Página herida. «Mas motivos para avergonzarnos (III)»

¡Felices fiestas y mejor y más justo 2022! María José Hernández, “Albada” (José Antonio Labordeta) https://www.youtube.com/watch?v=6t06ZRj0hMoSu desprecio [del conseller de Educación] hacia la judicatura y su incapacidad para ponerse en los zapatos de los otros, en este caso los padres de la niña de cinco años contra los que se celebró la manifestación, le descalifican para gobernar. ¿Cómo podrá pedir luego que se cumplan las leyes, las sentencias y sus propias instrucciones si desde el Gobierno se propugna la desobediencia? Conozco la respuesta. Se trata de reconocer solo las leyes y decisiones surgidas del Parlamento de Cataluña. Es decir, la lengua, nuevamente, al servicio de la independencia. No se trata por tanto del modelo lingüístico catalán sino del modelo secesionista de gobierno catalán, que no reconoce la validez de la legislación española, del Estado de derecho y de los tribunales[…] Por tanto, además de hipócritas, estúpidos. Si no sirvieran todos estos argumentos, muchos de ellos políticos, queda uno mucho más sencillo e incluso moral: ¿para qué nos sirven las lenguas si perdemos la convivencia, que es el alma auténtica de Cataluña? Si perdemos el alma para salvar la lengua, terminaremos perdiéndolas ambas, el alma y la lengua.
Lluís Bassets (2021)

Seleccionen, me he excedido:
1. Empecemos por una buena noticia: parece que, después de 17 años, sueldos estratosféricos y acciones que han traspasado los límites de la ética pública, Rafael Ribó, el Síndic (nacionalista) de Greuges (defensor del pueblo), deja su cargo. ¡Bien! No consigo recordar a nadie que haya sido tan nefasto para la izquierda catalana. ¡Pensar que ha sido secretario general del PSUC y presidente de IC! ¿Qué nos pasó, cómo pudimos auparlo?

2. Sobre presiones y adhesiones: En facebook se pueden leer cosas esta (de una profesora y psicóloga): «Hoy [20(?).12.2021] he recibido criticas o sospechas sobre mi trabajo después de haberme negado a firmar la adhesión al incumplimiento.de la sentencia del 25% por parte de la Generalitat

3. ¿Es consistente o inconsistente defender—asegurar-vindicar-desear que la inmersión no se toca, intocable e inmutable (uno de los lemas centrales del nacional-secesionismo) y señalar a continuación que son necesarios y urgentes cambios sustantivos en la Constitución o en el Estatut de Cataluña? En el primer caso, Parménides; en el segundo, Heráclito. ¿Por qué esta heterogeniedad político-filosófica?

4. Hablando de inconsistencias.
Me quedé ayer en este proyecto lingüístico que les copio que, como pueden observar, respeta la “teoría” de la lengua materna e permite impartir clases en castellano sin que el mundo .Cat se hunda.

De hecho, el Govern acaba de anunciar que endurecerá la inmersión en los colegios catalanes mediante un despliegue normativo y de inspectores que fiscalizarán el proyecto lingüístico que se lleva a cabo en los centros. Sin embargo, altos cargos de la Generalitat no predican con el ejemplo: han optado por escuelas donde se aplica el multilingüismo, donde el catalán no es la única lengua vehicular. Así, colegios como el Frederic Mistral de Barcelona o el Montessori Palau de Girona.
Cambray, como recordarán, se desplazó a Canet para defender la inmersión involuntaria. Pues bien, Cambray, al igual que la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, lleva a sus hijos a un centro donde el catalán no es la única lengua vehicular.
Por otra parte, el presidente Pere Aragonès estudió en un centro también multilingüe, al igual que el presidente de ERC, Oriol Junqueras. Ex presidentes que han defendido la inmersión, como Artur Mas y José Montilla, también enviaron a sus hijos a escuelas de pago donde el catalán no era ni es vehicular.
¿Hay consistencia o no la hay entre su decir, entre su defensa pública de la inmersión involuntaria (también en el caso de José Montilla), y su hacer? ¿La inmersión involuntaria para los usuarios de la educación pública y “lo otro” para las élites privilegiadas?

5. Un reflexión, que creo de mucho interés, del compañero Antonio Navas de Espai Marx, médico de familia:
Te contesto concisamente S. Me parecen bien las alianzas parlamentarias necesarias para gobernar, hasta cierto punto, claro está. Pero no objeto nada de principio contra esa opción. No me parecen bien las concesiones absolutamente innecesarias al nacionalismo: la actitud ambigua ante la utilización xenófoba de la inmersión por parte del nacionalismo, no me parece nada bien la participación de Podemos (Comuns) en la manifestación de hoy [sábado, 18/12/2021]. No me parece aceptable el silencio sobre lo de Canet. Alguna declaración ha habido de tímida denuncia, la votación del PSC exigiendo el cumplimiento de las sentencias sobre el 25%. Pero también la izquierda debería hacer bandera de eso, lo de Canet, un hecho real y de extraordinaria gravedad, insisto, para mí de extraordinaria gravedad. No lo puedo explicar mejor, gravedad extraordinaria, ante el que no valen medias tintas, ni contemplaciones, ni paños calientes. Y claro, si la contundencia en la denuncia no viene de nuestro campo, viene desde el otro y en tromba”.
El asunto que Navas denuncia “no es que debamos renunciar a pactos con los nacionalistas para ceder el gobierno a la extrema derecha y que ésta nos recorte las libertades, sino que la izquierda deje de hacer el imbécil profundo para evitar que el gobierno caiga por su propio peso en manos de la derecha ultramontana, por su nulo coraje en dar la cara para defender nuestras libertades concretas. En este caso, aquí, en Cataluña, las de un niño de Canet a que pueda recibir clases, un 25%, en su lengua, sin que machaquen a su familia, lo humillen, lo martiricen o le hagan pasar vergüenza y miedo. Porque eso es lo que suele suceder en esas situaciones de acoso social.”
Lo que Navas propone: “Que la fiscalía, o el organismo al que corresponda del gobierno, SÍ exija el cumplimiento de las resoluciones judiciales sobre el 25%, no solo el PSC en el Parlament. Porque si no lo hacen ellos, al final la victoria de Ciudadanos hace dos elecciones autonómicas puede acabar convirtiéndose en una broma de buen gusto, comparado con lo que nos puede venir encima, y quizás de alguna fuerza no tan civilizada como Ciudadanos, a la que acabaremos echando de menos. Cuando eso ocurra puede ser demasiado tarde y la guerra civil, esa que teme M.C., la de darnos guantazos o cosas peores puede ser un hecho”.
Y todo por qué, se pregunta nuestro médico de familia. “Por no querer oír la voz de los que nunca tiene voz, de los olvidados, de los silenciados, de la mayoría silenciosa, de la que trabaja o muere en el paro y no alborota, de la que no cuenta en los reportajes periodísticos, de la que no tiene lobbys que la defiendan, de la inerme y desahuciada, la que votó en masa a Ciudadanos y sigue votando al PSC… por ahora. Nosotros (es un decir) olvidémoslos como sujetos políticos, y seguiremos asistiendo al hecho de que otros repararán en su existencia, y así, la República Federal o cualquier otra fórmula avanzada de descentralización se desvanecerá otro siglo más. Y ya, ni me imagino una recentralización que aportara mayor democracia”.

6. Carmen Domingo se hacía esta pregunta el pasado martes en El País: “¿Se puede incumplir una sentencia?” Ella misma respondía: “Lo del independentismo votando para incumplir las leyes no es nuevo, lo preocupante en este caso es que Comuns, organización integrada en el gobierno de España, esté votando contra el acatamiento de una sentencia. No contentos con eso, la Cámara ha rechazado otras dos mociones de Cs y PP que pedían que se cumpliera el “mínimo obligatorio” del 25% de horas lectivas en castellano. Apelando a los deseos de esa mayoría (inexistente pero a la que siempre se apela) que cree que las clases deben darse solo en una de las dos lenguas de nuestra comunidad”.
Qué hubiera pasado si el TSJC hubiera sentenciado lo contrario, vuelve preguntarse, cuál habría sido la reacción de esos mismos partidos, si la sentencia no hubiera dado la razón a la familia que pedía un 25% de clases en castellano. “No hubiera habido ninguna resolución de rechazo y hubieran aireado la sentencia como una victoria del Govern, del independentismo y, por supuesto, una victoria de la “justicia”. Está claro (léase con tono irónico) que el estado de derecho solo es bueno si favorece, o responde, a las expectativas o necesidades que tienen unos cuantos. Lo hemos visto en otras ocasiones, no es nuevo”.
Pero hagamos política ficción, prosigue, “¿Qué sucedería si en Andalucía, donde hay un gobierno en el que Vox forma parte del mismo, se les ocurriera, en aras de esa mayoría que les ha otorgado el voto “asumir” que la educación andaluza debe incluir como materia obligatoria la enseñanza de la religión católica? ¿O si deciden que no aplicarán la Ley de violencia de Género? ¿O si en la comunidad Madrileña decidiera el gobierno de Isabel Díaz Ayuso que en clase de geografía e historia la “conquista de América” fuese parte fundamental y prioritaria del temario?”.
A buen seguro, señala, “saldríamos todos con las manos en la cabeza corriendo a poner una denuncia y esperaríamos que el Tribunal Superior de Justicia actuara en contra de esas decisiones a la menor brevedad posible. Algo que (la rapidez no sé, la decisión seguro) daría una sentencia favorable a aquellos que creen, como es lógico, que la religión católica no debe ser una asignatura obligatoria en la escuela pública; que debe aplicarse la ley de violencia de género y a los que esperan que a sus hijos no les machaquen con una versión triunfalista y supremacista de ese encuentro de culturas que fue la llegada de los españoles a América. ¿Qué pasaría después? Pues que todos nos felicitaríamos por lo efectivo y democrático que es el Estado de derecho y el buen criterio de las decisiones judiciales que, por supuesto, habría que acatar; y presumiríamos de la suerte que tenemos de vivir en él.”

7. Una observación, con referencia propia, de Pedro Fernández, presidente de ACP:
En 1970 [PF nació en 1966], en la dictadura franquista, todas las clases eran en lengua castellana/lengua española. En clase éramos más de 40 y, más ó menos, la mitad éramos catalanoparlantes y la mitad castellanoparlantes. Yo no me tuve que inmersionar en otra lengua, las clases eran en mi lengua, pero la mitad de mis compañeros sí se tenían que inmersionar. La tan democrática immersió lingüística es una copia conceptual del monolingüismo franquista. ¿Un modelo de éxito? Dicen los defensores de la exclusividad del catalán como lengua vehicular en la educación que la immersió es un modelo de éxito. ¿En qué consiste ese éxito? Parece ser que consiste en que los chavales juegan juntos en el patio, que no se dividen por lenguas maternas. Vaya, el mismo éxito que la escuela franquista de los años 70. Lo que es para ascensor social no servía aquella y no sirve para nada la actual. El fracaso escolar catalán está en la media española y por encima del 10% que la UE fija como tope máximo a no superar. Nadie en su sano juicio, con estos lamentables datos, hablaría de éxito.
La immersió no es toca, dicen, como si fuera una verdad revelada. Se llenan la boca con que la Constitución está vieja y obsoleta pero para algo como la immersió, que solo es 5 años posterior, se niegan a que haya una evaluación de sus logros y consecuencias, solo saben repetir como loros que es un éxito que no requiere ni análisis ni demostración. Tan amigos que son de los referéndums y para este tema niegan hasta el debate. Ni un pas enrera es su slogan favorito. La democracia es constante reflexión y desplazamientos en una dirección u otra. Ni un pas enrera es, por esencia, un slogan antidemocrático y negador del diálogo.”

8. De una entrevista reciente a la escritora Laura Freixas (Barcelona, 1958):
Se le pregunta: “Es inevitable preguntarle, usted que es trilingüe, porque también domina el francés, qué opina sobre el debate sobre la inmersión, la resistencia al bilingüismo.”
LF: Me parece sintomático de algo que pasando también en otros temas, que es una pérdida de democracia.. CaEn cuanto al tema de la lengua en la escuela, se están mezclando dos cuestiones, por un lado formar al alumnado para que salga de la escuela dominando perfectamente el catalán y el castellano. Yo creo que eso no se está consiguiendo. Pero por otro lado, hay un intento del nacionalismo catalán de transmitir a través de la escuela la idea de que el castellano es una lengua hostil, extranjera, indebida, y que, por tanto, los castellanohablantes son sospechosos o ciudadanos de segunda. No se sabe muy bien si son catalanes, o si son colonos, o si son castellanos que viven en Cataluña. Y esa jerarquía lingüística apunta a una jerarquía social en la que los catalanohablantes merecen una preponderancia social, que están más en su país que los otros. Y eso me parece profundamente injusto, y hasta supremacista o xenófobo. La escuela debe transmitir el amor al catalán y al castellano. Y la certeza de que catalanohablantes y castellanohablantes estamos en nuestro país.da vez cuesta más debatir con datos y argumentos sobre determinadas cuestiones, y cada vez se recurre más a acusar al discrepante de odio, de fobia.
Comenta en el libro que en Cataluña hay mucho de “nosotros y los otros”. ¿Haber vivido fuera da distancia para apreciar determinadas cosas?
LF: Yo he vivido un par de años en Francia, otro par de años en Inglaterra. Y desde 1991 vivo básicamente en Madrid. Quiero mucho a Cataluña, tengo muchas amistades y vínculos. Viviendo en Madrid soy consciente de lo bonita que es Barcelona, de su historia y su personalidad, que echo de menos, pero también soy consciente de que es una ciudad donde siguen viviendo 300 o 400 familias que manejan el país y están muy relacionadas entre sí. Siempre hago la broma de que cuando conozco a una persona catalana, a los cinco minutos nos estamos preguntando a qué colegio hemos ido y donde veranea nuestra familia. Y con eso ya nos hemos situado. Eso no pasa en Madrid, y no digamos en París, eso no pasa. Son ciudades mucho más anónimas, lo cual quizá sea una pena, pero tiene la ventaja de que lo que cuenta es tu aportación, tu trabajo, tus ideas, tu currículum, y no si has ido al Liceo Francés o tu familia veranea en Cadaqués.”

9. De Albert Branchadell -“La mentira como herramienta política”, El País, 23/12/2021 sobre falsas acusaciones que pasan por verdades indiscutibles con la complacencia de medios y periodistas:
[…] Dicho todo esto, también es justo reconocer que la triple derecha no es la única que utiliza la lengua como arma política. El consejero de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray, sostuvo en el Parlament que la inmersión lingüística no se podrá asegurar hasta que Cataluña sea independiente: eso también es utilizar la lengua como argumento político. (En este sentido, es perfectamente lógico que el PSC se abstuviera de participar en la manifestación proinmersión del pasado día 18, en la que el lema coreado con más fervor fue “in-de-in-de-pen-dèn-ci-a”.) En este contexto, no es extraño descubrir que hay políticos catalanes que también mienten. A más pequeña escala, acaso, pero también mienten.
En una entrevista concedida al programa Més 3/24 el pasado 10 de diciembre, la consejera de Acción Exterior, Victòria Alsina, explicó que había enviado una queja sobre la orden de impartir el 25% de horas lectivas en castellano a la presidenta del Comité de Expertos del Consejo de Europa que supervisa la aplicación de la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias. Según ella, se trata de una Carta “ratificada e incumplida en numerosas ocasiones por parte de España”. Al https://celmi.uvigo.gal/es/ entrevistador Xavier Grasset no se le ocurrió contradecir a la consejera, lo cual también es un indicio del rigor de nuestro periodismo. El corte con esta declaración pasó también por los noticiarios de TV-3, sin que al CAC se le haya ocurrido reprender a la consejera Alsina. En la entrevista concedida al programa Cafè d’idees de La 2 de TVE, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, incurrió en la misma falsedad: el incumplimiento de la Carta vendría a ser una prueba del menosprecio y afán de destrucción con que España trata a las lenguas españolas diferentes del castellano. (En este caso, la periodista aquiescente fue nada más y nada menos que Gemma Nierga.)
Los que conocemos de cerca los entresijos de la Carta y de su monitorización no podemos permanecer impasibles ante afirmaciones como las de Alsina y Borràs. Por suerte, desmontarlas resulta de lo más fácil. El anterior miembro español del Comité de Expertos, el reputado sociolingüista gallego Fernando Ramallo, ha desarrollado una base de datos consultable que en un abrir y cerrar de ojos permite hacerse cargo del cumplimiento o no de la carta entre los 25 estados miembro del Consejo de Europa que la han ratificado.
Si descontamos a Suiza, que cumple más de un 90% de sus compromisos, España está a la cabeza de los estados cumplidores, con un 72% de compromisos cumplidos totalmente y tan solo un 7% de compromisos no cumplidos. Si nos fijamos en el caso concreto del catalán, el grado de cumplimiento se dispara: en la última evaluación (2019), el 87% de los compromisos estaban cumplidos, mientras que los no cumplidos no llegaban al 2%.”

10. De un artículo de Daniel Gascón (“Falsificación de las preferencias en Cataluña”), con datos sociológicos de interés:
«El consenso sobre la inmersión lingüística en Cataluña al que apelan nacionalistas y asimilados se basa en la falta de medición y la falsificación de las preferencias. Un artículo de Olivas, Rama y Santana sintetizaba las conclusiones de un estudio con 1.500 entrevistas: “la gran mayoría de los encuestados se inclina por un modelo mixto con más de una lengua vehicular. Paradójicamente, la criticada sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) parece acercarse bastante más a la preferencia del catalán medio que la postura adoptada por el Govern de la Generalitat”. Los votantes de los partidos independentistas o favorables a un referéndum de autodeterminación desean que entre un 19% y un 23% de la enseñanza se realice en español, en catalán algo más de la mitad del tiempo y que el resto se divida entre español, inglés y otras lenguas. Los votantes de PP, Cs y Vox quieren tener entre un 29% y un 31% de las clases en catalán”.

Tema pendiente: hablar del programa 2000, después de fiestas. ¡Que sean felices para ustedes y mejor y más justo 2022!

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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