Sobre la situación peruana

Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.

Se conocieron más detalles sobre la masacre de Juliaca. Ya se cuentan 18 muertos, todos por bala, pero como hay más de setenta heridos, algunos críticos, la cuenta macabra aumentará. Los médicos del Hospital local informaron que muchas heridas de bala no tenían orificio de salida; la policía habría usado balas dum-dum. En la madrugada del 9 al 10 un grupo, no identificado, cercó un coche policial y lo prendió fuego, murió un suboficial; ese incidente se ha convertido en la palanca propagandística del gobierno y la derecha para estigmatizar las movilizaciones del 9, con el nuevo intento de ocupación del aeropuerto, durante el cual se produjo la masacre. La resaca del episodio se notó sobre todo en Juliaca; pero en Puno, Ayacucho, Andahualias, Cusco …se mantuvieron las manifestaciones, que por las imágenes de las redes sociales (youtube) me parecieron más nutridas; impactaba sobre todo una larga caravana de camiones y coches, con campesinos, entrando en Cusco. No obstante, en el Norte sigue habiendo tranquilidad o pasividad; la excepción fue una manifestación y bloqueo de un puente sobre la avenida principal de Huaraz, en solidaridad con las movilizaciones del Sur; Huaraz es la capital del Departamento de Ancash, fronterizo, por el norte, con el de Lima, con unos 150.000 habitantes, los que protagonizaban la acción ya no eran campesinos ni indígenas, sino blancos, indios cholos y mestizos.

El Congreso ratificó al gobierno de Otarola nombrado por DB por la holgada mayoría que viene teniendo la derecha desde las elecciones de 2021: 73 a favor, 43 en contra, 6 abstenciones y la ausencia en la sesión de 11 diputados. Estuve escuchando a Otarola: frío, político profesional, académico, con nula empatía por la protesta social ni por los muertos, que lamentó sin más poniendo el acento en el policía muerto en la madrugada. No augura nada bueno. Como respuesta a los sucesos anunció el toque de queda en la provincia de Puno durante tres días y el envío de una comisión gubernamental de segundo nivel para dialogar ¿? El detalle de las votaciones tiene dos aspectos significativos: toda la derecha votó en bloque sin apenas fisuras dando la confianza al gobierno, con la excepción de un grupo «Podemos» – nada que ver con los de aquí- de derecha populista y anticomunista; a excepción del voto de este grupo el voto contrario correspondió a la izquierda, mostrando el detalle la división de este sector, acentuada durante la errática gestión de Pedro Castillo.

Por lo que se refiere a la derecha, tenía interés por saber que harían los fujimoristas, sin jugarían o no a desestabilizar más a Dina Boluarte-Otarola; algún comentarista político había sugerido que esa podría ser una opción para rematar la quiebra del resultado electoral de 2021 y desplazar desde la mayoría de la derecha en el congreso a DB por una presidencia interina. El hecho es que votaron a favor de la confianza y sus votos decidieron (son hoy la minoría mayoritaria, con 24 diputados) la continuidad, por el momento, del gobierno actual hasta las elecciones de 2024. Con razón el portavoz de Perú Libre dijo que DB se había convertido en el instrumento del retorno de la derecha al poder. 

En cuanto a la izquierda, lo primero es constatar la reducción del grupo inicial de Perú Libre, ganador como minoría de las elecciones del 21. Obtuvo entonces 37 diputados, ahora son 15; en este año y tres cuartos se han separado de él más de la mitad: 10 formaron un denominado Bloque Magisterial ( se marcharon al no poder controlar la Comisión Educativa del Congreso); 6 han constituido otro grupo de disidentes por diversos motivos – formado por la razón obligada de que para ser grupo parlamentaria se han de tener 5 diputados- que ha tomado el curioso nombre de Perú Bicentenario, bien ecléctico; y 3 se han sumado con otros dos disidentes del centro derecha ( del campo de los restos del aprismo) para constituir el grupo parlamentario Perú Democrático.El voto de este grupo heterogéneo y el de Perú Libre (15 diputados) ha sido contrario en bloque a otorgar la confianza. También ha votado sin fisuras la coalición Juntos por Perú-Cambio Democrático (5 diputados), liderada por Verónika Mendoza, que integra al Partido Humanista, a uno de los tres partidos comunistas peruanos (cuento como tercero lo que queda del «senderismo») y otras formaciones menores más o menos socialistas, ecologistas. Sin embargo, ni el Bloque Magisterial ni Perú Bicentenario han sido unánimes; sobre todo el Bloque Magisterial, en el que solo la mitad ha votado en contra de Otarola, dos no han participado en la sesión, dos se han abstenido y uno ha votado favor del gobierno. 

Todo está muy fragmentado, en la izquierda y en la derecha. Buena parte de la derecha es irreconciliable con el fujimorismo; pero sólo éste puede ganar las elecciones y tiene un líder nacional reconocible de manera indiscutida por sus bases. En la izquierda Perú Libre ha retrocedido, pero a la vista de lo que pasó ayer, en la dinámica partidaria, es el único que mantiene coherencia y una cierta fuerza. Parece que la calle y la respuesta a la calle, las movilizaciones y la represión gubernamental van a determinar la recomposición política que ha de surgir por fuerza de la crisis actual; sin olvidar, como diría Joaquín, el fantasma de Bonaparte.

PS: La policía y El Comercio señalan a los dirigentes. Son líderes sociales, ninguno de ellos asociados a las organizaciones legales del “para-senderismo”. Los docentes son de Sutep, el sindicato de Castillo; no de fenapes, la organización parasenderista. Pero esa presentación de caras, en plan “se busca” es una incitación a su persecución
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Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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