Del historiador y compañero de Espai Marx, José Luis Martín Ramos. “Villarroya afirma que «ara sabem que aquella operació va ser més que una idea» [ahora sabemos que aquella operación fue más que una idea], pero aquí me parece que lo único que podemos efectivamente saber es que hubo una idea. De momento nada más. Si aparece más documentación que diga que hubo, efectivamente, un plan, no tendré, como siempre, empacho en rectificar.”
He comprado esta mañana Sapiens para comprobar el peso del asunto. Mi conclusión es que se magnifica un hecho menor, muy menor, para «construir» un episodio en pro del orgullo patrio.
La base de todo son dos documentos y dos interpretaciones de dos hechos. El primer documento es una nota que hay en un informe del jefe del Estado Mayor de la fuerza aérea de EEUU, de mayo de 1943, en el que en una conversación con Mark Clark, jefe del 5º ejército de los EEUU, antes del desembarco en Sicilia le dice que se podría pensar también la opción de invadir Europa a través de España y que podría asegurarle cobertura aérea para que las tropas del desembarco pasen los Pirineos cuando lleguen a ellos. La nota está reproducida en el artículo de Sapiens, pero de tal manera que no se puede leer, al quedar partida entre dos páginas y ocultada en parte por un retrato de Spaatz; de todas maneras está claro que es una conversación, que no llega a informe, aunque está en un informe, y que no aparece Cataluña sino España.
Parece ser que Clark dijo en la conversación o escribió en la nota que George Marshall, Secretario de Defensa, lo veía con buenos ojos; comentario genérico que no supone ninguna conclusión sobre si Marshall, los EEUU como pretende el artículo, consideró formalmente el proyecto y lo planteó en alguna instancia, o se limitó a decirle a Spaatz, «mmm podría ser». La travesía de los Pirineos se antoja un sinsentido militar, por mucha cobertura aérea que tuviera; véase lo que le costó al ejército aliado tomar Monte Cassino en mayo de 1944, a pesar de la cobertura aérea, en un esfuerzo que permitió a los alemanes reagruparse y constituir más arriba de Florencia la línea gótica.
El autor liga la nota con el hecho de que «en el invierno de 1943» dos agentes de la OSS están explorando el litoral catalán, desde Badalona a Rosas; pero sobre este hecho y lo que se afirma de él, que están buscando la mejor playa para el desembarco (lo que el autor circunscribe solo a las catalanas), no se da ninguna referencia documental. Y luego lo relaciona con el hecho de la aviación británica ha estado fotografiando toda Cataluña y ha confeccionado mapas detallando objetivos militares y datos de fábricas y trabajadores etc. Queda la sugerencia de que una cosa tiene que ver con la otra, lo que es contradictorio con la oposición británica al proyecto; el hecho es que la aviación británica de la época debió fotografiar toda España, y toda la Europa que pudo. Aportar ese dato no añade nada a la anécdota de la nota de la conversación.
El siguiente documento viene precedido del comentario de que tras el desembarco de Normandía, los norteamericanos continuaron considerando la opción de Cataluña -era la opción de España- y supone que prueba de ello es un plano del Barcelonès, con un papel cebolla superpuesto en donde se dibujan el hipotético movimiento de unidades de tanques desde el centro de Barcelona hacia Montgat y la carretera nacional 1 hacia Francia. Ya está. Suponer que eso forma parte de un plan de operaciones reales, aunque fuera en forma de proyecto me parece más que excesivo, a menos que se acompañe con más documentación que diga que eso, efectivamente, formaba parte de un plan general de desembarco.
Después de explicar el plano y sugerir su importancia -no documentada- se pasa al final del artículo que empieza con el epígrafe «S’activa el pla», pero lo que en él se dice, que los norteamericanos siguen considerando el desembarco en las costas catalanas y que se piensa en El Prat como base de sus bombarderos no está apoyado por ninguna referencia documental, ni siquiera se cita que haya alguna, así que no hay manera de saber de qué tipo de «activación» estamos hablando y de si llegó a haber realmente plan o solo fueron más conversaciones, como la que tuvieron Spaatz y Clark.
El autor carga las tintas al fracaso de la propuesta -que en mi criterio no ha demostrado que fuera una propuesta sería- al rechazo británico, de Churchill, dando por supuesto que los norteamericanos -todos- podrían haber estado de acuerdo. Es cierto que en EEUU habían presiones para romper con Franco e incluso para apoyar a la resistencia del interior, pero también existían en sentido contrario y Roosevelt nunca tomó ninguna decisión concreta en el camino de la ruptura, ni siquiera cuando Franco se empeñó en mantener las exportaciones de wolframio a Alemania. Es más, el embajador de EEUU en España, Carlton Hayes, era partidario de contemporizar con Franco y en cualquier caso de no intervenir en España, a diferencia del embajador británico, Samuel Hoare, que en el verano de 1944 estaba perdiendo la paciencia con Franco (ver el libro de Carlos Collado Seidel: El telegrama que salvó a Franco. Londres, Washington y la cuestión del régimen 1942-1945. Barcelona: Ed. Crítica, 2016).
En una columna de «Parla l’expert» [Habla el experto], integrada en el artículo, Joan Villarroya sostiene que «la investigació demostra que es van recollir les dades necessàries per al desembarcament» [La investigación demuestra que se recogieron los datos necesarios para el desembarco]. Creo que es absolutamente desproporcionado si toda la prueba es el plano del Barcelonès y las especulaciones sobre coberturas aéreas. Para un desembarco, obviamente, se habría necesitado mucho más y tener en cuenta -como se hizo en el de Normandia y el de la Provenza- a la resistencia interior, de lo que no hay ninguna pista en el caso de España. Villarroya afirma que «ara sabem que aquella operació va ser més que una idea» [ahora sabemos que aquella operación fue más que una idea], pero aquí me parece que lo único que podemos efectivamente saber es que hubo una idea. De momento nada más. Si aparece más documentación que diga que hubo, efectivamente, un plan, no tendré, como siempre, empacho en rectificar.–