Un comentario de Joaquín Miras sobre Ramón Kuri Camacho

Del compañero Joaquín Miras, presidente de Espai Marx.

Amigos, a quienes tengáis comprado ejemplar del maestro Ramón Kuri Camacho.
De las investigaciones de éste, y de alguno otro más, muy pocos, habla Enrique Dussel. Dussel en sus conferencias habla de una poderosa filosofía mejicana de los siglos fines del XVI, XVII y XVIII, de que el manual de lógica más leído en todo el mundo durante el XVI y XVII -todo el mundo- es el del mejicano Antonio Rubio, y que esto no se reconoce, porque no se reconoce, antes la gran potencia de la filosofía española de la época, de la que la mejicana es «una sombra». Achaca el asunto al mundo anglosajón en primer lugar. ES muy generoso en esto, todos sabemos del desprecio del pensamiento español actual, filosofía, historia, pensamiento económico, etc hacia la Segunda Escolástica, de la que se dicen pestes y se la ridiculiza; si se pregunta, no se han leído textos. En el libro de Kuri Camacho, diversos ensayos largos se dedican a estudiar la filosofía mejicana de esa eépoca, y la teología, la teología filosofía, y mostrar los temas candentes mejicanos sobre los que reflexionan sus autores.
Otra cosa, de él, Suárez, para defender la libertad del ser humano -debate del libre albedrío- liquida las categorías físicas aristotélicas. Causa efecto, potencia acto, esencia y existencia. Una vez desnaturalizado el ser humano, se le suprime la esencia fija, y surge eso que denominan existencialismo de Suárez, la praxeología aristotélica se convierte en filosofía de la práctica: el ser sin naturaleza que está haciéndose, y reflexiona sobre su propia experiencia desde la misma: Hegel. Pero esto ya lo anoté el otro día. Más cosas.
Escribe nuestro (mi) maestro: el mismo que había escrito que filosofía de la práctica, en donde «de la práctica» es genitivo subjetivo: «Al hablar de los orígenes del «método dialéctico» [Sacristán lo pone entre comillas, comillas latinas, por supuesto, porque se refiere al término que le da Marx, pero sabe que es un dislate denominarlo «método»] de Marx es obligado recordar, aunque sea brevísimamente los precedentes spinozianos y leibnizianos de la aspiración al conocimiento de la «ley del desarrollo» [Marx] de los entes singulares. El rechazo de la tesis clásica de que el individuo no es objeto de ciencia es ya un motivo de la explicatio de Spinoza (el término hegeliano de entwiklung tiene, entre otras, la intención de traducir el latín del filosofo holandés [que escribe en latín, como lo está la mayor parte de la obra de Leibniz] y, sobre todo, es piedra angular de la filosofía de Leibniz. La tesis leibniziana de la existencia de una noción completa de la substancia singular es la expresión más cargada de este tipo de teoría del conocimiento que vive de la pasión por la inteligibilidad de lo singular concreto. Y no hay que olvidar que la idea de Leibniz ha tenido una una influencia extensa y profunda gracias a la eficaz obra de sus divulgadores (…) un manuel estudiado por tres generaciones de europeos cultos, la Lógica de Christina Wolff: «Todo lo que concebimos en un individuo [Wolff no lo llama mónada] o todo lo que se halla en él, está determinado en todo respecto; y es precisamente poir eso, por estar la cosa determinada tanto en lo que constituye su esencia cuanto en lo que s en ella accidental, por lo que adquiere la cualidad de individuo» [MSL, «El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia», Sobre Marx y marxismo, Icaria, Barcelona, 1983, pp. 327-328 y en Sobre la dialéctica, edición a cargo de Salvador López Arnal, El Viejo Topo, Vilassar de Dalt, 2009, pág. 39).
Bien, se trata de negar el non est sciencia de particularibus, que es la afirmación latina, traducida, de Aristóteles, de su Metafísica. Determinación entonces no es que el ser está exteriormente determinado, o que hay predestinación -va todo junto-. Cuándo se hace posible abrir ese debate, romper con esa premisa epistemológica, de la que no se desprende, respecto de la que no rompe la ciencia estándar, o sea la Ilustración (atención!!!). Pues cuando un filósofo se carga la forma de definir de Aristóteles: para definir un singular se lo hace declarando su esencia y añadiendo sus accidentes singulares. O afinado más, para definir un «particular», se lo mete de término medio entre el «universal» que le corresponde, su «esencia universal», y sus «accidentes individuales». Pues eso solo se abre después de que un filósofo haya destruido la posibilidad de definir así, de explicar así los entes singulares debido a que ha liquidado la noción de esencia/sustancia universal, para los seres humanos al menos. Es Suárez. Pero, claro, hay que haberlo leído. Spinoza lo hace, Leibniz, y sus mundos posibles y sus mónadas o sea su compra de la teología del libre albedrío lo hace -inventa la última rama de la filosofía, la teodicea…-. También para las totalidades concretas, además de para el mundo humano haciéndose, a lo Bernini, a lo Vico -verum ipsum factum- es necesaria la revolución metafísica de Suárez. Esto, no lo dice el maestro Kuri Camacho.
Et salvati animam meam.

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Respecto de la lógica de Rubio, a la que se refiere Dussel, solo conozco lo que he buscado posteriormente, de segundas lecturas. Es una lógica silogística desarrollada con un muy buen conocimiento de todo lo elaborado durante el XIV y el XV, pero sin ferretería técnica. La «segunda escolástica» aborda los problemas reales de su época. «El mundo haciéndose». Comenta la lógica de Aristóteles, pero hace filosofía del lenguaje, y habla de los diversos mundos posibles (Leibniz). Hasta aquí, de segundas, llego. Como ves, ya recoge el debate Suárez-Molina, y ese existencialismo suareciano que niega las esencias y las sustancias para el ser humano y acepta la «scientia media» de Dios sobre mundos posibles, lo cual, hace suponer que el retoque de Aristóteles sobre sus categorías metafísicas va incluido. Dussel insiste en que se estudió hasta en Filipinas, pero eso no tiene tanto mérito como que se editara múltiples veces en Francia, Italia y Alemania, porque Filipinas era una colonia de Nueva España.
Los nombres que me pides tú los conoces: Vitoria, Soto, Bañez, por ejemplo entre los dominicos, y el grupo jesuita Molina, Suárez, Laínez, Salmerón… hay más. La clave es que Vitoria plantea usar la filosofía que conoce, la escolástica tomista, con sus aditamentos lógico lingüísticos, Gerson etc -había estudiado 17 años en la Sorbona- para pensar los enormes problemas del presente, el estado, que surge entonces, y posibilita guerras eternas -hacienda organizada que permite sostener un ejército permanente y de la corona, guerras entre reyes cristianos, su cristianísima majestad el rey de Francia, aliado hasta entonces de Castilla de los Trastámara, contra su católica majestad el rey de España, que hereda la política antifrancesa de Aragón y Borgoña- la conquista de América, el Nuevo Mundo, la civilización de la sociedad civil: De Iure Belli, una relectio, De Indiis, dos relectios, Sobre el poder civil, la primera, en la que se enfrenta a Aquino, porque éste sigue a Aristóteles -y Roma- y deja la familia fuera de la potestad civil, pero él, decide que la ley civil debe entrar en la familia, debe ser civil-izada…

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Hay más nombres, que tú puedes recordar, pero me sabe mal haber olvidado a Juan de Mariana, que, como todos ellos, defiende el tiranicidio, que es preceptor de Felipe lll y acaba en la cárcel por meterse con la política monetaria de la corona que empobrece al pobre; que tiene una primera historiografía no legendaria de España, y que salva el libro de Focio en el que este sabio del siglo IX, «Heresiarca» resume los libros de filosofía de muchos autores clásicos griegos cuyos textos luego se pierden.
Y Fonseca, filósofo portugués muy admirado por Suarez. ambos, son jesuitas

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Antonio Navas: Joaquín, no entiendo bien la posición spinoziana-leibniziana tal como la resumes con la cita de Sacristán y en el párrafo final. Bien se plantea negar que no hay “ciencia de los particulares” e introduce un determinismo tanto de la esencia como de los accidentes, bien “compra” la idea del libre albedrío. ¿En qué posición se supone, entonces, que están?

Porque determinismo ahí es la determinación específica de cada objeto concreto. No hay una determinación general universalizable que explique a todo un género o una especie. Son por tanto características que se aplican a un individuo. Cómo surge cada determinación total de cada singular, que es existencia, o sea causa sui, no esencia o sea no ente preexistente, pues bueno, en lo humano, porque nosotros nos autodeterminamos mediante nuestro hacer libre. Los mundos posibles, en Leibniz indica que no hay determinación de mundos desde una causalidad anterior. No hay Grund, como no lo hay en Hegel, no hay causa.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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