«1917 desde 1991» por Francisco Fernández Buey
Publicado en mientras tanto, nº 47, noviembre-diciembre de 1991, pp. 3-4. El escrito está fechado (con excelente lógica), el 7 de noviembre de 1991. Continuar leyendo ««1917 desde 1991» por Francisco Fernández Buey»
Miscelánea 6/11/2022
Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.
1. Desolación de la quimera.
Todo el entramado ficticio de limitación a 1,5 grados se basa en un engaño: no hace falta que limitemos tanto las emisiones de CO2 porque con los sistemas de captura conseguiremos que este no acabe en la atmósfera. No sé si es un engaño deliberado o un autoengaño, pero lo cierto es que no funciona: «a finales de 2021 había ya en marcha capacidad suficiente como para capturar y almacenar 100 millones de toneladas de CO2 al año (en condiciones óptimas que, según el informe de IEEFA, están lejos de cumplirse). Pero, cada año, las actividades humanas liberan más de 35.000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.» Esta semana empieza el espectáculo de la COP 27 para vendernos una vez más la moto. Y van 27 motos. La única forma de reducir las emisiones de esta reunión sería que las delegaciones internacionales no fuesen al Cairo. Eso que nos ahorraríamos en viajes. Y en bochorno. Os paso un artículo de hace un par de meses que explica muy bien la situación ridícula en la que nos encontramos.
Copenhague y el día en que la captura de carbono acabó con sus sueños verdes
2. Mateo Ricci
Me ha gustado este hilo de un francés que vive en China sobre el jesuita Mateo Ricci, y el intercambio intelectual entre Occidente y China:
https://twitter.com/RnaudBertrand/status/1588889539934027777
En el hilo se citan algunos otros intelectuales europeos en China, como el también jesuita Giuseppe Castiglione, que hizo este estupendo retrato del emperador Qianlong:
Fuente: https://twitter.com/chuckwlee1/status/1588913424075227137
Este es el hilo de Arnaud Bertrand:
Una de las personas más importantes -y más inteligentes- de la historia fue el sacerdote jesuita del siglo XVI Matteo Ricci, el primer europeo que entró en la Ciudad Prohibida de China.
Sin embargo, si se pregunta a la gente por la calle si ha oído hablar de él, será difícil encontrar a alguien que lo haya hecho.
Una pequeño hilo:
Nacido en Italia, tras estudiar para ser sacerdote jesuita Ricci se presentó a los 25 años para una expedición misionera al Extremo Oriente. Llegó a Macao en 1582.
Al principio, creyó que la mejor manera de realizar su labor misionera era hacerse monje budista en China.
Pensó que los monjes tendrían en China la misma influencia que tenían en Europa en aquella época, figuras de autoridad cuyas palabras tendrían mucho peso, incluso con las élites políticas.
Y de hecho, se vistió y afeitó la cabeza como un monje budista durante 10 años.
Sin embargo, poco a poco se dio cuenta de que China era una sociedad mayoritariamente laica en la que las élites -los mandarines- despreciaban a los monjes.
Los monjes estaban recluidos en monasterios y tenían prohibido interferir en la política. Un gran contraste con Europa, donde la religión y la política estaban entrelazadas.
Lo que sí descubrió fue que los chinos admiraban a los eruditos.
Por suerte para él, era una de las mentes más brillantes de Europa, con una increíble profundidad de conocimientos en astronomía, filosofía y matemáticas.
Así que abandonó su vestimenta budista, se dejó crecer la barba y empezó a vestirse como un erudito confuciano.
Dejó de describirse como «monje occidental» (xi seng) y empezó a identificarse como «literato occidental» (xi ru, xi shi).
Para entonces también había aprendido a leer y escribir en chino clásico, la lengua literaria de los eruditos y funcionarios, y dominaba los clásicos chinos.
Esto le permitió explicar el cristianismo a los chinos en términos que ahora entendía que tendrían resonancia.
Por ejemplo, para traducir «Dios», una noción que no existía en China, utilizó el término Tian Zhu (天主, Señor de los Cielos).
Porque vio que los chinos creían en el concepto filosófico confuciano/taoísta de Tian («Cielo») y eran, en ese sentido, monoteístas: un solo Tian.
Y se mantuvo: aún hoy, la fe católica en China se traduce como «la religión del Señor de los Cielos» (天主教, Tian Zhu Jiao).
Gracias a su conocimiento de China y a su erudición -sobre todo en astronomía (Ricci podía predecir los eclipses, lo que impresionó a los intelectuales chinos)-, Ricci fue invitado como consejero a la corte del emperador Wanli, el primer occidental invitado a la Ciudad Prohibida.
Con sus nuevos conocimientos de chino, procedió a traducir los clásicos chinos al latín junto con el intelectual chino Xu Guangqi. Fueron los primeros en hacerlo.
Esas traducciones pronto llegaron a Europa a través de los canales misioneros de los jesuitas.
Era, por supuesto, la época del Renacimiento, una época en la que Europa estaba en plena ebullición intelectual.
En Francia, en particular, los pensadores de la época estaban desesperados por encontrar una manera de deshacerse del control de la Iglesia sobre las mentes de la gente.
Las traducciones de Ricci fueron un regalo del cielo (juego de palabras a propósito) para ellos.
Se dieron cuenta de que «aquí hay una civilización que ha logrado tener moralidad sin religión, ¡eso es lo que necesitamos también!».
Esto creó la base filosófica para pensadores de la Ilustración como Voltaire o Descartes.
De hecho, Voltaire estaba tan cautivado por la filosofía china que tenía un cuadro de Confucio frente a él mientras trabajaba.
Creía que China había alcanzado la cúspide de la civilización humana y escribió que desde Confucio no se había dado «una regla de conducta más fina en toda la tierra».
En conclusión, aunque sería exagerado afirmar que la Ilustración tiene sus raíces únicamente en las traducciones de Ricci de los clásicos chinos, desempeñó un papel mucho más importante de lo que la mayoría de la gente cree.
La vida y los logros de Ricci son un testimonio del hecho de que cuando uno se toma realmente el tiempo para entender a los demás, todos se benefician.
Uno es capaz de explicarse a sí mismo de manera que resuene y puede entender a los demás de manera que le beneficie.
También es un recordatorio de lo que solíamos ser, humildes y de mente abierta, en una época en la que la principal enfermedad que afecta a Occidente es un sentimiento erróneo de superioridad.
En lugar de tratar de acercarnos a los demás como iguales, los sermoneamos sin apenas comprender quiénes son.
Obviamente, esto no resuena y da lugar a que nos alejemos de ellos.
Es la razón más profunda de la creciente división «Occidente contra el resto» a la que asistimos.
Podemos ser mejores: ¡solíamos serlo!
Tenemos demasiados belicistas que buscan acentuar las divisiones y fomentar el odio en lugar de promover el entendimiento y el respeto mutuos. Esto sólo puede llevarnos a un camino de conflicto.
Necesitamos producir los Matteo Riccis de nuestra época.
3. Mi imagen del día: 8 años, no uno.
¿Recordáis cuando Poroshenko decía que los niños del Donbás tendrían que vivir en los sótanos mientras los ucranianos iban al colegio? Pues tenía razón. Era esto:
Fuente: https://twitter.com/NinaByzantina/status/1496640134606819328/photo/1
El fotógrafo, Andy Rochelli, murió en un bombardeo ucraniano junto con su intérprete en 2014.
No creo que haga falta decir que no quiero que ahora sean los niños ucranianos los que estén así, aunque sus padres se riesen cuando pasaba esto, quemaban manifestantes en Odessa, o intentaban dejar a Crimea sin agua o electricidad.
4. Antimilitarismo en el ejército estadounidense durante la guerra de Vietnam
Hilo muy interesante de un tuitero anarco que sigo que incluye el enlace a un repositorio de multitud de publicaciones antimilitaristas hechas por soldados estadounidenses: https://twitter.com/Helios_EM/status/1588993842828955649
A finales de los años ’60 y principios de los ’70, en el marco de la Guerra de Vietnam, hubo en EEUU una gran cantidad de publicaciones antimilitaristas, en muchos casos apoyando la deserción y objeción de conciencia. Resulta interesante la cantidad de las elaboradas por soldados en activo, editadas y distribuidas de manera semiclandestina en cuarteles e instalaciones militares (remarcando en la portada que la posesión en sí de estas publicaciones no es delito), llamando a la organización, la deserción o directamente a la insurrección. Según algunos análisis, como el de este artículo sobre la historia de la resistencia de las tropas a la guerra de Vietnam «el movimiento antiguerra de los soldados dentro del ejército fue uno de los factores decisivos para terminar la guerra»: GI resistance in the Vietnam war
Se puede consultar una enorme colección digitalizada de publicaciones radicales durante la guerra de Vietnam (la mayor parte editadas por soldados) aquí:
https://www.jstor.org/site/reveal-digital/independent-voices/gi-press/
5. A favor de la glorificación del nazismo.
Se ha comentado mucho la votación casi unánime en las Naciones Unidas contra el bloqueo a Cuba. Creo que aquí lo ha traído José Luis. Ha habido otras votaciones en las que EEUU se ha quedado sola. El año pasado, se votó contra la glorificación del nazismo. Votaron en contra dos países: EEUU y Ucrania. Este año se ha repetido la votación. Ya no han sido dos, sino 52. Entre los que han votado en contra, el gobierno más progresista de nuestra historia. Pero seguro que tiene una explicación muy razonable.
Fuente: https://twitter.com/TheIntlMagz/status/1589031381044441090
A los rusos no les ha gustado: https://twitter.com/ActualidadRT/status/1588969395639812096. No sé si podréis ver el vídeo porque es de RT.
6. De la decepción a la rebelión
Me ha gustado este artículo en Público de Miguel Pajares, del que publicamos hace algún tiempo una reseña de su libro que hizo Salvador: https://espai-marx.net/?p=11666
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/65675/cop27-de-la-decepcion-a-la-rebelion/
COP27: de la decepción a la rebelión
Miguel Pajares
MIGUEL PAJARES Antropólogo social y autor de los recientes libros ‘Refugiados climáticos, un gran reto del siglo XXI’ (Editorial Rayo Verde) y ‘El legado’ (Editorial Alrevés)
La cumbre de Sharm el-Sheij que se inicia este domingo llega tras un año en el que la acción de los gobiernos que allí se reunirán ha tenido poco que ver con sus promesas climáticas. Las promesas habían sido rutilantes, sobre todo las realizadas a partir del 2019. En ese año, el Reino Unido se comprometió a alcanzar las cero emisiones netas en el 2050, y después fue concretando objetivos a medida que se acercaba la cumbre climática de Glasgow del pasado año. La Unión Europea presentó su Pacto Verde a principios del 2020, y ya en pandemia lanzó su paquete de ayudas públicas Next Generation, con el que ponía grandes cantidades de dinero al servicio de la transición energética. Además, se comprometió a haber reducido sus emisiones en el 2030 un 55 % respecto a las del 1990, lo que equivalía a reducirlas más o menos a la mitad respecto a las del 2019. Estados Unidos también compitió por el título de campeón climático: en cuanto Biden asumió la presidencia, canceló el controvertido oleoducto en construcción que procedía de Canadá, el Keystone XL, y propuso un plan billonario para desarrollar la energía limpia, además de prohibir las perforaciones petrolíferas en tierras federales. China también mejoró sustancialmente sus compromisos climáticos, prometiendo ser neutra en carbono en el 2060. Otros países también asumieron compromisos similares.
Sin embargo, las decisiones prácticas tomadas por los gobiernos no concuerdan con esos compromisos. El gobierno estadounidense comenzó enseguida a incrementar los permisos de perforación petrolera. En su primer año de mandato, hasta finales del 2021, Biden había aprobado más permisos de perforación en tierras públicas que los que aprobó Trump también en su primer año; y después, con la guerra de Ucrania en marcha, aprobó muchos más. En consecuencia, en este año 2022, Estados Unidos ha dado un fuerte impulso a su producción de petróleo y gas. Canadá batió el récord de su producción en el 2021, y en el 2022 se propuso seguir aumentándola, pese a que su petróleo procede de arenas bituminosas y es altamente emisor. El Reino Unido no ha dejado de otorgar nuevas licencias para la exploración de petróleo y gas en el Mar del Norte, ha dado marcha atrás a su principal medida ecológica, el plan de viviendas de bajas emisiones de carbono, y ha seguido con un plan de carreteras y ampliaciones de aeropuertos que es antagónico con cualquier promesa climática (y ello con independencia de quién haya sido primer ministro en los últimos tiempos). Noruega también prometió una reducción de sus emisiones a la mitad en el 2030, pero ha seguido aumentando sus planes petrolíferos. La Unión Europea tampoco traslada sus promesas climáticas a sus planes de suministro actual y futuro de combustibles fósiles, y algunos países miembro incluso están aumentando el uso del carbón desde que se inició la guerra de Ucrania.
La consecuencia de tanta disonancia está explicada en el informe que ha preparado Naciones Unidas para la cumbre de Sharm el-Sheij. Lo que ese informe nos dice es que, con las políticas actuales de los gobiernos, las emisiones en el 2030 serán un 10,6 % mayores que en el 2010, lo que equivale a unas emisiones similares a las del 2021. La promesa de haberlas reducido a la mitad habrá quedado completamente incumplida.
En el 2019, Naciones Unidas nos dijo que si queríamos tener alguna posibilidad de poner freno al calentamiento global, las emisiones tenían que descender un 7,6 % cada año desde el 2020; y en otro documento del 2020 señaló la forma de lograrlo: una reducción del 6 % anual en el consumo de combustibles fósiles. Pero esto es justamente lo que no estamos haciendo; no hay ningún plan de reducción progresiva en el consumo de combustibles fósiles; y así nos va: en el 2021 se produjo el mayor incremento de emisiones de la historia, según la Agencia Internacional de la Energía. Y, pese a ello, los gobiernos irán a la cumbre como si aún estuvieran en condiciones de cumplir sus promesas de futuro. ¿Cómo esperan lograr tal cosa? ¿Qué alegan? Lo mismo que tantas corporaciones multinacionales que en los últimos tiempos también se han comprometido con los objetivos climáticos: no cuentan con hacer (las corporaciones ni siquiera lo pretenden) una reducción progresiva en el consumo de combustibles fósiles, sino que todo lo fían a otro tipo de soluciones, y la principal de ellas es la captura de la atmósfera del dióxido de carbono que los combustibles fósiles emiten.
Pero nada hay tan alejado de la realidad como semejante pretensión. Las dimensiones que puede alcanzar la captura de CO2, sea plantando árboles o por métodos tecnológicos, están a una escala que nada tiene que ver con el que emitimos. Ahora capturamos por métodos tecnológicos el 0,1 % del emitido y nadie prevé que esto pueda multiplicarse por diez antes del 2030, de modo que en ese año a lo sumo estaremos capturando el 1 %. Y captar mucho carbono plantando árboles, cuando vemos el ritmo que tiene la deforestación, resulta quimérico. La idea del cero-neto para el 2050, basada en que podremos capturar en ese año tanto como emitamos, es la más peligrosa falacia de nuestro tiempo. Sirve para retrasar el descenso en el consumo de combustibles fósiles sin que haya ninguna garantía de que podremos revertir el exceso de emisiones. Como dijo Robert Watson, el que fue presidente del IPCC, «el cero-neto es una trampa tendida por los industriales y los gobiernos para engañar al mundo».
A la cumbre de Sharm el-Sheij llegamos con unos compromisos que ya en las anteriores cumbres tenían mucho de ficticios, y con una apuesta por el incremento en la producción de combustibles fósiles derivada de la guerra de Ucrania que da al traste con lo poco que pudieran tener de reales. Pero, además, esta cumbre será especialmente decepcionante.
El asunto más destacado de la cumbre será la creación de un mecanismo para que los países ricos financien las pérdidas y daños que causa la crisis climática en los países que más la sufren, que son los más pobres. Este fue un asunto ya planteado en la COP del 2010, y en la de París del 2015 los países ricos se comprometieron a aportar 100.000 millones de dólares anuales desde el 2020 (no es una cantidad muy grande: a modo de comparación, 100.000 millones de dólares fueron los beneficios que obtuvieron las 28 mayores petroleras en el primer trimestre del 2022). Pero ese compromiso, pese a ser muy insuficiente, no ha sido cumplido. En el 2020 se dijo que se habían alcanzado los 80.000 millones, pero la mayor parte de ese dinero se dio en forma de préstamos, no fueron ayudas, como confirmó la OCDE en el 2022. ¿Asumirán la semana próxima los países ricos un compromiso real de financiación de los daños climáticos? Es muy dudoso; con la guerra de Ucrania en marcha y todo lo que ha derivado de ella, las prioridades de los gobiernos son otras.
Por otra parte, la cumbre se celebra en un país, Egipto, con decenas de miles de presos políticos, en un ambiente denunciado por Human Rights Watch como de represión generalizada contra las organizaciones de la sociedad civil, incluidas las ambientalistas que tendrían algo que decir durante la cumbre. En Sharm el-Sheij habrá jóvenes organizando debates, e incluso manifestaciones, pero serán los que le convengan a la dictadura salida del golpe militar del 2013; no habrá las protestas masivas que suelen producirse en otras cumbres. Incluso Greta Thumberg ha renunciado a estar presente. En esta cumbre no habrá nadie que pueda avergonzar a los líderes políticos; nadie que pueda echarles en cara que están haciendo unas promesas de reducción de emisiones para el 2030 que no van a cumplir en absoluto.
Será una COP más perdida, cuando los impactos del cambio climático ya están produciendo pavor; cuando Naciones Unidas nos dice que no nos queda más tiempo que perder. En el informe de este año de «evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres», Naciones Unidas se atreve por primera vez a decir que el cambio climático amenaza con el colapso de la civilización; dice que pueden irse produciendo sinergias cada vez mayores entre la destrucción de ecosistemas, las vulnerabilidades económicas y los desastres climáticos, y que ello crea un escenario de riesgo de «colapso global».
Esto, por suerte, ya lo saben muchos jóvenes en el mundo, y muchos científicos, y muchas otras personas. La rebelión contra la colosal amenaza que supone la emergencia climática dio un gran salto en el 2019. Lamentablemente, la pandemia frenó el impulso que había cobrado, pero en los últimos meses está volviendo a recuperarse. Se ha acabado el tiempo de las promesas gubernamentales que siempre están a diez o treinta años vista, mientras las economías siguen haciendo lo de siempre y la amenaza climática se agiganta. Es hora de hacer los cambios radicales e inmediatos que la emergencia requiere, y los rebeldes lo saben.
7. La opinión de Turiel sobre el proyecto de Maersk de generación de metanol
Creo que había pasado información de este proyecto en un mensaje sobre Energía citando un artículo de El País. Esta es la opinión de Turiel en un hilo:
https://twitter.com/amturiel/status/1588817040978382848
Muchas personas me preguntan por el megaproyecto de Maersk, auspiciado por el Gobierno, para producir «metanol verde» como combustible de navegación. https://msn.com/es-es/dinero/noticias/el-gobierno-y-el-gigante-naviero-maersk-negocian-un-megaproyecto-de-10-000-millones-en-hidr%C3%B3geno-y-metanol-verde/ar-AA13GMIT?ocid=winp1taskbar&cvid=b1c6e54e82ed474cc4c66382e5855b31 Voy a hacer un hilo explicando algunas cuestiones técnicas sobre este tipo de tecnología y combustible.
El metanol es CH3-OH. Es el más simple de los alcoholes, es líquido, inflamable y muy tóxico por ingestión, y también por inhalación prolongada. Cuando yo era pequeño se le llamaba «alcohol de quemar», aunque ahora se usa bastante menos, creo que por su toxicidad.
Generalmente se produce a través de la madera («alcohol de madera») aunque se puede sintetizar de muchas maneras. Es un buen combustible y podría ser un sustituto razonable de la gasolina en un mundo post-petróleo con una producción limitada de biocombustibles.
Dado que es un compuesto de síntesis, se pierde energía en el proceso de su generación, tanta más cuanto más complejo sea el proceso. En ese sentido, salvo que uno piense que tiene una cantidad enorme de reactivos, malamente puede ser un substituto masivo del combustible de barco.
Lo que está proponiendo Maersk aquí es traer CO2 de origen orgánico (se supone que por descomposición de materia prima) desde Canadá o no sé donde para juntarlo con hidrógeno verde y así sintetizar el metanol. Sin hacer una cuenta ya se ve el absurdo termodinámico del proceso.
En primer lugar, como el CO2 es un gas, su transporte por barco desde ubicaciones remotas implica usar depósitos a presión o licuarlo, con gran gasto energético. Además, el CO2 se debe limpiar de otros gases y sustancias, para evitar subproductos indeseados: más gasto energético.
La producción de hidrógeno verde es muy ineficiente, con pérdidas totales (toda la energía que se usa, no solo electricidad) de alrededor del 50% en plantas de electrólisis comerciales. Después, el proceso de síntesis comportará otras pérdidas diversas.
El metanol resultante contendrá una pequeña fracción de toda la energía que se ha usado para producirlo. Aún así, podría tener sentido como vector energético especializado para usos concretos, pero obviamente no para nada masivo. Y es que hay otro factor no considerado: la escala.
La cantidad de materia orgánica a procesar para obtener el CO2 y la de electricidad renovable para generar el hidrógeno son limitadas, y ni de lejos podrían llegar a cubrir una fracción significativo del gasto energético del volumen de barcos que se mueve hoy en día.
Recordemos que nuestro consumo global de petróleo representa que cada año consumimos lo que la fotosíntesis de las algas primitivas recogió del Sol durante un millón de años. Podría poner aquí cálculos más detallados sobre los insumos necesarios solamente para mover los barcos de A Coruña pero, sinceramente, me parece innecesario. Las cuentas no van a dar ni de broma. En suma, parecería más lógico aprovechar toda esa energía de manera más local para hacer otra cosa que mover esos monstruos de un lugar al otro del planeta para llevar patitos de goma y otras zarandajas. En vez de seguir en pos del mantenimiento de un modelo imposible, insostenible y ahora inestable, más nos valdría centrarnos en el diseño de economías locales verdaderamente resilientes. Economías en las que el metanol de madera puede tener un hueco, ser una más de las soluciones para un modelo mucho más modesto e integrado en los límites biofísicos del planeta.
8. Los baolis indios.
Aunque no sea un tema que solamos tratar por aquí, me ha gustado este hilo de uno de los principales «influencers» culturales en Twitter en España: Pedro Torrijos. He visitado un par de los baolis que cita, el de Delhi y el de Abhaneri. Por desgracia, solo desde arriba, porque no dejan bajar por la estructura. Es un ejemplo estupendo de los sistemas tradicionales de captura y conservación de agua en una zona tan seca como Rajastán o el mismo Delhi.
https://twitter.com/Pedro_Torrijos/status/1588605624211808256
En la India hay unos templos que no se construyeron hacia arriba, sino hacia lo más sagrado que hay: el agua.
Tienen mil años y su geometría escalonada parece de un videojuego.
Pero, ¿por qué son así?
En #LaBrasaTorrijos de hoy, las cisternas fractales de la India.
(Se recomienda la lectura del episodio de hoy acompañada de la siguiente banda sonora).
The Scroll / To Pankot Palace John Williams · Song · 1984 https://open.spotify.com/track/46obdySuD8md2EwXd8Y66Z?si=2b6ff3d3ffac433a
En 1911, las autoridades británicas en la India decidieron cambiar la capital, de Calcuta a Delhi.
Y claro, para que la nueva capital fuese lo más lustrosa posible, se preocuparon muy mucho de limpiarla y adecentarla de arriba a abajo.
En los alrededores del Fuerte Rojo había una galería a cielo abierto que usaban como calabozo. El suelo de la galería estaba lleno de escombros, así que también decidieron quitarlos.
Toda la ciudad estaría reluciente. También sus cárceles.
Pero cuando empezaron a retirar los escombros, descubrieron que debajo había una escalera que bajaba y bajaba.
Cuando lo limpiaron todo, se encontraron con algo que solo podía nombrarse como maravilla.
El Agrasen Ki Baoli. La cisterna del Rey Agrasen.
Después de tantos siglos, quién sabe si después de más de un milenio cubierta por tierra y desperdicios, el legendario pozo del Rey.
Agrasen volvía a ver la luz.
Pero lo más increíble del hallazgo era que al fondo de esas escaleras, muy al fondo, el Templo del Rey Agrasen seguía teniendo agua.
Porque, en realidad, el templo no era un templo. Era, sencillamente, una cisterna.
Un gran pozo para recoger tanto el agua de la lluvia como el agua de filtración subterránea.
Estas cisternas escalonadas, llamadas baoris o baolis, no se excavaron solo en Delhi.
Las hay por todo el territorio de la India, especialmente en Rajastán.
Y tiene sentido, pues precisamente Rajastán es de las regiones más áridas de la India.
Y digo que tiene sentido porque los baoris no son solo pozos, no son un agujero desde el que se saca agua con un cubo. Son artefactos arquitectónicos de primer orden y valiosos lugares de reunión para la comunidad.
Esencialmente hay dos tipos de baoris: los lineales, como el del Rey Agrasen o como el FORMIDABLE Rani Ki Vav en Patan.
Rani Ki Vav es un pozo entendido verdaderamente como un templo del agua.
Una escalera que desciende durante más de cien metros y baja 8 plantas atravesando pórticos y columnatas hasta llegar al reservorio
Y verdaderamente parece un templo del agua de los del Zelda.
Un camino hacia las profundidades para encontrar el tesoro más preciado.
El agua.
El agua iluminada desde el cielo.
El agua desde lo profundo de la tierra hasta el confín del universo.
Pero claro, si lo que queremos es ver arquitecturas que parecen sacadas de un videojuego, tenemos que irnos al otro tipo de baori. A los más famosos. Los baoris fractales.
La mayor parte de los baoris que mejor se conservan son del tipo plaza abierta porque, de algún modo, han seguido en uso durante siglos, tanto como pozo para agua potable como también como «piscina» o lugar de reunión, pues hay hasta 6 grados menos que euperficie.
Pero sin duda, el más famoso, el más extremo y también de los más antiguos es Chand Baori, en Abhaneri.
30 metros de profundidad. Literalmente diez plantas hacia abajo.
Diez plantas de delicadísimos fractales de escalinata que suben y bajan recubriendo los taludes como una enredadera de piedra.
Y esto es del año 800. Tiene más de un milenio de antigüedad.
Y cómo es posible que esto haya aguantado tan bien durante mil doscientos años?
Cómo es posible que el empuje del terreno no se haya llevado por delante esos muros de 30 metros?
Pues precisamente por esas escalinatas fractales.
Como se ve en la sección, el escalonado de la piedra es muy eficaz para sujetar el terreno natural.
Pero es que las propias escalinatas funcionan como contrafuertes para ayudar a sujetar el talud principal y a desviar las cargas horizontales que empujan desde el terreno.
Es muy eficiente, muy ingenioso. Y es bellísimo.
Porque se han rehabilitado muchos baoris en el siglo XX y varios han sido declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Pero en 1911, muchos estaban en desuso, y con la llegada de la canalización de agua, muchos se abandonaron y a veces acabaron convertidos en vertederos.
Y sin embargo, el agua seguía fluyendo. Porque aunque no llegase desde el cielo, los pozos recogían también el agua subterránea. Y las paredes seguían aguantando.
Y eso es lo que de verdad asombró a los británicos: que después de cuatro cinco, diez y hasta doce siglos, las cisternas escalonadas de la India siguiesen existiendo y siguiesen funcionando.
Siguiesen llevando a los hombres lo más sagrado que tenemos en el mundo: el agua.
Si os ha gustado el episodio de hoy, hacedme RT al hilo, FAVs, follows o invitadme a un beber una botella de agua (pero mineral, ojo)! Unroll available on Thread Reader
https://twitter.com/Pedro_Torrijos/status/1588605624211808256
Y si os gustan las historias como esta, ATLAS DE LUGARES EXTRAORDINARIOS es mi segundo libro: un viaje por los sitios más curiosos del mundo para los exploradores pequeños que tengáis en casa.
Ya está en preventa en este enlace: amzn.to/3UoozGv
Ah, y también podéis pasaros por mi IG, donde estoy contando historias chulas en otro formato: instagram.com/p/Cj3PzIOMaEk/
9. Entrevista a Antonio Aretxabala.
Para que no sea todo Turiel, os paso esta interesante entrevista de otro habitual en el debate decrecentista en España, el geólogo Antonio Aretxabala. Según él, «una de las conversaciones más apasionantes que he tenido con alguien que en principio, me contactó para «una entrevista» y acabamos ya fuera de cámara una mañana entera (una noche en Australia, donde vive) charlando muy muy a gusto.»
CRISIS ENERGÉTICA, cambio climático y SOLUCIONES – El Doomcast #1 Antonio Aretxabala.
10. Sesión de cine: Sekigun PFLP Sekai Senso Sengen
Curiosa película muy de su época. En japonés con subtítulos en inglés: Sekigun PFLP Sekai Senso Sengen (The Red Army PFLP Declaration Of World War) de Koji Wakamatsu, Masao Adachi.
Japonesa. 1971. 70 min. Co-editado por el Ejército Rojo (Facción del Ejército Rojo de la Liga Comunista Revolucionaria de Japón) y el FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina)
«En 1971, Koji Wakamatsu y Masao Adachi, ambos vinculados al Ejército Rojo Japonés, hicieron una parada en Palestina cuando regresaban del festival de Cannes. Allí se reunieron con los conocidos exiliados del ERJ Fusako Shigenobu y Mieko Toyama en los campos de entrenamiento para crear una película de propaganda agitadora de estilo noticiero basada en la «teoría del paisaje» (fûkeiron) que Adachi y Wakamatsu habían desarrollado. Esta teoría, que se hace más evidente en A.K.A. Serial Killer (1969), pretendía desplazar el énfasis del cine de las situaciones a los paisajes como expresión de las relaciones de poder político y económico. En 1974, Adachi abandonó Japón y se comprometió con la Revolución Palestina y se vinculó al Ejército Rojo de Japón. Sus actividades posteriores no se revelaron hasta que fue detenido y encarcelado en 1997 en Líbano. En 2001 Adachi fue extraditado a Japón y, tras dos años de prisión, fue liberado y posteriormente publicó Cine/Revolución [Eiga/Kakumei], un relato autobiográfico de su vida. »
En tiempo de pobreza y fraternidad
Jueces para la democracia. Información y debate, julio 2022, pp. 87-88. Continuar leyendo «En tiempo de pobreza y fraternidad»
Sobre la lectura de Hegel
Del compañero Joaquín Miras, presidente de Espai Marx. Continuar leyendo «Sobre la lectura de Hegel»
“EE.UU. paraliza la exportación de chips avanzados a China” por Peter Symonds
TopoExpress, 4/11/2022. “En una medida destinada a paralizar los sectores de alta tecnología de China, Biden anunció medidas que prohíben efectivamente la exportación a las empresas chinas de chips informáticos avanzados y del equipo necesario para su fabricación.” Continuar leyendo «“EE.UU. paraliza la exportación de chips avanzados a China” por Peter Symonds»
MORBILIDAD POR AMIANTO, EN BRASIL, CHINA, KAZAJSTÁN Y RUSIA: 1990-2019
Traducción de lo publicado por Paco Báez. Continuar leyendo «MORBILIDAD POR AMIANTO, EN BRASIL, CHINA, KAZAJSTÁN Y RUSIA: 1990-2019»
“Autoadulación y psicopatología especulativa ante el abismo nuclear. A propósito de «Por qué Ucrania»” por Asier Ar
Publicado en mientrastanto.e, noviembre de 2022. Continuar leyendo «“Autoadulación y psicopatología especulativa ante el abismo nuclear. A propósito de «Por qué Ucrania»” por Asier Ar»
Miscelánea 5/11/2022
Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx. Continuar leyendo «Miscelánea 5/11/2022»
“Manuel Sacristán, relaciones entre marxismo y ecologismo” por Joaquim Sempere
Publicado en mientras tanto, noviembre de 2022. https://mientrastanto.org/217/ensayo/manuel-sacristan-relaciones-entre-marxismo-y-ecologismo/ Continuar leyendo «“Manuel Sacristán, relaciones entre marxismo y ecologismo” por Joaquim Sempere»
