Petro, Felipe VI y la espada de Bolivar

Del historiador José Luis Martín Ramos, compañero de Espai Marx.

Perdonad mi pesadez. Ayer estuve viendo la ceremonia entera de la toma de posesión de Petro y algunos informativos latinoamericanos. Proporcionan una información que no he oido en nuestros medios. No hubo ningún problema de protocolo, hubo un problema político abierto. Desde la elección de Petro, este le planteó a Iván Duque que quería que en su toma de posesión estuviese la espada de Bolívar y la estatua de Botero sobre la paz. Duque boicoteó ambos deseos, a pesar de que no había ningún impedimento administrativo para que se realizaran.

El conflicto entre Duque y Petro sobre la cuestión de la espada fue conocido por las gestiones administrativas y políticas que se realizaron en los días anteriores a la toma de posesión. Duque se mantuvo en el boicot y debió ser por ello que en el guion de protocolo que presentó el gobierno saliente no se incluyó la presencia de la espada. Pero los representantes extranjeros que asistieron a la ceremonia debían conocer el conflicto, a menos que les importara un bledo, les pareciera bien la posición de Duque o tuvieran un servicio exterior absolutamente inepto en este caso.

Abusando de su poder, Duque impidió que la espada estuviera en el acto desde el primer momento. Pero inmediatamente después de jurar la presidencia y convertirse formalmente en Presidente, Petro ordenó que la espada fuese inmediatamente trasladada desde la Casa de Bolívar hasta el lugar de la toma de posesión para que estuviese presente en todo lo que quedaba de acto. Y la televisión pública que retransmitía el acto fue pasando también las imágenes del traslado de la espada a pie y con escolta de honor. Esto no era una cuestión de protocolo sino política.

Visto todo me ratifico en considerar que el comportamiento de FVI es incomprensible e inaceptable; ese comportamiento no nos representa, en todo caso lo representó a él. Fue el único que permaneció sentado y durante tiempo suficiente como para rectificar. Luego tuvo que rectificar. ¿Pensó diferente o alguien le indicó el desaire que estaba haciendo a Petro y al pueblo colombiano= Creo que en España hay un discurso tóxico sobre el bolivarismo, que tendría que rechazarse; el bolivarismo no es sinónimo de chavismo; es mucho, mucho, más. Y no menospreciemos la política simbólica. Petro tendrá que echar mano de ella, mucha mano, para mantener movilizados sus apoyos y ampliarlos; va a tener que gobernar con un parlamento adverso, con mayoría de la derecha hasta 2026 -año de las próximas elecciones generales. Y ya hemos visto en los últimos actos de Duque el mal perder de la derecha y su decisión de boicotear a Petro.

Visto todo eso, el comportamiento de FVI -por otra parte tratado excelentemente por Petro, que lo nombró en el primer lugar de los agradecimientos a los representantes extranjeros como “su majestad FVI, rey de España”- no puede minimizarse como han pretendido hacer desde aquí los medios de comunicación dominantes. Espero que no sea un precedente del trato que se le va a dispensar a Petro, cuya victoria no quiso no ya ABC sino El País y la Sexta y una parte de la elite deL PSOE por aquello de que era un ex-guerrillero.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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