Observaciones al comunicado de AIREs

Del profesor jubilado Martín Alonso, sobre el reciente comunicado de AIREs.

En la línea que señalaba A., añado algunas piezas más al debate a propósito del comunicado de AIRE, en particular para señalar los puntos de desacuerdo y desde el aprecio y el agradecimiento a quienes habéis puesto en marcha la formación.
1. Con independencia de todas las demás consideraciones y las eventuales lecturas explicativas, la frase “merecida suerte”, me resulta indigerible.
2. El primer párrafo tiene una redacción cargada de implicaturas que a mi modo de ver son parciales porque constituyen un aval apriorístico a la invasión. Las implicaturas se imbrican lo que obstaculiza la imparcialidad del comunicado desde ese arranque. La expresión “países satélites” está muy connotada (además, ‘satélites’ se repite) mientras se pasa por alto que la propuesta separada de Putin tampoco era del todo inocente: la UE es una entidad jurídica de pleno derecho. El que algo se anuncie no quiere decir que esté justificado; es la variante preventiva de los hechos consumados. Sobreentender que Rusia se ha visto obligada a intervenir…
3. La palabra imperialismo es en este caso de doble uso, corta por la punta y por la empuñadura. En Putin hay una mezcla de nacionalismo, imperialismo y capitalismo de amiguetes; así lo ve Mary Kaldor, conocida por sus posiciones contra las guerras (https://socialeurope.eu/the-ukraine-crisis-how-to-respond).
4. Como señala el comunicado de CJV, hay en la intervención rusa una clara violación de los acuerdos internacionales. Podemos invocar el whataboutism, que es una manera de colocarse en una confortable equidistancia. Los halcones norteamericanos adujeron que se sentían agredidos para justificar esas campañas contra los bárbaros en nombre de la civilización que han costado un millón de vidas directas.
5. Es muy conveniente que establezcamos estos debates. Sin olvidar que no pueden hacer lo mismo nuestros homólogos en Rusia. No se puede dar la prosa del confort para discutir por descontada. Para ilustrarlo, una imagen: en la concentración en Santander esta mañana del 26, una persona con un altavoz después de “no a la guerra” coreó ni Putin ni OTAN; el grupo de ucranianos que hasta entonces estaba mezclado en la concurrencia se fue al otro lado de la calle y comenzó a gritar “OTAN SI”. No creo que fueran fascistas. Es verdad que hay fascistas en Ucrania, pero no creo que haya en ello gran diferencia con Rusia.
6. El comunicado cita tres veces a EE UU por dos a Rusia, lo que no sé si cabe leer como un síntoma del reparto de responsabilidades. No sé si pensaríamos eso siendo ucranianos; la población humilde ucraniana que se menciona, o si por ser ucranianos no tendríamos derecho a pensar qué nos conviene más. Como podrían los moldavos, los georgianos o acaso los fineses y suecos. (Desde luego los iraquíes, los sirios, los afganos, los chechenos). Por cierto Anna Stepánovna Politkóvskaya, de ascendencia ucraniana, fue asesinada por enfrentarse a Putin por el conflicto en Chechenia y por denunciar la corrupción de los oligarcas y el abuso de los derechos humanos.
7. La referencia a EEUU invita a otra consideración, la relación de Trump con Putin. Como escribió Kolakowski, nunca faltan argumentos para sostener cualquier doctrina que uno quiera creer por las razones que sea. Esto es aplicable desde luego a quien escribe. Pero hay algunos hechos que resultan difíciles de amaestrar. Recojo uno en las palabras de Timothy Snyder (The road to unfreedom, 2018, p. 215, de un capítulo dedicado a Rusia y Ucrania, que puede contener, es cierto, algo más que hechos): “En julio de 2016, no mucho después del referéndum del Brexit, Donald Trump dijo: ‘Putin no entrará en Ucrania; puede escribirlo’. La invasión rusa de Ucrania había comenzado más de dos años antes, en febrero de 2014, poco después de que unos francotiradores asesinaran a varios ucranianos en el Maidan. Fue gracias a ese conjunto de acontecimientos por lo que Trump tuvo un manager de campaña. Yanukovich huyó a Rusia, pero su asesor Paul Manafort siguió trabajando para un partido pro-ruso en Ucrania hasta finales de 2015. El nuevo empleador de Manafort, el Bloque de Oposición, era precisamente la parte del sistema político ucranio que quería hacer negocios con Rusia mientras Rusia estaba invadiendo Ucrania. Eso sirvió de pasarela para el siguiente empleo de Manafort. En 2016 se mudó a Nueva York y asumió la tarea de manager de la campaña de Trump. En 2014, Trump tuvo conocimiento de que Rusia había invadido Ucrania. Bajo la tutela de Manafort, Trump proclamó la inocencia rusa”. Se pueden discutir ciertas cosas, no que Trump forme parte de EEUU. Ni que Manafort estuviera al servicio del oligarca ruso Oleg Deripaska, cuyo abogado, Marc Kasowitz era el mismo de Trump… Manafort tuvo que dimitir de sus tareas con Trump cuando se supo que había recibido más de 12 millones de dólares en negro de Yanukovich. Le sucedió Steve Bannon, que encumbró a los supremacistas blancos. Uno de sus líderes, Matthew Heimbach, se refirió a Putin como “el líder de las fuerzas antiglobalistas” y a Rusia como su aliado más poderoso y un “eje para los nacionalistas”.
8.Para el tema del fascismo y demás, aquí hay unos detalles:
https://www.marianne.net/monde/europe/guerre-en-ukraine-genocide-nazis-le-vrai-du-faux-dans-lallocution-de-poutine?utm_source=nl_quotidienne&utm_medium=email&utm_campaign=20220225&xtor=EPR-1&_ope=eyJndWlkIjoiODIwZDljZWY4YzdhMDRhN2Y0OGY0N2M2ZDE2ZmUwOTMifQ%3D%3D.
9. Y un poco de espacio para el factor personal: la combinación de narcisismo y megalomanía; creo que no se puede obviar esta variable.
10. Por último y desde la confianza, no cabe dudar de las credenciales de “verdaderos demócratas” de AIRE pero no acabo de ver que sea necesario escribirlo. Si AIRE tiene el indiscutiblemente mérito de posicionarse contra las derivas wokistas e identitaristas, habría de considerar las cautelas frente a unas eventuales esquirlas de dogmatismo. Naturalmente los comentarios señalados son superlativamente susceptibles de crítica. Insisto, son piezas para el debate desde el reconocimiento a AIRE.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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