Una reflexión de Joaquín Miras tras el 4M

Un comentario del presidente de Espai Marx sobre la situación y tareas de la izquierda tras las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid del pasado martes.

Amigos socios de Espai Marx: creo que la situación de fragilidad y de inexistencia de raíces intelectuales de la izquierda, que, una vez más, se ve reflejada en los resultados electorales de ayer (4 de mayo), y en la misma campaña política, que recogen y reflejan la inanidad de la izquierda, y la desconexión de nuestras Judith Butler-Hillary Clinton, y su intento de organizar una CEDA de izquierdas, más el pacto con los nacionalismos, etc, todo un imbroglio sin fundamento, etc. muestra, pone en claro, lo necesario de elaborar un sereno trabajo intelectual, un proyecto de fondo, en el que con toda la modestia y todas las deficiencias, debidas a nuestra exigüidad y a nuestras limitaciones, estamos nosotros empeñados. Es más hace que fuera necesario que muchos pequeños grupos -ya que no, uno grande, que hubiera sido necesario, pero nadie organizó- semejantes al nuestro, trabajaran en un intento de reflexión y de recuperación de legado. Reflexión de análisis de lo que hay, y recuperación intelectual de tradiciones. Rescate de lo mejor del pensamiento anterior y traspaso hacia los futuros lectores. Entre nosotros -esas tres generaciones que somos, o sea 3 x 20 años, sesenta años, los más jóvenes frisando la treintena- , en nuestra modesta medida, desde luego, se ha dado más el trabajo de rescate de legado, tanto historiográfico como literario, que el análisis. Somos poca cosa, pero es lo que hay. No hay mucho más. Porque incluso entre otras pequeñas asociaciones culturales existentes pretendidamente intelectuales, buena parte de las mismas son instrumentos que hacen de la necesidad virtud, y tratan de vehicular o proyectarse en la actividad política inmediata, a la que no logran acceder por otros medios. La vieja táctica de atraer personas a un proyecto político, a través de instrumentos interpuestos. Algo que no tiene pies ni cabeza, porque hoy no existe proyecto político organizado, orgánico de un movimiento real de masas, y no existe ni se le espera, porque no se ha repensado nada y solo se repiten fórmulas en su momento valiosas.
En resumen, lo que hace falta es reflexionar a fondo, una vez esfumadas las bases intelectuales concretas en las que se fundamentó el anterior proceso de lucha de clases, de lucha por la igualdad, por la democracia o poder de los pobres, de comunismo igualitario. Porque nuestro comunismo era, por suerte, un comunismo igualitario, babuvista [Babeuf]. Y eso mismo se daba en buena parte de la tradición libertaria.
No es cierto que en la tradición histórica e intelectual no haya elementos valiosos, pero estos deben ser seleccionados, deben ser rescatados, interpretados y puestos al alcance de la posible lectura de «los hombres futuros», de lo que vaya surgiendo como movimiento. Los movimientos, cuando son reales, no mera protesta, fraguan lentamente, generan bases capilares, cosa que exige paciencia.
En lo que hace a la parte del trabajo en la que por ejemplo yo soy más capaz, la lectura de tradición, ésta no se limita a Gramsci o Lukács, que son a mi juicio lo mejor de una tradición, y lo son en grado de excelencia, o a E. P. Thompson, etc. Ni solo Marx, o lo que se desprende del hacer de Lenin. También Aristóteles y Rousseau. Hegel, desde luego, y la traditio res publicana, el res publicanismo que no es una máscara para la regeneración del liberalismo de izquierdas -a lo Philippe Pettit, por ejemplo.
El trabajo de investigación histórica sobre la tradición política fundamental, como es, como fue la Komintern, con todas sus grandezas -ya se ha insistido tanto en sus miserias-, la evaluación de lo acaecido, y la elaboración de enseñanzas para lo futuro. Etc. Lo que podamos ir recuperando del movimiento obrero y popular que existió en España.
Es una desgracia que la tarea pontifical sea la que nos sigue tocando. Ser puente entre pasado y presente era lo que Lukács pretendía… hace ya más de 50 años, y seguimos en la tecla, atascados en eso.
Es el problema del salto -mortal- de civilización, la brutal modificación de civilización producida por el capitalismo, y el hecho de que, durante muchos decenios -y aún ahora- haya sido considerada como fundamentalmente buena -quitando la «explotación», y el despilfarro de recursos… pero todo lo demás…- por la izquierda. Que la izquierda no haya visto que se trataba de controlar democráticamente la vida cotidiana e ir creando una nueva eticidad, y que esa era la lucha. Esto, este salto y la hegemonía del modelo de civilización articulada -que lo ecológico sea una posibilidad para hacer negocio…- etc. Todo esto muestra que hay que volver a empezar, y que algún día habrá que comenzara a comenzar.
Entre tanto, y para eso, nosotros debemos seguir a lo nuestro. Sin dejarnos instrumentar para la inmediatez.
Podemos hacer pequeñas aportaciones. A partir del trabajo que hagamos. Podemos ayudar a aclarar y recobrar legados.
Ahí estamos. No insisto más. Y si esta nota es extemporánea y superflua, pido disculpas.
Un abrazo
Joaquín

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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