Página herida. Revisión histórica y lengua como espadas (III)

Para Almudena Grandes, por supuesto (“temprano levantó la muerte el vuelo”). ¡Que la tierra le sea leve!

Otro síntoma del agotamiento de la vía secesionista radica en la reactivación de las campañas sobre la lengua catalana. Particularmente sobre su uso en los centros docentes y el supuesto peligro de su desaparición que exigiría la adaptación de medidas radicales para su preservación. El desplazamiento del énfasis de la reivindicación política de la independencia hacia cuestiones identitarias resulta sintomático de este repliegue del movimiento nacionalista/independentista hacia el interior del país en una suerte de mecanismo de compensación de la frustración derivada por el fracaso de la secesión.
Antonio Santamaría (2021)

Las reacciones xenófobas contra la inmigración procedente de España no son nuevas en el marco mental del nacionalismo catalán. Así, ya se detectaba este rechazo en los mismos orígenes del movimiento, como ha mostrado Joan-Lluís Marfany, donde abundan los textos que defienden el origen ario-franco de los catalanes, frente al carácter semítico, árabe-judío, de la población del resto de España. En los años veinte y treinta del siglo pasado, se multiplicaron las muestras de rechazo a la entonces incipiente inmigración procedente de Murcia y Almería como un peligro para la lengua y cultura catalanas y como un factor de desorden social, al atribuir a los “murcianos” no solo la delincuencia común sino la potencia de la Federación Anarquista Ibérica (FAI).
Antonio Santamaría (2021)

A modo de homenaje: estoy preparando la edición de las Memorias (¡imprescindibles!) de Oscar Olivas Oramas, ex embajador de Cuba ante los Gobiernos de Guinea Conakry, Malí, Guinea Ecuatorial, Angola, Santo Tomé y Príncipe y Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas entre 1984 y 1990. El doctor Oramas abre su libro, finalizado hace ya meses, con una cita de Almudena: “Escribir es mirar al mundo, contar lo que uno ve y cada escritor mira el mundo y ve cosas distintas, de acuerdo a su ideología, memoria, percepción de lo bueno o lo malo: escribir es tomar posición ideológica sobre la realidad, por eso la literatura siempre tiene que ver con la ideología… A partir de ahí hay quienes lo asumen públicamente y otros que no… Siempre he pensado que los intelectuales que tenemos la oportunidad de opinar en público o el acceso a los medios, tenemos una responsabilidad con la sociedad.” Sea dicho y recordado en honor de la escritora madrileña y del diplomático cubano.

En .Cat (coordenadas belgas-Waterloo), y aunque pueda parecer imposible, las cosas siguen así: El Consell per la República crea el seu Butlletí Oficial: el BOC” https://www.elnacional.cat/ca/politica/consell-republica-crea-butlleti-oficial-boc_674804_102.html. Como han leído: el ¡Consell de la República (?) crea su boletín oficial (como el BOE o el DOG)!

Cuatros observaciones:
1. No es todo el patio, no es aceptable confundir el todo con los elementos que lo componen, pero una parte del patio nac-sece tiene este olor, este sabor: el domingo 28/11/2021 Oriol Junqueras escribió el siguiente tuit (¡bien por él!): “Escriptora lluitadora, combativa i compromesa per donar veu als vençuts. Descansa en pau, Almudena Grandes” (Escritora luchadora, combativa y comprometida para dar voz a los vencidos. Descansa en paz, Almudena Grandes).
Respuestas del mundo nacional-secesionista: “Venga chico, ve a mamarla”; “imbécil”; «Siempre comiendo el culo a los enemigos de Cataluña»; “mermado”; “payaso”; “cura”; “lameculos”; “das vergüenza ajena”; “zopenco”; «botifler», “sinvergüenza”; “ciérrate en casa con tus hijos y no salgas”; «eres escoria»; «amigo de los fascistas»; “tonto; «deja las drogas»; «cínico»; “tú también irás al infierno, desgraciado”; “asqueroso”; «bandarra»; «mala persona»; «cobarde»; «monstruo de mierda»; «burro», «inmundicia humana», «babosa», «gilipollas»; “dass asco” o “gusano viscoso”.
Almudena, completamente viernes, recibe también insultos: “malnacida”, “mujer mala”, “fascista de manual”; «que le den por el culo en el infierno con un pie de cerdo»; «nazi»; «miserable”, “racista», «mala persona»; «nyorda catalanófoba»; «española de mierda»; «ella descansa, yo más». [1]
El monstruo está creado; no es potencia, es acto. ¿Quiénes contribuyeron a su irrupción? ¿Quiénes lo siguen alimentando? Sabemos las respuestas.

2. “Som escola” (que no son propiamente “Somos escuela”: Òmnium cultural, Rosa Sensat, FAPAC, pero también UGTC y CONC y tantas otras organizaciones del Régimen .Cat, este sí una verdadero régimen) ha convocado una manifestación el 18 de diciembre en Barcelona contra la decisión del Tribunal Supremo (TS) que ratificó la obligación de un mínimo del 25 % de enseñanza en castellano. Es decir, otra movilización nacional-secesionista amparada en la hispanofobia y en el falseamiento de la realidad (¿Qué hubieran dicho si el TS hubiera ratificado la decisión de impartir un mínimo del 25 % en inglés (como de hecho se hace en algunos institutos y cursos? Nada, puedo asegurárselo. En su horizonte distópico: enseñanza bilingüe, en catalán y en inglés, sin horas para el castellano).
En una rueda de prensa del pasado lunes 29/11, el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, en nombre de la plataforma que aúna a 54 entidades (todas dentro del marco conceptual nac-sece), ha explicado que el acto pretende «dejar bien claro que el modelo de escuela catalana genera un gran consenso» [2]. Gran consenso entre ellos, entre sus partidarios. Unidas Podemos y Comunes, era de esperar, estaba cantad(ísim)o, también insta a manifestarse a favor de la inmersión lingüística excluyente [3].
Por su parte, el Consell Escolar de Catalunya ha publicado un manifiesto en defensa del modelo lingüístico de la escuela catalana. Abre con estas palabras: “El català és la llengua pròpia de Catalunya i l’aranès ho és a l’Aran. És la llengua normalment emprada al sistema educatiu; naturalment l’educació és i ha de ser en català i en aranès a l’Aran. Aquest és el consens al qual va arribar la societat catalana als anys 80, que es va concretar amb la Llei de Normalització Lingüística de 1983 i amb un model pedagògic centrat en la immersió lingüística…” (El catalán es la lengua propia de Cataluña y el aranés lo es en el Valle de Arán. Es la lengua normalmente utilizada en el sistema educativo; naturalmente la educación es y debe ser en catalán y en aranés en el valle de Aran. Este es el consenso al que llegó la sociedad catalana en los años 80, que se concretó con la Ley de Normalización Lingüística de 1983 y con un modelo pedagógico centrado en la inmersión lingüística…). Observen que tal como está escrito, como ha señalado un amigo sabio, el valle de Arán no forma parte de Cataluña. Más aún: ¿qué lengua es la usada normalmente en el sistema educativo, el catalán o el aranés? La frase siguiente parece que no es un chiste: “naturalmente la educación es y debe ser en catalán y en aranés en el valle de Arán”.
Mejor no seguir. Veamos lo del consenso. Les traduzco el artículo 14 de la Ley de Normalización Lingüística de 1983, la que apoyaron PSC y PSUC (con dudas por parte de CDC que apostaba inicialmente por centros -en catalán y en castellano- separadas):
1. El catalán, como lengua propia de Cataluña, lo es también en todos los niveles educativos [4].
2. Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea esta el catalán o el castellano. La Administración tiene que garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo. Los padres o tutores pueden ejercerlo en nombre de sus hijos instando a que se aplique.
3. La lengua catalana y la lengua castellana tienen que ser enseñadas obligatoriamente en todos los niveles y grados de la enseñanza no universitaria.
4. Todos los niños de Cataluña, cualquiera que sea su lengua habitual al iniciar la enseñanza, han de poder utilizar normalmente y correctamente el catalán y el castellano al final de sus estudios básicos.
5. La Administración ha de tomar las medidas conveniente para que: a) los alumnos no sean separados en centros diferentes por razones de lengua; b) la lengua catalana sea usada progresivamente medida que todos los alumnos la vayan dominando.
¿Dónde está la línea de continuidad entre esta LNL y la actual inmersión? ¿Qué tiene que ver todo esto con que el catalán excluyente (como señala la LEC) sea la única lengua vehicular en la enseñanza preuniversitaria? ¿Qué tendrá que ver este artículo 14 con considerar el castellano, tal como se considera en la actualidad, como una lengua extranjera equiparable al inglés, francés, o mandarín?

3. En cualquier caso no todas las aproximaciones a la lengua parten de la misma perspectiva y llegan a las mismas conclusiones.
Albert Branchadell, profesor en la Facultad de Traducción e Interpretación de la UAB (tampoco nadie en su sano juicio podrá acusarle de anticatalanismo), comenta en “¿El fin de la inmersión?” [5].
La providencia del Tribunal Supremo que inadmite el recurso de la Generalitat contra la orden de impartir en castellano al menos un 25% de las horas lectivas, señalaa, “plantea de nuevo la cuestión de si una imposición de este tipo anula o destruye el sistema de inmersión lingüística”. La respuesta a esta cuestión, comenta oportunamente, depende de lo que entendamos por inmersión. “Si la inmersión es un sistema que consiste en impartir el 100% de las horas lectivas en catalán (haciendo abstracción de las asignaturas de lengua y literatura españolas), es obvio que cualquier porcentaje inferior al 100% supone una adulteración del sistema. Es lo que pasa -sin que nadie se queje- cada vez que una escuela o instituto, amparándose en las previsiones de la LEC, decide impartir una o más materias en una lengua extranjera (léase inglés).”
Pero si, en cambio, la inmersión es un sistema diseñado para garantizar la competencia en catalán (y en castellano) de todos los alumnos, recordemos la ley de Normalización de 1983 a la que hemos hechos referencia, la cuestión cambia de perspectiva. “Para ser más precisos, la pregunta sería: en una escuela o instituto donde se impartiera el 25% de las horas lectivas en castellano, ¿el nivel de catalán de los alumnos sería inferior al de los alumnos de las demás escuelas o institutos donde se imparte el 100% de las horas lectivas en catalán? Esta es una pregunta empírica, prosigue AB, “que debería poder responderse de manera empírica, sin apriorismos políticos. En Cataluña ya existen escuelas e institutos donde una parte de las horas lectivas -de manera oficial o, las más de las veces, extraoficial- se imparten en castellano, y hasta ahora nadie ha detectado que los alumnos de esos centros salgan peor preparados en catalán.”
La sospecha de que un sistema con el 25% de las horas lectivas en castellano no dañaría el nivel de catalán de los alumnos es compatible, en opinión de Branchadell, “con la certeza de que, respecto a la inmersión lingüística, el TS prolonga una tradición muy española [aquí no sigo al autor], de la cual tenemos ejemplos cada vez más numerosos [tampoco aquí]: la tradición de que los jueces suplanten al legislador”. En este caso, la suplantación tiene para AB un irónico componente de imitación: “en lugar de abogar por la flexibilidad, el TS opone al monolitismo de la inmersión (todos los alumnos deben hacer el 100% de las horas lectivas en catalán) el monolitismo del porcentaje (todos los alumnos deben hacer el 25% de las horas lectivas en castellano)” [inexacto: la sentencia no dice que todos tengan que hacer el 25% sino que cuanto menos…].
El consejero de Educación de la Generalitat, señala finalmente Branchadell, ha pedido un cierre de filas en torno a la inmersión y ha hecho un llamamiento a la desobediencia, enarbolando lemas de tristes resonancias como “en Cataluña, (la escuela) en catalán”. En la búsqueda del bilingüismo de los alumnos, que es la razón por la cual se inventó la inmersión, recuerda Branchadell oportunamente, “sería más razonable adaptar el viejo aforismo marxista y velar por que cada centro imparta sus horas lectivas en catalán y castellano (y en inglés) de acuerdo con sus necesidades [necesidades de su alumnado para conseguir ser bilingües]. El problema es que ni los jueces españoles ni las élites nacionalistas catalanas están preparadas para semejante complejidad”.
En mi opinión, el problema de la propuesta de AB (que comparto idealmente) es que ignora o no tiene suficientemente en cuenta la apuesta decidida de un sector fanatizado de los enseñantes .Cat (por ejemplo, los miembros de USTEC aunque también CCOO-CONC o UGTC por no hablar de los sindicatos nacional-secesionistas) por el monolingüismo. ¡Impartir clases en castellano es traicionar la gran causa, su casa!

4. Joaquin Coll se ha expresado en parecidos términos en En castellano, también”, artículo publicado en El periódico el pasado 24 de noviembre de 2021.
Las fuerzas nacionalistas, soberanistas o separatistas, como quieran que les guste llamarse, señala, “intentan convertir la ratificación que ha efectuado el TS de la sentencia del TSJC sobre la obligatoriedad de que un mínimo del 25 % de la enseñanza sea en castellano como un ataque gravísimo a la lengua catalana”. Evidentemente es mentira, señala, “Como también es falso que haya habido nunca un gran consenso al respecto, ni política ni socialmente: se impuso por la puerta de atrás, a través de los proyectos educativos de centro, porque constitucionalmente tal exclusividad es ilegal. Ahora se pone fin a un modelo de escuela monolingüe, mal llamado de ‘inmersión, que excluía a la otra lengua de los catalanes, el castellano, como instrumento vehicular de aprendizaje.”
Hay que recordar, prosigue Coll, que durante la transición socialistas y comunistas propugnaban que la escuela fuera ‘també en català’, sin excluir al castellano (lo hemos visto antes), es decir, “se quería la normalización de una lengua maltratada por el franquismo. Pero el pujolismo, ideológicamente deudor de Òmnium Cultural, “acabó imponiendo el ‘només en català’. O sea, bilingüismo catalanista frente a monolingüismo nacionalista”.
El problema, apunta Coll con toda la razón del mundo, “es que, años después, una parte de la izquierda acabó creyendo que ese modelo de exclusión era el suyo y que la promoción de la lengua catalana pasaba por erradicar el castellano del ámbito público”. Un disparate pedagógico en una sociedad con dos lenguas oficiales y un hipocresía de escándalo “porque las élites (también las políticas [Artur Mas, por ejemplo]) han llevado a sus hijos a centros trilingües [Aula] o a escuelas inglesas, francesas, alemanas o italianas”.
El nacionalismo, concluye Coll, “ha convertido -con la ayuda de mucho tonto útil- la inmersión en un tótem intocable, planteando un absurdo ‘tot o res’. O todo en catalán, o la lengua de Rodoreda y Espriu se nos muere, se pretende hacernos creer”. Lo que realmente le ha hecho daño, sostiene Coll (y yo con él) “es su politización con el ‘procés’ y las imposiciones monolingües de los nacionalistas”.
De forma muy optimista (optimismo que no consigo compartir), Coll concluye que “la sentencia judicial acabará ejecutándose en todas las escuelas aunque el Gobierno Sánchez no quiera mojarse para no molestar a ERC”.

No consigo llegar a este artículo –Pedro López Provencio,“Otros catalanes, sindicalismo y autodeterminación” https://www.eltriangle.eu/2021/11/09/altres-catalans-sindicalisme-i-autodeterminacio/- en el que me quedé hace dos semanas. Discúlpeme. Seguro en la próxima.
Tres sugerencias: 1. Presentación del autor (José Luis Martín Ramos) de La Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa (1919-1939) https://www.youtube.com/watch?v=X1krGzWVs₄ 2. Antonio Santamaría, “Los falsos colonos de Catalunya“ El Viejo Topo, 407, diciembre de 2021, pp. 40-45. 3. “Las imágenes ferroviarias de Almudena Grandes”. http://arteyferrocarril.blogspot.com/

 

Notas
1) https://twitter.com/junqueras/status/1464889361422598148
2) Leer más: https://www.europapress.es/catalunya/noticia-somescola-convoca-movilizacion-18-diciembre-contra-fallo-25-castellano-20211129193608.html
3) https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/unidas-podemos-comuns-manifestacion-favor-inmersion-linguistica_571449_102.html
4) No entro en el asunto de la “lengua propia” que implica en buena lógica, tal como está redactado, que el castellano es “lengua impropia”. Véase lo que apuntaba sobre el tema alguien tan poco sospecho de anticatalanismo como Lluís Bassets en su artículo del pasado lunes: “Desvivirse por la lengua” https://elpais.com/espana/catalunya/2021-11-29/desvivirse-por-la-lengua.html. Con palabras de Ángel López García-Molins , de una entrevista inédita: “El adjetivo propio en lengua propia no debería significar nada diferente de lo que significa en casa propia, es decir, la mía. Cuando discuto con un amigo y le digo ¿cómo te atreves a insultarme en mi propia casa?, resulta evidente que estamos en mi casa y no en la suya. Pero las casas en sí mismas no son propias, se las apropia alguien cuando pasan a ser de su propiedad. Las lenguas tampoco son propias, son los individuos los que las tienen como propias o no. Y de la misma manera que uno puede tener varias casas propias, puede tener varias lenguas propias. Por ejemplo, yo mismo como ciudadano de la Comunidad Valenciana, tengo el español y el catalán como lenguas propias. Como lenguas maternas, en cambio, tengo el español y el alemán porque son las que hablaba mi madre, que nació en Munich. Además hay lenguas que no son propias, pero que usamos por necesidad, según sucede con el inglés de la globalización.”
5) https://elpais.com/espana/catalunya/2021-11-25/el-fin-de-la-inmersion.html.

 

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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