Del historiador y miembro de Espai Marx José Luis Martín Ramos.
Dispararon los policías. Pero los responsables políticos son el gobierno de Dina, su ministro de Interior y de Defensa, que se están llenando la boca diciendo que los manifestantes están manipulados por terroristas (Sendero) y por Evo Morales que ambiciona una república indígena del Sur de los Andes; y los medios de comunicación que hoy se lamentan de la masacre pero que han suscrito por completo esa propaganda infame, El Comercio, El Correo, la televisión -yo veo por la noche la televisión digital RPP, con importante audiencia en Perú en la que la acusación de terrorismo infiltrado está presente desde el primer día de la manifestaciones. En esta segunda oleada la Policía Nacional se había mantenido hasta ayer más comedida que en los primeros días; lo que le valió ser acusada de pasividad en El Comercio, El Correo, RPP, en los que se incitaba a detener a los vándalos y a los terroristas. No hubo heridos y muertos, en consecuencia. Pero ayer noche – a las 23 horas, nuestras- ya surgió una noticia inquietante: un helicóptero de la policía -ahora no recuerdo si en Puno o en Juliaca- lanzando bombas de humo y disparando. Pensé que sería un incidente aislado; el calendario del Congreso, en donde hoy había de votarse la confianza al gobierno del nuevo primer ministro, me hacía suponer que así sería. Por desgracia no ha sido. Y por cierto, la reunión del Congreso ha quedado suspendida.
Un ejemplo del mundo en Babia que se puede vivir en Lima. En La República, considerado de «centro-izquierda», un columnista Hernán Chaparro -profesor de la Universidad de Lima y miembro del Instituto de Estudios Peruanos- escribía esto ante de los hechos de Juliaca: «Si bien los movimientos de protesta siguen enarbolando, como uno de sus reclamos, la salida de la presidenta Boluarte, esa posibilidad va disminuyendo y depende más de errores que pueda cometer el Ejecutivo, o la mandataria en sí, que de la presión del sector movilizado. El voto de confianza en el Congreso, y el apoyo de un sector del mismo, está asegurado y lentamente se van produciendo cambios en diferentes niveles del Ejecutivo que le van proporcionando un mayor juego al Gobierno. Es evidente que hay un espacio de acuerdo con las bancadas que fueron de oposición a Castillo y que se expresa en el nombramiento del ministro de Educación, así como en la actitud hacia los cambios en la Sunedu, entre otros. Por otro lado, está por verse qué pueden hacer los ministros desde sus sectores, así como en la coordinación con las nuevas autoridades locales, pero sobre todo Dina Boluarte y el premier Otárola en las conversaciones que tengan en el espacio del Acuerdo Nacional. Entre las escasas posibilidades existentes, este es el lugar donde el Ejecutivo podría construir una respuesta política que genere compromisos en los grupos en el Congreso para mejorar en algo la gobernabilidad a la vez que consigue apoyo institucional para hacer frente a las movilizaciones que piden su salida.».
Gran vista la suya, que es la de muchos «centroizquierdistas» que aborrecían a Castillo y miraron con benevolencia a Dina Balearte. La sesión del Acuerdo Nacional se ha suspendido. Y los sinvergüenzas del gobierno, el Ministro del Interior, insiste en acusar de los hechos a los «instigadores» que habrían pedido el control de la situación. Dina Balearte dice que esto es la resaca del golpe de estado de Castillo y que no sabe qué quieren los que se manifiestan en el Sur, que ella ya les dio lo que podía hacer, el adelanto de elecciones… a 2024.
PS: El reportaje de La República confirma lo que os escribí: https://larepublica.pe/: “Juliaca: 17 muertos en protestas contra Dina Boluarte y por cierre del Congreso”. Los fallecidos cayeron abatidos por armas de fuego y perdigones. Murió un estudiante de Medicina que iba a iniciar sus prácticas profesionales en un hospital de Juliaca. Ahora los pobladores organizan una marcha de los cuatros suyos hacia Lima. La ciudad de Puno fue tomada por 25.000 aimaras.”