Karl Marx se veía como un artista creativo, un poeta de la dialéctica. “En lo tocante a mi obra, seré sincero contigo -le escribió a Engels en julio de 1865-. Cualesquiera que sean los defectos que puedan tener, mis escritos tienen la ventaja de que conforman un todo artístico”. A la hora de comprender mejor los motivos e intereses materiales de la gente, Marx se fijaba en los poetas y los novelistas, no en los filósofos o los ensayistas políticos. En una carta escrita en diciembre de 1868 transcribió un pasaje de otra obra de Balzac, El cura de aldea, y le pidió a Engels que corroborara la exactitud de la descripción valiéndose de sus conocimientos en materia de economía práctica (El conservador y monárquico Balzac puede parecernos un referente inverosímil, pero Marx siempre mantuvo que los grandes escritores tienen visiones acerca de la realidad social que trascienden sus prejuicios personales).
Francisc Wheen, 2007
Desmintiendo a quienes han asimilado la concepción marxiana de la sociedad comunista a un mero desarrollo de las fuerzas productivas, las investigaciones emprendidas han resaltado la importancia que Marx asignó a la cuestión ecológica. En repetidas ocasiones denunció que la expansión del modo de producción capitalista causaría no solo un aumento del robo del trabajo a los propios trabajadores, sino también de los recursos naturales. Marx también estaba interesado de manera amplia en las migraciones. Mostró cómo la migración forzada, generada por el capitalismo, constituía un elemento significativo de la explotación de la burguesía y que solo la solidaridad de clase entre los proletarios, independientemente de su origen, sin distinción entre mano de obra local e importada, era la clave para combatirlo. Marx trató ampliamente muchos otros temas, subestimados, cuando no ignorados, por muchos de sus estudiosos y que son de importancia crucial para la agenda política de nuestros días. Estos incluyen la libertad individual en la esfera económica y política, la emancipación de género, la crítica de los nacionalismos, las formas de propiedad colectiva no controladas por el Estado.
Marcello Musto, 2019
Las citas, en mi opinión, se explican por sí mismas. Nos acercan a un Marx desconocido o menos conocido. La carta citada en el primer texto era muy tenida en cuenta por Sacristán cuando exponía su interpretación de la obra de Marx y de la dialéctica marxiana.
Convendría en todo caso introducir alguna matiz a una afirmación de Wheen: ”A la hora de comprender mejor los motivos e intereses materiales de la gente, Marx se fijaba en los poetas y los novelistas, no en los filósofos o los ensayistas políticos”. Mejor, tal vez mejor: en los unos y en los otros. La apelación de Musto a la “libertad individual en la esfera económica y política”, especialmente en la primera esfera, debería explicarse con más detalle.