Del historiador José Luis Martín Ramos, miembro de Espai Marx.
Disculpad que eche un poco de agua fría sobre vuestro entusiasmo. La doctrina de la autodeterminación de la población negra de los EEUU, considerada como «una nación» o una «nación dentro de una «nación» y concretada en la postulación de una república negra independiente en el cinturón negro del Sur de los EEUU fue una manifestación más del giro autodeterminista de Stalin que deformó el pensamiento de Lenin sobre la cuestión nacional. Fue, con permiso de los prologuistas [de la obra “Bolchevique negro» de Harry Haywood], un disparate que ni siquiera la inmensa mayoría de la militancia negra del PCUSA secundó, empezando por el hermano de Harry Haywood, Hall, que fue uno de sus principales detractores.
No la inventó Bil Haywood, surgió del propio Stalin, que aprovechó la vaguedad de Lenin en sus “Doce Tesis sobre la Cuestión Colonial y Nacional”; estaba en sintonía con el autodeterminismo separatista que Stalin defendía para Yugoslavia o para Checoslovaquia, como posición más retórica que práctica, pero con efectos muy negativos para los PC’s de estos países. Siguiendo a Stalin empezó a plantearla Katayama en 1928, curiosamente también en el contexto de la pugna entre la denominada derecha (Bujarin, Talheimer) y la posición ahora de «izquierda» de Stalin (En la Comisión del programa de la IC, del VI Congreso de la IC , presidida por Bujarin y Thalheimer se consideró, por el contrario, que el principio de la autodeterminación no era el más adecuado ante la cuestión de la raza), tanto en el CEIC como en el PCUSA, en el que existía una importante posición de simpatía hacia Bujarin que dominaba entonces la dirección del partido (John Pepper, Jay Lovestone). Nasanov, miembro del aparato de dirección de la IC, miembro del Buró del Lejano Oriente y especialista en temas coloniales africanos, fue quien convenció a Harry Haywood para que asumiera esa posición y éste, a partir del V Congreso, se encargó de defenderla en diversos escritos. Ante la tibieza, sino indiferencia de la mayoría del PCUSA, incluida su militancia negra, que veían en la postulación de la «nación negra» una cesión a las posiciones de Marcus Garvey, por no decir a las del nuevo movimiento emergente de Nación del Islam y sobre todo un contrasentido: la postulación de una república negra interna era considerada como un «Jim Brown» al revés, una autosegregación. Era indefendible en los estados del Norte, donde equivalía a sostener fronteras internas en el seno de las clases trabajadoras y facilitar la exclusion de los trabajadores negros de las organizaciones obreras, en un momento en que el PCUSA se esforzaba por apoyar al CIO de John Lewis.
Esa doctrina del colonialismo interno y la autodeterminación negra solo existió en el programa, nunca en la práctica política del PCUS. En los años cuarenta el PCUSA la abandonó, pero Haywood se mantuvo en la misma posición y la defendió en un libro, en 1948, apreciado por sectores del «nacionalismo negro» norteamericano, pero no los comunistas norteamericanos. Sea precursor de lo que sea -me parece excesivo considerarlo así- no lo es de una posición que pueda ser asumida desde la izquierda, sino es en debilitamiento de la izquierda. La autobiografía puede tener su interés, pero no es necesario hacer apologia de esa más que discutible posición.
Una recomendación bibliográfica sobre el tema: Jacob A. Zumof, The Communist International and US Communism. 1919-1929, publicado por Brill en 2014.