Sobre el mundo islámico y el movimiento comunista

Una breve nota del amigo e historiador José Luis Martín Ramos, más un comentario complementario de Ernesto Gómez de la Hera.

Respecto al mundo islámico, ese fue un déficit del movimiento comunista, desde los tiempos de Lenin que decidió que el panislamismo (entonces reformista y no reaccionario) era un enemigo. Pudo ser de otra manera.
En 1919-1920 Sultán Galiev, un tártaro turcomano, propuso una mirada positiva a la cultura islámica, considerando sus elementos de justicia y de comunidad, algo así como lo que Berlinguer propone sobre el catolicismo, y para situarse en esa dinámica propuso crear un partido comunista turcomano, de los musulmanes de Asia Central. Lenin y Stalin lo rechazaron. Gran error.
Galiev acabará muriendo en el Gulag, pero sus ideas fueron rescatada por Ben Bella (Franz Fanon debía estar detrás de ello) y en Francia Galiev será recuperado y reivindicado por Maxime Rodinson.

El comentario de Ernesto Gómez de la Hera:
Buenos días, estimados.
Con la firme convicción de que esto no tiene, desafortunadamente, ningún recorrido político ya, me gustaría puntualizar alguna cosa sobre el rotundo comentario de José Luis acerca de Sultan-Galiev.
En realidad, Lenin nunca tuvo una opinión cerrada sobre el panislamismo, así que no lo consideró enemigo. Sobre todo en razón de que esa bandera no era unívoca y se solía confundir con otras, por ejemplo con el panturanismo. Lo cierto es que el reformismo musulmán inicial era modernizador, entre otras cosas por pensar que el mensaje occidental era universal. Luego se encontraron con el imperialismo y descubrieron los límites de ese mensaje. Además los reformistas musulmanes nunca congregaron masas en torno suyo, como sí lo hicieron algunas de las cofradías (como la de los senusíes en Libia) más tradicionales.
Por todo esto Lenin impulsó acciones, tan importantes en su momento, como el Congreso de los Pueblos Orientales de Bakú. Cosa que desembocó en logros positivos y en fracasos ridículos, como la intervención allí, y después, de Enver, que tanto le reprocharon a Zinoviev en el famoso Congreso de Halle, donde el USPD votó abrumadoramente por unificarse con el KPD.
Respecto al propio Sultan-Galiev conviene recordar que este, en 1919-1920, era un importante y muy leal funcionario del Comisariado de las Nacionalidades dirigido por Stalin. Por aquel entonces quien sostenía las opiniones mencionadas en la nota de José Luis era Validov. Persona que, a pesar de aparecer en algún Congreso Pan-ruso de los Soviets, fue siempre considerado un contrarrevolucionario.
Sultan-Galiev fue acusado de «herejía nacionalista» y expulsado del Partido en el verano de 1923. Cuando Lenin ya no contaba políticamente y Stalin aún debía ir con pies de plomo. La acusación se basaba en un par de cartas que jamás se ha podido demostrar si existían o si, caso de existir, decían aquello que Stalin dijo que decían. Es más, la intervención de Stalin permite pensar que lo que de verdad representaba Sultan-Galiev en aquel momento, era algo semejante a lo que Mdivani y otros bolcheviques georgianos habían querido en el otoño anterior. Y con lo que Lenin había estado conforme.
De hecho el asunto, en el verano de 1923, se saldó con la mera expulsión de Sultan-Galiev (era la primera vez que se hacía esto en contra de un cuadro reconocido del Partido), acusado de infringir el famoso acuerdo antifracciones del X Congreso, y con el reconocimiento de Stalin como el dirigente único autorizado a impartir doctrina en el tema nacional.
Fue sólo en 1929, cuando fue condenado a muerte, que Sultan-Galiev fue acusado de contrarrevolucionario y de estar en contacto con Validov y otros elementos fuera de la URSS.
Es verdad que sigue siendo muy difícil reconstruir que pensó realmente Sultan-Galiev a lo largo de su actuación política. Por eso creo que es demasiado tajante y algo débil la posición de José Luis. Por supuesto se puede decir lo mismo de la mía ante la falta de verificación documental, pero pienso que es más coherente con el marco general de los hechos.
Saludos cordiales.
Ernesto Gómez de la Hera

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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