Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
La relación PCE-PSUC fue producto de la historia, que evolucionó hacia una dirección central única, mal que le pesará a Comorera. En los años cincuenta, sesenta y setenta mandaba quien mandaba y cartuchera al cañón, es decir, el CC-CE del PCE. Cuando en 1967 y en 1975 me tocó rendir cuentas del Comité de Estudiantes ante la dirección las rendí a Manuel Azcárate, Gregorio y Santiago Carrillo; y Gregorio tenía muy claro que el PSUC era el PCE en Cataluña. En algún momento se discutió sobre el cambio de nombre y se decidió mantener el del PSUC como imagen de marca pero rechazando convertido el partido de los comunistas de España en una Liga, a la yugoslava (eso lo proponían los comoreristas que acabaron integrándose en el PSC y fueron defensores de la Federación de Partidos Socialistas hasta que pudieron). Las cosas se enturbiaron a raíz de la crisis de los ochenta cuando se confundió el rechazo a la política de Carrillo con autoafirmaciones y ambiciones “ locales” y tras ello cuando Lertxundi y Ribó, apoyados por los “ renovadores” plantearon reconvertir el PCE en una federación de partidos “nacionales”. No lo consiguieron, pero Ribó acabó anulando al PSUC y Lertxundi se llevó medio partido Vasco a Euskadiko Ezquerra.