No solo el calor nos impedirá dormir

De un lector amigo, 22/6/2022.

Vivimos encima de un polvorín y supongo que no somos plenamente conscientes de ello (o, por lo menos, la inmensa mayoría no lo es, yo incluido). Como te dije estoy leyendo un libro titulado Everyone loses, sobre la primera crisis ucraniana de 2014, obra de dos investigadores del International Institute for Strategic Studies -creo que es un think tank conservador de EEUU-. En un momento del libro se explica la crisis de Osetia del N. de agosto de 2008, que condujo a una de guerra de una semana entre Rusia y Georgia. Por lo visto, en el contexto de esa guerra, en el gabinete del presidente Bush se planteó seriamente la posibilidad de intervenir militarmente de forma directa en la guerra de Georgia-Rusia: «We now know that a far more drastic response (a la acción militar rusa) was considered at the highest levels of the Bush administration during the war itself. The president, vice president and other senior officials held a meeting to considerer the possibility of using military force to prevent Russia from continuing its military assault on Georgia. Bombardment of the Roki Tunnel that Russia troops used to move into South Ossetia and other «surgical strikes» were among the options discussed. Upon consideration, the group rouled out any military response. In an interview 18 months later, a Cheney aide said he remained unsure «whether or not use of force should have been more serioursly considered (…)» (con el objetivo de impedir la afirmación de una esfera de influencia rusa en el espacio euroasiático). The US, it was implied (en las declaraciones del ayudante de Cheney), should have gone to war with Russia to rebuff its assertive actions in the region».

O sea, que en relación con una fruslería como Georgia -con todos mis respetos a sus ciudadanos-, una entidad insignificante en sus dimensiones e importancia económica en comparación con Ucrania, el presidente Bush, el vicepresidente Cheney y sus asesores discutieron seriamente la posibilidad de ordenar bombardeos «quirúrgicos» norteamericanos contra las tropas rusas (como dicen los autores, «ir a la guerra con Rusia», la segunda potencia nuclear mundial, ni más ni menos). Bueno, mejor no pensar qué es lo que debe estar estudiando Biden -un presidente-marioneta, probablemente, un anciano decrépito en cualquier caso, como parecen mostrar sus continuas caídas- y sus asesores, pues entonces no será sólo el calor lo que nos impida dormir.

Saludos de nuevo,

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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