«¿QUIÉN DETENDRÁ AL SIONISMO FASCISTA DE NETANYAHU?» por Ramón Qu

Cuando una bola de nieve, ladera abajo, adquiere determinadas dimensiones ya no hay forma de pararla, destrozará todo lo que encuentre a su paso y asolará el valle y sus casitas típicas de montaña, a mayor gloria de la muerte en forma de manto blanco que todo lo cubre y sepulta.

Netanyahu y el fascismo sionista es la gran bola de nieve que paradójicamente se está formando en Oriente Medio. Paradójicamente porque esas tierras acuden a nuestra imaginación como cálidas y pedregosas; paradójicamente, porque los victimarios actuales en el corazón de oriente son los nietos de las víctimas de otrora en el corazón de Europa. Ironía histórica cruel, terrible, pedagógica, que nos sobrecoge y enseña lo que es el poder, el estado y los inhumanos intereses de los poderosos.

Netanyahu y el fascismo sionista tienen claro su triple objetivo: uno, crear el gran Israel, vaciando de palestinos Gaza y Cisjordania; dos, convertirse en la gran potencia colonial y expansiva de Oriente medio, para lo que le es imprescindible la destrucción del Irán actual y su conversión en un estado fallido; tres, la fascistización de la sociedad israelí: vaciamiento de su “democracia”, abducción de la mayoría de la población por los principios racistas y coloniales, teocratización del estado. Su propia ideología racista y autoritaria, la presión de los sectores más extremistas del sionismo y su miedo a que la pérdida del poder le lleve a serias consecuencias penales empujan a Netanyahu a la consecución de su fin, sin importarle los medios de un genocidio y de una guerra generalizada en Oriente Medio.

El nuevo ataque a Irán, pone a sus dirigentes entre la espada y la pared. Los ayatolas por un lado, saben que una guerra generalizada con Israel significaría con toda probabilidad su caída; por otro, no responder con contundencia a los ataques de Israel sería reconocer su incapacidad para defenderse y su exposición continuada a nuevos ataques, al arbitrio de Tel Aviv. El problema es que sus posibles respuestas “contundentes” – ¿Drones que son abatidos antes de estallar – no tienen capacidad disuasoria, salvo que se entre en una escalada bélica que llevaría – Israel lo quiere – a una guerra generalizada. Por añadidura, la amenaza de los “drones” iraníes sirve a las autoridades israelíes a su objetivo de arracimar a una población atemorizada ante un supuesto cerco “islamista” en torno a sus posiciones imaginariamente defensivas pero en realidad imperial coloniales.

¿Quién puede detener a Netanyahu? Los países árabes – sunitas – se saben impotentes ante el poderío sionista y lo que desean es la paz… aunque sea la paz del cementerio palestino; China protestará y protestará pero no hará de Irán la ficha de la Tercera Guerra Mundial, ese papel está reservado a Taiwán; Rusia bastante tiene con Ucrania y, perdida Siria, sus objetivos ya no son los de una potencia mundial, sino regional – aunque nuclear –; Europa… bueno, no me hagan reír o llorar: Europa fluctúa entre las protestas tibias contra los “excesos” israelíes y el ser más papistas que el Papa americano… y mientras tanto: venta y compra de armas. Complicidad, vergüenza, inanidad diplomática, traición a los valores de la Ilustración, del humanismo, de las pocas cosas que salvan a Europa de un pasado sangriento, colonial y belicoso.

Todo parece indicar que solo los Estados Unido y la propia sociedad civil israelí pueden detener al fascismo sionismo de Netanyahu. El problema es que el genocidio palestino solo importa a las autoridades norteamericanas por las consecuencias que a nivel de la opinión pública pueden tener en su sociedad… y por ahora son perfectamente soportables. Además el lobby sionista es muy poderoso. En cuanto a Irán, los mandatarios americanos estarían encantados de que el régimen de los ayatola cayese y en su lugar se instaurase un gobierno pro occidental o simplemente otro estado fallido en Oriente medio – ¿Cuántos van desde la invasión de Irak? – Ya se sabe: de estado fallido en estado fallido, el Oriente Medio seguirá siendo mío. Y si Israel les hace el trabajo sucio ¿a qué negarse?

Queda la propia sociedad civil israelí y su toma de conciencia del genocidio al que sus mandatarios la están empujando a ser cómplice. Pero ¿existe una oposición real a Netanyahu? ¿Hay en Israel una opinión pública en contra del actual gobierno de Tel Aviv? La idea de bastión asediado, el miedo a ser “arrojados al mar”, el odio al árabe/palestino ¿hasta qué punto ha colonizado las conciencias del ciudadano israelí? ¿Admite la sociedad israelí la solución, por ejemplo, de los dos estados? ¿Se movilizarían los israelitas para detener la estrategia colonial y bélica de Netanyahu? ¿Son conscientes de que Israel marcha hacia un estado teocrático fascista, hacia la consumación de un genocidio y hacia la puesta en peligro de la paz mundial vía una guerra regional con Irán?

¿O como, buena parte de los alemanes en su momento, una buena parte de los israelitas actuales apoyará al régimen neo-nazista de Netanyahu?

Ramón Qu

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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