Sorpresas… que a nadie sorprenden (I.2)

[Crónicas sabatinas] ¡Por nuestro apoyo mutuo, por nuestra solidaridad! ¡Por nuestra fraternidad!
Sorpresas… que a nadie sorprenden (I.2)
II. De amigos/as y compañeros/as (1)

1. De Pedro Fernández, presidente de ACP (Montcada i Reixach, 14 de junio):
Si la comparación es entre 29 de febrero [concentración nacionalista, Perpignan] y 8 de marzo, no hay color. Siempre será peor la actuación de los gobernantes el 8 de marzo.
Pero el planteamiento en sí es tendencioso y fuerza la respuesta. El tema real es que quienes fueron a Perpignan eran los mismos que gobiernan Catalunya. Por tanto, el 8 de marzo eran responsables de sus competencias. ¿Animaron a sus fieles a no ir a las manifestaciones del 8M? No. De hecho, Vergés se fotografió en la manifestación de Barcelona. ¿Dotaron a sus trabajadores del material necesario para realizar su trabajo con seguridad? No, ni siquiera tenían en los almacenes para aguantar tres o cuatro semanas, lo que es exigible de normal, sin pandemia ¿Cómo ejercieron su competencia sobre las residencias geriátricas? Pues de p. pena, hablando en plata. El Homrani pensaba que lamiéndole el culo a los indepes no le iban a echar en cara que solo era un “moro”. Pues sí, es el único conseller al que Torra ha llamado la atención en público. Vamos, ni Trump.
No sé si se considera que contesto a la pregunta original de A. pero ….algú ho havia de dir.

2. Del profesor emérito Miguel Candel (Barcelona, 5 de junio de 2020):
Así como para la mayoría (o la totalidad) de los políticos de este país Dimitir es un nombre ruso de varón, Autocrítica es un nombre griego de mujer. Dada tal situación, mi listón al respecto es muy bajo y me conformo con los cambios de opinión. No para nada (no pienso en organizar homenajes ni colgar medallas), sino simplemente para quedarme un poco más tranquilo al contar las ovejas que hay en mi redil, las que siguen en el redil del adversario y las que, como Rabell, balan de manera diferente de como lo hacían antes.
Bééé, això és tot (i no perdré més temps en discussions bizantines).

Del 7 de junio:
Clarete como el albariño. Por eso decía yo, ante el entusiasmo de J.L, que era prematuro lanzar las campanas al vuelo. Merkel y sus SA (seguros apoyos) de la Europa ricachona son hábiles pescadores, que saben dar carrete para mejor cobrar la presa. Si salvamos el IVM, ya será mucho (y será, en parte, porque facilita a las empresas seguir pagando salarios de mierda). Oremos, hermanos.

Del 10 de junio:
Y a contrario: justo el día que me licencié de la marina (enero de 1969) se declaró el enésimo estado de excepción y «purgaron» las tripulaciones de todos los barcos enviando a destinos en tierra a todos los que tenían antecedentes políticos: para evitar, según se dijo, «sabotajes» en caso de que tuviera que intervenir la armada (no sé si para disolver concentraciones de más de cuatro peces, o algo así). Los purgados, contentísimos, porque no había destino más duro que el baldeo constante de una cubierta y otras actividades de mantenimiento de un cacharro que no para de oxidarse. Como dijo Franco, «no hay mal que por bien no venga» (frase genial por la que, inexplicablemente, no le dieron el Nobel de literatura).

Del 11 de junio:
Se hace saber que este mes de junio se cumplen 100 años de la muerte de Max Weber, uno de los padres de la sociología. Murió, mira por dónde, de una neumonía probablemente causada por la pandemia de aquella época, la mal llamada «gripe española». A ver si alguien se acuerda de aquello de la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad (difícil saber cuál de las dos escasea más in isto tempore).

Del 12 de junio:
¿No veis el sospechoso parecido que tienen estos debates [feminismo, teoría queer] con la célebre discusión bizantina (es decir, en Bizancio. mientras los otomanos estaban a las puertas de la ciudad) sobre el sexo de los ángeles? Hay una película de Cantinflas titulada «El Sietemachos». Sugiero recomendarla a los interesados en este debate (o sea que no me la recomiendo a mí mismo).

Del 13 de junio:
Yo no coincido bastante sino mucho con lo que dice [Lluís Rabell, “El submarino amarillo” https://lluisrabell.com/2020/06/12/el-submarino-amarillo/]. Y la metáfora me parece especialmente acertada, tanto lo de «submarino» (con las connotaciones que esa imagen tiene para quienes hemos vivido la clandestinidad… y las maniobras «entristas») como el color amarillo (cuyas connotaciones negativas, a partir de 2017, son dobles).
Supongo que habrá quien, para mostrarse de acuerdo con lo que dice, le exigirá antes unos cuantos años de penitencia a pan y agua en el desierto de los Monegros. Yo me conformo con tomarle la palabra.

Del 13 de junio:
Sin duda, son una minoría los países que lo han hecho bien, pero representan aproximadamente la quinta parte de la población mundial, lo que no es poca cosa. Creo que lo que más nos ha perdido a los demás, siento decirlo (ya que lo señalamos cuando conviene, olvidando lo de la paja y la viga en el ojo), es el supremacismo ante los «amarillos» (y no me refiero a los indepes). Habría que erradicar del uso expresiones como «cuento chino» y «engañar como a un chino» (a no ser que se entienda «chino» como en el pueblo de mi padre: sinónimo de «cerdo» o «cochino»).

3. De la profesora Cristina García (Sabadell, 12 de junio de 2020):
No uso twitter y entonces no estoy al día de las polémicas diarias.
Más allá de eso, el mundo de las polémicas públicas por temas de feminismo está muy feroz y muy desequilibrado. Supongo que es un momento de cuestionamiento y de redefinición y la cosa está removida, por decirlo finamente.
En parte el espacio enorme que ocupan estas batallas también tiene que ver con una ausencia de proyecto concreto y comunitario, creo. Mi experiencia es que cuando tienes que parar un desahucio para que una familia con 4 niños no se quede en la calle, o tienes que sacar adelante un gimnasio autogestionado decente, o tienes que vértelas con el estudio serio de obras serias, o incluso si quieres tratar cuestiones sobre feminismo y la violencia machista abiertamente en un barrio o ciudad, tiendes más a buscar puntos de encuentro y buenas maneras con quienes te rodean y no discusiones cainitas que rompen en dos, en cuatro, en seis fracciones (y eso las Mujeres Libres lo sabían en 1936, por ejemplo)… y también te obsesionas menos con la propia identidad individual, a modo de analgésico que alivia mucho y también por respeto a lo que se construye entre todos. Pero es que la inmensa mayoría de la gente que se mata en twitter por estos temas creo que no conoce lo que es participar en proyectos concretos y constructivos, por los que velar y a los que respetar y con los que mejorarse como individuo.
Sobre lo trans en concreto, recuerdo que, cuando yo me aparté de leer cosas de psicoanálisis, hará unos 5 años ya, aparecían movimientos ahí que cuestionaban el hecho de tener que «transitar» forzosamente ante la incomodidad propia. Criticaban que tanta gente pensase que por cambiar lo que uno lleva entre las piernas ya se consiguiera el bienestar zen. Y lo decían ante unas listas de espera de más de 10 años para someterse a cirugías por la sanidad pública y ante un número nada menospreciable de gente que, una vez operada, volvía al hospital al cabo de pocos meses y al borde del suicidio diciendo que haberse cambiado el sexo no era lo que ellos esperaban y que ahora aun estaban más incómodos que antes. Porque todo eso que es tratado como un problema de ajuste biológico individual, como un desequilibrio mental individual, parece que en realidad es un problema ético.
Es lo que decía Giulia Adinolfi: estarse inventando constantemente nuevas personalidades, huyendo hacia adelante, siempre queriendo ser otra cosa, imaginando paraísos, consumiendo, devorando…
Y el malestar de género es real eh, no digo que sean tonterías. Al fin y al cabo yo también pertenezco a toda esta generación, y no recuerdo un solo día de mi vida en el que no haya sentido angustia y rechazo hacia el propio cuerpo. Desde mis 9 o 10 años y hasta los 13 fui un niño físicamente, me corté el pelo y obligué a mi madre a comprar la ropa en la sección de niño, sin herramientas filosóficas coherentes, solo me guiaba un rechazo muy doloroso hacia lo que yo veía que era la feminidad (primera vez que te hacen depilarte porque das pena, primera vez que sufres los enormes dolores de la regla, primera vez que te dicen que estás gorda y que no eres lo que debes, primera vez que te dicen que no juegues según cómo… eso a veces es demasiado para una cabeza no adulta). Luego creces y está el acoso callejero cada día que sales en verano, incluso los abusos físicos (que parece algo muy límite pero es bastante cotidiano, a mí me pasó una tarde cualquiera de invierno volviendo a mi casa), la presión estética por todas partes, y un larguísimo etc. Todo eso causa desazón, y hay quien se lo apropia victimizándose, quien se lo hecha a la espalda con mucho humor, quien enloquece y encuentra cancha en ciertas sectas, quien lo acepta acríticamente, y quien lo rechaza de lleno y entonces vive en matrix porque no sabe lo que es o lo que quiere.
A mí, el boxeo y la participación en proyectos como la Obrera me han mantenido muy serena en esos aspectos, por lo que decía antes de subsumir los propios fantasmas caóticos en causas mayores que los desactivan y que ocupan el tiempo y los esfuerzos, y en los que encuentras a gente que te quiere como eres y que te da un lugar bonito en el mundo. Y más allá, ahora que sobrevuelo el abismo de haber dejado el deporte de espartanos, me quedo con las «subculturas femeninas» y los valores pequeños pero interesantes que da haber pasado por según qué situaciones.
Abrazos, queridos.

4. De la historiadora M. Cruz Santos (Barcelona, 31 de mayo):
Gracias, Carlos. Todo lo que has explicado de la India es la justificación para que no pueda entender lo del nacionalismo, que haya gente que se lo crea. Me moriría de risa si no fuera porque viene respaldado por tantos millones de muertos.

Del 7 de junio:
Hace unos días en un programa de TV3, «Planta baixa», una presentadora del Telenotícies que ahora está en RAC1, iba desgranando una crítica a las gestión de las residencias impecable y que comparto totalmente. La imagen estaba partida, en una lado salía ella hablando y en el otro recuadro… Sánchez hablando en el Congreso. ¿Quién ha gestionado las residencias? ¿Quién las ha privatizado en Cataluña y las ha convertido en objeto del deseo de fondos buitre?
Hay quien dice que se odia el independentismo. Yo odio esta manipulación absoluta que dirige la indignación hacia un objetivo, no objetivo, político.
Y por cierto, el Colegio de Médicos, por suerte, ya ha salido a pedir que el seguimiento del COVI lo haga Asistencia primaria PÚBLICA, y no Ferrovial

Del 11 de junio:
Las últimas protestas en USA han sacado al ejército a la calle con esa imagen alucinante del helicóptero lanzado sobre los manifestantes. Al verlo recordé mis clases con Cardona y la crítica que hacía al uso del ejército como policía. Luego me acordé también de que fui a París un mes escaso después del atentado a «Charlie Hebdo» y ahí estaban, en la estación de Nation, dos tíos como dos armarios y armados hasta los dientes patrullando. Me sentí en Kabul.
Aquí, en España, el ejército no ha salido desde… Y esa es la duda, cuándo desmovilizó Paco el ejército, ¿lo metió en los cuarteles (y en las Bárdenas, por ejemplo)?
Y no me hagáis la broma de que bastante habían paseado antes. Ni tampoco espero que se le ocurra a nadie decir que el ejército armado con tremendos sprays desinfectantes en marzo y abril es el ejército en la calle.

De 16 de junio:
J., te estamos «silenciando». Verás, yo quisiera expresar un poco lo que pienso.
Creo que las personas actuamos de acuerdo con el contexto de valores de la época en que nacemos. Esto nos ocurre a todos y además, los que ya somos «historia», lo somos porque nos mantiene el trabajo de nuestros conciudadanos, hemos visto a lo largo de la vida cambiar valores. Por ejemplo, hasta los años 70 era «admitido» el castigo físico fuera éste en las prisiones o en la escuela. A mí nunca me pegaron en el colegio, ni vi pegar, pero lo cierto es que era una práctica admitida y, en Inglaterra, se suprimió el castigo en las escuelas bien avanzados los 80, cuando ya en España estaba prohibido. Creo que esta evolución fue correcta ¿Hay que condenar a los profesores que hasta entonces aplicaron la regla en las manos? Pues no lo haría, se limitaron a hacer lo que estaba admitido y considerado bueno. También hemos vivido una evolución en la consideración de los animales y, aunque me parece que a veces nos vamos hacia el otro lado, me alegro de que se castigue a los que AHORA practiquen cualquier crueldad con los animales.
Muchas prácticas horrorosas estaban absolutamente interiorizadas años atrás y no me parece correcto tomarla con quienes las seguían y en cambio me alegro profundamente de que las prácticas se suprimieran.
Pensando estos días me doy cuenta de que no puedo nombrar una sola civilización en la historia que no practicara el esclavismo. Hasta Abraham, en la Biblia, tiene una esclava, Agar, con la que concibe a Ismael. Puede que esté equivocada y alguien me ponga un ejemplo pero estoy segura de que le va a costar encontrar más de dos. En realidad de eso va aquello de «moros en la costa», de que venían los moros y se llevaban a los cristianos como esclavos. Por eso surgió la orden de los Mercedarios. Hasta a Cervantes se lo llevaron. No pienso que seamos buenos. Soy ignorante pero estoy convencida de que en Orán tienen un relato parecido pero a la inversa, hasta puede que exista el dicho de hay «cristianos en la costa». No lo sé.
El año pasado el MUHBA hizo una exposición «Barcelona capital mediterránea» en el que, entre otros muchos ejemplos, había el de una chica que habían capturado despistada por la calle y se la llevaron a Valencia como esclava y le costó Dios y ayuda, y varios años, demostrara que «había nacido libre». Algo muy similar a la forma en la que el «rey, nuestro Señor» reclutaba a los soldados de su armada (que eso no pasaba solo en Inglaterra). Quienes visitaban Barcelona, o cualquier otra ciudad, temían no encontrar donde dormir porque sabían que por la noche corrían el peligro de que los mandarán a «servir al rey», con lo que se me antoja que, pese a todo, la Ley de Quintas puso un poco de justicia en tanto desaguisado.
En la exposición sobre Goya que hizo el Prado para celebrar el Bicentenario, hay un dibujo de María Luz, una esclava de la Duquesa de Alba de quien se encaprichó la Cayetana y le dio la libertad (curioso que ese mundo no aparezca en la obra de Don Francisco, con todo lo que dedicó a reflejar el mundo penoso de las clases bajas. Ni siquiera el más grande, Velázquez, un maestro en cuadros como los enanos de la Corte o «Los borrachos» y de esclavos nada. La esclavitud directamente y como protagonista no suele parecer en el arte. Quizás porque eran «no personas»). Por eso fue necesaria la Revolución Francesa que, recordemos, liberó los esclavos de Francia pero no los de las colonias. Por eso, porque estaba tan interiorizada en la vida social, es fantástico que en el siglo XVIII por fin cristalizara la idea de que todos los hombres son iguales y, luego, se plasmara en la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano».
Ahora bien, ¿descolgaría yo los cuadros de las Majas y otros de la Duquesa? Pues no lo haría, en absoluto. Siguen siendo igual de magníficos y todos y cada uno, tenemos luces y sombras en nuestra biografía. Lo que a mí me indigna es que su sucesor, el actual Duque, se permita criticar el PERI y a quienes tienen derecho al mismo considerándolos vagos. Y que lo haga cuando es uno de los primeros beneficiados, sino es el primero en España, de los fondos europeos para la agricultura. Iría más lejos, o voy más lejos, y me pregunto como puede ser igualitaria Europa cuando ocurren estos casos y el resto de campesinos (recuerdo que buena parte de mi familia es ganadera) se las ve y se las desea para sobrevivir y acceder a una ayuda les resulta terriblemente complicado. ¿Es eso disminuir desigualdades o seguimos beneficiando a las clases de siempre sean duques o especuladores con suerte?
Yo no tengo especial predilección por Antonio López. Estimuló el tráfico marítimo, contribuyó a la urbanización de Barcelona… No sé más. Debía ser un santo varón porque aguantar a Mossen Verdaguer y sus exorcismos indica que era de buena pasta, por grande que fuera el palacio.
No sé si Colón era buena o mala persona. No sabía que le ofreciera a la reina esclavos pero eso era común en la época, como he señalado más arriba. Pero culparlo de la colonización me parece de una ignorancia absoluta. Podéis mirar el «botón de nácar» que envié el otro día. Es bastante más que glaciares y aguas inmensas. No se puede equiparar de ninguna de las maneras las expediciones a Terranova con las consecuencias de los viajes de Colón. No me lo parecen en absoluto. Me parece grande, absolutamente grande, demostrar que la Tierra no acaba en un gran precipicio por el que se precipitaban las aguas de los mares.
Será que soy vieja, cada vez más, pero cada vez más me parecen detestable las ordalías purificadoras de los que presumen de ser hombres/mujeres de una pieza. Cada vez más me cuesta distinguir estos arranques de los que llevaron a la quema de libros en Berlín y otros hechos parecidos. Cada vez más me pregunto si tengo razón, con todo lo que puede suponer como peligro para la democracia. Es su debilidad, la de la democracia, la asumo. pero es que además con frecuencia estos modificadores de la historia, porque al final la modifican, o lo intentan, como se ha hecho en regímenes autoritarios, caen en situaciones ridículas, cuando menos.
Hace unas semanas encontré un video sobre la urbanización de la Plaza Villa de Madrid. En él, el autor, aparte de algunos errores respecto a las sepulcros que allí se hallan y a obviar de que existe un columbario del siglo XVIII con restos de las monjas, y ese, sí, auténtico, y que el Ayuntamiento ha enterrado, presenta una foto del día de la inauguración. Muy solemne. Están los alcaldes de las dos ciudades, Porcioles y Finat, lo subraya el autor pero se olvida del otro personaje, el jefe del estado. Sí, en la foto están Finat, Franco y Porcioles y, por más rabia que nos dé, por detestable que fuera, Franco era el Jefe del Estado y su presencia aumentó la relevancia que se le quiso dar a la apertura de esa plaza. ¿Qué pretende el director? Franco, sí o sí, fue Jefe de Estado, detestado, pero jefe del Estado, de 1939 a 1975. Y Porcioles y Finat eran, aunque con ese olvido pretenda obviarlo, alcaldes nombrados a dedo y no precisamente por su defensa de las libertades. Y no voy a entrar en el proceso de «blanqueamiento» que hay sobre Porcioles.
Esto ya es demasiado largo. Solo una cosa más: prefiero que se derriben estatuas a que la emprendan a mamporros contra nadie pero algo me dice que como, con los libros, se empieza con las estatuas y se puede acabar «purificando» a los hombres. Y al fin y al cabo, todos recordamos la imagen de la estatua de Sadam Hussein derribada por el ¿pueblo? a la entrada de las tropas de Estados Unidos en Bagdad. Más de 10 años después, ¿podemos decir que Irak es mejor ahora que entonces?

Del 17 de junio:
Yo puedo entender la furia de quien se siente ofendido y que además tiene razón más que sobrada. La inmensa mayoría de gente sabe de historia lo que yo de coches (tienen 4 ruedas, un volante y creo que motor). Antes me indignaba, ahora no. Bastante complicada es la vida.
Lo inmensamente peligroso es que los dirigentes tampoco saben más, que tampoco se preocupan de saber más ni de buscarse asesores (rectifico: sí que se los buscan pero en esto no sé para qué les sirven) y, como la protesta tiene base más que fundada, dan alas, éstas sí, populistas e incluso, como es el caso, las encabezan.
Que una señora, incluso periodista (profesión en la que se obliga a saber de todo y de nada), piense que Colón es culpable e inductor de todo lo que pasó en América y que, al fin y al cabo, América ya había sido descubierta, me horroriza pero lo entiendo. Pero me parece una imprudencia soberana que alguien cuya opinión pesa, piense lo mismo y nadie la corrija.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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