Reseña de: Fernando León de Aranoa, Leonera, Barcelona: Seix Barral, 2025, 191 páginas.
Un epílogo (que hace funciones de prólogo) y cien piezas breves componen el último libro (de título muy mejorable en mi opinión) de Fernando López de Aranoa (FLdA).
No hace falta presentarle: como guionista y director ha conseguido 21 Premios Goya de la Academia de Cine. Entre sus películas premiadas, dos no olvidadas “Los lunes al sol” y “El buen patrón”.
Sí cabe recordar algunas de sus obras literarias: Contra la hipermetropía (2010) y Aquí yacen dragones (2013), y sugerir la lectura de la solapa interior (autobiográfica) que ha escrito el propio FLdA para el libro.
Se destaca en la contraportada: “Declarado admirador de las Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro [se nota su influencia en el libro, como se nota la presencia de Cortázar y Borges], FLdA Aranoa ha creado un género literario propio entre el cuento, el microrrelato, el aforismo y el diario para ofrecer breves epifanías sobre el amor y sus contrarios, sobre el paso del tiempo, la familia y la amistad, la creatividad y la imaginación” [el énfasis es mío]. Pero no es el caso. Se trata de una imprudente exageración que el propio FLdA debería haber corregido: FLdA no ha creado, ni creo que lo haya pretendido, un género literario propio con Leonera.
Empero, son muchas las virtudes y excelencias que el lector observará en Leonera. Entre ellas, además de la cuidada y potente prosa, el juego de paradojas y una marcada sensibilidad filosófica, “Ligero equipaje”. Solo este excelente y conmovedor cuento justifica la edición del libro. Apunto otras preferencias mías: “La relevancia de los parques”, “El error de Newton”, “Hotel para matemáticos”, “El amor”, “Los mismos”, etc.
Apunto también algunas observaciones críticas:
1. Son varios los textos en los que FLdA parece dirigirse a lectores hombres, excluyendo a mujeres. Hay una mirada, un decir y un pensar en exceso masculino en algunos momentos (que no son pocos).
2. Son interesantes (y bellos) algunos de los aforismos que nos obsequia León de Aranoa. En otros casos, la autoría no es propiamente suya en mi opinión.
Tres ejemplos (hay más): 1. No al revés. “Es el hombre, no al revés, el que ha creado a Dios a su imagen y semejanza” ¿Feuerbach? 2. El imbécil… “Si el que no sabe nada sabe que no sabe nada, en realidad lo sabe todo”. ¿Sócrates? 3. Generalizando. “Decir que no se debe generalizar es también, conviene no olvidarlo, generalizar”. Son numerosos los filósofos de la ciencia que lo han comentado.
3. Mala elección en ‘Simbiosis’. “A las afueras de una ciudad lluviosa, al norte, se erigen tres edificios adyacentes y consecutivos: un hospital oncológico, uno de servicios funerarios y un local de striptease. La vida, siempre al lado de la muerte”. Además de que la vida no siempre está al lado de la muerte, ¿de verdad que un local de striptease en señal de vida? ¿De qué vida?
4. En el epílogo-prólogo señala FLdA: “Nunca me ha asustado la página en blanco, lo que me aterra es la página pautada. Busca la ciencia dar respuesta a los temores atávicos del ser humano, tranquilizarlo. El arte persigue profundizar en sus miedos, sembrar la duda, cuestionar sus certezas. Maldita sea la ficción que pretende lo contrario”. No sé si toda ficción pretende cuestionar y sembrar dudas (en mi opinión, no toda); pero hay mucha y buena ciencia que no pretenden tranquilizarnos. Todo lo contrario, como la ficción a la que alude FLdA.
Una errata: en la página 58 escribe FLdA: d= An + 1 – An. Debería haber escrito: d = A(n + 1) – An.