Del historiador José Luis Martín Ramos, de Espai Marx.
Putin y el KGB. No sabemos si fue o no un cuadro operativo; aunque si lo hubiese sido ya se habrían difundido andanzas suyas, reales o supuestas. Lo que sabemos es que ingresó en 1975 , en el área de contraespionaje y que entre 1985-1989 estuvo destinado en la RDA. Siempre estuvo vinculado a exteriores-contraespionaje. A partir de 1990 pasa a dedicarse a la política. Nunca está vinculado a lo que implícitamente se da por supuesto: la represión interior, ni la represión de disidentes en el exterior. El KGB era una institución singular, que acostumbramos a asociar a la Checa, a la policía; pero no era simplemente eso: tenia una división de seguridad interior, con fuerza armada y todo y una división de espionaje y contraespionaje en el ámbito civil; y tenia también un aparato de información general, de manera que la institución que sabía mejor que nadie la situación económica o social de la URSS era ella. Putin, por lo que se sabe, estuvo en contraespionaje. Como muchos otros en el mundo, por ejemplo John Le Carré, del MI5 durante los cincuenta y sesenta; por cierto, ¡supo sacar un gran rédito literario de su experiencia! Uno sacó rédito literario, otro político. Que Putin sea un musculitos y amante de las artes marciales tampoco lo convierte automáticamente en un asesino. No se puede decir gratuitamente que no será un angelito, ni tampoco que lo fuera, por su vinculación con el KGB.
Hace días hice una cronología del conflicto y ayer lo recordaba. No ha sido Rusia quien ha iniciado el lío actual, sino EEUU y la OTAN con sus repetidas maniobras militares en el Mar Muerto desde que llego Biden, maniobras que se han llegado a argumentar diciendo que la OTAN no acepta el retorno de Crimea a Rusia. ¿Eso es defensivo? Sin olvidar las maniobras para incorporar no solo a Ucrania sino también a Georgia a la OTAN. Se confunde a David y a Goliat; no es la imagen adecuada, el conflicto no es entre Rusia y Ucrania, sino entre Rusia y la OTAN.
Por cierto, Putin no tiene ningún interés personal en Ucrania, Biden sí, el hijo de Biden sí; tiene una posición importante en el sector energético ucraniano, más que preocupado por el gasoducto del mar del Norte.