Sobre Nin-Maurín

Del historiador José Luis Martín Ramos, miembro de Espai Marx. Respuesta a la pregunta: ¿Se enfrentaron Nin y Maurín? ¿No eran ambos comunistas poumistas? ¿En qué punto diferían sobre la cuestión nacional?”.

El POUM se constituyó a finales de 1935. Antes Nin y Maurín eran los líderes de dos organizaciones diferentes, Izquierda Comunista de España, trotskista, y el Bloc Obrer i Camperol, catalán, aunque constituyó una pequeña plataforma organizativa de presencia en España, la Federación Comunista Ibérica. No tenían una posición idéntica sobre la cuestión nacional. En 1931 chocaron en sus conferencias sobre la cuestión nacional en el Ateneo de Madrid. Maurín sostuvo que había que destruir España para luego reconstruirla como una confederación. Nin le acusó de tener posiciones no marxistas, sino nacionalistas. Trotsky también criticó duramente a Maurín. Luego los programas de ICE y de BOC-Federación Comunista Ibérica siguieron discrepando. Maurín mantenía una posición de apoyo indiscriminado a todos los movimientos nacionales/nacionalistas de España, defendiendo su autodeterminación práctica inmediata. Nin, la ICE, discriminaba a los movimientos nacionalistas por su contenido social y político: apoyaba el catalán porque decía que tenía un sentido progresivo, pero negaba todo apoyo al vasco por considerarlo reaccionario y antidemocrático; además sostuvo que no había que inventar movimientos nacionales allí donde no existían socialmente, y daba como ejemplo Galicia y Andalucía. Después de los sucesos de octubre de 1934, las posiciones de Nin evolucionaron, pasaron de haber atribuido una importancia fundamental a la cuestión nacional en la lucha revolucionaria en España a situar el foco principal en la lucha social, por eso planteó el impulso de una segunda revolución en España y la formación del partido español que, siempre según él, había de dirigirla. Por eso acabó acordando con Nin la fusión en un partido español, el POUM, y en el programa de la fusión la cuestión nacional quedó enunciada en términos genéricos, recogiendo sin detalles de tiempo ni territorio la defensa del derecho de autodeterminación en una solución de compromiso entre lo que habían sustentado cada uno. La «españolización» de Maurín llevó al abandono del BOC por parte de uno de sus fundadores, Jaume Miravitlles, que se pasó a Esquerra Republicana, y que debe ser el referente principal de los autores del artículo [Oriol Junqueras i Héctor Sánchez Mira, “Republicans i comunistes, vers la República catalana”]. La fusión de ICE con el BOC fue desautorizada de manera absoluta por Trotsky; Nin y Trotsky rompieron sus relaciones. En la corta vida del POUM de Nin la cuestión nacional pasó a un segundo plano en la línea del partido, a diferencia de la importancia que había tenido en la política del BOC.

Addenda. Esa importancia, sobre todo la de la cuestión de la autodeterminación y el separatismo instrumental (destruir para reconstruir), fue siempre en el ámbito de la propaganda y la agitación. Cuando Maurín tuvo que pasar a los hechos fue mucho menos claro. Cuando Macià pactó la autodisolución de la República Catalana -nacida solo sobre el papel- y la plena integración en la República Española, manteniendo una administración transitoria bajo el histórico nombre de Generalitat a cambio de un futuro estatuto de autonomía, Maurín calificó a Macià de traidor y postuló la restauración inmediata de la República Catalana del 14-16 de abril. Rechazó el proceso estatutario en principio, pero luego no se atrevió a votar en contra, ni siquiera a abstenerse e hizo que el BOC llamara a votar a favor del estatuto como mal menor. Luego, cuando las Cortes retocaron el Estatuto de Nuria, eliminando sus aspectos federalistas, Maurín llamó a celebrar un segundo plebiscito en favor del Estatuto de Nuria, sin que ERC ni la USC lo apoyaran. El BOC se quedó solo en sus incongruencias y decidió finalmente participar en las elecciones al Parlamento catalán, de acuerdo con las leyes acordadas por las Cortes de la República. Maurín esperaba que el BOC tendría representación en el Parlamento de Cataluña, pero eso no sucedió; el BOC nunca llegó a conseguir apoyo electoral para tener ninguna representación ni en el Parlament, ni en las Cortes. Los independentistas, las diversas fracciones de Estat Català, criticaron a Maurín por su permanente oportunismo: grandes palabras y grandes concesiones.

Todo eso lo he explicado con más detalle en mi libro sobre la Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa (publicado por El Viejo Topo).

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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