Fuera de tema: 1) Rafael Poch de Feliu, “¿Ajedrez o parchís?” https://rafaelpoch.com/2022/01/25/ajedrez-o-parchis/#more-811. Hay otros artículos de interés sobre el tema en su página (este, por ejemplo, “La maldición de la autocracia” https://rafaelpoch.com/). 2) La sugerencia de un amigo: «Me siento apartado por los bancos»: un ciudadano de 78 años recoge 100.000 firmas para que le atiendan presencialmente [1]. Este es uno de los temas que una izquierda al servicio del pueblo debería atacar. ¡Basta ya de eliminar la relación humana y directa con los bancos y empresas de suministros!
La situación política .Cat sigue más o menos igual, con los “escándalos” a los que quieren acostumbrarnos. Unas breves observaciones:
1. Preguntado sobre si Educación aplicará la sentencia del 25%, el consejero Josep Gonzàlez Cambray (observen el acento abierto y el ocultamiento de este primer apellido cuando tiene ocasión) ha asegurado [2] que su referencia normativa es la ley catalana y que “daremos cumplimiento a lo que marca la Ley de Educación de Cataluña: que al final de la etapa obligatoria, de 4º de ESO, todo el alumnado logre las competencias tanto en castellano como en catalán. El aprendizaje de las lenguas no va de porcentajes, va de pedagogía”. Olvidémonos del anuncio del incumplimiento de la ley por parte del conseller (¿seguimos su ejemplo?). Centrémonos en la cursiva. Si el aprendizaje de las lenguas no va de porcentajes sino de pedagogía, ¿qué problema hay entonces en que en el curriculum de los estudiantes de primaria y secundaria de .Cat el número de horas en catalán pase del 77% al 65%, por ejemplo? ¿Dónde se detecta el ataque al catalán, la catalanofobia porque el porcentaje de horas en castellano sea del 25%? ¿De verdad que se pueda hablar, con prudencia y sentido común crítico, de «Lawfare» lingüística en Cataluña” [3]?
2. Joan Delort está imputado en el caso investigado de corrupción de los bomberos de la Generalitat. El asunto anuncia muchas sorpresas. Para que no cundan las confusiones: Bomberos Generalitat cubre toda Cataluña excepto Barcelona ciudad, que es municipal. Los bomberos barceloneses no dependen de la Generalitat.
3. Un libro que no he leído pero que tiene muy buena pinta: Adolf Tobeña, Fragmented Catalonia: Divisive Legacies of a Push for Secession. “Un intento por entender lo que ha pasado en Cataluña estos últimos años en base a la evidencia empírica disponible, es decir, en base a datos oficiales y públicos tomados principalmente del Centre d’Estudis d’Opinió, el CIS catalán” [4].
4. Un artículo imprescindible de un maestro de todos nosotros no menos imprescindible (hablo, por supuesto, de Carlos Jiménez Villarejo): “Entre 2009 y 2019, los gobiernos de Catalunya, mientras invertían -en dimensiones delictivas- en el proceso hacia la ruptura con el Estado democrático español, redujeron un 20% el gasto social. Las víctimas de estas políticas austericidas siempre fueron personas mayores que esperaban una cirugía, niños que vivían en hogares que no podían hacer frente al pago de los suministros básicos y falsos autónomos que formaban parte del medio millón de trabajadores y trabajadoras que ya vivían bajo el nivel de la pobreza antes de la pandemia.” [5] (El ex fiscal anticorrupción finaliza con estas sabias y marxianas palabras: “Ante esta durísima e injusta realidad, somos mayoría los que deseamos y exigimos que, más pronto que tarde, se cumpla el objetivo del Manifiesto: “en lugar de la vieja sociedad burguesa con sus clases y sus antagonismos de clase aparezca una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno es la condición para el libre desarrollo de todos”.)
5. Una última sugerencia (de interés, aún sin necesidad de estar de acuerdo en todo, ni incluso en la perspectiva ni en la toma de posición política de la autora): Rosa Cullell, “La Cataluña silenciada.” [6]. Una de sus consideraciones: “La incapacidad de hablar claro y alto de los constitucionalistas, que se autocensuran para vivir en paz, está condenando a Cataluña al estancamiento económico, a la división social y al éxodo de inversores y empresarios; hartos de conflicto, de enfrentamientos y de pagar los impuestos más altos de la península ibérica. Por ese mismo cansancio, casi la mitad de los 5,3 millones de catalanes con derecho a voto decidió desentenderse de la política en los comicios de 2021. Y solo la mitad del 53% que acudió a las urnas -un 27.5% del censo-, votó independentista. No son mayoría, aunque las leyes electorales les ayudan a ganar en diputados. Es mayoritaria la sociedad catalana que calla sin otorgar, que lleva años dejando hacer por miedo a las represalias y al aislamiento social. Son los constitucionalistas autocancelados.”
6. La campaña secesionista de todos los años: “50 ayuntamientos catalanes abanderan una campaña para no pagar a Hacienda.” [7] Según parece la iniciativa no tiene ninguna consecuencia práctica. Los consistorios liquidan sus impuestos con la Agencia Tributaria de Cataluña, pero esta transfiere lo recibido. En cualquier caso, ahí queda la intención separatista, la insolidaridad manifiesta… y el lío.
Lo dejamos aquí aunque hay otros asuntos en la cola. Por ejemplo, el menosprecio del gobierno de la Generalitat al gobierno aragonés por los Juegos de 2030.
Vayamos a nuestro tema. Estábamos en la entrevista a tres miembros del grupo promotor de AIREs que se ha publicado en El Viejo Topo de enero de 2022. Habíamos dado cuenta de las primeras preguntas-respuestas en la segunda página herida de la semana pasada.
Tomando pie en las palabras finales de la última respuesta (“Algo que, por supuesto, no se puede hacer desde la nada, como han pretendido algunos adanistas nacidos a la política con las lluvias de mayo de 2011”), se pregunta-comenta: “Crítica directa a Podemos y a formaciones afines”. Responde ahora otro miembro del grupo promotor, el economista Pedro Fernández:
“Crítica no equivale a descalificación general. El “cesto” que algunos construyeron a partir del movimiento de los indignados o del 15-M no permite recoger todas las inquietudes de la izquierda (sobre todo cuando se ha descalificado groseramente y se ha condenado a la subordinación a toda una familia de la izquierda que, por cierto, acaba de cumplir cien años [referencia al PCE]) y, en cambio, da cabida a algunas que son antitéticas con los valores de la izquierda, como ciertas concepciones étnico-culturales de lo que es un país o nación. Pero los “mimbres” están ahí, y con paciencia y modestia (es decir, sin mesianismos) pueden ir reuniéndose. Muchos de esos mimbres se hallan hoy día en los partidos de la izquierda institucional, en militantes desencantados y críticos con su praxis política, pero también en personas con sinceras inquietudes sociales, aunque sin experiencia de militancia organizada, que se sienten políticamente huérfanas. “Federar” todos esos sectores no es fácil, pero es una necesidad objetiva”.
La influencia de los medios es muy potente, se apunta a continuación y, por poner un ejemplo, lo ocurrido en Cuba en julio de 2021 “es visto-interpretado de manera muy distinta por gente que está disconforme con la realidad social y desea transformarla, y que se siente de izquierdas”. La respuesta de Pedro Fernández:
La gente que se siente de izquierdas está disconforme con lo que pasa pero no necesariamente con las mismas cosas ni en el mismo orden de prioridad. Por tanto, la discrepancia interna en la izquierda es amplia y es lógico que la gente se organice de entrada en distintos partidos. El problema no es que haya distintas formaciones políticas en la izquierda, sino si éstas son capaces de entenderse en las cosas importantes o no. Parte de los miembros de AIREs, por ejemplo, participaron activamente en la Comissió per la Renda Garantida de Ciutadania junto a organizaciones de ideario cristiano y otras claramente independentistas.
Un buen ejemplo, se apunta, de la tan deseable unidad de acción. Continúa el miembro del grupo promotor de AIREs:
Se trabajó honestamente porque el objetivo, la cobertura de mínimos de toda la ciudadanía, bien valía la unión y el trabajo conjunto. La Ley se aprobó en julio de 2017 por unanimidad de todos los partidos con presencia en el Parlament. Pero ya en septiembre de 2017 se vio que no se iba a aplicar, porque implicaba gastarse un dinero que el gobierno de la Generalitat quería para otros menesteres. ERC y CUP dicen ser de izquierdas, pero no movieron un dedo en favor de la Renda Garantida; PSC y Comuns, por su parte, tampoco han hecho bandera de esta ley.
Se debe trabajar con esa izquierda, pero tiene que existir fuera de ella otra izquierda que respalde consecuentemente los derechos y las luchas de la ciudadanía. Aquellas fuerzas sólo se preocupan de sus intereses como miembros del establishment.
Todo lo dicho, sin entrar propiamente en un tema clave: la cuestión nacional.
Pues entremos en él si os parece. Responde también Pedro Fernández:
Todo el mundo tiene derecho a reivindicar su sentir nacional y a crear sociedad a partir de lazos de sangre (“nación” viene de “nacer”). Pero en democracia eso se traduce en derechos individuales, no colectivos (aunque sólo puedan ejercerse colectivamente), y la pertenencia al grupo se basa en criterios racionales y objetivos de utilidad mutua, no en meros sentimientos subjetivos. La democracia, desde una concepción de izquierdas, en la medida que protege derechos de grupos minoritarios para alcanzar una igualdad efectiva, no puede dar cabida a idearios nacionalistas que, por su propia razón de ser, buscan diferenciar dentro de una misma sociedad entre los puros y los no puros para darles derechos distintos. Una izquierda que da pábulo a concepciones nacionalistas colabora en la distinción entre puros y no puros, es decir, deja de ser izquierda porque renuncia al menos a dos de sus valores básicos, herencia de la Ilustración: igualdad y fraternidad (lo que redunda también en detrimento de la libertad).
Es necesaria una izquierda que vuelva a centrarse en el tradicional conflicto por el reparto de la renta entre grupos sociales y no tolere distorsiones nacionalistas, religiosas o de otro cariz ajeno al estrictamente socio-económico, que es el terreno común a todos. El “a cada cual según sus necesidades” no puede estar condicionado por el sentir nacional, la adscripción religiosa o la lengua materna.
Actuar con ese objetivo prioritario no tiene por qué dividirnos, pues es trabajar para acabar con una asentada disfunción que imposibilita luchar de verdad por la reducción de las diferencias de derechos reales dentro de una sociedad.
Interviene a continuación Vicente Serrano. Veamos su intervención en la siguiente página herida, la última de la serie.
Notas
1) https://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-me-siento-apartado-bancos-ciudadano-78-anos-recoge-100000-firmas-le-atiendan-presencialmente-20220113183926.html
2) https://elpais.com/espana/catalunya/2022-01-21/el-tsjc-declara-firme-la-sentencia-del-25-de-castellano-en-las-escuelas-catalanas-y-da-10-dias-al-govern-para-ejecutarla.html
3) https://www.sinpermiso.info/textos/lawfare-linguistica-en-cataluna
4) https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/cataluna-fragmentada-adolf-tobena_581788_102.html
5) Carlos Jiménez Villarejo, “El Govern, un modelo de gobierno burgués.” https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/govern-modelo-gobierno-burgues_129_8678524.html
6) https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2022-01-19/borrado-constitucionalismo-catalan
7) https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2022-01-26/ayuntamientos-catalanes-abanderan-campana-hacienda_3364511/