Ahora bien, ¿qué pasa si uno, en lugar de estar a tono con los tiempos líquidos de la posmodernidad, resulta ser un retrógrado de tomo y lomo y cree que la realidad no es un discurso sino, por ejemplo, un cáncer que te lleva a la tumba antes de lo esperado (siempre es antes de lo esperado), y que la muerte es algo más que una esquela y que la guerra de Iraq existió y que los muertos que mata Israel no gozan de buena salud? Bueno, entonces la cosa cambia algo. Entonces puede uno creer realmente que la sociedad catalana llegará al nirvana con la amnistía de los que, por no haber leído a Aristóteles, no se enteraron (y así siguen) de que no sólo hay tiranías unipersonales, sino también colectivas, y decidieron que la voluntad colectiva (la de ellos, claro) estaba por encima de la ley..
Miguel Candel (2023)
Cuando a medio país (incluidos activistas y simpatizantes de izquierda) se le caía la baba elogiando la gran figura histórica (¡y muy honorable!) de Jordi Pujol (gran admirador, por cierto, de la causa sionista y de la construcción y prácticas del estado de Israel [1]). Cuando Carlos Jiménez Villarejo y José María Mena eran insultados por su “atrevimiento”, por su “persecución de Jordi Pujol = Cataluña”. Cuando apenas nadie quería ver “el plan estratégico” de nacionalización nacionalista .Cat que se iba desplegando ante los ojos de todos. Cuando incluso nosotros usábamos términos como “españolistas” o “anticatalanes” para descalificar e insultar a personas críticas del nacionalismo catalán. Cuando casi nadie se atrevía a denunciar la corrupción aléfica que corría por venas y arterias del país. Cuando era generalizado hablar del envidiable oasis catalán por aquello de que “nosaltres estem fets d’una altra pasta!”. Cuando el inexistente “dret a decidir”, con el apoyo de colectivos de izquierda, era considerado un derecho de toda la vida y en cualquier circunstancia, casi como un postulado geométrico indiscutible. Cuando apenas nadie alzaba la voz contra los comentarios xenófobos de tantos y tantos dirigentes políticos nacionalistas. Cuando alguien de la bajura poliética de Quim Torra, el de «apreteu, apreteu», era medio presidente de la Generalitat de Cataluña. Cuando incluso historiadores de renombre hablaban del ADN catalán. Cuando el nacionalismo era visto por sectores de la izquierda española como algo natural e incluso necesario, fiel aliado en las luchas antifranquistas y en combates posteriores. Cuando era patriótico y muy científico convocar, sin apenas oposición, un congreso de Historia bajo la consigna “España contra Cataluña (1714-2014)”. Cuando casi nadie alzaba la voz contra la inmersión lingüística obligatoria y uniformista y la izquierda (más papista que el Papa en muchas ocasiones) confundía apoyo al catalán con desprecio del castellano. Cuando casi todo el mundo se reía con el “Puta España” (que algún humorista -Magí Garcia- propone cambiar ahora por ¡Viva ETA!). Cuando se decía que xarnego era una palabra graciosa, simpática, casi un decir amable entre colegas. Cuando era signo de catalanidad y pureza de país ser culé (silencio sobre las condiciones de trabajo que sufren los obreros que construyen el nuevo estadio), y signo de españolismo reaccionario (incluso de apestado) ser seguidor del Español o, peor aún, ¡del Real Madrid! Cuando se consideraba riguroso hablar de Estado español y casi impío usar la palabra “España”. Cuando se aplaudía (y sigue aplaudiendo) las subvenciones públicas a una asociación tan sectaria y fanáticamente hispanofóbica -la que investiga la lengua que usan los niños y niñas en el recreo de los colegios- como Plataforma per la Llengua (Subvenciones de la Generalitat desde 2019: 2.656.000 euros.). Cuando uno de los políticos más nefastos de la historia reciente de Cataluña (Ernest M. [2]) censuraba las memorias de su hermano enfermo (Pasqual M.) y ordenaba destruir una edición ya impresa del libro. Cuando era usual en la izquierda hablar de la Cataluña-nación enfrentada a la España imperial y autoritaria. Cuando doña Laura Borràs amenazaba (mafiosamente) al profesor Jordi Llovet por explicar su curriculum en la red. Cuando intentaron conseguir (y consiguieron en parte) que muchos ciudadanos catalanes se avergonzaran de no tener nombres y apellidos catalanes-catalanes. Cuando nos llamaron colonizadores lingüísticos. Cuando nosotros mismos repetíamos como loros “som un nació, som una nació, som una nació”. Cuando airados y nada afables manifestantes secesionistas intentaron impedir que el gobierno español pudiera reunirse en Barcelona. Cuando Josep Guardiola no solo era considerado un gran entrenador de fútbol sino el filósofo del país por excelencia. Cuando Artur Mas se presentaba como el Mesías de la nación oprimida y visitaba Israel y negociaba con sus autoridades sin tener el menor gesto con el pueblo palestino. Cuando Mas-Colell y Boi Ruiz eran la vanguardia del neoliberalismo europeo. Cuando el “todo por la Patria” era consigna del nacionalismo .Cat. Cuando parejas jóvenes marcaban a sus hijos con “nombres muy catalanes” que apenas se habían usado desde hacía dos o más siglos. Cuando nos creímos todas las falsas historias nacionalistas sobre el 11 de septiembre de 1714 y el relato posterior (recogido en el acuerdo Junts-PSOE). Cuando se empezaba a hablar de verificadores internacionales. Cuando grupos de “izquierda radical” acudían a manifestaciones convocadas por grupos secesionistas (ANC, Òmnium Cultural), justificando su presencia por aquello de transformar la concentración nacionalista en “una jornada revolucionaria rodeando el sede central de La Caixa”. Cuando se hablaba de nuestra guerra civil como una guerra de España contra Cataluña. Cuando Comisiones Obreras tenía a gala llamarse “Comissió Obrera Nacional de Catalunya”. Cuando se consideraba apropiado que una fuerza de izquierda llevara por nombre Iniciativa per Catalunya. Cuando muy pocos representantes de izquierda fueron capaces de estar a la altura en las vergonzosas jornadas de septiembre de 2017. Cuando sectores de izquierda participaron en la jornada de agitación nacionalista del 1-O y tildaron el 😯 de movilización reaccionaria-y-españolista. Cuando personas de izquierda (cuyos nombres no cito) colaboraron en la huida del expresidente que algunos siguen llamando presidente. Cuando la organización y acciones del Tsunami democràtic demostraron que las cosas no iban realmente de democracia…
Cuando todo eso ocurría, hubo gente que pensando con cabeza propia, contracorriente. en minoría de muy pocos y con mucho (y admirable) coraje político, levantó la mano ostensiblemente, no se escondió, plantó cara a los poderes .Cat y a sus fanatizados seguidores y dijo y repitió cuantas veces fue necesario una palabra breve pero nada fácil de pronunciar en aquellas circunstancias: NO, NO, NO.
Miguel Candel, les recuerdo la cita inicial, es uno de esos ciudadanos. El científico franco-barcelonés, Eduard Rodríguez Farré, el editor (más que editor) Miguel Riera y el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo son tres ejemplos más. También los profesores Francesc Xavier Pardo, Margarita García y Luisa Trueba (nunca habitará en ellos nuestro olvido) que nos han dejado recientemente. Han sido más desde luego, muchos más… pero no muchísimos más.
Son los mismos ciudadanos que, a día de hoy, no se tragan el cuento de la amnistía. No digo que estén forzosamente en contra. Digo que no se tragan los cuentos que nos cuentan (León Felipe: “Sé todos los cuentos”) para hacernos creer que todo, a partir de ahora, será búsqueda de acuerdos, buen rollo, diálogo, respeto de leyes y normas, cercanía, fraternidad, un estar y convivir entre ciudadanos, aceptación de la diversidad en .Cat, renuncia de estrategias unilaterales, un no volver a las andadas, etc. [3].
Y no es eso, compañeros, desde luego que no será eso.
Notas
1) Moisés David Tennenbaum fue socio del padre de Jordi P., Florenci Pujol, en la formación de Banca Catalana. Véase Jaume Reixach, “La Cataluña sionista.” https://www.eltriangle.eu/es/2023/11/28/la-cataluna-sionista/
2) Uno de mis peores días, tal vez el peor, en mis 34 años de trabajo en el Instituto Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet: la visita vespertina en 2007 del que fuera consejero de Educación (por el PSC) en el primer gobierno tripartito. No solo fue su fanatismo neoliberal (eliminó el nocturno de bachillerato en Santa Coloma de Gramenet: ¡que estudiaran a distancia!, señaló) sino su chulería, falsedad y ausencia del mínimo decoró las que llamaron la atención de profesores del instituto. No de todos ciertamente.
3) Por si tuvieran dudas del sostenella y no enmendalla: Clara Ardévol Mallol, “Òmnium reivindica l’amnistia, però anuncia un seguiment “sistemàtic i exhaustiu” de com serà aplicada” https://www.vilaweb.cat/noticies/acte-omnium-cultural-amnistia-autodeterminacio/; Josep Catà Figuls, “El presidente de Òmnium: “Todos somos Tsunami. Lo hicimos y lo volveremos a hacer”. Xavier Antich, presidente de la entidad, reivindica la amnistía en un acto ante 700 personas [Jaume Asens, entre ellas] y rechaza las acusaciones de terrorismo contra líderes independentistas”. https://elpais.com/espana/catalunya/2023-11-25/el-presidente-de-omnium-claro-que-si-lo-hicimos-y-lo-volveremos-a-hacer.html.)