, el tuitero nos ofrece su valoración, que considera muy positiva. Por si os anima a verla, a pesar de las dificultades de subtitulación: https://twitter.com/
Pues la acabo de ver (la coproducción soviético-húngara «Seudónimo: Lukács»): una pasada de película. Me ha encantado. Si os interesa el tema de la Guerra Civil Española y las Brigadas Internacionales, imprescindible.
La película es de 1976 y describe el papel de Lukács en la Guerra Civil, vas a ver en ella a un montón de personajes de la historia, desde la Pasionaria (solo aparece una vez, pero mola bastante), pasando por Líster, Durruti y otros (dejo otro cartel de la película).
El tema de los idiomas mola mucho, porque hablan en un motón de ellos (húngaro, polaco, italiano, alemán, etc), y aunque la película está en ruso, muchas veces en muchas escenas hay intérpretes en la misma película que traducen al español.
Tuvo dos directores, el húngaro Sándor Kőő, y el griego Manos Zacharias, que después de la guerra civil griega acabó huyendo a la URSS y desarrolló gran parte de su carrera de director allí (volvió en 1980 a Grecia, era miembro del KKE, no sé si sigue siéndolo)
Como curiosidad, el actor que hace de Durruti (en mi opinión muy bien) es georgiano, Vajtan Kikavidze. Durruti es un personaje importante de la película, hay una escena con su asesinato.
No entro en la discusión de hasta qué punto es fiel a los hechos históricos que describe (mi conocimiento de la Guerra Civil española es muy superficial, lo digo porque he visto anarquistas muy cabreados por la imagen que se da de Durruti, a mí no ha parecido tan mala, de hecho el personaje de Durruti de la película me parece muy bueno, está descrito con mucho carisma, y a pesar de ciertas cosas -no entro en detalles por no espoilear-, me ha gustado bastante como personaje).
Respecto a la ambientación es muy curiosa, es evidente que está rodada en alguna ciudad soviética o húngara (el estilo de los edificios de las ciudades es típico de Europa Central, podría ser una ciudad húngara perfectamente), pero por lo demás me parece muy buena.
Un detalle muy bueno es que siempre que aparece mucha gente (soldados, etc) hablan español (a veces se nota que no del todo bien). A veces da información histórica de los personajes que aparece y su destino posterior.
P.ej. en la película aparece Ferenc Münnich (conocido como Otto Flatter en las Brigadas Internacionales), yo conozco a Münnich, pero no sabía que era Flatter, así que me he pasado toda la película sin saber que era él, hasta que lo han aclarado en uno de esos comentarios.
Münnich acabó siendo uno de los dirigentes húngaros de la Hungría socialista (llegó a ser el encargado del ejército y los servicios de seguridad socialistas húngaros, y fue uno de los organizadores de la milicia obrera).
Aparece también un búlgaro, cuyo nombre no recuerdo ahora, que llegó a ser ministro de AAEE en la Bulgaria comunista, y a algunos más. En la película se intercalan de vez en cuando escenas que representan fragmentos de relatos de Lukács (que era escritor).
También aparece un par de veces Mijaíl Koltsov, el célebre escritor y periodista soviético, que fue corresponsal en España durante la Guerra Civil, y que había conocido a Lukács en la URSS.
Uno de los protagonistas de la película es el poeta soviético Aleksei Eisner, cuya historia es muy curiosa ya que su familia se marchó (con él) de Rusia tras la llegada al poder de los bolcheviques. En los 30 ya estaba vinculado al movimiento comunista (francés) y acabó en las Brigadas Internacionales y allí se convirtió en adjunto de Lukács (porque hablaba ruso y español, al menos en la película se presenta así). Eisner no simpatiza del todo con Lukács porque tiene todavía ciertas reservas ante los soviéticos (Lukács era húngaro, pero vivía en la URSS, en Moscú, de hecho, aunque en la película se presenta a Lukács echando de menos su patria, nunca pudo volver), pero acaba rendido ante las capacidades de Lukács y al final lo aprecia. Eisner sobreviviría a la Guerra Civil y volvería a la URSS en 1940, allí sería detenido e internado en el gulag, pero luego fue rehabilitado y se instaló en Moscú. Son conocidas sus escritos sobre la poetisa Tsvetáieva y también sobre la figura de Lukács y sus experiencias en la Guerra Civil. Falleció en 1984.
Y no digo más: un peliculón (no solo lo digo yo, en las páginas rusas de cine la ha reseñado poca gente, pero el que lo hace habla muy bien de ella). Una cosa más, en las escenas de batallas (que son más bien modestas, pero están bien), participaron unidades del Ejército Rojo.
Y una última cosa, para los que habláis o estudíais ruso, aquí os podéis bajar un libro de Eisner sobre Lukács (título: El hombre de los tres nombres): https://www.litmir.me/bd/?b=
Otro detalle de la película que me parece muy bueno y se me olvidaba: los personajes españoles de la película hablan español (p.ej. Durruti o los políticos republicanos que aparecen). Solo unos pocos (traductores, etc) hablan en ruso también.
Estoy echando un vistazo a los subtítulos en español del vídeo de youtube, y bueno… digamos que una cosa muy interesante en la película, el tema de los idiomas diferentes y su uso, no ayuda mucho a una traducción que ya de por sí sería complicada… pero bueno, es lo que hay…
Y otro libro de Eisner sobre sus experiencias en la Guerra Civil (en ruso, claro): «La 12ª Brigada Internacional»: http://militera.lib.ru/memo/
4.Imperialismo
Algunos datos sobre el dominio estadounidense de los beneficios empresariales. En un hilo de Arnaud Bertrand a partir de una charla Sean Kenji Starrs. En el primer tuit, se equivoca de vídeo, por cierto. El correcto, al final. https://twitter.com/
Esto es más que fascinante (¡y deprimente!): el mejor conjunto de gráficos que jamás verás sobre hasta qué punto el capital estadounidense domina ahora el planeta.
Los he extraído de esta charla de Sean Kenji Starrs, académico del King’s College de Londres.
Un pequeño porcentaje de los beneficios globales de determinadas industrias acaba en los bolsillos de los estadounidenses:
– Aeroespacial y defensa: 92%
– Medios de comunicación: 81%
– Farmacéutica 50%
– Hardware y software: 77%
– Electrónica 46%
– Servicios financieros: 67%
De hecho, el único sector en el que Estados Unidos no obtiene los mayores beneficios es el bancario (es el segundo, por detrás de China).
Como recordatorio, Estados Unidos es sólo el 4% de la población mundial, por lo que, lógicamente, en un mundo idealmente justo, debería obtener alrededor del 4% de los beneficios mundiales…
Lo que es aún más preocupante es que, en la mayoría de los sectores, la proporción de beneficios que se destina a los estadounidenses ha ido creciendo con el tiempo, en lugar de reducirse…
Esto también es bastante sorprendente. Alrededor del 35% de las 500 principales empresas del mundo son estadounidenses, pero los estadounidenses poseen alrededor del 46% de las acciones de estas 500 principales empresas.
Por el contrario, el 15% de las empresas más importantes del mundo son chinas, pero los chinos sólo poseen el 6% de las 500 empresas más importantes.
De hecho, y esto es muy contrario a la intuición, las principales empresas chinas, incluso las de propiedad estatal mayoritaria, tienen por término medio una mayor participación extranjera que las principales empresas estadounidenses.
Los estadounidenses poseen el 82% de sus 50 principales empresas, mientras que los chinos sólo poseen el 64%.
Siguiendo con el tema de China, a menudo asumimos que, dado que China es con diferencia el mayor exportador del mundo, debe generar (y quedarse con) una enorme cantidad de beneficios por ello.
Pero lo cierto es que gran parte de los beneficios de las exportaciones chinas van a parar a… ¡A los estadounidenses!
Fíjense en esto: China exporta el 32% de los equipos de oficina y telecomunicaciones del mundo, pero sólo se queda con el 1,6% de los beneficios, ¡el 60% va a los estadounidenses!
Lo mismo ocurre con la ropa: el 37% de las exportaciones mundiales proceden de China, pero sólo se queda con el 4,7% de los beneficios, ¡el 50% es para los estadounidenses!
Esto es parte de la razón. Esa es la evolución de la propiedad de las empresas en China que exportan cosas «procesadas con materiales importados», básicamente todas las cosas de alta tecnología (teléfonos, coches, etc.).
En 1995, el 40% de estas empresas eran estatales, pero hoy en día la inmensa mayoría son puras empresas de propiedad extranjera (EPE) o empresas con inversión extranjera (EIE) en general.
Así que, en realidad, se puede argumentar muy bien que el ascenso de China ha hecho a Estados Unidos, o al menos a la clase capitalista estadounidense, inmensamente más rica y poderosa, ya que son ellos los que se quedan con una inmensa parte de los beneficios que genera…
Francamente, todo es bastante deprimente.
Siempre hablamos de la desigualdad entre ricos y pobres, pero rara vez de esto: ¿cómo es posible que un país con sólo el 4% de la población mundial llegue a extraer una parte tan desproporcionada de los beneficios del planeta?
Acaso todos trabajamos para los estadounidenses?
Enlace al vídeo original: Signs of the Times #3 – On US Decline, with Sean Starrs
5.Sobre la llamada “acumulación originaria”.
No lo he visto todavía, así que no puedo juzgar, pero, por si interesa, os paso el último programa de la Escuela de Cuadros: Programa 212 – La llamada acumulación originaria (de El Capital, Marx)
Programa 212 – La llamada acumulación originaria (de El Capital, Marx)
6. Represión de la libertad de expresión en Rusia
Lo mismo que digo que ya me gustaría que en nuestra prensa hubiese artículos como el que os pasé el otro día de MK, no deja de ser también cierto que cuando les da son también muy duros con la censura:
«El fiscal pide nueve años de cárcel para Ilya Yashin* por falsedades sobre el ejército ruso
Según el Comité de Investigación, el activista de la oposición, como diputado del distrito de Krasnoselskiy, dio información falsa sobre la matanza de civiles en Bucha durante una emisión en directo en YouTube.
*Reconocido como agente extranjero»
[La prensa rusa siempre usa esa coletilla de «reconocido como agente extranjero»]
7.Xan López sobre la revolución pasiva
Quieren tan desesperadamente que lo del Green New Deal funcione, que no me queda muy claro si lo que López propone finalmente es que puestos a hacer una revolución pasiva, la hagamos nosotros…Revolución pasiva y Antropoceno
Homenaje al Cuadrado, Josef Albers (1888-1976)
¿Existe una identidad absoluta entre guerra de posición y revolución pasiva? O al menos, ¿existe o puede concebirse todo un periodo histórico en el cual ambos conceptos deban identificarse de tal modo que la guerra de posición se transforme en guerra de maniobra? — Antonio Gramsci, Cuadernos de la Cárcel, Q15, §11.
I. Releo la nota 44 del primer cuaderno de Gramsci (los Cuadernos de la Cárcel siempre se releen, nunca ha de admitirse que se están leyendo por primera vez). En su primer párrafo, que comienza un análisis del Risorgimento, Gramsci usa la relación de dominio político del Partido Moderado sobre el Partido de Acción para ejemplificar los dos criterios por los que una clase puede dominar a las otras: debe “liderar” a sus amigos, y “dominar” a sus enemigos (esta reiteración terminológica por la que el dominio se compone de liderazgo y de nuevo dominación aparece en el propio Gramsci). Se habla del liderazgo carismático sobre los amigos, de la absorción y decapitación (literal o figurada, quizás ambas, no queda claro) de los enemigos; de cómo debe haber “hegemonía política” antes de alcanzar un gobierno; al final del primer párrafo (¡sólo llevamos un párrafo!) se dice que esta lucha hegemónica por el poder ejemplificada por los Moderados sienta las bases para el Risorgimento como una revolución sin revolución, en el sentido de que un grupo social dominante puede asumir parte de las demandas históricas de los grupos subalternos después de haberlos neutralizado. Esta forma de cambio histórico se contrapone al modelo Jacobino, en el que esos grupos subalternos imponen directamente sus demandas. Tiempo después el propio Gramsci añade al párrafo una nota al margen en la que ofrece como alternativa terminológica a este tipo de proceso el nombre de revolución pasiva.
Esta nota es la primera vez en la que Gramsci habla de revolución sin revolución, o revolución pasiva. Según Peter D. Thomas también es su primera elaboración de la lógica de la hegemonía, lo que la convertiría en una nota preñada de potencia teórica. En su uso y elaboración del término hay siempre una tensión entre la descripción de procesos históricos previos, los “caminos especiales” a la modernidad tomados por países como Alemania, Italia o Japón, y la prescripción de formas de lucha política en su situación contemporánea. Usa el término para reflexionar sobra la estrategia de los fascistas, pero también sobre la posible estrategia comunista tras los fracasos en la década de 1920. Esta tensión productiva entre el análisis de un proceso histórico y la proposición estratégica contemporánea me parece constitutiva de la forma en la que Gramsci intenta entender su presente.
II. Saltamos de Gramsci a los gramscianos. En un acto de las Jornadas de Memoria Democrática de la UCM, José Luis Villacañas e Íñigo Errejón debaten sobre el último libro del primero, un estudio de la dictadura franquista y la Transición entendidos como una revolución pasiva gramsciana. El concepto, efectivamente, aclara un proceso histórico que nos cuesta entender completamente. Según ambos ponentes las élites franquistas, después de un momento de aniquilación física y moral del pueblo republicano, asumen parcialmente algunas de sus demandas modernizadoras. El resultado es que durante la dictadura hay un proceso de construcción del Estado administrativo, un proceso de implantación capitalista, un proceso de integración progresiva con los ritmos, costumbres y los flujos de capital de Europa occidental y los EEUU. Esto se hace sobre las espaldas de las clases trabajadoras, y manteniendo el dominio de las clases dirigentes (la revolución, insistimos, es pasiva). El momento de la verdad se da en la Transición, cuando se está en condiciones de integrar legalmente a buena parte de la oposición democrática y permitir unas elecciones relativamente libres en las que la mayoría, en palabras provocadoras de Errejón, ya “sabe votar bien”. Es aquí donde se justifica el sustantivo de revolución para todo el proceso: ha ocurrido un cambio irreversible que ya no necesita de una tutorización directa. Solo es revolucionario lo que es irreversible. El mundo en el que vivimos está separado del mundo de la II República por una revolución (al menos), no menos real por el hecho de ser pasiva.
Revolución pasiva y culturas políticas (28/11/2022)
Aunque me parece una charla brillante (¡vedla!) mi inquietud no está tanto en el análisis de la historia reciente española, sino en la vigencia del concepto de revolución pasiva gramsciana en el mundo posterior a la contrarrevolución neoliberal. Más concretamente, en algún momento de la charla me asalta este pensamiento: ¿es el tema secreto de mi newsletter la revolución pasiva de adaptación a la nueva normalidad climática que están llevando a cabo (parte de) nuestras clases dirigentes?
III. La diferencia fundamental parece evidente: aquí no ha habido un empuje revolucionario de las clases subalternas que haya sido aplastado. Podríamos ver los años 2011-2016 como una suerte de revolución abortada, pero las diferencias en violencia, intensidad y extensión en la movilización me llevan a pensar que hay un corte cualitativo con otros momentos históricos similares. Y sin embargo, hay un parecido fundamental que me impide abandonar este hilo: estamos viendo una transformación del sistema impuesta desde arriba. Es lenta, contradictoria, insuficiente, pero algunas de las peticiones de ese momento populista truncado están siendo recogidas por las clases dirigentes. No es un engaño, no es un truco, no es un espejismo. Son cambios reales, y si se acumulan durante suficiente tiempo podrían suponer una nueva transformación irreversible (y por lo tanto revolucionaria) que nos haga abandonar para siempre la era del neoliberalismo. No es un proceso pretederminado, hay divisiones entre las propias élites y varios desenlaces posibles. Pero está ocurriendo, y en buena medida el escenario en el que terminemos dependerá de la capacidad de intervención y la dirección de la intervención de las clases que ahora mismo juegan un papel subordinado. Mi intento de justificación de esta hipótesis estaría en estas entradas: “El complejo industrial verde”, “El momento Mitterrand del neoliberalismo”, “Socialdemocracia de guerra”, “El mandato del cielo cambia de manos una semana de noviembre”.
La pregunta fundamental, bajo mi punto de vista, es la siguiente: ¿por qué se está produciendo esta transformación? ¿qué objetivos tiene y qué fuerza la impulsa? Sin entender esto resulta imposible construir la capacidad de intervención política necesaria para poder alcanzar nuestros objetivos. Resulta imposible, de hecho, saber cuáles son nuestros objetivos, plantear siquiera la inevitable pregunta: ¿qué papel podemos jugar nosotros? De nuevo Gramsci, parafraseo: “la falta de conciencia de los objetivos de las fuerzas adversarias impide tener una clara conciencia de los objetivos propios” (Q15, §11).
Hay al menos dos maneras de recontextualizar de manera productiva el concepto de revolución pasiva en nuestro presente. La primera es quizás la más evidente: los mismos procesos históricos que han acabado con la política de masas inevitablemente acaban con la forma clásica de la revolución pasiva. Hoy en día no puede haber (en Occidente, pero quizás ya en ningún lugar) movimientos revolucionarios como los que Gramsci daba por sentados. Eso no significa que ya no haya una lucha de los elementos subalternos, que sus demandas no puedan ser primero frustradas y después parcialmente cooptadas por las clases dirigentes. Los últimos años, de hecho, son un gran ejemplo de luchas sociales y climáticas que son frustradas en su forma más combativa solo para ser casi inmediatamente asumidas como proyecto de gobierno de manera muy parcial e insatisfactoria, pero real. ¿Qué es si no el paso de la lucha encarnizada contra el Green New Deal al programa de gobierno del Presidente Biden? Estos procesos de lucha y cooptación no tienen un corte revolucionario que los atraviese, sin embargo. No existe ese elemento de derrota brutal, y es inútil esperar una repetición mecánica de los procesos tal y como los describe Gramsci. Sus teorías necesitan pasar por exactamente el mismo tipo de proceso que él aplicó a las teorías de Maquiavelo, Marx o Engels. Incluso el mismo tipo de proceso que aplicó a un contemporáneo suyo como Lenin (en la traducción para el Occidente “desarrollado” de la práctica del Oriente “atrasado”).
La segunda forma de contextualización podría intentar incorporar lo que es verdaderamente específico, por inédito, de nuestra época histórica: la actualidad ya innegable de una crisis existencial climática y ecológica. ¿Y si la pérdida de agencia subalterna humana se hubiese visto compensada por el incremento de agencia de lo que hasta ahora solo era un “medioambiente neutro”? Las demandas por una transformación social hoy en día no van únicamente a espaldas de las clases populares, sino que pueden verse como exigencias objetivas de la crisis climática y ecológica. La transición energética, la adaptación agroalimentaria, el refuerzo de la capacidad estatal ante un aumento de las crisis y las tensiones, incluyendo también cierta ampliación del “escudo social” en sociedades que necesitan de un mínimo de legitimidad democrática para reproducirse… es posible que parte de las clases dirigentes vea estas y otras exigencias del momento como exigencias socio-climáticas ineludibles, de las que deben hacerse cargo para poder asegurar la continuación de su dominio político. Es evidente que los hechos nunca hablan por sí mismos, que estas demandas también se transmiten a través de la actividad humana, pero en ellas habría un exceso de fuerza que reside en la potencia terrorífica de las transformaciones medioambientales que estamos viviendo.
¿Qué implicaría que parte de las élites fuesen hoy en día protagonistas de una revolución pasiva con el objetivo de adaptar su dominio a las condiciones específicas del Antropoceno? Aquí solo resaltaré una consecuencia, que me parece la más importante. Si estamos viviendo una revolución pasiva de nuevo tipo nuestro primer objetivo debería ser el darle la vuelta a la dialéctica del Risorgimiento: solo entendiendo los objetivos de este nuevo Partido Moderado mejor que él mismo podremos ser capaces de fundar un Partido de Acción que sea capaz de liderar esta etapa de transición. Sin duda esa será la única manera de asegurarnos de su carácter popular y progresista, de que esa transición ocurra en beneficio de la mayoría. Pero quizás, también, esa sea la única manera de asegurarnos de que la transformación de la sociedad que necesitamos simple y llanamente ocurra, de que seamos capaces de adaptarnos a los efectos y de mitigar las causas de la crisis climática y ecológica. No hay ninguna tarea más importante.
8. Felicitaciones desde el CPI(M) a las mujeres iraníes
Mensaje de Brinda Karat para felicitar a las mujeres iraníes por el triunfo que supone la desaparición de la ‘policía moral’.
Karat es la tía de Vijay Prashad, por cierto.