A propósito de las elecciones andaluzas

Del médico de familia y compañero de Espai Marx, Antonio Navas.

1. Permitidme que diga que lo del nacionalismo, en este caso [grupo de Teresa Rodríguez], me parece una falsa bandera. Creo que la real de verdad es el vanguardismo. Es una sensación de lejos. No la puedo defender con conocimiento de cerca ni estudio ni nada. La sensación de historia repetida de los grupúsculos comunistoides de toda la vida y del mundo mundial. Lo del nacionalismo queda «cool» porque el izquierdismo de estirpe podemita se ha aferrado a él como marca distintiva de modernidad y progreso.
Saludos.

2. Sí, debería entrecomillar la expresión [falsa bandera]. El meollo es que incluso expresiones de izquierda que hicieron/hacen bandera de nacionalismo, más o menos indepe (Comuns) o más o menos autodeterminista (PCC en su época), casi siempre buscaron la unidad electoral y cuasi orgánica. En el caso del PCC debo decir que no había nacionalismo téorico ni sentimiento nacionalista en su militancia. No, en absoluto. Salvo cuatro que vinieron de algún grupo juvenil indepe y quedaron asimilados; y que su aspiración era y fue fundar un partido español, el PC. y luego el PCPE, y seguir la forma de la tradición PCE-PSUC. Se reclamaba retóricamente el derecho de autodeterminación porque formaba parte del catecismo heredado, cuando casi nadie más lo reclamaba (debo recordar que ni el propio PSUC antes de convertirse en IC, ni luego IC hicieron bandera activa de ello porque eran momentos duros de la violencia etarra y no quedaba bien visto por los poderes convergentes en Catalunya, y los chicos formalitos de Ribó no querían quedar fuera de la foto de las fuerzas del sistema: efectivamente, PSUC e IC eran muy prosistema). Recuerdo que el PCC fue expulsado de IC por proponer cierta resolución relacionada con el tema vasco, nada atrevida ni revolucionaria, pero de mal gusto para la sensibilidad de entonces: quizás una demanda de autodeterminación o alguna denuncia de los atropellos practicados por las fuerzas de seguridad del estado; acertada o no, pero nada extraordinario comparado con las posiciones actuales del ámbito podemita. No lo recuerdo bien.
Pero este paroxismo recalcitrante de las divisiones y subdivisiones montypythonianas, con el mosaico catalán de los Comuns, ya sí independiente de Podemos aunque sentimentalmente vinculado,  la deserción de Errejón y su chiringuito madrileño, el batiburrillo valenciano, etc, creo que son los antecedentes inmediatos de lo de Andalucía. Y creo que tiene tanto que ver con la ausencia de un proyecto político, no digo ya nacional, digo proyecto a secas, con el hipervanguardismo de sus diversos componentes, y su alucinatoria percepción del tirón electoral que experimentaron, como con una base ideológica nacionalista más o menos subrepticia, que a los troskos andaluces les ha servido de justificación somera (no se pueden resolver los problemas de Andalucía desde una fuerza que no sea solamente andaluza: toma argumento y análisis).
Es una impresión, insisto que algo superficial.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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