Sobre golpes posmodernos

¡Apoyemos a los trabajadores de Bon Preu! “Ex trabajadores de Bon Preu denuncian una persecución sindical ante el Parlament de Catalunya. Los empleados, despedidos por la empresa, anuncian nuevas movilizaciones contra el grupo de supermercados de Joan Font (procesista que hace gala de ello). https://metropoliabierta.elespanol.com/economia/ex-trabajadores-bon-preu-denuncian-persecucion-sindical_66009_102.html

Fuera de tema: más allá de pequeños matices, divergencias sobre estrategias y luchas de poder, el nacional-secesionismo, profundamente hispanofóbico, sigue en el puesto de mando en .Cat, cuidando con mimo y favoreciendo territorios y ciudadanía afín (ejemplo destacado: Jaume Roures y negocios). Su aspiración del momento: hacerse con la alcaldía de Barcelona en las elecciones de mayo. Los Comunes se entienden a la perfección con ERC en asuntos culturales y lingüísticos y han pactado con ellos los nuevos presupuestos. El PSC, por convicción o por correlación de fuerzas, siguen con las ambigüedades conocidas y recuerda cada vez más al PSC de otras épocas. Los medios de inculcación ideológica (TV3, ahora también 8TV) siguen con su hacer de siempre. La izquierda española institucional, que no tiene ningún reparo en pactar con los nacionalistas (y no solo por necesidad electoral o de gobierno), ha olvidado a la ciudadanía catalana no nacionalista. No existe para ellos o la consideran de derechas y casi facha. La oposición de izquierdas al nacionalismo catalán está en manos de pequeños colectivos (muy activos eso sí y con éxitos puntuales: Meridiana sin cortes), de partidos en construcción y del sentir y hacer de millones de ciudadanos catalanes que no comulgan con el ideario nacionalista, ciudadanía a la que la derecha no nacionalista .Cat, defensora del nacionalismo .es, intenta influir todo lo que puede y algo más. En síntesis: seguimos muy solos y con mal tiempo para la ética de la fraternidad, la igualdad y el apoyo mutuo… e incluso el sentido común crítico.

El tema de hoy: En su artículo del domingo 18 de diciembre [1], Milagros Pérez Oliva [MPO] señalaba que “se ha traspasado un límite en el deterioro institucional que sitúa a la democracia española en una situación de peligro”. ¿Por qué? Resumo su explicación en la que creo que faltan varias aristas en las que no entro en esta ocasión: procedimiento elegido para la reforma del código penal; introducción de enmiendas que nada tienen que ver con la reforma; anulación del delito de sedición y sustitución por el de “desórdenes públicos” y modificación ad hoc del delito de malversación al dictado de las aspiraciones nacional-secesionistas, empeño del gobierno en que fijemos nuestra atención en el dedo y no en la Luna señalada, etc.

El bloque de derechas y el que MPO llama bloque de izquierdas “se han acusado mutuamente de querer destruir las instituciones y ambas han invocado el fantasma del golpe de Estado”. El lenguaje está tan distorsionado que las palabras “no sirven para describir lo que ocurre porque se utilizan, en el más puro estilo trumpista, para crear una realidad alternativa”. La ciudadanía tiene dificultades para discernir quien tiene razón y eso es precisamente “lo que busca el PP con el discurso destinado a camuflar su estrategia de demolición institucional”.

Pero los hechos son los hechos, sostiene MPO, “aunque cueste rescatarlos de tanta versión distorsionada”. Y los hechos, en su opinión, son que “con su negativa a renovar el Consejo General del Poder Judicial, que lleva cuatro años caducado, y una parte del Tribunal Constitucional, el PP pretende perpetuar su control sobre uno de los tres poderes del Estado, el Judicial, y a través de este, tratar de condicionar al resto”. Para ello cuenta con la complicidad de jueces afines que “no solo incumplen la ley, sino que se han atrincherado en sus puestos, lo que constituye un secuestro de facto de las instituciones que representan”.

Más aún, prosigue MPO, estos últimos días “el PP ha ido más allá y ha intentado bloquear también la acción del legislativo. Lo ha hecho movilizando al TC para suspender la votación del Congreso de los Diputados que debía poner fin al bloqueo”. No lo ha conseguido por el momento, pero de consumarse la maniobra [2], “los miembros del Constitucional que actúan al dictado del PP lograrían impedir que se apruebe una norma que obligaría a varios de ellos a abandonar el cargo”. En eso estamos desde el lunes.

Cómo podemos definir esta situación, se pregunta MPO. “No se puede hablar de golpe de Estado, ni tampoco compararla con el 23F, porque allí se pretendió suspender la democracia con las armas”. Pero, prosigue, “¿qué calificativo merece este deterioro deliberado de las instituciones por la vía de impedir su normal funcionamiento [cursiva mío]? […]. Está claro que esta derecha solo considera legítimo el poder cuando ella lo ostenta. En esta deriva de golpismo posmoderno que se apunta, ¿cuál será el siguiente paso?”

Me ubico en esta última consideración de MPO: hablamos de golpismo posmoderno cuando se produce “un deterioro deliberado de las instituciones por la vía de impedir su normal funcionamiento”. De acuerdo, sea así.

Regresemos por un momento a septiembre-octubre de 2017, en .Cat, donde el Parlament, como la misma Generalitat, son también instituciones del Estado. ¿No hubo entonces “un [gravísimo] deterioro deliberado de las instituciones por la vía de impedir su normal funcionamiento”? ¿Alguna duda sobre ello? Si lo hubo, y todo parece indicar que sí, estaríamos también, bajo el análisis y la definición de MPO, ante un golpe posmoderno.

La pregunta se impone: ¿por qué entonces se descalifica, menosprecia e insulta (se les ha llamado de todo, incluso fascistas y, por supuesto, españolistas de m.) a quienes han sostenido y sostienen que lo ocurrido en el Parlamento de Cataluña en 2017 fue también un golpe posmoderno (con un deterioro de las instituciones mucho más grave del que pueda representar la estrategia del PP)? [3]

Añado: ¿MPO ha usado alguna vez la expresión “golpe posmoderno” para referirse a aquella situación? No lo ha hecho. ¿Por qué? ¿Valdrá la definición para unos casos y no para otros?

Les dejo tranquilos. ¡Felices fiestas! ¡Buena entrada de año! ¡Mejor 2023!

Notas

1) MPO, Golpismo, en versión posmoderna https://elpais.com/espana/catalunya/2022-12-18/golpismo-en-version-posmoderna.html

2) El lunes se pronunció el TC, en el sentido que señala MPO. Para una aproximación razonable al tema: Joaquín Bosch, “El Tribunal Constitucional y los riesgos de retroceso democrático”, El País, 20/12/2022. “Sin duda, el fondo de la cuestión resulta opinable. Puede ser discutible jurídicamente reformar los órganos constitucionales a través de enmiendas a modificaciones de normas penales, por su falta de conexidad, como han planteado los partidos del Gobierno. Del mismo modo, el inadmisible bloqueo partidista del Consejo General del Poder Judicial y del propio Tribunal Constitucional puede explicar cierta precipitación o desesperación. En ese contexto hubiera sido deseable una resolución sobre la suspensión cautelarísima de esa reforma que hubiera sido parecida a la doctrina jurisprudencial precedente en los tiempos, en las formas y en el fondo. El carácter enormemente singular de la resolución del Tribunal Constitucional nos muestra que no ha sido así”.

Para una aproximación incomprensible, desde un punto de vista de izquierdas no nacionalista: Enric Company, “Se atreven porque otras veces les ha salido bien”. El País .Cat, 20/12/2022: “Y ahora es por lo menos sorprendente, escuchar y leer a sesudos comentaristas atribuir al Gobierno de la Generalitat de Carles Puigdemont y al Parlamento catalán, y por extensión al catalanismo, la responsabilidad de la grave crisis constitucional de 2017. Tan grave, por lo menos, como la actual. Este planteamiento, que ha sido normalizado en el debate público en España, hace abstracción de que en Cataluña el pacto está roto desde hace 12 años y seguirá estándolo hasta que no se renueve o se le sustituya por otro. El discurso del PP dice que el catalanismo es el responsable de la crisis de 2017, y ese discurso ha colado en el Madrid político, se ha instalado en medios que van más allá del partido conservador. Que la colosal metedura de pata de Puigdemont y Oriol Junqueras en octubre de 2017 les haya ayudado no cambia las cosas, por ilegal que fuera. Porque la realidad es que la crisis fue creada previamente por el propio PP al manipular a su favor la mayoría del Tribunal Constitucional de la época mediante inverosímiles tretas de recusación. Es decir, haciendo trampas, como ahora.”

El sensato comentario Antoni Bayona, uno de los expertos legales del Parlament de Cataluña: “En Cataluña, el Constitucional hizo cosas que no son normales, porque interfirió en la actividad parlamentaria, pero esa interferencia no incluía en ningún caso la paralización de una ley. Cuando actuó fue para garantizar el cumplimiento de resoluciones y sentencias dictadas por el propio tribunal”.

De igual modo: “El letrado del Parlament Antoni Bayona cuestiona que, desde el punto de vista técnico, el caso catalán sirva de precedente para entender las recientes maniobras del TC. Bayona apunta que los magistrados del Constitucional han cruzado una línea roja, al interferir “la actividad legislativa”. “Ahora hay una injerencia directa en un procedimiento legislativo en marcha, cuando el TC, teóricamente, tiene que actuar solo revisando las leyes que ya se han aprobado”. Considera que, en lo que refiere al Parlament, el TC “hizo cosas que no son normales” pero actuó “para garantizar el cumplimiento de resoluciones dictadas por el propio tribunal”.

3) Para una interesante aproximación: Tomás de la Quadra Salcedo, “Delitos contra la Constitución: rebelión y sedición”, El País, 28/11/2022.b “La supresión de la sedición y su sustitución por los desórdenes tal vez pretenda solucionar problemas del pasado, pero no las necesidades del presente y del futuro en línea con nuestra legislación democrática del siglo XX. El Código Penal, como mínimo ético de una sociedad, aspira a ser respuesta permanente del Estado incompatible con reformas tácticas o coyunturales”.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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