(Página herida) Luis Caldeiro y la construcción del metro barcelonés

Para los republicanos españoles, por su admirable ejemplo. ¡Viva la III República!

Desde que Israel rompió unilateralmente el acuerdo de alto el fuego respaldado por Estados Unidos con Hamás el mes pasado, su bombardeo masivo del enclave ha matado a más de 1000 palestinos, lo que eleva la cifra oficial de muertos a más de 50 000. Pero Israel y sus apologistas, incluidos los gobiernos y los medios de comunicación occidentales, siempre tienen una excusa a mano para enmascarar la matanza. Israel cuestiona las cifras de víctimas, alegando que han sido exageradas por el Ministerio de Salud de Gaza, a pesar de que sus cifras en guerras anteriores siempre han sido muy fiables. Dice que la mayoría de los muertos eran «terroristas» de Hamás, y que Hamás utilizó a la mayoría de las mujeres y niños asesinados como «escudos humanos».
Israel también ha destruido hospitales de Gaza, ha disparado contra un gran número de ambulancias, ha matado a cientos de miembros del personal médico y ha hecho desaparecer a otros en cámaras de tortura, al tiempo que ha denegado la entrada de suministros médicos. Israel da a entender que los 36 hospitales de Gaza a los que ha atacado son «centros de mando y control» dirigidos por Hamás; que muchos de los médicos y enfermeros que trabajan en ellos son en realidad agentes secretos de Hamás; y que las ambulancias de Gaza se utilizan para transportar a los combatientes de Hamás.
Incluso si estas afirmaciones fueran vagamente plausibles, los medios de comunicación occidentales parecen no estar dispuestos a hacer la pregunta más obvia: ¿por qué Hamás seguiría utilizando los hospitales y ambulancias de Gaza, cuando Israel dejó claro desde el principio de su masacre genocida de 18 meses que iba a tratarlos como objetivos?
Jonatahan Cook (4 de abril de 2025)

No puedo aceptar el hecho de que la toma de control del establishment político por parte de intereses sionistas —en sí misma una consecuencia del crecimiento masivo de la riqueza comparativa de los ultrarricos— esté haciendo posible que el genocidio más brutal posible ocurra ante los ojos del mundo, con el apoyo activo del establishment occidental.
No es que la gente no quiera detenerlo. Es que no existe ningún mecanismo que conecte la voluntad popular con los instrumentos de gobierno. Los principales partidos apoyan el genocidio de Israel en casi todas las «democracias» occidentales.
Ahora es imposible negar la intención de genocidio. Israel ha intensificado su matanza de niños a docenas cada día, está ejecutando abiertamente a médicos y destruyendo todas las instalaciones sanitarias, está bombardeando plantas desalinizadoras y está bloqueando todos los alimentos.
La narrativa sionista en las redes sociales ha pasado de negar el genocidio a justificarlo.
Simplemente no puedo entender la tolerancia generalizada de este Holocausto. Vivo en una época en la que las estructuras de poder y las narrativas sociales no las reconozco como parte de una organización social a la que pueda consentir pertenecer. Es el Partido Laborista británico el que apoya activamente el genocidio mientras se dirige a los más vulnerables en casa para recortarles los ingresos. Es la UE la que está haciendo todo lo posible para promover la Tercera Guerra Mundial y transformarse en una organización militarmente agresiva de tendencias nazis.
Craig Murray (7/04/2025)

Las matanzas de madres, bebés, niños, personal sanitario y periodistas no son fruto del azar, están planificadas y se interrelacionan: el Estado colonialista quiere parar el crecimiento de la población palestina y no quiere testigos de sus crímenes. Quieren evitar, sea como sea, que bebés y niños se conviertan años después en luchadores antisionistas y también desean anular cualquier información crítica sobre el genocidio cometido, “normalizado” cada vez más en los medios de inculcación de ideas e informaciones.

El resumen de la situación en Gaza (Middle East Eye, 8 de abril de 2025, https://www.middleeasteye.net/):
1. El número de periodistas muertos en Gaza asciende a 211.
2. Los ataques aéreos israelíes (terrorismo aéreo contra la población) matan a 58 personas en Gaza en las últimas 24 horas.
3. Declaraciones de el secretario general de la ONU, Antonio Guterres: «Ha pasado más de un mes entero sin una gota de ayuda en Gaza. Sin alimentos. Sin combustible. Sin medicinas. Sin suministros comerciales», «A medida que la ayuda se ha agotado, se han reabierto las compuertas del horror. Gaza es un campo de exterminio, y los civiles están en un bucle de muerte sin fin».
4. La Organización de Historiadores Americanos vota a favor de condenar el «escolasticidio» israelí en Gaza
5. Desde que reanudó sus ataques a gran escala el 18 de marzo, Israel ha matado a más de 1.400 palestinos y ha herido a más de 3.600.
6. Las fuerzas israelíes han irrumpido en el campus de la Universidad Al-Quds de Abu Dis, en la Jerusalén Oriental ocupada, disparando gases lacrimógenos y bombas sónicas contra los estudiantes. El lanzamiento de gases provocó que 23 estudiantes sufrieran inhalación de gas.
7. Breaking the Silence, un grupo de veteranos israelíes críticos con la ocupación de tierras palestinas por parte del país, ha publicado escalofriantes relatos de soldados involucrados en la creación de una «zona de amortiguación» en Gaza.
8. Los palestinos de toda la Cisjordania ocupada cerraron negocios y salieron a las calles en una huelga general de un día, manifestándose en solidaridad con Gaza y condenando el ataque de Israel.
9. Los huzíes toman represalias contra los buques de guerra estadounidenses e israelíes mientras Washington sigue bombardeando Yemen hasta la edad de piedra.

Sigamos con Palestina en nuestros corazones. No olvidemos el genocidio, no olvidemos la actuación criminal de Estado colonialista de Israel y la complicidad y el silencio de USA y la UE. ¡Apoyemos todas las movilizaciones que estén a nuestro alcance! ¡No normalicemos el genocidio! Se ha convocado una gran manifestación en Madrid el próximo 10 de mayo. ¡Intentemos acudir!

Antonio Fernández, Héctor Illueca, Manolo Monereo y Augusto Zamora R. gritan de nuevo con buenas razones (y nosotros con ellos) “No la guerra, no al rearme de la UE”. No olvidan lo esencial en su llamamiento, realismo real y descarnado:
La Unión Europea llama a la guerra de forma descarada. Llama a comprar, a fabricar más armamento. A crear ejércitos para ir nuevamente a la guerra contra Rusia en Ucrania. Pero hay algo que no nos dicen, que no nos cuentan. En las películas de guerra, en las noticias del telediario, en los informes semanales, la guerra parece lejana e incluso de mentira. Un espectáculo, un juego en el que da la impresión de que nadie muere de verdad. Tres minutos de imágenes de guerra seguidas de un programa de recetas de cocina. Y aquí no pasa nada. Pero en la guerra de verdad las personas, mujeres y hombres que van y se encuentran en el frente, sufren lo indecible. Pasan hambre, frío, sed, son tiroteados, bombardeados, resultan heridos con balas o metralla que les destroza las piernas o los brazos, que les vacían el vientre esparciendo a los cuatro vientos los intestinos o les revientan la caja torácica o les arrancan de cuajo la cabeza. Eso es lo que de verdad ocurre en las guerras. Eso ocurre ahora en los frentes de Ucrania donde la población de un país está siendo inmolada para salvaguardar los intereses del viejo “jardín europeo”.”
Más aún: “Pero no sólo sufren las personas que están en la línea de frente. Mueren y son heridas las personas que se encuentran lejos, en sus pueblos y ciudades, cuando están descansando en casa o comprando en el supermercado. Y otra cosa, de la guerra no siempre se vuelve. Muchos desaparecen volatilizados en las explosiones, unos vuelven destrozados en ataúdes precintados, otros vuelven vivos pero también destrozados, sin piernas, brazos o sin mandíbula o ciegos o medio locos por lo vivido. Así volverán los jóvenes europeos y españoles que vayan a esta o cualquier otra guerra. Destrozados. ¿Para eso las familias de los trabajadores han criado a sus hijas e hijos? ¿Para que mueran como perros rabiosos, inmolados por los intereses de unas élites desaprensivas que no enviarán ni a uno solo de sus hijos a la matanza? Después de la guerra los pobres seguirán siendo pobres, pero además con la angustia de los hijos perdidos y destrozados”.
Cuando oímos al presidente del Gobierno y a sus ministros hablar con tanta alegría y despreocupación del rearme, de aumentar el gasto militar y de enviar tropas a Ucrania, prosiguen los autores, “nos crece la indignación hasta lo imposible. Pero es que cuando vemos a los líderes de la izquierda transversal callar ante las políticas belicistas, o lo que es peor, justificarlas con tanta ligereza, la indignación se convierte en rabia absoluta. La pena es que esto se puede llevar por delante lo que queda de una izquierda inmersa en un proceso de profunda debilidad política y organizativa. Esta irresponsabilidad ante una guerra que, de producirse, será nuclear, debería llevar a una reflexión de fondo sobre la política, el programa y la identidad de una izquierda social y cultural comprometida con el socialismo y la superación del capitalismo.”
Les copio también este enlace, será de su interés: entrevista a Diosdado Toledano: https://www.youtube.com/watch?v=yG4gB55bMac.

Cojo el hilo de la página. Dos previas:
1. Jesús García Bueno explicaba hace unos días que “La Fiscalía abre la primera investigación penal por las torturas de la policía franquista en Barcelona” [1] en las dependencias de la actual Jefatura Superior de Policía en laa Laietana de Barcelona. Veremos cuál es el recorrido de la investigación (no es fácil que prospere), pero alegrémonos que una pequeña luz intente iluminar un territorio negro y densamente oscurecido.
2. El mal llamado rey emérito sigue siendo miembro de la Casa Real. De modo que un miembro de la Casa, de corrupción inconmensurable, uno de los menos presentables, ha tenido la desfachatez de presentar una querella contra Miguel Ángel Revilla (un político conservador que dice verdades), una querella que, sin duda, es un claro ataque a la libertad de expresión y un menosprecio a la ciudadanía. Más motivos, y son muchos, para ser, para seguir siendo republicanos. (Conviene recordar, ahora más que nunca, el artículo 6º de la Constitución republicana de 1931: España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.”)

Vayamos a Luis Caldeiro y el metro barcelonés.
Les recuerdo innecesariamente que Luis Caldeiro es un periodista de investigación, un excelente escritor que merece el reconocimiento de todos nosotros: por su coraje ciudadano, por su trabajo crítico, por su sensibilidad social, por su consciencia de clase, por su defensa de los más vulnerables, por su apoyo a causas nobles, por su “otra mirada”, por su plantar cara cuando es necesario plantar cara… ¡No nos perdamos sus escritos! Un ejemplo: “La intrahistoria obrera del metro de Barcelona” es el título de un artículo suyo, magnífico en mi opinión, publicado en el órgano de expresión de la FAVB (Federación de las Asociaciones de Vecinos de Barcelona). Les doy cuenta de él, se lo resumo. Será de su interés a bien seguro:

Esta es una historia de excavación, de lucha contra la dura tierra”, señala Caldeiro: “la que llevó a la construcción del Metro de Barcelona. De aquel hito, de aquella tarea ingente, de la cual se cumplió un siglo el pasado 30 de diciembre de 2024, tal vez sólo recordaremos los grandes nombres: el ingeniero Santiago Rubió i Tudurí, que optó por el “sistema belga” para construir los túneles. O Esteve Terradas, ingeniero industrial y de caminos, matemático y divulgador científico, que fue el promotor de la visita de Albert Einstein a Barcelona en 1923. Y también el artífice de las primeras grandes obras de ingeniería del tren subterráneo de la ciudad”.

Pero tras los expertos y sus planos, cálculos matemáticos y estudios del terreno, “hubo obreros que se dejaron la piel excavando y que sufrieron unas durísimas condiciones laborales, contra las cuales se unieron y lucharon”. Muchos de ellos llegados desde otros rincones de España.

La Historia nunca les mencionará, prosigue Caldeiro, “porque ésta pertenece a los grandes personajes, pero recordemos que a esta historia llamémosle “oficial”, académica, el filósofo Miguel de Unamuno contrapuso el concepto de “intrahistoria”, que define como “la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana”.”

El artículo que comentamos es un intento de indagar en la intrahistoria del Metro barcelonés, en la vida “de aquellos seres anónimos que nunca saldrán en los libros de texto, pero sin los cuales las cosas, sencillamente, no son posibles”.

Los inicios del siglo XX fueron tiempos de empuje, de desarrollo, recuerda Caldeiro. “La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial trajo una época de crecimiento industrial, que demandó mucha mano de obra, suministrada en primera instancia por el campo catalán. Cuando éste ya no pudo proporcionar más, los trabajadores comenzaron a llegar desde Aragón, Valencia y Murcia. En los años veinte, al desarrollo de la industria se unió la construcción de grandes infraestructuras y obras públicas, como el Metro de Barcelona o la Exposición Universal de 1929”.

Fueron tiempos de expansión para la ciudad. Se construyeron las estaciones de Francia (que sigue siendo estación de tren) y del Norte; se abrió la Gran Vía; se soterró el Ferrocarril de Sarrià en la calle Balmes y los barrios de Sants y Les Corts experimentaron un crecimiento considerable. Esta situación atrajo la primera oleada de trabajadores hacia Cataluña procedente del sur de España, desde Murcia concretamente. Muchos de estos trabajadores murcianos “serían los que construirían, en condiciones deplorables, lo que hoy es el Metro de Barcelona.”

De la construcción del metro se encargaron dos grandes compañías: “Gran Metropolitano de Barcelona, que abrió el tramo que iba de Lesseps a Plaza de Cataluña y la Rambla, es decir, la actual línea 3 (verde); y Ferrocarril Metropolitano de Barcelona, que realizó el trayecto de Bordeta a Plaza de Cataluña, esto es, la que hoy es la Línea 1 (roja)”.

Las condiciones de trabajo eran durísimas: (Manuel Marina) “El trabajo era a pico y pala. Las condiciones de trabajo eran muy precarias, sin medidas de seguridad y con mucha prisa. Aquellos trabajadores eran como topos. Ni siquiera se hicieron buenas catas para comprobar la estabilidad del terreno, lo cual provocó continuos desprendimientos”. En uno de los accidentes murieron once obreros, denuncia Caldeiro.

La gran huelga que protagonizaron los obreros del Metro comenzó en enero de 1923, con una discusión con uno de aquellos despóticos capataces. “En el subsuelo de Barcelona hay mucha agua, y los trabajadores del pozo número 4 de la actual línea verde denunciaron que había fugas. Entonces reclamaron botas para no trabajar mojándose y un plus alegando que los mineros que trabajaban con agua cobraban más que los que no sufrían este tipo de penalidades”.

La huelga consiguió paralizar les obras nada menos que durante seis meses. “La compañía contratista lo intentó todo, hasta contratar esquiroles, pero finalmente los obreros consiguieron sus objetivos. Un éxito que tuvo consecuencias, algunas insospechadas: la empresa Gran Metropolitano de Barcelona pagó los sueldos a los trabajadores, y despidió al contratista, de nombre Hormaeche y Beraza, por haberse mostrado incapaz de gestionar el conflicto. Éste quedó muy afectado por el paro -que su biógrafo llegó a calificar de “salvaje”-, pero cinco años más tarde se convirtió en un defensor de los derechos de los trabajadores. Sin duda, aquella huelga removió algo en su conciencia”.

Pese a la falta de cifras fiables de cuantos trabajadores murcianos estuvieron empleados en las obras, comenta Caldeiro, todo apunta a que este fue uno de los colectivos más numerosos: (Manuel Marina) “De hecho, el barrio de Collblanc-La Torrassa, en Hospitalet de Llobregat, era conocido como la Murcia chica. Tanto es así, que, según una investigación del historiador Joaquín Ruiz y la demógrafa Cristina López, casi uno de cada cuatro residentes de esta barriada obrera -con un censo de casi 22.000 personas en 1930- procedía de aquella región.”

Sus condiciones de vida y su acogida no fueron nada fáciles, comenta Landeiro. “Ana Ibars, que reside en Hospitalet y es nieta de José, trabajador murciano llegado en los años veinte para trabajar en el Metro, recuerda que sus antepasados tuvieron que soportar el hacinamiento y la infravivienda..”. Guillem Moreno, su bisabuelo, Gaspar Martínez, también tuvo que venir a trabajar a Barcelona, señala: “No era un trabajo bien pagado y vivían en la miseria. Algunos meses no tenían ni para hacer frente al alquiler”.”

A la penuria económica se añadía la xenofobia. “En los años veinte y treinta, en ciertos ámbitos la palabra murciano era un insulto” (Manuel Domínguez, del Centre d’Estudis de L’Hospitalet). Lo sigo siendo. “Se los acusaba de esquiroles, que reventaban el movimiento obrero, que trabajaban por cuatro duros”.

Por su parte,Caldeiro nos comenta que Chris Ealham, Universidad de Lancaster y autor del ensayo  La lucha por Barcelona (Alianza, 2005), afirma que, “al buscar culpables del fracaso social, ERC los encontró en los emigrantes, especialmente murcianos”.
Ealham relata cómo, en la frontera de Barcelona con el barrio de Collblanc de Hospitalet, de población predominantemente inmigrante, se colocó un cartel que decía: “¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí comienza Murcia!”. Esta población inmigrada fue “vilipendiada por las autoridades, los sectores nacionalistas y las asociaciones patronales a lo largo de toda la República”.

Concluye Caldeiro: “Una amarga lección que, en tiempos de ultraderechismos de todo signo -tanto españolistas como catalanistas- es necesario recordar para que no se vuelva a repetir.”

Años después, también mi padre trabajó en la ampliación de la línea 1 del metro barcelonés. Duro trabajo, sobre todo para alguien con alma de campesino.

Notas

1) https://elpais.com/espana/catalunya/2025-04-03/la-fiscalia-abre-la-primera-investigacion-penal-por-las-torturas-de-la-policia-franquista-en-barcelona.html.

 

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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