(Página herida). El congreso constituyente de AIREs (Alianza de la Izquierda Republicana de España)-La izquierda (y IV)

Fuera de tema. ERC parece liderar el frente del rechazo independentista al pacto entre la patronal, los sindicatos y el gobierno de coalición. Dos preguntas de José Luis Martín Ramos: ¿Qué hará la UGT catalana? ¿Qué hará Camil Ros, miembro de ERC? Mi respuesta-conjetura (sin entrar en el tema de la “moderada” reforma de las contrarreformas laborales): nada, como si lloviese en Madagascar, ¡son cosas de españoles y españolas!

Sigamos con la entrevista a los tres miembros del grupo promotor de AIREs que ha aparecido en El Viejo Topo de enero de 2022. Nos habíamos quedado en este punto.
La primera pregunta: “Hablando de derechos reales, ¿sois partidarios del derecho de autodeterminación? ¿No os parece razonable un referéndum en el que la ciudadanía catalana pudiera elegir qué tipo de relación desea con el resto de los ciudadanos españoles? Algunos sostienen que eso es democracia, democracia radical, democracia avanzada, en estado puro: ¡la voz libre del pueblo en asuntos esenciales!
Es Vicente Serrano, ex trabajador de Telefónica, politólogo, miembro también del grupo promotor, quien responde:
No es cuestión de si somos partidarios o no del derecho de autodeterminación en general. Conviene recordar que el derecho de autodeterminación está perfectamente definido en la legislación internacional. No tenemos dudas de que tal derecho asiste al Sáhara Occidental y a Palestina, por ejemplo. En ambos casos hay resoluciones de las Naciones Unidas que lo confirman. Pero plantear que dicho derecho le asiste a Cataluña o a Euskadi es cuanto menos una temeridad.
¿Y por qué es una temeridad? De nuevo es Vicente Serrano quien responde:
Primero habrá que determinar, por ejemplo, en qué momento Cataluña ha sido o es una colonia de España. Algo imposible de sustentar desde una historia seria y no manipulada. Pretender situar un origen en 1714 es algo totalmente ahistórico que no concuerda con la realidad. Aquello no fue una guerra entre dos identidades peninsulares, sino una guerra dinástica por la corona española a escala internacional, y la posición de Cataluña no fue unánime, como no lo fue en el resto de España.
En el caso que nos ocupa, no se trata de un movimiento reivindicativo de víctimas a las que mueven unos insoportables agravios, sino de un movimiento insolidario de regiones ricas que se empeñan en mantener o acrecentar su situación de superioridad, para lo que tratan de poner tierra de por medio con la hacienda, la legalidad y la justicia estatales, por la sencilla razón de que constituyen un obstáculo para consolidar y ampliar el estatus de la actual “casta autonómica”.
Se infiere entonces, se señala a continuación, que no consideráis razonable un referéndum de esas características. De nuevo es Vicente Serrano quien responde:
Hay que empezar desmontando el falso, falaz, artificial e imaginario “derecho a decidir”. Si nos centramos en sus tres palabras podemos afirmar que no forman una oración; es un sintagma nominal al que le falta un sujeto, un verbo definido y un complemento que nos explique sobre qué se quiere decidir. Lo que la idea “derecho a decidir” pretende transmitir es dejar marcado a fuego que es un “derecho” porque sí, un derecho, además, previo a la ley, un derecho que está en el ADN de Cataluña, antes incluso de que Cataluña existiera. Algo así como un derecho natural. Y los “catalanes y españoles” nos guiamos por el derecho positivo, ese del que nos dotamos los seres humanos por convención y acuerdo mutuo expresados, por ejemplo, en una constitución. Y además pensamos, desde la Ilustración, que existe una jerarquía normativa.
Y como somos tan poco dados al iusnaturalismo, nos atenemos al hecho de que no hay ninguna ley escrita, constitución o declaración de las Naciones Unidas donde se recoja tal derecho. Por lo tanto, no existe, no es un derecho. Aunque, admitámoslo, puede ser una reivindicación.
De acuerdo, veámoslo así. Interviene ahora Pedro Fernández:
Todo paso que se da en política debe valorar la situación que genera. Un referéndum en el que gana el derecho individual al divorcio o al aborto no quita derechos a quienes votaron no y, por tanto, la nueva situación es estable. Un referéndum para alcanzar una nueva situación en la que parte de la población, que además se ve mayoritaria en partes del territorio, entiende que pierde derechos no puede llevar a la estabilidad, sólo puede llevar a acrecentar la confrontación. En el caso catalán no se debe olvidar que el 9 de noviembre de 2014 votó quien quiso. No era legal, pero nadie impidió el voto. Los convocantes decían que irían 5 millones, pero ellos mismos dieron la cifra de 2,3 millones de votantes. La mayoría de los catalanes, especialmente los de rentas bajas, dejaron claro ese día que no tenían interés en referéndums nacionales/nacionalistas que nada iban a cambiar en cuanto al régimen de propiedad o la distribución de la renta. Entonces quienes insisten en el referéndum de secesión ¿contra quién van, contra las rentas bajas? Extraña manera de ser de izquierdas.
En cuanto al sujeto del supuesto “derecho a decidir”. Responde ahora Vicente Serrano:
Existe un interés en equiparar el referéndum con la democracia, como si constituyeran en sí el mismo concepto. Es evidente que la democracia es algo más que el acto de votar, al que siempre y continuamente alude el nacionalismo cuando se critican sus pretensiones. La democracia, aparte de la voluntad de la mayoría, implica el respeto a las minorías y también algo muy importante: el respeto a unas reglas de juego que la sociedad se ha autoimpuesto en forma de contrato social.
No es posible someter a referéndum todo y tampoco es legítimo consultar tan solo a una parte (los catalanes) sobre cosas que afectan a todos (los españoles). Como se ha dicho a veces, en democracia las formas son el fondo. ¿Se imagina alguien un referéndum para expulsar de España a una autonomía, a Extremadura o a Galicia, por ejemplo, donde sólo voten el resto de los españoles y no los ciudadanos de esas comunidades? Y aunque votasen todos, ¿nos parecería muy democrático?
No, evidentemente. Serrano prosigue:
En Cataluña, aunque los independentistas fueran mayoría, el referéndum que pretenden sería antidemocrático. El problema no es que ahora sean minoría: el problema es que una parte (nacionalistas) de la parte (Cataluña) quiere decidir por el todo. No por toda la parte (Cataluña) sino por el todo (España).
Cuando a Anna Gabriel (CUP) le preguntan en una entrevista (El País, 15/04/2017) “¿De qué sirve hacer el referéndum si nadie lo reconoce?”, responde: “De mucho… y es una victoria: sitúa a Cataluña como sujeto político soberano”. Y tiene toda la razón: hacerlo es reconocer una soberanía diferenciada.
Se cambia de tema. “Habéis señalado antes que AIREs es una organización de ámbito nacional en construcción. ¿Habéis conversado con otras fuerzas o colectivos con orientaciones similares a las vuestras?”. Responde ahora Miguel Candel:
En ello estamos. Hay diversos sectores descontentos con la praxis política actual de la izquierda presente en las instituciones (no sólo la del gobierno de coalición) con los que estamos en contacto. Citaremos sólo de momento, pues están de acuerdo en que se les mencione, la Plataforma de Izquierdas de Madrid, que reúne básicamente a personas procedentes de Izquierda Unida y de su entorno. Otros sectores que trabajan actualmente en el seno de la izquierda institucional o que están, como nosotros, fuera de ella prefieren de momento mantener el anonimato. En cualquier caso debe quedar claro que no tenemos ninguna pretensión de hegemonizar la reconstrucción de la izquierda. Si ello llegase a ocurrir, no sería por afán de protagonismo nuestro, sino porque nuestras propuestas alcanzasen el más amplio consenso. En cualquier caso estamos abiertos a todas las ideas que vayan en el sentido apuntado en nuestra respuesta a la cuarta pregunta que nos has hecho. Los partidos son un medio, no un fin en sí (aunque parece claro que algunos entienden perversamente esta última frase y convierten los partidos en medios de promoción personal).
Una nueva pregunta: “¿Qué planes políticos tenéis en el futuro más inmediato? ¿Alguna actividad congresual?”. Responde también Miguel Candel:
La tarea más urgente que tenemos por delante es darnos a conocer por aquellas personas que puedan conectar (que no son pocas) con nuestros planteamientos. Cosa nada fácil en medio del ruido mediático que tiende a silenciar toda voz discordante con los cánones políticos imperantes, tanto a derecha como a izquierda. Después de haber aprobado, en la conferencia política del pasado 19 de junio, un documento político a modo de líneas programáticas provisionales, está previsto celebrar nuestro congreso constituyente a principios del año próximo. Las mencionadas medidas programáticas son ciertamente de carácter general, y son innumerables los problemas concretos que plantea la vida política cotidiana a los que de un modo u otro hay que dar respuesta (sin ir más lejos, la reciente polémica suscitada por el proyecto de ampliación del aeropuerto del Prat, de Barcelona). Como decimos en una breve presentación de nuestro proyecto titulada “¿Quiénes somos?”, no pretendemos tener soluciones prefabricadas para todo (y pobre de quien crea tenerlas: la realidad le pasará por encima). Por eso aspiramos a lograr que participen en nuestros debates internos el mayor número de personas con conciencia social avanzada, pues cuantos más ojos miran, más fiel es la imagen resultante.
De momento, y por citar tan sólo los puntos que aparecen en la mencionada presentación, tenemos claras algunas propuestas.
Nos dais algunos ejemplos, se pregunta. Responde Pedro Fernández:
Ahí van:
1. Un Plan de Trabajo Garantizado que estimule la economía productiva en lugar de inflar artificialmente el sobredimensionado sector terciario, cubriendo con la intervención pública los vacíos dejados por la iniciativa privada y dando prioridad a la inversión en aquellas actividades que más pueden contribuir al bienestar general.
2. Un Plan Nacional de Empleo Joven y un Plan Nacional de rescate para autónomos y pequeñas y medianas empresas.
3. Creación de un Sistema Estatal de Salud de gestión pública centralizada, universal y de calidad, superando la disfuncional fragmentación actual.
4. Reforzamiento de la Red Pública Educativa, en la que tengan prioridad los contenidos comunes respecto de los particulares de cada región y, allá donde existan dos lenguas oficiales, se respete escrupulosamente el bilingüismo.
5. Fortalecimiento del Sistema Público de Pensiones frente a los reiterados intentos de privatización y consiguiente degradación.
6. Creación de una verdadera banca pública que, mediante el crédito, oriente la actividad económica hacia los sectores que más puedan contribuir a la prosperidad general.
7. Control suficiente por el Estado de los sectores estratégicos de nuestra economía (energía, transportes, etc.) que suelen corresponder a los llamados “monopolios naturales”, sobre los que se apoya toda la estructura económica del país.
Vicente Serrano añade:
8. Reformas constitucionales en la línea de incluir los derechos sociales en la sección 1ª, capítulo 2, confiriéndoles así el rango de derechos fundamentales. Asimismo, derogación de la modificación del artículo 135 introducida hace diez años por presiones de ciertos países de la UE y vuelta al redactado anterior. Reforma del régimen electoral en sentido proporcional a fin de garantizar igual valor a los votos emitidos en todo el territorio nacional.
Complementa ahora Miguel Candel:
9. En política internacional, replanteamiento de nuestra pertenencia a una obsoleta OTAN que a la hora de la verdad no aporta a nuestro país ningún plus en materia de defensa y nos compromete, en cambio, en intervenciones fuera de su teórica zona de actuación, al servicio de intereses ajenos.
Muchos otros son los puntos que hoy por hoy están claros en nuestro proyecto, como la defensa de los valores feministas, que, después de una resistencia secular a su reconocimiento por lo que en líneas generales podríamos llamar la “derecha”, son ahora víctimas de una auténtica puñalada por la “izquierda” como es la denominada “autodeterminación de género”. Menos claridad presentan, en los detalles, cuestiones como la respuesta a la crisis ecológica, energética y de recursos, si bien tenemos claro que el futuro del planeta como lugar habitable exige replantear los ritmos de crecimiento económico y reconsiderar qué actividades son realmente productivas de bienestar para la gran mayoría.
No podemos caer, señala finalmente el traductor de Aristóteles, como muchas veces hace la derecha, “en la reducción de los problemas políticos a problemas técnicos”. Pero tampoco matiza, “como a menudo hace la izquierda, en la reducción de los problemas técnicos a problemas políticos.”
Hasta aquí la entrevista. ¡Buen congreso constituyente a los amigos de AIREs! Analizaremos los resultados.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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