Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
Recta fonal de la campaña. Las posiciones se mantienen en las encuestas: RN primera y FP segunda, tercera a distancia Macron. La diferencia entre RN y FP va del empate virtual que da las encuestas de Cluster (a 30%) a un 36 a 30% que da IFop en favor de RN; no parece que vaya a haber mayoría absoluta en primera vuelta, y en segunda todo indica que Macron llamará al “voto republicano” frente a RN. RN está acentuando la xenofobia en las encuestas, anunciando que cuando gobierne retirará la nacionalidad francesa a los hijos de inmigrantes. Difícil que gobierne en 2024, pero es que estas elecciones cada vez más parecen una toma de posiciones para las presidenciales de 2027, que no están a la vuelta de la esquina. Un indicio de esto último: en el debate televisivo de ayer los protagonistas eran “lógicamente” Bardella, por RN, Attali, actual jefe de gobierno y Manuel Bompard de France Insoumise; la razón aparente es que el FP ha decidido acordar su candidato a jefe de gobierno solo después de las elecciones, para evitar ahora un choque Glucksmann-Melenchon y para ganar campo de maniobra en un escenario de solidaridad republicana, pero el hecho es que las primeras espadas de los tres campos se reservan para el gran torneo: las presidenciales. Si RN gana y Macron se hunde, Marine Le Pen va a pedir la dimisión de Macron y el adelanto de las presidenciales. Si gana la “solidaridad republicana” y Macron se ve obligado a cohabitar con FP, depende de quien elija FP como jefe de gobierno -y de que se mantenga la unidad del FP-, Macron puede verse también presionado para el adelanto de las presidenciales. De todo este enredo, lo que está pareciendo claro es que Macron es el gran perdedor que aparece no ya como político amortizado sino como el obstáculo para cualquier salida política estable. Hay mucho movimiento mediático para presentar a Glucksmann como el salvador ante el peligro de los extremos; pero G. tendría que ser Presidente de la República para formar una nueva mayoría. Todo está muy movido; veremos para empezar que pasa este domingo.
En cualquier caso el tirón simbólico del FP está funcionando, yendo más allá de la simple coalición de partidos. Si prosigue en esa línea, el continuismo macronista será imposible, por inútil, y el gatopardismo de Glucksmann lo tendrá muy difícil si pretende avanzar pasando por encima del Frente Popular.