(Página herida) Contra el uso de la historia (y pseudohistoria) como ‘hecho diferencial’ de enfrentamiento y separación (I)

Para Juan Diego (diciembre, 1942 – abril, 2022). Por su arte, por su compromiso. ¡Que la tierra te sea leve, camarada!

Comentarios iniciales:
1. No me resisto. Les copio un comentario de Salvador Vergés, diputado de Junts, que reproducía Carmen Domingo en su artículo -“Barcelona, no quiere a los turistas”- del pasado martes [1]: “En un bar de Escocia, pides, en inglés, pagar la cuenta. Un hombre español que hace cola por detrás te dice: ‘Eres español, ¿verdad?’. Respondes, educadamente: ‘No. I’m catalan’. Se ofende… Entonces que se fastidie; ni eres español ni tienes porqué cambiar del inglés al castellano. ¿O no? Firmes”.

2. Les doy en nota algunos enlaces sobre el tema que sigue estando en el centro de nuestras preocupaciones [2].

3. Los trabajadores de BTV estuvieron en huelga el pasado lunes 25 de abril: contra los despidos y en defensa de sus condiciones laborales. Una lucha justa, de largo recorrido, que merece el apoyo de todos y la desaprobación de los gestores y mandos responsables del ayuntamiento barcelonés.
4. Sin dejar de criticar lo que deba ser criticado (que no tiene por qué coincidir con los gritos y denuncias del nacionalismo .Cat), recordemos que los espías espían (y a veces vigilan). En .Cat, en el conjunto de España y en todas partes. En ocasiones, las legítimas y admisibles, con autorizaciones judiciales. Quien esté libre de pecado (en la presentación de Pegasus había mandos de los Mossos d’Esquadra, parece que la Generalitat también quiso comprar el programa) que tire la primera piedra. No habrá pedrea. Y por supuesto: Margarita Robles no es la única mala-malísima de esta historia y yo también, más allá de matices y críticas por sus limitaciones, hubiera votado a favor del plan anticrisis del gobierno de coalición. El voto en contra de ERC, Junts y la CUP los fotografía. ¡Lo “suyo”, la bronca política y la agitación de sus bases por encima de todo! (Vean el artículo de Toni Bolaño [3]).
5. ¿Por qué no se celebra este año la fiesta de abril en Tarragona? ¿Tendrá algo que ver con ello el nacionalismo del equipo municipal del alcalde Pau Ricomà (ERC)?
6. “Uno de cada siete catalanes [más de 1.100.000 de 7.763.362] malvive en la calle, chabolas o en pisos precarios”. Parece imposible que eso pueda ocurrir en la que llamaron la Alemania o Dinamarca del Mediterráneo. Pero es así. Lean lo que cuenta Alfonso L. Congostrina en su artículo del pasado miércoles [4].

Abría Francesc Valls su artículo del pasado domingo -“Negocios carolingios” [5]- sobre las tropelías y declaraciones thatcherianas de don Gerard Piqué, recordando que movidos por la pasión ininterrumpida y abonada de encontrar hechos diferenciales, se acostumbraba a hablar del pasado carolingio de Cataluña en contraposición al visigótico o más directamente árabe del resto de España. “La festividad de San Esteban es carolingia, aunque en Francia no se celebre, porque nos enlaza con Europa. También la tradición de la mona –el huevo de pascua– nos retrotrae al pasado glorioso de la Marca Hispánica”.
Algunos insignes independentistas, proseguía el periodista de El País, lo recuerdan a través de tuits tanto como la prensa digital adicta al procés y generosamente regada, asunto que sigue siendo de actualidad e importancia, con dinero público. De esta manera se ha intentado y se sigue intentado cultivar la idea de la diferencia ancestral: “frente a la España del Emirato de Córdoba se erigía la Cataluña carolingia, que llegaba –eso sí– hasta el río Llobregat y dejaba fuera a Lleida y Tarragona. Poco importa que dependiera política y religiosamente de los francos o que a ambos lados de la imprecisa frontera hubiera gentes de unas u otras creencias”. Había que regar, hay que regar, el gen de la diferencia separadora. Para el nacional-secesionismo, es necesario o simplemente conviene buscar una justificación (pseudo)histórica con una supuesta categoría científica.
Pero el caso real, señala oportunamente Valls, “es que los descendientes de los francos se diferencian poco del resto de Hispania en el siglo XXI. Sobre todo a la hora de exhibir su destreza comisionista”. Piqué, por ejemplo, no ha dudado en traicionar sus raíces carolingias “para negociar que la Supercopa de España –esa unidad de destino tan universal como opresora– se celebre en Arabia Saudí. El dinero que mueve la competición asciende a 40 millones de euros por año hasta 2029, de los que un 10% –a razón de 4 millones anuales– va a las arcas de la empresa del defensa del Barça.” Es decir, a sus ganancias personales. Unos 30 millones. Más de lo que ganaría un trabajador medio trabajando 50 años en cada una de sus doce reencarnaciones.
El artículo de Valls sigue por los mismos caminos de crítica, claridad y buena escritura [6] y finaliza señalando que “el dinero, además de no oler [7], ni siquiera tiene patria”.
Pero la patria (o categorías sinónimas afines) sigue siendo muy reivindicada-usada-manipulada por la cultura y los partidarios del nacional-secesionismo (también por otros, por supuesto; retroalimentación es la palabra). La (pseudo)historia, piensan, para quien la trabaja y la usa como elemento y argumento de separación y enfrentamiento. Demos por ello algunos apuntes sobre esa “patria”.
Tomo pie en el último libro del historiador, y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos [JLMR]: La Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa (1919-1939) [8]. Señala JLMR en el capítulo III de su ensayo, “El occidente europeo”, que la aplicación de la línea nacional del V Congreso de la Internacional Comunista (IC, la III Internacional) tuvo en Europa occidental dos escenarios privilegiados: la cuestión de Alsacia-Lorena en Francia, y España. En el primer caso, “los comunistas franceses fueron llevados a desarrollar una política en la que no creían; en el segundo, la orientación autodeterminista resultó estéril en un contexto de proceso constituyente en el que lo que se debatió fue cómo estar unidos en el régimen republicano y no la disolución del Estado”. Fueron, remarca JLMR, los dos puntos calientes del conflicto de nacionalidades y de la política autodeterminista. “A diferencia de ellos, en Italia y en el Reino Unido, los comunistas gestionaron con sus propios criterios las diversidades territoriales, no contaminándose del reduccionismo de Zinoviev, Stalin y su brazo ejecutor Manuilski”.
A la cuestión de Alsacia-Lorena dedica JLMR las páginas 273-292 de su libro. No entro en ella. La sección III.2. está dedicada a España. Me centro en el apartado 2: “Obrerismo versus nacionalismos”. Los nuevos nacionalismos del País Vasco y Cataluña, así abre el autor de Historia del PCE, no buscaron la participación de las clases trabajadoras en sus movimientos, ni siquiera en el ámbito local. “Las procedentes de la inmigración, calificadas peyorativamente en Vizcaya como “nuestros chinos”, “orejas cortas” y finalmente “maquetos” -término que Arana hizo extensible a España: “maquetolandia”- o en Cataluña como “murcianos” o “charnegos” -estos eran los hijos de matrimonios mixtos [9]- eran considerados un mal necesario que no podían, con el peso de su contingente, incidir en la cultura y la política del país”. En las asambleas de la Unió Catalanista, por ejempo, “los delegados obreros se contaban con los dedos de una mano y, habitualmente, eran capataces, contramaestres, mayordomosmo o artesanos por cuenta propia”. El cualquier caso, “la posición abrumadoramente mayoritaria de las organizaciones afiliadas a la Unió Catalanista, era el rechazo al obrerismo de clase, ya fuera el anarquista o el socialista, minoritario”.
El sentimiento de rechazo fue mutuo: “tampoco las organizaciones obreras tenían ningún aprecio por esos movimientos nacionales regionales y sus reivindicaciones, que situaban en el saco general de los intereses conjuntos de la burguesía y las clases medias que eran la base social de ellos”. Los principales representantes del anarquismo español, añade JLMR, “del catalán también, sería ocioso recordarlo si no fuera por interpretaciones equivocadas del independentismo libertario de hoy, como Anselmo Lorenzo o Ricardo Mella, eran furibundamente antinacionalistas”.
Lo dejamos aquí por lo momento, sigo en la próxima página herida.
Notas
1) Carmen Domingo,”Barcelona, la ciudad que no quiere a los turistas” https://elpais.com/espana/catalunya/2022-04-26/barcelona-la-ciudad-que-no-quiere-a-los-turistas.html
2) Una breve selección: 1. Xulio Ríos, “¿Puede Taiwan acabar como Ucrania?” https://politica-china.org/areas/taiwan/puede-taiwan-acabar-como-ucrania. 2. Boaventura de Sousa Santos, “La inconveniente complejidad” https://slopezarnal.com/la-inconveniente-complejidad-por-boaventura-de-sousa-santos/. 3. Carlos Valmaseda, “Miscelánea (25/04/2022)” https://slopezarnal.com/miscelanea-25-04-2022/
3) Toni Bolaño, “Interrogantes sin respuesta” https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/pegasus-interrogantes-sin-respuesta_648020_102.html
4
) https://elpais.com/espana/catalunya/2022-04-27/uno-de-cada-siete-catalanes-malvive-en-la-calle-chabolas-o-en-pisos-precarios.html
5) https://elpais.com/espana/catalunya/2022-04-24/negocios-carolingios.html
6) Sigue así: “Se puede jugar en la selección y no sentirse español. También está empíricamente probado que defender la independencia no está reñido con el modelo de capitalismo insolidario de bajos impuestos y altas comisiones. Ahí están las gentes de Junts per Catalunya –como la consejera Victòria Alsina– que no dudan en manifestar que la firma de reparto Glovo es el “modelo de empresa que queremos”. O el diputado puigdemontista Joan Canadell capaz de alabar el ejemplo económico de Isabel Díaz Ayuso durante la pandemia, a pesar de haber dicho anteriormente que “llevamos 500 años atados a estos salvajes”. También la carolingia Convergència hizo negocios con la madrileña Ferrovial, como muestra el “caso Palau”. O el propio Piqué, cuando presentando su Copa Davis en la capital de España, afirmó: “Ya me gustaría que la ciudad de Barcelona estuviera a la altura de Madrid; siento envidia”.”
7) Recordemos como homenaje el Non olet de Rafael Sánchez Ferlosio.
8) Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2021.
9) En el actual uso de la descalificación, que incluye menosprecio, se entiende por charnego (españolazo, castellanufo o ñordo son términos casi sinónimos) cualquier ciudadano de orígenes no catalanes, nacido incluso en Cataluña, siempre y cuando no comulgue con las líneas centrales del ideario nacional-secesionista. Si se aceptan, la vía de la “integración” (el término que suelen usar) está abierta… aunque siempre que algo. Gabriel Rufián, “charnego asimilado” de Santa Coloma de Gramenet, es un ejemplo de esto que señalo.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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