Sobre India, el catalanismo realmente existente, y en torno a textos de Enric Juliana y Félix Ovejero

De amigos y compañeros
Sobre India, el catalanismo realmente existente, y en torno a textos de Enric Juliana y Félix Ovejero
I. Sobre India

De Carlos Valmaseda (21.09.2020):
El gobierno de extrema derecha religiosa del BJP sigue en su segunda legislatura con mayoría absoluta laminando lentamente las bases de la democracia representativa en India. En los últimos días les ha tocado a los campesinos, con un plan de liberalización de la agricultura que puede ser la puntilla para muchos de ellos. Pero quizá el aspecto más llamativo es el de la represión.

Si bien no es una política nueva, pues las primeras versiones de la ley antiterrorista son de los años 60 y se han aplicado indistintamente por gobiernos del Congreso y del BJP, por lo que se refiere a la izquierda -dejo aquí de lado la situación terrible en Cachemira-, se ha acentuado el aspecto represivo en dos casos paradigmáticos: Bhima Koregaon y los recientes disturbios en Delhi contra la modificación de la ley de ciudadania. El primero está dirigido a todos aquellos del mundo intelectual o activista que tengan la menor simpatía por los maoístas, especialmente si son dalits o adivasis. Las detenciones se siguen produciendo aún hoy, pero varios de los presos, como el poeta Varavara Rao o la comunista y defensora de los derechos humanos Sudha Bharadwaj llevan dos años en detención preventiva y en condiciones muy difíciles por la epidemia de Covid, especialmente en el caso de Rao, que tiene 79 años y quien tras muchas súplicas por un episodio de delirio fue llevado finalmente a un hospital tras repetidas negativas de las autoridades a autorizar su traslado. El caso de las movilizaciones contra la CAA, sin embargo, es especialmente sangrante. Durante meses hubo protestas pacíficas y todos quienes participaron en ellas extremaron los llamamientos a una actitud pacífica. Pero en febrero de 2020 turbas de matones del BJP ayudados por la policía arrasaron barrios musulmanes, asesinando a palos a varios de sus habitantes. Estos tumultos son utilizados ahora por la policia… para detener a quienes participaron en las protestas pacíficas. Un caso especialmente detestable es el de un líder del BJP tránsfuga del AAP, Kapil Mishra, del que no pierdo la esperanza de que algún día acabe ante el pelotón de fusilamiento. Todo el mundo sabe que fue uno de los principales instigadores de la violencia de los matones hindutva, con decenas de declaraciones públicas y declaraciones de testigos, pero la policía se ha negado repetidamente a investigarlo. En cambio, ha detenido a figuras políticas que en todas sus intervenciones defendían la vía pacífica. Uno de los últimos casos es el de un chico, antiguo dirigente estudiantil en JNU que sigo por las redes sociales, Umar Khalid -aunque mi amigo Akshay, que coincidió con él en las movidas estudiantiles no tenga muy buena opinión de él-. Les molesta especialmente porque siendo de orígen musulmán, encima es comunista. Al tratarse de una farsa, cabe la posibilidad de que tanto él como los otros acusados en este caso o en el el de Bhima Koreagon sean liberados sin más problemas, pero no sabemos cuando, por lo que todos ellos se habrán pasado unos cuantos años en la cárcel en detención preventiva. Nuestro amigo Mishra acaba de declarar que espera que Khalid acabe en la horca. El caso ha dado un paso más porque ya se está citando como posibles acusados a Sitaram Yechuri, el secretario general del CPM, o Yogendra Yadav, fundador del AAP pero expulsado por su líder Kejriwal y actualmente dirigente del Swaraj Abhiyan, un movimiento muy activo especialmente en defensa del campesinado desde una perspectiva ecologista. Veremos hasta dónde son capaces de llegar los del BJP en esta dirección. Una característica notable de estos tiempos es que que el Tribunal Supremo, que siempre había actuado como un cierto contrapeso contra el poder del legislativo, en la época del Estado de Emergencia durante el gobierno de Indira Gandhi, por ejemplo, está ahora completamente rendido al gobierno -de forma similar a como puede suceder con el estadounidense en los próximos meses-.
Pero la violencia y la corrupción policial, por desgracia, no es nada nuevo en India. Los casos de muerte, no solo en incidentes sobre el terreno sino incluso bajo custodia policial, son frecuentes. En los últimos meses provocó especial indignación un caso en Tamil Nadu. Un padre y un hijo, que tenían una tienda de móviles, una tarde tardaron en obedecer las órdenes de cierre a las que les instaba la policía. Hubo un pequeño altercado, fueron detenidos, y ambos fueron torturados y asesinados en comisaría.
Al producirse las movilizaciones en EEUU contra la brutalidad policial ha habido un cierto eco entre algunos sectores políticos indios. En este sentido, ayer día 19 y hoy día 20 se celebra el Justice Rock: armed and dangerous. Es una iniciativa para denunciar la brutalidad policial allá donde se produzca, pero lógicamente poniendo el acento en la situación india. En su primera sesión, es una mezcla de breves intervenciones habladas y musicales. Estas últimas son de los géneros más diversos, rap en hindi, inglés o tamil, canciones populares de un grupo teatral «obrero y campesino», música tradicional carnática -TN Krishna, la estrella indiscutible de este género hace la primera intervención y canta una de las canciones-, o tradicional hindú. A mí las que más me han gustado son las del grupo teatral que reproduce un caso de lucha por la tierra en un poblado dalit en el que los terratenientes de las castas superiores arrollaron a los campesinos con un tractor, ante la indiferencia de la policía -la intervención del grupo empieza en el minuto 50- y las de la música tradicional india cantadas por Shubha Mudgal. Canta dos canciones, la segunda con letra del poeta revolucionario Gorakh Pandey. Es bastante explícita porque repite hasta la extenuación la palabra revolución: Inquilab -aunque suena inqualab-. «Inquilab zindabad», «Viva la revolución» era el lema que pusieron de moda el mártir Bhagat Singh y sus compañeros de la Hindustan Socialist Republican Association, y muy popular desde entonces, tanto en el movimiento por la independencia como en la izquierda revolucionaria a partir de entonces. La canción empieza en el minuto 32:49. Pero a mí me gusta más la anterior, «Ho Gayi hai Peer Parvat Si»(हो गई है पीर पर्वतसी) del poeta Dushyant Kumar, a partir del minuto 20:20. Se ha utilizado a menudo en la lucha contra la degradación ambiental y la corrupción. Su estribillo: El dolor acumulado como una montaña debe fundirse. De este Himalaya, también, debe fluir un Ganges».
Os dejo con la primera sesión de este concierto: https://www.youtube.com/watch?v=KxDLWK-25Uo&feature=youtu.be
Si os gusta, hoy a las 18 hora india retransmiten la segunda sesión en el canal de Youtube de uno de los organizadores, la revista en línea The Wire.

II. Sobre el catalanismo realmente existente

De “Tomás Quin” (Alella, Septiembre del año 2020)

ANTE EL ABISMO

El catalanismo realmente existente, el popular y el mesocrático, el desplegado por toda Cataluña (incluidas zonas barcelonesas) naturalmente y consuetudinariamente, es y ha sido históricamente (¡incluso entre las direcciones y cuadros de partidos de izquierdas y organizaciones sindicales de Cataluña!), antiespañol (o hispanofóbico, como ahora decimos). A lo que hay que añadir la contemporánea adhesión al nacionalcatalanismo de buena parte de la alta burguesía y de la aristocracia funcionarial catalana, así como de poderosos medios públicos y privados de comunicación.
El envite en Cataluña contra la lengua y la cultura española (y, por ende, el rechazo als altres “catalans”) es, pues, ancestral, consolidado, profundo, y muy serio.
Los arriba descritos “tienen las cartas, los ases y los comodines, y encima reparten el juego”; y de “mirones”, soplándoles, están muchos de los “nuestros” que se llaman de “izquierdas”, y que han trabajado, y trabajan, para que se cumpla un dogma tácito: L’esquerra en Catalunya serà nacionalcatalanista, o no serà.
Por ponerme pedante a la par que práctico: En Cataluña debe cambiar, urgentemente, el viejo paradigma de la aritmética electoral de “Izquierdas” (siempre, tendencialmente, proto-tripartítica). Cambio que debe tener, como perspectiva, la unidad del máximo de partidos y organizaciones en torno a la defensa inflexible de los derechos civiles proclamados por la perfectible Constitución Española de 1978. O se toma este camino, o hasta el día de “San Jamás” no hay ninguna posibilidad electoral de vencer -“por los pelos”- al nacionalcatalanismo.

III. Sobre el libro de Enric Juliana: Aquí no hemos venido a estudiar (Barcelona: Arpa, 2000)

1. Del historiador José Luis Martín Ramos (18.09.2020):
Comentario final. No da para más; el libro se desvanece en una sucesión de fichas-relato de Juliana sobre temas en los que «explota» la dimensión «sensacional», sin profundizar en absoluto y desde luego sin documentar; como esas dos páginas sobre «El Kremlin quiere monarquía». Como si pintara un cuadro puntillista de manera discontinúa, ahora un golpe de pincel aquí, luego otro allá…
Explica relativamente bien los análisis de la situación española hechos por Claudín, pero no percibe que el debate que se plantea, a todos los niveles del PCE, no son la calidad de esos análisis, lo del objetivismo» y el «subjetivismo», sino las posibilidades y las condiciones para impulsar acciones de masas o al menos para dar la sensación de que se está en condiciones de impulsarla. El análisis de FC es bueno, sus conclusiones en términos de acción, de línea de táctica, de consignas, son deficientes y por eso pierde la batalla en el partido. Juliana no sabe de eso, no entra en eso; solo agita títeres, a lo que reduce los militantes y cuadros que maneja en su teatrillo. El títere bueno, Moreno Mauricio, el títere malo, Ormazábal. Habla de una «linea Ormazábal» y una “línea Moreno Mauricio». Eso fuerza la realidad. No hay tales líneas.
En efecto la relación práxica acción estudio la plantea de un modo absolutamente divorciado, mecánico. Una caricatura.
Y le doy la razón a Salvador. La carta de Ardiaca y Núñez, más importante, mucho más importante, que la carta de Ormazábal sobre el objetivismo, es desaprovechada; menospreciada de hecho, como sugiriendo que plantean cuestiones a contra corriente. Juliana no quiere saber de eso o no sabe. Pero el hecho es que en el PSUC hay una larga tradición de debate sobre la cuestión, en los tiempos de la guerra, en el debate Comorera, en la publicación del Fet Nacional Català volumen 1; y en todos esos episodios está presente, como una paparra, Pere Ardiaca.
Corto y cierro.

2. Del médico de familia Antonio Navas (19.09.2020):
Hola José Luis. Para mí tú eres la autoridad en lo que a historia del PC se refiere. Estoy de acuerdo con las diversas apreciaciones que haces; las que conozco por eso mismo, y las que no por confianza en tu conocimiento y criterio. No obstante, a mí el libro me ha gustado mucho. Me ha llegado mucho, al alma, especialmente viniendo de alguien inesperado, al que consideraba en órbitas de galaxias muy lejanas.
Justamente por eso, lo empecé a leer con todas las distancias críticas posibles. Y viéndolo como cualquier cosa menos como un libro sobre historia del PC. Bien es cierto que no deja por ello de serlo, y de querer sentar cátedra como suele sucederle a Juliana, que se ha creído no sé quién de no sé qué. Pero aún así, el libro me ha emocionado mucho, aunque esté por determinar si su género literario es el folletín político-sentimental u otra cosa. El asunto al que alude el título y la moraleja fácil que extrae de ese episodio, quizás demasiado particular y descontextualizado, sin embargo, a mí, con la experiencia de militante de alguna de las ramas de ese partido me ha parecido de extraordinario valor. Y consciente o no de ello, aborda un asunto de la máxima importancia que enlaza plenamente con la tesis que atraviesa como una cadena férrea el libro de Morán sobre la historia del PC.
En fin, soy un diletante en la materia. No sé si crees que se puede salvar o recomendar, a pesar de todo, de alguna manera el libro.
Un abrazo y muchas gracias por el comentario tan detallado que nos has regalado.

3. De José Luis Martín Ramos (19.09.2020):
No pretendo maldecir el libro. Entiendo que atraiga y agrade, porque Juliana tiene oficio y eso es lo que ha buscado. Para mí el problema no es que sea un libro “mal hecho” sino de que es sin ser un libro bien hecho como libro, está escrito con nervio, tensando cuerdas emocionales, pero metiendo de contrabando sus juicios de intención, sus apriorismo ideológicos y políticos y una cantidad, no pequeña, de tópicos sobre el PCE. Uno de esos tópicos, que comparte con Morán, es el de eso de “ay que buen criado si hubiera buen señor”, la disociación entre algunos militantes comunistas, no todos, y algunos dirigentes comunistas, no todos. Es una deformación de la realidad, ante la que un día Gregorio Lopez Raimundo me puso en guardia, preguntando a Fontana si creía que él Gregorio no era también un militante.
No te puedo añadir más.

4. De José Luis Martín Ramos (19.09.2020):
Disculpa Antonio, si quería añadir. Me disgustó particularmente ese empeño en antagonizar Ormazábal y Moreno Mauricio, de manera maniquea. O antagonizar Monzón, el “bueno” en este caso y Carrillo, el malo, el que envía gente a matar a Trilla. Hay mucho que decir sobre todo eso. Serradell explicó como él tuvo que guardarse del acoso de un cuadro de Monzón, Arriolabengoa, sobre el que pensó que quería eliminarlo.

5. De Antonio Navas (29.09.2020):
Bien vuelvo a entender y estar de acuerdo contigo José Luis. Y no debes añadir más porque ya le has hecho mucho honor, quizás demasiado, a la valía real del libro entendido como texto con valor historiográfico. Gracias, que no son formales, por resituarnos a todos.
Pero un último apunte. En mi caso, la «tesis» a que aludo no es la de «que buen vasallo si hubiere buen señor», sino la del irrealismo político, el voluntarismo a ultranza, la ceguera intelectual que no procede de no haber ido a la universidad, sino de una determinada cultura política, la religiosidad por la peor de sus vertientes, la del dogmatismo, etc. Esto es. Yo tampoco, y esto sí que es verdad, puedo decir más. Me es más que suficiente.
Muchas gracias muy sinceras.

IV. Sobre Félix Ovejero, “Trincheras de la historia”. http://www.asec-asic.org/2020/09/18/trincheras-de-la-historia/

1. Del presidente de Espai Marx, Joaquín Miras (19.09.2020):
Esperemos que los historiadores acepten tu propuesta. Referido al texto, creo que hay como una inflexión: en la segunda parte pone muchos ejemplos elogiosos de técnica matemática aplicada a la historia -cliometría-, una vez, eso si, nos ha dicho que en las ciencias, ciencias, no se discute sobre el método. Y antes de eso, no sé si extrayendo suficientemente conclusión, nos ha recordado la craneometría. Nada tan metodológicamente científico -tan numerológico- como el ímprobo esfuerzo masivo por medir cráneos, solo que todo ello basado en la superchería, en la delirante hipótesis, q ue relacionaba cráneos y cualidades intelectuales. Un disparate que tiene su cima de difusión a comienzos del XX, y finales del XlX, pero que sin embargo ya había sido criticada crudamente, en forma burlesca, en 1807 -el año del señor en que se publica Fenomenología del espíritu: allí se explica, como ejemplo frenológico, que sí es cierto que hay relación entre las protuberancias óseas del cráneo y el comportamiento de las personas…como lo prueba la relación que hay entre ciertas protuberancias de la frente de un determinado caballero y el comportamiento de su señora esposa. Todo lo poco politicamente correcto que se quiera, pero, un puntazo crítico de primera magnitud -por cierto, que, antes de haber leído por primera vez la Fenomenología, yo había leído en algún manual de esos que tratan de desacreditar a Hegel, que él estaba en favor de la frenología….-
Como yo soy filólogo, a mi me gusta denominar a la filología como rama de las Humanidades, en francés, Belles lettres.

2. De la historiadora María Cruz Santos Santos (20.09.2020):
Yo no tengo calma como José Luis.
En primer lugar yo diría que es un artículo tan militante como la historia militante que dice combatir. Decir que se ha privilegiado unas determinadas líneas de investigación demostrando que los catalanes nos «boques pudulentes» no es una novedad. Hasta Fontana cayó en eso en libro no por mí leído ni comprado porque me huele a incienso nacionalista.
Las ciencias sociales es lo que tienen, complejo de inferioridad frente a las llamadas ciencias exactas (que no son tan exactas). Muestra mucho aprecio por la historia cuantificada, las medidas, las largas estadísticas… Son métodos que nos aproximan a realidades a las que es difícil llegar de otra manera porque no han dejado rastro escrito en la historia. A mí me parece tan parcial como creer que la historia de un país es la historia de sus relaciones diplomáticas. No lo descarto, todo nos aproxima al pasado, al conocimiento de la evolución que nos trae al presente.
Por otro lado, lo que critica respecto al nacionalismo es aplicable a cualquier investigación o trabajo hecho «desde la ideología». Con esto quiero decir que muchas veces los historiadores salen a defender una doctrina y no aguantan que sus tesis no pasen el cedazo del archivo. Yo defiendo mucho el archivo, ahí está el origen. Claro que hay que ser crítico (otra de las lecciones que no olvido de Manuel Sánchez, criticar siempre) y, del archivo, lo primero a criticar es que nunca puedes estar segura de haber accedido a toda la información, siempre puede aparecer un documento que desmonte lo que escribes con buena fe, por tanto, si como dice Viñas, las conclusiones siempre son provisionales. Lo segundo es que escoges como importante, y aquí la ideología revienta por las costuras. Puede que sea porque es imposible encerrarla o, peor, porque llevas la ideología como criterio para elegir.
Joaquín se refiere a los efectos espurios de la frenología. Hizo mucho daño sin embargo nos puede dar información importante sobre la alimentación, los cuidados, las enfermedades existentes en el pasado. No me dedico a eso, pero si no estuviera enfrascada con mis libertarios y estudiara el siglo XVIII, por ejemplo, la usaría. Es un buen sistema de acercarte a la vida de los campesinos o de los obreros de la incipiente industrialización: ¿qué cambios en la nutrición, en el consumo de alcohol, el sueño produce el cambio de vida? A mí me apasionaría buscarlo. Todo es aprovechable solo falta buscar sin haber escrito las conclusiones

3. De María Cruz Santos Santos (20.09.2020):
En disculpa de Ovejero.
Yo creo que Ovejero aquí no es historiador, es político. Político en cuanto da su opinión de ahora y aquí.
Las técnicas formales tal como las entiendo en el texto, es reincidir en las mediciones físicas y las estadísticas.
En cuanto a que las ciencias no pierden ni medio minuto… Tienes razón. Es frecuente que la gente de letras piense en la ciencia como depositara de verdades inmutables. Pasan por alto todos los cambios en el paradigma que se produjeron, por ejemplo, desde 1850 hasta principios del 20. No se tiene en cuenta que el paradigma científico se acepta solo porque funcionan y cambiarlo es mucho más lento que en el área social … He de ir a dar de comer a mi amo y señor.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles ecosociales.

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