So pretexto de recuperar a los rehenes del 7 de octubre de 2023, Israel se ha hecho con el control de los yacimientos de gas natural.
La injusticia de llamar guerra a un genocidio comprando medios de comunicación, e incluso redes sociales, como ocurrirá con Tik-Tok, según lo anunció el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, el pasado domingo 26 de octubre de 2025. China y EUA alcanzaron un acuerdo para la transferencia de la versión estadunidense de la aplicación a un grupo de inversionistas pro Israel.
La consumación simbólica será el encuentro pactado entre Donald Trump y Xi Jingping en Corea del Sur el próximo jueves 30 de octubre; el pacto ronda los 14 mil millones de dólares y garantiza al capital anglosionista 65% de las acciones de la empresa, mientras que ByteDance, la creadora china de la aplicación, mantendrá 20%. La aplicación de videos cortos era un objetivo de la estrategia comunicacional del genocidio, como reveló el propio Benjamin Netanyahu a finales de septiembre de este año, en un encuentro con influencers prosionistas, a los que recalcó que las redes sociales son el arma más importante.
Detrás de la ocupación ilegal de Palestina existen razones estratégicas, como el interés de controlar un recurso natural, vital en el mundo entero, y especialmente escaso en Oriente Medio, el agua. La hidropolítica genocida de la Orden Militar 158, de acuerdo con un ieporte de Amnistía Internacional, estableció la prohibición a la población palestina de construir infraestructura para la gestión del agua sin permiso del ejército israelí, tampoco les es permitido perforar nuevos pozos, ahondar pozos en uso ni instalar bombas; y se restringió el acceso al río Jordán y los manantiales, desde 1967 hasta la fecha.
Según un informe (2021) de la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, la región del Valle del Jordán (correspondiente a Cisjordania, como se conoce al otro territorio Palestino ilegalmente ocupado desde 1967) es empleada por Israel como campo de entrenamiento para sus fuerzas armadas desde 2012. Con ellas mantiene un asedio sobre el abastecimiento y almacenamiento de agua, alrededor de 60 mil personas cuyas comunidades no están conectadas a ninguna red, ni de suministro ni de recolección de residuos sólidos, debido a la destrucción de infraestructura que el ejército israelí ha perpetrado sistemáticamente.
Como en todas y cada una de las ocasiones en que el imperialismo anglosionista intenta hacerse con el control de gas o petróleo que no le pertenece, comienza por tejer una narrativa mediática, mientras en América Latina alude al narcotráfico, en Oriente Medio habla de terrorismo; la intención es la misma, legitimar un saqueo energético. So pretexto de recuperar a los rehenes del 7 de octubre de 2023, Israel se ha hecho con el control de los yacimientos de gas natural frente a la costa de la Franja de Gaza; descubiertos desde el 2000 y que nunca pudieron ser explotados por Palestina, ni siquiera bajo los términos del acuerdo entre la Autoridad Nacional Palestina y British Gas, signado desde 1990.
Cuando Netanyahu ha dicho que Israel se opone al reconocimiento del Estado Palestino, no solo se refiere a la diplomacia, sino al bloqueo impuesto al acceso de recursos hidrocarburíferos de Palestina, que de facto impide la prosperidad económica. Palestina es el vivo ejemplo de que la guerra se ha vuelto holocausto, y que la propaganda y el control de narrativas influyen poderosamente en el sistema-mundo actual, un sistema que antepone los intereses del capital sobre los de la humanidad, por ello es causa global.
Fuente: https://www.excelsior.com.mx/stina-es-causa-global/1748417.